Capítulo III

Itachi estaba hincado escuchando las órdenes de Hiruzen.

–¿Alguna duda?

–Muchas y sobre todo ¿Por qué a mí?

–Eres el más confiable.

–Antes, ahora lo único que me importa es el bienestar de mi hermano, él me necesita y ustedes me están ordenando que le quite a su familia.

–Es eso o permitir que muchos niños como Sasuke la pierdan.

–No puedo hacerlo.

–¡¿Te estas negando a una orden directa?!

–Estoy pidiendo que no me ponga en esta situación, usted sabe lo que está pasando mi familia.

–¿Puedo esperar a que ellos detengan lo que planean solo por amor a Sasuke?

–…

–Lo ves, ni tú lo puedes asegurar.

000

Naruto jugaba en el agua, cerca de la orilla donde Sasuke tenía la mitad de cuerpo metido, aunque debía aferrarse al pedazo de pasto. Pero para los dos niños era muy divertido estar de ese modo, Sasuke no se había quejado de no poder nadar y Naruto hacia todo lo posible por no alejarse mucho de él. El rubio fue el que escuchó primero las conocidas voces y deseó salir corriendo de ahí para que el moreno no supiera como era tratado por los otros niños, pero fue tarde y estos ya estaban ahí en el algo.

–¡Miren quien está aquí el monstruo mentiroso!

Sasuke se giró a ver quién era el que hablaba de ese modo al rubio y vio a un niño como de su edad que si bien era bastante menos hábil que él en la academia se atrevía a insultar a los demás.

–¡¿Y tú quién eres simio?!

Los niños miraron in dirección del moreno y se quedaron quietos eran bravucones, pero no tanto como para meterse con un Uchiha y menos ese Uchiha. Los dos que acompañaban al hablador se escabulleron, más este se envalentonó y se acercó.

–Yo no necesito preguntar, tú eres el Uchiha que ya no puede caminar.

–¡Cállate! –Salió Naruto del lago y se enfrentó al chico– ¡Simio hablador!

Naruto lo empujó con todas las fuerzas que le dieron, no querer que Sasuke fuese molestado. El otro chico cayó al agua y Sasuke se acercó a este tomándolo con una mano de los cabellos.

–No puede caminar, pero mis ojos si los puedo usar ¿sabes lo que eso significa?

El niño salió lo más rápido que pudo y se fue corriendo. Naruto se metió de nuevo al lago y preguntó:

–¿Tus ojos?

–Si, ese mi Kekkei Genkai, se llama Sharingan y nace en nuestros ojos.

–Oh ¡¿Itachi también lo tiene?!

–Si dobe.

–Huy ojale que me lo quiera enseñar.

Sasuke se alzó de hombros, eso no lo sabía, pero su hermano bien podría hacerlo. Los dos siguieron jugando hasta el atardecer, cuando el mismo Itachi llegó por ellos.

–¡Itachi! –recibió gustoso el rubio.

Sasuke que descansaba sobre el césped saludó al mayor.

–Aniki.

–¿Cómo están? Por lo que veo se están divirtiendo bastante, puesto que ni siquiera regresaron a comer.

Los niños se vieron.

–¿Pasó tanto tiempo? –cuestionó el moreno menor.

–Sí, pero está bien, madre ha mandado algo para que coman.

Itachi tendió una manta y sacó las cosas cerca de Sasuke, el rubio se acomodó y al verlo servirse, Sasuke lo imitó y es que era cierto que contrario a cuando se quedaba en casa, ahora si tenía hambre. Naruto que siempre comía solo, estaba feliz de tener a alguien con quien conversar.

–¿Cuándo regresaste Itachi? –cuestionó el de ojos azules.

–Hoy.

–¿Estuvo difícil tu misión? –preguntó ilusionado el rubio.

–No puedo hablar de ella, Naruto.

Sasuke solo sonrió, cuantas veces Itachi le respondió lo mismo a él. Entre conversaciones y preguntas del rubio. La tarde se convirtió en ocaso y los Uchiha llevaron al rubio hasta su departamento, pero este solo les pidió que lo dejaran en la entrada.

