Capítulo V

Itachi caminó por las calles hasta la torra del Hokage, no deseaba ver a este ni a nadie de los que conformaban el consejo, pero no podía dejar de lado su trabajo como capitán Anbu por más que deseara acabar con todos los ancianos incluyendo Sarutobi. Itachi llegó hasta la torre y subió, lo habían mandado a llamar y eso no eran buenas noticias. Entró y vio a Iruka junto con los otros que entregaban las misiones, el profesor de su hermano lo miró y le dijo:

–Entra, el Sandaime te espera.

–…

Sarutobi leía algunos pergaminos cuando escuchó los golpes en la puerta y cedió el paso. Itachi entró y saludo cortés:

–Itachi, siento hacerte venir cuando aún estás en duelo, pero hay una misión que necesito cumplas tú.

–¿Es necesario? No puedo dejar solo a mi hermano en este momento tan vulnerable.

El anciano no respondió, pero el notar que el Uchiha ya no aceptaba las órdenes sin cuestionar lo ponía tenso, pues un genio como ese chico, descontento significaba problemas.

–Lo es, te contactaras con uno de nuestros espías. –Hiruzen sopesó las posibilidades, pero usaría su carta fuerte para retener y controlar a Itachi– El shinobi que tenemos en Akatsuki.

Itachi no movió un musculo, sin embargo tenía pleno conocimiento de a quien se refería el Hokage… a Shisui. La cuestión se reducía a permitir que otro hiciese esa misión y no volver a ver a Shisui o permitir que el Sandaime lo volviera tener como peón…

–Lo haré.

Los Uchiha eran pocos y que no se ayudasen entre si no era opción, se dijo el moreno. Sarutobi le dio las instrucciones e Itachi se marchó, debía buscar antes de dos días quien cuidase de Sasuke. Regresó al barrio –solitario– Uchiha, llegó a su casa y vio a Naruto que tocaba la puerta, pero lo que le pareció extraño es que el rubio no iba solo, Naruto al verlo lo saludó con su siempre hiperactividad que le hacía sonreír.

–¡Hola Itachi-kun!

–Naruto… ¿y quién es tu amigo?

El rubio dejó de admirar a Itachi y se giró hacia su acompañante:

–Él es Sai, es nuestro compañero y…

–¿No somos amigos?

Cuestiono el moreno pintor con auténtica curiosidad, aunque la expresión de este no pasó desapercibida para el Uchiha que se preguntó por qué alguien entrenado como ese chico, estaba con el rubio.

–Si ttebayo, pero no me dejaste terminar. Y nuestro amigo.

–¿Nuestro?

–Sí, nos costó convencer a Sasuke.

Itachi sonrió negando con la cabeza y acercándose a la puerta metió la llave, comentando:

–Sasuke estaba durmiendo cuando me fui, espero que ya haya despertado.

–O Naruto lo despertó, estuvo tocando el timbre muchas veces.

–¡Cállate Sai!

El mayor y los dos niños entraron y vieron como Sasuke ya estaba en la sala y parecía bastante molesto.

–¡¿Qué te pasa dobe?! ¡Parece que Konoha se está incendiando!

–¡Oye teme no me grites! todavía que te vengo a visitar.

–Visitar, pero si te la vives aquí.

Los dos se miraban retándose hasta que la voz tranquila de Sai los detuvo.

–Sasuke-kun vinimos a dejarte la tarea.

–¡¿Tarea?! –cuestionó el Uchiha menor.

–Bueno he leído que los amigos que son compañeros de escuela, llevan la tarea a los que no van por estar enfermos.

Los otros tres se quedaron viendo la seriedad con que Sai decía su discurso. Naruto se rascó la nuca y le dijo:

–Sai, a nosotros no nos dejan tarea, vamos a una academia Shinobi.

–Bueno, pero Iruka-sensei mencionó que debíamos practicar el jutsu de cambio.

