Buscando una solución

-¿Qué demonios haces aquí a esta hora?- preguntó el moreno molesto por la inesperada interrupción.

-Yo debería preguntarte eso, Blaise- respondió aquella voz gélida que la castaña reconoció inmediatamente, era él.

¿Por qué tenía que estar ahí?

-¡Maldición! Aún no me acostumbro a verte como Prefecto- dijo Blaise -Pero, ¿las rondas no son en los pasillos?

-Lo son, pero me he aburrido y decidí subir a tener un poco de paz- respondió el rubio posándole nuevamente la mirada a Astoria que no hacía más que sonrojarse cada vez que lo hacía -Será mejor que regreses a tú habitación, Greengrass… Veo que estás roja, no te habrás enfermado ya, ¿verdad?- añadió tratando de fastidiarla, y al ver su cara se dio cuenta que lo había logrado, pues si antes estaba roja, ahora sí que explotaría, cosa que le hizo mucha gracia pero luego cayó en cuenta de algo haciendo que su expresión pasara a ser ¿molesta?

¿Cómo ha sido esta niñata capaz de desobedecerme, A MI? Estoy seguro de que me esforcé por dejarle bien claro lo que tenía que hacer. Habíamos hecho un acuerdo. Y ahora resulta que se anda revoloteando por el Castillo con Zabini haciendo Merlín sabrá que cosas. No puedo permitir que siga con este estúpido teatro… Pero, ¿Desde cuándo me importa lo que haga? ¡Draco contrólate! ¡Que no te importe ni un solo momento! ¡No puedes caer nuevamente!- se reprendió mentalmente sin quitarle los ojos de encima, no podía dejar de ver ese brillo de sus ojos, ya se le estaba volviendo tedioso. No creía que podría soportar más tiempo esa mirada, lo iba a volver loco, quería irse pero su orgullo no le dejaba, era más fuerte que él.

-Blaise será mejor que nos vayamos, podría venir un profesor y…

-No va a venir nadie, As- interrumpió rápidamente antes de añadir -Draco, ¿será que nos puedes cubrir?

¿Será que nos puedes cubrir?- esa era la pregunta que ahora resonaba en su cabeza -¿Qué demonios iban a hacer? ¿Lo harían?¿Por eso quería su amigo que los "cubriera"?. Si era así, haría todo lo posible por hacerle trizas su "bonita" velada… ¡Maldición! Vuelve y juega la misma pendejada, ¡NO TE IMPORTA LO QUE HAGA!

-¿Draco?- instó Blaise al ver que su amigo que parecía estar absorto en sus pensamientos.

-Sí, pero sólo por esta noche… No me gustaría quitarle puntos a mi casa- señaló tratando de no darle la mayor importancia.

-Cuenta con ello- dijo Blaise mirando a Astoria mientras esbozaba por primera vez una sonrisa sincera, aquella sonrisa que sólo ella podía sacarle.

Draco sin más que hacer o decir, le dedicó una última mirada a la castaña y se giró sobre sus talones para buscar al profesor Snape y darle el reporte de sus rondas, para que con eso y un poco de suerte lo dejara irse a descansar. Aunque no tuviera ni pizca de sueño, sentía la necesidad de acostarse en su cama y reflexionar sobre la cantidad de estupideces que había pensado hace sólo un instante, pues no podía seguir con eso, necesitaba saber por qué desde el casi beso no dejaba de aparecer esa niñata en su cabeza, y ese brillo en sus ojos esmeraldas… ¿Cómo pudo haber caído en semejante tentación?, aunque debía aceptar que le había gustado tenerla acorralada y sentir como su respiración se volvía más agitada cuando apenas había rozado aquellos provocativos labios ¡Por Salazar! De verdad se iba a enloquecer si seguía pensando de esa forma, y aún no le daba una pronta solución a ese problema que él mismo estaba formando.

-¿Ahora si me dirás en dónde estamos?- preguntó Astoria observando aquella torre que se le hacía tan relajante… Él tenía razón, en ese sitio se podía sentir con facilidad la paz. Él, nuevamente él, ¿por qué todo tenía que girar en torno a él? ¿Cómo pudo ser capaz de fastidiarle de semejante forma? Por supuesto que no estaba enferma, era él el que la hacía sonrojarse con tanta facilidad, era él y sus oscuros, misteriosos, penetrantes y hermosos ojos color mercurio.

¡Vamos Astoria, no puedes flaquear de esa forma antes unos lindos ojos grises!

-Es la torre de Astronomía, As. ¿Te gusta?

-Es hermosa y muy pacífica- respondió dirigiéndose a uno de los balcones que poseía aquel lugar.

-Quise traerte aquí, porque es el único sitio que no conocías bien- dijo mientras se acercaba y posaba sus manos en las barandas para tenerla acorralada y sentirla más cerca.

