¿Qué sucedió? ¿Cómo está Astoria?- preguntaba Ginny preocupada.
-No sabemos todavía- respondió Theo.
-Ojalá y no sea nada malo- comentó Hermione con una mueca.
-¿Qué ha pasado? ¿Qué tiene mi hermana?- preguntaba Daphne casi sin respirar al ver salir a sus padres.
-La han envenenado- informó Victoria con profunda tristeza.
-¡¿QUÉ?!- exclamaron los presentes sorprendidos.
-Ya le dieron el antídoto, por eso estaba Snape, ¿verdad?- preguntó Blaise.
-Sí, pero no sabemos si tú hermana vaya a despertar, Daphne- respondió el señor Greengrass mirando con dolor a su hija.
-¿Qué ustedes aquí?- preguntó Victoria mirando a las Gryffindor con desdén.
-Son amigas de mi hermana… ¿recuerdas?
-Ah… Pues ya se pueden ir, Astoria no despertará hoy.
-¡Victoria!- exclamó Maurice molesto por el comentario de su mujer.
A pesar de que la culpabilidad que sentía por haber tratado tan mal a Astoria, Victoria Greengrass aún se mostraba reacia a aceptar ciertas amistades de su hija; aunque le alegraba que llevara una amistad con Theo, Blaise y Draco, por supuesto.
-Profesor Dumbledore, ¿será que me puedo quedar esta noche con As?- preguntó el moreno haciendo que el señor Greengrass entrecerrara los ojos y el anciano profesor riera.
-Temo decirle señor Zabini, que el señor Malfoy se quedará con ella.
-Será mejor que todos vayan a dormir, y mañana podrán visitar a la señorita Greengrass- señaló la profesora McGonagall haciendo que los estudiantes se fueran a regañadientes.
Mientras en la enfermería…
-¿Qué me hiciste Astoria Greengrass? ¿Qué hiciste para que posara mis ojos en ti? ¿Qué hiciste para tenerme aquí sentando sufriendo como un idiota enamorado? Ni siquiera sé si el amor existe- bufó con una sonrisa amargamente irónica posando sus grises ojos en ella.
Draco se sentía realmente culpable, si hubiese sido más cuidadoso, nada de esto estuviera pasando.
-¡Por Salazar Slytherin! ¿Por qué ella y no yo?!- Exclamó con aflicción.
Lo que Draco no sabía, era que a pesar de que la castaña no mostrara ningún gesto y movimiento, podía escuchar con perfección lo que hablaban a su alrededor, lo que le creaba una gran frustración por no poder responder todas aquellas preguntas que el rubio le habían lanzado y a la gran pregunta que se había formado… ¿Me moriré?
Los días pasaban y Astoria no daba ninguna señal de mejoría, creando una gran desesperación a sus padres, hermana, amigos y profesores. Habían pasado exactamente dos semanas donde había recibido una cantidad de visitas; unas divertidas, como lo eran las de Fred y George que pasaban sin falta todas las tardes para contarle las infinitas travesuras que tenían planeado realizar una vez que despertara, así que muy seguido le ordenaban mejorar; otras interesantes, pues las Gryffindor siempre le hacían saber todo lo que sucedía en el colegio, y todos los nuevos traseros que Ginny agregaba a su nueva lista de "Los traseros más lindos de Hogwarts"… Realmente estaba loca esa chica, lo que le agradaba cada vez más; algunas angustiosas, como lo eran las de Draco todas las noches sin falta, que no paraba de echarse la culpa por todo lo que le estaba pasando, y por la cantidad de preguntas y contradicciones sobre sus sentimientos hacia ella; otras como eran las de Daphne, Theo y Blaise, que venían tratando en vano de ocultar el desespero con tranquilidad; Y otras tristes como eran las de sus padres, que no paraban de llorar y pedirle que mejorara, que no les abandonara.
-¿Daphne?- preguntó un azabache al no identificar con perfección a la chica que se encontraba sentada en el suelo abrazando sus piernas y ocultando su rostro de las gruesas y dolorosas lágrimas que resbalaban por sus mejillas.
-¿Qué?
-Sé que se recuperará- dijo Theo sentándose a su lado.
-Ya han pasado dos semanas, y Astoria no mejora… Yo temo a perderla, no quiero que mi hermana muera- declaró la rubia provocando que más lágrimas salieran.
-No pienses eso, Daph- sentenció antes de abrazarla.
Era cierto que desde hace días las cosas entre ellos no iban del todo bien, pues desde aquel día que Daphne había decepcionado al azabache con su actitud referente a su hermana, no habían vuelto a hablar. Pero Theo ahora se podía dar cuenta de cuán arrepentida estaba por ello.
