Sentimientos
-¡Por Salazar! ¡Astoria! ¡Gracias Merlín!- exclamó Draco notoriamente emocionado al confirmar el despertar de la castaña.
-No quiero… quedarme sorda… Malfoy- dijo Astoria con diversión antes de ser rodeada por aquellos fríos brazos.
-¡¿Pero que es todo este escándalo, señor Malfoy?!- preguntó la enfermera enfadada saliendo de su despacho dando un grito ahogado al ver lo que el rubio hacía -¡Señor Malfoy haga el favor de dejar de besar de esa forma a la señorita Greengrass! ¡Lamento informarle que los finales de los cuentos de hadas muggles que le gusta leer no funcionan en este mundo!
-¡Es algo que a usted no le importa!- respondió molesto antes de volver a besar aquellos labios que había extrañado como nadie podía imaginar.
-¿Lees cuentos de hadas?- preguntó Astoria soltando una débil risilla.
Draco no evitó sonreír como idiota al escuchar nuevamente su hermosa risa, haciéndole ignorar que se burlaba de él… UN MALFOY.
-¡Señorita Greengrass!- exclamó la señora Pomfrey con alegría al ver a la chica -¡Qué bueno que despertó, ya era hora, nos tenía bastante preocupados!
-¿Cuánto tiempo estuve así?- preguntó la castaña con sonrojo.
-Exactamente un mes- respondió Draco con una mueca.
-Vaya…
-Si no les molesta señor Malfoy y si ya terminó de hacer lo que estaba haciendo hace un momento, le pido que salga para poder examinar a la señorita y avise a los profesores de su regreso- solicitó la enfermera haciendo el rubio posara sus ojos en Astoria.
-¿Estás bien?
-Sí, solo me siento un poco débil, no te preocupes- respondió la castaña con dulzura haciéndole convencer.
-Sólo será un momento- declaró antes de salir corriendo de la enfermería.
-¿Cómo se siente señorita Greengrass?- preguntó la enfermera no muy convencida de sus palabras.
-Me duele todo el cuerpo y me siento demasiado débil- respondió con sinceridad, pues se le hacía realmente cruel hacer sufrir más al rubio.
-Es lo lógico, hay que asegurarse que usted haya eliminado completamente el veneno- informó haciendo que la castaña asintiera mientras que le revisaban.
Mientras en la Sala Común de Slytherin…
-¡DESPERTÓ! ¡ASTORIA DESPERTÓ!- gritó Draco con una amplia sonrisa.
-¡¿QUÉ?! ¡¿EN SERIO?!- preguntó Daphne con asombro mientras se levantaba rápidamente del sofá.
-¿Y cómo está?- preguntó Blaise ágilmente llevándose una mirada asesina por parte del rubio.
-Está un poco débil, pero bien- respondió de forma ácida.
-¿Habrán avisado a los maestros?- preguntó Daphne.
-Ya lo he hecho y están en camino junto con tus padres.
-¡Vamos a verla!- exclamó Theo tomando la mano de la rubia para luego salir rumbo a la enfermería junto con sus amigos.
-¡Maldición!- masculló una azabache enfadada haciendo que cierto castaño le escuchara.
-¿Qué harás ahora, lindura?... Al parecer las cosas se te complicaron mucho más de lo previsto- dijo Montague.
-Hasta ahora no han logrado con dar con el culpable, y la verdad es que nunca lo encontraran- respondió Pansy.
-No te confíes mucho, lindura… Recuerda que el caso lo tienen los mejores Aurores del Ministerio…
-Eso me tiene sin cuidado, ya ha pasado un mes y esos ineptos no lo han logrado… Lo que tengo que lograr hacer es desaparecerla del todo, esta vez ha contado con suerte.
-Pansy, ya deberías de dejarla en paz, ya obtuviste tú venganza y…
-¡Cállate y déjame pensar!- interrumpió fastidiada.
Mientras en la enfermería…
-¿Entonces, señorita Greengrass, dice que no sabe quién pudo envenenarla?- preguntó Dumbledore con su típica voz calma.
-No señor.
