Conflicto
Una vez indicada la hora de la reunión mediante el galeón falso que Hermione le había entregado semana atrás, Astoria tomó su túnica y se dispuso a salir de la habitación esperando que en la sala común no hubiera nada que pudiera impedirle su tranquilo camino.
Siempre está vacía, pero justo cuando quiero salir está repleta…
Pensado eso, la castaña suspiró y trató de pasar desapercibida, pero todo le fue completamente en vano.
-As, que alegría verte- exclamó Blaise desde el lujoso sofá mientras le dedicaba una sonrisa.
-Qué alegría verlos a todos…
¡Maldición! ¡¿Por qué tenían que estar los dos en el mismo recinto?!... No seas tonta Astoria, están en la misma casa.
-¿Vas a algún lado?- preguntó Draco mirando fijamente sus ojos haciendo que Pansy le lanzara una mirada asesina.
-Yo… Este…
No olvides ser precavida con Malfoy y Zabinni, As- recordó las palabras de su amiga pelirroja.
-Quería dar un paseo…
-¡Genial! Te acompaño…- respondió el moreno parándose rápidamente del sofá.
-¡NO!... No Blaise, no te preocupes, sólo quiero tomar algún libro de la biblioteca para leerlo en algún lugar de este encantado castillo…
-¿Segura que solo quieres eso, mini-Greengrass?... ¿No será que te vas a encontrar con tú próxima víctima?- preguntó la azabache haciendo que los chicos la fulminaran con la mirada y Astoria frunciera el ceño.
-¿De qué me hablas, Parkinson?- preguntó la castaña sin entender que era lo que le quería decir.
-No te hagas la santurrona Greengrass, que tú y yo sabemos perfectamente lo que vas a ir a hacer… Por eso no quieres que Blaise te acompañe.
-Pansy…- regañó la rubia con calma al ver el punto donde quería llegar su mejor amiga.
-¿Qué es lo que insinúas?- volvió a preguntar Astoria mientras fruncía aún más su ceño, mientras que los chicos miraban con curiosidad a la azabache.
-Todos ya sabemos lo zorra y quita novios que eres- escupió Pansy con odio.
-¿Es tú autobiografía? Porque déjame decirte que no hubo mejor adjetivo que te describa- respondió con astucia haciendo que los chicos rieran, pero al ver la venenosa mirada que les dedicaba, disfrazaron la risa por una leve tos.
-¡Eres una zorra insolente!- gritó la azabache apuntándola con la varita, acto que fue imitado por la chica.
-Parkinson quita inmediatamente tú varita de la cara de Greengrass- dijo Draco con seriedad.
-¡¿LA ESTÁS DEFENDIENDO?! ¡¿ESA PERRA ME INSULTÓ Y LA DEFIENDES?!- gritó con cólera.
-¡Tú insultaste a Astoria!- contraatacó el moreno molesto apuntando a la azabache con la varita.
-Dejen esas varitas de una vez, no sacarán nada con eso- dijo Theo tratando de calmar el ambiente.
-¡Cállate Nott!- exclamó Pansy con veneno.
-A Theo no lo metas, Pansy. La cosa es con mi hermana- defendió la rubia con molestia -¡Astoria baja la varita! ¡No te atrevas a lanzar un solo hechizo!
-¡Desmaius!- gritó la castaña con potencia aturdiendo exitosamente a la pelinegra.
-¡ASTORIA GREENGRASS!- gritó su hermana enfadada antes de ir a ayudar a su amiga mientras que los demás estudiantes estaban completamente anonadados, pues nunca habían esperado que la castaña tomara la iniciativa de lanzar el hechizo.
Astoria sin nada más que decir y sin voltear a ver a nadie, salió de la sala común a toda prisa dirigiéndose al quinto piso.
-Pero miren quién llegó- dijo George con una sonrisa al ver a la castaña entrar por las grandes puertas de hierro.
-Nuestra serpiente favorita- continuó Fred acercándose a ella junto con su hermano para abrazarla -¿Qué sucede, As?
-¿Te sientes bien?
-Eh… Sí lo siento, es que tuve un pequeño conflicto pero nada grave.
-¡¿TE ESTÁS COMPORTANDO MAL?!- preguntó Fred escandalizándose dramáticamente sacándole una pequeña sonrisa.
-Y dinos, As… ¿Quién fue la pobre víctima?
-Parkinson- respondió con una mueca.
-¡¿PANSYTIS PARKINSON?!- preguntaron con asombro los pelirrojos.
-Sí.
-Querida serpientita… Bienvenida al club- celebró George haciendo que Astoria riera.
-Creí que ya lo estaba desde el día de Hogsmeade…
-Sí bueno, pero ahora es oficial- dijo Fred con una sonrisa victoriosa.
-Eh… Bueno, todos ya saben por qué estamos aquí- comenzó Harry atrayendo las miradas de los presentes.
-Acabaremos con las reformas institucionales de la cara de sapo…
-¡George!- regañó Ginny mientras su amiga reía.
-Ahórrate esa retahíla, mejor dinos que hacer, pequeño cuatro ojos- finalizó Fred animadamente haciendo que el azabache sonriera.
Mientras en la sala común de Slytherin…
-¡Pansy!- repetía la rubia tratando de despertar a su amiga -¡Ennervate!- exclamó haciendo que la azabache abriera pesadamente los ojos.
-¿Qué demonios pasó?- preguntó confundida antes de recordar el pleito con la castaña -¡¿DÓNDE ESTÁ LA ZORRA DE GREENGRASS?!
