Capítulo VI
De regresó al barrio Uchiha. Naruto empujaba la silla de Sasuke sin dejar de relatarle anécdotas a Itachi, Sasuke sonreía escuchando la verborrea del rubio. Sai –al que todos habían adoptado como parte del grupo– caminaba mirando las casas del barrio y de vez en cuando preguntándole a Sasuke quien había vivido en ellas. Itachi sospechaba del origen del niño pintor, sin embargo le agradaba su forma tranquila de ser a pesar de sus salidas con cada cosa que leía en los libros. Llegaron hasta la casa y los tres niños entraron seguidos del mayor.
–¿Sai te quedarás hoy? –cuestionó Itachi que sabía la respuesta negativa de niño, pero aun así preguntaba.
El niño pálido miró a los otros menores que ya salían al jardín para seguir jugando.
–Yo… no se… ¿no es malo?
Itachi alzó la ceja y se acercó al pintor.
–No ¿Por qué habría de serlo?
–¡Vamos Sai! –llamó el rubio desde la puerta del jardín.
Sai miró al niño y luego al mayor y asintió saliendo. El Uchiha lo vio y se dispuso a investigar quien educaba de ese modo sus shinobis, no podía ser los Anbu… ¡Por supuesto Danzō! ese viejo manipulador, lo que dejaba al de coleta bastante furioso porque ese tipo se había atrevido a mandar a uno de sus soldados a acercarse a su hermano. El moreno salió al jardín y se acercó a su hermano.
–Debo salir, por lo que no podré hacer la comida…
–¡Karaage! –gritó Naruto y Sasuke asintió.
–Ya oíste Aniki, el dobe quiere pollo Karaage.
–Bien, pórtense bien, llegó como a las cinco.
Los tres niños siguieron en lo suyo. Naruto mostrando como se veía su banda en la cabeza y Sasuke negando. De pronto Sai preguntó.
–¿Nos tocara en el mismo equipo?
–No lo creo, pero espero que sí. –aseguró el rubio.
Sasuke se quedó callado no olvidaba que él no podría ser un shinobi en activo y que ya estaba llegando la hora en la que sus compañeros y amigo –Naruto– lo dejarían atrás. Una banda no le haría igual a los otros, no sería parte de un equipo de shinobis no haría misiones y el moreno se preguntó si solo había sido un premio de consolación. Nadie podía negar que a pesar de no mover sus piernas Sasuke era uno de los más avanzados de su clase, memorizaba los jutsus, realizaba los sellos con singular maestría y analizaba de inmediato las debilidades y fuerza de sus adversarios, sin embargo… ¿eso de que le servía si nunca estaría en un combate? Se preguntaba el Uchiha. El moreno dejó el pedazo de tela con placa a un lado y se quedó en silencio mientras los otros dos niños seguían haciendo conjeturas de quienes serían sus compañeros o su sensei. Una parte de él deseaba gritarles que se callaran, pero la otra parte le decía que no era justo y que ni Naruto ni Sai tenían la culpa de que él no pudiese seguir con ellos, ese era su dolor saber que su amigo se alejaría y que él formaría parte del pasado, sería solo un viejo amigo de infancia y no su compañero de equipo, ese al que confiaría su vida, ese con el que compartiría la vida y la muerte….
–¡Que importa quienes sean sus compañeros lo que importa es que podrán salir de misión!
Los dos niños se quedaron callados no se habían percatado de que probablemente Sasuke no estaría con ellos. Naruto vio a Sasuke y notó su semblante triste; en ese tiempo que llevaba conociéndolo se preciaba de saber distinguir el humor del moreno
–Tienes razón, pero si me dejan escoger, a mí me gustaría estar con ustedes dos.
Sasuke miró furioso al rubio y le increpó.
–¡¿Y cómo esperas eso?! ¡¿Me llevaras atado a tu espalda como tu mochila?!
Naruto observó a su amigo, primero con molestia y luego con férrea determinación.
–Si tengo que llevarte así ¡Lo hare!
