Hogsmeade

-¡Daphne! ¡Daphne!- llamaba una azabache tratando de despertar a su amiga.

-¿Qué quieres Pansy? Si no tienes sueño yo sí, ya déjame- respondió la rubia adormilada volteándose para darle la espalda.

-¡Esto es importante! ¡Debes de saberlo!- continuó la ojiverde antes de lanzarle un almohadazo en la cara y arrebatarle las cobijas.

-¡Maldición Parkinson, tú no dejas dormir ni a un muerto!- exclamó molesta antes de dar un pesado bostezo -¿Qué te pasó? ¿Con quién fue esta vez?

-Ese es el problema, no fue con nadie… El imbécil de Malfoy me dejó sin decir nada.

-Pansy si me despertaste para decirme que estas frustrada porque no obtuviste lo tuyo con Malfoy y quieres que te dé una solución… Pues búscate otro, sabes que no me interesa, sólo déjame dormir- dijo la rubia recogiendo sus cobijas y volviendo a acostarse.

-Es buena idea... Pero no era de lo que te iba a hablar.

-¡ENTONCES VE AL GRANO!- gritó Daphne iracunda.

-¡NO ME GRITES GREENGRASS! ¡QUE ESTO TIENE QUE VER CON LA BASTARDA DE TÚ HERMANA!

-¿Qué hizo ahora esa niña?- preguntó mientras daba un bufido.

-¡Tú hermana es una zorra!

-¿PERO QUÉ DEMONIOS HIZO?

-¡Anda besuqueándose y Salazar sabrá qué otras cosas con MI Draqui!

-¿Y tú cómo lo sabes?

-¡Porque los vi! ¡Seguí a Malfoy y lo vi con ella besándose como si no hubiera mañana!

-Vaya… Pero debes reconocer que mi hermana a pesar de que tengas esos amiguitos traidores a la sangre tiene buen gusto- respondió la rubia carcajeándose mientras que la azabache le lanzaba una mirada asesina.

-¡DRACO MALFOY ES MIO Y SIEMPRE LO SERÁ! ¡NO VOY A PERMITIR QUE UNA NIÑA CONSENTIDA VENGA A QUITARME LO QUE ES DE MI PROPIEDAD!

-No te enojes Pan, pero no creo que Malfoy tenga una marca que diga que es de tú propiedad.

-¿Qué pasaría si tú queridísima hermana anduviera besuqueándose por todos los pasillos del colegio con Nott? ¿Qué harías Greengrass?

-Sí bueno, tienes razón- apoyó la rubia, pues aunque no fueran nada y ni siquiera tuviera confirmado los sentimientos del azabache hacía ella, le daría muchos celos y pensaría en las mil y una posibilidades de separarlos.

-Juro que me vengaré de esa zorra- sentenció la azabache colérica.

-¿Qué piensas hacer?

-Ya lo verás- respondió con una mirada maquiavélica.

Mientras tanto en el lago…

Tras unos largos minutos de silencio incomodo, los chicos se dispusieron a caminar de vuelta al Castillo. Astoria aún no podía comprender por qué el rubio se había puesto tan tenso al escuchar su respuesta, como tampoco sabía por qué le había mentido, si ella era de las que repudiaban las mentiras, pero tenía que tener en cuenta que aunque su boca lo haya dicho, no era algo que había pensado decir… Sólo salió sin previo aviso.

A pesar de que no conociera del todo bien a Draco, podía darse cuenta con facilidad que el chico estaba molesto, pues sus pálidos nudillos pasaban a formar una combinación de rojo y morado impidiendo que la sangre fluyera con normalidad, y estaba casi segura que el chico sabía que aún no le daba respuesta al moreno y por eso se había enfadado con ella… Sabía que le había mentido, pero ¿cómo disculparse?, una vez que Astoria pensó una posibilidad de hacerlo, sintieron unos pasos que se acercaban al pasillo donde transitaban.

