Sorpresas
El mes de junio había dado inicio, como también los T.I.M.O's para todos aquellos estudiantes que cursaban el quinto año, dejando al resto del estudiantado en sus normales actividades diarias como era el caso de Astoria que, como era de esperar, se encontraba en la Biblioteca terminando los últimos deberes mientras pensaba qué regalarle al rubio por su pronto cumpleaños.
¿Qué podía darle si tenía y podía conseguir sin problemas lo que quisiese?, algo debía de desear y que todavía no tuviese. Estaba claro que debía de averiguar con rapidez antes de los cinco días de plazo que poseía.
-¡Astoria! Sabía que estarías aquí- dijo una chica pelirroja llegando a su mesa.
-Tenía que terminar los deberes- respondió con simpleza dedicándole una sonrisa mientras su amiga negaba.
-No sé qué le ven a este lugar, es realmente tedioso.
-Supongo que tenías algo importante que decirme para que hayas entrado a una Biblioteca- rió.
-No en realidad, sólo tenía un espacio libre antes de ir a la odiosa clase de Historia de la Magia.
-Ginny, ¿qué le darías a un chico de cumpleaños?
-Depende… Si es en el caso de Potter le daría un puño por imbécil- resopló mientras la castaña negaba divertida.
-¿No había terminado con Chang?
-Al parecer por fin pudo darse cuenta de que sólo es una calienta pollas.
-Es un avance, ¿no?
-Pues no lo sé, pero de todo esto sólo agradezco no haber caído en las redes de Zabini y sus ganas de profanar mucho más que mi boca.
Definitivamente Blaise nunca cambiará- suspiró la castaña pensando en su amigo.
-Gin… No sé qué darle a Draco.
-El hurón es caso aparte, As, sólo tú lo puedes aguantar y no sé cómo haces- comentó divertida -Aunque supongo que una noche de pasión no le quedaría nada mal- añadió con una sonrisa pícara.
-¡Ginny!- reprendió la castaña abochornada, haciendo que la pelirroja se carcajeara.
-Vamos, no seas amargada, de seguro te lo agradecerá- siguió mientras que su amiga se sonrojaba cada vez más.
-No creo que a tus hermanos les agradara saber todo lo que guardas en tu pervertida cabeza- negó.
-No es para tanto, sólo soy un poco divertida- sonrió angelicalmente.
-Sabes, todo se ve más triste ahora sin Fred y George- comentó con un suspiro luego de unos minutos de silencio.
-Querrás decir más tranquilo…
-En cierta parte sí- rió -Pero aun así, extraño todas sus bromas y travesuras.
-Si no estuvieras con el hurón teñido, te diría que estás enamorada de mis hermanos- manifestó con una sonrisa pícara haciendo que Astoria negara divertida.
-Les tengo un gran aprecio a todos ustedes… Por aceptarme.
-Si bueno, eres diferente a las demás víboras, aunque debo admitir que en ciertas ocasiones eres de temer- aceptó sacándole una risilla a la castaña.
-¿Crees que podamos ir a Hogsmeade?
-¡¿Vas a escapar?!
-Necesito tener a tiempo el regalo para Draco, así que sí- sonrió.
-Ese hurón es demasiada mala influencia para ti, Astoria.
-Sé perfectamente que no tienes ni la mínima intención de ir a clase, Ginevra.
-Sí, tienes razón… Mejor vámonos.
Por fin había llegado el día, Astoria despertaba con una sonrisa al pensar que ese cinco de junio sería el primer cumpleaños que pasaría al lado de su rubito teñido, y esperaba que no fuese el último puesto que recordar aquellos días de soledad hacían se le fuera el aliento y pensara en que si volviera a suceder sería capaz de robarle el alma al aire para poder quedarse nuevamente con él.
Después de la larga y pesada jornada de estudio, la castaña se dirige al Gran Comedor esperando poder encontrar al rubio, ya que no había rastros de él por ningún lugar del castillo.
-Chicos, me alegro de verlos- saludó con una sonrisa -¿Qué tal les ha ido?
-Nos ha tocado Pociones y Theo ha hecho luego el de Aritmancia -explicó Daphne sonriéndole a su novio.