El rubio se quedó pensando y sonrió zorrunamente.

–¡Oiroke no jutsu!

Sasuke se pegó en la frente, Itachi se tapó la boca para no reírse y Sai expuso:

–Ves por eso tu pene es pequeño, eres una chica.

Y de ese modo la transformación llegó a su fin con un cabreado y sonrojado Naruto.

–¿Qué cosas les enseñan en la academia hoy en día?

Se lamentó melodramático Itachi y Naruto negó varias veces temiendo que el mayor de los Uchiha pensara mal de él. Sasuke rodó su silla con dirección a la cocina mencionando:

–Eso no nos lo enseñaron en la academia, el dobe que inventa cosas.

Sai caminó detrás de Sasuke, pues como bien estaba informado, en las casas que visitas el anfitrión debía ofrecerte por lo menos un vaso con agua. Itachi se sentó y vio que el rubio estaba muy rojo y avergonzado.

–Eres muy hábil Naruto, nadie sabe si ese jutsu te salve la vida en alguna misión.

–¡¿Tú crees?! –preguntó esperanzado el de marquitas.

–Por supuesto. Ahora vamos a la cocina por un plato de ramen.

Naruto se esperó al moreno y caminó a su lado, con una sonrisa enorme en su boca.

Mientras tanto en la cocina Sai se sentó y esperó a que Sasuke le sirviera algo de tomar, el moreno estaba habituado a hacer las cosas y por eso mismo Itachi había acondicionado la cocina para que Sasuke tuviese todo al alcance de su mano sin que le molestara la silla de ruedas, la que cabe decir ya era un experto manejando.

–Siento lo de tus padres.

Sasuke se quedó quieto un momento y luego suspiró:

–Gracias.

Ninguno de los dos era de muchas palabras –eso se lo dejaban a Naruto–, sin embargo los dos morenos se entendía en esos silencios. Naruto e Itachi entraron y dispersaron el ambiente silencioso, pues el rubio le contaba al mayor lo bueno que era ¿cocinando? Sasuke se preguntó porque tanta insistencia en el tema hasta que su aniki le dio la respuesta:

–Si Naruto, has cuidado de ti por años y a pesar de tu edad eres muy independiente, pero eso no significa que puedas hacerte cargo de alguien más.

–¿Quieres un mascota Naruto?

Cuestionó Sai que tomaba una papa frita para acompañar su jugo –Sasuke era buen anfitrión, más no dejaba de ser un niño– y eso le había servido antes de que Itachi retirara las papas y les sirviera fruta con yogurt natural.

–No, Itachi saldrá por unos días y no quiere que yo cuide al teme.

–¡¿Cuidarme?! ¡Tienes la misma edad que yo! ¡Y no soy una mascota para que me dejes encargada aniki! ¡Yo puedo cuidarme solo!

Itachi se sentó acompañándolos y miró a su hermano para responder.

–¿Cuidarte solo? ¿Y qué comerías? ¿Papas fritas con jugo?

–Sopa de tomate.

–Si otouto si por ti fuera solo eso comerías.

–No quiero de niñera a dobe… –se quejó Sasuke y luego recapacitó– ¡No quiero niñera!

–No tenemos que discutirlo. Déjame ver si Iruka-sensei o uno de mis compañeros puede…

–¡Mejor sí, que se quede el dobe! –exclamó Sasuke.

–No que no querías –mencionó Sai sin dejar de comer.

Sasuke miró con ojos asesinos al mencionado, más este ni se inmutó demasiado entretenido con un pedazo de melón que estaba partiendo con su cuchara. Sasuke estaba consiente de que si un adulto lo cuidaba sería como un bebé que no se movería sin vigilancia; en cambio con el rubio ya tenía la confianza de hacer lo que deseara sin que este le estuviese –literalmente– respirando en la nuca. Itachi observó a esos dos y suspiró abatido, era muy cierto que eran niños, pero niños que habían crecido muy rápido, pues la vida de un shinobi era muy veloz, como él que antes de los diez ya realizaba misiones.