-¿Qué sucede Sra. Norris? ¿Hay alguien aquí?- preguntó aquel odioso hombre a su fiel compañera haciendo que los chicos se exaltaran y Draco le tapara la boca a Astoria antes de que se le ocurriera soltar un grito. -Si hay alguien aquí más le vale dar la cara- sentenció Filch mientras que el rubio halara a la chica y se metieran sigilosamente en un armario de aseo.

Una vez que sintieron que el conserje se había retirado, salieron del armario y a paso firme y ágil se dirigieron a la sala común, donde se dedicaron una mirada cómplice antes de subir a sus respectivas habitaciones.

Al día siguiente, la castaña se levantó y vistió para disponer a bajar a desayunar con las leonas, ya que ese día Ginny le había invitado a desayunar en su mesa antes de irse a Hogsmeade; aunque al principio no lo vio muy conveniente por su hermana, aceptó ya que la pelirroja no la dejaría en paz hasta convencerla.

-¡Astoria! Te estábamos esperando- dijo Hermione una vez que la chica había llegado a las puertas del Gran Comedor.

-¡Hola chicas! Lo siento, es que estoy algo nerviosa- respondió. En parte era verdad, pero la otra era que no dejaba de pensar en ciertos chicos, menos mal que esa mañana no los iba a ver porque no sabría con qué cara presentarse.

-No te preocupes, el que se atreva a hablar se las verá conmigo- dijo la pelirroja con una sonrisa haciendo que las castañas rieran. Estaba claro que nadie sería capaz de alegarle algo a la fiera de su amiga sin quedar ileso -¿Qué haremos en Hogsmeade, hoy?- añadió.

-¿Te sucede algo?- preguntó la ojimiel al ver a Astoria completamente ida.

-Eh… No… Digo sí- balbuceó bufando -Vamos a sentarnos y les cuento- finalizó pensando que era mejor tener el consejo de sus amigas, sabía que con ellas podía confiar, no eran como las chismosas de su casa.

Al entrar al Gran Comedor, las chicas se dirigieron a la mesa de los Gryffindor llevándose una mirada de extrañeza de los pocos estudiantes que ya se encontraban desayunando.

-Ya quiero ver la cara de horror que pondrán Malfoy y las demás víboras- dijo Ginny riendo haciendo que Astoria se tensara.

Malfoy… Malfoy… Malfoy- ese era el apellido que no dejaba su mente y conciencia tranquila, ¿Qué nunca se cansa de disturbar? Malditos sean sus ojos y labios…

-¡ASTORIA!- gritó la pelirroja sacando a la castaña de sus pensamientos.

-Lo siento, ¿decían algo?

-SI… ¿Nos vas a contar lo que te sucede?

-Pero prométanme que no se lo dirán a nadie, ni se vayan a burlar- sentenció haciendo que las dos chicas asintieran como locas.

-No te preocupes As, no saldrá de aquí- confirmó la ojimiel dándole paso a la narración.

-Bien- dijo dando un largo y sonoro suspiro antes de comenzar a explicar -Ayer en la tarde estaba en la biblioteca… Y me encontré con Herms, tú estabas ahí, aunque no te vi porque estaba muy estresada buscando los libros par…

-As, ¿quieres calmarte?

-Lo siento chicas, es que estoy perdida, no sé qué hacer y me pone nerviosa…

-¿Quién te pone nerviosa?- preguntó Hermione posando toda su atención a la castaña que no dejaba de suspirar pesadamente.

-Malfoy- susurró haciendo que su cara se tornara rápidamente de un rojo carmín.

-¡¿Malfoy?!- dijo la pelirroja exaltada llevándose las miradas de los leones que se encontraban cerca.

-¡Calla Ginny!- exclamó la castaña completamente roja mientras le tapaba la boca a su amiga.

-¿Qué te hace?- preguntó Hermione con sorpresa e interés.

-Dejen les cuento todo- suspiró nuevamente antes de contarles con cierta dificultad cada uno de los sucesos vividos con el moreno y el rubio haciendo que sus amigas se les desprendiera la mandíbula de la sorpresa.

-Vaya lío que te has metido… Pero un lío muy bueno- comentó la pelirroja con doble sentido haciendo que las chicas rieran.

