Capítulo II

Itachi caminó por el barrio sin gana alguna de salir de misión, y menos de dejar a su hermano con su madre que obedecía ciegamente a su padre, ya antes de lo sucedido menospreciaba a Sasuke ahora lo trataría como un cero a la izquierda.

000

El rumor se expandió por toda la academia y llegó hasta los oídos de Naruto. Este supo de quien hablaban y entendió por qué ese chico lloraba, su hermano no había muerto, pero había quedado paralitico –y supo que significaba es la palabra, pues se lo preguntó a Iruka-sensei–. Por supuesto ya no había vuelto a ver a Itachi, sin embargo era algo que ya se temía, más no por eso dolió menos la desilusión. Jugando en su columpio pensó en que era afortunado por tener un par de pernas que servían, que si bien solo había visto de lejos al hermano de Itachi sintió pena por este.

–Naruto.

El rubio escuchó su nombre y volteó hacia el salón de clases viendo si era Iruka quien lo llamaba ¿Quién más? se dijo el rubito. Pero la voz se escuchó de nuevo y venía de detrás de él. Al girar la vista se talló los ojos creyendo que era una alucinación.

–Hola.

–Ho… la.

–¿Por qué el asombro? Te dije que te debía un helado.

–Yo…

El rubio bajó de un salto de su columpio y corrió hasta su visitante, que le despeinó su ya más que alborotada melena rubia.

–Vamos.

–Si… pero…

–¿Qué pasa?

–¿Podría ser un ramen en vez de helado? –preguntó algo cohibido Naruto, esperando que el mayor no se molestara y lo mandara a volar.

–¡¿Ramen?!

–Bueno lo que tú quieras está bien.

–Eres un niño con gustos raros, pero si Ramen es lo que quieres, ramen será.

–¡En el Ichiraku, ttebayo!

Itachi caminó a lado del niño que feliz y muy orgulloso de ir acompañado mencionaba todos los beneficios e ingredientes de su platillo favorito.

–Y ya veo que es tu preferido.

–Si.

Llegaron hasta el lugar y los atendieron de inmediato, el rubio era muy conocido ahí y por supuesto quiso presentar a Itachi:

–Él es mi amigo Uchiha Itachi.

Los presentes giraron al escuchar el nombre y asombrarse por quien iba acompañado este, pero si hubo alguien que hiciera mala cara la tuvo que quitar ante la amenaza de un Sharingan activado. Para Itachi ese gesto desinteresado y amable de Naruto había sido algo muy especial y no pretendía olvidarse de eso por muy jinchūriki que fuese el niño. Y eso aunado a la posibilidad de que el rubio quisiese entablar amistad con Sasuke era un beneficio. Itachi creía fervientemente que con eso su otouto saldría de su mutismo, pues la alegría del de ojos azules era contagiosa. Había regresado de misión esa misma tarde y pretendía plantearle el visitar su casa al rubio, solo rogaba por que este aceptara ir y si no… bueno de todos modos seguirían siendo amigos, como bien Naruto lo había proclamado a los cuatro vientos. Cuando el tercer plato de ramen fue vaciado por el rubio, Itachi se recargó en su mano observándolo y sonrió:

–Naruto ¿quieres conocer mi casa?

–¡¿Yo?!

–No hay otro Naruto aquí.

–Púes… ¿Estás seguro?

–Claro ¿no quieres?

–¡Si! Es solo que…

Itachi se quedó esperando la respuesta del niño, pero al no llegar entendió que lo que temía era que lo tratasen mal.

–Mis padres estaban esperando que alguien de sus compañero de Sasuke lo visitara, pero…

–Oh, pues si vamos en la misma academia y de verdad quería saber cómo está, pero no es como si… –Naruto se quedó callado, no deseaba decirlo temiendo que Itachi no lo tomara bien, pero no pudo mentir– él y yo no nos hablábamos de hecho no creo que ni me conozca.

–Vamos y te lo presentare.

El de ojos azules asintió. Itachi pagó y los dos se dirigieron al barrio Uchiha. Llegaron a este y pasaron por la panadería e Itachi se metió a esta. Naruto lo siguió cuando este lo llamó.

