Hola
No tengo ni cara para pedir perdón por haber tardado tanto y por un capitulo tan corto. Pasé por varios problemas, pero ahora tengo un trabajo más flexible de horario y espero que pueda publicar seguidito… aparte las ideas no se me vienen tan fácil…
Steph: australianito querido, ya era hora que estos dos se sacaran la calentura, pero no creo que lo haya detallado tan bien como querría los detalles eróticos
Kagamine: ¿te cambiaste el nombre, eh? El cree estar enamorado, no sabe bien lo que siente, tuvo muy malas experiencias…
Wolfy: ¡no digan tanto gomen que me haces acordar a hetalia! Por favor no te mueras desangrada, no quiero cargos de conciencia… seria una muerte nueva: muerte por yaoi, disponible ahora en los sims 3, jajaja… ¿si fueras hombre serias gay?
Mi novia quiere publicar fanfic de hetalia, yo uno de Alf, con el que estoy a mil trabajando y ese es uno de los problemas por mis escasas publicaciones. Si no publico el de Alf es porque entre dos fanfics me voy a morir
Capitulo dieciséis
Las preocupaciones de Neo
Cuando Neo abrió los ojos al día siguiente, apenas eran las cinco de la mañana. Lo que había pasado hacia apenas unas horas estaba muy fresco en su memoria. Torció la cabeza para observar a Crash, que dormía plácidamente en su hombro. Tenía la mente hecha un embrollo. Se puso un pijama y una bata encima, se calzó unas viejas zapatillas y salió de la casa, cuidando de no hacer ningún ruido, para no despertarlo.
Se sentó en las escaleritas de entrada, observando el amanecer. Hacía mucho frio, pero no le importaba demasiado; no tardaría mucho en que el sol calentara la isla. Lo más importante era el adolescente que estaba babeando su almohada… bien, habían tenido sexo, fantástico. Pero ¿Y después? ¿Solo había sido una noche de desborde hormonal? No habría querido que fuese solo eso, pero había algo más. No lo sentía como una carga, sino como algo más importante. Algo que poco a poco estaba formando parte de su vida. Y ahí estaba su problema. El se dedicaba al mal y Crash al bien ¿Cómo podía funcionar algo así? Tarde o temprano iba a hacer algo malo y Crash estaría ahí para detenerlo. Y no quería enfrentarse con él.
Y estaba el pequeño detalle que el chico parecía apenas mayor que Nina y Neo tenía ya cuarenta años encima. Eran aproximadamente veinte primaveras lo que los separaban. Se sentía prácticamente un pedófilo, aunque Crash prácticamente vivía en su isla y eso le hacía poner las reglas Y en cuanto los hermanos de Crash se enteraran, ya podía decir "adiós mundo cruel, eso me pasa por ser un viejo calenturiento."
¿Y que sentía Crash respecto a todo lo ocurrido? Ese era el mayor interrogante hasta el momento. Realmente estaba asustado respecto a eso.
—¿Tío?
Neo se dio vuelta. Nina estaba apoyada en el marco de la puerta, con aspecto de no haber dormido bien.
—¿Si, Nina?
Ella se aclaro la garganta
—¿Puedo sentarme?
—Claro, cariño.
Nina se sentó en un escalón mas arriba que su tío. Después de dos minutos de silencio, Neo decidió hablar.
—Escucha, Nina: se que fue vergonzoso lo que hice en la feria, pero… tuve miedo de que te hiciera daño, cariño. Sabía que algún día llegaría el momento que te enamoraras de alguien, pero no tan rápido… es como cuando eras pequeña y me dijiste que no querías que tuviese novia ¿Lo recuerdas? ¿Entiendes la situación?
—Si. Pero quiero estar con Crunch. Y él tiene el derecho a golpearte por acostarte con su hermano —Neo giró bruscamente la cabeza, completamente rojo y con los ojos muy abiertos—. Si, los escuche anoche.
Neo agachó la cabeza, profundamente abochornado.
—¿Qué vas a hacer? —preguntó Nina, preocupada
—No lo sé.
—¿Lo amas?
Era la pregunta que menos quería oír
—No sé si… —empezó a decir
—¿Si es algo serio? —completó Nina.
Neo suspiró. No quería tener esa clase de charla con ella. Prefirió levantarse de los escalones. Se detuvo un momento en la puerta antes de decirle
—Sale con el idiota ese, sería muy hipócrita si te lo prohibiera , pero si llegas a derramar una sola lagrima, lo voy a hacer sufrir tanto que va a haber preferido pasear por los círculos del infierno de Dante.
Nina le mostro una sonrisa ancha
—Te quiero.
—Yo también, princesa.
