Menta y canela

-Daphne te digo que no es una cena formal, me veré como un payaso- repetía una y otra vez Astoria, al ver como su hermana se disponía a sacar otra caja de maquillaje -¡No me pondrás más de esas cosas!

-Puede ser que no sea formal, pero tienes que verte linda. Sólo deja de ser tan simple.

-¡No soy simple, pero creo que tú si exageras!- exclamó, disponiéndose a quitar un poco del rubor de sus mejillas -Así está mejor- sonrió, observando su corto vestido negro mientras enlazaba un pequeño moño con una cinta roja en su cintura.

-Demasiado simple.

-Exagerada- le sacó la lengua, antes de salir para encontrar con su amigo esperándola sentado en el sillón mientras hablaba con Theo.

Todavía no había rastros de él.

-Vaya, te ves hermosa, As- dijo Blaise observando a su amiga.

-Cuida a mi hermana, Blaise- declaró Daphne mirando al moreno con seriedad, llevándose un asentimiento de su parte.

-¿Estás lista?

-Sí- respondió, disponiéndose a tomar el brazo del moreno para dirigirse a la cena que esa noche tenía preparada el profesor.

El maestro de pociones había hecho que el lugar se sintiera cómodo y acogedor, bastante bien para una primera velada.

-¡Hermione! ¡Harry!- exclamó Astoria con una sonrisa al ver a sus amigos, mientras que el moreno rodaba los ojos.

-Astoria, que bueno es verte de nuevo- respondió el azabache con una sonrisa.

-Lo sé, también es bueno verlos- sonrió -¿Y Ginny?

-Supongo que debe de estar un poco retrasada- dijo Hermione -Vamos entrando, no debe de tardar.

-Es un placer tenerlos a todos ustedes en esta cena de bienvenida de este pequeño grupo- comenzó Slughorn al ver la mayoría de sus invitados ya habían llegado -Espero que los que faltan no tarden tanto para perderse del postre- rió.

Era extraño para Astoria ver que su profesor de pociones tan animado y podía suponer que los demás también lo pensaban, puesto que las clases y los cortos encuentros con Severus Snape eran siempre iguales, fríos y sin pizca de gracia, algo que con Horace Slughorn no pasaría. Lo que sí podía decir, era que le molestaba darse cuenta de que cada uno de ellos había sido invitado por haber realizado algo que al profesor le había parecido fascinante o por el simple hecho de tener en tu familia alguien reconocido y con poder.

La castaña ya estaba aburrida de escuchar como algunos de sus compañeros alardeaban los cargos en el Ministerio de sus familiares, tal vez se arrepentía un poco de haber ido a tan absurda reunión pero sabía que al final de todo aquello sacaría provecho de la situación para ir por algo o alguien que realmente le interesaba.

-Vaya señorita Weasley, llegó a tiempo para el postre- escuchó decir al maestro, haciéndola prestar atención a su amiga que se notaba destrozada. Podía tener una leve sospecha lo que le había sucedido y la entendía perfectamente si era por eso, solo que la castaña era una Slytherin y, como buena serpiente, no le dejaba ver a los demás su verdadero dolor al no tenerlo cerca suyo.

-As- llamó el moreno luego de un largo rato, devolviéndola de sus pensamientos -Te habla Slughorn- masculló.

-Lo lamento señor, ¿me decía algo?

-Que si usted está bien, estaba muy fuera de sí- rió.

-Lo siento señor, solo estoy algo cansada es todo- mintió.

-Y tiene toda la razón, señorita Greengrass- dijo el hombre levantándose de su asiento -Será mejor que regresen a sus torres antes de que tengan problemas con algún prefecto o maestro. Fue un placer haberlos tenido aquí esta noche y esperen mi lechuza para la próxima reunión, aunque algunos no vendrán de nuevo- rió observando a algunos miembros -Buenas noches y hasta pronto.

Astoria no esperó nada más y salió sigilosa del salón rogándole a Merlín que Blaise no la hubiese visto, puesto que si lo había hecho todo se iría al carajo y no soportaría sus riñas diciéndole que era la persona más masoquista que había conocido en su vida y otras cosas más que ya se podía imaginar; aunque, si lo pensaba mejor, no se salvaría del discurso después de todo, solo lo atrasaría un poco pero al menos haría lo que tenía planeado hacer.

