Hola de nuevo!

Cuanto tiempo, ya extrañaba este fic.

Tuve mucha tarea esta semana, pero termine y espero estar actualizando lo más rápido posible porque tengo muchas ideas *-* Este cap lo hice con mucho esfuerzo y maldad Disfruten.

Shingeki no Kyojin y sus personajes no me pertenecen, todo es obra de Hajime Isayama.


Como suponía. Podrían pasar miles y miles de años, pero la obsesión de Levi por la limpieza, nunca pasaría. Entró al departamento del azabache y vio todo en su perfecto lugar, sin un solo rastro de suciedad. Le dio un vistazo entero al lugar.

–Es muy ordenado para ser el departamento de un soltero –dijo Eren con una pequeña sonrisa a quien estaba detrás de él.

– ¿Quién dijo que era soltero?

El chico sintió como si hubieran estrujado su corazón hasta dejarlo seco. Era natural que ya tuviera a alguien, aunque en el fondo no quería creerlo. Hizo un esfuerzo descomunal para no llorar pero de todas formas no evito un sonrojo.

–Emmm… yo… eh…

–Sí, soy soltero mocoso, pero no por eso voy a vivir entre la basura –habló el mayor caminando hacia la lavandería para dejar su nuevo limpiador.

Eren se sonrojó aún más. Eso había sido cruel, ¿Qué no sabe por cuánto lo he esperado? No, claro que no lo sabía.

–Entra y no ensucies na…

Levi cambió de opinión sobre lo que iba a decir al voltear la vista al mocoso y verlo bañado en sudor y lluvia, aunque una parte ya se había secado en su cuerpo. Hizo un gesto de asco al imaginarse eso dentro de su hogar.

–Ve a darte una maldita ducha –ordenó.

–Pero, no tengo mi ropa.

–Puedes usar la mía. Lo que sea con tal de que no vayas por mi casa esparciendo tus gérmenes.

Eren asintió ocultando una sonrisa y fue directo al baño donde se comenzó a desvestir. El baño era tal vez el lugar más pulcro de ese lugar, tanto que aún olía a desinfectante, tan solo esperaba no desmayarse con tantos químicos.

Dio una mirada al lavamanos de mármol impecable y más que otra cosa, vio los objetos personales de su capitán, toallas, cepillos de dientes, etc. Ese lugar era el paraíso.

¡No! Debo controlarme, no soy una acosadora de 15 años

Se reprimió a sí mismo. Debía tener cuidado si iba a quedarse con Levi, si empezaba a actuar como una fangirl, echaría todo a perder. Se metió bajo el frio chorro de agua para refrescarse, luego cambió a tibia para no pescar un resfriado. Se sentía muy bien después de correr en la lluvia.

–Mocoso, entraré a dejarte ropa –se escuchó la voz de Levi del otro lado de la puerta.

–Está bien.

Eren vio a través de la cortina al pequeño dolor de cabeza dejar algo rojo sobre el lavabo y dejo de prestarle atención para continuar con su baño.

Cuando terminó, salió de la ducha y se secó con una de las toallas de Levi. Sabía que no debía sentirse emocionado por algo así, pero de todas formas lanzó un grito silencioso para después comenzar a vestirse.

La ropa que Levi le había dejado, solo consistía en un sweater rojo ligero que le quedaba poco más abajo del trasero y un paquete de bóxers nuevos. Rompió la bolsa y se vistió. Los bóxers eran tan pequeños que se escondían debajo del sweater y daba la impresión de que solo llevaba aquella prenda roja.

Vamos Levi, al menos finge que no quieres follarme por educación.

Pensó avergonzado. Se preguntó si estaría bien llamar a Levi para que le trajera algo más, pero no quería causar más molestias. Tenía entendido que a los japoneses les importan mucho esas cosas.

Resignado dio un suspiro y salió del baño con un sonrojo que resaltaba su piel tostada. Caminó descalzo por la alfombra hasta regresar a la sala donde encontró a Levi viendo la televisión con una taza de café entre las manos.

El azabache por poco se atraganta con su café cuando vio a Eren cruzar el umbral de la sala sin nada más que el sweater que le había dejado, pero no quiso aceptarlo y lo disimuló bien.

