Capitulo VII
La tarde de su regresó a la aldea, los Uchiha recibieron una visita inesperada. Itachi miró a los hombres sin dejar de lado sus sospechas. Los amigos de Sasuke habían ido a sus casas a revisarlas un rato, pero regresarían a cenar.
Itachi sirvió el té y esperó a que los visitantes explicaran el asunto que los había llevado a su hogar, más estos no parecían llevar ninguna prisa.
–¿Cómo les fue en su viaje? –preguntó Sarutobi.
–Bien Gracias.
–Espero que no hayas tenido problemas con ese travieso de Naruto.
–No, él es muy obediente.
Sarutobi miró con sospecha a Itachi.
–Lo es, solo hay que prestarle atención, es lo único que busca. Y disculpen mi pregunta ¿Qué les trae por aquí?
Los dos hombres guardaron silencio hasta que el Tercero dejó su taza y cruzó las manos sobre su regazo.
–Itachi ¿has pensado en el futuro de Sasuke?
–Todos los días.
–Pero no en el futuro a largo plazo, si no inmediato, sabes que no será un shinobi que pueda seguir con sus compañeros.
–Hay otros sitios en los que él podrá desarrollarse.
–Precisamente ese es el motivo de nuestra visita. –confirmó el Tercero.
Itachi no tuvo que escuchar más, después de todo sospechaba el motivo de esa visita, pero quería comprobarlo.
–¿Fue su idea? –preguntó al Hokage.
–Fue mi idea. No voy a andar con rodeos, te conozco me conoces. Sasuke sería un excelente miembro del equipo de interrogaciones.
–Él aún no ha despertado el Sharingan… –ya se oponía el Uchiha mayor.
–No juegues con mi inteligencia Itachi, no soy un genio como tú, pero soy el mejor en lo que hago. Tu hermano menor lo despertará eventualmente.
–…
–Lo quiero en mi equipo.
El Uchiha mayor se quedó callado, debía decidir entre proteger a su hermano teniéndolo a su lado o dejar que a pesar del problema de Sasuke, este pudiese tener un futuro ganándoselo con su propio esfuerzo.
–Yo quiero hacerlo.
Esa fue la respuesta de Sasuke. El menor había escuchado la propuesta cuando iba en busca de su Aniki. Itachi observó a su otouto y preguntó:
–¿Estás seguro?
–Si.
–No podrás estar en casa.
Ibiki miró al menor e informó:
–Eso no es necesario, si él hace un juramento de total discreción.
–Me parece bien –volvió a afirmar Sasuke.
Morino y el Sandaime se despidieron y dejaron que los dos hermanos Uchiha, conversaran sobre la decisión. Itachi sirvió té para su hermano y él bebió un sorbo de su taza.
–No es necesario, hay otras áreas en las que podrías probar.
–¿Investigaciones? ¿Medicina?
–Son dos opciones más.
–No. Soy un Uchiha y mi Sharingan servirá.
–Aún no lo posees.
–Si lo tengo.
–¡¿Cómo?!
–Lo tengo desde hace algún tiempo.
–¡¿Cómo?! ¡¿Por qué?!
–Naruto… Cuando ese Maldito de Mizuko le dijo lo del Kyūbi, eso lo dejó muy mal y…
–Tú también resentiste su dolor.
–Sí, ¿por eso lo tengo?
–El Sharingan es una reacción al dolor emocional, cuando algo nos duele tanto que no podemos enfrentarlo. Yo lo obtuve cuando sentí que perdía alguien muy especial para mí.
–…
Sasuke no quiso preguntar, temía la respuesta de su hermano, pues eso quedaría decir que Itachi también tenía debilidades y él no estaba preparado para aceptarlo.
Itachi se levantó y caminó hasta hincarse frente a la silla de Sasuke.
–Promete que te cuidaras.
–Prometo que seré el mejor.
–Otouto baka.
El de coleta se recargó en las piernas inmóviles de Sasuke y suspiró. Sasuke colocó una mano sobre el cabello de su hermano, no dudaba del amor de Itachi y por eso mismo se sentía culpable de querer competir con él de desear que alguien lo viera por ser Sasuke Uchiha y no el hermano lisiado del genio Uchiha, dejar de ser la sombra de su perfecto aniki. Ibiki le estaba dando una oportunidad de destacar lejos de Itachi y Sasuke se juró que la aprovecharía.