Astoria al sentir que el moreno la dejaba sin escapatoria, recordó el beso le había dado hace algunas horas atrás, pese a que le había gustado se sentía culpable por haber pensado que esos labios no eran de Blaise, sino de Malfoy… El problema era, ¿Cómo seguir sin que la conciencia la matara?

-As, desde de la biblioteca que quería preguntar algo…- añadió contemplando el cielo estrellado

-¿Y qué era?

-Yo… Quería saber si… ¿Te gustaría salir conmigo?

Mientras tanto, unos chicos se dirigían en silencio a su sala común luego de haber obtenido el permiso de su temible jefe de casa.

-¿Te sucede algo?- preguntó un azabache rompiendo aquel silencio.

-No- respondió el rubio secamente ocultando la verdad que le atormentaba, pues se sentía realmente enfadado. No sabía que estarían haciendo Blaise y Greengrass en ese mismo instante, pero conociendo a su amigo podía saber fácilmente lo que apetecía hacer con una chica a solas; aunque se compartieran las conquistas para tener sexo, no quería ni deseaba que fuera precisamente con ella.

-¿Y Blaise?- preguntó Theo extrañado al llegar a la habitación y no encontrar a su amigo.

Revolcándose con Greengrass- respondió amargamente en su interior. No podían más con esa incertidumbre, debía volver y comprobarlo de una buena vez. Era imposible dejar a esa chica en paz. ¡Maldita la hora que cedí ayudarle! Si iba a buscar una solución, ya la tenía, y la respuesta era ella... No existía otra solución coherente para su problema.

-A la mierda todo- exclamó antes de volver a salir dejando a Theo anonadado por su extraño comportamiento, aunque pensándolo mejor… Siempre fue así.

-Draqui- llamó una voz chillona a sus espaldas.

-Estoy ocupado, Parkinson- espetó pasando la solitaria sala común.

-Lo que sea que vayas a hacer puede esperar, en cambio yo no- dijo la azabache con una voz seductora mientras se lanzaba a besar y mordisquear su cuello de manera provocativa.

-Será para luego- dijo sin fuerza de convicción, pues había hecho que su mini-Draco le pidiera a gritos que continuara y se dejara llevar haciendo que todo se le hiciera más complicado.

-Daphne y Millicent no están en la habitación, podemos disfrutar sin interrupciones- continuó Pansy sin dejar de esparcir besos por su cuello mientras comenzaba a desabrocharle la camisa. No iba parar hasta que el rubio cediese.

Draco poco a poco fue cayendo en sus encantos dejándose llevar por la pasión que la chica le emitía sobre su piel, sabía que no podía parar y si lo llegaba hacer sería con un esfuerzo sobre humano.

-Astoria- jadeó el rubio en un susurro antes de darse cuenta que no era ella la que lo provocaba sino Pansy, haciendo que el rubio parara inmediatamente… Al parecer Pansy no lo había escuchado, pues estaba empeñada en seguir provocando a mini-Draco. Draco la apartó bruscamente de su cuerpo mientras que la azabache la mirara completamente enfadada y ofendida, nunca nadie la había rechazado de esa forma-Consíguete otro entretenimiento, te dije que estaba ocupado- espetó fríamente abrochándose los pocos botones que había alcanzado a desabrocharle y salir rápidamente de la sala común antes de que sea demasiado tarde.

Pansy al quedarse completamente insatisfecha e iracunda, tomó la decisión de seguir al rubio sin que se diera cuenta para saber qué era eso tan importante que debía hacer para decir que estaba ocupado y no quisiese tener una agradable noche de pasión con ella. Poco después de que Draco se fuera, la chica salió para dar con el bastardo que le arruinó la noche de una forma tan humillante.

-Yo… No sé qué decirte- dijo Astoria con sus mejillas encendidas.

-No tienes que responderme ahora, As. Cuando lo sepas búscame.

-Lo… Lo siento.

-No tienes nada por la cual disculparte, ya te dije, cuando lo sepas quiero ser el primero en saber tú respuesta… La estaré esperando con ansias.

-Te… Tengo que irme- balbuceó sintiendo un gran nudo en su garganta -Nos veremos mañana- finalizó antes de bajar con rapidez de la torre.

Una vez que había llegado a un pasillo lejano a la torre y completamente solitario, se sentó en el frío suelo completamente fuera de sí mientras que su conciencia la atormentaba cruelmente recordando como deseaba que los labios que había besado fuera de Malfoy haciéndole sentir realmente mal. ¿Cómo pudiste besar a alguien mientras pensabas en otro?... De pronto sintió como unos pasos se acercaban con rapidez por el pasillo haciendo que se exaltara.

-¿Blaise?- preguntó Astoria al ver que era un chico el que se acercaba y no un profesor.