Mierda. Piensa cosas feas, piensa cosas feas, piensa cosas feas. Demonios. El chico pide a gritos que lo monte.

– ¿Y la ropa interior? –preguntó con una voz más neutral de lo que se había imaginado cubriéndose los labios con la taza.

–La llevo puesta –respondió el castaño mirando hacia otro lado aún sonrojado –. Es solo que es pequeña.

–Lo siento, lo olvidé –dijo el mayor mientras se ponía de pie –. Eso no me queda tan pequeño a mí, creí que te serviría. Te traeré otra cosa.

Eren se imaginó el pequeño cuerpo de Levi usando algo tan chico como esos bóxers y aún así le quedarían grandes. Tuvo que reprimir una risa.

En el fondo no le creía, y pensó en jugar un poco con Levi. Sabía perfectamente como le molestaba ver lo erótico que era el castaño y no poder hacerle nada. También serviría para ver la resistencia del mayor.

–No –lo detuvo cuando el azabache estaba a unos pasos de él pretendiendo ir a su habitación. Cuando Levi lo miró, Eren agachó la cabeza –. Tengo un poco calor, ¿le molesta si me quedo así?

Solo si eres buen jinete. Pensó el azabache.

–Me da igual –dijo sin prestarle atención para volver a su caro sillón de piel blanca.

–Levi –san, es muy amable al dejarme quedarme aquí. Le pagaré todo en cuanto pueda.

– ¿Qué tanto puede tener un mocoso como tú?

–Cuando mis padres murieron, me dejaron una herencia lo suficientemente decente, por favor permítame pagarle todo.

Levi se quedó en silencio. ¿Una herencia? ¿Acaso el mocoso era de una familia adinerada como él o algo así? Y además, sus padres habían muerto. Eren era muy joven aún para pasar por eso. Lo pensó un poco más y por un momento estuvo tentado a preguntarle por sus padres, pero no quería traerle malos recuerdos, no quería ver sus bellos ojos tristes. Después estuvo tentado a pedirle sex… favores especiales para pagar su estadía, pero quiso esperar el momento.

–Tengo una mejor idea –dijo entrando a Netflix –. No cocinas tan del asco, y hace tiempo que no como comida hecha en casa, todo lo que tendrías que hacer es estar en la cocina cuando yo lo diga.

Ese era el mejor cumplido que Levi podía dar en ese momento. El menor sonrió con dulzura.

–Claro –dijo más emocionado de lo que debería –. Yo cocinaré para Levi- san. De hecho ya me está dando un poco de hambre, ¿quiere que prepare algo?

El corazón del ojiesmeralda latía fuertemente. Durante mucho tiempo se imaginó viviendo con Levi, durmiendo juntos y comiendo lo que él le preparaba, había sido como su sueño frustrado, pero ahora el mismo Levi lo estaba pidiendo. No podía ser más feliz.

El azabache solo asintió con una sonrisa burlona. Eren estaba dispuesto a ir a la acción, así que fue directo al refrigerador y lo abrió para sacar los ingredientes. Vaya sorpresa.

Lo único que Levi tenía en el refrigerador era un huevo, una bebida energética y una zanahoria. Debe ser una broma.

Mientras Eren se preguntaba frente al refrigerador lo que pasaba por la mente de Levi, este se deleitaba con la vista del mocoso agachado mostrando su esculpido trasero.

–Levi- san, no quisiera quejarme –dijo al fin sacando la cabeza del refrigerador para cerrarlo–, pero ¿no debería tener comida ahí dentro?

–No –respondió el mayor restándole importancia –. Siempre como fuera o pido a domicilio.

¿Entonces por qué molestarse en comprar uno? ¿Cómo le digo que es un idiota?

–Bien… pero voy a necesitar ingredientes para cocinar.

–Lo sé.

Esta vez, el azabache ni siquiera lo miró, solo estaba concentrado en poner una película. Esto hizo al menor saltársele una vena en la frente, pero debía seguir sonriendo.

–Hoy se me antoja comida china –dijo Levi tomando el teléfono de su mesa de centro –. ¿Está bien para ti?

–Claro –respondió sin escuchar realmente. Ya no quería encontrarse sorpresas más extrañas.