–Pero nada de comida poco nutritiva y Sasuke…

–¿Si?

–Debes de volver a la academia.

Sasuke se hundió en el asiento de su silla, no estaba preparado para ver miradas conmiseratorias que con la muerte de su padres seguro se acrecentarían. El de bigotitos se acercó y apretó la mano de su amigo:

–Yo estaré ahí

Sasuke vio los ojos azules que gritaban sinceridad y asintió. Itachi recargó la cabeza en una mano y respondió:

–Está bien, más no quiero que haya problemas ¿escucharon?

Los dos aludidos aceparon los términos, no había sido mencionado, pero seguro que Sai estaría por ahí de visita de vez en cuando o sea que serían tres niños solos… Itachi rogó porque su casa se mantuviera en pie hasta su regreso.

Después del refrigerio, el mayor se ofreció a ayudarles en su tarea y cuando caía la tarde los dos visitantes regresaron a sus casas que casualmente quedaban muy cerca la una de la otra.

Sasuke se colocaba el pijama cuando Itachi entró en la habitación.

–¿Te ayudo?

–No gracias puedo solo.

El menor terminó de subirse el pantalón por el que tenía que acostare para poder jalarlo, en lo que el de coleta acomodaba la cama. Sasuke prefirió no decirle nada, sabía que su aniki necesitaba sentir que le ayudaba. El de cabello con reflejos azules se arrastró hasta meterse bajó las mantas. Itachi se quedó parado sintiéndose un poco incómodo y fuera de lugar, Sasuke se talló el rostro algo molesto; no aceptaba que el genio Uchiha, el chico que era tan sabio como un Hokage se volviese una persona tan insegura estando a su lado, eso lo hacia sentir culpable e… inútil. El menor abrió las mantas:

–Ven te hago un lugar.

Itachi sonrió y se subió a la cama y abrazó a su hermano y este aunque algo fastidiado no lo alejó:

–Prometo volver pronto.

–Eso no lo sabes, depende de tu misión.

–Sasuke…

Aniki –Sasuke se giró y abrazó a su hermano– Cuídate, no quiero perderte también a ti.

–No lo harás.

Itachi abrazó a su pequeño hermano y sintió como las lágrimas de este mojaban su pijama, acarició el cabello en puntas y le cantó una canción. Ambos habían perdido a sus padres, pero Sasuke sin desilusión de saber las acciones de estos.

Un día más tarde Naruto se presentaba muy puntual a despedir a Itachi, Sasuke solo rodó los ojos ante tanta admiración y se limitó a decir buena suerte aniki. Minutos después el rubio ya tenía los bentos preparados y estaba listo para salir a la academia junto con Sasuke, que remoloneaba sin comerse el desayuno.

–Apúrate teme o llegaremos tarde y toda la case se dara cuenta y nos voltearan a ver…

–Ya termine.

El rubio sonrió sin que el Uchiha lo notara y salieron los dos, iniciando su primer día, solos.

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El hombre con ojos ámbar, observó al que tenía frente a él:

–Eres un Uchiha, más no el único. –expuso Orochimaru.

–Si no pudiste conmigo, que te hace pensar que podrás con ese otro.

–La suerte no debe sobrestimarse. Y yo no lo fracasaré donde tú lo hiciste.

Shisui se dio la vuelta y dejó al sannin de las serpientes rumiando su coraje al no poder robar sus ojos. Shisui debía buscar una manera de salir sin ser cuestionado y que mejor que estar molesto por la traición de uno de sus compañeros, eso haría que Pain no cuestionara su desaparición.

