Tragedia

-¡¿Quieres deja de comportarte como una niñita rebelde y caprichosa?! ¡Empieza a comportarte como una persona de tú edad! ¡No puedes ir por ahí de rebelde solo porque te da la gana, Greengrass!- gruñó una vez aterrizado.

-Y ya habló el más maduro de todos...- ironizó -¡Que seas un año mayor que yo no significa que seas más maduro! ¡Lamento decirle esto Malfoy, pero es usted más caprichoso que un niño de 3 años al que le han quitado su juguete!... Sabes qué, ¡ni lo lamento!

-¡Eso no es cierto!- se defendió mientras bufaba.

-Claro que no...- contestó con aire de sarcasmo -¡Sólo eres peor de berrinchudo! ¡Siempre quieres que todos hagan lo que a ti se te da la gana, y las cosas no funcionan así, Malfoy!

-¡No quiero verte de nuevo en esa situación, Greengrass, porque no te ayudaré otra vez!

-¡Si tanto te molestaba, entonces, ¡¿por qué no me dijiste que no?!

-¡PORQUE NO QUIERO QUE TE LASTIMEN!- gritó con desespero y sin pensar, mientras que Astoria formaba una perfecta "O" con su boca.

¿Será verdad lo que dice?

-Yo...

-No digas nada... Sólo promete que no volverás- interrumpió el rubio.

-No puedo prometerte eso, Malfoy... Ellos son mis amigos y están dándome una oportunidad de aprender algo que la arpía debería enseñar.

-Prometelo, Astoria- instó mientras que cortaba distancia que los separaba.

-Yo... No puedo.

-Sí aprender es lo que quieres, entonces yo te enseñaré... Sólo promete que no volverás- dijo tomando un mechón castaño de su cabello para ponerlo detrás de su delicada oreja, haciendo que la castaña suspirara al sentir aquel dulce roce en su piel.

Nadie tiene que estarle enseñando algo que YO puedo hacerlo... Y muchos menos si se trata de Potter y los heroicos.

-Está bien- cedió haciendo que Draco inconscientemente mostrara una sonrisa victoriosa y se dispusiera a probar una vez más aquellos adictivos labios que tanto le gustaba poseer.

Como le gustaba sentir ese dulce sabor en su boca, ¿cómo podían llegar a ser tan necesarios para él?. Draco definitivamente no soportaría que un chillido de dolor apareciera nuevamente por esos delicados labios, daba gracias a Salazar el hecho de haber decidido escaparse con ella, pues si no se hubiera escapado con la castaña, luego no se perdonaría cuando encontrara una nueva marca en su pálida piel, y mucho menos imaginado el gran dolor que le hubiese provocado... Era mejor ni pensar en lo que hubiese pasado, era mejor disfrutar de aquel momento que estaban viviendo, disfrutar de qué él era el único que podía besarla, que podía profanar cada rincón de su boca sin escuchar reclamo alguno y el que podía sentir como suspiraba cada vez que profundizaba el beso.

A Draco no se le olvidaba que ese día se cumplía el plazo para darle una respuesta, pero quería que Astoria fuera capaz de buscarlo y darle su respuesta... Respuesta que esperaba que fuera afirmativa, pues de lo contrario no dejaría que el moreno se aprovechara de ella. Sí el moreno quería guerra, guerra le daría y no dejaría de luchar hasta tener a la castaña de su lado, aún no obtenía una respuesta precisa del por qué, pero era algo que ya tenía decidido mucho antes de aquel día en el arroyo.

-Creo que nunca me cansaré de venir a este lugar- dijo Astoria una vez recuperado el aliento y mostrando una sonrisa al ver el arroyo nuevamente.

-Me gusta que así lo sea- respondió mientras se sentaban en una roca frente al agua.

-Malfoy... De verdad gracias.

-Sabes que cuando volvamos vamos a tener que dar una explicación, ¿verdad?

-Sí, lo sé... Sólo espero que mis amigos hayan logrado escapar- respondió con un suspiro.

-No me interesa, pero supongo que sí- respondió fríamente, pues aún estaba un poco molesto.

-¿Por qué siempre tienes que ser tan gruñón y frío?- preguntó molesta por su actitud.

-¿Por qué eres tan revoltosa?- contraatacó.

-Porque ya te dije que no soy de las personas que me dejo manejar por otras.

-¿Ah no? ¿Y que hace Potter entonces?- preguntó con ironía.

-Es diferente- respondió con simpleza haciendo que el rubio bufara.

¿Por qué está tan molesto, si ya le dije que no iba a volver?

-Si estás enfadado por la respuesta que te debo dar, te digo que te la daré al finalizar el día.

-Me alegra saber que no lo has olvidado.

¡Maldición! ¡¿Al final del día?! ¡¿Por qué le cuesta tanto responder algo tan fácil?! ¡Ay de ti Zabini si te elige!... Vamos Draco, debes ser paciente... ¡Al diablo con la paciencia! ¡La maldita espera me enfurece cada vez más!