El resto de la noche, la pasaron en la sala cenando cada uno en un sillón. Levi había puesto una película de terror donde el psicópata acosaba una chica y la torturaba psicológicamente toda la película. Por alguna razón, a Eren no le sorprendía que a Levi le gustaran esas temáticas.

De vez en cuando, el moreno daba un salto en su lugar por la sorpresa de algo tétrico. Levi solo se deleitaba con esto, veía el hecho de que el chico estaba muy asustado más entretenido que la propia película.

Al terminar, Levi fue por algunas cobijas y almohadas para que Eren durmiera mientras éste recogía los restos de la cena aunque no se lo habían pedido. Esto sorprendió hermosamente al azabache. Era como si el mocoso conociera todos sus gustos.

–Levi- san, gracias de nuevo –dijo Eren mientras acomodaba su improvisada cama en el sillón –. Mañana llamaré a un cerrajero para que me ayude con la puerta.

–No puedes –respondió Levi impávido –. No están permitidos los daños a cualquier área de los departamentos sin el consentimiento del bedel, ¿no lo leíste en el contrato?

–Eh… –Eren apenas procesaba lo que estaba escuchando –. Es que aún estoy practicando mi lectura del japonés.

Eso en parte era verdad, aún había cosas que no comprendía bien de esa lengua.

–Inútil –dijo Levi por lo debajo –. Te quedarás aquí hasta el lunes que llegue el bedel.

Levi vio como si el chico quisiera decir algo, pero no reunía el valor para hablar.

– ¿Qué? ¿No quieres? Porque no tengo problema en dejarte dormir en la calle.

–No es eso –dijo Eren sonrojado –. Es que creo que sería una molestia tanto tiempo.

–Deja de decir estupideces niño y ve a dormir.

Con la orden del mayor llegó una mirada sombría, esa que a todos en la Legión de Reconocimiento les helaba la sangre. Eren obedeció y siguió acomodando su "cama". El verdadero problema era que no estaba seguro de poder resistir tanto tan cerca de Levi sin lanzarse a sus brazos.

–Y si tienes frio, puedes ir a calentarte a mi cama –habló el mayor al darse la vuelta con una sonrisa de lado.

Levi no estaba ayudando.

Eren se sonrojó aún más pero afortunadamente, el más bajo ya se había ido. Suspiró y apagó la luz de la sala para recostarse sobre el sillón.

–Buenas noches… Levi Heichou.

Susurró en la oscuridad con una enorme sonrisa. El sillón, las sabanas, la ropa, todo tenía el aroma de Levi. Eren podría quedarse así de por vida si se lo proponían.


Por la mañana, Levi fue el primero en levantarse. Sirvió su café y se sentó en el sillón de una plaza mientras veía el noticiero a bajo volumen para no despertar al adolescente que aún dormía plácidamente a su derecha. De vez en cuando, quitaba la vista de las noticias para ver esas largas pestañas moverse hacia arriba y abajo con la respiración del chico. Era hipnotizante en varios sentidos.

Eren despertó poco antes de las 8:00 am y lo primero que vieron sus ojos fue al capitán Levi con la base de las espadas, listo para cambiar de cuchillas. Llevaba la capa verde y tenía sangre en su mejilla.

Saltó de repente y se quedó de pie frente al comandante esperando que necesitara apoyo. Llevó su puño al corazón y la otra mano la dejó en la espalda. El corazón de Eren latía muy fuerte, se había asustado al pensar que quizá todo había sido un sueño y tendría que volver a ver a los demás morir junto a su comandante.

Parpadeó unas cuantas veces y el poco sueño que debería de tener, se esfumó por completo, entonces pudo ver mejor.

Levi estaba sentado en el sillón de su sala con una taza de café en las manos, no había sangre y llevaba una playera verde olivo. Todo había sido una mala jugada por parte de su imaginación. Ambos se quedaron perplejos.

– ¿Ahora estás en el ejercito? –se burló el mayor.

Eren relajó un poco su cuerpo y se volvió a sentar. Eso le había asustado en sobremanera.

–Tuve… un sueño extraño –la voz y los ojos de Eren se escuchaban distantes, como si su mente estuviera en otro lugar, pero Levi no quiso preguntar.