Ahora sí ha vuelto la misma Daphne de antes… Volvió la Daphne de la cual me enamoré- pensó el azabache esbozando una sonrisa de satisfacción.
-Mis padres aún no encuentran al culpable, Theo… Y al parecer los Elfos no tienen nada que ver… ¿Quién crees que haya sido?
-No lo sé, pero sea quien sea tiene que pagar por el daño que le hizo a Astoria.
-Yo no sé qué haría, sí Astoria llegase a morir… Yo no fui una buena hermana y ella no lo merecía.
-¡Astoria no va a morir, Daphne, deja de decir tonterías!- regañó -En cuanto se recupere le podrás pedir perdón, tengo la certeza de que se reconciliaran.
-¿Y sí no lo hace?... Theo hay algo que ella no sabe, pero yo siempre quise lo mejor para ella.
-Entonces, ¿por qué dices que no te perdonará?
-Porque le hice muchas cosas malas pensando que sería lo mejor.
-No entiendo- respondió Theo apenado.
-Theo, como bien sabrás, mi madre es una verdadera arpía, ella siempre trató de inculcarnos todas las antiguas reglas de las dignas familias Sangre Pura, mientras que mi padre nos infundía diferentes creencias- explicó soltando unos cuantos suspiros -La razón por la cual mi hermana vivió en Francia, fue porque le traté de enseñar todos los valores y reglas contrarias a las que nuestra madre decía, hasta el punto de provocar que la odiase y la apartara de ella, haciendo que mi plan funcionara… Entre más lejos pudiera estar de ella, mucho mejor; pues lo único que quería era que pasara una infancia diferente a la que yo pasé. El día en el cual Astoria regresó de Francia, me di cuenta que mi antiguo plan debía de seguir, así que comencé a cambiar mi forma de ser con ella, logrando hacerla sentir que no me importaba lo que hiciera, que ya no éramos esas hermanas unidas que solíamos ser cuando pequeñas… De lo que más me duele y me arrepiento es que muchas veces me deje llevar por las palabras de mi madre haciendo que de verdad le sintiera asco, y olvidando que todo era mi plan para protegerla de la arpía.
-Daph… yo no lo sabía- dijo Theo una vez que la rubia terminara.
-Nadie lo sabía, ahora solo eres tú.
-Gracias por confiarme esto, Daph… Sé que Astoria se recuperará y podrá disculparte, después de todo siempre actuaste bien, aunque a veces flaquearas.
-Gracias Theo, sabía que podía confiar en ti.
-Siempre lo puedes hacer, linda- dijo haciendo que a la rubia se le subieran los colores a la cara.
Sí, esa es mi Daphne.
-Creo que te debía una cita… sé que no es el momento perfecto, pero puede que te distraigas.
-Me gusta la idea- respondió la ojiazul con una sincera sonrisa.
Todo volvía a ser como antes… Bueno, en realidad no todo, pero ese ya era un gran paso, pues el azabache le había hecho sentir que no estaba sola.
Ya pasaba la tercera semana desde el accidente, y el señor Greengrass se encontraba realmente frustrado al no saber quién le había hecho semejante daño a su hija.
Pero, ¿quién quisiese hacerle daño a mi niña?- pensaba mientras se paseaba por su despacho y observaba una y otra vez los expedientes hacía días le había pedido a Dumbledore de todos los estudiantes que él consideraba sospechosos.
-As, espero que te levantes pronto, no sabes la falta que me haces- explicaba un chico mientras tomaba su mano con suavidad -Sabes, ahora entiendo que lo que sentía por ti no era esa protección que le puede dar a la pareja, sino que siento que era como de hermanos… Me alegro mucho que me haya dado cuenta a tiempo de eso porque juro por Salazar que hubiese sido asqueroso seguir besando a la persona que consideras como tú hermana- continuó cierto moreno con una pequeña risa -No sé si me estés escuchando pero quiero contarte una cosa que desde hace varios días me ha venido sucediendo… No sé cómo explicártelo, pero de verdad siento que necesito hablarlo con alguien sino explotaré.
Me alegro mucho que pienses así, Blaise, porque también lo había sentido, te quiero mucho pero como mi hermano… Trata de relajarte y de explicarme qué es eso que te sucedió, porque si te estoy escuchando, aunque tú no lo sepas y aunque tampoco salga un sonido de mi boca para responderte.
-No sé por qué motivo, pero tú amiga Weasley no abandona mi cabeza… Más le vale que no me haya hechizado porque juro que no responderé… Pienso que tal vez sea que mini-Blaise tenga la necesidad de un poco de acción, pero lo que no entiendo es, ¿por qué ella?... Sí, puede ser linda y bastante sexy para ser sincero, ¡pero es una Weasley! No es correcto que un Sangre Pura como yo tenga deseos de estar con… ese tipo de mujer.
