Graves problemas
-¿La parte perdida? ¿Por qué le dicen así?- preguntó Astoria con interés mientras se dirigían a su destino.
-Porque nadie es capaz de adentrarse tanto al Bosque.
-O sea que, ¿nadie ha venido?
-Nadie aparte de mí… Y ahora tú- respondió Draco antes de parar de caminar. Ya habían llegado.
-¡Esto es hermoso!- exclamó la castaña mirando el gran arroyo que tenían en frente.
-Lo es- dijo sonriendo con suficiencia.
-¿Cómo fue que lo encontraste?
-Fue en una noche que paseaba por aquí.
-¿Paseas por el Bosque Prohibido en las noches?
-Sí, cada que puedo… Este sitio es bastante solitario y relajante. Bastante agradable para mí gusto.
-Creí que te gustaba la Torre de Astronomía…
-También, de ahí se pueden apreciar las estrellas con perfección.
-¿Puedo preguntarte algo?- dijo con una sonrisa tímida.
-Ya me has hecho una, pero sí puedes… Aunque no esperes que te conteste todas tus inquietudes- respondió con sorna.
-¿Por qué te gusta estar solo?- soltó haciendo que el ceño del rubio se frunciera.
¿Acaso me gusta estar solo? ¿A quién le gusta estar solo? ¿Qué clase de pregunta es esa?- se preguntó meditando su pregunta.
-¿A qué viene eso?- preguntó luego de unos segundos.
-Me he dado cuenta que siempre estás en sitios bastantes solitarios… Y por eso supuse que te gustaba que fuera así, aunque lo que no entiendo es por qué.
Sí, ¿por qué? Sencillo… No confiaba en nadie que no fuese completamente cercano a él, aunque sabía que sus amigos tampoco conocían los hechos que estaban sucediendo en su casa. Creía que era porque no quería meter a nadie en sus problemas, era mejor alejarse de todo y buscar una solución; además, las adversidades por las que estaba pasando, hacían que el rubio inconscientemente creara un escudo a prueba de todo. Al estar solo hacía que su cabeza se despejara y buscara con mayor facilidad la manera de terminar aquellos problemas que lo atormentaban a diario, estar en sitios como esos hacía que toda preocupación se esfumara de él por unos cuantos minutos… Aunque ahora existía una forma completamente distinta de despejarse sin la necesidad de adentrarse al Bosque o subir a la Torre a altas horas de la noche, sólo era cuestión de observar aquel brillo en esos hermosos ojos color esmeralda que tenía en frente en ese preciso instante, era ese brillo que desde el día que la conoció nunca abandonó su cabeza, ese brillo que hacía que sus problemas desaparecieran mágicamente. Pero ¿cómo lo hacía? ¿Cómo pudo llegar a ser tan necesarios en su diario? ¿Cómo hacían para crear esa ridícula obsesión que le provocaban cada vez que se fijaba en ellos? ¿Qué hizo para hacerle sentir esa extraña corriente cada vez que rozaba su cálida y suave piel? ¿Habría perdido el juicio? ¿Blaise tendría razón? ¿Sería que sólo la quería poseer?...
Muchas preguntas y ninguna respuesta para ellas, realmente era frustrante.
-¿Malfoy?- llamó la castaña al ver como el rubio se había quedado en un estado de trance.
-¿Decías?
Preguntar o no preguntar… ¿Por qué habrá quedado en esa especie de trance luego de la pregunta que le formulé? Se ve realmente acongojado, ¿le estaría pasando algo malo?- pensó Astoria con extrañeza.
-Nada, no te preocupes- respondió pensando que era mejor no preguntar más. -¿Qué haces?- preguntó al cabo de un minuto después con el ceño fruncido al ver como el rubio se quitaba un zapato para ¿probar la temperatura del agua?
-¿Gustarías nadar?
-¡¿Estás loco?! No quiero morir de hipotermia.
-No seas exagerada, Greengrass- dijo mientras se quitaba la ropa y se quedaba en calzoncillos haciendo que la castaña se sonrojara violentamente y se diera la vuelta de inmediato.
-Será mejor que te coloques la ropa nuevamente, Malfoy.