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Su primer día fue muy bien y por la noche el rubio se esforzó en darle una cena más o menos decente –sin ser comprada– aunque a Sasuke le importaba poco lo que Naruto le cocinara era feliz con la compañía del rubio. Esa noche Naruto se paró frente a él y muy serio le dijo:

–Como yo estoy a cargo soy como el mayor –Sasuke quiso decir que eso no era cierto, pero el rubio continuó– Así que desde hoy dormiré en la habitación de Itachi.

El moreno se encogió de hombros, donde se sintiera bien, pensó, pues dormir bien era importante. Más si hubiese visto la cara de felicidad del rubio al meterse en las mantas de la cama y abrazarlas, Sasuke lo hubiese sacado de ahí a punta de katones, no por el honor de su hermano, si no… por celos.

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Sasuke se levantó, pues Naruto lo estaba moviendo, no tenía deseos de levantarse, pero sabía que el rubio no lo dejaría quedarse acostado en su cama holgazaneando.

–¡Vamos teme, hay que desayunar!

–Ya voy dobe.

–Itachi-kun me dejó a cargo, así que hoy me toca hacer el desayuno.

–No quiero ramen.

–…

–Ya imaginaba que me darías eso.

–Claro que no… ¡estaba cortando fruta!

–…

El moreno lo miró con una ceja alzada sin creer ni una palabra.

–Bueno en lo que te cambias yo sigo, preparando.

Naruto fue hasta la cocina y quitó el agua que usaría en los tazones de ramen, luego buscó en el refrigerador algo de fruta y sacó la miel y cereal. El rubio era pequeño, pero viviendo solo estaba acostumbrado a realizar las labores del hogar incluso cocinar.

El pequeño Uchiha llegó y se acomodó en la mesa, el rubio no tenía de que quejarse si hubiese sido cualquier otro su cuidador ya estaría haciéndole la vida imposible, pero con la debilidad que sentía por Naruto, este llevaba todas las de ganar. El de bigotitos colocó los tazones y se dispuso a servir la fruta, Sasuke sonrió pues en su plato tenía cuadritos pequeños de fruta como le gustaban «Y luego no querían que estimara a ese dobe» pensó el moreno.

–Después de la academia deberíamos ir de compras –opinó Sasuke.

–¿Compras?

–Si dobe hay que surtir la despensa, no sabemos cuánto tiempo tardara Itachi.

–Está bien.

Al terminar Sasuke ayudó a lavar los trastes y preparados salieron rumbo a la academia, en la salida del barrio vieron a Sai que ya los esperaba, Sasuke le comentó a Naruto:

–¿Por qué seguirá con nosotros? No es como si lo tratara muy bien.

–Cierto tú no eres amable con él, pero a mí me agrada… además los otros niños no le hablan porque dicen que es raro.

Sasuke ya no mencionó nada, pues conocía al rubio y su eterna manía de rescatar desvalidos… él entre ellos.

Llegaron a la academia y se acomodaron en sus lugares. La clase inició e Iruka-sensei les ordenó:

–Todos al frente y hagan una fila, iremos haciendo el examen de jutsu de cambio.

Todos obedecieron y uno a uno los chicos fueron pasando cuando fue el turno de Sasuke, hizo los sellos y cambió, sin embargo si bien lo había logrado el profesor Iruka seguía sentado en la silla. El silencio reinó y el Uchiha no supo cómo reaccionar, hasta que unos gritos y hurras se escucharon por parte de Naruto, Sai aplaudía también. Sasuke sonrió e hizo el cambió de nuevo:

–Lo hiciste muy bien, como siempre Sasuke –felicitó Iruka luego se giró hacia los otros alumnos– No hay pretexto de no poder realizar el ejercicio.

Todos se miraron con algo de temor, pues si bien Sasuke no podía caminar, no dejaba de ser un alumno muy aventajado. El examen siguió. Sai pasó y lo hizo bien, dos lugares atrás de este siguió Naruto y…

–¡Oiroke

–¡No Naruto! –gritó Sasuke.

–… no jutsu!