Es una chica como cualquier chica… No tiene nada que ver la sangre, Zabini… No seas imbécil, no puedes desear estar con ella solo por complacer a tú cosa, ¡Maldición! Eso es realmente asqueroso, no sé porque me dices esas cosas, preferiría ni oírte… Aunque tal vez creo que tus pensamientos con mi querida amiga tienen otras intenciones que para ti son completamente desconocidas…
-Sabes, creo que será mejor disipar mi mente y buscar una mejor compañía… As, por favor recupérate pronto, te extraño.
Creo que es mejor que sientas cabeza y dejes de pensar en esas estupideces de la sangre y todas las cochinadas que haces constantemente… Como me gustaría insultarte en este mismo instante, pero lastimosamente no puedo… También te extraño, Blaise.
Pronto se cumpliría el mes, y los profesores aún esperaban la reacción a la nueva dosis del antídoto que fue perfectamente preparado por el maestro de pociones, el estado de la chica no mejoraba ni empeoraba, así que tal vez sería una buena señal de que el veneno no se esparcía más.
-Sí con esta nueva dosis, la chica no reacciona, temo decir que las esperanzas de que se recupere son mínimas- anunció el medimago a cargo del caso. Medimago que desde hace unas semanas visitaba a Astoria en la enfermería del colegio para ayudar al profesor Snape a llevar el caso.
Snape sin chistar, destapo la nueva dosis para hacérsela ingerir a Astoria, rogando a Merlín que pronto despertara y pudiera eliminar el veneno.
-¿Ya encontraron al culpable?- preguntó el medimago al padre de la joven.
-No, pero ya el Ministerio se está haciendo cargo de todo- respondió Dumbledore al ver que el señor Greengrass no se disponía siquiera a levantar la vista de su hija.
-Espero que la chica mejore pronto- finalizó el hombre antes de despedirse de los presentes y retirarse a sus turnos en San Mungo.
-¿Cuánto habrá que esperar ahora?- preguntó Victoria con lágrimas en sus ojos.
-Sólo le queda dos semanas más- respondió Snape con seriedad.
-Despierta Astoria, por favor- pidió Maurice cerca de la castaña en un susurro.
Juro que lo intento, papá, pero no sé cómo hacerlo, no lo logro.
Un mes. Astoria le quedaba una sola semana para realizar algún cambio, de lo contrario su vida terminaría.
-¡Maldito sea el que te hizo esto!- exclamaba Draco con una gran frustración -¡Maldición Astoria! ¡Despierta ahora mismo!
-Señor Malfoy, no creo que maldiciendo y gritando la señorita Greengrass despierte, además no creo que pueda oírle- dijo la enfermera llevándose una mirada asesina por parte del rubio.
Se equivoca señora Pomfrey, le puedo escuchar con perfección, y creo que si despierto, despertaré sorda.
-¡Me importa un comino si me escucha o no! ¡Sólo quiero que reaccione!- gritó haciendo que la enfermera rodara los ojos y se retirara, una pelea con el rubio en ese estado no era nada conveniente para la anciana enfermera -Por favor Astoria, yo… ya no sé qué hacer… Sólo reacciona, ¿quieres?... Astoria, no me hagas más esto, siento que moriré, explotaré… Tori, no me dejes, te lo ruego- pidió sintiendo como sus ojos se llenaban una vez de lágrimas.
Draco ya había parado de contar todas las noches que iba a visitarla y derramaba lágrimas desesperadas.
-Dejarte... es lo último que… quiero hacer- susurró entrecortadamente haciendo que el rubio posara sus ahora rojos ojos en el rostro de Astoria, observando que a pesar de tener todavía los ojos cerrados, podía ver como una mueca muy parecida a una sonrisa se posaba en los labios que tanto extrañaba.
-¿Astoria?- preguntó sin creer lo que había escuchado.
Ya estoy alucinando… Me estoy volviendo loco- pensó.
-Sonó… más lindo cuando… me llamaste… Tori- respondió mientras se disponía a abrir sus pesados párpados dejando ver unos hermosos ojos color verde.
Holaa!
Sé que desde hace mucho tiempo no había actualizado pero no había tenido el tiempo necesario para hacerlo, ahora que lo dispongo, prometo volver más seguido :)
Majo: Muchas gracias por tú Review, cuanto me alegra saber que mi historia te guste, espero de verdad que cumpla con las expectativas :) Aquí estoy de vuelta con un nuevo capítulo, espero que te guste... Saludos y besitos!