–Mira, estos son sus preferidos. Llevemos unos. –El Uchiha le dio la bolsa con los Manjuu a Naruto– Se lo darás tú.

Al llegar a la residencia Uchiha, Naruto se quedó parado en la puerta sin querer dar un paso, temeroso de que esa gente rica no lo dejara ni pasar de la entrada, pero Itachi lo tomó del hombro y lo hizo pasar.

–Vamos no tengas miedo.

Naruto obedeció y al entrar los recibió Mikoto que le sonrió diciéndole:

–Qué bueno que Sasuke tiene visitas.

Naruto no dijo nada y entró al lugar, pero casi se echa a correr cuando vio al padre de Itachi con cara de demonio, pero este lo saludó y sus dudas se disiparon.

–Bienvenido. Sasuke está despierto puedes pasar.

Naruto no quiso sacarlos de su error al creerlo amigo del moreno menor y continuó siguiendo a Itachi hasta la habitación del niño que había visto solo de lejos en la academia, pero que reconocía porque aseguraban que era un excelente estudiante, todo lo contrario de él. Llegaron hasta la habitación y entraron, Sasuke miraba hacia afuera por la ventana desde su cama.

–Hola Otouto.

El niño giró la vista y saludó.

–Hola aniki.

Sasuke se quedó viendo al rubio parado en la puerta con una bolsa en las manos, pero no le dio importancia puesto que no lo conocía. Itachi esperó a que Sasuke le preguntara sobre su misión siempre lo hacía a pesar de saber que no podía revelarle nada.

El moreno menor se acomodó y esperó a que sus visitas iniciaran la conversación. Itachi al ver que su otouto no pretendía decir nada, llamó a Naruto.

–Mira Sasuke, quiero presentarte a alguien.

–…

–Él es Naruto.

–Hola –dijo tímidamente el rubito.

Es que ver de cerca al moreno menor y notar que a este se le veía la tristeza en el rostro lo cohibió sin saber como reaccionar ante eso. El rubio sonrió tratando de que Sasuke lo hiciera también.

–Te traj… imos algo. –El niño rubio se acercó hasta la cama y ofreció la bolsa– tu hermano dice que son tus favoritos– Huelen bien, seguro que saben bien ttebayo.

El Uchiha menor frunció el ceño ante la muletilla.

–Gracias.

Dijo Sasuke, pero ni hizo el intento de tomar la bolsa. Naruto colocó está en el mueble que Sasuke tenía a su lado, donde algunos dinosaurios y muñecos se encontraban.

–Pero si se enfrían ya no sabra igual.

Sasuke miró al rubio con cara de enfado, fue un segundo que duro el gesto, sin embargo para Itachi fue una luz de esperanza.

–No tengo hambre.

–¡Pero es un regalo y los regalos no se desprecian!

–Si no tengo hambre no me vas a obligar a comerlo. –afirmó ya más serio Sasuke.

–¡Pues eres un grosero!

–¡Y tú un dobe!

–¡Cállate teme malagradecido!

Itachi se alejó viendo como esos dos discutían y los gritos llamaron la atención de los padres de los Uchiha que desde la puerta fueron detenido por Itachi pidiéndoles silencio y mostrándoles que Sasuke discutía acaloradamente con el rubio, atrás quedaba la apatía del niño enfermo, atrás su pasividad y todo por ese rubio hiperactivo.

–Pero se están insultando –mencionó Mikoto.

–Mikoto eso es lo que meno importa, lo importante es que Sasuke están hablando más de dos frases seguidas.

Aseguró Fugaku, llevando a su esposa fuera de la habitación. Itachi se quedó parado en el dintel de la puerta viendo esa trasformación en su otouto, sonriendo agradecido con el pequeño rubio.

–Eso no es cierto, ¿verdad aniki? –Itachi no supo de que iba la pregunta– El dobe dice que un kunai es más rápido que un shuriken.

–¡Si lo es! ¡Unos niños de la academia lo dijeron!

–¡Claro que no! eso depende de tu fuerza ¡aniki es veloz con ambos!