No pudo detener a su rubio amigo. Los dos morenos vieron como su profesor quedaba más que asombrado –de mala forma– ante la trasformación del rubio. Las risas se escucharon en el salón, seguidas de los gritos de Iruka regañando a Naruto.

Esa tarde Sai dibujaba y Sasuke leía un pergamino, ambos bajo el árbol esperando a que Naruto saliera, pues este se había quedado después de clases por petición de Iruka-sensei.

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Naruto miró a su sensei y este le sostuvo la mirada:

–¡Pero estuve con Sasuke! ¡No podía dejarlo solo!

–Y eso está muy bien, pero has faltado a clases y eso te retrasó, ahora debes quedarte más tiempo si es que quieres que te den tu banda.

–¡No es justo Iruka-sensei!

–Naruto ese cambió no fue ni de lejos lo que yo esperaba.

–Bueno es que Itachi me estaba enseñando…, a Sasuke a Sai y a mí, pero de pronto me dije que debía hacer algo muy impresionante.

Iruka solo se sobó las sienes y buscó entre sus pergaminos las calificaciones del rubio.

–Tu avance era muy bueno hasta hace un mes y luego… pues bajó. Fue por lo de los padres de Sasuke e Itachi ¿verdad?

–Sí, ya le dije no podía dejar solo a Sasuke.

–Naruto… veré que se puede hacer.

–Pero las bandas se darán en tres días.

–Ya veremos no te desesperes. Por lo pronto ve a tu casa.

–Oh bueno, por el momento estoy en casa de Sasuke, pues Itachi salió y no quería dejarlo solo.

–¡¿Los dejó solos?!

–No a vece también va Sai.

–Todos niños.

–¡Yo cuido bien de Sasuke!

Iruka suspiró, no era justo que interviniera si Naruto se sentía aceptado y orgulloso del gran trabajo que le había asignado el mayor de los Uchiha.

–Promete que me avisaras de inmediato si tienen algún problema.

–Lo hare.

Naruto salió del aula, una parte de él estaba feliz de que el maestro no le quitara su trabajo, pero otra parte estaba triste al saber que era probable que no recibiera su bandana. El del bigotitos iba hacia la salida al patio cuando el profesor Mizuki lo llamó…

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Sasuke estiró su cuello, pues ya se había cansado. Sai guardó sus cosas, cerró el cuaderno y se levantó.

–Vamos Sasuke, Naruto ya se tardó iremos a buscarlo.

–Bien.

Ya iban hacia las aulas de nuevo cuando Naruto ya salía.

–Oye dobe, te tardaste.

–Ni tanto teme, ahora vamos que aún debemos pasar al supermercado.

Los tres chicos se encaminaron a realizar las compras, entre los tres pudieron con las bolsas. Sai se quedó a cenar en la casa Uchiha luego se fue, pues no era de esos que les gustaba dormir en otra casa.

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Itachi llegó a tiempo a la cita; buscó un buen lugar para esconderse, pues como buen shinobi no debería dejarse ver hasta estar seguro.

Tres horas más tarde un movimiento fue detectado por el ojo entrenado del Uchiha y esperó a que hubiese alguna señal.

–Vamos Itachi no soy un genio, pero sé que debes de estar ahí, no hubiesen mandado a nadie más por la información.

Itachi saltó y se paró frente al hombre de capa negra. Shisui se bajó la capucha y miró al Anbu.

–¿Puedo ver tu rostro?

Itachi se hizo a un lado la máscara de zorro* y miró a Shisui.

–Esta era la misión.

–Esta y… ya sabes.

–Entiendo.

–Lo entiendes, siempre supe que lo harías.

Itachi se cruzó de brazos.

–¿Y tu informe?

Akatsuki consta de varios miembros, aún no los conozco a todos, pero son bastante fuertes.

–Si lo sabemos.

