Un nuevo paso

-¡Maldición!- exclamó el moreno molesto al llegar a su habitación.

-¿Y ahora a ti qué te pasa?- preguntó Theo suspirando… Primero Draco y ahora Blaise, ¡¿Qué demonios les pasa?!

-Tarde que temprano tendrá que caer- siguió mientras ignoraba olímpicamente al azabache.

-¡¿Se puede saber de quién estás hablando?!

-¡De Astoria, Nott!- gritó iracundo.

-¿Qué le hiciste?

-Yo no le he hecho nada… Aún.

-¡¿Cómo que aún?! ¿Zabini estás loco? Cuantas veces te tengo que repetir que es ¡UNA NIÑA!... Ella no es como Parkinson o como las muchas locas obsesionadas que se han acostado contigo.

-¡YA LO SÉ! ¡Y ESO ES LO QUE AUMENTA MI JODIDO INTERÉS EN ELLA!

-¡PUES CONTRÓLATE!- gritó Theo lanzándole una fuerte cachetada -¡BUSCATE UNA DE ESAS LOCAS Y DEJA A ASTORIA EN PAZ!

-¡No puedo! Por más que piense o quiera hacerlo, NO PUEDO… Tú lo has dicho, ella es diferente y es lo que más me atrae de ella. Entiéndelo de una jodida vez, Nott- sentenció mientras se sobaba su ahora roja mejilla.

-Puede que te atraiga y está bien, pero no precisamente para eso- negó el azabache.

-No pretendo casarme y tener hijos con ella, Nott. Sólo quiero tenerla por una noche… O por un tiempo.

-Ya has perdido el jodido juicio… Estás obsesionado.

-¿Por qué mierda te importa tanto lo que haga o piense hacer con Astoria?- inquirió frunciendo el ceño.

-Astoria no es de mi interés, no de la forma que tú piensas- respondió tranquilamente.

-No parece… ¿Que diría Daphne al saber que prefieres a su hermanita?- preguntó Blaise cínicamente.

-Tú obsesión por Astoria te ciega. Sabes perfectamente cuales son mis sentimientos hacía Daphne…

-Sé perfectamente que eres un cobarde que no es capaz de darle la cara y decírselo- escupió con una sonrisa ladeada.

-No eres precisamente la mejor persona para hablar de sentimientos, Zabini- declaró secamente -¿Acaso tú lo harías? ¿Hablarías de sentimientos con Astoria?... Déjame pensar… ¡NO! Lo único que deseas es acostarte con ella y botarla como lo has hecho con casi la mitad del colegio- añadió el azabache molesto -Deberías pensar en todo lo que te he dicho, no puedes dañar de esa forma a esa chica- finalizó cerrando el dosel de su cama dejando al moreno colérico pero pensativo.

-Te dije que te alejaras de Zabini- declaró una voz gélida desde la oscuridad.

-No eres nadie para decirme que hacer- dijo la castaña reconociendo su voz.

-Habíamos quedado en un acuerdo, Greengrass… O ¿acaso ya lo olvidaste?- preguntó mientras que los rayos de la luna dejaban a la vista su cabello color plata -Eso creí- añadió al ver que no obtenía respuesta alguna.

-¿Qu… Qué haces?- balbuceó al ver como el chico se acercaba peligrosamente a ella.

-Lo que debí hacer hace algún tiempo- respondió tranquilamente mientras la acorralaba y delineaba su labio inferior con su dedo índice -¿Qué pasa, Greengrass? ¿Te pongo nerviosa?- preguntó con una sonrisa ladeada después de unos largos segundos al sentir como la castaña se estremecía con cada toque experto que sus frías manos le proporcionaba. Draco al ver que no emitía ninguna negativa, la tomó delicadamente de su nuca haciendo que sus labios rozaran y sintiera como su respiración se entrecortaba cada vez más.