–¡Eres un baka! ¡No me tengas lástima! ¡Pobre Sasuke para que no se sienta mal hay que incluirlo como si fuese un cargamento! ¡Jodido Naruto!
Concluyó el Uchiha y girando su silla entró a la casa o eso pretendía, pues el rubio corrió hasta él y lo detuvo.
–¡Yo jamás pensaría de esa manera de ti!
–Oh claro, porque eso significaría que Itachi se molestara contigo por tratar así a su hermano no, después de todo tú estás conmigo porque él te lo pidió.
Naruto miró asombrado al moreno, nunca antes Sasuke le había hablado de ese modo y nunca antes había mencionado el cómo se conocieron y gracias a quien fue. El de ojos azules se sintió culpable, culpable de que Sasuke se hubiese dado cuenta de la inmensa admiración y algo más de su parte hacia Itachi, pero también un poco dolido de entender que el Uchiha menor no creía en su amistad desinteresada, tal vez algún día –no lo creía posible– se alejara de Itachi, sin embargo eso no significaría que ellos dejaran de ser amigos.
Sasuke siguió su camino con la confirmación de lo que siempre creyó, pues el rubio no se había defendido de lo dicho por él, lo que resultaba en que a Naruto solo le importaba lo que si Aniki pensara de él. Sai se quedó parado en el jardín sin entender lo que sucedió, Naruto había salido de la casa y Sasuke se había metido en su habitación, es cierto que muchas veces no entendía ni sabía cómo pensaban las personas y que por eso mismo se le tachaba de insensible o de poco demostrativo, sin embargo en cuanto vio que sus amigos lo dejaban solo y de lado, hubo algo en su interior que no le agradó.
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Sasuke en su habitación dejó la banda en el escritorio y se dispuso a recostarse eran demasiadas emociones por un día y no estaba como para ser valiente y hacer como que lo de su piernas no era tan malo, no ese día.
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Itachi se paró frente al tercero y preguntó sin preámbulos.
–¿Por qué Danzō ha enviado a uno de su shinobis de Raíz a mi casa y con mi hermano?
El anciano miró al joven y dejó los documentos que leía.
–…
Sarutobi debía meditar la respuesta. Itachi se estaba impacientando.
–Tengo la idea solo quiero confirmarla. –agregó el Uchiha.
–Bien, pues dime lo que piensas.
–Quiere vigilarnos de cerca y saber mis debilidades, por supuesto que para eso debe de acercarse a Sasuke.
–¿Y por qué no has hecho nada?
–El chico tiene una misión y no creo que sea la de hacer daño a mi hermano. Sin embargo sigue siendo un niño.
–Un niño que fue entrenado por Danzō.
–Un niño que está con Sasuke y al que el considera parte de su entorno.
–¿No lo alejaras?
–No es como si me hermano tuviese a mucha gente su lado y que él le permita acercarse.
–¿Quieres que yo haga algo?
–No, solo vine a poner las cosas en claro, por si algún día tengo que actuar. Usted le da muchas libertades a ese hombre, espero que esto no le estalle en la cara.
–Shimura protege a la aldea a su modo.
–Sí, matando clanes completos.
–Eso…
–Supongo que es mejor quedarse sin un clan poderoso que proteja la aldea a enfrentarse a ellos.
–Itachi, no entiendes.
–Lo entiendo, puesto que no he salido huyendo de Konoha.
–Lo imagine.
–Shimura no durara mucho sigue interviniendo en la vida de otros.
Sarutobi vio salir al de coleta y se sobó las sienes, sabía que el chico tenía mucha razón, pero no podía enfrentarse abiertamente a Danzō si eso significaba conflictos para la aldea.
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El niño pintor se dirigió al interior de la residencia y buscó a Sasuke, llegó hasta la habitación de este, abrió con cuidado y entró, luego se acercó a la cama del Uchiha y se quedó parado. Sasuke vio al niño y suspiró, era cierto que al principio no haba aceptado a Sai, pero este se habían ganado un hueco en su vida y se sintió realmente mal al darse cuenta que lo había dejado como si no existiese y solo porque Naruto llenaba su mente.
