La princesa del príncipe
Era realmente necesario hacerlo, debí confesarlo… Definitivamente Pansy se había vuelto loca. El profundo odio que sentía en su interior era mucho más grande que su sentido común; no lo negaba, era difícil lo que estaba por hacer, pues esa chica realmente le gustaba, Pansy era una mujer extremadamente sexy, pero los fuertes anhelos de venganza opacaban su grande belleza haciéndole oscurecer hasta el mínimo destello de su piel.
-¿Qué es lo que tienes para decir, muchacho?- preguntó un Auror taladrándolo con la mirada.
-Yo sé quién fue el culpable del envenenamiento de Astoria Greengrass.
-¿Quién fue el bastardo que le provocó tal desgracia a mi hija?- preguntó señor Greengrass completamente exaltado mientras tomaba al castaño por el cuello.
-Maurice le pido que se tranquilice y deje hablar al chico- intervino Dumbledore calmadamente haciendo que le bajara inmediatamente -¿Quién dice usted que fue el culpable, señor Montague?
-Pansy… Pansy Parkinson.
Mientras en la enfermería…
-Gracias por esperarme para hacer las bromas chicos…
-Espera, serpientita…- interrumpió George con asombro.
-¿Tú cómo sabes eso?- finalizó Fred igual de asombrado que su hermano causándole risas a Astoria.
-Porque podía escucharlos perfectamente.
-¡¿Te estabas haciendo la dormida, serpientita?!- preguntó George con los ojos abiertos sin poder creer lo que había escuchado.
-No, tontitos… Estaba en una especie de coma, y menos mal que el veneno no me afecto el sentido del audio.
-Ohhh- dijo Fred entendiendo su explicación.
-Y bien, ¿qué opinas sobre las bromas?- preguntó George con una radiante sonrisa traviesa.
-¡Es perfecta chicos!... Aunque, ¿ya tienen a la víctima?
-Por supuesto que sí- respondió Fred.
-¿Y bien?
-Draco Malfoy- respondió George.
-¡¿Qué?! ¡¿Están locos?!- preguntó la castaña exaltada, definitivamente no le haría esa broma precisamente a él.
-Te dije que reaccionaría así, Feorge… Ve pagando, hermano.
-¡¿Apostaron por mi reacción?!
-Te dije que reaccionaría así cuando se enterara que apostamos, Gred- dijo ignorando a la castaña.
-Creo que queda en un empate, hermano… Nunca nos había sucedido tal cosa.
-La próxima será la paga- comentó Fred llevándose un asentimiento por parte de su hermano.
-¡Hey! ¡Ustedes dos! ¡Sigo aquí!- exclamó Astoria pidiendo atención a los cabezones de sus amigos.
-Oh serpientita, nos habíamos olvidado de ti- respondió George con diversión.
-En todo caso, la broma será para el huroncillo- continuó Fred.
-¡Por supuesto que no!
-Vamos serpientita, por un momento creí que eras divertida y te gustaban las bromas, pero tú lado sombrío de Slytherin ha salido a la luz- comentó con dramatismo.
-Cuidado Fred, la pequeña serpientita puede clavarnos sus colmillos de Basilisco en cualquier momento.
-¡¿Moriremos por sus colmillos?!
-No es necesario que los entierre en nosotros… Mira su cara, con esa mirada creo que ya estamos flotando en el paraíso.
-Mejor no la mires Fred… Recuerda que puedes morir.
-Y tampoco mires su reflejo, George.
-¡Estamos muertos!- finalizaron al tiempo haciendo que Astoria se carcajeara.
-Son unos payasos.
-Gracias, muchas gracias señorita- respondió George dando unas ridículas reverencias.
-Oh, serpientita, has vuelto a ser la misma- continuó Fred dando un suspiro de alivio.
-Bueno… Ahora sí dinos si es verdad todo eso que murmuran por los pasillos.
-¿Y es eso que murmuran?
-¿De verdad eres la novia del huroncillo?
-De Draco, Fred… De Draco- corrigió la castaña rodando los ojos, pues recordaba que su hermana en una ocasión le había comentado el motivo del apodo.
-¿Entonces es verdad?- preguntó Geroge con los ojos abiertos.
-No oficialmente… Sólo estamos saliendo.
-Ahora ya entiendo de donde viene la negación de la broma…
-No me estoy negando en hacer la broma, Fred… Sólo la víctima.
-Sí, ya entendimos- respondió con una sonrisa traviesa, pues podía la serpientita podía ser muy novia de Malfoy, pero no quitaba el hecho de ser el punto blanco de su broma.
-¿Y ustedes como se enteraron de eso?... Quiero decir, ¿cómo los estudiantes de esteraron de eso?
-No lo sé, pero eres famosa… Ahora solo hablan de la nueva princesa de Slytherin- respondió George.
-¿La nueva princesa de Slytherin?
-Sí, eres la princesa del príncipe...
-Le quitaste el puesto a Pansytis… Felicitaciones por eso- finalizó George.
-¿Pansy Parkinson era la novia de Draco?
-Sí.
Mientras en la Sala Común de Slytherin…
-¿Blaise?- preguntó Theo extrañado por el estado de trance de su amigo.
-¿Ah?... ¿Qué sucede?
-Eso es lo que quiero saber yo, ¿qué te sucede?
-Nada- respondió secamente.
-Lo siento mucho Blaise… No puedes obligarla a nada, ella ya eligió y…
-¿De quién me estás hablando?
-De Astoria, claro.
-Theo, ya comprendí que As, es como mi hermana…
-Vaya, eso sí es algo muy bueno- respondió dando un suspiro de alivio.
-Sí, ya, tú sueño se cumplió.
-No era mi sueño, pero es que no podía permitir que le hicieras eso a mi cuñada.