-Seguro que les irá de maravilla- manifestó Astoria -¿Y Draco?
-No lo hemos visto desde el examen- respondió Blaise luego de darle elegantemente un sorbo a su jugo de calabaza.
-Suele perderse en este día, As- siguió Theo.
-Pero si es su cumpleaños- replicó.
-Por eso mismo, no le gusta que se lo recuerden- finalizó el azabache antes de ver como su amiga se levantaba y con paso firme se dirigía hacia la mesa los leones, atrayendo varias miradas curiosas del Comedor.
-Hola chicos- saludó antes de dirigir su mirada al niño-que-vivió -Harry… ¿Crees que puedas prestarme el mapa por un momento?
-¿Cómo sabes de él, serpiente?- gruñó el pelirrojo mientras la fulminaba y las chicas le reprendían.
-No es contigo Weasel- respondió molesta y cansada de los varios intentos fallidos por llevarse bien con el pelirrojo.
-Toma- interrumpió Harry las miradas asesinas de su amigo, tendiéndole el mapa a Astoria.
-Juro solemnemente que mis intenciones no son buenas- susurró apuntando con su varita, disponiéndose a buscar el nombre del rubio.
A pesar de haber buscado en cada rincón del colegio, no había dado con su paradero, era como si la tierra se lo hubiese tragado; sin embargo, había un solo lugar donde no había visitado y no aparecía en el mapa.
-Travesura realizada- masculló mientras le devolvía el viejo pergamino -Gracias Harry… Nos veremos después- agregó antes de salir apresuradamente del Salón.
¡¿Cómo puede ser posible que evada este día?!- pensaba dirigiéndose hacia los terrenos.
Aferrada a su encendida varita, Astoria se adentró al Bosque Prohibido rogándole a Merlín, Morgana y Salazar que ningún profesor, prefecto o el inútil del conserje la hubiese visto y por supuesto que ninguna bestia se le apareciera en su recorrido. Pronto, observó en aquel lugar del bosque dónde alguna vez la había llevado luego de ser raptada, la muy conocida cabellera platinada que brillaba aun estando en la oscuridad.
-De verdad no creo que te guste estar solo precisamente el día de tú cumpleaños- dijo haciendo que rubio se sobresaltara.
-¿Qué haces aquí?- gruñó.
-Bájale a tus humos, rubito… Había estado buscándote todo el día para celebrar juntos tú cumpleaños.
-No celebro mi cumpleaños, Astoria.
-Cosa que no entiendo el por qué- afirmó mientras se sentaba a su lado y contemplaba el arroyo.
-Hace parte de mi pasado- respondió dando como zanjada la conversación, pues no le apetecía recordar más de lo que ese día le recordaba.
-¿No crees que ya es hora de cambiar aquello?
-No es fácil olvidar- cortó.
Claro que no lo era, nunca es sencillo olvidar el sufrimiento que una persona a la cual creías querer te hizo, y menos si se trataba de tu padre. No era simplemente hacer como si nada hubiese pasado, puesto que las memorias de aquel bastardo llegaban nuevamente y hacían que lo repudiara y odiara una vez más.
-Sé que no lo es, pero sé también que poco a poco lo dejarás ir.
-Aun no entiendo cómo puedes verle el lado bueno a todo.
-Mi padre me decía que el que no lo hace es porque no le place buscar la solución- respondió encogiendo sus hombros.
-No es mi caso.
-Ya cállate y camina- sentenció mientras se levantaba y tiraba del rubio para que a regañadientes la siguiera.
Ignorando las diferentes protestas e insatisfacciones del rubio, la castaña se dispuso a salir del Bosque para luego dirigirse prudentemente hacia las cocinas del colegio donde un pequeño elfo bastante amigable la esperaba con su encargo.
-Dobby se preguntaba si la señorita Astoria se tardaría más- dijo como saludo al ver llegar la castaña -Dobby se alegra mucho de volver a verlo, señorito Malfoy.
-Dobby, ¿tienes lo que te pedí?