Naruto llegó primero, Los dos Uchiha estaban en la sala leyendo, cuando la tromba rubia llegó a sacar a Sasuke al patio y jugar antes de la cena. Itachi los vio salir y preguntó al rubio:
–¿Y Sai?
–No lo sé, cuando se despidió de mí dijo que haría todo lo posible por venir, pero que tenía muchas cosas que hacer.
–¡¿Qué tantas cosas podría tener pendientes?! –preguntó burlón el moreno menor.
Itachi ya no insistió en el tema, sabedor de que el pequeño pintor seguramente llevaría un reporte a Danzō, lo que resultaba en que no era factible que Sai supiese que Sasuke entraría en el equipo de interrogaciones de Konoha. El de coleta se levantó y caminó hasta el patio donde Naruto brincaba por todos lados tratando de evitar los pequeños petardos –no peligrosos– que la lanzaba Sasuke.
–Sasuke hay algo que debes contarle a Naruto. –El menor alzó una ceja– Naruto es tu mejor amigo se alegrara por ti.
–Pero es secreto.
–Eso no lo es, de todos modos, Naruto no dirá nada.
El rubio veía a uno y otro hermano hasta que Sasuke lo llamó.
–Dobe… –El jinchūriki se acercó– Yo ya tengo equipo.
–¡¿Por qué?!
–Cálmate dobe… Yo ya tengo equipo porque me voy a otro lado a estudiar.
–¿Nos separaremos?
–Eso ya lo sabías.
El rubito alzó los hombros.
–Naruto –empezó a explicar Itachi– Sasuke pertenecerá al grupo de Interrogaciones de Konoha ¿sabes lo que eso significa?
El rubio negó– Significa que no estudiara en un equipo de tres con un sensei, llevara un entrenamiento diferente aquí en la aldea, seguramente es el único de su generación que fue aceptado tan pronto y por Ibiki que vino personalmente a decírselo.
–¡Vaya teme siempre siendo tan presumido ttebayo!
Sonrió feliz el rubio que secretamente deseaba que su amigo fuera parte de los shinobis de la aldea, al igual que él y que no se quedara atrás. Sasuke sonrió algo sonrojado para él que su amigo estuviese orgulloso de sus logros –que lo dijera a su manera– era la mejor recompensa.
–Tú tráelos que yo me encargare de sacarles la información. –dijo socarrón Sasuke.
–¡Si ttebayo!
El mayor negó, se metió a la sala no sin antes decir muy serio.
–Naruto esto solo es entre nosotros, nadie más debe saberlo.
–¿Ni Sai?
–No, lo siento, ni él.
Naruto se quedó callado por un tiempo, pero para bien o para mal las palabras de Itachi siempre lo convencían de todo.
–Yo no diré nada. –afirmó muy serio el de ojos azules.
–Le diremos que estudiaré aquí en la aldea, pero no donde.
El rubio aceptó y los dos menores siguieron con su juego. Pocos minutos antes de que Itachi sirviera la cena Sai apareció y se unió a la reunión.
–No me agrada que no te veré, puede que hasta semanas –se quejaba el rubio con Sasuke.
–Puedes venir en cuanto termines tus misiones, si no tengo entrenamiento me encontraras.
–…
Sai tomó un pez frito y lo engulló.
–¿Itachi-kun podría rentarnos una habitaciones? Mi departamento mide lo que una de ellas.
Itachi miró al pintor y sonrió con algo de malicia, a ese chico le habían ordenado eso o simplemente les gustaba la compañía de los otros, en cualquiera de los casos no era mala la idea, tenerlo vigilado y al alcance de quitárselo a Danzō.
Naruto por su parte aplaudió mentalmente esa idea de Sai. Sasuke se preguntó si podría soportar más gente invadiendo su espacio personal y luego se respondió que casi era lo mismo que hacían ya.
–Es buena idea, pero nos dividiremos las tareas del hogar –sentenció el menor de los Uchiha.
–¡Yo escojo trapear el piso! –aseguró el rubio.
–Bueno, pues yo lavare la ropa –aceptó Sai.
Itachi siguió comiendo de pronto esos mocosos ya estaban decidiendo sin preguntarle, pero era algo que le beneficiaba; si Sasuke tenía a sus amigos a su lado y él podría salir de misión sin tanta preocupación.
–Hacer la comida lo dividiremos y… dobe no harás ramen siempre.