-Ni que estuviera completamente desnudo, pero si quieres- dijo con una sonrisa pícara.
-¡NO!- gritó exaltada sintiendo que tarde que temprano su cara explotaría de lo roja que se encontraba, daba gracias a Merlín que estuviera volteada.
-¿Qué sucede, Greengrass? ¿Nunca habías visto a un chico SEMI desnudo?- preguntó resaltando la palabra mientras trataba de contener aquella carcajada que pedía salir de su garganta.
-Yo… Este…
-No te preocupes, porque es tú día de suerte, dejaras de ser una santurrona como Granger…
-¡Eres un idiota!- exclamó molesta y terriblemente avergonzada.
-¿Algo más?- preguntó con tono despreocupada, pero que para Astoria era de extremo peligro.
¿Era realmente necesario resaltar que nunca había visto a un chico desnudo en su vida?... ¡Maldición! ¡¿Por qué el Quidditch tiene que ser tan útil?!-pensó al ver su pálido pero trabajado dorso.
Draco al ver la forma que la castaña le miraba, sonrió maliciosamente y aprovechando de que estaba ocupada en su dorso, la tomó en brazos y se tiró en lo más hondo del arroyo, dejando pasar las frías aguas sobre sus pieles.
-¡Eres un… Maldito infeliz! ¡¿Cómo te atreves a tirarme?!- gritó molesta tiritando de frío mientras que el rubio reía con ganas.
-¿Es perfecto?- preguntó ignorando la furia de la chica mientras se acercaba nuevamente y se disponía a abrazarla para poder trasmitirle calor.
-¿Qué… Cosa?- preguntó con confusión pero sin alejarse de sus brazos.
¿Y ahora de qué me habla? Definitivamente está chiflado, esperen… ¿Me está abrazando? ¡¿Draco Malfoy me está abrazando?! Debe ser un sueño.
-Mi dorso, claro- respondió con una sonrisa ladeada antes de soltar una carcajada al ver como el rostro de la castaña pasaba a ser rojo carmín nuevamente.
-¡Vete al infierno, Malfoy!- exclamó iracunda disponiéndose a salir de las heladas aguas del arroyo.
-Me voy contigo hasta el fin- soltó de repente y sin pensar.
¿Por qué demonios dije eso?- pensó confundido.
-Sabes qué, ¡ya déjame en paz!
-Una chiquilla como tú no me va a decir que es lo que tengo que hacer.
-¿Ah no? Pues te la presento… Astoria Greengrass. ¡Hasta nunca!
-Ya deja tus niñerías y vuelve inmediatamente, Greengrass.
-¡NO!- gritó desde una considerable distancia mientras cogía su varita y secaba su ropa.
Draco al ver la convicción de la castaña, salió del agua, se secó imitando la acción de la chica y se dispuso a montar su escoba para alcanzarla.
-Ridícula pataleta que hiciste- sentenció con diversión una vez frente a ella.
-¡Yo no hago pataletas! ¡Tú no eres quien para decirm…!- pero de pronto fue interrumpida por unos labios ya bastante conocidos para los suyos. Aunque estuviera enojada con el chico, se le hacía irresistible el no corresponder a ese deseo con la cual besaba Draco. Como le encantaba que se apoderara de su boca de esa forma… Dulce, salvaje, cálido y frío. Esas eran aquellas combinaciones que la hacían delirar cada vez que profanaba su boca inexperta. Poco a poco el frío que estaba sintiendo desapareció gracias a la calidez que le trasmitía su cuerpo y labios.
-Dime que no te gustó y no me vuelves a ver nunca más- dijo Draco con seriedad sin dejar de ver fijamente sus ojos, luego de haber recuperado la compostura.
-Yo…
-Sé que sí te gustó, pude sentirlo- interrumpió el rubio delineando sutilmente su carnoso labio haciéndola estremecer. -Y esta es la prueba… Me lo afirmas cada vez que te estremeces a mi tacto.
Astoria no podía contestar, sabía que tenía razón. Los besos del rubio se le habían vuelto una gran adicción de la que no existía rehabilitación.