Mientras en la enfermería...

-¿Pero a ustedes qué les pasó?- preguntó Madame Promfrey al ver las caras de sufrimiento de los Slytherin.

-¡Deje de preguntar y confórmese con darnos una poción contra el dolor de estómago!- gruñó la azabache.

-Señorita Parkinson, le pido que tenga más respeto- señaló la enfermera con indignación.

-¡SÓLO HÁGALO!- gritó sintiendo como volvía a necesitar con urgencia el baño y para su desagrado le tocó usar el baño de la enfermería, pues no era capaz de aguantar hasta llegar a un baño digno de su trasero.

¡Partida de estúpidas comadrejas! ¡De esta no se salvan! ¡No habrá lugar en el mundo en el que se puedan esconder de mí!- gruñó sintiendo nuevamente los desagradable retorcijones.

Una vez la enfermera vio como Pansy salía del baño completamente pálida, le tendió la poción de mala gana para que la joven azabache se la bebiera de un bocado y se tirara a descansar en una de las camillas junto con sus compañeros. La señora Pomfrey les anunció que no saldrían de la enfermería hasta el medio día del día siguiente provocando bufidos y quejas por parte de la chica.

-Lindura, ¿qué harás ahora con tú venganza?- preguntó el castaño una vez que la enfermera se había encerrado en su despacho.

-Puedo estar en esta estúpida enfermería, pero nada me detendrá para darle su merecido esta noche a Astoria- respondió con maldad.

Mientras en la profundidad del Bosque Prohibido...

-¿Quieres dejar de ser tan repelente? Lo siento si te molestó traerme aquí, ya prometí lo que querías... Sabes qué, será mejor que regrese al castillo- sentenció mientras se disponía a irse.

-¡Greengrass vuelve aquí en la este instante!- gruñó Draco.

Nuevamente el mismo estúpido capricho.

-¡No! Si tanto te molestar tener mi compañía pues entonces me largo y te dejo en paz... Y no te preocupes, asumiré mis consecuencias con Umbridge.

-¡Ni se te ocurra hacer eso!

-¡¿Quién maldita sea te entiende?!- gritó con frustración.

-Créeme que ni yo lo hago- respondió el rubio tomándola del brazo para atraerla nuevamente a él.

-Me estas sacando de quicio, Malfoy.

-Yo debo decir lo mismo de ti, Greengrass...

-Pero sabes algo.

-¿Qué?

-Me encanta- respondió Astoria antes de lanzarse nuevamente a sus labios dejando al rubio sorprendido por su reacción y respuesta.

Juntos, volvieron a juntar sus labios volviéndolo más intenso y locamente necesario para ambos. Astoria sintió que en esos labios estaba la respuesta que tanto necesitaba, en esos labios cuyo sabor mentolado nunca abandonaba su boca y pedía cada ves más de ese dejo con desespero. Sus pulmones exigían volver a tener oxígeno, pero ellos se negaban a dárselo comenzando a juguetear con más entusiasmo y pasión.

-Me has vuelto adicto a tus labios, Astoria- susurro en su boca haciendo que la chica se sonrojara violentamente y continuara besándolo.

Como le encantaba que su nombre saliera de forma cálida de sus fríos labios. Astoria se sentía extasiada, y ahora si estaba completamente segura de lo que quería, ya era definitivo, Draco Malfoy realmente le gustaba y ahora sí tenía la certeza de saber que él había sido el culpable del cambio de su Patronus.

Lamentablemente se vieron obligados a terminar el beso, dándole paso a los jadeos provocados por la gran falta de aire que presentaban.

-Será mejor volver antes de que se haga muy tarde- anunció el rubio una vez recuperado, entrelazando su mano con la de Astoria y disponerse a volver a pie al Castillo.

Una vez que el rubio y castaña regresaron al colegio, se dieron cuenta que la cena comenzaría en menos de una hora, no podían creer lo rápido que había pasado el tiempo, aunque había que aclarar que el recorrido desde el arroyo hasta el Castillo había sido bastante largo.

-Sé cuidadosa y no te topes con Umbridge, vete inmediatamente a la sala común.

-¿Y tú dónde irás?

-Nos veremos en la cena- respondió ignorando su pregunta, pues necesita disipar un poco la mente de las mil y una venganzas que planeaba contra el moreno, debía tranquilizarse porque si no lo hacía, utilizaría una de sus venganzas antes de conocer la respuesta de Astoria.

Sin nada más que agregar, Draco metió sus manos en los bolsillos de su pantalón y se dirigió a la torre de Astronomía una vez visto que Astoria se dirigía a las mazmorras.

-As, ¿Dónde estabas? Te estuve buscando por todo el colegio- dijo Blaise mirando a la castaña entrar.

-Lo siento, me tuve que ir antes de que Umbridge me viera... ¿Sabes algo de mis amigos?