–¡Puedo hacerlo, si es mi turno de cocinar teme!
–¡No!
–¡Si!
Una discusión que duró hasta que los dos interesados notaron que Sai ya se estaba terminando los pescados.
Se fueron a dormir o a escoger una habitación que es lo mismo. Sasuke los seguía de cerca y es que afortunadamente había una para cada uno de sus amigos, porque él no pensaba compartir. Con estos instalados el Uchiha menor se dirigió a la habitación de su aniki.
–Itachi…
–¿Si?
–Prometo que hare que se porten bien. Gracias aniki.
Terminó el niño y para que su hermano mayor no notara sus mejillas sonrojadas salió lo más rápido que pudo.
Al otro día los Uchiha acompañaron a sus futuros inquilinos a desocupar sus departamentos. Con Sai hubiese sido rápido si este no hubiese leído en un libro que era cortés despedirse de sus vecinos y hasta que terminó con los del último piso, pudieron salir de ahí. Con Naruto no hubo tantos contratiempos y cuando todas las cosas del rubio –que no era muchas– estaban abajo, los vecinos se asomaron con sonrisas en sus rostros y comenzaron a murmurar cosas desagradables.
–Adelántense, yo me llevó lo más pesado –ordenó Itachi.
Los niños obedecieron aunque un renuente Sasuke miraba mal a todos los vecinos del rubio. Itachi los vio avanzar por las calles y cuando los perdió de vista se giró… Las aspas se movieron y cada uno de los incordios cayó en una pesadilla que duraría una hora, lo suficiente para recordarla por mucho tiempo. Itachi colocó unos sellos que desaparecieron de inmediato poco después y se giró –su chakra no debía dejar huella. Itachi alcanzó a los tres chicos más adelante.
Con los inquilinos instalados se dispusieron a hacer su diario de tareas. La rutina se instaló de manera tranquila a pesar de las peleas de dos de ellos, y es que Sai e Itachi casualmente les gustaba compartir el silencio y solo ser espectadores de las discusiones de Sasuke y Naruto.
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Naruto devoraba la fruta junto con cucharadas de cereal, frente a Sasuke que estaba más entretenido en verlo que en sus propios alimentos.
–Naruto come despacio. –mandó Itachi.
–Lo siento Itachi, pero… ¡Se nos hace tarde! –gritó el rubio.
–No es cierto, te desperté antes porque sé que te cuesta levantarte –dijo muy tranquilo Sai.
–¡Eres un baka, Sai!
–No reclames dobe y come con calma. –sentenció Sasuke.
–Ya me llené –se quejó el rubito.
–A ver si no te hace daño comer tan apresuradamente. –mencionó el Uchiha mayor.
A un enfurruñado rubio y un más que tranquilo Sai los vieron partir los hermanos Uchiha a su primer día como Gennin.
–¿Listo Sasuke?
–Si.
–Vaya que puntuales ya están aquí.
Mencionó algo fastidiado Itachi al ver a los dos shinobis que llevarían a Sasuke a su primer día de entrenamiento, claro que para Itachi eran como ladrones que le arrebataban a su hermanito.
–Está bien aniki, todo saldrá perfecto.
Sasuke se adelantó y encontró a los dos recién llegados que agradecieron que solo fuese el primer día en el que tendrían que ir por el nuevo recluta, ya que esos ojos rojos –de Itachi– que los miraba con odio, eran algo aterradores y eso que eran shinobis curtidos, pero no era fácil enfrentar a un Uchiha molesto como era Itachi en eso momentos. En tanto el de coleta solo podía verlos de mala forma, pues estaba consciente de que si decía algo fuera de lugar, su hermano se molestaría por ponerlo en vergüenza. Al perder de vista a las tres figuras, el Uchiha mayor se dispuso a salir de misión, solo esperaba que a los tres niños les fuera bien.
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Kabuto acomodaba algunos tubos de ensayo, cuando sintió a su sensei entrar.
–Un Uchiha en Konoha y es el genio, suena tentador.
–Pero será difícil hacernos de él.
–Si, por eso vamos por la presa más débil.
Orochimaru se lamió los labios con la lengua viperina, siempre se jactó de saber analizar las habilidades deseables y esta ocasión no era la excepción.