-¿Cuñada? ¿Ya por fin decidiste hablar con Daphne?
-Sí, lo hice… Y ahora es mi novia.
-Me alegro por ti.
-Gracias… Y ahora me dirás, ¿por qué estás así?
Responder o no responder…
-¿Blaise?- repitió al ver que su amigo no respondía.
-Theo necesito que me escuches con atención y no me interrumpas en ningún momento.
-Está bien- respondió con curiosidad.
-Pero será mejor que subamos a la habitación, alguien podría escuchar.
Theo observó al moreno levantarse y caminar hacía las habitaciones de los chicos sin voltear a ver a nadie, de verdad que su amigo se encontraba bastante extraño desde hace algunos días, aunque lo intuyó con el estado de su amiga Astoria; sin embargo, el azabache se dio cuenta que esa no era la razón.
-¡Muffliato!- exclamó el moreno dándose tiempo para agarrar coraje, pues lo que iba a decir era completamente incoherente.
-¿Y bien?
-Theo… creo que le he echado el ojo a Weasley- soltó con pesadez.
-¡¿Qué?!- preguntó sorprendido por su confesión -¿Por qué nunca me dijiste que te habías cambiado de equipo?
-¡No seas imbécil! ¡Hablo de Weasley mujer!- gruñó molesto.
-Ahhh… Lo siento… ¿Y qué tiene eso de malo?
-¡¿Qué tiene eso de malo?! ¡Es una traidora a la sangre, Nott! ¡¿Te parece poco?!
-Blaise, eso no tiene nada de malo… Ginny es linda, aunque… ¿no está enamorada de Potter?
-¡Y a mí eso que carajos me importa! ¡Sí me decido por hacerlo, sólo será una noche!
-¿Quieres dejar de pensar en tú mini-tú sólo por un instante y pensar en los sentimientos de la chica?
-Sentimientos- bufó -Eso es para idiotas, Nott.
-Te lo voy a decir de una vez… No estoy de acuerdo en lo quieres hacer.
-¿Y alguna vez lo estás?... Ni sé por qué perdí mi valioso tiempo para decírtelo- finalizó molesto, dirigiéndose a la puerta de la habitación, dándole un portazo.
Mientras en el despacho de Dumbledore…
-¿Y cómo vamos a estar seguros de que no nos mientes?- preguntó la señora Greengrass.
-Con un poco de Veritaserum bastará- comentó un Auror mientras hurgaba en el interior de su túnica.
-Sí lo que dices no es verdad, muchacho, tendrás graves consecuencias- aclaró el segundo Auror.
-No se preocupe- respondió Montague tranquilamente.
Luego de que el Auror encontrara el pequeño frasco con aquella sustancia incolora, hizo que el castaño bebiera lo suficiente como para afirmar los hechos que hacía unos cuantos minutos había anunciado. Después de un rato de preguntas, los Aurores sacaron la conclusión, tal como el señor Greengrass esperaba, se confirmó cada una de las palabras de aquel joven dando por fin con el culpable del daño de su hija.
-Entonces, ¿no sabes quién le pudo haber conseguido ese veneno?- preguntó el Jefe de los Aurores.
-No.
-Muy bien muchacho… Gracias por la aclaración tan importante que nos acabas de dar… Aunque me da tristeza saber que hayas sido cómplice de todo esto- respondió el señor Greengrass.
-Como se lo dije al joven Malfoy en la enfermería, por amor se hace ciertas cosas sin pensar en lo que podría conllevar- dijo Dumbledore mientras que Maurice soltaba bufidos al escuchar cierto apellido.
-¿Dumbledore, nos da permiso de arrestar a una estudiante de su colegio?- preguntó el Auror.
-Siempre y cuando sea culpable- respondió calmadamente haciendo que los Aurores se dispusieran a buscar a la chica.
Mientras en la enfermería…
-¡Draco!- exclamó Astoria con felicidad al ver al rubio entrar con una ¿canasta?
-¡Tori!- saludó con una amplia sonrisa antes de plantarle un beso en los labios.
-¿Qué es todo esto?- preguntó la castaña con curiosidad.
-La señora Pomfrey me dijo que te dará el alta dentro de una semana, y no me podía esperar ni un día más para nuestra primera cita- explicó mientras sacaba un fino mantel color verde oliva y una gran variedad de aperitivos y pasteles.
-¿Será como un Picnic?- preguntó con sus ojos llenos de ilusión.
-Sí, ¿Por qué? ¿No te gusta?
-No, no me gusta- respondió haciendo que el rubio se tensara y dejara de organizar -¡Me encanta!- exclamó sacándole a Draco una pequeña y hermosa risa.
-Lamento mucho que no sea como lo hubieses esperado, pero dadas las circunstancias…
-¿Bromeas? Es lo mejor que podías hacer por mí, Draco… Es realmente hermoso- respondió mientras se levantaba de la cama y dirigiéndose al sitio del Picnic con ayuda del rubio.
-¿Qué te parece?- preguntó el rubio con diversión, luego de unos minutos al ver como su castaña disfrutaba como si fuese una niña pequeña. Cómo le encantaba verla de ese modo.
-Está realmente delicioso, Draco- respondió la castaña con una amplia sonrisa antes de continuar con su pie de limón -Es la mejor primera cita que he tenido- añadió acortando la distancia de sus bocas para fundirse en un dulce beso lleno de amor y protección.
-Lograrás volverme adicto a tus labios- dijo el rubio con una sonrisa mientras le acariciaba con cariño su cabello castaño.
-Lo has hecho conmigo, así que pretendo hacerte lo mismo, rubito- respondió haciendo que sus mejillas tomaran un color rosa.
-Ahora eres solamente mía, princesa- dijo antes de volver a sus labios, aunque esta vez con anhelo y pasión.