–Como sea. Arréglate, iremos a comprar cosas.

– ¿Qué cosas? –preguntó el chico teniendo que salir de sus cavilaciones.

–Cosas –respondió el azabache con una mirada pesada.

Eren sabía que no le gustaba repetir las cosas, así que solo le quedó obedecer. Se metió a la ducha y de nuevo usó la ropa de Levi que le quedaba un poco ajustada.

Llevaba unos pantalones negros y una camisa turquesa. Le divertía que hasta él se veía elegante en esa ropa, y ni siquiera quería saber cuánto había costado. Era obvio que Levi tenía suficiente dinero, aunque le preocupaba un poco que aparentemente solo tuviera ropa de oficina y ropa de cama. Debía sacarlo de la vida rutinaria que seguramente tenia.

Cuando Eren estuvo listo, ambos se dirigieron al supermercado. Levi estaba empeñado en comer lo que Eren cocinaba, así que dejó que anduviera libre por la tienda y comprara lo necesario. El castaño casi muere de la ternura que le dio Levi con su pequeño capricho, pero podía pasar el día comprando con él. Otra de las pequeñas cosas que siempre había querido hacer.

El azabache de todas formas tenía que ir a ese lugar, ya no tenía leche y el cereal era lo único que se cocinaba en su hogar.

Al volver al departamento, el moreno puso manos a la obra. Era divertido, ya que parecía que la cocina no se había usado en 20 años pero aún así se mantenía impecable y todos los utensilios parecían recién lavados.

Ambos desayunaron cereal en silencio y después el teléfono de Levi comenzó a sonar.

–Corporal –respondió éste. Hubo una pausa –. Si, justo los terminé ayer, ya te los envío.

¿Corporal? ¿Ese es su apellido en esta época?

El mayor fue a una de las habitaciones más pequeñas que usaba como oficina y continuó con su trabajo.

En la tercera y última habitación del departamento, había algo así como una mini biblioteca con un librero y un par de sillones de lectura. Eren rezaba porque a Levi no le molestara que tomara uno de sus libros, pero prefería arriesgarse.

El tema que más predominaba ahí eran las leyes. Por supuesto, Levi debía amar su carrera. El chico tomó un libro y esperaba que éste le sirviera para su examen al día siguiente.


Cuando dio la 1:00 pm, Eren dejó el libro donde lo había encontrado y se encaminó a la cocina. Tenía que aprender sobre la gastronomía japonesa, debía consultar libros de cocina pronto, pero no importaba. Tenía mucho tiempo, todo el tiempo del mundo.

El mayor olió algo diferente que provenía de la cocina. Ya habían pasado varias horas y seguro el mocoso estaría hambriento. Él apenas comenzaba a sentirse con hambre pero tenía curiosidad sobre lo que estaba preparando, así que dejó su trabajo de lado y fue a la cocina.

–Levi- san, ya debe tener hambre –dijo Eren que estaba cortando vegetales en la barra cuando vio al mayor –. Ya casi termino.

– ¿Qué es esta vez mocoso? –preguntó al sentarse en una silla cerca de la barra, justo frente a Eren.

– Cacciucco –respondió un poco nervioso con un precioso acento italiano.

Levi no respondió, solo observaba cada movimiento del menor, lo cual ponía nervioso al chico. Eren tan solo le estaba dando los últimos toques al postre, panforte, que era en lo que más había puesto empeño.

Una vez que el castaño terminó en la cocina, fueron a comer de nuevo en un silencio sepulcral, Levi ni siquiera daba a entender nada sobre su opinión hacia el plato. Eren comenzaba a desesperarse.

Lo que rondaba en la mente del mayor era un poco más complejo:

No te lances sobre él. Estamos comiendo, no puedes hacérselo encima de la mesa. No lo puedes violar, ni siquiera lo mires, sus ojos, solo dicen que te necesita dentro… ¡No! Tampoco pienses en eso.

Y así, con una silenciosa pero desesperada discusión, terminaron de comer. Levi de nuevo casi arrasó con el postre y al final casi ni podía levantarse de la mesa.