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Sai dibujaba en su nuevo libro y Naruto ya cabeceaba, al principio de la elección estaba muy pendiente de todo, pero al ser casi los últimos, él ya estaba aburrido. Sakura sentía sudor en la palma de sus manos, el salón estaba quedando vacío y los dos raritos no habían sido escogidos, su yo interior le gritaba que no podía tener tan mala suerte y ser compañera de esos dos fenómenos.
El salón quedó vacío y los peores pensamientos de la chica se cumplieron: Su sensei sería Kakashi Hatake y sus compañeros Naruto y Sai.
El rubio colocó la trampa para el maestro y ella se dijo que eso debía ser una pesadilla.
–¡Yo!
Se presentó Kakashi. Sakura lo vio y gritó:
–¡Yo no quiero ser parte del equipo con eso dos raros!
Sai cerró su cuaderno y respondió.
–Nosotros pensamos lo mismo de ti, pero nadie nos preguntó… Fea.
Naruto cubrió la boca de su amigo.
Kakashi miró a su equipo y se rascó la nuca.
–Caray cada vez son peores.
No había sido una muy buena presentación, pero eso debía mejorar, se dijo el rubito… Y cuando le dio dolor de estómago se resignó a que no.
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Sin preámbulos lo llevaron hasta donde Ibiki le dio varios pergaminos para leer y memorizar, luego de eso lo llevaron a otra sala donde lo interrogaron varias veces y con las mismas preguntas, después a un examen de destreza donde salió victorioso y por ultimo uno de habilidades con los ojos cerrados. Más se puede contar con un Uchiha para no dejarse amedrentar.
–No es lo que esperaba, pero puedes mejorar Uchiha –sentenció Ibiki– Aquí serás entrenado desde el primer momento, aquí no tenemos tiempo para esperar a que te acostumbres.
–Entiendo.
–Que bien, no me gusta repetir las cosas.
Sasuke pudo respirar a gusto ahí no lo veía con lástima, en ese lugar y con esas personas, era uno más del equipo sin consideraciones ni trato especial.
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Naruto se recostó. Sasuke entró poco después con una taza de té.
–Toma dobe, es para que te quite el dolor.
–Huele feo.
–Y sabe peor, pero te curara.
–Pero…
–Si quieres cenar con nosotros en un rato que regrese Itachi, debes tomarlo.
El rubio se tapó la nariz y se bebió el líquido de un solo trago.
–Ahora descansa, te vendré a despertar cuando este todo listo.
Sasuke cubrió a su amigo con una manta y salió de ese desastre de habitación. Llegó hasta la sala donde Sai lo esperaba para seguir jugando Go* Los dos pelinegros se concentraron en el juego, hasta que la voz de Itachi se escuchó.
–Llegue.
–Bienvenido.
El de coleta se retiró a su habitación y se cambió para cenar con los niños, que seguro no lo habían hecho para esperarlo. Salió de su cuarto y se dirigió a la cocina, luego de nuevo a la sala donde los dos chicos recogían el tablero de juego.
–¿Y Naruto?
–Está durmiendo, le dolía el estómago. –explicó Sasuke– Voy a despertarlo se lo prometí
–Déjalo, yo lo hago –dijo el mayor– Preparen la mesa.
Itachi fue a despertar al rubio en los que los dos chicos restantes acomodaban todo para cenar.
El de coleta entró a la habitación del rubio y se acercó a la cama.
–Hey Naruto…. Naruto…
–…
–¡Naruto!
El rubio despertó y vio la cara sonriente de Itachi, se sonrojó aún pensado que seguía en su sueño, pero al escuchar la voz del mayor supo que no.
–Vamos a cenar.
–…Si.
Respondió el de marquitas esperando que Itachi no se hubiese dado cuenta de lo rojo de su rostro. Caminaron hasta la sala y con todo listo se dispusieron a cenar. Naruto preguntó –ya repuesto de la vergüenza.
–Itachi ¿conoces a Kakashi Hatake?
–He oído hablar de él ¿Por qué?
–Es nuestro sensei. –terminó Sai.
–¿Es bueno Aniki?
–Si es uno de los mejores, estudió con el Shondaime.
–¡Qué bien! ¡Eso quiere decir que nos enseñara muchas cosas ttebayo!
Itachi asintió creyendo firmemente que Kakashi había pedido ser sensei del hijo de Minato.
–¿Cómo les fue hoy con la presentación? –cuestionó el mayor.
–Pues Kakashi-sensei llegó tarde y nuestra compañera…
–Es fea. –dijo Sai.