–Dobe… –Sasuke no deseaba preguntar eso con testigos– ¿aniki me puedes dejar solo con Naruto?

–Me iré a allá, pero solo no te puedo dejar.

–Bien –se giró hacia el rubio– ¿Quieres ir mañana otra vez a mi casa? sé que tienes que ir a la academia, pero…

–¡Claro ttebayo, al salir iré!

El rubio se despidió y subió a su departamento. Naruto entró a su casa y recogió los embaces de ramen y acomodó un poco, estaba pensando en hacer más seguido limpieza, pues para otra ocasión si quería que Itachi y Sasuke conocieran su casa no debían verla toda sucia.

000

En tanto los dos hermanos regresaban a su casa. Sasuke se estaba quedando dormido, pues a Itachi aún le costaba un poco de trabajo entablar una conversación simple con su otouto. Sasuke se removió recordando algo y se animó a mencionar lo sucedido con los chicos que los molestaron.

–¿Naruto es molestado de ese modo por todos en la aldea?

–Sí, algunas personas son ignorantes y educan del mismo modo a sus hijos.

–Y aún así el dobe siempre sonríe.

Itachi suspiró, no solo él había notado eso en el pequeño rubio, ahora también Sasuke y esperaba con eso este dejara esa autocompasión por sí mismo. Sus padres y él habían fallado en sacar al pequeño moreno de su mundo gris, en cambió el rubito lo había conseguido y por eso le estaban muy agradecidos, pues a pesar de que sus padres no lo mencionaran solo había que ver como aceptaron a Naruto en su círculo Uchiha tan cerrado. Las cosas estaban yendo para bien e Itachi se quiso dar de topes, no podía hacer lo que le pedían no cuando estaba por arrancarle todo su mundo a su hermano que de por si estaba desvalido. Sin embargo parte de él fue consciente de que era una decisión que debía tomar y que por desgracia si su familia y parientes, no detenían sus planes tendría que hacerlo aún en contra de lo que deseaba.

Los dos morenos llegaron a su casa y el mayor levantó en brazos al pequeño que ya estaba dormido. Fugaku los vio pasar y tomó un sorbo de té, amaba a su familia y debía velar por su bienestar en contra de quien fuera.

000

Sasuke odiaba que la gente lo mirara con lástima, y por ese mismo motivo no deseaba salir. Más –y como venía sucediendo– quería ver al dobe, a ese niño que no lo veía diferente, a ese niño que le gritaba, lo insultaba… que lo trataba con normalidad. Itachi dejó que su hermano moviera la silla, pues este le advirtió que si le ayudaba se regresaría y no volvería a salir con él. Los dos Uchiha esperaron en la sombra a que las clases concluyeran. Los chicos fueron saliendo y al verlos algunos trataron de cuchichear, pero una mirada fría del mayor los hizo callarse. Sasuke vio a los niños que los habían molestado y se lo comentó a Itachi. Estos al ver ese gesto, no supieron que hacer si correr o rogar por sus vidas, sin embargo algunos padres, también estaban presentes y los mocosos se refugiaron en ellos. Pero recibieron una gran desilusión al darse cuenta que para los Uchiha era un gesto sin importancia, pues ninguno de los adultos desafiaría abiertamente ni con una mala mirada al genio Itachi Uchiha. Naruto salió al último con las manos detrás de la cabeza, como siempre evitando encontrarse con sus compañeros y familias que lo verían mal, sin embargo se llevó una desagradable sorpresa al notar que casi todos seguían ahí, pero al detenerse, una voz lo llamó:

–¡Dobe!

El rubio giró hacia donde venía la voz y vio a los hermanos Uchiha saludarlo. Y sin pena respondió:

–¡Teme! ¡Itachi!

Y corrió a su encuentro. Los ojos azules se iluminaron al ver al mayor y por supuesto también se alegraba de ver al que consideraba su primer amigo. Los tres se fueron del lugar con la mirada de mucho siguiéndolos.

–¡¿De verdad me enseñaras a lanzar kunais, Itachi?!

–Sí, y yo te los lanzare. No puede mover las piernas, pero si los brazos.

Respondió Sasuke y Naruto se quedó parado.

