Cambios

-¿Draco?- preguntó la castaña desde el pecho del rubio.

-¿Qué sucede?

-¿Qué vamos a hacer cuando lleguemos a Hogwarts?- inquirió mirándolo directamente a los ojos, dejándolo sin habla por un instante.

-No lo sé- respondió, disponiéndose a levantarse de la cama de la castaña.

-Faltan pocos días para regresar…

-Lo sé, pero no te preocupes por eso, estarás fuera de toda esta mierda- dijo con toda la convicción que le fuese posible expresar.

-Aunque no estuviese implicada, tampoco te dejaría solo en esto.

-No sabes de lo que hablas.

-¡Por supuesto que lo sé! ¡¿Acaso no puede haber un día en el que tú y mi padre se den cuenta que he crecido?! ¡Ya no soy la misma niña inocente que llegó de Francia! ¡Nunca lo fui!- exclamó molesta.

Draco le miró con sorpresa, nunca antes la había visto tan molesta como lo estaba en ese momento, el color verde de sus ojos mostraban chispas por la furia que sentía. Ahora el rubio entendía por qué el sombrero la había seleccionado para la casa de Salazar.

-¿Qué harás al respecto?

-Algo que debí haber hecho cuando supe de su existencia- respondió con una sonrisa dejando al rubio completamente confundido.

Astoria se levantó con decisión mientras se disponía a buscar algo cómodo que ponerse antes de encerrarse en el baño y salir lista.

-¿Qué haces? ¿A dónde vas?- preguntó el rubio mirándola con atención.

-A ver a alguien que me pueden ayudar con esto- respondió mientras se acercaba a él y acariciaba con dulzura su pálida mejilla -¿Vienes o te quedas?

-¿Qué vas a hacer?- volvió a preguntar con duda -¿No vas a ir al juicio? Astoria tienes que dar testimonio.

-Sé que tengo que ir, pero primero quiero hacer esto- suspiró con tristeza - ¿Vienes o te quedas?

-Bien, voy contigo- aceptó haciendo que la castaña le sonriera, antes de tomarlo de la mano y arrastrarlo a la planta baja.

Astoria cogió el pequeño frasco de cristal donde se guardaban los polvos flú tomando un poco de ellos -Vamos al Callejón Diagon, Draco- dijo mirando al rubio, antes de tirar los polvos y ser tragada por las llamas color esmeralda.

-Sigo sin entender por qué demonios estamos aquí- manifestó Draco mientras se quitaba el hollín de su fina ropa y salía de la chimenea.

-Sé paciente Draco, pronto lo sabrás.

-¿Por qué no me puedes decir de una vez? ¿A qué se debe tanto misterio?

-Porque te conozco- le sonrió -Deja de preguntar tanto y ven conmigo- habló, disponiéndose a tomar el camino hacía una tienda en específico.

Draco no podía creer que tanto misterio se debiera a la tienda de los Weasley, como tampoco entendía qué era lo que tenía que ver con todo el asunto de la misión del Señor Tenebroso y lo que Astoria debió de haber hecho tiempo atrás.

-¡Serpis!- exclamaron lo gemelos con una sonrisa al ver a su amiga en la puerta de su tienda.

-Cuanto tiempo sin verte- dijo Fred abrazando a la chica.

-Es cierto, nos has abandonado- manifestó George con dramatismo poniendo una mano en su pecho fingiendo dolor.

-Veo que siguen siendo igual de payasos- le sonrió la castaña con diversión.

-Y tú igual de venenosa- sonrió devuelta Feorge.

-Has traído compañía- dijo Fred notando por primera vez la presencia del rubio.

-Pero dinos, serpientita, ¿a qué se debe el honor de tú visita?- preguntó George levantando una ceja.

-¿Qué?

-Oh vamos, no te hagas la tonta porque no te queda el papel- respondió Fred con travesura.

-Te conocemos lo suficiente- hablaron al unísono.

-Bien, he venido porque necesito hablar con ustedes en privado, ¿pueden?- pidió con un puchero.

-Por supuesto que sí, pero deja que hablemos con nuestra asistente para que cuide el negocio mientras que no estamos.

