Antes que nada mil disculpas.
Cerca de navidad me entraron a robar. Pero bueh, ya no importa
Este capítulo me costó un montón.
Sthep: fiel lector como siempre. Que el traductor del Google no te arranque los ojos.
Wolfie: no pasa nada y feliz año para vos. Así me gusta, que aceptes la realidad. ¡No me presiones, hago lo que puedo! Una amiga me va a mandar un dibujo de Charlotte dentro de poco. Voy a pensar que queres que Neo se quede con Tropy
Bueno, disfruten el capitulo, el título lo dice todo
Capitulo quince
La noche de Crash y Neo
Nina se quedó de piedra. Crunch estaba parado lo mas campante con tres manzanas de caramelo en sus manos. Le dio una a Crash y otra se la extendió a Nina.
—Debí fijar un punto de encuentro —se disculpó Crunch, con una sonrisa culpable.
—N-no hay problema —tartamudeó Nina, mirando al suelo ¿Por qué demonios se mostraba tan tímida?
Crunch miró con ternura a su hermano menor, se metió la mano en el bolsillo delantero de su pantalón y saco un pequeño fajo de billetes
—Te veo en una hora en ese puesto de allí donde venden recuerdos, no te olvides
—Crash no olvida —respondió Crash con una sonrisa capaz de eclipsar al sol. Dicho esto, salió corriendo en dirección contraria
—¿Vamos? —le pregunto Crunch, ofreciéndole el brazo.
Nina asintió, sintiéndose una idiota
Caminaron un rato sin rumbo fijo, comiendo las manzanas de caramelo.
—Que raro que se siente ver a tantas personas juntas —comentó Crunch, tirando el corazón de la manzana a la basura.
—Yo salgo muy poco —respondió Nina—. Solo estoy en casa o en el colegio.
—No entiendo cómo puedes soportar el frio. Yo lo detesto
—Costumbre. Igual mi casa es calentita y salgo bien abrigada.
—Deberías estar en N. Sanity, es el lugar más hermoso. Aquí contaminan todo: papeles en la arena, bolsas plásticas en el agua…
Nina se pegó un poco más a Crunch. Se sentía halagada de que un chico tan guapo la acompañara.
—¿Y el colegio cómo es? —preguntó Crunch.
Nina se armo de valor y le dijo:
—Lo odio. Nunca tuve problemas y la directora me aprecia, pero es un desastre. El colegio se está cayendo a pedazos y dejan materiales peligrosos en los pasillos. Y hacemos experimentos con animales —la voz de Nina empezó a fallar—. No quiero ser malvada, Crunch. No quiero.
— ¿Lo haces por tu tío? —Crunch aminoró un poco la marcha
Nina enrojeció.
—Si. El no es tan malvado como parece. El me crio, no quiero desilusionarlo.
—Supongo que te aceptara si realmente te quiere.
—No pienso arriesgarme —el pánico dominó su voz—. No quiero quedarme sola. Me da miedo el lado de los buenos. Es algo desconocido para mí.
Crunch le sujetó la barbilla con el brazo sano. Nina estaba tan embotada que no podía ni respirar.
—No vas a quedarte sola. Estoy de tu lado.
Nina lo miró embelesada. Tenía ganas de besarlo, pero se aguantó las ganas y le ofreció ir a la rueda de la fortuna.
Ya arriba, siguieron conversando, más relajados.
—Tu novio va a matarme —murmuró Crunch, mirando para un costado. Nina no pudo menos que mirarlo sorprendida. Parpadeo varias veces y luego comenzó a reírse.
—¿Novio, yo? Se va a congelar el infierno antes de que un chico quiera besarme.
—Pues que se mueran de frio
Antes de que Nina pudiese captar el significado de sus palabras, ya Crunch la estaba besando. Ningún chico la había besado antes, pero sintió que era el más hermoso beso que sentiría en su vida. Sus labios se movían lenta y suavemente, contrario a lo que esperaba de alguien como Crunch. Al separarse, el chico la miraba como si esperara una bofetada.
—No te voy a golpear —le dijo Nina entre risas, mientras bajaban cerca de la tienda de recuerdos.
—Pero tu tío si —respondió Crunch, apretando en un puño su mano biónica.
—No cometas una locura, Neo…
—¡Ese infeliz la besó! ¡La besó!
Neo se abría paso entre la multitud, con una furia indescriptible. Tropy lo seguía, intentando que entrara en razón y Crash cerraba la marcha, bastante preocupado.
—Bastardo —le dijo, al ver a Crunch de frente—. ¿Cómo te atreviste a… tocarla? —tanteo la funda de su arma pero Tropy le sujeto el brazo.
—¿Quieres ir preso? —le susurró Tropy al oído.
—¡No me interesa! —miró a Nina, con el rostro colorado de la vergüenza, y sujetando el puño de Crunch—. ¿Cómo pudiste hacerme esto, Nina?