–Oye, pero recuerda que no tengo mucha experiencia.

–Ya, no seas llorón dobe.

En el lugar de entrenamiento, del que solo sabía de su existencia Itachi, los dos niños parloteaban emocionados. Itachi colocó un blanco en uno de los árboles y luego caminó hasta ellos.

–Empecemos con Sasuke, él lo lanzara en lo que yo te explico.

–¿Pero no se distraerá?

–No debe, para eso es el entrenamiento shinobi.

Sasuke lanzó al primer kunai y atinó en el blanco, en lo que Itachi le daba instrucciones al rubio. Se detuvieron para ir a comer y Naruto muy a su pesar tuvo que reconocerle su habilidad a Sasuke.

–Oye teme eres muy bueno ¿Por qué no regresas a la academia?

–¡No digas tonterías dobe!

–¡No son tonterías!

–¡¿Y cómo entrenaría con esto?! Todos se la pasaran viéndome y los sensei no querrán enseñarme nada por miedo a que no pueda hacerlo.

Itachi se tensó sintiendo que su hermano explotaría y en contra del rubio. Naruto vio como señalaba la silla Sasuke.

–Bueno, entonces por qué no entrenamos juntos, después de que yo salga de la academia.

–…

–¡Por favor!

–…

–¡Anda teme!

–Lo pensare.

Claudicó Sasuke. Llegaron a la casa de los Uchiha, pues invitaron a comer al rubio. Los padres de estos no se encontraban por lo que Itachi hizo de anfitrión y como no podía dejar de admirar como se desenvolvía su hermano a lado del rubio…

–Naruto ¿quiere quedarte a dormir?

–¡¿Yo?!

–Si.

Sasuke dejó su plato y esperó la respuesta del rubio, que a decir verdad deseaba que fuese afirmativa.

–No se… ¡¿de verdad puedo?!

–¡Ay si dobe!

El rubio asintió.

–Solo que tengo algo para dormir y está en mi casa.

Itachi miró al niño y sonrió.

–Si me das las llaves yo voy por eso.

Naruto no pudo detener el sonrojo en sus mejillas, pues le daba vergüenza que Itachi viera su gorro de dormir.

–Está bien, no es tan importante.

Cuando muy entrada la noche el matrimonio Uchiha llegó. Itachi los estaba esperando cerca de la habitación de Sasuke donde en un futón dormía el rubio.

–Naruto se quedó y no tiene mucho de haberse dormido, se la pasaron hablando. Ese niño que todo mundo trata como un paria ha hecho lo que ni ustedes ni yo hemos podido; hacer vivir de nuevo a Sasuke ¿Si esto sigue qué garantías tiene Naruto de no morir?

–Jamás mataríamos a niños. –respondió Mikoto.

–¿Ni a él que es el jinchūriki? –siguió Itachi.

–¿Por qué matarlo? –preguntó Fugaku.

–¡Claro! para que si lo puede usar como arma. –finalizó Itachi y dejó solos a sus padres.

000

Naruto atinó al blanco y fue puesto uno más. Conforme los entrenamiento continuaban las habilidades del rubio iban en aumento, sin embargo conforme sucedía eso, Sasuke se sentía más alejado de Naruto, pues sabía perfectamente que un día el rubio estaría en un equipo y que ya no sería su único amigo, que Naruto sería un shinobi y que estar con el paralitico estaría fuera de lugar. Esa mañana desayunó en su habitación. Itachi subió poco después.

–Sasuke ya nos vamos ya casi es hora de que Naruto salga…

–No voy a ir, ve tú.

–Pero…

–Ya te dije que no quiero ir, me siento cansado.

–Bueno, entonces iré y le avisare que no habrá…

–No tienes que detener el entrenamiento por mí.

El de coleta ya no agregó nada, pues no deseaba incomodar a su hermano. El rubio al verlo llegar solo, preguntó por Sasuke. Itachi optó por pasar ese día con el rubio y mostrarle como escalar árboles.