–Sai…
–…
–Tengo un poco de sueño, dormiré un rato hasta que llegue Aniki con la comida.
Sai dejó su mochila en el escritorio de Sasuke y regresó con este.
–¿Puedo acompañarte?
Sasuke lo miró curioso y negó, ese niño era raro.
–Si, por que no.
Reflexionó y dejó que el otro pelinegro se subiera a su cama, nunca había hecho esto con nadie –aparte del rubio y su Aniki–, pero el que Sai se quedara con él en vez de irse con Naruto, le pareció amable. Estando los dos recostados, Sasuke le preguntó a Sai:
–Oye ¿Eres mi amigo porque Naruto te lo pidió?
Sai se quedó pensando y respondió.
–Sí, el me presentó contigo –Sasuke ya no deseaba escuchar más, sintiendo que siempre había alguien que obligaba a los otros a acercase a él–…, pero me agrada estar contigo, es tranquilo y no necesito pensar en mis respuestas, tú casi nunca preguntas nada.
El Uchiha medio sonrió, no estaba tan mal ser amigo de Sai, pensó.
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Sentado en el columpió de la academia, Naruto se mecía solo con el viento preguntándose como es que un día tan especial como su graduación se hubiese vuelto una pesadilla, se culpaba por su manía de hablar sin pensar las cosas, pero no lo podía evitar si a él le preguntasen, querría ser compañero de equipo de Sasuke, pues su amigo –y no lo aceptaba frente a él por puro orgullo– eran inteligente fuerte y frio para actuar… hubiese sido un shinobi letal se dijo el rubito, ¡¿Y cómo no desear ser su compañero?! Sabía que estando con Sasuke las posibilidades de una misión perfecta serían muy altas, sin embargo todo eso no lo podía ver el moreno y eso le entristecía.
El rubio suspiró y siguió meciéndose sus mejillas se tiñeron de carmín al recordar lo que Sasuke le había echado en cara, el que Itachi fuera tan importante para él, una parte de Naruto deseaba regresar y aclarar todo y la otra esconderse ante la vergüenza que lo provocaba que Itachi notara su excesiva admiración por él.
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Sakura festejaba con su familia su graduación o que le entregaran su banda que es lo mismo, estaba contenta de haberlo logrado, más sabía que había mucho que recorrer; solo esperaba que tuviese buenos compañeros de equipo… un Hyūga por ejemplo –aunque no hubiese ninguno en su generación– o el Nara del que se decía era muy inteligente. Mientras no fuese ese rubio hiperactivo que si bien era hábil dudaba que llegase a más.
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Sarutobi entrelazó sus dedos y se quedó callado, era una opción para ese chico, más se tenía que convencer al hermano, antes de ofrecerle la oportunidad.
–Sé que cree que deberíamos hablar con Itachi, pero yo no lo creo necesario, la vida y trabajo es la de ese niño, no veo por qué alguien debe decidir por él, además si acepta será una gran adquisición para mi equipo.
–Si posee el Kekkei Genkai.
–No ha habido ningun Uchiha que no lo tenga.
–Muy cierto.
–Bien, pues si el niño acepta yo no tengo por qué oponerme.
–Eso significará que su hermano no podrá estar con él por mucho tiempo, vivirá en nuestro cuartel.
–Eso precisamente me preocupa.
–No es mejor eso a ser solo un espectador, mientras sus compañeros llegan a ser shinobis.
El Sandaime asintió y dejó que Morino se retirara. Era una gran oportunidad para Sasuke, suponía que por eso Itachi no se negaría.
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Se había decidido, no era un cobarde y tampoco permitiría que Sasuke-teme pensaran cosas que no eran. Era cierto que todo inició cuando Itachi lo llevó al hospital, pero de ahí a conocer y estimar mucho a Sasuke, juntos lo habían logrado. Eran los mejores amigos y eso no cambiaría ni por los arranques de impotencia de Sasuke, ni por la molestia de Naruto; su amistad iba más allá de eso.