–No es todo, uno de ellos dejó el grupo… el Sannin de las serpientes y la última vez que lo vi tenía la intención de apoderarse de unos ojos Uchiha.

–No creo que solo sean los ojos, sospecho que quiere más.

–Seguramente y para eso regresara a Konoha a como dé lugar.

–Ya. Estaremos al pendiente. Debo irme.

–Si… Itachi… ¿Tú…?

–Siempre.

Los dos Uchiha se fueron cada uno por su lado sin mirar atrás, eran guerreros y se debían a sus misiones… por el momento.

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Naruto caminó en silenció y fue hasta la habitación de Sasuke, abrió con cuidado y vio al interior, cerciorándose que este estuviese durmiendo, constatando lo anterior salió de puntitas y dejó la casa y luego el barrio Uchiha…

Lo que sucedió más tarde con su sensei y él, el rubio deseó que fuese una pesadilla, pero no lo era y ahora tenía que cargar con una verdad que le pesaba más que una lápida, él era el jinchūriki del zorro de nueve colas y por eso era odiado y despreciado por los aldeanos.

Iruka fue atendido en el hospital de Konoha y el de bigotitos regresó a la residencia Uchiha. Al llegar a esta se quedó en la entrada principal y a pesar del temor que los fantasmas de los Uchiha lo asustaran, no tenía deseos de entrar, se sentía extraño y poco digno de cuidar del teme o siquiera ser amigo de este y que decir de Itachi. El rubio sentía ganas de llorar al pensar que el Uchiha mayor lo despreciara cuando se enterara de lo que él era. Naruto se dejó caer y quedó sentado encogiendo las piernas y abrazándolas dejó que sus lágrimas corrieran por sus mofletes.

Dentro de la casa y como si algo lo llamara a despertar Sasuke se levantó y tallándose los ojos llamó al rubio, como este no apareció ni a la tercera vez, el moreno jaló su silla y la usó para salir de su habitación e ir en busca del dobe dormilón, Sasuke llegó hasta la habitación de Itachi y al entrar no encontró nada por lo que se preocupó un poco, yendo hasta la cocina, como ahí tampoco estaba el rubio, recorrió la casa sin éxito, desesperado el moreno salió hasta la entrada de la casa, al abrir y salir notó como un bulto se encontraba echo ovillo en el dintel de esta… el rubio se había quedado dormido de tanto llorar.

Sasuke se acercó a su amigo. notando los rastros de lágrimas no despertó al rubio si no con mucho esfuerzo lo fue jalando hasta colocarlo en su piernas y de ese modo llevarlo adentro. El Uzumaki estaba muy cansado, pues no sintió como su amigo lo trasladaba. Sasuke agradeció los entrenamientos y el contante ejercicio que hacía con su silla, pues de ese modo tenía suficiente fuerza para mover y cargar a su amigo. Sasuke entró con el rubio a la casa, ahí se dirigió a su habitación donde cambió al de marquitas, le puso el pijama, y lo metió bajo las mantas cuando Naruto estuvo acostado Sasuke se subió y se metió también, acercando a su amigo y abrazándolo

–Ya no llores dobe yo estoy aquí.

Consoló el moreno como antes lo había hecho Naruto con él.

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Itachi llegó a Konoha y fue directo a entregar su informe, luego se dirigió al barrio Uchiha y a su casa. Llegó a esta y caminó hasta la habitación de su hermano para verlo, el de coleta sonrió a ver a esos dos descansando tranquilos. Itachi se encaminó hasta su recamara y al entrar le pareció extraño que las cosas de Naruto estuviesen ahí, pero no le dio importancia; se fue a duchar, salió vestido con un chándal negro y se metió a la cama, tenía poco tiempo antes de que eso dos se levantaran.

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Las cortinas dejaban pasar una línea de luz y los ojos azules parpadearon tratando de enfocar el lugar donde se encontraba, Naruto despertó y después de unos minutos recordó y todo el dolor, miedo e incertidumbre lo invadieron de nuevo.