-Y ¿qué piensas hacer?- preguntó la ojimiel.

-¡No lo sé! Quería su consejo…

-Que te puedo decir yo… Pues hay que admitir que los dos están muy buenos- dijo Ginny carcajeándose mientras Hermione negaba con diversión… Definitivamente esa chica estaba perdida.

-Haz que tu corazón decida, As- comentó la ojimiel dejando a la castaña sumida en sus pensamientos hasta que llegaron ciertos chicos a formar alboroto.

-Pero quién lo diría...

-Una serpiente sentada en la mesa de los leones- completó el otro chico.

-¡Fred! ¡George!- gritó la ojiverde emocionada antes de lanzarse a los brazos de sus amigos.

-Lo sabemos… No puedes vivir sin nosotros- dijo George.

-Pero te entendemos, somos irresistibles- continuó Fred ganándose un codazo.

-Ustedes si saben dañar la emoción- dijo Astoria mientras que el pelirrojo se sobaba el brazo y comenzaba a quejarse dramáticamente.

-George, me maltratan… Me tendrán que cortar el brazo… Sálvame de ese basilisco.

-¡Cállate!- sentenció haciendo reír a su gemelo y a las chicas.

-Son unos tontos- comentó Ginny.

-Mejor cuéntanos si son ciertos lo rumores de un chico… Emm… ¿Recuerdas su nombre, Gred?

-Un tal… ¿Michael Corner? Feorge- finalizó mientras que levantaba el ceño con inquisición.

-Es algo que no les incumbe- señaló Ginny antes de lanzarse a sus pancakes y las chicas rieran.

-Eso confirma todas nuestras dudas, Gred.

-¿No tienen nada que hacer? ¿No hay más bromas qué crear?- preguntó la pelirroja tratando en vano de ocultar su sonrojo haciendo que Astoria y Hermione rieran.

-La verdad es que sí, pero también queríamos confirmar ciertas cosas- respondió Fred guiñándole un ojo.

-Aunque, ahora que lo mencionas, estamos pensando en hacer una nueva broma que hemos querido hacer desde al año pasado, pero no había ninguna posibilidad por nuestro gran negocio de apuestas- continuó George.

-¿Qué harán y a quién?- preguntó Astoria con ojos brillosos.

-No te diremos aún, pero podrás participar.

-¡SI!- respondió animadamente ganándose la negación de las chicas.

-Entonces espera nuestro llamado… Las veremos en Hogsmeade, chicas- finalizó Fred antes de que se retiraran con una sonrisa traviesa.

-Miren, ahí llegaron- dijo Ginny señalando con la mirada a las serpientes que negaban ese hecho.

-¡No puedo creer!- decía Daphne enfadada.

-Esa bastarda es una deshonra para la casa de Salazar- sentenció Pansy con odio.

-Cállate Parkinson, que no es de tú incumbencia lo que Astoria haga- dijo Blaise con seriedad haciendo que el rubio frunciera el ceño y apretara los nudillos, acto que no fue desapercibido por Theo.

-¿Nueva pareja, Blaise?- preguntó Draco una vez que las chicas se habían retirado bastante indignadas.

-Algo así- respondió con simpleza pero con una sonrisa.

-¿Algo graciosos que quieras compartir, Nott?- preguntó el rubio fríamente.

-No, nada- respondió Theo tranquilamente pero sin quitar la diversión, pues estaba comenzando a sospechar lo que últimamente les sucedían a esos dos.

Theo y Draco fruncieron el ceño al ver como el moreno se acercaba a la mesa de los leones con su típico aire de arrogancia pero con tranquilidad.

-As, ¿cómo estás?- preguntó Blaise ignorando olímpicamente cualquier Gryffindor que le mirara.

-Muy bien gracias, ¿y tú?

-Bien, este… As, yo sé que te dije que esperaría tú respuesta, pero me gustaría invitarte nuevamente a que vengas conmigo a Hogsmeade- dijo haciendo que Ginny y Hermione abrieran los ojos con sorpresa, ya que nunca habían visto a Blaise Zabini ¿Nervioso?