–No pensé que usted fuera de los que les gusta lo dulce Levi-san –habló Eren mientras ponía los platos en el lavavajillas.

El azabache no respondió, verdaderamente no le gustaban los dulces, pero no podía no comer algo que Eren cocinara. Odiaba admitirlo, pero el mocoso tenía talento. El mayor se dirigió esta vez a la sala y encendió la televisión, siendo acompañado por el castaño cuando terminó de recoger.

Después de un rato de ver la televisión sin verla en realidad, se levantó del sillón y miro a su huésped. Acto seguido, se dirigió a su habitación, que era la más grande. Eren inhaló –en parte para volver a sentir el aroma de Levi en cada rincón de esa habitación –y siguió viendo la televisión.

–Debo salir –dijo Levi saliendo de su cuarto con ropa deportiva.

– ¿Va a correr?

–Algo así.

El mayor salió sin prestarle atención a Eren. Levi cada vez le crispaba mas los nervios, y parecía que hacia lo posible por hacerlo enojar, pero era momento de hacérselo pagar. Sonrió apagando el televisor y encaminándose a donde Levi tenía sus productos de limpieza. Ahí encontró la ropa deportiva que traía el día anterior ya seca y limpia y se la puso.

Quiso calentar un poco los músculos, así que se estiró en el departamento, Tomó su celular y sus audífonos y salió del edificio para dirigirse al gimnasio corriendo. Conociendo a Levi, iría en su auto.

Al llegar a su primera clase de baile, saludó a todos con una enorme sonrisa. Las clases eran mixtas pero ensayaban de lados opuestos del salón con un entrenador para hombres y otro para mujeres.

El entrenador le enseñó los pasos básicos que tenían hasta ese momento y claro, el castaño no tardó mucho en aprender. Al final de la clase, integraron a Eren sin ningún problema al grupo para hacer una rutina grupal, la ultima de ese día.

En cuanto la música sonó, todos comenzaron a moverse hermosamente –claro, con algunos errores de los que no eran tan buenos –. El ojiesmeralda estaba justo al frente para ser vigilado más de cerca por el instructor cuando vio lo que quería ver.

Cierto azabache de menor estatura había hecho pesas arduamente para reprimir sus impulsos al llegar a su hogar, y cuando terminó le pesaban los brazos, solo quería llegar a su departamento, ducharse e irse a dormir, ni siquiera tenía ganas de follar mentalmente al mocoso que ahí lo esperaba.

Caminaba en el pasillo hacia la salida cuando pasó por los salones de baile que tenían las paredes frontales de cristal. Dio una mirada hacia los diferentes tipos de baile con diferentes tipos de música y movimientos, pero cuando pasó por el último salón de baile, se quedó pasmado.

Eren movía el cuerpo con movimientos bastante sugestivos, tocándose desde la nuca hasta el pecho y bajando hasta el suelo para volver a subir mientras seguía manoseándose.

Eren Jeager, tú te lo buscaste.

Pensó mientras estructuraba un plan para darle su merecido. Por su parte, el moreno se divertía al ver la expresión de su vecino, casi babeando sin quitarle los ojos de encima. Se mordía el labio ferozmente para evitar una sonrisa burlona, y sin querer, esto le daba una visión más placentera a cierto enano gruñón.

Levi Corporal, tú te lo buscaste.

Levi no debió hacer enojar a Eren, sabia donde le dolería mas duro sin que le pudiera hacerle nada, en la entrepierna.

Una vez terminado el baile, los compañeros de Eren se aplaudieron a sí mismos por el esfuerzo y todos se reunieron frente a su respectivo instructor. El castaño perdió a Levi de vista, lo más probable era que se hubiera ido a casa a masturbarse solo. Se lo merecía.

Cuando el instructor de Eren dejó de dar las últimas indicaciones, despidió a todos hasta la siguiente sesión y todos se dispersaron. El moreno se estiró un poco más pensando en el tramo que tenía que correr para regresar al departamento.

Salió del gimnasio directo al estacionamiento con su celular en mano y dando un suspiro y alguien lo tomó del brazo. El chico miró asustado pensando en algún ladrón, pero la realidad era mucho peor.

