Hola otra vez.

Argh! Estoy mandando al carajo mi tarea para seguir con el fic… ¡No me arrepiento de nada!

Shingeki no Kyojin y sus personajes no me pertenecen, todo es obra de Hajime Isayama.

Como sea, aquí el siguiente cap. Disfruten.


Eren llegó a su edificio casi a la 1:00 pm, pensó que Levi tal vez estaría ocupado o trabajando, no estaba seguro y eso le incomodaba. No sabía nada de este Levi, si tenía los mismos gustos o si tendría alguna alergia, era como estar enamorado de un desconocido por mucho tiempo.

Por ahora, el plan malvado para atraer a su sexi vecino debía esperar. Tenía que correr a la universidad, de lo contrario no podría matricularse ese mismo semestre.

El semestre actual ya estaba en su última vuelta, los chicos que estaban a punto de graduarse probablemente ya se habían inscrito en la universidad y por lo tanto, tendrían más tiempo para estudiar para el examen de admisión, pero cierto castaño había sido de los últimos en registrarse, debía correr para finalizar el trámite de inscripción y aún así, no habría suficiente tiempo para estudiar.

No le preocupaba, ya había presentado el examen una y otra vez, aunque solo unas cuantas en territorio japonés, pero no debería ser tan difícil. Tomó sus llaves y salió disparado a buscar un taxi. Una de las razones por las cuales se había retrasado en el registro de la universidad, era porque el falsificador que lo ayudaba a conseguir sus documentos legales se había retrasado con un su pasaporte.

Así estaban las cosas:

Nombre: Eren Jeager

Nacionalidad: italiana

Edad: 19 años

Altura: 1.70 cm

Peso: 65 kg

Fecha de nacimiento: 30 de marzo de 1996.

Sus padres habían muerto poco después de cumplir los 18 y le habían dejado de herencia el fondo que tenían para emergencias, que si bien no lo había vuelto millonario de la noche a la mañana, le dejaba para vivir decentemente, pero de todas formas no se quería confiar y planeaba buscar un trabajo pronto.

Su cabello castaño cenizo con un tono de piel algo tostada, gritaba "Toscana" por todas partes. Sus padres habían sido hijos únicos, así que no tenía más familiares. Había decidido salir de Italia y vivir en Japón por su gran sistema educativo. Eso era todo. Esa era la vida que se había inventado y la que todos creerían.

Aunque normalmente, alguien que no quisiera tocar algo sensible en el ojiesmeralda, detendría sus preguntas después de saber lo de sus padres, tenía planes de respaldo. Por supuesto dominaba el italiano e incluso había pensado en algunas anécdotas. Sin duda, el pasar de los años le había dejado callos cuando de mentir se trataba.


Al llegar a la universidad, dejó la papelería requerida para un estudiante extranjero y estaba dispuesto a marcharse cuando se topó con alguien de cabello negro –si, de nuevo– dejando regados todos los papeles que llevaba consigo.

–Disculp…

–Lo sien…

Ambos habían comenzado a hablar, pero se detuvieron en seco al ver a la persona parada en frente suyo. Ninguno dijo una sola palabra, solo se miraban pasmados, aunque por diferentes razones.

Eren estaba a punto de derramar lagrimas, pero hizo un esfuerzo sobre humano –como todo en él – e intentó sonreír lo más amigable posible. Así era como se veía él, pero la realidad era otra.

Sus ojos esmeralda se mostraban llorosos, y aunque ninguna lágrima se desplomó, el brillo de las casi lagrimas le daba cierta luminosidad y perfección a sus orbes. Su sonrisa se veía un poco torcida, como tratando de reprimir un peso enorme, pero aún así, se veía muy emocionado.

La persona frente a él se sonrojó un poco, aunque no quería demostrarlo, así que hizo todo lo posible para no cambiar su expresión.

–Hola –Eren fue el primero en romper el silencio, aunque su voz se escuchaba como un susurro –. Lamento eso –intentó actuar normal al recuperar su voz habitual. Se agachó para comenzar a juntar los papeles –. Me llamo Eren Jeager.

Esto último le salió con un encanto natural y con la sonrisa de un ángel ya estando de pie. El castaño extendió la mano a manera de saludo.

–Soy Mikasa Ackerman –respondió la pelinegra con seriedad.

– ¿Vienes al registro? –Mikasa solo asintió –. También yo, estaré en la licenciatura en derecho, ¿Y tú?

–Criminología.

Ella tenía tan pocas reacciones como Eren recordaba, por alguna razón, esa frialdad lo hacía sentirse en casa.