Astoria no sabía cómo reaccionar ante sus delicados roces, el calor empezaba apoderarse de ella al sentir el fuerte y musculoso cuerpo del rubio; quería romper con aquellos milímetros que restaban para probar de una vez esos provocativos labios con los cuales había soñado besar desde el suceso con el moreno, pero el miedo a que se burlara de sus torpes e inexpertos movimientos era mayor al deseo de tomar la iniciativa de besarlo.

-No sabes cómo me encantaría probar tus labios… Astoria- susurró en su boca sintiendo como una descarga eléctrica recorría su espina dorsal creciendo el deseo de profanar y explorar cada centímetro de su boca.

-Entonces… Hazlo… Draco- susurró entrecortadamente haciendo que el chico saliera de sí al escuchar su nombre salir de su melodiosa voz.

Sin más espera, Draco la tomó por su cintura antes de posar sus labios con los de ella y fundirse en una marea de sensaciones nunca antes experimentadas, pues a pesar de haber besado más de la mitad de la población femenina de Hogwarts, nunca sintió algo parecido como lo estaba haciendo con la castaña. Nunca había tenido que guiar los movimientos de labios de alguna fémina, pues siempre estaban tan preparadas para él que sólo se dedicaba a ir al grano.

Astoria poco a poco fue aprendiendo de cada movimiento que los expertos labios del rubio le enseñaba pacientemente, para luego lograr corresponderle con la misma intensidad que lo hacía él, uniéndose en una única danza al compás de una armoniosa y dulce melodía. Poco a poco fueron ralentizando la intensidad por la gran falta de aire que sus pulmones reclamaban.

-Aprendes rápido- dijo Draco con una sonrisa pícara antes de tomarla de la mano y caminar por los oscuros pasillos.

-¿A dónde vamos?- preguntó Astoria confundida mientras sentía un cosquilleo en su mano.

-Ya lo verás- respondió tranquilamente alejándose cada vez más y vigilando que la gata de Filch no disturbara tan grato momento con la castaña, aunque no se habían dado cuenta que una persona estaba escondida entre los grandes y fríos muros, y había presenciado aquel suceso.

-¡Maldita zorra!- masculló antes de dirigirse como fiera a su habitación nuevamente.

-Alguien nos puede ver, Malfoy- dijo la castaña una vez llegado al lugar.

-Las rondas en el lago me tocan a mí, así que prácticamente no estamos rompiendo ninguna regla- respondió el rubio con tranquilidad.

-Pero las rondas ya terminaron hace rato.

-¿Miedo a romper las reglas, Greengrass?- preguntó con tono burlón -El estar mucho tiempo con la sangre sucia y la mini comadreja te está afectando.

-Sus nombres son Hermione y Ginny, o Granger y Weasley si te parece mejor- respondió Astoria molesta por su insolencia.

-¿Qué hacías con Zabini?- preguntó cambiando el tema.

-No te importa.

-Teníamos un trato, así que luego no te quejes si Daphne se entera.

-Ya estoy muy grandecita para hacer lo que me plazca- respondió molesta haciendo que el rubio bufara.

-Sólo eres una niñita consentida.

-No lo soy, Malfoy… Odio que me traten como una.

-No viene al caso, aún no respondes a mi pregunta.

-Ni lo pienso hacer, ni a ti, ni a Daphne, ni a nadie le importa lo que yo haga.

-No creo que tú hermana piense lo mismo… No evadas.

-No estoy evadiendo nada. No tienes qué nada que reclamarme y menos ahora que me has besado- contestó la chica con una sonrisa triunfal, pues había dejado al rubio callado, pero lo único que consiguió fue que se enfadara.

-¿Qué hacías con Zabini y qué quería?- repitió el rubio ahora con seriedad, no le gustaba ni un poquito que lo agarraran del pelo y menos tratándose de una niña como lo es ella.

-Me pidió que saliera con él ¿feliz?- soltó la castaña un poco asustada por su tono.

Sí claro… MUY FELIZ- pensó sintiendo como una oleada de ira nacía de su interior.

-¿Aceptaste?- preguntó mientras cerraba sus puños con fuerza.

-Sí...