Era Levi, con una mirada demasiado tétrica. Si hubiera tenido por lo menos una pequeña mancha de sangre en la camisa, nadie dudaría que acabara de matar a seis personas.

–Lev…

–Cállate y camina.

Eren tuvo un mal presentimiento, así que solo hizo lo que le ordenaron, ¿Qué más podía hacer? ¿Correr? No, Levi lo alcanzaría antes de que se diera cuenta.

El mayor metió a Eren a su auto a la fuerza y condujo fuera del estacionamiento a una gran velocidad. El chico sentía que si ni Levi ni la velocidad lo mataban, un infarto lo haría.

Llegaron al edificio y el azabache no tuvo nada de tacto con el otro. Lo saco del auto sin importarle lo demás y lo metió en el ascensor casi trotando sin soltarlo del brazo. Eren hizo un pequeño movimiento queriendo liberarse, después de todo, no podía huir en un ascensor, pero el mayor apretó mas. ¿Qué había hecho mal? Lo del baile era solo una broma, no debía tomárselo tan enserio.

Al llegar a su piso, Levi abrió la puerta del departamento y prácticamente empujó dentro. El de la mirada de plata entró después cerrando la puerta detrás de él.

Eren tenía planeado tomar la iniciativa y disculparse antes de que la furia de Levi lo atacara, pero éste ni siquiera le dio la oportunidad.

Lo tomó salvajemente por los hombros y lo empujó contra la puerta llevándose un golpe. Lo siguiente que supo el castaño fue que Levi lo estaba besando salvajemente.

El chico ni siquiera tuvo tiempo de tomar aire o de procesar lo que estaba pasando, solo le seguía el paso al mayor mientras intentaba quejarse por la falta de oxigeno, pero en lugar de eso, sonaban como gemidos que se ahogaban en su garganta.

El mayor se separó un poco para darle un descanso a los pulmones del chico quien dio una bocanada de aire para después volver a ser atacado, aunque ahora podía seguir sin el riesgo de morir. Levi mordió el labio inferior de Eren, quien abrió la boca para protestar. El azabache solo aprovechó esto para meter su lengua en la boca ajena.

Eren no quiso quedarse atrás, así que se convirtió en una lucha bastante reñida, lucha que Levi terminó ganando cuando el otro cedió y solo se dejó llevar. Se apartaron por la necesidad de oxigeno pero aún estando unidos por un hilo de saliva.

–Levi- san

Habló el ojiesmeralda con una voz demasiado dulce, sonrojado y con los labios rosados y brillantes. El mayor no resistió más y tomó a Eren por las piernas enrollándolas en las suyas para llevarlo a la mesa y recostarlo suavemente.

– ¿Piensas que puedes ir por ahí tocándote sin que yo te haga nada?

La voz del azabache sonaba sensual en el cuello del chico. Comenzó a morder con suavidad su cuello y cuando llegó a la clavícula dio otra mordida, esta vez feroz y Eren gritó de dolor, después Levi se dio a la tarea de lamer la marca que había quedado.

Levi subió la camisa de Eren y comenzó a tocar uno de sus pezones mientras devoraba ferozmente el otro.

–Espere Levi- san, estoy sudado.

–Entonces supongo que tendré que darte un baño.

Cada palabra que salida de su boca, se escuchaba más lasciva que la anterior. Comenzó a besar y a lamer su estomago deteniéndose de vez en cuando para dejar alguna marca en el cuerpo del pequeño italiano.

Llegó a la parte que le interesaba y comenzó a manosear por encima de la ropa.

–Levi- san… no –gemía Eren.

Levi lo ignoró mientras se entretenía con el miembro semi erecto del castaño. Aún no era suficiente, quería que el chico se volviera loco por él así que decidió ayudarlo un poco. Sacó el órgano viril del pantalón deportivo que llevaba el moreno y comenzó a masturbarlo. Eren sentía que iba a morir de placer.

Sonó el timbre.

Ambos se quedaron en silencio mirándose directamente, pero la mano del mayor no se había detenido. Levi volvió a besar a Eren dándole una indirecta de que debían ignorarlo, pero se escucharon tres golpes en la puerta.