-¡Genial!- exclamó Astoria con una sonrisa antes de que los gemelos se encontraran con una azabache bastante guapa. La castaña soltó una risilla al ver como las mejillas de George se coloreaban rápidamente al hablar con la chica, su amigo definitivamente necesitaba ayuda.

-¿Tanto misterio solo porque querías ver a tus amigos las comadrejas?- preguntó Draco irritado.

-¡Draco!- reprendió la castaña -Esto es serio y estoy segura que ellos nos pueden ayudar.

-Exacto, el asunto es serio y es lo que te digo Astoria, no puedes andar divulgándolo donde se te antoje- replicó -Además, ninguna bromita que está en este local puede ayudar a mejorar el asunto de Él.

-Bien, te mostraremos nuestro hogar, Serpis- dijo Fred tomando a la castaña del brazo.

-Emm… Chicos, Draco también tiene que venir.

-No, no iré a ningún lado y menos con comadrejas- declaró Draco mirando a los pelirrojos con desdén.

-Deja de ser tan idiota por una vez y ven que te conviene- manifestó Astoria casi que arrastrando al rubio con ella.

Los gemelos le sonrieron con picardía y diversión a la castaña, pues nunca antes habían visto a Draco Malfoy ser arrastrado por una chica a donde ella quisiera. Los pelirrojos guiaron el camino hacía unas gradas algo alejadas dentro del local hasta dar con una pequeña sala de estar y dos habitaciones.

-Qué lindo- exclamó Astoria sintiendo el calor de un hogar, era pequeño pero se el ambiente era perfecto.

-Lo sabemos- sonrieron con satisfacción.

-Tal vez un día te invitemos a quedarte- dijo Fred haciendo que el rubio bufara molesto.

-Al grano- espetó el rubio.

La castaña rodó los ojos, no entendía el porqué del mal humor, sin embargo sabía que en cuanto supiese lo que estaba a punto de decir le reñiría a sobremanera.

-Quiero unirme a la Orden del Fénix- soltó.

-¡¿Qué?!- exclamaron los gemelos con sorpresa, mientras que Draco fruncía el ceño.

-¿Qué diablos es eso?

-Pero, ¿cómo?- preguntó George sin entender -¿Cómo fue que pasó?

-Chicos, es algo complicado, necesito unirme y hablar con Dumbledore.

-¡Ahora si te enloqueciste!- exclamó Draco pasando sus manos por su cabello, dándole a entender lo exasperado y enfadado que se encontraba -¿Qué es lo que pretendes hacer?

¡Maldita sea! ¡¿Cómo es posible que no entienda la situación en la que nos encontramos?!¿Acaso no entendía lo que tenían que hacer?

-¡Draco cálmate! Sé perfectamente lo que hago- replicó la castaña acercándose al rubio mientras los gemelos miraban la escena sin entender.

-¡No sabes lo que haces!

-Serpis, si quieres de verdad unirte tendrías que hablar con Sirius- dijo George.

-Sí, ya sabes dónde ir- le guiñó un ojo Fred, provocándole un gruñido al rubio.

-¡Genial! ¡Gracias chicos!- exclamó mientras les besaba sus mejillas y tomaba el brazo de Draco llevándolo abajo nuevamente.

-Es una verdadera locura, Astoria- bufó Draco nuevamente al ver que ya se habían apartado lo suficiente -¿No ves la situación? ¿Acaso quieres morir?

-¡Claro que no quiero morir, pero que cosas dices! ¡Es por eso que lo hago! Debí haberlo hacho hace bastante tiempo ya.

-Astoria- suspiró -Tenemos que matarlo, no ir a una tarde de té con él para hablar sobre algo es que completamente descabellado.

-Mira Draco, esto es algo que voy a hacer, iré a hablar con Dumbledore y luego iré con Sirius- hizo una mueca al ver como el rubio se soltaba del agarre de su suave mano.

-No cuentes conmigo en esto Astoria.

-¿Estás renunciando al bien, Draco?- preguntó sorprendida.

-No, estoy renunciando a hacer una locura para que se vean implicadas otras personas.

-Draco no lo entiendes…

-Lo entiendo perfectamente, Astoria- suspiró con pesadez.

-¿Es… Es este acaso un fin?

-Lo es- respondió con tristeza antes de irse por su camino.