Por todo eso y más el jinchūriki estaba parado en la puerta de la mansión Uchiha tratando de buscar una buena respuesta para Sasuke.
Itachi llevaba las bolsas de comida y trataba de sacar las llaves cuando notó al rubio en la puerta:
–Qué bueno que estás afuera, ayúdame con esto en lo que abro.
–Yo…
–¿Y por cierto que haces aquí?
El rubio se alzó de hombros, y el Uchiha no siguió preguntando, seguro que de nuevo Naruto se había peleado con Sasuke.
–Vamos, entremos que ya hace un poco de frio.
Entraron a la casa e Itachi dejó las bolsas en la mesa.
–Ve a llamarlos, para que comamos.
Naruto obedeció. Itachi le pidió al rubio que hiciera eso para darles oportunidad a los dos niños de que hablaran y arreglaran lo sucedido.
Naruto llegó al cuarto de Sasuke y entró. En la cama Sasuke y Sai dormitaban, el pintor se removió y abrió los ojos.
–Ya regresaste.
–Si… ¡¿Qué haces?!
–Estábamos cansados. –Respondió tranquilo– Tengo hambre.
Sai se levantó y salió dejando al rubio sin palabras. Sasuke siempre se quejaba de la compañía de Sai, sin embargo le permitió dormir con él. El Uzumaki despertó al moreno y este se removió y lo miró:
–¿Dobe?
–Si.
–…
–Sasuke siento haberte dicho todas esas cosas, pero de verdad me…
–Ya basta, en parte te entiendo a mí me gustaría también ser tu compañero de equipo, pero eso no puede ser y es lo que me…
–Pero si pudieras ¿si lo serías? ¿No te molestaría ser compañero de un…monstruo?
–No empieces con eso dobe, tú eres mi amigo, por supuesto que me gustaría.
–Y no importa si Itachi me trajo a conocerte, ahora tú y yo somos los mejore amigos ¿verdad?
–Si dobe.
Naruto le sonrió a su amigo. Habría peleas desacuerdos y hasta insultos, pero su amistad no se perdería.
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Sai llegó hasta la cocina guiado por el olor de pollo, Itachi servía todo en moldes y sacaba los platos.
–Sai lleva esto a la mesa por favor.
Sai obedeció. en un principio y estando al corriente de quien era Itachi Uchiha y que tan peligroso era, el niño de Raíz siempre andaba con cautela alrededor de este, más en cuanto el tiempo pasó y se hizo más cercano a los otros dos niños y convivió más con el Uchiha mayor a Sai la precaución ya se le había olvidado y eso era lo que siempre esperó Itachi, pues un niño que regresara a su niñez –por muy entrenado que este–, aún puede tener salvación.
Itachi acomodó los moldes y preguntó:
–¿Ya quieres empezar?
–Si,
–Pues hazlo, esos dos no deben de tardar. ¿Sabes por qué se enojaron?
–Por qué Naruto quería a Sasuke en su equipo como mochila.
Itachi alzó una ceja, sin entender una palabra de niño, pero se dijo que ya descubriría el motivo.
Ambos aludidos llegaron a donde Itachi ya tenía servido todo y Sai ya comía muy quitado de la pena.
–¡Oye Sai no pudiste esperarnos! –reprendió el rubio.
–Yo tengo hambre y ustedes seguro que llorarían y se dirían disculpas mucho, mucho tiempo.
–¡No exageres Sai!
Dijo Sasuke algo sonrojado. Itachi sonrió de lado, si definitivamente esos tres hacía un buen grupo de amigos.
–Como tienen toda la semana libre -y yo también- saldremos a un Onsen.
–¿Cuándo regresaran? –preguntó el rubio.
Itachi tomó un poco de té y dijo:
–Regresaremos, pues ustedes también ¿o no quieren?
