La mente maestra
-Será mejor que vayamos a la Sala Común, puede que la vieja esa te haya dado de alta, pero aún necesitas descansar.
-Madame Pomfrey- corrigió la castaña mientras que el rubio rodaba los ojos -Y no pienso ir a encerrarme nuevamente- replicó.
-Astoria necesitas descansar.
-Para eso existe la noche, ¿no crees rubito teñido?
-¡No soy teñido! ¡Soy natural!- exclamó indignado.
-Sí claro… Y yo soy pelirroja- respondió con una risilla.
-No te lo voy a repetir una vez más, Astoria… Debes descansar- dijo Draco claramente molesto.
-Y yo no te voy a repetir que no lo voy a hacer… Es más, me iré a ver a mis amigos, quiero darles la sorpresa de mi regreso a la libertad- manifestó con terquedad haciendo que el rubio se molestara más.
¿Acaso quiere más a esos Weasleys que a MÍ?
-No puedes ir- exclamó con tono autoritario.
-¡¿Y quién eres tú para prohibirme que hacer?!- contraatacó comenzando a molestarse.
-Tori… Es que simplemente no puedes ir haciendo ese tipo de amistades…
-¡¿Y por qué no?!
-¡Porque son Weasleys! ¡Traidores de la sangre!
-¡No te voy a permitir que hables de esa forma tan despectiva de mis amigos! ¡Son personas iguales que tú y yo!- exclamó dolida, disponiéndose a ignorar al rubio y emprender su camino hacia la Torre de Gryffindor.
-¿A dónde vas?- preguntó el rubio con el ceño fruncido.
-No te interesa- espetó molesta antes de cruzar el pasillo.
¡¿Cómo es posible que después de todo sigan con esas estupideces?! ¡Y Draco! ¡No puedo creer que todo hubiese sido cierto- pensó con decepción y molestia, pues ahora comprendía todo lo que no había querido escuchar y aceptar, Draco, SU Draco era un chico de prejuicios.
¡Maldición! ¡No puedo creer que prefiera estar con esas comadrejas que conmigo! ¡Es completamente inaudito! ¡¿Cómo se puede enojar con eso, si es la verdad?! ¡Son traidores!- pensaba un Draco enfadado dirigiéndose directo a su Sala Común.
-Pero, ¿qué hace una serpiente por aquí?- preguntó el retrato de la dama gorda con sorpresa, pues nunca en lo largos años que había estado en Hogwarts se había visto algo parecido.
¡Malditos prejuicios!- bufó internamente.
-¿Podría avisarle a Fred y George Weasley que una persona le busca?- preguntó la castaña yendo al grano -Si no les molesta, preferiría que sea anónimo, por favor.
-Por supuesto- respondió la señora gorda desapareciendo.
-¡Serpientita!- gritaron los gemelos con una gran sorpresa al ver a su amiga al frente.
-¡Chicos!- exclamó feliz antes de abalanzarse a los pelirrojos con efusividad.
-¿Cuándo saliste?- preguntó George dando por terminado el cálido abrazo.
-¿Por qué no lo dijiste?- ahora fue Fred con el ceño fruncido.
-Salí hace algunas horas, y quería que fuera una sorpresa- respondió con una sonrisa tímida.
-Ven, pasa… Estamos dando los últimos toques para nuestra broma.
-¡Genial, Fred!... ¿Y ya cambiaron de víctima?- preguntó con mirada inquisidora entrando a la Sala.
-¿Vas a ver a las chicas?- se apresuró George a cambiar de tema.
-Estarán muy felices de verte, ¿verdad Feorge?
-Por supuesto- declaro su gemelo mientras le daba leves empujoncitos a la castaña haciéndola subir a las habitaciones de chicas.
Astoria no era nada tonta, sabía que el punto blanco de los gemelos seguía siendo Draco, cosa que no le agradaba para nada; aunque dadas las circunstancias, no se negaba a darle una pequeña lección por prejuicioso.
La castaña tocó la puerta tres veces con suma delicadeza, sin responder los llamados que hacían sus amigas desde adentro de la habitación.
-¿Por qué nunca pueden decir su estúpido nombre?- preguntaba una pelirroja enfadada al tener que levantarse de su cómoda y reconfortante cama -¡Astoria!- chilló de alegría al ver a su amiga de pie junto al marco de la puerta.
-No respondí porque quería que fuera sorpresa- respondió Astoria entre el abrazo que le daba su amiga.
-Lo siento, As- dijo sintiendo un fuerte sonrojo.
-¡Me alegro mucho de verte!- exclamó Hermione atrapando a la chica en sus brazos.
-Yo también me alegro mucho de verlas chicas, no saben lo dificil que fue quedarse tanto tiempo en esa enfermería.
-No creo que haya sido bonito- coincidió la ojimiel.
-Bueno… En ciertas ocasiones si lo fue- añadió mientras se coloreaba al recordar las recurrentes visitas del rubio.
-Y, ¿cómo entraste?- preguntó Ginny con curiosidad.