-Claro que sí, señorita Astoria, Dobby tiene todo listo- respondió mientras lo dirigían hacia una pequeña mesa donde reposaba un gran pastel recién horneado.
-¿Pero qué demonios?
-Feliz Cumpleaños, rubito- susurró Astoria con una sonrisa para luego tenderle un gran paquete -Espero que te guste…
-¡Una saeta de fuego!- exclamó extasiado haciendo que la castaña riera, puesto que era la primera vez que Draco se mostraba como un chiquillo y sin su constante máscara.
-Supuse que esta vez nuestro buscador podría hacernos ganar la copa- dijo con un guiño provocando que el rubio la alcanzara y besara con frenesí.
Después de haber disfrutado de la celebración no planeada y tampoco querida junto a su testarudo rubio, se dirigieron a la Sala Común donde cada uno volvió a su habitación. Astoria bebió su poción a pesar de que hacia algunos días había dejado de ser torturada por motivos que desconocía y le preocupaba aún más.
-¿Pero qué…?- exclamó sin terminar al sentir como el pequeño falso galeón vibraba y aparecía el mensaje de Hermione requiriendo la ayuda de todos los miembros del E.D.
Sin esperar nada más, tomó su varita y se dirigió rápidamente al pasillo solicitado.
-¿Quién te ha invitado víbora?- bufó Ronald al observar su llegada.
-¡Cállate pedazo de Troll!- reprendió Ginny molesta.
-¿Qué ha sucedido?- preguntó Astoria sin entender lo que sucedía.
-Harry ha tenido otra visión y es el mismo lugar dónde fue el ataque al señor Weasley- explicó Hermione con preocupación.
-No es necesario que hagan esto, es algo que debo hacer solo- cortó Harry.
-Otro que prefiere la soledad…- masculló rodando los ojos -Debemos de hacer algo.
-¿Debemos? No estás invitada- gruñó el pelirrojo ganándose miradas asesinas.
-¿Y la cara de sapo?
-Se la han llevado los Centauros- respondió Hermione con una risilla.
-Hubiese pagado por verlo- celebró -Ojalá nunca la suelten.
-¿Cómo iremos hasta el Ministerio?- preguntó Neville.
-Con Thestrals- respondió Luna con su típica ensoñación, haciendo que sus amigos reprobaran pero al fin y al cabo salieran volando en aquellas terroríficas bestias.
Al llegar al Ministerio de Magia y más precisamente al Departamento de Misterios, los chicos tuvieron la compañía de varios de los Mortífagos que al parecer habían estado esperando su llegada, llevándose la gran sorpresa de ver a Astoria en el bando contrario, tal como Bellatrix lo había afirmado. Entre puertas, hechizos y maldiciones, el E.D intentaba proteger la profecía de las manos de Lucius Malfoy y colegas, dejando a varios miembros de ambos bandos heridos.
-No creí que fueras tan estúpida-manifestó Bella apuntando a la castaña con la varita.
-Des…
-¡Crucio!- cortó haciendo que la chica cayera al suelo y le provocara una vez más el gran dolor ya conocido -Creo que los habías extrañado, ¿no es así?- añadió con una maniática risa -Te lo había advertido, ahora atente a las consecuencias.
Astoria vio como el hechizo de la chica de cabello rosa chicle golpeaba a la Mortífaga cesando el dolor mientras que poco a poco todo perdía el color y caía en la inconciencia.
-Supongo que nunca dejarás de meterte en problemas, ¿verdad?- suspiró Draco al ver como poco a poco unos ojos verdes volvían a abrirse y una sonrisa se mostrara en sus labios.
-¿Qué… sucedió?- preguntó entrecortadamente mientras trataba de recordar algo más de la noche anterior.
-Black ha muerto y Quién-tú-sabes-regresó, aunque eso ya lo sabíamos.
-¿Mis padres saben que estoy aquí?
-¿Quieres que tú padre me asesine?- refunfuñó -Es obvio que no entendería ni me creería si le dijera que su hija es una terca irresponsable.
-Ya cierra tú boca y acuéstate- sentenció haciéndole un pequeño espacio junto a ella -Prometo que el próximo año seré buena chica.
Sí, seguro que sí.
