Apoyos
Astoria no había tenido un regreso al colegio más deprimente y aburridor desde que salió de Beauxbatons; aunque si era sincera, podía decir que prefería regresar que quedarse en casa y recordar aquellos sucesos por los que había pasado con su madre.
-¿Está todo en orden?- preguntó su hermana con preocupación, mientras se sentaba a su lado en el sillón de la Sala Común.
-Quiero estar sola, Daphne- respondió cortante sin dejar de leer aquel libro de pociones.
-Las situaciones difíciles mejoran cuando tienes algo de compañía, As.
-¡No entiendes por lo que estoy pasando Daphne! ¡Nadie lo hace! Tal vez sólo él lo hace, pero ya no está.
Astoria sintió con una espina se clavaba más profundo en su pecho, pues la había dejado y debía dejarlo ir por más difícil que le fuera.
-No solo Draco entiende por lo que pasas, nosotros también lo sabemos y entendemos que no es fácil- dijo Theo llegando junto con Blaise.
-Solo es un maldito cobarde por dejarla justo ahora- bufó el moreno molesto.
-Estoy sola en esto y lo prefiero así- habló mirando a su amigo.
-No seas terca, As, no estás sola, nos tienes a nosotros y a papá- volvió a manifestar la rubia mientras sentía como su novio le tomaba la mano dándole fuerzas.
-¡No insistas más, Daphne!- exclamó molesta antes de retirarse.
La castaña sabía que su hermana tenía razón, pues tal vez estar con sus amigos le harían pasar la amargura que sentía en ese momento dentro de su corazón, pero también sabía que al estar sola podría resolver todas esas pequeñas dudas que aún se presentaban en su decisión final.
-Sé que dijiste que querías estar sola, pero eres mi mejor amiga y quiero que sepas que no te abandonaré como él- dijo la voz del moreno en sus espaldas haciéndola parar en seco.
Si era así como lo decía, entonces quería que alguien la apoyara en tan complicada situación en la que se iba a meter, puesto que sabía perfectamente que su hermana se lo prohibiría por el muy consciente peligro que correría… Pero, ¿quién le comprobaría que Blaise no la iba a dejar sola como lo había hecho él?, tal vez si sería mejor seguir por su propio camino como él lo estaba haciendo, aunque tal vez él estaba en lo cierto de que era una completa locura.
-¿Qué te aflige, As?... Sé que no sólo es por Malfoy- preguntó Blaise secándole una rebelde lágrima que corría por su rosada mejilla.
-Prométeme que no me dejarás como él lo hizo- susurró con dolor -Sólo prométeme que estarás ahí apoyándome en lo que debo hacer y sólo así te lo diré.
-No soy cobarde como él.
-Blaise esto es serio. Prométemelo.
-Te lo prometo, As- manifestó con convicción, trasmitiéndole a la castaña todo el apoyo que le podía brindar en ese momento.
-Acompáñame, tengo que hacer algo- habló, retomando el camino que había iniciado, aunque ahora era seguida por el moreno.
Desde el largo pasillo podía ver aquella enorme gárgola color dorado que indicaba que sus dudas estaban por finalizar, no tenía más tiempo que perder, ya era hora de hacer lo que debió haber hecho desde el día que supo de su existencia.
-¿Para qué venimos a ver al viejo?- preguntó Blaise frunciendo el ceño, mientras disponía a subir por las escaleras que la gárgola les había mostrado.
-Dumbledore, Blaise- corrigió con una pequeña y débil sonrisa.
-Sí, lo que sea, pero no me respondiste.
-Ya lo sabrás- contestó, antes de darle tres toques a la puerta.
-Señorita Greengrass, sabía que tarde que temprano vendría, pero no sabía que vendría acompañada por el joven Zabini- habló Dumbledore desde su escritorio -No sabía que estaba enterado de su situación- finalizó, observando al moreno con sus lentes de media luna.
-No del todo señor, pero yo ya he tomado una decisión- respondió la castaña con la mayor convicción que pudo encontrar.
-¿Y bien?
-Me ofrezco como espía.
-¡¿Qué?!- exclamó el moreno atónito.
-Y créame que sé perfectamente cuales son los peligros de este trabajo, así que no acepto un no como respuesta- continuó con la misma convicción, dejando la sala en silencio.
-Muy bien señorita Greengrass, si esa es su decisión entonces no veo por qué no aceptarla… Pero déjeme recordarle que una vez dentro ya no habrá marcha atrás, ¿está usted consciente de eso?- preguntó Dumbledore observándola fijamente a sus ojos.
-Lo estoy, señor- asintió.
-La espero la próxima reunión en el cuartel- finalizó, haciendo que la castaña sonriera ampliamente antes de tomar la mano de su aún anonadado amigo y salir del despacho del director.
-¿Blaise?- preguntó, mientras lo zarandeaba -¿Estás bien?
-Yo… Sí, supongo pero, ¿tú estás segura de eso?
-Crees que es una locura, ¿verdad?
-Lo es, As, no te puedo mentir diciéndote que no lo es… Pero prometí que te apoyaría, así que si esto es lo que quieres pues entonces aquí estoy.
-Gracias, Blaise- sonrió, antes de darle un dulce beso en la mejilla.
Sí tan solo Draco hubiese reaccionado de esta forma, si tan solo me hubiese apoyado como Blaise lo está haciendo a pesar de que no le parece del todo correcto, todo hubiese sido diferente, todo tal vez hubiese sido más fácil.
Pero él no es Blaise.
Su conciencia la atormentaba con sus recuerdos una y otra vez desde aquel día en el Callejón que la dejó completamente sola con una locura de la cual sabía que en un futuro podría sentirse orgullosa de hacer algo que le parecía correcto, algo que le aliviaba un poco el dolor de aquella espina que su madre le había clavado en su corazón. Astoria pensaba que tal vez aquella decisión iluminaría un poco las oscuras misiones que Lord Voldemort le impondría durante su absurda travesía por obtener el poder.
Si Draco me hubiese escuchado, hubiera tenido la oportunidad de conseguir una ayuda y no tendría que cargar con aquellas horrendas misiones él solo.
-¿As?- llamó Blaise, sacándola de sus pensamientos -¿Irás a la Sala Común? Dentro de poco es la cena con Slughorn.
-Por supuesto- sonrió, pensando en que podría buscar al rubio y así ofrecerle su ayuda.
Quizás no debía verlo, pero sentía la gran necesidad de saber qué era lo que hacía y cuáles eran sus planes para llevar a cabo su misión. Solo necesitaba saber dónde estaba para poder escaparse un momento de la cena e ir en busca de todas esas respuestas que rondaban su mente sin cesar y poder ofrecerle aquel apoyo que él le había negado. Ella le daría lo que él no pudo darle.
Samira Vongola: I'm here again! hahahaha I wish that you enjoy it, thank you for the review :3