-¡QUIERES DEJAR DE LLAMARLE ASÍ! ¡AQUÍ LA ÚNICA ZORRA ERES TÚ!- gritó el rubio iracundo, pues no podía dejar que Parkinson le insultara de esa forma, Astoria no era como ella.
-¡Soy tú novia, deberías de defenderme A MÍ!- reclamó la azabache con indignación -Y te pido que dejes de gritar, se me estalla la cabeza por el estúpido hechizo.
-TE GRITARÉ HASTA QUE ENTIENDAS QUE ENTRE TÚ Y YO NO HAY N-A-D-A- volvió a gritar el rubio separando cada letra de la última palabra.
-¡No voy a permitir que vuelvas a referirte a ella de esa forma!- habló ahora el moreno haciendo que Draco le lanzara una mirada asesina y Theo encajara cada una de la piezas que le faltaban en su rompecabezas.
-¡YA CÁLLENSE!- gritó Daphne defendiendo a su amiga.
-No puedo creer que defiendas más a Parkinson que a tú propia hermana- dijo Theo dedicándole una mirada de decepción haciendo que la rubia se sintiera realmente mal.
-¡¿Y ustedes qué demonios ven?!- gruño la azabache mirando a los demás estudiantes que presenciaban la escena antes de levantarse y dirigirse a la enfermería dando grandes zancadas.
Ahora sí que pondré mi plan a funcionar, no voy de dejar que esa zorra se quede con todo… ¡Yo soy la princesa de Slytherin y SIEMPRE lo seré, así que Astoria Greengrass prepárate porque no sabes con quien te has metido, te demostrare quien es realmente Pansy Parkinson- pensó con extremo odio antes de entrar a la enfermería y exigirle a la enfermera que le diera una poción.
Poción…- leyó la primera palabra de la etiqueta del frasco que Madam Pomfrey le había dado -¡Eso es! Un pequeño frasco de veneno en tú cena no quedaría mal para que desaparecieras del mundo y me dejaras vivir la vida que merezco…
Mientras en la sala de Menesteres…
-Vuelve a intentarlo, As… Vas muy bien- apoyó el azabache antes de dirigirse donde los gemelos Weasley practicaban el reducto con Michael Corner.
Desde que lo gemelos se habían enterado que su hermanita salía con ese raro, decidieron hacerle la vida imposible, pues no dejarían que su hermana saliera con ese chico tan tenebroso. Siempre creyeron que podía tener buen gusto, pero debido que ellos eran los más guapos dejaron que la pequeña pelirroja continuara con sus malos gustos, pues nunca encontrarían a un chico más guapo que ellos, pero no quitaba que debían protegerla de aquellos imbéciles que querían hacerle alguna propuesta indecente.
Una vez terminada la reunión, Astoria se dirigió a la biblioteca para poder finalizar su trabajo de Transformaciones antes de que le cogiera la tarde, y no quería tener ningún tipo de disgusto con la Profesora McGongall.
-Tú comportamiento no fue del todo apropiado- dijo una voz gélida detrás suyo haciéndola exaltar.
-Yo sólo me estaba defendiendo- respondió Astoria reconociendo la voz.
-Lo sé, y ya era hora de que alguien la pusiera en su lugar… Es una loca- afirmó haciendo que la castaña sonriera.
Si antes no se sentía culpable por lo que había hecho, las palabras del rubio hacían que le importara aún menos.
-¿Por qué nunca lo hiciste tú, Malfoy?- preguntó de repente haciendo que Draco frunciera el ceño.
-Lo hice todos los días, pero está obsesionada conmigo.
-No debiste ser tan frío como sueles ser…
-Greengrass de verdad me alegro que lo hayas hecho, aunque te advierto que Parkinson debe ser de cuidado.
-Lo he podido notar, pero es algo que no me preocupa…
-¿Ah sí? ¿Y por qué?
-Porque puedo llegar a ser mucho más astuta e inteligente que ella, no le temo a esa berrinchuda- respondió haciendo que el rubio riera ante lo último -¿Qué es lo gracioso?
-Aquel berrinche que hiciste cuando saliste del agua- respondió entre risas.
Astoria nunca había escuchado reír al rubio con tanta sinceridad, pues sus risas usualmente eran irónicas y frías, tan frías como él.
Como me gustaría verle sonreír y reír más a menudo, tiene una sonrisa preciosa- pensó antes de sonrojarse.
-¿Por qué estás sonrojada?- preguntó de manera pícara -No me digas que por fin decidiste dejar de ser tan mojigata…
-¡Eres un idiota, Malfoy!- exclamó haciendo que rubio volviera a sonreír de esa manera que a la castaña le gustaba, su sexy sonrisa de medio lado.
-Pero soy ese idiota que te encanta que te bese.
-¿Y cómo… Puedes estar… Tan seguro de eso?- preguntó entrecortadamente al sentirlo tan cerca.
-Por la forma en la cual te pones nerviosa, cuando te sonrojas… Y cuando me correspondes- respondió antes de voltearla y acercarla a él para conseguir el premio del dulce sabor de sus labios.
Draco hacía que sus labios se juntaran haciendo que fueran uno solo al son de la melodía ya conocida por ellos; sus expertas manos comenzaron a deslizarse sutilmente por su espalda haciendo que una vez más apareciera la exquisita sensación de la corriente descender y ascender incontrolablemente por sus columnas, formando una serie de emociones que producía el afán de profundizar aquel beso que lentamente los estaba dejando completamente extasiados y satisfechos. Querían seguir, querían que nunca terminara ese lazo que estaban formando y ninguno de los dos quería dejar de trazar aquel hermoso recorrido es sus espaldas, aquel recorrido que el rubio había comenzado para poder explorar una parte más de su cuerpo.
