Capítulo IX

Sasuke fue dejado en una roca frente a Orochimaru, él se acomodó dignamente.

–No creí que vinieras –expuso el sannin.

–Te di mi palabra.

–Por supuesto, la de un Uchiha. Kabuto lo llevaremos de inmediato.

–¿Pero y…? –se negaba el médico.

–Tenemos justo el tiempo para presenciar el último enfrentamiento de los gennin.

Kabuto no replicó y siguió a su sensei.

–Debemos iniciar de inmediato con el tratamiento, ya quiero ver que es capaz de hacer con sus piernas funcionando.

Sasuke no permitió que se le notara, pero una corriente de alegría recorrió todo su cuerpo.

000

Naruto llegó arrastrando los pies, esperando que Sai hubiese hecho de comer, porque él no podía ni con su alma. El pintor lo vio entrar a la sala y caer rendido en uno de los sillones.

–Te ves muy mal.

–Siempre se puede contar contigo para levantar el ánimo.

–¿Y por qué importaría lo que yo diga para animarte?

–Sai, de verdad que a veces siento que avanzas mucho y otras que retrocedes cada vez más. ¿No has visto a Sasuke? ¿No vino a dormir?

–… No lo he visto. –cortó Sai– Ya está lista la cena.

–Voy a ducharme y bajo a cenar.

El miembro de Raíz se dispuso a acomodar la mesa, aun recordando la promesa hecha a Sasuke.

000

No había tardado mucho en su misión tratando de no perderse el encuentro de los gennin, si bien su hermano ya era un Chunnin sus dos inquilinos aún no, e Itachi deseaba estar presente para apoyarlos, aunque solo uno de ellos necesitara ese grado shinobi. Llegó hasta la puerta y notó que Kotetsu se le acercaba.

–Itachi ¿no has visto nada en el camino?

–Te refieres a algo sospechoso, no ¿Sucede algo?

–No lo sé, siento que algo no está bien.

–Seguramente es porque tenemos mucho invitados.

–Algunos de esos mocosos son de temer.

–Sé a lo que refieres, vi como ese chico de Suna estuvo a punto de matar al alumno de Gai.

–¿Y qué me dices de los del sonido?

–Muy cierto.

–Bueno, pero debía darte un mensaje; te esperan en la torre del Hokage.

–¿Ahora?

–Sí, que el Sandaime te esperaría no importaba la hora.

Itachi se tensó, sin embargo no lo demostró. Se despidió del guardia y fue hasta la torre del Hokage. Ahí entró sin anunciarse, al ver que Ibiki también se encontraba, casi perdió su máscara de serenidad.

–Itachi…

–¿Qué pasa?

El anciano miró a su jefe de interrogaciones como incitándolo a explicar.

–Sasuke ha desaparecido. –dijo sin más el maestro de la interrogación.

–…

–No se presentó ayer en la base y hoy tampoco. La última vez que lo vi fue cuando me entregó su informe de las pruebas en el Bosque de la Muerte.

–No estuvo en los combates, fue a casa a descansar. Esa noche estaba ahí, celebramos que Naruto y Sai estaban en las rondas de final y por supuesto nos dijo que él ya tenía su grado chunnin.

–Sí, de hecho la prueba que el pasó, fue la idea que puso en práctica.

–¿En dónde lo han buscado?

Los dos presentes se miraron y luego a Itachi.

–Encontramos su silla en uno de los callejones del barrio Uchiha, sin embargo no hay ninguna prueba de pelea.

–¿Qué motivo podría tener mi hermano para dejar Konoha? Yo soy su única familia. El no pudo irse por propia voluntad.

–No digo que lo haya hecho, por eso debíamos decírtelo de inmediato.

–No a tiempo, aún dejaron que terminara mi misión –respondió fríamente Itachi sin mirar al Tercero.

–Pues en ese caso busquemos algún indicio y ¿Quién mejor que tú? –terminó Ibiki.

