Un encuentro cercano
-¡Maldito Zabinni!- susurró cierto rubio por lo bajo al ver como abrazaba y consolaba a la castaña -¡¿Por qué demonios te importa tanto?! Sólo es una niña consentida, además no tiene mejor cuerpo que Pansy... No claro que no, pero tiene ese maldito brillo hipnotizante en sus ojos, brillo el cual disfrutaría mucho ver cada vez que despierto después de... ¡Por Merlín soy un completo depravado asalta cunas! aparte de ser una niña de 14 años, ¡ES LA HERMANITA DE DAPHNE!... Esto se te está volviendo una obsesión y no debe ser así, aunque estoy seguro que en cuanto la tenga entre mis sábana todo volverá a la normalidad. Sí, eso es, una simple obsesión de hacerla mía por un rato- pensó Draco retirándose antes de que alguien lo descubriera.
-¡Astoria!- se escuchaba el grito de una chica desde la lejanía.
-¡No quiero volverte a ver cerca de Astoria, mini-comadreja!- dijo Blaise molesto una vez que la pelirroja se había acercado.
-Blaise... Ella no tiene la... Culpa- dijo la castaña entre sollozos.
-¡Esto no es asunto tuyo, Zabinni!- dijo lanzandole una mirada asesina al moreno antes de añadir -¿Será que podemos hablar a SOLAS?
-Claro- respondió mientras le pedía al moreno con la mirada que se fuera.
-Te espero en la sala común, As- dijo antes de quemar a Ginny con la mirada y retirarse.
-Lo siento tanto, As. Mi hermano es un idiota- se disculpó realmente apenada.
-No te tienes que disculpar por él, Ginny...
-Sí tengo, Ronald no debió decirte todo eso, no eres como las demás víboras- interrumpió la pelirroja haciendo que la castaña frunciera el ceño ante lo último.
-¿Por qué dices que son malos?
-As, debes de saber que somos la burla de cualquier Slytherin, y por esto Ron no puede creer que haya una "serpiente inofensiva"... De verdad lo siento Astoria.
-No te preocupes ya está olvidado, mejor vamos a las cocinas a comer un postre- dijo la castaña mientras se le iluminaban los ojos.
-Ni lo digas dos veces- sentenció riendo antes de dirigirse a la cocinas junto con Astoria.
Una vez que las chicas salieron de las cocinas tras comer varios bocadillos y postres, cada una se dirigió a sus respectivas salas comunes. Al llegar la castaña notó como su hermana la miraba con cierto reproche.
-No le veo el problema- replicó Theo.
-No te metas, Nott- sentenció Daphne molesta -Astoria te dije que no hicieras amistad con esos Weasley- añadió haciendo que la castaña mirara inmediatamente al moreno.
-Lo siento As, pero esos pobretones no deben hablarle así a un miembro de Slytherin- se disculpó Blaise.
-Serás la deshonra de la familia Astoria...
-No creo que a mis padres le importa, ellos no son prejuiciosos- contraatacó.
-Puede que papá no lo sea, pero con mamá es diferente... Si me llego a enterar que sigues cruzando palabra con esos pobretones le diré a mamá para que te devuelva a Francia si es necesario, pero no dañarás el buen nombre de nuestra familia.
-¡HAZ LO QUE SE TE VENGA EN GANA!- gritó molesta antes de subir a las habitaciones de las chicas dando un portazo.
-Y tú pedazo de imbécil no te quiero cerca de mi hermana- soltó la rubia señalando al moreno.
-Pero Greengrass yo no le veo inconveniente en alejar a Zabinni de ella, después de todo es buen partido, que tal que fuera uno de esos Weasley- aportó Crabbe.
-Pues claro que soy buen partido, no tengo ni una pizca de comparación con esos- dijo Blaise con indignación.
-En eso el gorila tiene razón, aunque ni sé por qué le das tanta importancia a esa consentida hija de papi- dijo Pansy imitando la voz de una niña consentida, aunque en realidad no necesitaba simular demasiado.
-Claro que tiene importancia, es tú hermana menor- contradijo Theo mientras intentaba terminar de leer su libro.