"Tío, yo no…"
—Déjala en paz, Cortex.
Nina observaba a Neo. Tenía los ojos entrecerrados por la rabia.
—Te guste o no, voy a salir con el —dijo ella en voz baja, pero clara y firme.
—No vas a salir con un asqueroso Bandicoot —respondió Neo, con una vena latiéndole furiosamente en la sien.
—¡Hipócrita! —gritó Nina— ¡Me dices eso después de que intentaste tener sexo con Crash, maldita sea!
Fue como si un silencio mortal hubiese cubierto la feria. Crunch estaba tan sorprendido que ni siquiera parecía respirar; Crash estaba escondido detrás de Tropy, completamente avergonzado y el viajero del tiempo intentaba tironear a Neo hacia atrás.
—Vámonos, Nina" susurró Tropy—. Se hablara mas tarde de ello.
A grandes zancadas, Nina salió de la feria, apartando a medio mundo al pasar, dejando a un Crunch completamente shokeado.
Tropy llevó a los tres en el auto, los dejó en la casa y se alejó de allí, probablemente para detener a Crunch y evitar que matara a su amigo. Neo esperó a que el viajero se fuera para enfrentarse a Nina, pero esta se había encerrado en su habitación, trabada por dentro y negándose a ver a nadie.
—¡Nina, ábreme la puerta! —le gritaba. Pero del otro lado solo recibía silencio total.
—Neo —sintió la dulce voz de Crash muy cerca de su oreja—, déjala. Se calmara sola.
Neo, contrariamente a lo que se esperaba de sí mismo, le hizo caso y se sentó en uno de los sillones de la sala. Crash se sentó a su lado.
—¿Por qué estas enojado? —le preguntó el chico, con un tono típico de la curiosidad infantil.
—La va a lastimar —le respondió Neo, con impaciencia.
—Crunch no la lastimaría jamás.
—Quiero protegerla
—Pero… —Crash parecía bastante pensativo "no siempre vas a poder hacerlo.
Neo lo fulmino con la mirada.
—Mis hermanos siempre han querido protegerme, pero tarde o temprano, caía en una trampa de Neo —continuó Crash—. Pero pude salir solo. Me volví más fuerte. Nina no sabrá defenderse, como cuando Nega Crash la secuestró. Neo no estará siempre para Nina.
Neo agachó la cabeza, ocultándola entre sus manos. Nina… no quería separarse de ella ni que sufriera lejos de él. Crash le levanto la barbilla y lo obligo a que lo mirara a la cara.
—Crunch es bueno, como yo. Lo juro.
Neo se sumergió en esos enormes ojos verdes llenos de ánimo y esperanza.
—¿Me das tu palabra? —el científico le paso una mano por la mejilla de Crash.
—Si…
Neo acercó su rostro hacia él y lo besó suavemente en los labios. Crash respondió enseguida, deslizando las manos por su cabeza. Podía sentir el gusto a manzana acaramelada en su boca. Neo se aventuró un poco más y metió tímidamente su lengua en la boca de Crash. El chico entendió enseguida y pronto comenzó una batalla de lenguas enredadas hasta que se les comenzó a acabar el aire y se separaron. Crash desvió la vista, con el rostro enrojecido.
—Crash, yo…
—¿Vamos a fingir que no paso nada? —pregunto Crash, con una mirada triste.
—Esto es —se froto los ojos con una mano—… confuso, Crash. No deberíamos estar haciendo eso.
—Pero lo haces.
—Está mal, Crash.
—Te encanta hacer el mal. Si esto es malo ¿Por qué te detienes?
Neo intentó explicarse una vez más. El corazón le latía a mil por hora después de ese beso.
—No puedo sentir nada por ti y…
—Entonces no vuelvas a besarme —lo interrumpió Crash, con la voz amarga y levantándose del sillón, para luego dirigirse a grandes zancadas hacia la habitación de ambos.
—¡Crash! —le gritó, mientras lo seguía. Primero Nina y ahora el chico. No iba a permitir que se enojara con él. Logro meterse en la habitación antes de que Crash lograra cerrarla, lo agarro por los hombros y lo estampo contra la pared.
—No vas a decirme a quien debo besar y a quien no —gruñó Neo y comenzó, no a besarlo, a devorarle los labios y a hundirle sus manos en el cabello castaño del chico, arrancándole un gemido de placer. Sin saber cómo, ya lo había tirado encima de la cama. Neo se detuvo para contemplar la escena: Crash acostado sobre el colchón, apoyado sobre sus antebrazos; la respiración agitada; el cabello revuelto; sus ojos verdes bien abiertos, entre sorprendido y asustado… era un espectáculo único. Y Neo se dio cuenta que no podría dejar pasar un minuto más.
Se acercó gateando hacia la cama y lo volvió a besar, esta vez con más calma, con besos suaves por sus labios, bajando hacia su cuello. Al mismo tiempo, acaricio el estomago de Crash por debajo de la playera. El chico gemía bajito en su oído y acrecentaba más la pasión de Neo.