Dobe

El aludido brincó al escuchar y sentir a la persona que se encontraba a su lado. Sasuke miró a su amigo y trató de no asustarlo no sabía que había sucedió con él, pero debió ser algo muy grave para que su hubiese puesto de ese modo, un modo que Sasuke odiaba, pues el rubio era alegre todo el tiempo a pesar de las dificultades.

–¿Que pasa dobe?

–Nada.

–Naruto…

–De verdad no es nada.

–Recuerda que soy tu amigo ¿o no me consideras tu amigo?

–¡Por supuesto!

–Desde que te conocí has hecho de mi vida un desorden, sin embargo eso me hace sentir vivo, tal vez yo no sea muy alegre o efusivo, pero puedes contarme lo que te sucede y podre ayudarte.

–Nadie puede ayudarme Sasuke.

–…

–Sasuke ¿tú has escuchado como me llaman en la aldea?

–No les hagas caso, todos son idiotas.

–Creo que para que entiendas y te decidas a ya no ser mi amigo te lo contaré. Los aldeanos no están muy equivocados…

Sasuke se giró hacia el rubio y escuchó lo que este le confesó. Cuando Naruto concluyó su relato, las lágrimas y corrían por sus mejillas y trataba en vano de limpiarlas, Sasuke lo abrazó y sintió ganas de matar a toda esa gente que había herido de ese modo a su amigo sin que este hubiese hecho nada para merecerlo. Los ojos negros fueron cambiando de color y el rojo se instaló en las pupilas de Sasuke…. El Sharingan había despertado.

Más con fuerza de voluntad el Uchiha cambio de nuevo y miró a su amigo que ya estaba más tranquilo. Naruto por su parte trataba de no sentirse asustado ante la poca reacción del Uchiha… Sin saber que el cariño de Sasuke hacia él y su dolor compartido, había dado nacimiento al Sharingan.

–¡Lo dicho eres un dobe!

–…

–A mí que me importa lo que tengas metido o que los otros piensen, tú eres el dobe y nada más.

–¿De verdad no me tienes miedo o me odias?

–¡¿Por qué habría de hacerlo?! ¿Tú me tienes lastima por ser un invalido?

–¡Claro que no!

–Ahí lo tienes, no somos la etiqueta que nos pone la gente, somos personas y nada más.

Naruto sonrió algo tímido y suspiró abatido.

–¡¿Y ahora qué?! –preguntó molesto el pelinegro.

–Itachi… ¿Qué dirá?

–Pues nada, si te trata mal o algo, lo pateare hasta que entienda –bromeó Sasuke.

El jinchūriki deseó creer en las palabras de su amigo y que Itachi no se molestara o lo echara de ahí.

Los dos niños se dispusieron a iniciar otro día y Naruto se levantó y fue hasta la recamara de Itachi por ropa, pero al abrir vio a este dormido. Entró despacito, revolvió su mochila y salió con una muda de ropa.

Se metió a bañar y no le dijo nada de la llegada del mayor a Sasuke, deseaba prolongar el momento en que debía enfrentarse al Uchiha mayor.

Sasuke esperó a que el rubio terminara de asearse para entrar él y usó esos instantes a solas para pensar en todo lo que Naruto debía de haber pasado, en el maltrato de la gente y en la soledad que había vivido ¿Cómo no desear compartir su tristeza para que fuese más liviana? Los de su Sharingan lo ocultaría por el momento no deseaba que Itachi pusiera más atención a eso que al problema de Naruto. Si bien ahora él se sentía muy mal por su condición, agradeció que su hermano estuviese a su lado y antes también sus padres, en cambio el de bigotitos no tuvo a nadie.

Una hora más tarde los dos niños almorzaban y Sasuke escuchaba los detalles de lo del profesor Mizuki y de la herida de Iruka.

–Ese sensei Mizuki siempre fue extraño.