El rubio y el pintor se miraron y asintieron de inmediato.
–Pero ¿no es muy caro? –cuestionó el jinchūriki quien pensaba que no tenía mucho ahorrado para pagar.
Sasuke le dio un golpe en el brazo y respondió.
–Sería el colmo que un shinobi como mi Aniki no tuviese dinero para invitarnos a todos ¿no dobe?
–Mi otouto tiene razón.
Y a decir verdad Itachi si pagaría todo por supuesto, pero un poco más como culpa, pues en ese lugar esperaba citarse con cierta persona.
–Entonces hoy se quedan a dormir y mañana van a sus casas a preparar sus cosas, saldremos pasado mañana.
Los tres niños aceptaron, siguieron comiendo cuando una duda asaltó a Naruto:
–¿Y dónde dormirá Sai?
Itachi consideró que había más habitaciones para que los dos tuviesen una para cada uno, por eso le pareció curiosa la pregunta. Sai dejó los palillos en la mesa y respondió.
–Con Sasuke.
–¡¿Por qué?!
Preguntó muy descolocado Naruto.
–¿Por qué no dobe?
Naruto no pudo refutar esa contestación, como decir que se sentía un poco celoso de Sai por que ya había sido aceptado por Sasuke.
–Por qué ¿Dónde dormiré yo?
Itachi los apuró a comer:
–Coman que pondré un futón en el cuarto de Sasuke y uno de ustedes dormirá en su cama.
–Yo.
Terminó el pintor, y es que a ninguno de los dos niños morenos les parecía importante esa situación, solo para el rubio que estaba celoso de su primer amigo.
Después de una ducha y cambiarse los niños se fueron a dormir. Itachi por su parte creó un cuervo y lo mandó con un mensaje, él no podía estarse ausentando, más necesitaba verlo y saber que estaba bien.
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Sai y Naruto partieron a su casa al día siguiente con la promesa de que estarían a tiempo para salir la mañana siguiente muy temprano. Naruto se despidió de Sai y caminó a su departamento, Shikamaru y Chōji caminaban hacia él, el rubio los saludó y pasó a un lado de estos, el Nara mencionó:
–Naruto ¿Por qué la prisa, hay oferta en el Ichiraku?
–No. Voy a un Onsen.
–¿Y eso? –cuestionó Chōji.
–Voy con Sasuke y su hermano.
–Ah con los Uchiha. Por qué no me sorprende. –terminó Shikamaru.
–Sí, Itachi dice que celebraremos que nos dieron nuestra banda, pues después no tendremos tiempo.
Los dos amigos vieron seguir al rubio su camino, con una sonrisa plasmada en sus zorrunas facciones.
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Cuando el sol aún no se asomada en el cielo el grupo ya estaba en la entrada de la aldea, con Itachi hablando con Kotetsu para informarle su destino y días que estarían fuera. Cuando el de coleta hablaba con los guardias, Iruka llegaba de una misión y vio a su tres ex-alumnos, por lo que se acercó a saludarlos.
–¿Y a dónde van?
–Vamos a un Onsen –respondió Sai.
Los shinobis –que en esa ocasión acompañaban al profesor– miraron al grupo y murmuraron acerca de lo fuerte que era Itachi y de la mala suerte de Sasuke.
-… Y aunque este en alguna oficina, nunca será como su hermano: un shinobi de campo, que pena.
–De por si no lo hubiese igualado.
Iruka giró hacia estos y les dijo muy molesto:
–¡¿Por qué siguen aquí?! ¡Ya hubiesen ido a dejar el reporte a la torre del Hokage!
A pesar de los intentos de Iruka, la conversación había sido escuchada por Sasuke, pensando en que no era necesario que le recordaran lo que él sabía de antemano: que siempre estaría por debajo de las habilidades de su Aniki. Itachi llegó al grupo y sin saber nada de lo ocurrido llamó a los chicos.
–Vámonos.
–Itachi Uchiha, contigo quería hablar. –detuvo Iruka al Uchiha.