-¿Y tú qué opinas Draqui?- preguntó Pansy sentándose a horcajadas del rubio.
-No me interesa sus asuntos- dijo con frialdad y firmeza bajando a la azabache de su regazo, para luego retirarse y dejarla echa una fiera.
-No sé qué le pasa últimamente,nunca alguien me había rechazado - bufó indignada.
-Siempre hay una primera vez- dijo Goyle con sorna haciendo que Crabbe riera y Pansy los asesinara poco a poco con la mirada endemoniada que traía.
-Voy a escribirle a mamá, ella sabrá que hacer- sentenció la rubia tomando un pedazo de pergamino y tinta que había en la mesa del centro de la sala.
Para la desgracia de la castaña su última clase sería con la peor arpía del universo. Aquella mujer era lamentablemente una de las amigas más queridas por su madre. Cuando su padre se enteró que esa desagradable mujer daría clases en Hogwarts quiso retractarse rápidamente de mandar a su pequeña hija a la boca del lobo, pero como siempre su madre había intervenido diciendo que no había mejor profesora que Dolores Jane Umbridge.
-Es un placer tenerte en mi clase esta tarde, querida- dijo su "queridísima" profesora. Astoria solo esbozó una de aquellas sonrisas falsas y venenosas que de vez en cuando dejaba a la vista.
-Veo que no has conseguido una buena pareja de trabajo- dijo la cara de sapo al ver a Ginny sentarse a su lado -... Pero no te preocupes querida, para la próxima clase tendrás algo mejor- finalizó soltando una de sus estúpidas risitas.
-No tenga cuidado, Ginny es mi amiga- soltó Astoria con una sonrisa de satisfacción al ver como la cara redonda de la mujer palidecía de inmediato.
-Será mejor que me acompañe después de clase para hablar sobre ello, su madre me ha dejado cargo de usted y debo corresponder a el favor de mi gran amiga- respondió con una risa nerviosa antes de empezar su aburridora clase.
Después de la larga y eterna hora, el timbre por fin sonó haciendo que los estudiantes salieran despavoridos de ese salón, todos menos la castaña y un chico azabache que acaba de entrar al salón.
-Potter, esperaba con ansias este momento- dijo la bruja vestida de rosa mirando al niño que vivió -... Pasen- finalizó, sin más pensar los chicos entraron al despacho de la fea mujer -Señor Potter usted escribirá unas lineas para mí... Escribirá con claridad, No debo decir mentiras. Tiene pergamino y pluma- el chico sólo se limitó a obedecer los caprichos de la mujer, pero al empezar a escribir sintió como algo en su mano comenzaba a quemarle y dejaba ver el mismo mensaje que había escrito en el viejo pergamino, Umbridge sonrió con satisfacción y se dirigió a la castaña que observaba con horror la mano del chico -Cuentame querida, que tal el colegio... Tú madre me ha dicho que no le has escrito, de verdad quiere tener noticias sobre ti.
-Es ilegal torturar a una persona- dijo Astoria sin escuchar lo que la cara de sapo hablaba. Harry levantó la vista sorprendido al escuchar aquellas palabras de la castaña.
-Es algo que no te incumbe, además los niños rebeldes deben ser castigados con severidad...
-No creo que la muerte de Cedric haya sido un accidente como usted y el ministerio lo hacen ver- dijo Astoria con determinación haciendo que Harry le agradeciera con la mirada.
-¿Cómo sabe usted lo que pasó realmente? si usted ni siquiera se encontraba en el colegio presenciando el Torneo.
-Puede que no haya asistido, pero en Beauxbatons se habló sobre ello seguidamente... Y créame que hay pruebas claras acerca de que de verdad ha regresado.
-¡YA BASTA!- gritó la mujer colérica -¡USTED TAMBIÉN QUEDA CASTIGADA!... Perdóname querida pero no debes creer en todo lo que un adolescente diga- dijo mientras le pasaba un pergamino y una pluma idéntica a la que tenía el chico.
-Eso también lo dice Dumbledore.