-No te preocupes hermanita… lo encontraremos… tenlo por seguro, hare todo lo que sea necesario- dijo Daphne entre sollozos mientras era consolada por su hermana y Theo.
-¡ASTORIA!- gritó el señor Greengrass con lágrimas en sus ojos al ver a su hija despierta.
-¡Papá!- exclamó dedicándole una tierna sonrisa.
-Nos tenías demasiado preocupados hija- manifestó su madre acercándose lentamente a ella.
-Yo… lo lamento mucho, no quería que se preocuparan por mí- dijo sintiendo cierta culpabilidad.
-No digas eso, Astoria… Nos preocupamos porque te amamos y no queríamos que nada malo te sucediera- respondió Draco con sinceridad causando miradas de asombro y bufidos por parte de Maurice que sostenía con cariño la mano de su hija.
-¡Serpientita!- gritaron los gemelos Weasley entrando con una enorme felicidad.
-¡Fred! ¡George! ¡Qué lindo es volverlos a ver!- exclamó con felicidad antes de sentir un fuerte abrazo doble.
-¿Qué demonios hacen ustedes aquí?- preguntó la señora Greengrass despectivamente mirando a los Weasley, Hermione y Harry que acababan de entrar.
-¡Victoria!- riñó el señor Greengrass.
-Ellos son mis amigos, madre, y te pido que les trates con respeto.
-Es una gran alegría verte de nuevo- dijo Ginny con una sonrisa haciendo que cierto moreno la mirara fijamente.
-Muchas gracias, chicos… Y gracias por las visitas- comentó guiñándole un ojo a cierto rubio que palideció de inmediato.
¡¿Es que acaso escuchaba todo?!
-Será mejor que la dejen descansar- dijo la enfermera mirando a los estudiantes -La señorita Greengrass ha recibido muchas visitas por ahora, así que podrán visitarla luego- finalizó llevándose algunos bufidos por parte de los gemelos.
-Pasaremos más rato- dijo Hermione antes de salir.
-Los esperaré.
-Y para ustedes también va- reprendió Poppy mirando a los Slytherin.
-¡Yo no me voy de aquí!- exclamó Draco con molestia al ver como la enfermera le miraba.
-¿Por qué demonios no dejas a mi hija de una vez por todas en paz, chico?- preguntó Maurice entre bufidos.
-¡Porque es mi novia y no la pienso dejar sola nuevamente!
-¿Novia?- preguntaron los Slytherin y el señor Greengrass al tiempo, mientras que el profesor Dumbledore miraba la escena con diversión junto con Victoria, y Astoria no articulaba palabra al sentir como un fuerte bochorno apoderarse de ella.
¿Desde cuándo a acá soy la novia de Draco?
-¡Ustedes tres, fuera de aquí!- gruño el rubio mirando como los chismosos de sus amigos salían a regañadientes -Frente a usted señor Greengrass, le pido el permiso para salir con su hija Astoria-añadió mirando fijamente los ojos verdes del progenitor de su amada.
-¿Qué intenciones tienes con ella, muchacho?- preguntó sosteniéndole la mirada.
-Créame señor que al igual que usted, quiero cuidar de ella.
-¿Qué más?
-Maurice no es para tanto- dijo Victoria siendo ignorada olímpicamente por su marido.
-Quiero hacerla feliz.
-¿Y cree que tú lo harás?- preguntó con sorna.
-¡Por supuesto que sí!- respondió indignado.
-Mira muchacho…- dijo el señor Greengrass con tono extremadamente serio y amenazador mientras agarraba al rubio por el cuello de la camisa.
-¡Papá!- exclamó Astoria completamente sonrojada y exaltada por lo que iba a hacer su padre.
-Yo me llego a enterar que mi hija derramó una sola lágrima, óyeme bien UNA sola lágrima por tú culpa, juro que te torturare hasta descuartizarte- continuó ignorando la petición de su hija, haciendo que el rubio tragara en seco y afirmara firmemente con la cabeza -Más te vale…- finalizó soltándolo con brusquedad.
-Lo espero señor Greengrass en mi oficina junto con los Aurores- interrumpió Dumbledore con diversión antes de agradecerle a Poppy por las atenciones y retirarse.