-Le he pedido a la señora gorda que les avisara a tus hermanos- explicó con una sonrisa.
-Vaya… ¿Y cómo fue que Malfoy te ha dejado sola?
-Se nota que es demasiado sobre protector- añadió la pelirroja.
-No lo ha hecho, se reusó a que viniera, pero no me puede prohibir ver a mis amigos- respondió con un dejo de molestia en su voz.
-Al parecer alguien se ha enojado con cierto hurón- articuló Ginny con una sonrisa divertida.
-Sí, es un imbécil.
-¿Qué te hizo?- preguntó Hermione.
-Es un tonto prejuicioso.
-Bienvenida a la realidad de Draco Malfoy- anunció la pelirroja con burla.
-Saben… Nunca creí que fuera así, puede que sus padres hayan influido en eso, ¿pero por qué seguir?
-No lo sé, As… Será mejor que se lo preguntes a él.
-Pues no hay ninguna respuesta a favor de eso.
-En eso As, tiene razón, Ginny.
-No le preguntaré absolutamente nada, sólo le haré dar una lección- señaló la castaña con una sonrisa maliciosa, digna de la casa de Slytherin.
-¿Qué piensas hacer?- preguntó Hermione negando en diversión.
-¿Yo? No lo sé… Pero Fred y George sí.
-¿Tendrás ideas interesantes para venganzas?- preguntó Ginny con curiosidad.
-Eres su hermana, deberías de saber que tienen las mejores- respondió Astoria con brillo en sus ojos.
-¿De quién te quieres vengar, Gin?- preguntó Hermione sorprendida.
-De Zabini.
-¿Qué? ¿Qué te ha hecho?- preguntó Astoria anonadada.
¿Y ahora qué demonios ha estado planeando?- se preguntó dando un suspiro, pues aún recordaba aquella conversación de la enfermería. Astoria tenía claro que si al moreno se le metía algo en la cabeza, no había poder mágico que se lo sacara… Su amigo ahora se sentía muy atraído por Ginny y estaba segura que intentaría de todas las formas satisfacer a sus caprichos, algo que obviamente la castaña se negaba a aceptar, pero que nadie podía intervenir ya que su hueca cabeza se negaba a escuchar los buenos consejos.
-¡¿Qué me ha hecho?!- bufó -¡Me ha estado tratando de seducir e incitar a hacer cosas malas desde hace días!- exclamó exasperada.
-Vaya…
-¡Serpientita! ¡¿Estás segura de no presenciar lo maravilloso?!- se escuchó la voz de George desde abajo.
Por más que no quisiera hacerle algo a Draco, la tentación subía en ella con rapidez, haciéndole pensar que de verdad lo merecía por prejuicioso.
-¡Bajo en seguida!- respondió la castaña con una sonrisa maligna en su rostro -No vemos luego chicas- exclamó Astoria saliendo de la habitación para encontrarse a los revoltosos de sus mejores amigos -¿Y bien?... Escuchó.
-Muy bien serpientita, pronto te darás cuenta- respondió Gred con malicia antes de dirigirse a la salida de la Torre mientras sostenía un pequeño frasco con una sustancia color amarillo.
Astoria se dedicaba a seguir a los gemelos, frunciendo completamente el ceño al ver donde se dirigían, pues la gran cancha de Quidditch estaba al menos un metro delante de ellos; sin gesticular palabra, la castaña se dedicó a entrar sigilosamente como se lo habían indicado sus amigos. Una vez dentro, Fred se encargó junto con la chica a vigilar la puerta del vestidor de los Slytherin mientras que George completaba la misión.
-¿Qué se supone que van a hacer?- preguntó la castaña por quinta vez sin obtener algo diferente que una sonrisa pícara.
-Vámonos antes de que las prácticas de Slytherin comiencen- manifestó el pelirrojo una vez terminada la travesura.
-¿Ahora si me lo dirán?
-Lo sentimos mucho serpientita…
-Pero es más divertido si solo ves los resultados- finalizó George mientras reía y Astoria los miraba indignada.
Si tan solo supiera quien fue la mente maestra…- suspiró Fred con una risilla.
Pasadas unas dos horas aproximadamente, los chicos del equipo de Slytherin se dirigían a los vestidores para asearse antes de ir al Gran Comedor a cenar. Por su parte, Draco se encontraba teniendo una desagradable discusión con el moreno, ya que este le culpaba que la castaña ya no quisiera hablar con él como lo había hecho al principio de curso.
-¡Ya cállense par de idiotas! Esta es la discusión más estúpida que les he escuchado- gritó Theo hastiado -Si el señor Greengrass te escuchara decir que Draco tiene a Astoria algo así como una sumisa le mataría, Blaise… Y de paso a ti también por calumniar con algo así.
Draco al solo escuchar el nombre del padre de Astoria, palideció de inmediato.
-¿Y tú como sabes que no usó artimañas para quitarme a Astoria?