–¡No! ¡Bueno…! –trató de explicar el rubio.
–Nos dijo raros. –reafirmó Sai.
Sasuke frunció el ceño, nadie más –aparte de él– podía llamar así a esos dos.
–Entonces aparte de fea, tonta. –terminó el chico de cabello negro con reflejos azules.
–Es Sakura, Sasuke –explicó el rubito.
–Nunca me agradó –terminó el Uchiha menor.
Itachi optó por intervenir.
–Denle una oportunidad, tal vez solo estaba nerviosa por ser su primer día como gennin. ¿Y a ti como te fue otouto?
–Bien, aprendí mucho.
La conversación continuó, pero ya no se tocó el tema de lo que había hecho Sasuke, pues era algo que no se podía ir contando tan fácil.
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La mañana apenas despuntaba cuando Naruto y Sai ya estaban saliendo rumbo a su primer día de clases con su sensei. Sasuke los vio partir, y se dispuso a limpiar el desorden de la cocina, que esos dos habían dejado por salir apresurados; afortunadamente los bentos ya los habían preparado con anterioridad, si no, no les hubiese dado tiempo de llevar nada. Al terminar se preparó para salir a su propio entrenamiento.
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Era más de medio día cuando el sensei de mascara arribó al lugar de entrenamiento, poniendo excusas algo extrañas. La prueba de los cascabeles inició, Sai y Naruto se acoplaron bien al principio, pero ganó las ganas de ser el mejor y fracasaron en el intento, Sakura ni se acercó a lograrlo. Y todo concluyó con un rubio atado a un tronco y la orden de Kakashi de no darle nada de comer. En cuanto el maestro desapareció Sai abrió su caja de bento y caminó hasta el rubio.
–¡Kakashi-sensei dijo que no le dieras nada! –reclamó la chica de cabello rosa.
–Ya lo sé.
–¡¿Y entonces que pretendes, que nos eche a todos?!
–Mira fea, yo no pienso enfrentarme a Sasuke enojado si sabe que Naruto no comió y que yo no hice nada por ayudarlo.
–¿Sasuke Uchiha? –preguntó incrédula la chica.
–Si.
–¿Él puede hacer…?
–Si no quieres que te grite fea igual que Sai, no termines esa pregunta –terminó furioso el rubito.
–Bueno es que yo pensé que Iruka-sensei le daba buenas calificaciones por quedar bien con su hermano.
Naruto y Sai miraron a la chica e intercambiaron miradas disgustadas.
–Eres una tonta –terminó Sai.
La chica ya estaba gritando cuando Kakashi apareció en una bola de humo.
–Les dije que…
–No podía dejar a Naruto sin comer.
–¿Por qué? –preguntó el profesor.
–Es mi amigo y… Sasuke me golpeara si se entera.
–El hermano de Itachi Uchiha.
–Si ese –sonrió zorruno el rubio.
–¿Le diste de comer a Naruto por eso? –preguntó el de cabello plateado.
–Y por qué no es bueno que en la etapa que estamos desarrollándonos, no nos alimentemos bien; eso lo leí.
–¿Y si te reprobaba y debías regresar a la academia?
Los dos amigos se vieron y luego a su profesor.
–Por lo menos regresaremos juntos. –Afirmó Naruto– Eso hacen los amigos.
–Los shinobis no tienen amigos. –concluyó Kakashi.
–¿Y entonces como triunfan en sus misiones si no se ayudan entre amigos? –preguntó el rubio.
Kakashi observó a los tres niños y sonrió –o eso parecía debajo de la máscara–, y les explicó su lema de los que son escoria por abandonar a sus amigos. Al terminar la prueba y aprobarlos, los tres niños regresaron a sus casas. Sakura se disculpó y prometió que no volvería a decirles raros o a hablar mal de Sasuke.
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Naruto y Sai llegaron al barrio Uchiha y caminaron hasta la casa donde las luces estaban apagadas.
–No me acordaba que estaremos solos.
–Si, cenaremos y dormiremos.
–¿Y eso?
–Tengo sueño.
–Vaya Sai ahora si te cansaste.
–¿Tú crees?
–Pues… sí.
Naruto rodó los ojos muchas veces le daba la razón a Sakura y creía que Sai –y un poco él–, eran raros.
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Sasuke se recostó en la cama dura sin mantas.
–¿Si crees que no puedes y necesitas una manta…?
–Lo haré.