-Será que me pueden dar unos minutos a solas con Astoria- dijo Victoria para sorpresa de la castaña.
-Nos vemos arriba- anunció Maurice mirando a su mujer mientras le besaba la frente a su hija y salía junto con un temeroso rubio.
-Astoria, yo… te quería pedir perdón por todo lo que te hice pasar en tú niñez…
-Madre…
-Déjame terminar… Astoria, el verte en ese estado me hizo dar cuenta lo valiosa que eres en mí vida, y lamento muchísimo los estúpidos celos que te tuve solo por ser tan diferente a mí, tan noble y sin rencor ni odios en tú corazón… De verdad lo lamento demasiado, hija, sé que no merezco tú perdón por todo el mal que te hice pasar pero me gustaría que pudiéramos llevarnos mejor- finalizó derramando unas gruesas y amargas lágrimas.
-Yo te perdono, mamá… Lo que más deseo es que podamos llevarnos mejor de una vez por todas- respondió la castaña dedicándole una sonrisa mientras tomaba la mano de su madre.
-No sabes lo orgullosa que estoy de ti, de haberte tenido, Astoria- continuó dirigiéndose a abrazarla fuertemente -Te quiero, cariño.
-Y yo a ti, mamá.
-Bien, basta de lágrimas- dijo con una sonrisa -Creo que deseas hablar con cierto chico, ¿no?- preguntó haciéndola sonrojar de inmediato -Le diré que pase- finalizó lanzándole un beso antes de salir.
Astoria notó como una cabellera color platino entraba dirigiéndose a la camilla donde ella reposaba. Draco parecía bastante nervioso y era obvio el motivo, pues nunca antes había actuado como lo había hecho minutos antes; pronto, se sentó junto a la castaña sosteniéndole la mano mientras la contemplaba con admiración, pero sin ser capaz de soltar una sola palabra.
-Vaya el día de hoy- dijo agarrando coraje.
-Sí que lo ha sido.
-Astoria, yo…
-No digas nada… Creo que ya todo quedó claro- interrumpió mientras sus mejillas se tornaban color carmín.
-Me encanta cuando te sonrojas- comentó pasándole su mano por la mejilla.
-Draco… Yo te podía escuchar cada día que venías a visitarme.
-¿En serio?- preguntó asombrado por tal confesión.
-Sí, y no sabes lo frustrante que fue el no responder a todo lo que decías.
-Astoria, esto no es algo que haga a menudo, pero… quiero que sepas que estoy enamorado de ti… entendería que no me correspondieras y que prefieras a Zabini… pero se interrumpió al escuchar la risa de la castaña.
¿Qué demonios le da tanta gracia?- se preguntó con molestia al sentir que no era tomado en serio.
-Lo que siento por Blaise no es más que una amistad, él es como un hermano que nunca tuve- explicó mientras el rostro del rubio se relajaba reflejando un claro alivio.
-Entonces, quiere decir que tú…
-Que también estoy enamorada de ti, Draco- cortó mientras sentía nuevamente aquel bochorno subirle.
-No sé qué demonios me hiciste, pero me tienes loco y me encanta- dijo mientras cortaba distancia y se lanzaba a besar nuevamente esos exquisitos labios.
-Aunque… la tendrás difícil con mi padre- comentó con diversión.
-Ni lo menciones… ¿Crees que sea capaz de descuartizarme?- preguntó con un profundo miedo.
-Si me haces algo, ni dudes porque así será- respondió carcajeándose haciendo que Draco tragara en seco nuevamente.
-Estoy dispuesto a meterme en la boca del lobo- comentó con un suspiro -Tori... ¿Quieres salir conmigo?
-¡¿Y aún lo dudas?!- exclamó con diversión -¡Por supuesto que sí, Draco!- añadió haciendo que Draco le sonriera con sinceridad.
-Como me alegro de volver a sentirte, Tori- exclamó llevándola hacia sus brazos para luego fundirse en un beso lleno de dulzura y necesidad.
Mientras en el despacho de Dumbledore…
-Tengo una información que le ayudará a encontrar al culpable- interrumpió una voz masculina entrando al despacho mientras que los presentes le miraban con suma atención.