–Permití que entrenara con ustedes por que no corría tanto peligro –mencionó en tono acusatorio Itachi.

–Si tomamos en cuenta que estaba en el barrio Uchiha… –Morino respondió a la puya.

–Acusándonos entre nosotros no lograremos nada. Itachi no hemos revisado tu casa, pues te dimos el beneficio de hacerte cargo de eso y aquí discutiendo perdemos tiempo.

El Uchiha desapareció y el Sandaime recargó su mentón en sus manos.

–Intensifiquen la búsqueda, si Sasuke fue raptado tendremos a un Uchiha furioso.

–No tenemos por qué temer a…

–Ibiki no presiones a la suerte. Puede retirarte y… encuentra ese chiquillo.

Morino salió sintiendo que a pesar de que ni Itachi ni el Tercero se lo hubiesen pedido él no podía quedarse con los brazos cruzados, si uno de sus alumnos había desaparecido.

000

Sasuke observó el lugar, que si bien no era acogedor, se veía seguro y muy bien ubicado. Kabuto lo llevó hasta una habitación y ahí lo dejó en la cama.

–Duerme un rato, te necesito descansado. Para esta tarde te operaremos.

Sasuke miró al chico y preguntó.

–¿Es cierto que pueden dejarme… bien?

–Mira Sasuke-kun, Orochimaru-sama puede hacer muchas cosas, sin embargo tal vez sus métodos no te serán muy agradables.

–Estaba consciente cuando acepte venir con él.

–¿Estás dispuesto a entregar hasta tu alma?

–Si es lo que se necesita y que poseo… sí.

–¿Qué te empujó a este lugar?

–Ya voy a dormir, déjame solo.

Kabuto miró a chico con asombro, apenas había llegado y se atrevía a mandar; no cabía duda que la sangre Uchiha corría por sus venas.

El medico fue hasta donde Orochimaru sacaba una muestra del esqueleto de Kimimaro. El joven del clan Kaguya no se notaba indispuesto.

–Ya está –afirmó el sannin.

–¿Ya puedo retirarme Orochimaru-sama?

–Ya Kimimaro.

El de cabello blanco salió y Orochimaru dejó la muestra en un bote en congelamiento.

–El único sobreviviente del clan Kaguya poseedores del Kekkei Genkai Shikotsumyaku y está conmigo, sin embargo otra solución debieron encontrar para que nuestro nuevo integrante pudiese caminar.

–O tal vez, lo querían de ese modo.

–Ciertamente para Hiruzen que Itachi Uchiha estuviese atado a Konoha es una ventaja.

–¿Qué cree que suceda ahora?

–Deberías de sentirte orgulloso ya que por primera vez hemos hecho algo bueno, le dimos libertad a Sasuke y a Itachi al mismo tiempo. Sasuke forjara su propio camino e Itachi dejara de ser el cuidador de su hermano menor.

–Solo que nada más Sasuke nos lo agradecerá.

Orochimaru sonrió burlón.

–Agradecimiento, yo espero un pago mejor que ese.

Kabuto no respondió, más cambio al tema que les interesaba en ese momento.

–Espero que haya compatibilidad.

–Los huesos de Kimimaro son maleables y Sasuke posee genes dominantes, será un éxito no lo dudo, Kabuto.

000

Sasuke se quedó tumbado sin moverse, sin embargo sabía que no podría conciliar el sueño. Los recuerdos de su aniki y de sus amigos se mezclaban en su mente y eso aunado a la culpa no lo dejaban en paz. Más por otro lado tenía una oportunidad de ser más que un shinobi incompleto y destacar en su entorno, lo necesitaba.

Su corazón dolía y no era un dolor físico si no uno que tenía mucho que ver con ese rubio revoltoso… a quien le gustaba su hermano mayor.

