Vacaciones de navidad

Los días pasaban con rapidez y con esto las más esperadas vacaciones de Navidad. Astoria se había enterado que el padre de los Weasley había tenido un accidente en el Ministerio, y que por esto los chicos no viajarían con los demás estudiantes en el Expreso devuelta a casa.

-Tori, ¿Estás lista?- preguntó un rubio detrás suyo.

-Sí, vamos.

Draco sin esperar algo más, tomó el equipaje de Astoria mientras que le tendía su brazo derecho y se encaminaban al Gran Comedor a desayunar antes del viaje.

-¡Tori! ¡Draco!- exclamó Daphne con felicidad al verlos llegar a la mesa de Slytherin.

-Hola chicos- saludó la castaña con una sonrisa.

-Hola As- respondieron mientras correspondían a su sonrisa.

-Al fin vacaciones- suspiró Blaise.

-No ha sido tan malo… Bueno, aparte Umbridge.

-No sé qué te hizo Dolores para que la odies, Astoria- negó su hermana.

-¡Nació! ¡Simplemente bastó eso para que la odie!

-Tranquilízate, As… Mira más bien lo que viene ahí- interrumpió Blaise al ver una lechuza dirigirse hacia la castaña.

-¿Pig?- preguntó con extrañeza, antes de que la lechuza le tendiera un sobre rojo.

-Recibiste un vociferador, As- dijo Theo con diversión.

-¿Quién lo envía?- preguntó Draco con curiosidad.

-¡Es de Gred y Feorge!- saltó de alegría disponiéndose a abrirla rápidamente.

-¿De quién?- preguntaron los chicos con extrañeza.

¡SERPIENTITA!

Sabemos que te estás preguntando por qué te mandamos un vociferador y no una carta, pero imaginamos que extrañarías nuestras voces… Y cuánta razón debemos de tener Fred, sabemos lo increíbles que somos… Nos hemos salido del contexto, George… Sí, tienes razón... Bien, lo que te queríamos comunicar es que hemos tenido una conversación con nuestra madre y nos ha dicho que… ¡PUEDES PASAR UNA SEMANA EN NUESTRA CASA!... Bueno si tú quieres, claro… Claro que debe de querer Fred, nos extraña y desea nuestra compañía… Tienes razón y más que la de ese hurón oxigenado… Nuevamente nos hemos salido del contexto, Fred… En todo caso, esperemos tú lechuza con la respuesta… Mamá estaría encantada de conocerte... Por supuesto que lo estará, George… ¡Hola As! Espero que vengas a nuestra casa, podríamos pasar tiempo de chicas con Hermione… ¡Ginny, salte de nuestro mensaje!... Ignora a la enana… ¡No soy enana!... Ginny, no creo que todo Hogwarts quiera darse cuenta de las absurdas pataletas que haces… Ya cállate Geroge, mejor llévate a Ginny fuera de aquí… Sí, fuera de aquí enana… Perdón por eso, en todo caso esperamos tu respuesta lo más pronto posible… Un saludo de parte de toda la familia Weasley… Excepto del idiota de Percy, Geroge… ¡TE QUEREMOS!

-¡No irás!- sentenció Draco una vez destruida la carta.

-¡Claro que iré!- exclamó Astoria con una sonrisa de oreja a oreja.

-Esos chicos me caen bien- dijo Theo haciendo que la castaña asintiera sin dejar su sonrisa.

-No creo que a nuestra madre le agrade mucho la idea, As.

-Me vale lo que diga, sé que papá estará de acuerdo...

¿Habrá algún día que el Señor Greengrass y yo estemos de acuerdo?... No, Draco, nunca.

-¡Pues yo no quiero que vayas! ¡Una semana rodeada de…!

-¿De qué, Malfoy?- interrumpió la castaña enfadada.

-De todo ese complejo heroico - finalizó, soltando un suspiro de alivio al ver como la castaña ablandaba el semblante.

-¿Ya tienes el día que iré a conocer a tus padres?- contraatacó.

-¡¿Irás a conocer a los señores Malfoy?!- preguntó Daphne con sorpresa.

-Sí, pero Draco aún no tiene la fecha.

-Mi madre te enviará una lechuza indicándote el día, Tori- respondió, llevándose una sonrisa por parte de la ojiverde.

-¡Genial!

-Será mejor que vayamos al tren de una vez, después no habrán compartimentos- opinó Blaise, haciendo que los chicos asintieran y se dirigieran a las carrozas.


El primer gran día para la castaña había llegado, pues aquella tarde viajaría por la Red Flu hasta la chimenea de Grimmauld Place, tal como se lo habían señalado los gemelos al recibir su confirmación. Astoria tomó su pequeña maleta con lo necesario, y se dirigió a la chimenea de la Mansión.

-¿Tienes todo lo necesario, Tori?- preguntó su padre con una sonrisa.