–Bien, espero verte al iniciar el semestre –dijo el moreno queriéndose retirar –. Te veo luego Mika.

Esto a la asiática la hizo sonrosar fuertemente. En ese momento estaba un poco preocupada por tener poco tiempo para estudiar, pero después de conocer a Eren Jeager, se había decidido a entrar en esa facultad.

Eren fue feliz todo el camino, no pensaba encontrarse nuevamente con personas tan importantes para él. Llegó a su apartamento a eso de las 2:30 pm, debía darse prisa si quería ver a Levi de nuevo.

Pasó el resto del día despejando su sala y quitando plásticos de sus muebles. Ya por la noche, cierto abogado iba llegando a su departamento con el ceño fruncido por el tráfico. Era socio del despacho de abogados en el que trabajaba, así que a veces tenía que quedarse más tarde de lo usual y aunque generalmente iba a cenar a un restaurante, ese día no tenía ganas de la humanidad, solo quería llegar a su hogar y pedir algo a domicilio.

Apenas salió del ascensor vio al mocoso molestando en la puerta de su apartamento. Se acercó sin decir nada, solo con un mal presentimiento.

–Levi –san –dijo Eren con una enorme sonrisa –. Qué bueno que está aquí.

–Aquí vivo idiota –respondió el mayor. Eren solo lo ignoro.

–Pues verá… yo quería disculparme por lo de ayer, no fue mi intención – el de ojos esmeraldas se había sonrojado un poco y ahora miraba al suelo. Se veía más lindo de lo que Levi quería aceptar –. Y para compensarlo, me gustaría invitarlo a cenar hoy.

Levi alzó una ceja. El chico era bastante lindo y aparentemente sabía que no le convenía hacerlo enojar. Miró a Eren de pies a cabeza. Llevaba una polera negra con las mangas largas de color hueso que le amoldaba perfecto a su delineado cuerpo y unos pantalones igual de ajustados de color vino que resaltaba su bronceada piel. No estaba de más tener a alguien follable que le hiciera la comida de vez en cuando.

–De acuerdo. Voy en un minuto.

Fue todo lo que dijo el azabache antes de entrar en su departamento. Eren sonrió y regresó a su hogar solo para confirmar que todo estaba limpio y en su lugar, en el fondo esperaba que conservara su manía por la limpieza.

La verdad, el departamento de Eren no estaba tan limpio, tan solo había lanzado las cosas que estorbaban a su habitación. Solo los posibles lugares en los que Levi podría estar estaban limpios, el resto era una pocilga.

Al poco tiempo, se escucharon en la puerta unos golpecitos y Eren fue a abrir. Ahí estaba su ex capitán con unos pantalones de un gris más oscuros que sus ojos y jersey color caqui de manga larga. El chico agachó la mirada al recordar ese cuerpo de infarto.

Lo invitó a entrar y se sentó en la mesa en lo que Eren servía en dos platos. Levi echo un vistazo y vio todo impecable, como le gustaba. Tal vez no era tan mal chico. Le sorprendía, dado que el apenas llevaba un día ahí.

–Espero que le guste la lasaña Levi- san.

– ¿Cómo sabes mi nombre?

El cuerpo de Eren se tensó y sus bellos orbes esmeraldas se abrieron de par en par. Hubo un momento de silencio mientras Eren pensaba una buena respuesta. El chico dejó el plato de Levi frente a él y volvió para seguir sirviendo el suyo.

–Le pregunté a los vecinos de abajo.

Levi frunció el ceño, imaginaba el tipo de cosas que esos bastardos le habían dicho al chico de él, habían estado en su contra desde que Levi les había reclamado que dejaran de follar tan alto para todo el edificio.

Aunque en cierto punto, también le molestaba que ellos tuvieran mucho más sexo que él, no por falta de candidatos, sino por falta de tiempo o humor. De hecho, el día anterior, en el bar que había estado por la noche, tanto hombres como mujeres prácticamente se habían abierto de piernas frente a él, pero no estaba de ánimo.

Eso había cambiado, no solo tenía ganas de tener cualquier sexo, sino uno que despertara a toda la manzana. Volteo la vista a el castaño y pudo apreciar su bello y formado trasero. Sonrió maliciosamente, lo había decidido, se tiraría a su vecinito.

–Pues me temo que estoy en desventaja – habló en cuanto Eren se sentó en la mesa –. No conozco tu nombre.

–Oh. Lo siento, que grosero –rio con inocencia fingida –. Soy Eren Jeager.

– ¿Eren Jeager? –repitió el más bajo.