000

Itachi saltó de tejado en tejado hasta llegar al jardín de su casa, ahí entró apresurado y fue hasta la habitación de su hermano, era iluso pensar que él ya había regresado, más no perdía nada con corroborar. No estaba. Dejó la puerta de la recamara de Sasuke abierta y revisó las otras de sus inquilinos que ya dormían. Naruto despatarrado en el centro de la cama, Sai cubierto hasta el pecho por las mantas y en total calma. Itachi regresó al cuarto de Sasuke y revisó todo minuciosamente, no había nada que le dijera que su hermano no vivía ahí, nada se había llevado. Fue hasta su propia habitación y ahí se dejó caer en la cama. Algo llamó su atención… Una pedazo de pergamino en el buró de lado de la cama y junto a este… el protector de Sasuke. El de coleta tomó el papel y leyó:

Aniki…

Tal vez, esta es la última vez que pueda llamarte de ese modo, pues cuando sepas que he desertado de Konoha no querrás saber nada de mí.

Nunca te culpe por lo que sucedió, sin embargo creo que tú si lo hiciste y por eso te has dedicado a cuidarme. Lo siento Itachi, pero deseo ser igual que todos los demás, seguro que dirás que a pesar de los de mis piernas, soy más afortunado que otros… No planeo quedarme sentado y aceptar mi suerte. No puedo pedirte que aceptes o apruebes mi decisión, pero me temo que no tienes otra opción. No me han raptado ni mucho menos, me voy por voluntad y el deseo de sanar.

Si aún puedo pedirte algo, eso será que valores a Naruto y si algún día logra su objetivo –enamorarte– quiérelo mucho. Sobre Sai, guíalo y trata de atraerlo a tu lado, no merece ser un simple peón descartable –no te asombre que yo lo sepa, tampoco soy tan tonto.

No sé qué sucederá cuando nos volvamos a ver, sin embargo te agradezco todo lo que hiciste por mí en estos años. No te insultare diciéndote con quien me voy, tú eres un genio y ya habrás descifrado quien… me dara mis piernas de nuevo.

Adiós Itachi.

Itachi miró el papel y se levantó; podía enfurecerse e ir a buscar a Orochimaru y quitarle a Sasuke, pero a pesar de que no se lo decía en la misiva, Sasuke no quería que fuese por él. Tener de nuevo movilidad en sus piernas era importante para su hermano, lo suficiente como para dejar todo sin mirar atrás. Dolido, traicionado, no amado, eran las palabras que le venían a la mente, sin embargo más allá de esos pensamientos, el amor hacia su otouto no había mermado ni un poco. ¿Ir por Sasuke y traerlo de vuelta a que recibiera un castigo por traidor o dejarlo en ese lugar sin protección y a merced de ese loco sannin? No era algo que se pudiese resolver fácilmente, pero ¿realmente debía tomar esa medida? Sasuke se lo había dejado claro, tomó su decisión, pues era su vida, ¿más como quedarse sentado y esperar?

Sasuke buscó su bien y como hermano mayor era su deber crearle una oportunidad. Se levantó decidido y quemó el pergamino saliendo rumbo a ver a Ibiki. Cruzó la aldea hasta dar con la casa de Morino y este lo vio caer frente él.

–Estoy esperando a mis hombres, han salido a revisar de nuevo por los alrededores.

–Ya no hay necesidad, Sasuke se fue.

–¡¿Qué?! ¡¿Por propia voluntad?!

–Si, de hecho ha sido mi culpa.

–Explícate Uchiha.

–¿Quién más puede hacer que incluso los muertos regresen? No le hable de lo que es capaz ese maestro del engaño.

–¡¿De qué hablas?!

–Orochimaru.

–¡Pero es un jodido loco!

–Loco, pero al fin y al cabo sannin capaz de sanar las piernas de mí hermano.

–Las piernas… y la autoestima.

–…

–Dime Uchiha ¿no es cierto que desde que nació ese mocoso ha sido comparado contigo?

