Revelaciones
-Espero ansiosa a que el gran día llegue- chilló Bellatrix con una sonrisa -¿Será que la princesita será capaz con todo?
-Deja a mi hija en paz, Bella, estoy segura que es capaz de esto y mucho más- intervino Victoria.
-No lo será y acabará muerta- rió la bruja.
-¡Cállate!
-No finjas más, Victoria, todos aquí sabemos que no te interesa lo que le suceda a esta mocosa.
-No hables de lo que no sabes.
-Te equivocas una vez más, querida… Sé perfectamente cuáles son tus intenciones con la no deseada.
-¿De qué demonios está hablando está loca, Victoria?- preguntó molesto Maurice.
-¿Quieres que revele todas las mentiras de tú mujer?
-Bella… Son cosas que no te incumben- interrumpió Narcissa.
-¿Por qué no mejor te vas a buscar a tú hijo, Cissy? Estoy segura que necesitará unas cuantas clases de cómo torturar impuros ahora que ya ha sido elegido para la misión- escupió su hermana con fuego en sus ojos.
-Estás loca- suspiró la rubia antes de salir por su hijo para poder retirarse de aquella Mansión que le devolvía el sufrimiento que había sentido Draco minutos antes.
-¡Habla ahora Bellatrix!- exigió el señor Greengrass mirando con molestia a su nerviosa mujer.
-¿Quieres saber quién envenenó a tu linda princesita?
-¡Cállate maldita!- interrumpió Victoria con desespero.
-Los Aurores confirmaron que Pansy Parkinson había sido la culpable- dijo Maurice con confusión.
Bellatrix estalló en carcajadas.
-Sí, en cierta parte es verdad, pero no es la verdadera culpable.
-¿Qué quieres decir con eso?
-Avada Ke…
-¡Crucio!- interrumpió el maleficio asesino de Victoria, haciendo que la rubia chillara de dolor en el suelo -Nunca vuelvas a intentar matarme… Porque la que morirás serás tú- añadió con una voz dulce.
-¡Habla lo que sabes Lestrange!- gritó Maurice hecho una fiera tomando a la bruja del cuello, mientras que la maldición se rompía.
Bella rió con satisfacción.
-¿Los ineptos de los Aurores te dijeron de quién era el veneno?
-No, nunca encontraron a la persona que se lo vendió.
-¿Sabes por qué?
-¡Deja tus malditas preguntas y escupe todo lo que sepas!
-Veo ansiedad en tus ojos, Greengrass- se burló -Pero, bueno si quieres que te lo diga, te lo diré.
-¡No te atrevas maldita zorra!- gritó Victoria desde el suelo.
-¡Cállate o te mato! Después de todo estarías mejor muerta que pasar el resto de tú vida en Azkaban por el intento de homicidio contra tú hija.
-¡¿Qué?!- exclamó Maurice completamente sorprendido -Victoria… ¿De qué demonios está hablando ésta loca?
-Maurice… yo…
-¡QUE TE CALLES! ¡CRUCIO!- interrumpió Bellatrix con histeria volviendo a apuntar a la mujer que yacía en el suelo de su Mansión.
-¿Qué suce…? ¡MAMÁ!- gritó Astoria al entrar a la Sala junto con su hermana y ver como esa loca torturaba cruelmente a su madre.
-¡Te prohíbo que le ayudes, Astoria!- exclamó Maurice furioso reteniendo a su hija.
-¡¿Estás loco?! ¡La está torturando!- intervino Daphne mientras sentía como las lágrimas comenzaban a salir de sus ojos.
-¡Bellatrix deja ya a esa mujer!- manifestó Narcissa llegando al lugar con Draco.
-¡Exijo saber que sucede!- declaró la castaña en la misma situación que su hermana.
-Tú querida mami trató de asesinarte, querida princesita- soltó Bella con una sonrisa maniática.
-No, eso no es cierto, mamá no sería capaz de hacerme daño- negó la castaña en shock.
-¿Estás segura?- preguntó con malicia.
-Tori, no creas en todo lo que te dice está loca, mamá no sería capaz de hacerte daño… De hacernos daño- dijo Daphne acercándose a su hermana.