Cuando un día se convirtió y dos luego tres hasta una semana en el que Sasuke deseó acompañar a su hermano, el rubio decidió ir a verlo a la casa. Tocó y esperó a que abrieran. Mikoto salió y al ver a Naruto se disculpó:

–Lo siento Naruto. Sasuke está durmiendo.

–¿Está enfermo?

–No, solo está cansado.

Naruto se despidió y regresó a la academia dónde Iruka lo esperaba para repasar sus últimas pruebas, de las que había tenido un avance.

–Naruto lo estás haciendo bien y eso me hace sentir orgulloso.

–…

–¿Naruto?

–…

–¡Naruto!

El rubio brincó en el asiento.

–¡Iruka-sensei no me des esos sustos ttebayo!

–¡No puedo creer tu falta de vergüenza yo hablando y tú ni siquiera me estás poniendo atención!

El rubio se rascó la nuca.

–Lo siento, pero es que estoy preocupado.

–¿Preocupado? Ya te dije que has avanzado mucho, a este paso alcanzaras a tus compañeros.

–Oh… no es eso lo que me preocupa, si no que últimamente no he visto a mi amigo.

–¿Es cierto que te hiciste amigo de Itachi y Sasuke Uchiha?

–Si.

–Bueno Itachi es un shinobi debe de salir de misión.

–Lo sé, pero al que no he visto es a Sasuke.

–Oh.

–Si… Iruka-sensei… ¿Tú crees que ya no quiera verme?

–No lo creo ¿por qué piensas eso?

El rubio se encogió de hombros, pero el profesor sabía cuál era la respuesta. Naruto temía que Sasuke se alejara de él como todos los aldeanos.

–Es mejor salir de dudas, pregúntaselo.

Naruto miró al maestro y se levantó de un salto. Iruka tenía razón. Corrió hasta el barrio Uchiha y llegó hast la residencia. Mikoto al verlo solo negó y le dejó pasar, ese niño no se rendía fácilmente. Naruto caminó por los pasillos hasta la habitación de Sasuke y entró sin tocar. El moreno lo miró y rodó los ojos.

–¿Qué haces aquí dobe?

–¡¿Cómo que, que hago aquí?! ¡Visitando a mi amigo, ttebayo!

–… Vete Naruto, hoy no tengo ganas de salir.

–Pero eso vienes diciendo toda una semana.

–…

–Sasuke…

–…

–Sasuke… ¿ya no quieres ser mi amigo?

El moreno suspiró abatido, esa pregunta estaba fuera de lugar se dijo, después de todo en poco tiempo el rubio sería el que se alejara de él.

–…

–Ya veo. Yo creí que por fin había encontrado a un amigo.

–¡¿Que te preocupa?! ¡Mi aniki seguirá siéndolo! Y cuando seas un Gennin te asignaran un equipo y tendrás más amigos ¡¿Por qué te importaría la amistad de un niño paralitico?!

Fue solo una lágrima y esa bastó para que Naruto comprendiera, Sasuke estaba triste porque creía que el dejaría de ser importante en su vida.

Teme, eres mi mejor amigo y lo serás siempre, no habrá nadie que ocupe ese lugar, aún no se si tendré mas amigos y no me importa, si te tengo a ti que más dan los otros.

–¿Y aniki?

–Itachi… es… no lo sé lo admiró y pues…

–Ya dobe, creo que lo entiendo.

El rubio sonrió zorrunamente y al ver el paisaje que daba a la ventana del moreno, mencionó:

–Para que sonrías te mostraré que tan importante eres para mí.

Naruto salió corriendo y Sasuke se recostó de nuevo, no sabía que haría el dobe, pero con esas palabras ya lo había consolado –no que él lo necesitara– se dijo, sin embargo… se lo agradecía.

Esa noche Sasuke durmió tranquilo y a la mañana siguiente, cuando su madre recorrió las cortinas el moreno se carcajeó… Las cabezas de los Hokages nunca antes se habían visto tan coloridas.

Mil gracias a:

Lunatica Dark, Luka MAlfoy, , Alba marina, Luna Lovegood83, Zanzamaru, kaoryciel94, Zussi, Moon-9215, zilfyks, Youko Uchiha, Hagane Yuuki, Linne-'Malfoy, Lina Okazaki y Niniux.