–¿Tiene que ser ahora? Vamos de vacaciones.
–Solo déjame aclararte que ¡Los niños no cuidan niños!
Itachi suspiró:
–Bueno ellos, estuvieron de acuerdo.
–Y se supone que eres un genio.
–Vamos Iruka-sensei, son pequeños para cuidarse solos, pero lo suficientemente grandes para hacer misiones shinobis.
Iruka no contradijo al moreno, a decir verdad no podía, pues este tenía razón.
–Solo no lo hagas, si hay otra manera.
–Entiendo y lo prometo ¿ya podemos irnos?
–Si buen viaje y diviértanse –le dijo a los niños que ya habían avanzado un poco.
El Onsen estaba a un día de camino y es que Itachi llevaba cargando a Sasuke para poder correr entre los árboles, la silla de este la habían desarmado y entre Naruto y Sai se habían repartido las piezas para llevarlas.
Entre un frondoso bosque en un claro se levantaba una estructura de madera bastante grande de un solo pido, pero muy amplia y fue ahí donde el de coleta bajó a su hermano para sentarlo en una piedra, los otros chicos llegaron y también buscaron asiento.
–¡Eso fue largo!
–Itachi quería que entrenaran.
–Si lo creo ttebayo.
–¿A dónde fue? –preguntó Naruto.
–Supongo que a avisar que llegamos. –aportó Sai que ya estaba viendo el paisaje y todo lo que le gustaría plasmar en sus dibujos.
Itachi regresó poco después y los llamó.
–Ya está, nos esperaban y la habitación está lista-.
–¿Todos dormiremos en una sola? –preguntó Sasuke.
–Si otouto, pero es bastante grande consta de habitación para dormir y comedor.
–¡Oh qué bien! –felicitó Naruto.
El grupo entró y de inmediato fueron atendidos y llevados hasta la recamara, era muy amplia y bastante confortable y tenía salida conectada a las aguas termales. Los niños apenas desempacaron salieron rumbo a las duchas y se lavaron, Sasuke fue ayudado por los otros dos en lo que Itachi llegaba, pues este estaba dando instrucciones de lo que querían para cenar.
–¡Sai lávate la espalda y no me eches jabón a mí ttebayo!
–Te ayudo, yo lavo su cabello. –decía acomedido el pintor.
–Está bien, él puede hacerlo.
Dijo Naruto que sabía que a su amigo Uchiha le gustaba ser independiente en lo que podía. Los niños terminaron y fueron hasta los estanques en donde Sai y Naruto sentaron cómodamente a Sasuke, ellos nadaron un poco antes de que el Uchiha les empezara a lanzar agua e iniciaron con una guerra. Itachi salió poco después y se sentó a un lado de su hermano al que abrazó.
–¿Te gusta?
–Si… gracias Aniki.
Unas gotas de agua salpicaron al de coleta –que se había soltado el cabello– y miró a sus atacantes.
–Par de Moscoso, vayan a jugar más allá quiero disfrutar mi descanso.
Sasuke, se agarró de las piedras y se soltó un poco, sabía flotar y con eso sus compañeros de juegos lo ayudaron y nadaron los tres, hasta que el mayor los sacó antes de que tuviesen un golpe de calor.
–Pero Aniki… –trataba de convencer Sasuke a Itachi.
–No otouto, es dañino si se quedan mucho tiempo, ademas estaremos dos días más y podrán venir de nuevo. Es hora de cenar.
Los niños aceptaron, pues con el ejercicio les había dado hambre. Esa noche el Uchiha mayor cubrió y acomodó a los tres que ya dormían tranquilamente dejando de lado cualquier preocupación, incluido Sai que dormía feliz.
El moreno salió de nuevo a relajarse en el agua caliente y buscando la zona más alejada y ya se sentaba a esperar, cuando otra persona llegó el lugar. Itachi no hizo ningún comentario simplemente se sentó y jaló a su acompañante para tenerlo sentado en sus piernas.