Neo le saco la playera y beso la piel morena y prohibida, haciendo que el chico arqueara la espalda de placer. Neo levanto la cabeza solo para ver la expresión de Crash, que solo pudo identificar como deseo.
—Neo… —susurro el chico, con la voz extrañamente enronquecida.
—Quiero que… que seas mío, Crash —murmuró Neo, completamente rojo. Quería ver cómo reaccionaba.
Como toda respuesta, Crash le mordió juguetonamente el labio inferior, haciendo que Neo sintiera un escalofrío en toda la columna. No suficiente con eso, Crash le saco la camisa y recorrió con un dedo su pecho ahora desnudo. Era desgarbado, pero tenía un poco de musculo, fruto de los enfrentamientos que habían tenido en el pasado.
Y la sonrisita entre tímida y picara le hizo perder el poco autocontrol que pudo haberle quedado.
Sus cuerpos se pegaron por completo. Neo recorrió desde su boca hasta el ombligo con caricias, besos y algún que otro mordisco que provocaba las mas eróticas reacciones que Neo jamás imagino en Crash.
Neo le bajo los pantalones junto con los calzoncillos. Allí estaba, totalmente erguido y reclamando atención a los gritos. Y vaya que lo iba a hacer gritar…
Ahora Crash estaba arriba de Neo. El chico repitió lo que el científico le había hecho, devolviéndole cada beso y cada caricia que le había dado. Cuando se volteo hacia un costado, Neo aprovecho para terminar de desnudarse, quedando ambos completamente como vinieron al mundo.
Comenzó a masturbarlo lentamente con una mano. Crash se mordió los labios para no gritar. Las uñas de Crash se clavaron en su espalda. Los gemidos que se escapaban de su garganta se hacían más audibles.
—Neo…Ah, Neo… N-Neo.
La voz de Crash gimiendo su nombre lo estaba volviendo loco, lo que apresuro sus movimientos. Ya no le importaba si estaba bien o mal, solo quería hacerlo suyo, así que de repente lo dejo de tocar. Crash lo miro sorprendido, con el rostro como si estuviese afiebrado.
—Ahora… tengo que prepararte —le dijo Neo, con tono tranquilizador. Crash solo asintió, algo nervioso.
Neo le separó las piernas lentamente, casi con ternura. El científico llevo dos dedos hacia la boca del chico y ordeno que se los lamiese. Crash lo hizo, lamiéndolos como si fuera helado. Una vez que estuvieron bien lubricados, Neo los dirigió a la entrada de Crash.
—Eres muy estrecho —le susurró, con una sonrisa. Crash tenía los ojos fuertemente cerrados por el dolor y Neo lo sabía, así que le daba ánimos y acariciaba su cabello con la mano libre, secándole la transpiración de la frente. Poco a poco, el dolor del chico comenzó a desaparecer. Sus erecciones comenzaron a rozarse. Ya era el momento.
Tomo las caderas del chico, levantándolas un poco. Crash se asusto, pero enseguida cambio su expresión.
—Estoy li-listo —le dijo, con una sonrisa tenue.
Neo asintió y se metió lentamente en el interior de Crash.
—Neo… m-m-me dueleee.
—Ya…ya… va a dejar de dolerte —lo tranquilizo Neo.
Neo siguió abriéndose paso hasta entrar por completo en el interior de Crash y espero a que el chico se tranquilizara un poco. Era su primera al parecer, así que tenía que tener un poco de paciencia.
—¿Te sigue doliendo?
—Solo… un poco.
Neo agarro la cintura del chico con ambas manos y Crash se inclino un poco para agarrarlo de los hombros y comenzó a moverse lentamente.
Los movimientos se hicieron cada vez más rápidos, pero no era muy cómodo para el científico y ya no tenía veinte años, así que tuvo que sentar a Crash en su regazo sin dejar de penetrarlo.
—¡AHHH, NEOO!
Al parecer, Neo había tocado un punto sensible en el chico. Crash tenía los ojos bañados en lágrimas de dolor y de placer. Neo comenzó a besarlo apasionadamente y a masturbarlo con una mano. Las embestidas eran cada vez más salvajes. Hasta que Crash ahogo un grito en el hombro de Neo, mordiéndolo y sintió como su semen chorreaba en su estomago. Medio minuto después, Neo llegó en el interior de Crash.
Ninguno de los dos se movió durante un rato. Crash estaba abrazado al científico y con la cabeza apoyada en su hombro. Parecía que se estaba por quedar dormido, así que Neo se lo sacó de encima y lo recostó en la cama. Neo se acostó a su lado, cansado. Ya era un cuarentón y hacía años que no tenía sexo. Pero por el momento solo quería dormir. Cualquier preocupación quedaba para mañana. Pero algo no se le iba de la cabeza por completp: que tal vez se estuviera enamorando de Crash.