-Sí, está todo listo.

-Hubiese preferido que pasaras un día con esos Weasleys y una semana con Cissy- dijo Victoria con reprobación.

-¿Estás loca? ¡De ningún modo!- reprochó Maurice.

-Mi madre tiene razón, As- apoyó Daphne con un suspiro.

-¡Tonterías!- manifestó su padre.

-De todas formas, Astoria, deberás llegar puntual a la cita que tienes con Cissy.

-No me perdería ese día en la Mansión Malfoy, madre- respondió Astoria haciendo que su madre sonriera complacida y su padre rodara los ojos.

-Bien, espero que te comportes… No quiero escuchar alguna queja, deberás comportarte como toda una Greengrass.

-Así será padre.

-Bien, y dale mis saludos y pronta recuperación a Arthur, me cae bien ese hombre.

-Se los daré- sonrió.

-Y a sus hijos, esos muchachos son muy agradables… Sabes, no me molestaría que te casaras con uno de ellos, son bastante apuestos también.

-¡Maurice!- reprendió Victoria con una mueca.

-Sólo son mis amigos, papá… Además sabes muy bien que Draco es mi novio y lo amo.

-Sí como sea… Es mejor que vayas rápido, no es nada formal que un invitado llegue tarde.

-Cuídate mucho Astoria, y recuerda tú cita con Cissy.

-Sí madre- respondió con voz cansina -Adiós a todos, nos vemos en una semana- añadió mientras tomaba los polvos Flu -Número 12 de Grimmauld Place- finalizó en un murmuro antes de ser tragada por las llamas verdes.

-¡Serpientita!- gritaron los gemelos al tiempo, viendo a una castaña salir de la chimenea repleta de hollín.

-¡Fred! ¡George!- chilló con una gran sonrisa lanzándose encima de los pelirrojos.

-Qué alegría es volver a verte

-Lo sé, también los extrañé, George.

-Bienvenida cariño, soy Molly Weasley- dijo la voz maternal de la pelirroja mientras que con un movimiento de varita le retiraba todo el hollín de su ropa.

-Muchas gracias, señora Weasley… Mi nombre es Astoria Greengrass- respondió con una sonrisa tendiéndole una mano, siendo rápidamente rechazada por un fuerte y cálido abrazo.

-Puedes llamarme Molly, Astoria… Espero que no te moleste pero compartirás cuarto con Ginny y Hermione.

-Claro que no me molesta, somos amigas.

-¡Astoria!- gritaron Ginny y Hermione abalanzándose a abrazar a la chica.

-Qué bueno que ya estés aquí- dijo Harry amigablemente.

-Así que tú eres Astoria- habló una voz grave detrás suyo -Sirius Black- se presentó.

-Mucho gusto señor Black.

-Es una verdadera sorpresa que tú madre te haya dejado venir.

-De hecho no lo hizo, pero mi padre intervino de inmediato- sonrió.

-¿Se conocen?- preguntó Fred con el ceño fruncido.

-No en realidad, pero su madre siendo parte de la familia Rosier era bastante cercana a la familia Black… Mi adorable madre era muy unida a su abuela- explicó Sirius.

-Ahora comprendo de donde sale tú maldad, serpientita- opinó el pelirrojo con diversión.

-¡George!- reprendieron su madre, Ginny y Hermione.

-No, está bien, además creo que en eso tienes razón- rió Astoria junto con Fred y Sirius -Mi padre no deja que mi madre hable mucho sobre su familia y esa debe ser la razón.

-No me sorprende para nada, el Señor Greengrass a pesar de ser Sangre Pura tiene unos ideales completamente distintos a los de su mujer- dijo Arthur Weasley -Un placer tener aquí, Astoria.

-Lo mismo le digo Señor Weasley, espero que se encuentre en mejor estado… Mi padre le ha mandado sus cordiales saludos y pronta recuperación.

-Muy amable de su parte, gracias- respondió el patriarca.

-Salgan todos de la cocina, voy a empezar a hacer la cena- sentenció Molly sacándolos a todos.

-Así que esta es su casa…

-No en realidad, pero… ¿Crees que podamos decirle, Fred?

-¿Decir qué?- preguntó la castaña con curiosidad.

-Claro que sí, es nuestra amiga.

-Tienes razón, además, si está el murciélago también, no veo por qué no.

-¿Hablan del profesor Snape?

-Sí, George, puede saberlo- finalizó ignorando la pregunta de su amiga.

-¿Qué cosa?

-Mira serpientita, te lo vamos a decir, pero es un secreto…

-Aquí es el Cuartel General de la Orden del Fénix- soltó haciendo que la castaña abriera los ojos de sorpresa.

-Es una organización que lucha contra el sujeto sin nariz y sus Mortífagos.

-¡Eso es grandioso!

-Sí, lo es- afirmó George.