Los ojos sorprendidos de Naruto se posaron en Itachi.

–¡¿De verdad?!

–Bueno algún día ustedes lo serán también.

Sasuke sonrió por una milésima de segundo antes de decir.

–Quiero dormir.

Itachi se sintió estúpido, pero es que era difícil acostumbrarse a no ver a su hermano como un futuro como shinobi. Los dos visitantes se quedaron callados y vieron como el moreno menor se recostó cerrando los ojos.

Naruto miró al mayor y este suspiró abatido, llamándolo para que salieran del lugar en el pasillo el rubio preguntó:

–¿Nunca… volverá a caminar?

–Los medico dicen que no.

–Oh… en la academia era uno de los mejores, pero no le digas que yo lo dije.

–No lo hare. Muchas gracias Naruto hasta hoy él solo se quedaba sentado mirando por la ventana sin decir casi nada y ahora lo vi hablando… discutiendo.

–Bueno él es un teme, pero no es tan malo. ¿Itachi es cierto que eres uno de los mejores shinobis de Konoha?

–Rumores.

El rubio no respondió, pues sabía que probablemente era cierto y se sintió orgulloso de tener un amigo tan fuerte como Itachi.

000

Fugaku tomaba té y Mikoto escuchaba lo que este le mencionaba:

–No podemos detener esto, es lo mejor y lo sabes.

–Pero Sasuke…

–Él estará mejor de este modo, podremos darle una posibilidad de ser parte del gobierno.

–Me preocupa Itachi, parece no estar de acuerdo.

–Hará lo mejor para Sasuke y esto es lo mejor.

000

Naruto miró ceñudo a los chicos. Shikamaru y Chōji veían la escena sin intervenir, si bien no le creían al rubio tampoco estaban por la labor de insultarlo y decirle mentiroso.

–¡Deja de insistir, eres un mentiroso!

–¡Mentiroso, mentiroso! –corearon las voces de los otros niños.

–¡Ya les dijo que no miento! ¡Itachi Uchiha es mi amigo y también Sasuke!

–Ya dejen al rubio baka, aparte de monstruo mentiroso.

Naruto salió corriendo, pues no le gustaba que lo vieran débil y es que ya no soportaba, sus ojos se llenaron de lágrimas ¡Él no decía mentiras! se limpió furiosamente los ojos y viendo a donde su carrera lo había llevado, siguió por ese camino. Era el barrio Uchiha y si bien le dio un poco de temor entrar en este sin Itachi a su lado, más que nada por si los Uchiha lo trataban igual que lo otros aldeanos, siguió su camino sin detenerse.

Los pobladores del lugar lo vieron avanzar, pero ninguno lo tomó en cuanta, si bien no eran más amables, por lo menor no se metían con él, y es que, ¿que Uchiha no conocía la historia de jinchūriki y de como este y los otros demonios podían ser controlados con el Sharingan?

Naruto caminó por las calles tratando de recordar el camino, luego con algo de nervios se dirigió a la misma panadería que había visitado con Itachi y rogó por qué no lo echaran antes de dejarlo preguntar. El panadero lo vio entrar y esperó.

–Hola…

–Hola, eres el amigo de Itachi-kun ¿no?

–Si –sonrió el rubio sintiendo que podía hacer la pregunta– Sabe, me perdí y…

–Ah, la casa que buscas esta al fondo de esa calle.

El hombre señaló una calle a la izquierda de la tienda y el rubio sonrió agradeció y salió corriendo de nuevo. El jinchūriki llegó hasta la casa y se quedó un rato esperando a regular su respiración y con los nervios a flor de piel, tocó la puerta. Después de esperar unos minutos el rubio cambió de pie y siguió esperando, segundos más tarde la puerta se abrió y Mikoto apareció por ella. Naruto saludo cortés y la mujer o invitó a pasar. Ella no podría dejar pasar esa oportunidad, pues desde la ocasión en que ese niño había visitado a Sasuke y este había conversado animadamente con él, no hubo más signos de mejoría en el carácter taciturno de su hijo.