–Creí que querrías matarme en cuanto me vieras.
–Te recuerdo que ya te había visto.
–Sí, pero era una misión.
–Itachi Uchiha nunca falla ¿cierto?
–Lo intento.
Shisui se acomodó sobre su novio y lo besó.
–Te extrañe y sé que tú no me lo dirás.
–Me conoces.
–Baka.
Itachi silenció a su amante con otro beso, pero este duró más y es que se convirtió en una lucha de lenguas. El menor tomó al otro y lo acomodó de modo que sus penes –que ya se erguían– quedaran alineados y de ese modo los masturbó juntos, haciendo que ambos con caricias y besos llegarán al clímax.
–Oye… eso fue bueno… pero te quiero dentro.
Itachi no se hizo del rogar y usando el agua como lubricante, preparó a su amante que gustoso se separó de este y se colocó sostenido de las rocas y alzando el trasero en una invitación nada sutil. Eran jóvenes y con mucha energía y pasión. Itachi penetró a Shisui y este se arqueó de placer, el menor inició con el movimiento y en ese lugar apartado solo se escuchaban sus jadeos y el sonido de sus caderas golpeándose.
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Naruto se removió, medio despertando y buscando a sus compañeros, notó que cierto pintor estaba muy ceñido al brazo de Sasuke, sin querer quedarse excluido, se acercó y se abrasó al otro brazo y hasta sintió como el sueño lo vencía y sonriendo se quedó dormido de nuevo… afortunadamente no recordó que Itachi también compartía habitación con ellos, si no lo hubiese buscado.
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Al terminar Itachi no salió de su amante si no que besó la espalada de este, saboreando esos momentos robados.
–Itachi… debo irme…
–Pero no descansaras.
–Sí, tengo habitación ¿quieres conocerla?
Dijo pícaro Shisui y agarrados de la mano se dirigieron a la habitación del mayor.
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A la mañana siguiente Itachi veía como los niños devoraban su desayuno, pues parecía que deseaban dar un paseo por el lugar, este aceptó y los acompañó hasta que estos encontraron algo de diversión jugando, tiempo que el mayor aprovechó para dormir.
Naruto vio como Itachi se iba descansar y sonrió radiantemente. Sasuke lo miró y preguntó.
–¡¿Y ahora que te pasa dobe?!
–Nada, es solo que… ¡Itachi es genial ttebayo!
Los otros dos niños rodaron los ojos, sin embargo para Naruto el que estuviese en un lugar como ese, en donde lo atendía bien y nadie le ponían mala cara, compartiéndolo con su amigos… casi familia, era una experiencia que nunca olvidaría y que le agradecía a Itachi muchísimo.
La última noche Itachi sacó unos paquetes y se los entregó a los niños.
–No es mucho, solo algo que espero les sirva.
Naruto abrió el suyo y vio un monedero en forma de rana y agradeció muy contento:
–¡Gracias Itachi! Se llamara Gama-chan.
Para Sasuke una camisa como la que él usaba, pero en color azul y con el símbolo Uchiha.
–Es como las que usamos en el clan, al obtener nuestra banda.
–Gracias Aniki.
Para Sai un cuaderno de dibujo y varios pinceles.
–Espero que nos incluyas en ese.
Sai no respondió, pues sabía que el Uchiha mayor había notado el cuaderno que había hecho para su hermano.
Su regreso fue bastante más tranquilo. Itachi deseó que los tres niños hubiesen hecho buenos recuerdos, pues pronto iniciarían con esa vida tan dura de shinobis. Por lo menos dos de ellos, pues sintiéndose muy egoísta, por primera vez no vio como una desgracia el que su otouto no pudiese caminar, pues de ese modo no correría tanto peligro.
Mil gracias a:
kaoryciel94, Alba marina, Zanzamaru, Guest1 - Si tal vez -, Niniux, Zussi, Moon-9215, MaryRosaNegra, kane-noona, harunablakrose, chizuruchan1999 y Sky Rocker Angel.