Esa reacción nunca hubiera sido prevista por Eren, parecía como si Levi acabara de recordar todo lo que pasaron juntos. Sus ojos estaban tan abiertos y sorprendidos que incluso en sus días en la Legión de Reconocimiento no había visto.

El corazón de Eren latía muy rápido, ¿acaso Levi lo había recordado? Si era así, se pondría a llorar.

– ¿Hay algún problema? –preguntó el moreno con un hilo de voz esperanzado.

–No, disculpa, es solo que creí que ya había escuchado ese nombre antes, pero me equivoqué.

Levi había asustado al chico por una mala jugada de su mente, tendría que ser amable si quería que el mocoso se abriera de piernas, pero pensándolo bien, no quería ser arrestado por la desinformación.

– ¿Y tu edad? –preguntó empezando a comer.

–Tengo 19 años –respondió Eren sin una pizca de duda.

–No pareces japonés.

–No, yo soy italiano.

–Lo sospechaba, los japoneses no hacen buena comida italiana ni aunque su vida dependa de ello.

–Lamento cocinar esto, es solo que la comida de mi país se me da mejor –Mentira. Siempre le gustó cocinar, así que había aprendido la cocina básica de varios países, pero quería verse como un gatito asustado.

–Está bien.

El resto de la cena pasó en silencio, verdaderamente a Levi le importaba un carajo la vida que el joven había llevado, así que no era necesario hablar más de lo estrictamente necesario. Eren sabia esto y no estaba muy conforme.

El azabache miraba comer Eren gustoso con esos labios carnosos que, cuando bebía vino, se tornaban de un tono carmesí intenso. Tal vez se miraba como un viejo verde tratando de follarse a un chico, pero si, quería adueñarse de esos labios.

–Eres gay, ¿cierto? –Levi rompió el silencio cuando estaban a punto de terminar sus platos.

Eren se atragantó con el vino y tosió un poco.

– ¿Disculpe? –el castaño estaba muy sorprendido. Había olvidado lo honesto que era su capitán.

–No me vengas con timidez niño, se te nota a kilómetros.

Este Levi era tanto o más inteligente y observador que el anterior, debía tener cuidado con lo que diría de ahora en adelante si no quería que lo descubrieran.

Eren solo asintió con la cabeza mirando a la mesa totalmente sonrojado, y esta vez era en serio, tampoco quería parecer una niñita asustada. Pero Levi lo veía de otra forma. Hermoso extranjero con ojos de ensueño, aparentemente viviendo solo y a unos pasos de su apartamento, con un buen cuerpo, un violable trasero, debía aceptar, gay y legal. No era su culpa, cualquiera querría ponerlo en cuatro.

–Levi- san, ¿A qué se dedica? –Eren quiso cambiar de tema por uno que no lo hiciera sonrojar hasta las orejas.

–Soy abogado –respondió el mayor sin mucho interés.

– ¿Enserio? Yo voy a estudiar leyes –dijo el chico emocionado sin darse cuenta de que tenia salsa de tomate en la comisura de sus labios.

Levi no le prestó atención, solo se acercó sin pensar y limpió la salsa del rostro de Eren con el pulgar para después lamerlo. Para cuando lo pensó mejor, ya era tarde. Ambos se quedaron en silencio sin saber qué decir.

–Tenias una mancha – Levi se excusó mirando hacia otro lado… ¿sonrojado?

Eren no creía lo que veían sus ojos, su querido comandante, el hombre más fuerte de la humanidad, ¿sonrojándose? Aún no decidía si eso era extraño, tétrico o lindo, pero de una cosa si estaba seguro. Quería ver esa expresión día y noche. Tuvo la insaciable necesidad de tocar ese rostro, de besarlo y no soltarlo, pero aún no era el momento. Eren lo conocía perfectamente –algo así– y sabia que debía ir con cuidado con él, tantear el terreno antes de hacer cualquier movimiento.

Así que, para reprimir sus impulsos tomó ambos platos de comida y los llevo a la cocina. Lo único que separaba la mesa donde estaban comiendo y la cocina, era una pequeña barra, así que no pondría la distancia que a él le gustaría para no irse encima de Levi, pero era algo.

Sirvió el postre, que era un pastel tortuga [1] que a Levi le encantó, comió poco menos de la mitad. Eren se preguntaba cómo podría caber tanta comida en un cuerpo tan pequeño como el suyo, pero le ponía en extremo feliz compartir una buena cena por primera vez con su Levi.