-Me gustaría, Blaise… Pero quedé hoy con las chicas- dijo la castaña bastante apenada.

-Sólo serían un par de cervezas de mantequilla, luego volverás con ellas- respondió despectivo.

-No te preocupes por nosotras, As… Puedes volver a buscarnos luego- opinó Ginny.

-Está bien, entonces nos vemos en las Tres Escobas- dijo Astoria haciendo que el chico le dedicara una sonrisa.

-Te estaré esperando- finalizó antes de besar su mejilla y retirarse donde se encontraban sus amigos, uno con cara de burla y otro bastante colérico.

-¿Sucede algo?- preguntó Theo en un susurro con una sonrisa mientras se dirigían a la mesa.

-No- respondió el rubio entre dientes conteniendo lo que más podía su ira.

-Vaya que es hermoso, nunca me cansaré de venir- dijo Astoria sin dejar de apreciar cada local del pueblo.

-Te cansaras cuando Zabini deje de invitarte- dijo Ginny carcajeándose.

-Eso no es cierto- replicó.

-Será mejor ir antes de que tú cita se aburra y se vaya- dijo Hermione siguiéndole el juego a la pelirroja.

-Y mientras ¿ustedes qué harán?

-Tomaremos cervezas junto con Harry y Ron, luego pasaremos a la tienda de Quidditch- dijo la pelirroja haciendo que la ojimiel rodara los ojos.

-Yo estaré entonces en la librería, búscanos en cualquiera de los locales- sentenció Hermione antes de entrar a las Tres Escobas y separarse.

-Es un gran honor que vinieras, As- dijo el moreno levantándose para correrle la silla como todo un caballero, mientras que un rubio miraba todo desde una mesa más alejada.

-Gracias- se limitó a responder por lo sonrojada que se encontraba.

-¿Qué te ha parecido el colegio?

-Excelente, la verdad es que no deja de sorprenderme. En Francia todo era muy monótono y aburrido.

-Sí, al principio es así pero cuando te acostumbres lo verás todo igual a como lo veías en Francia.

-No lo creo, aquí he hecho buenos y divertidos amigos.

-¿Ahí entro yo?

-Claro que sí, aunque eres un poco aburrido… Pero así eres tú y te acepto tal cual eres.

-Eres una gran persona Astoria... Aunque no soy nada aburrido.

-Sí qué lo eres- respondió la castaña riendo.

-Un día de estos te mostraré lo divertido que puedo llegar a ser.

-Estaré encantada de verlo.

-Me encantó haber compartido este rato contigo, As- dijo el moreno después de dos largas horas de charlas y risas.

-A mí también, Blaise… Me gustaría quedarme, pero he quedado con las chicas y deben de estar esperándome.

-¿Qué haces? Déjalo, yo te invité, yo pago- dijo el moreno al ver que la castaña sacaba su cartera.

-De verdad muchas gracias, no debías- dijo la castaña sonrojada.

-No te preocupes, nos veremos de vuelta al colegio.

-Claro que sí- respondió Astoria antes de darle un beso en la mejilla e irse haciendo que aquel rubio que no había despegado la vista de la mesa donde se encontraba se levantara rápidamente y la siguiera.

-Se vio que la pasaste muy bien con Blaise- dijo el rubio con molestia acercándose a la chica para tomarla de la mano y llevarla a un sitio más alejado.

-Malfoy me están esperando- replicó la castaña tratando en vano de soltarse de su agarre. Draco al ver sus intenciones de escapar, la acorraló pegándose firmemente a su delicado cuerpo.

-Sí tienes tiempo para Zabini, tienes tiempo para mí- respondió antes de lanzarse a besar aquellos provocativos labios haciendo que Astoria le correspondiera de inmediato, y juntos sintieran como una corriente eléctrica ya conocida los hiciera profundizar el beso con deseo y necesidad, formando una fuerte adicción a ese dulce que sus labios al juntarse emanaban para nunca querer perder aquel obsesivo contacto.