-Ya te lo había dicho antes, y esta va a ser la última vez que te lo repita. Aléjate de Zabinni.
-Yo… No puedo…
-Es simple, ¿él o yo?...Tienes exactamente una semana para decidirlo, Greengrass- dijo con una pizca de resentimiento en su voz -Volvamos- finalizó mientras subía a la castaña en la parte delantera.
Mientras en la mesa de Slytherin…
-¿Dónde crees que haya ido?- preguntó el azabache con curiosidad.
-Si llamó a Weasley y a Granger, debió ir a buscar a Astoria.
-Está realmente obsesionado con tú hermana.
-Sí, pero no creo que Astoria quiera estar con él.
-¿Por qué lo dices?- preguntó Theo tratando de sacarle algún tipo de información.
-Según Pansy, le gusta Draco… Los vio besándose en un pasillo- respondió sin mayor importancia haciendo que el azabache abriera los ojos.
Así que ese era el enfado del otro día… A Draco también le gusta Astoria- pensó comprendiendo el comportamiento de su amigo.
-Vaya… Gran problema tiene tú hermana.
-Sí, aunque sé que ella sabrá manejarlo- respondió la rubia terminando su postre.
-Daph… Hay algo que quiero preguntarte…
¡SI! SI, SI, SI, ¡SI Theo!
-Dime…- respondió lo más tranquila que le fue posible, pues su conciencia hacía una fiesta.
-Verás… Había querido preguntártelo antes, pero no veía oportunidad- continuó con nerviosismo.
No seas imbécil, es la chica correcta- se reprendió.
-¿Y qué es Theo?- preguntó tratando de ocultar una sonrisa.
-Quería saber… Te quería preguntar- balbuceaba sintiéndose un tonto haciendo que la ojiazul soltara una risilla -¿Te gustaría salir conmigo?- soltó de repente dando un suspiro de alivio mientras que la rubia le sonreía.
-Sí Theo… Sí quiero- respondió con una amplia sonrisa antes de que el azabache se acercara a plantarle un dulce beso en sus labios.
Mientras en los pasillos…
-¿No pues que querías buscar a Astoria? - preguntó Ginny deteniéndose.
-Sí.
- Entonces… ¿Qué haces siguiéndose idiota?
-Ya quisieras tú que te siguiera- respondió el moreno frunciendo el ceño.
-Lo has estado haciendo todo este rato, no me creas estúpida.
-¡Bien! Te he estado siguiendo porque quiero preguntarte algo- dijo mientras se acercaba a la pelirroja.
-¿Seguro? ¿No será que yo te intereso, Zabinni?- preguntó con malicia.
-Créeme está muy lejos de ser así.
-Y espero que siga así de lejos… No sé cómo Astoria te soporta.
-¡Cállate Weasley! No hay nadie mejor que yo- respondió enfadado haciendo que la pelirroja bufara.
Sí claro… ¡Maldito engreído!- pensó.
-Ya dime qué diablos era lo que me ibas a preguntar…
-¿Sabes si Astoria ve a otra persona?
-Así que era eso- respondió con burla.
-Sí, ¿sabes algo?
-Si supiera algo tampoco te lo diría.
-¿O sea que no sabes nada?
-No- mintió -Y no es algo que nos incumba.
-A ti no, pero a mí sí.
-¿Ah sí? ¿Y es que acaso eres su novio?
-No, pero lo seré muy pronto- respondió Blaise con una sonrisa de victoria haciendo que la pelirroja riera.
-Deberías dejar de ser tan iluso- dijo de repente, para luego arrepentirse.
-Eso quiere decir que si sabes algo.
¡¿Por qué demonios no me quedé callada?!- se reprendió.
-Ya te dije que no… Deja de ser intenso e irritante que así espantas a cualquiera- respondió tratando de sonar lo más seria posible -Mira quien viene ahí- añadió antes de que el moreno la insultara por lo que acababa de decir.
La pelirroja suspiró con descanso al ver a su amiga en la entrada del castillo, aunque de pronto se dio cuenta que venía acompañada de Draco Malfoy. Ya se podía sentir la tensión que las dos víboras formaban, grave problema tenía Astoria.