En los dos que ya habían pasado, Astoria había disfrutado de sus tardes llenas de juegos, bromas y risas, sólo esperaba que en lo que restaba de su semana en su estancia con los gemelos fuera igual o mucho mejor; aunque, no podía evitar sentir nostalgia al pensar en cierto rubio de ojos grises el cual extrañaba con locura. Como anhelaba que las horas pasaran rápido para visitarlo y poder volver a sentir sus fríos pero exquisitos labios contra los suyos.

-¿Qué haces?- preguntó Ginny entrando junto con la ojimiel a la habitación que compartían.

-¿Recuerdas que te comenté que tenía un compromiso con los Malfoy?

-Sí.

-Pues ha llegado ese día.

-Vaya… ¿Estás nerviosa?- preguntó Hermione.

-No te negaré que sí un poco- respondió haciendo que la pelirroja riera.

-Ven te ayudo a que te arregles- anunció llevándose una sonrisa de agradecimiento por parte de la castaña.

Ginny comenzó a peinar y organizar el oscuro cabello de su amiga, recogiéndolo en una coleta mientras hacía que sus rizos cayeran de forma estilizada sobre su hombro izquierdo, para luego agregar un pequeño broche plateado sobre el lado del flequillo. Una vez listo el peinado, se dispuso a poner un poco de color en sus párpados, mejillas y labios, para finalizar con el corto vestido color verde pálido, sandalias y accesorios a juego.

-Estás bellísima, As- halagó Hermione con una sonrisa al verla bajar.

-Todo fue gracias a ti, Gin.

-No fue nada.

-¡¿Pero qué demonios hicieron contigo, serpientita?!- exclamó Fred con los ojos abiertos como platos.

-¿Estoy muy mal?- preguntó con preocupación.

-Claro que no, solo que ahora si pareces de los tuyos- respondió George divertido.

-Más le vale a Malfoy no poner un solo dedo en lo que la tela no alcanzó a cubrir- reprobó Fred.

-¡Ya cállate!- exclamó sonrojándose violentamente.

-Sí, ahí dentro sigue estando nuestra amiga, Fred.

-¿Dónde están todos?

-En la reunión- respondió Harry.

-Creo que ya es hora de irme, nos veremos en la cena- dijo Astoria dedicándoles una sonrisa -¡Thali!- llamó haciendo que su elfina apareciera, para disgusto de Hermione -Llévame a la Mansión Malfoy, por favor.

-Con gusto ama Astoria- respondió tomándola de la mano mientras se giraba sobre sí y aparecía en la Mansión, donde los elfos de la familia Malfoy se dispusieron a llevarla a justo donde su ama les había ordenado.

-Astoria querida, estaba esperando a que llegaras- dijo Narcissa Malfoy con una sonrisa forzada.

-Muchas gracias señora Malfoy- respondió admirando lo oscura que era la sala de la Mansión.

-Puedes llamarme solo Cissy, querida…

-Así que tú eres Astoria Greengrass- interrumpió una voz gélida detrás suyo.

-Mucho gusto señor Malfoy- contestó de forma formal.

-Draco está en su habitación, linda, uno de los elfos te llevará.

-Gracias señora… Cissy- corrigió de inmediato, formando en la rubia una sonrisa.

Tal como lo había dicho la Señora Malfoy, un elfo apareció de inmediato dirigiéndola a la habitación de su novio, sin que este replicara.

-¿Draco?- llamó con cuidado mientras abría lentamente la puerta.

-Tori- respondió con voz apagada.

-¿Sucede algo?- preguntó mientras se acercaba.

-No- mintió -Sólo te extrañaba.

-Pues ya estoy aquí, yo también te extrañé rubito- soltó abrazándolo con fuerza.

Draco al sentir los brazos de la chica alrededor suyo, no pudo evitar aferrarse a ella con fuerza, ¿cómo podía acertar en sus más profundas peticiones sin que ella lo supiese? Astoria no sabía cuánto había extrañado esos cálidos abrazos que le dada una sensación de seguridad.

-Te extrañé mucho, Tori- murmuró contra su cuello, disponiéndose a plantar pequeños besos.

¿Por qué tenías que haber venido a este infierno, pequeña?- pensó con culpabilidad.

-Estás hermosa- apreció.

-¿Seguro que está todo bien? Te noto algo raro…

-Todo estará bien, te lo prometo- respondió con mirada triste.

-Draco exijo saber que sucede- manifestó comenzando a molestarse, haciendo que el rubio suspirara con pesadez.

-Ella está aquí.

-¿Quién?- preguntó sin entender.

-Llegó una hora antes que tú…

-¿Quién está aquí, Draco?- volvió a preguntar acariciando su suave mejilla.

-Bellatrix- soltó mirándola fijamente a sus ojos, expresándole todo el temor que su orgullo no le dejaba admitir.