–Si.

–Buenos días.

Saludó Itachi a los dos menores pasando a la estufa para servirse té y acompañarlos a desayunar. Sasuke tomó la mano de Naruto en señal de apoyo y comenzó a hablar.

Aniki, Naruto y yo tenemos algo que decirte.

Itachi vio las manos unidas y casi se atraganta con el té «¡No podía ser! ¡Eran muy pequeños! ¡¿Y cuando había pasado!?» gritaba la mente del Uchiha de coleta.

–El profesor Mizuki…

Contó Sasuke y a Itachi le volvió el alma al cuerpo, escuchó hasta el final, más que nada por saber cómo se había castigado a ese sensei –si se lo podía llamar de ese modo– con prejuicios tan insensatos. Por eso cuando la historia terminó y los niños esperaban su opinión, este se sirvió algo de cereal y comenzó a comer…

–No fue la mejor manera de que te enterarás Naruto, pero es mejor de ese modo y entrenar para controlar al Kyūbi.

Los dos niños lo miraron asombrados y fue el moreno el que gritó.

–¡Tú ya lo sabías!

–No que me lo hayan dicho.

Sasuke torció la boca, a veces se olvidan que su hermano era muy perspicaz. Naruto algo nervioso preguntó:

–¿Itachi me permitirás seguir siendo amigo de Sasuke y… tuyo?

–¡Él no decide eso por mí! –se molestó Sasuke.

–Naruto, mi otouto baka tiene razón, yo no puedo decidir por él, pero si por mí y… para mí es un honor ser tu amigo.

A Naruto se le iluminó la sonrisa. Sin su héroe la vida no sería lo mismo y sin Sasuke tampoco, por eso con ellos a su lado no temía al rechazó de los tontos aldeanos.

Esa tarde y como pago de su gran trabajo Itachi preguntó al rubio que deseaba de pago.

–No es nada, el teme se portó muy bien.

–¡¿De verdad?! ¡¿Estamos hablando del mismo Sasuke?!

Comentaba burlón el de coleta. Sasuke en cambio o miraba con ganas de asesinarlo.

–Bueno si quieres darme algo sería… ¡Una invitación al Ichiraku!

–Me parece bien, por el momento saldré a entregar mi informe y los veo a las dos. Los niños asintieron. Itachi salió rumbo a la torre, si alguna vez debía utilizar sus influencias era ahora. Habló con el Sandaime y expuso lo que quería y este lo escuchó.

–Debo decir que aunque no hubieses venido, se le daría la bandana a Naruto.

–Que bien, porque la merece.

–Nunca puse en duda eso. Es raro que tú tomes a un protegido.

–No es mi protegido… es mi amigo y el de mi hermano.

El Uchiha ya iba de salida y al abrir la puerta preguntó:

–Mizuki está encarcelado ¿verdad?

–Sí lo está.

Sarutobi concia a los de Clan de la guerra y sabía que eso había sido más que una pregunta, una advertencia.

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El día que entregaron las bandanas, Sasuke y Naruto fueron felicitados efusivamente –todo lo que un Uchiha se permitía– por Itachi, luego los tres y Sai fueron a celebrar y por primera vez Naruto tuvo a alguien con quien compartir sus triunfos.

*Yo lo vi forma de zorro, pero a decir verdad no lo sé.

Muchas gracias a:

kaoryciel94, narusempai, Lala Do No -No todo es lindo, pero así es la vida jejeje y sip Shisui no es muy usado, pero me dije hay que buscar a alguien muy cercano a Itachi ;)-, Alba marina, Zanzamaru, Niniux, natpov, Goten Trunks5, Moon-9215, Guest1 - A mí me gustan los dos: SasuNaru y NaruSasu o sea que ahí di una gran pista- , SweetRuby, Zussi, Youko Uchiha, Lady Lucirnaga, harunablakrose, Lunatica Dark.