–Buenas tardes ¿vienes a ver a Sasuke?

El rubio asintió, la verdad es que deseaba ver a Itachi, pero si este no estaba y Sasuke si, pues bien podía pasar a visitar al moreno menor.

Mikoto acompañó al rubio y lo dejó en la puerta de la habitación de Sasuke.

–Te dejo, voy por unos jugos.

–Sí, gracias.

El rubio entró sin tocar y vio que el moreno seguía viendo por la ventana como la última vez, pero lo que también notó fue una silla de ruedas que se encontraba en el lugar.

–Hola Sasuke.

El moreno giró la vista y suspiró derrotado.

–¿Qué haces aquí dobe?

–¡Oye! ¿Que no agradeces que venga a visitarte?

–No te lo pedí.

–Eso hacen los amigos.

–¿Somos amigos? –preguntó sarcástico Sasuke.

–¡Lo somos ttebayo!

Mikoto escuchó desde el pasillo la conversación/discusión y se relajó, tocó y al entrar dejó los vasos en el escritorio de Sasuke. Luego para no molestar al moreno, los dejó solos.

Naruto tomó su vaso y se lo dio a Sasuke y este lo tomó aunque lo dejó en su esquinero.

–Hace calor.

–Si un poco.

–Vamos al lago. –soltó el rubio.

–Por si no te has dado cuenta yo no puedo.

–¿Por qué? ¿Esa no es tuya?

–Eso no te importa.

Sasuke deseó golpear a ese rubio entrometido y si por supuesto que esa silla era suya, pero usarla significaba aceptar que ya no caminaría más y eso aún no podía hacerlo. Naruto se cruzó de brazos enojado.

–Pareces papa enterrada ¡¿si no quieres usarla para que la tiene aquí?!

–Ya te dije que-te-im-por-ta.

–Me importa, por que hay un sol muy bueno e ir al lago es una buena idea.

–Mira si tantas ganas tiene lárgate y vete al dichoso lago con alguien más.

Naruto se descruzó de brazos y apretó lo puños.

–No tengo a nadie más. –afirmó en un susurro.

–¿Que?

El rubio se giró y abrió la puerta, pero Sasuke sintiendo curiosidad lo detuvo.

–No te escuche.

Naruto alzó los hombros y caminó fuera de la habitación…

–¡Dobe!

Se escuchó un grito y el de ojos azules regresó sobre sus pasos deseando decirle unas cuantas verdades a ese mocoso que se la pasaba insultándolo.

–¡Oye…!

Naruto se quedó callado viendo como Sasuke jalaba la silla y trataba de sentarse en ella.

–Vamos no te quedes parado ¡ayúdame!

El jinchūriki sonrió y corrió hasta el otro niño ayudándolo. Con el moreno listo, Naruto empujó la silla y ambos salieron por el pasillo… Sasuke había entendido la frase del rubio y recordó como este era marginado por todos y no tenía amigos, por eso hizo un sacrificio para que este no se sintiera mal, era raro, pues nunca habían pensado en el bienestar de los demás, más con ese rubio era muy diferente al actuar.

Fugaku fue el que los vio pasar y Sasuke lo miró, después de días en los que no le había dirigido la mirada.

–Saldré con Naruto ¿puedo?

–Si, con cuidado.

Naruto se sintió un poco cohibido ante el patriarca Uchiha, pero lo dejó de lado al escuchar al moreno que lo apresuraba.

–¡Vamos dobe!

Los dos salieron a la puerta y ahí Sasuke se talló los ojos.

–¿Verdad que es un buen día para ir al lago?

–…

Las personas los vieron pasar: Un rubio llevando a toda velocidad –toda la que le permitía su edad– a un Sasuke que iba pletórico de sentir el viento en rostro gritando:

–¡Más rápido, más rápido dobe!

Mil gracias a:

kane-noona, Chicberry, Alba marina, kikyo taisho, Lunatica Dark, Moon-9215, kaoryciel94, LoveDamonSalvatore, Youko Uchiha, abbie pain, zilfyks, Zussi, Zanzamaru y Luna Lovegood83.