Ibiki sonrió, esos Uchiha eran tercos y orgullosos.
–El entrenamiento tiene que ser riguroso aunque no estés en campo. Debemos de ir a la par con nuestros interrogados; la falta de sueño y condiciones totalmente incomodas son un método de interrogación y si caemos rendidos antes que ellos, no obtendremos lo que deseamos… información.
–Entiendo.
–Cada veinte minutos te despertaremos, si no necesitas que lo hagamos y te mantienes despierto por doce horas, habrás pasado la prueba.
Ibiki abandonó la habitación, una que solo contaba con paredes desnudas y una plancha de cemento que semejaban una cama.
Las ideas de Sasuke fueron pasando por su cerebro y de ese modo recordando algunos jutsus, sellos y otras cosas, pasó tres horas despierto, cuando sintió cansancio y los parpados se le cerraban recordó al sonrisa traviesa de su amigo rubio e incluso recurrió a la imagen del despistado de Sai y con eso las estrategias del próximo juego en el que derrotaría al pintor.
Ibiki miraba al chico que a pesar de estar moviéndose poco, no se quedó dormido.
–Un buen candidato. –aseguró el de cicatrices.
–Y yo que lo dude –afirmó Inoichi.
–Imagina con el Sharingan despierto.
–Más bien imagina sin todo el rencor que tenían sus parientes, será un buen shinobi lástima de… –comentaba el rubio.
–No lo digas. Pues ya está, en cinco minutos se cumplen las doce horas y media.
Los dos shinobis entraron y llamarón a Sasuke:
–Uchiha…
–No estoy dormido.
–Ya lo creo, pero se han cumplido, ya puedes descansar.
El niño moreno sonrió de lado, no es como si por escuchar esa orden se quedara dormido de inmediato y por eso solo movió la cabeza en gesto de asentimiento.
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Naruto se sacudió el pantalón y se vio los rasguños que tenía en las manos, ellos ahí buscando gatos perdidos, paseando perros y Sasuke haciendo algo interesantes, se dijo el rubito, pues cada vez que le preguntaba por su entrenamiento al moreno, este solo sonreía y decía Muy bien dobe.
Kakashi los esperaba cerca de la torre.
–¿Por qué tardaron tanto? Solo era un inofensivo minino.
–¡¿Inofensivo?! ¡Casi me hace un mapa en la cara ttebayo! –se quejó el rubio.
–Algunas personas son alérgicas a los gatos, por eso no me acerque, no puedo saber si lo soy yo.
Sakura se colocó a un lado del pintor y le dio un golpe en el brazo.
–¡Eso está en el expediente que te hacen en la academia! Si no nos hubiesen mandado una misión como esta.
Kakashi miró a su equipo y cerró su libro:
–Dejen de quejarse y vayamos a la torre.
–No es justo que nos manden esta clase de misiones. –se quejó el rubio de nuevo.
El equipo siete llegó a donde el tercero y varios shinobis entregaban misiones y tomaban los reportes de éxitos de estas. El rubio hizo una pataleta frente al Sandaime y este cedió ante su pedido, obteniendo su deseada misión.
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La gente seguía igual de ciega y tonta que siempre, se dijo el menor de los Uchiha a pesar de que él ya andaba solo por las calles y los aldeano lo veían casi a diario, aún no dejaban de susurrar a sus espaldas y de verlo con lastima. Sasuke optaba por ignorarlos, pero a veces le costaba trabajo hacerlo. Pasó a una de las tiendas y llevó leche, pues ya no tenían en casa, detestaba ser ayudado y cada vez que alguien lo intentaba su mirada feroz los hacía retroceder. No iba a ir por ahí mostrando lo que había aprendido con Ibiki, pero a veces le daban muchas ganas de hacerlo para demostrar que no era un pobre desvalido. Sasuke colocó las bolsas en el compartimento que tenía su silla atrás y se dirigió a su casa, está vez les ganaría a los otros a llegar.
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El equipo siete, se retiró a sus hogares donde Naruto –alborozado– relató lo sucedido a Sasuke, que ya estaba en casa.
–¿Cuándo dijo Itachi que vendría?
–En tres días. –respondió el Uchiha.
–¡Se lo dirás, le dirás que tenemos una misión real!
–Si lo hare dobe. ¿Por qué tanto interés?
–… –El rubio se quedó callado y se sonrojó lo que no pasó desapercibido para el menor de los Uchiha.