-Porque Astoria le quiere… Se le nota a kilómetros- explicó el azabache haciendo que rubio sonriera.
¡ME QUIERE! ¡ASTORIA ME QUIERE Y ES NOTORIO!-exclamó con felicidad en su mente mientras daba saltitos de felicidad tal cual niño pequeño y comenzaba a bañarse, aunque esa felicidad que sintió se apagó de inmediato al recodar que seguía enfadada con él por algo realmente estúpido, porque lo era, ¿no?
-Además, ¿no habías dicho que la considerabas como tu hermanita?- preguntó el azabache desde el cubículo de al lado.
-Sí, pero en otra época no lo veía así.
-Ya déjate de estupideces y deja el tema de Astoria con Draco de una buena vez, y a Weasley también.
-¡¿QUÉ?! ¿Weasley?- preguntó Draco con los ojos abiertos como platos.
-¡Es sexy!- se defendió el moreno rápidamente.
-Sí lo es- afirmó el azabache -Pero no es una muñeca desechable.
-¡Maldición Nott! ¡Estoy obsesionado con ella! ¡¿Qué demonios quieres que haga?!- respondió enfadado.
-Draco, ¿me podrías prestar tú jabón?
-Ahí tienes- respondió mientras se lo pasaba desde la parte de arriba del cubículo.
-¡POR LAS TANGAS COLORIDAS DE SALAZAR SLYTHERIN!- gritó Theo completamente fuera de sí recibiendo el jabón.
-¡¿QUÉ DEMONIOS TE HICISTE?!- exclamó el moreno igual de alterado que su amigo al ver la cabeza de Draco.
-¿Qué les pasa a ustedes dos? ¿Qué me hice de qué?- preguntó confundido.
-¡MALDICION DRACO! ¡TE VES ESPANTOSO! ¡PARECES UNA GOLOSINA DE HONEYDUKES!- siguió Theo.
-¿De qué demonios hablan?- volvió a preguntar comenzando a enfadarse.
-¡Mírate en el estúpido espejo!- dijo Blaise haciendo que el chico obedeciera y soltara un grito ahogado al verse.
-¡¿PERO QUIÉN DEMONIOS LO HA HECHO?!- gritó completamente colérico al ver lo que había sido su hermoso y sedoso cabello rubio plata, ahora convertido en rosa -¡ASESINARE AL QUE LO HAYA HECHO!
-Draco, ¿cómo vas a salir?... No puedes pasearte con esa monstruosidad en tu cabeza…
-¡¿EN SERIO?! ¡MIRA QUE NO LO SABÍA, NOTT!- exclamó rojo de furia.
-¡Ya deja de gritar! ¡No seas niñita!- intervino Blaise.
-¡SERA MEJOR QUE TE CALLES SIN….
-Cállate y busca una maldita solución, cabeza de chicle- interrumpió el moreno soltando una carcajada mientras se vestía y el pelirosa (anteriormente rubio) le lanzaba Avadas Kedavras con la mirada.
-Será mejor que vayas a la enfermería para ver si la señora Pomfrey tiene algo para corregir esa monstruosidad- opinó Theo llevándose bufido por parte del rubio.
Mientras en los pasillos de Hogwarts…
-Serpientita será mejor que vaya a tu Torre a esperar los resultados, nosotros debemos terminar unos cuantos asuntos- dijo George con mirada sombría.
-Espero que no haya sido algo muy malo, chicos- respondió Astoria con una mueca, pues el cargo de conciencia comenzaba a afectarle.
-No te preocupes, mejor ya vete- declaró Fred haciendo que la castaña asintiera y se retirara.
Los gemelos corroboraron que la Slytherin se hubiese ido para poder dirigirse a su última parada: la enfermería.
-Señores Weasley- saludó la enfermera con una sonrisa angelical y un hombre con voz grave.
-Madame Pomfrey… Señor Greengrass- saludaron los gemelos con brillo malicioso en sus ojos.
-Y bien, ¿Cuáles fueron los resultados?- preguntó Maurice con una mirada sombría.
-Estamos completamente seguros que ha funcionado- respondió George con una amplia sonrisa.
-Claro que funcionó, hermano… Además, teniendo a Poppy como guía en la poción, estoy seguro que funcionó- afirmó Fred haciendo sonrojar a la enfermera.
-Nunca dudaría de ustedes- declaró el señor Greengrass entregándoles una bolsa que contenía una gran suma de galeones.
-Debo reconocer que fue una excelente idea, señor Greengrass- elogió George.
-Gracias, muchacho… Aunque la mayor parte fue de ustedes.
-Creo que el señor Malfoy se lo merecía por engreído- comentó Pomfrey con desdén.
-Y por meterse con mi hija- agregó Maurice.
-A todo esto… ¿Si habrá una segunda víctima?- preguntó Fred con picardía, recordando el día que el señor Greengrass los habían contratado para realizar dos bromas.
-Por supuesto que lo habrá muchacho, por supuesto- declaró Maurice entrecerrando sus ojos.