Neo se alejó con paso cansado. Dudo un momento antes de entrar en su habitación. Crash aun dormía boca abajo, respirando suavemente. Era tan tierno cuando estaba dormido. Recogió la ropa que estaba esparcida por toda la habitación la metió en la cesta de ropa sucia. Se dirigió al viejo ropero, buscando algo que ponerse cuando sintió un bostezo detrás de él, precisamente de la cama matrimonial. Se giró para ver a Crash, quien tenía los ojos entrecerrados y refregaba la cabeza en la almohada.
—Hola, Neo —saludó, sonriente como siempre. Giro para quedar boca arriba en la cama y ahogo un gemido de dolor—. Me duele todo el cuerpo.
—Ya se te pasara —murmuro Neo, esquivando su mirada y terminando de seleccionar su ropa.
—¿Vas a bañarte? —le pregunto el chico, mirando fijamente el paquete de ropa.
—Eh… si.
—Entonces Crash también se va a bañar —sonrió el chico y se levantó, dejando su cuerpo desnudo al descubierto. Neo solo pudo parpadear y admirar esa piel tostada por el sol. Recordó como si fuese un golpe en la cabeza todo lo que había hecho con esa piel y se sonrojo violentamente.
—Crash, yo… —empezó a decir, pero el chico ya caminaba hacia el baño. Le dio un ligero beso en los labios antes de desaparecer detrás de la puerta.
Dios, estaba caliente como una tetera por un adolescente hormonado, aunque pensándolo bien, Neo parecía el adolescente hormonado. Estaba pensando en bañarse más tarde cuando escucho el ruido de la ducha.
—¡Ven! —llamo Crash, con ese tono tan alegre que lo caracterizaba. Neo sacudió la cabeza y entro en el baño titubeando solo para casi tener un infarto al ver al chico bajo el agua de la ducha.
—No pongas cara de tonto y metete ya —lo invitó Crash. Esa frase había sonado sexual y no ayudó a enfriar sus calenturientos pensamientos. Comenzó a desvestirse rápidamente, porque su erección estaba comenzando a levantarse lentamente y quería bañarse y salir lo antes posible antes de que Crash lo notara.
Neo se metió adentro de la ducha y Crash le dejó espacio para que le llegara el agua. Sus cuerpos estaban demasiado cerca. Se iba a volver loco si seguía así. De pronto, el chico pego su pecho en la espalda de Neo.
—Neo es muy abrazable —murmuró el chico, besándole el hombro. Las piernas de Neo se convirtieron en gelatina. Neo quiso darse vuelta para decirle que lo dejara tranquilo pero esos ojos tan verdes como la vegetación de las islas donde se crió, hicieron que sus palabras se disolvieran antes de que salieran de su boca. Lo tomo fuertemente de la cintura y lo beso apasionadamente, mientras un capullo de agua tibia los envolvía. La mano de Neo recorrió lentamente el costado del chico. Escucho un gemido reprimido. Definitivamente, eso no ayudaba para nada
—¡TIO, TENGO HAMBRE! —el grito de Nina rompió toda atmosfera allí formada. Con un gruñido, Neo se aparto de Crash. Vivir con una adolescente tenía sus desventajas.
—Podrías haberte hecho tu sola el desayuno —gruñó Neo, mientras echaba el tocino dentro de la sartén
—Siempre te quejas si lo hago yo —le respondió Nina, sentada encima de la mesa de la cocina y mordisqueando una tostada—. ¿Acaso interrumpí algo? —agregó, con mirada maliciosa. Neo enrojeció y dio vuelta el tocino—. Lo lamento, no sabía.
Crash irrumpió en la cocina, con el cabello húmedo y el celular de Neo en la mano
—Es Tropy —informó Crash, pasándole el aparato. Neo le hizo un gesto a Nina para que siguiera cocinando
—¿Si?
—Hola, Neo —la voz de Tropy sonaba algo más seria de lo habitual—. ¿Cómo estás?
—Estaba preparándole el desayuno a Nina ¿Dónde estás?
—Estoy en el barco de N. Gin.
—¿Sin despedirte de nosotros? —reclamo Neo.
—Lamento eso, pero N. Gin me llamo anoche y tuve que irme.
—¿Le paso algo?
—Si, pero ese no es el punto. Los pingüinos informaron a N. Gin de movimientos sospechosos en tu laboratorio.
Neo se mordió el labio y se trasladó a la sala. No todo podía salir bien en sus vacaciones.
—No falta nada, al parecer nadie entro ni nada, pero encontré muñecas rusas tiradas por los alrededores.
—¿Muñecas rusas?
—Si. Las saque todas y las guarde. Te recomiendo que regreses. Creo que alguien quiere vengarse.
—Con tantas vidas que arruine, podría ser cualquiera —comentó Neo—. Dile a N. Gin que me mande un piloto a Hawaii y me envíe al puerto de Twinsanity.
—De acuerdo. Te voy a informar sobre todo lo que pueda. Cuida de Nina.
—Adiós.
Neo corto la comunicación. No quería preocupar a Nina, pero debían volver antes de lo previsto y averiguar quién querría tomar venganza contra él.