–No por mí.

–Por supuesto que no, más eso no hace una diferencia.

–Estás justificándolo.

–Claro que no, en cuanto lo vea lo atrapare y lo meteré en la cárcel de Konoha o lo matare.

–Como si fuese tan fácil.

–Espero que no, que después de obtener lo que quiere, regrese por su propio pie.

–…

–Deja de darle vueltas Uchiha, yo hablaré con el Hokage y si ves a Sasuke dile que cuando nos encontremos de nuevo quiero un combate digno de un shinobi entrenado por mí.

Itachi se retiró pensando que en Konoha había muchos shinobis con pensamiento abierto, que veían más allá de misiones. Deseaba que Ibiki no cambiara de opinión.

El de coleta regresó al barrio Uchiha y a su casa para dormir, había dado un paso faltaba uno más, por el que seguramente su otouto tomó una decisión como esa. Él hubiera no existía, pero deseó explicar y detener lo que Naruto sentía, ahora debía sincerarse con el chico para –como bien le dijo su hermano– no herirlo.

000

Kabuto entró y llamó al moreno.

–¿Estás listo?

–Si.

El medico acercó una camilla. Sasuke se subió solo en esta y Kabuto no le ayudó, pues ya había sido informado por el sannin de las serpientes del orgullo de los Uchiha. Sasuke no supo cómo sentirse, por una parte estaba expectante y por otra –no podía negárselo a si mimo– temeroso de que eso no funcionara, pues dejó todo por esa oportunidad.

El medico guio la camilla por los largos pasillos hasta la sala de operaciones en la que Orochimaru esperaba con todo listo.

Horas más tarde Sasuke estaba aún anestesiado y dormía. Orochimaru escribía en un pergamino y Kabuto se acercó.

–Un éxito como lo predijo.

–La realidad es que con solo un pequeño pedazo de hueso se le pudo devolver el movimiento a ese chico, sin embargo como bien te dije, había más que un interés por su salud.

–Los Uchiha son codiciados.

–Por el poder que poseen. Unos se esconden en sus mascara de buenas personas y otros -como yo- mostramos lo que queremos, pero todos los deseamos como arma.

–Tenemos uno de los pocos que existen.

–No te engañes Kabuto, él vino con nosotros por voluntad propia, que se quede depende de lo que ofrezcamos, esto es un trato y a pesar de su edad este mocoso supo entenderlo.

–Pero sin movilidad en sus extremidades inferiores no era un gran peligro y pudimos…

–El Sharingan está en sus ojos no en sus piernas, nunca te has enfrentado a ese Kekkei Genkai y créeme, yo que si lo he hecho aún no conozco todo su poder. Lo dejaremos aquí un día más para observación y podrá ir a su habitación.

000

Itachi se levantó muy temprano a pesar de la hora avanzada en la que concilió el sueño, más estando con días libres –y como siempre– preparaba el desayuno para sus inquilinos y para su…

Naruto tallándose los ojos, llegó a la cocina atraído por el olor de comida.

–¿Itachi?

El rubio se detuvo un poco avergonzado, estar a solas con el mayor era algo que todavía no podía manejar y sentir esas cosquillas en su estómago. Al ver a este cocinando le brillaron los ojos.

–Buenos días Naruto.

–Buenos días, pensé que era el teme que ya había regresado y que estaba cocinando.

–No… soy yo.

El rubito iba preguntar por su amigo, pero la llegada de Sai –ya vestido– lo interrumpió.

–Que bien, algo más que ramen.

–¡Cállate Sai! ¡No insultes el ramen!

Itachi vio a los dos chicos y suspiró, estimaba a eso dos más de lo que quisiera aceptar, pero el hueco que su hermano había dejado nadie lo podía llenar. Naruto terminó de comer y vio anhelante a Itachi. El de coleta le devolvió la mirada sin saber qué es lo que esperaba el rubio, que le contestara acerca de su declaración no lo creía posible, pues con Sai ahí, era poco discreto.