Ciertamente, y eso era algo que ni siquiera Levi podía negar era que Eren era demasiado bueno en la cocina –producto de años aprendiendo para diferentes propósitos, unos más puros que otros– y, como Eren no iba a acabarse la otra mitad, dejó que el azabache se quedara con lo quedaba del postre.

–Hasta pronto, Levi- san –se despidió el chico con una enorme sonrisa.

–Después traeré tu plato –fue toda la respuesta de Levi antes de encerrarse en su departamento.

Al cerrar la puerta, Eren se recargó en ella y suspiró. Había extrañado mucho la compañía del mayor. Levi, por su parte, se había quedado parado a mitad de su sala contemplando el pastel a medio comer.

Miró el plato mientras desprendía brillos físicamente imposibles y un aura de profundo amor hacia lo que tenía en las manos [2]. Ese en especial era su postre favorito, pero preparado por ese mocoso caído del cielo, sentía que su boca se caería si lo anhelaba un poco más.

No quería que el chico lo viera así, por lo que trató de despedirse lo más rápido posible. Se sentía como un crio por algo tan simple. Suspiró y dejó el postre en su refrigerador. No quería terminar vomitando por no saber parar.

Se quitó toda la ropa y se metió a la ducha. Se había bañado antes de salir, pero sentía que debía refrescarse un poco de todos modos. Se vistió y se fue dormir, pero lo que Levi jamás reconoció, fue que esa noche, siempre estuvo Eren en sus pensamientos.


La siguiente semana, Eren se encargó de conocer la meticulosa rutina de Levi y estudiarla correctamente, aunque tan solo deseaba conocerla por curiosidad, encontró algo realmente interesante. Levi iba a un gimnasio cerca de su edificio tres veces por semana, y para su buena suerte, ahí daban clases de lo que por algunos años había sido una de sus pasiones más grandes: el sexy dance.

El chico lo tomó como una simple y graciosa casualidad, en este baile podía ejercitarse de una mejor manera que las aburridas rutinas de ejercicio que seguramente su vecino hacía.

Cuando entró a registrarse, una diabólica sonrisa se dibujó en su rostro al ver que para llegar a la única salida, se tenía que pasar por los salones de baile que tenían la pared frontal de cristal transparente y el resto de las paredes eran espejos. Definitivamente pasaría algo divertido.


Un sábado, dos días antes de su examen de ingreso a la universidad, se había cansado de estudiar todo el día y salió a tomar aire. Se puso su ropa deportiva y tomó su celular y salió a correr.

A mitad del camino, había comenzado a llover fuertemente, pensó que amainaría pronto pero se equivocó, las calles poco a poco se fueron inundando cada vez más y él comenzaba a empaparse encima de su sudor. Decidió volver a casa.

Para cuando llegó a su piso, ya estaba empapado aunque no estaba seguro de qué, sus pasos acarreaban agua, seguro eso le molestaría a Levi, pero que se joda, no estaba teniendo un buen día.

Metió la mano en su bolsillo para sacar la llave de su apartamento y confirmó su teoría, no estaba teniendo un buen día. Había olvidado la llave dentro. Instintivamente pensó en ir al departamento de Levi, pero al final decidió conservar su orgullo.

A Levi le gustaba el mal clima, los idiotas se iban a casa y los niños ruidosos volvían con sus madres, además de que las nubes eran tranquilizadoras. Lo que no le gustaba de los días lluviosos, era que el agua formaba charcos, los charcos tenían lodo, y el lodo era transportado por inútiles humanos. Todos en el edificio que hubieran llegado después de que comenzara a llover, meterían lodo al lobby y eso era irritante.

Por supuesto, él estaría impecable. Siempre trataba de asegurarse de que incluso el suelo donde pisaba estuviera limpio para no meter ningún tipo de suciedad a su hogar.

Le gustaba ver los días lluviosos desde su ventana con una taza de café mientras leía un buen libro, pero ese día había tenido que salir porque su limpiador favorito se había acabado y porque ese mismo día había salido un libro que desde hace tiempo había estado esperando.

Así, con el fuerte detergente en una mano y su nuevo libro en la otra, entró al edificio viendo con desagrado manchas de pisadas mugrientas en el bello mármol del lobby. Su ceño se frunció aún más. Camino hacia el ascensor buscando con la mirada a quien hacia el aseo en la recepción y se tranquilizó un poco al ver a una mujer de uniforme blanco tratando de quitar las manchas en el suelo.

Por personas como ella era que aún tenía fe en la humanidad. Llegó a su piso y lo primero que vio se quedó registrado en su mente. Eren estaba sentado frente a la puerta de su apartamento mirando la lluvia por la ventana al final del pasillo con una pierna doblada y la otra extendida.