-¡CALLATE! ¡DIJE QUE ES SUFICIENTE!... Escribirás con las mismas condiciones que le di al señor Potter pero con un mensaje diferente No debo meterme en lo que no me incumbe. Créeme querida que era lo último que quería hacer contigo, pero no me dejas más opciones...
-¡No pienso hacer nada de esto!- dijo Astoria rehusándose de recibir aquella tortura -Y en este mismo instante iré a hablar con Dumbledore- añadió levantándose para dirigirse a la puerta, pero fue detenida por el imperio de la maestra. La chica se sentó y obedientemente comenzó a escribir en papel para luego de unos segundos obtener los mismos resultados del chico.
-Espero que les haya quedado grabado el mensaje- dijo la cara de sapo con una risilla -Los veré de nuevo en su próxima clase- finalizó antes de que los chicos salieran.
-No debiste hacerlo- habló Harry con tono serio.
-No es nada, siempre defiendo la verdad sin importar nada- respondió la castaña.
-De todas manera no creo conveniente hablar con Dumbledore, al parecer anda más ocupado que lo normal... Aunque si debieras de hablar con tus padres sobre el imperio que te lanzó.
-Es complicado...
- Vaya, vaya Potter... No sabía que podías conseguir novia tan rápido, y no sabía que Greengrass se prestara para eso- dijo Draco con sorna al verlos caminar juntos por un pasillo.
-¡Cállate Malfoy! Lo que hagamos o dejemos de hacer no te incumbe- contraatacó el azabache molesto.
-Y hasta te defiende, Greengrass... Creo que Zabini se llevará una decepción amorosa.
-Gracias por eso, y lamento lo de mi amigo, de verdad eres diferente- dijo Harry ignorando olímpicamente al rubio antes de irse.
-No te preocupes, hasta pronto- respondió la castaña sonrojada y dedicándole una sonrisa tímida.
-¿Qué hacías con Potter?- preguntó el rubio ¿reclamándole?
-Algo que no te interesa- respondió siguiendo su camino, pero pronto sintió como el chico la tomaba de los brazos y la arrinconaba dejándola muy pegada a su frío cuerpo.
-¿Por qué te interesa tanto?
-No comiences a preguntar cosas de niña consentida... Mejor responde lo que te pregunté, ¿Qué hacías con Potter?
-Cumpliendo castigo, ¿feliz?- respondió la chica tratando en vano de soltarse del agarre.
-Vaya mini-Greengrass no sabía que te portabas mal- dijo con una sonrisa ladeada y acercándose más a ella haciendo que le comenzaran a temblar las rodillas -¿Te pongo nerviosa?
-N..No.
-No parece- dijo mientras tomaba una de las manos de la chica haciendo que se estremeciera ante el contacto y soltara una mueca de dolor, pues Draco había tomado la mano que poco tiempo atrás Umbridge había lastimado -¿Qué es esto? ¿Qué te pasó y quién lo hizo?- preguntó ¿preocupado? mientras leía el claro y visible mensaje.
-No te interesa... Sólo déjame en paz ¿sí?- dijo revolviéndose entre sus brazos para tratar de escapar, pero sólo logró que el rubio la aprisionara más dejándola completamente inmóvil.
-No puedo, no sé que me hiciste, pero me es imposible dejarte en paz- soltó de repente el rubio muy cerca de su boca, haciendo que la castaña se sorprendiera y sonrojara.
-Yo... no te he hecho... nada- balbuceó.
-Son tus ojos los que me tienen loco- soltó sin pensar rozando sus rosados y provocativos labios... ¡Maldita sea Draco! NO puedes hacerlo, es una niña, definitivamente esa chica me tiene mal, pero debo controlar mis impulsos salvajes- se reprendió el rubio alejándose rápidamente de la chica dejándola completamente confundida por su repentino cambio. Draco le dedicó una última mirada a aquellos provocativos labios que por poco profana antes de retirarse, y sin más espera, metió sus manos a los bolsillos y se dispuso a huir de ahí antes de que cometiera una gran estupidez, tratando de creer que nada había pasado... Pero no era cierto, había pasado y mucho para ser sinceros.