–¿Pasa algo?

–Tú sabes cuándo viene el teme.

–…

–Termine. –dijo el pintor y se levantó para llevar su plato y taza a lavar.

Naruto frunció el ceño sospechaba del silencio de Itachi y de Sai que no decía alguna tontería.

–¿Qué pasa? ¿Tú sabes?

–Tarde o temprano lo sabrán o ya lo saben –dijo mirando al pintor– ¿Sai?

–Yo no sé nada.

El Uchiha terminó de comer y dejó los utensilios.

–Sasuke se fue.

–¡Oh una misión! Ya me había preocupado por tanto secreto. –dijo el rubio sonriendo zorrunamente.

Itachi miró a Sai.

–No Naruto, Sasuke se fue de la aldea. –terminó el de coleta.

–Pero… –El rubio no sabía que decir o preguntar.

–Mira Naruto… él… –trataba de explicar Itachi.

–Sasuke se fue con alguien que lo ayudara a caminar. –explicó Sai.

–¡¿Tú lo sabias?! –preguntó ofuscado el rubio.

El pintor se encogió de hombros.

–Me dijo que no mencionara nada y que no les permitiera buscarlo.

–¡¿Por qué no me dijo?!... ¿No soy su mejor amigo? –Cuestionó con dolor el rubio.– ¿Por qué… no me llevó con él?

Itachi miró con asombro al menor.

–Naruto ¿Por qué irías con él? Tienes un combate muy cercano, tu grado chunnin depende de eso, estás en un equipo… eres un shinobi de Konoha.

–¡¿Y él no lo es?!

–Sí, pero a lo que me refiero es que tienes tu vida en este lugar.

–Yo…

–Tu sueño es ser Hokage y si tú te vas no habrá oportunidad de cumplirlo.

–Él es mi amigo…

–Naruto, Sasuke abandonó su aldea, ahora es considerado un traidor y no podrá regresar, incluso hasta puede ser tratado como criminal.

–¡Claro que no! ¡Sasuke es Sasuke y nada más!

–Agradezco que estimes de ese modo a mi hermano, pero no es correcto que te expreses de ese modo, eso podría crearte problemas.

–¡¿Y tú?! ¡¿Olvidaras que es tu hermano?! ¡¿Ya no lo quieres?!

–… Sasuke se fue y me dejó… nos dejó ¡¿Qué quieres que haga?!

–…

Naruto se levantó furioso, nunca antes había sentido que Itachi estaba equivocado. Sai miró salir furioso al rubio y se dirigió también a la puerta.

–Yo creo que es bueno que respetes lo que Sasuke decidió.

Itachi se quedó sentado, el chico de Raíz lo felicitaba, pero necesitaba usar todo su autocontrol para no salir corriendo y traer de regreso a su otouto. Naruto debía seguir con su vida y que mejor que olvidara a Sasuke, no podía permitir que eso afectara la vida del rubio, por eso le había hecho ver lo malo que conllevaba la huida de Sasuke.

000

Naruto salió caminando apresurado hacía el hospital donde visitaría a Lee. Sai lo seguía de cerca, pero sin atreverse a hablarle. Naruto dentro de su dolor se sentía desplazado en el corazón de Sasuke como su mejor amigo, pues le había confiado su partida a Sai, pero a él no ¡¿Por qué?!

Los dos llegaron hasta el hospital y entraron a la habitación de su amigo pelinegro encontrando al chico de Suna a punto de lastimarlo. Naruto enfrentó a la arena de Gaara, antes de que Shikamaru –que acababa de llegar– y Sai lo apoyaran, pues Gaara del desierto no retrocedida ni menguaba su furia.

–¡Es mejor que retroceden insectos!

Naruto encontró el modo de dejar salir todo el dolor y la frustración atacando al pelirrojo, sin embargo todo se detuvo y se juraron que se verían en la arena de la competencia.