-Papá… ¿Eso es cierto?- preguntó la castaña mirando a su progenitor con lágrimas en los ojos.
-Yo… no lo sé hija- respondió con tristeza.
-¡Por supuesto que es cierto!- exclamó Bellatrix soltando la maldición -Tú querida madre se aprovechó del odio que sentía Parkinson por robarte a Draco para poder matarte, que era todo lo que deseaba- continuó.
-¿Cómo sabes todo esto? ¿Y qué sacas con esto?- preguntó Narcissa.
-Saco la satisfacción de verla sufrir y morir en Azkaban- respondió con una sonrisa antes de ver a las hermanas y continuar -Su mami habló con Constance Zabini para que le entregue el veneno y poder matarte mientras que ella se revolcaba con el Auror encargado a cambio de su silencio y de paso meterse con mi marido.
-Eres una maldita zorra- escupió Victoria.
-¡La única zorra aquí eres tú! ¡Me importa un comino mi marido pero entiende que de mí nadie se burla!- exclamó volviendo a usar el maleficio contra ella.
-No sabes lo feliz que estaba Rodolphus de tener a una mujer que si le complace- manifestó, haciendo que la bruja intensificara la maldición hasta el punto que ya no pudiese pronunciar una súplica para que parara.
Maurice Greengrass y sus hijas se encontraban es estado de shock, no podían creer todo lo que esa mujer que ahora sollozaba en el suelo les hubiese hecho tanto daño y pudiese fingir tan bien su papel de esposa ideal y de madre arrepentida con su pequeña hija, puesto que no era ningún secreto que Daphne siempre fuese su favorita; sin embargo, Victoria Greengrass había perdido todo respeto por parte de su primogénita la cual idolatraba.
-No quiero que te vuelvas a acercar a mí ni a mis hijas y te exijo que me des el divorcio- declaró Maurice a aquella mujer.
-Ni sueñes que te lo daré.
-No creo que en Azkaban puedas hacer mucho, querida- rió Bellatrix.
Astoria al no soportar más toda aquella situación que la envolvía y destrozaba lentamente, salió del Salón sin decir ni mirar a ninguno de los presentes, haciendo que Draco se dispusiera a seguirla.
-Astoria yo…
-No tienes que decirlo, Draco- sonrió con tristeza al sentirlo detrás de ella.
¡¿Por qué es tan difícil decirlo?!- se reprendió el rubio mentalmente.
-No es difícil decir lo siento, Draco, simplemente que no estás acostumbrado a decirlo- dijo al voltearse y ver esos grisáceos ojos que la observaban con dolor -No tienes nada que lamentar.
-¿Cómo es que casi siempre sabes lo que pienso?
-Tus ojos revelan lo que tus labios no pueden expresar- sonrió.
Draco observaba como aquel brillo que sus verdes ojos expresaban se desvanecían a causa de las lágrimas que había derramado, y tristemente sabía que una parte de ella se había ido con aquel brillo.
-No sé por qué me he sorprendido, sabes, siempre supe que esa mujer no me quería, además de que me lo hacía saber cada que podía cuando era chica.
-Pero has creído en sus palabras aquella vez- dijo mientras se acercaba a ella y la estrechaba contra sus brazos cubriendo los sollozos que no habían tardado en llegar.
El señor Greengrass observaba la escena desde el ventanal bebiendo una copa de Whiskey de fuego después de haberle lanzado un incarcerous a Victoria para llevarla directamente al Ministerio de Magia. En ese momento, Maurice Greengrass entendió que el heredero de los Malfoy parecía ser el hombre perfecto para su pequeña niña y merecía una oportunidad. Daphne puso una mano en el hombro de su padre antes de dedicarle una triste sonrisa y alejarlo de la ventana para darles más privacidad a los chicos y poder retirarse de la Mansión.
Draco sin saber que expresar, comenzó a acariciar el castaño cabello de Astoria mientras lloraba escondida en su pecho, nunca había consolado antes a una persona y tampoco sabía cómo hacerlo, sólo esperaba que parara de llorar pronto y finalizara con el sufrimiento que sentía pero sabía que no podía ser, pues una misión les había caído encima y era imposible escapar sin salir muertos a manos del innombrable.