-Se han ido antes de que Umbridge regresara- anunció el moreno sin importancia, mientras recordaba aquella belleza de cierta pelirroja.

¡¿Pero qué demonios te sucede?! ¡Deja de pensar en esa comadreja! ¡Por más que sea linda, no puedes caer tan bajo!- se reprendió.

-Me alegro mucho que así haya sido- respondió dando un suspiro de alivio.

-¿Qué haces?- preguntó Montague extrañado al ver a la azabache dirigirse a la salida de la enfermería.

-Lo que tenía que haber hecho hace tiempo... Sólo cállate. Volveré en un momento- respondió Pansy poniéndose la capucha de su túnica y dirigirse al gran comedor con una pequeña botella en su mano.

Al llegar, Pansy observó como la cena comenzaba a aparecer poco a poco en cada una de las mesas, dando por hecho que faltaban sólo unos cuantos minutos para que los estudiantes comenzaran a bajar, así que sí quería que su plan funcionara debía ser cautelosa y rápida... Sin más que pensar o esperar, vertió la mitad del líquido incoloro en su jugo, y la otra mitad en la poca comida que había aparecido en el plato donde la castaña siempre se sentaba. Hecho esto, Pansy sonrió con malicia y rápidamente se dirigió a la enfermería antes de que alguien pudiera verla.

Después de unos cuantos minutos, el Gran Comedor comenzó a llenarse de hambrientos estudiantes. Cada uno de ellos se dirigían a sus respectivas mesas comenzando a satisfacer sus estómagos con la deliciosa cena.

-¿Y Draco?- preguntó Theo con extrañeza al no ver a su amigo.

-A nadie le interesa- respondió Blaise molesto por la mención del quita novias.

-Ahí viene- dijo Daphne al ver al rubio dirigirse a su mesa.

Draco se sentó en su lugar sin dejar de ver los verdes ojos de Astoria haciendo que Blaise se molestara y comenzara a bufar. Sin nadie que comentara alguna cosa, los chicos comenzaron a cenar en medio del tenso e incómodo ambiente que el rubio y el moreno habían convertido.

-Astoria, ¿te sientes bien?- preguntó Daphne extrañada al ver como su hermana comenzaba a temblar.

-Sí... Sólo tengo frío- respondió igual de extrañada que su hermana, preguntándose por qué se sentía tan mal.

Astoria paró de comer mientras cerraba sus ojos y apoyaba su cabeza en su mano sintiendo una como su frente ardía.

-¿Astoria?- preguntó Theo con preocupación al ver como su cara comenzaba a palidecer con rapidez.

-¡Maldita sea Astoria! ¿Qué te sucede?- preguntó su hermana escandalizada mientras se acercaba a la castaña -¡Estás hirviendo en fiebre, Astoria!- añadió al tocar su frente.

-As, deberías de ir a la enfermería- dijo Blaise preocupado.

-No, me siento bien, sólo debe ser que me resfrié... luego de cenar iré por alguna poción

-No seas terca, Astoria, tienes una alta temperatura y estas temblando- dijo Daphne mientas que la castaña la ignoraba y se disponía a beber su jugo pensando en que tal vez mejoraría.

-Greengrass vete inmediatamente a la enfermería- gruñó Draco al ver que empeoraba.

Astoria sentía como todo daba vueltas provocando más debilidad en sus movimiento y su visión comenzaba a volverse cada vez más borrosa.

-¡Te voy a llevar a la enfermería quieras o no!- dijo Daphne ayudando a su hermana a ponerse de pie.

-¡Astoria!- gritaron los Slytherin al ver como la castaña caía al piso inconsciente logrando llamar la atención de los profesores y demás estudiantes.

Daphne se arrodilló en el piso mientras unas lágrimas salían de sus rostro al ver que su hermana no respondía a sus llamados. Draco y Blaise se levantaron como resortes para disponerse a ayudar a la castaña mientras se lanzaban miradas asesinas. Draco ignorando lo que el moreno pudiera decirle, tomó a Astoria en brazos dirigiéndose rápidamente a la enfermería.

-Astoria- comenzó a llamar al rubio al ver como los párpados pesados de la castaña comenzaban a moverse intentando levantarlos.

Astoria al reconocer el susurro de la voz de Draco, se apegó más a él haciendo que unas lágrimas salían de sus ojos.

-Draco... Tengo miedo- susurro Astoria con dificultad.

-Ya casi llegamos, Astoria... - respondió le rubio con nerviosismo al sentir su debilidad.

-Me voy... A morir.

-¡No digas eso ni en broma!- gruñó con desespero -¡No dejes de hablarme!

-No te... Alejes... De mí- susurró antes de volver a caer en la inconsciencia.

-¡Astoria!- gritó el rubio sintiendo como comenzaban a picarle los ojos.

Sí, Draco Malfoy estaba llorando por el miedo que le producía perder a aquella chica que sostenía en brazos.