– ¿Levi- san? – desgraciadamente conocía esa endemoniada voz. Dejó de besar a Eren –. Lo lamento, sé que no debo molestarlo por nada, pero recibí un mensaje del chico que vive enfrente y quise venir en cuanto pude. Los vi entrar al edificio pero iban tan rápido que no pude alcanzarlos… ¿Levi- san?

El aludido vio la mirada de Eren y supo que quería que abriera la puerta, aunque en el fondo realmente lo que quería era que siguiera, pero sabía que ese pequeño hijo de puta no dejaría de molestar en la puerta hasta que abriera. Dio un gruñido como un animal salvaje y fue a abrir.

El encargado del edificio vio como la puerta se abrió de manera agresiva para toparse con el inquilino más sombrío del lugar. Para ser sinceros, le tenía miedo a ese enano, sobre todo porque ya lo había visto molesto y no tenía intenciones de mojar sus pantalones. Siempre que era posible, trataba de evitarlo, incluso ese día subió por el ascensor rezando a todos los dioses que conocía por que fuera Eren el que abriera la puerta. Para su mala suerte no era así.

Levi estaba despeinado y en sus ojos había sed de sangre, por un momento se sintió preocupado por lo que le estuviera haciendo al pobre chico de mirada dulce ahí dentro.

–Lamento molestar –esto sonaba como un susurro, clara muestra de que el empleado trataba de esconder su miedo inútilmente.

–No, aún no lo lamentas.

En ese momento la puerta se abrió lo suficiente para que un lindo castaño se asomara por ella. Parecía estar bien, es decir, en una pieza y todos los órganos donde se suponía que iban. Llevaba ropa deportiva y su celular con sus audífonos conectados en la mano y su cabello estaba un poco alborotado, seguro había ido a hacer ejercicio, eso también explicaba el pequeño sonrojo que había en sus mejillas.

–Hola –dijo el empleado con una voz más tranquila aunque seguía estando un poco nervioso al sentir una mirada pesada sobre él – ¿Todo está bien?

–Sí. Lamento hacerlo venir, es que me quedé fuera de mi departamento –dijo Eren con una pequeña sonrisa.

Esto claramente hizo enfurecer al de menor estatura. ¿Cómo se atrevía a sonreírle a alguien que no fuera él?

–Está bien, andaba por el rumbo y quise ayudar, pero no me puedo quedar por mucho –respondió el bedel rascándose la nuca y poniéndose nervioso ante tan maravillosa sonrisa. Esto sí hizo enojar a Levi.

– ¿Entonces vas a quedarte ahí parado como idiota o vas a hacer tu maldito trabajo? –habló con el ceño fruncido recargándose en el marco de la puerta.

El empleado se sintió intimidado y quiso hacer lo que le pedían solo para salir corriendo de ahí. Se dio la vuelta hacia el apartamento de Eren y sacó las llaves de su bolsillo. El chico lo siguió de cerca ganándose una protesta silenciosa por parte de Levi.

–Entonces… ¿perdiste tus llaves? –preguntó el tercero agradecido de estar de espaldas a Levi y no sentir como lo asesinaban con los ojos aunque sabia que lo estaba haciendo.

–No, las deje ahí adentro –respondió Eren al tiempo que el bedel abría la puerta.

–Bien, entonces ahí esta –respondió con una sonrisa hacia el lindo chico –Llámame si necesitas algo más.

Dicho esto le guiño un ojo de manera juguetona para después retirarse de ese peligroso piso. Asintió con la cabeza cuando pasó cerca de Levi a manera de despedida y entró en cuanto pudo al asesor. En ese momento sintió como el alma le regresaba al cuerpo.

Eren se giró para encarar al de ojos afilados y sonrío lo más natural que pudo.

–Gracias otra vez por todo Levi- san, puede venir a comer cuando quiera.

Ni siquiera esperó una respuesta, solo se metió en su apartamento y se recargó en la puerta. Entonces pudo entrar en pánico.


Hasta aquí la dejamos night lights.

Yo sé que muchos querrán golpearme por dejarlo así, pero (además de que me gusta verlos sufrir ^.^) tuve una epifanía, y… bueno, ya se darán cuenta, solo les digo que a partir del siguiente cap las cosas se pondrán intensas :3

Nos estamos leyendo.

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