–Olvídalo. –terminó Sasuke.
Los tres niños cenaron y se fueron a sus habitaciones, Sasuke ya había tomado una ducha por la tarde así que Naruto y Sai no tuvieron que pelear por los baños para ducharse.
Naruto se terminaba de colocar su gorro de dormir cuando escuchó toques en su puerta, fue a abrir y dejó pasar a Sasuke:
–¿Que pasa teme?
Sasuke guio su silla hasta ponerla a lado de la cama y sin mirar a su amigo trató de preguntar algo que lo había dejado con una duda que le estaba molestando, sin saber por qué.
–… Oye Naruto… tú… ¿A ti…?
–¿Si?
–¿Por qué te importa tanto mi hermano?
–¡¿Cómo por qué teme?! ¡Él ha sido muy amable conmigo!
–Porque es amable contigo y por eso… te sonrojas.
–¡¿Qué tonterías preguntas teme?!
Respondió haciendo movimiento exagerados con las manos tratando de evitar al moreno, y le dio la espalda, pues esa pregunta había removido muchas cosas dentro de él, pero no quería lidiar con nada de eso, no por el momento.
–Dobe… respóndeme.
–No sé de qué hablas.
–Naruto…
–Ve a dormir teme.
Sasuke giró su silla y salió. En otras circunstancias tal vez se hubiese quedado a sacarle a la fuerza la respuesta a su amigo, sin embargo ni el mismo deseaba saberlo realmente.
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Itachi notó el movimiento en la entrada de la guarida; por suerte se topó con uno de los sirvientes del sannin de las serpientes y este lo había llevado –sin saberlo– hasta la guarida de este, más por el momento Orochimaru no significaba ningún peligro para él y por eso se permitió vigilar y nada más. Con medio día que duró su vigilancia fue suficiente para llevarle las nuevas al Sandaime.
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Naruto y Sai salieron y esperaron a que Sasuke cerrara la puerta, luego los tres se fueron a sus distintos destinos. Cuando se separaron Sasuke no pudo evitar desear ir con ellos a la misión, más su destino no era ese y se dirigió a su cuartel.
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La misión fue difícil, sin embargo lo logaron y a pesar de que los dos rengados de Kirigakure se rindieron Naruto aprendió una valiosa lección de Haku, cuando este demostró que estaba dispuesto a perecer por salvar a la persona más importante para él: Zabuza. El rubio por fin aceptó la respuesta de Sasuke buscaba: Itachi era su persona más importante. El jinchūriki reconoció que sintió mucho miedo y furia al ver a sus amigos lastimados, pero solo pensar en el de coleta en esa situación, algo dentro de él quería escapar era como la fuerza de ese demonio que albergaba. Y sintió empatía por esa alegría en las facciones del joven castaño que con todo y saber que iría a prisión, no dejaba de sonreír, pues junto a él Zabuza caminaba también preso.
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Sasuke escuchó con satisfacción la información que estaba proporcionando Morino:
–Los exámenes Junnin serán pronto y a nosotros nos toca gran parte de la preparación y vigilancia de estos. Todos participaremos, incluido tú, Sasuke.
El moreno asintió, era la oportunidad de demostrar que no era menos que los otros gennin.
*El juego se caracteriza por ser rico en estrategia a pesar de sus reglas relativamente simples. Los dos jugadores alternativamente colocaran en blanco y negro piezas de juego, llamados piedras, en las intersecciones vacías (llamados puntos de una cuadrícula de 19 × 19 líneas (principiantes a menudo juegan en menor de 9 × 9 y 13 × 13 rebotes). El objetivo del juego es el uso de piedras de uno para rodear un área total más grande de la junta directiva de la oponente. Una vez colocado en el tablero, las piedras no pueden ser movidas, pero se retiran del juego si son capturados. [4] Cuando el juego termina, los puntos de control (territorio) se cuentan junto con piedras capturadas para determinar quién tiene más puntos. La partida también se puede ganar por la resignación.
Miles de gracias a todos por sus reviews:
Sky Rocker Angel, Alba marina, Linne-'Malfoy, Lala Do Todo queda entre Uchiha's jejeje-, kane-noona, Goten Trunks5, Niniux , Moon-9215, harunablakrose, kaoryciel94, Zussi, Youko Uchiha, Zanzamaru y Guest -Gracias por comentar y que bueno que te gusta.