La chica suspiró al ver como la puerta estaba materializada frente suyo, estaba dentro como había previsto.

-¿Draco?

-¿Qué haces aquí, Greengrass? Vete- respondió con frialdad.

-No, no haré lo que tú quieras- contraatacó acercándose a él.

-Como si alguna vez lo hubieses hecho- le reprochó.

-Draco, sé que me dijiste que no querías ser partícipe de mis 'ideas' pero…

-Exacto- le interrumpió -No quiero ser partícipe de todas tus ideas suicidas y tampoco quiero que seas partícipe de las mías.

-¡Draco Malfoy!- exclamó, comenzando a molestarse.

-Estoy bastante ocupado como para atender tus caprichos y berrinches de niña chiquita- manifestó -Tal vez Blaise si tenga tiempo para tus jueguitos.

-Jueguitos- bufó enfadada -Eres un idiota, ¿lo sabías?

-Como si no me lo hubieses dicho antes- respondió sarcástico -Ahora largo, no tengo tiempo para ridículas discusiones.

-¡Te guste o no yo también estoy implicada en esto, Malfoy!

-No te quiero aquí, puedo hacerlo yo, le diremos que ayudaste.

-¡¿Por qué no puedes entender que no estás solo en esto, Malfoy?! ¡Entiende el maldito punto de una jodida vez!- exclamó furiosa.

-¡¿Y por qué tú no puedes entender que no quiero tu ayuda, Greengrass?!

-¡Eres imposible! ¡¿Por qué no dejas de hacer de héroe y aceptas ayuda?!

-Heroé- bufó iracundo -Sabes perfectamente que lo menos a que me quiero parecer es al idiota del héroe de Potter, Greengrass.

-¡¿Entonces por qué demonios no dejas de ser tan arrogante y aceptas mi jodida ayuda?!

-¡Porque estás en lo que quiero y en lo que no quiero perder, Astoria! ¡Compréndelo!- profirió claramente furioso y desesperado, dejándola sorprendida.

-Yo también puedo luchar y defenderme, Draco- dijo más calmadamente, mirándolo fijamente a los ojos -Tengo apoyo y yo te estoy dando el mío.

-Lo único que necesito es que estés alejada de todos los problemas posibles, Astoria, pero tú sigues buscándolos sin pensar en las consecuencias.

-Entiendo que no estés de acuerdo, pero sé que puede ayudar con todo esto- manifestó, arriesgándose a tomar su mano -Sólo quiero que entiendas que no estás solo en esto y que aunque no fuera de mi incumbencia yo buscaría la forma para ayudarte.

-No, te implicaron por mi culpa y yo solo…

-Sabes que no es así, Draco- sonrió tomando con cariño su mejilla con su mano libre -Yo estoy aquí contigo.

-No te merezco.

-No dejaré que bajes tu cabeza por tus ridículas inseguridades, Draco Malfoy- rió con diversión.

-Sólo prométeme que estarás lejos de cualquier peligro- le pidió, observando nuevamente aquel brillo estallar en sus ojos verdes.

-Sabes que no te puedo prometer eso, pero puedo prometerte que lucharé con todas mis fuerzas para mantenerme con vida, ya lo hice un par de veces- sonrió, haciéndolo negar mientras la estrechaba en sus brazos y sentía como los aromas de menta y canela volvían a unirse, creando la fragancia perfecta-No sabes lo mucho que te extrañé, Draco.

-Lo sé, también te extrañé Tori- manifestó, sintiendo su sonrisa en su pecho.

-Draco…

-¿Dime?

-¿Qué es lo más loco y estúpido que has hecho en tú vida?- preguntó con curiosidad, observando aquellos ojos grises que tanto había extrañado ver.

-Enamorarme loco y perdidamente de ti- respondió, antes de atrapar los labios de la castaña con anhelo y vehemencia, sintiendo como sus bocas se acoplaban y volvían a encontrarse de nuevo en mucho tiempo mientras pedían nunca ser separados de nuevo.