Levi se acercó un poco más hipnotizado por la escena. Aparentemente, el moreno no se había percatado de su presencia a pesar de que el mayor ya estaba lo suficientemente cerca para ver su rostro.

Los bellos ojos de jade se iluminaban con los relámpagos y parecían perdidos en la nada, inmersos en la lluvia. Su bronceada piel también resaltaba con cada luz proveniente del exterior. Tanto su ropa como su cabello estaban empapados, de los mechones de su cabello caían gotas sobre su abdomen y su camisa se pegaba a su figura, Levi incluso podía ver a través de la tela. Algo comenzaba a apretar en sus pantalones.

–Oh Levi- san–el menor giró la cabeza hacia él, sorprendiéndolo con pensamientos no muy apropiados –. Buenas tardes.

– ¿Qué tienen de buenas? –Levi rogaba internamente porque su voz y sus facciones fueran las mismas impenetrables de siempre –. Estas hecho un desastre.

–Sí, digamos que la lluvia me sorprendió –Eren sonrió endemoniadamente lindo.

Levi se puso en cuclillas para estar a su altura. Es algo que nunca habría hecho de tener opción, pero el problema en sus pantalones era algo que debía ocultar de alguna forma. Por supuesto, el gesto le sorprendió a Eren.

– ¿Y qué haces afuera? –el castaño se sorprendió aún más, ¿Levi interesándose por alguien más? Tal vez no era la misma persona, solo el mismo rostro.

–Emm… olvidé mis llaves.

–No me sorprende de un mocoso. ¿Y ahora tu plan es quedarte aquí hasta volverte fundirte de la pared?

–No, ya llamé al bedel [3]... Bueno, no me respondió, le dejé un mensaje –un pequeño sonrojo se vio en su adorable rostro.

–Ese inepto nunca está aquí los fines de semana, vuelve hasta el lunes por la tarde.

En ese momento todos los colores abandonaron el rostro de Eren. Supo que todo se había ido al carajo. Levi por su parte, ya había resuelto su incomodo problema bajo.

– ¿Te quedaras aquí dos días? –una endemoniada idea estaba cruzando por la mente de Levi, intentaba alejarla pero era persistente.

–N-no puedo… tengo un examen muy importante.

Eren miro al suelo con los ojos muy abiertos, como tratando de procesar la noticia. Al ver ese rostro asustado, Levi ya no pudo más consigo mismo y se rindió.

–Bien, por ahora ve a mi departamento, ya después decidirás que hacer.

Algo en su estomago se movió fuertemente, tenía un terrible presentimiento de lo que estaba a punto de hacer. Eren por su parte, tuvo una avalancha de sentimientos, no sabía qué intenciones tenía el azabache, pero en el fondo él sabía que si lo único que Levi quería era ayudar, de verdad le asustaría. Por un momento pensó en declinar la oferta, pero no tenía más opción a pesar de que sabía que nada bueno resultaría.

–Gracias Levi-san –Eren sonrió inclinando la cabeza un poco y devolviéndole el brillo a su mirada que volvía a destacar por las gotas cayendo de su cabello.

Levi sintió algo moviéndose en su pecho, en su estomago y en su entrepierna. Mierda, justo cuando ya había resuelto ese asunto. Se puso de pie para dejar de ver ese rostro tan perfecto.

–Si, como sea, solo muévete.

El más bajo abrió su puerta dejando entrar primero a Eren para cerrar la puerta detrás suyo. Esa iba a ser un largo día.


¿Ahora qué pasará cuando Eren esté en casa de su sensual vecino? La verdad es que aún no me puedo decidir si incluir lemon en el siguiente capítulo, ¿Qué dicen ustedes? Dejen sus review.

Otra cosa, cambié el apellido de Levi desde que pasó la introducción, porque creo que Hajime- san debe tener una razón para que Mikasa y Levi tengan el mismo apellido en su época, pero aquí, varios siglos después, el apellido de Mikasa se mantiene y Levi vuelve a nacer como hijo de los Corporal, que tal vez introduzca más adelante. Díganme si les gustaría.

Nos estamos leyendo.

[1] Pastel tortuga es como un pie de queso, pero con chocolate y nuez que no es tan empalagoso como un pastel normal.

[2] Algo así como Usagi cuando Misaki le regala dulces en la tercera temporada de Junjou Romantica :3

[3] Es la persona encargada de vigilar el edificio y avisar al dueño si algo sucede con los apartamentos o los inquilinos, generalmente vive en el mismo edificio. No estoy segura de cómo se les dice en otros países así que usé un término un poco más técnico