Cuando todo terminó, Naruto vio a su amigo de cejas grandes y suspiró, dirigiéndose al Nara:

–¿Podrá caminar de nuevo?

–No lo sé.

–Espero que sí.

Sai y Naruto salieron del lugar.

–Lo siento Sai, ni debí enojarme contigo.

–Sasuke me prohibió decirles algo.

–Eres un buen amigo.

–Eso mismo dijo él.

–… ¿Dijo algo de mí?

–Que te cuidara.

–Es un baka ¡¿Por qué no se quedó él y me cuidó?!

El de ojos azules sabía que estaba actuando muy infantil, pero quería a Sasuke de vuelta y que este le explicar a él, sus razones para dejar Konoha.

–Naruto si te dijeran que Sasuke puede caminar si tú te vas de Konoha ¿lo harías?

–¡Por supuesto ttebayo!

–Ahí lo tienes, él fue en busca de esa posibilidad.

–Aun así debió de decírmelo…

–¿Eso cambiaria algo?

–¡Yo buscaría una excusa para que no lo traten como un criminal!

–¿Y ahora no lo harás?

–¡Claro que sí!

–Si consigue su objetivo él será muy fuerte, hagamos lo mismo trabajemos duro para que el día en que regrese o lo volvamos a ver, seamos igual de fuertes.

–¿Lo leíste en un libro? –se burló Naruto.

000

La pareja escuchó al líder y asintieron sin decir palabra. Kisame miró a su compañero.

–¿Regresar a Konoha no te molesta?

–No tiene por qué.

–Eso es bueno, no quiero deshacerme de mi compañero.

–No tienes tanta suerte… ni fuerza.

–Uchiha arrogante.

–Esos son sinónimos.

Kisame sonrió y Shisui se acomodó el sombrero ocultando su sonrisa, tenía el permiso de su líder para visitar a su novio… por lo menos a él le parecía de ese modo.

000

Sasuke despertó y se sintió mareado y desubicado poco a poco lo recuerdos regresaron y trató de moverse.

–Aun estas con anestesia y de todos modos tendrás que estar inmóvil por algún tiempo. Kimimaro se hará cargo de ti –presentó Kabuto al joven del clan Kaguya.

–¿Se irán?

–Orochimaru-sama y yo debemos estar presentes en la pruebas chunnin.

–…

Sasuke escuchó el sonido de la puerta al cerrarse y decidió seguir durmiendo, aún no se recuperaba del todo.

000

Naruto llegó hasta el lugar de entrenamiento donde Jiraiya ya lo esperaba. El sannin de los sapos lo vio venir y sonrió.

–¡Eh Naruto!

El rubio llegó hasta su sensei y preguntó deprimido.

–¿Qué haremos hoy Ero-sennin?

El hombre de cabello blanco se cruzó de brazos.

–¿Y ahora a ti que te pasa mocoso?

El rubio retiró la vista.

–De todos modos te vas a enterar pronto. Sasuke abandonó la aldea.

–…

–Se fue con Orochimaru.

Jiraiya se quedó perplejo y luego su enojo se hizo presente.

–¡Maldita serpiente embustera!

–¡¿Lo conoces?!

–¡Que si lo conozco! fue mi compañero de equipo hasta que traicionó a la aldea e hizo cosas indescriptibles.

–¡¿Tanto así?! ¡Entonces Sasuke corre peligro! ¡Debo ir por él!

–Pero una cosa, ¿no dijiste que tu amigo fue por su propia voluntad?

–¡Seguro que él no sabía todo esto ttebayo!

Jiraiya se acercó al rubio y posó una de su manso en el hombro de este.

–Naruto tu amigo es un Uchiha, ellos conocen la historia.

–¡Estoy seguro que…!

–¿Les dijo porque se iba?

–Porque sus piernas funcionarían de nuevo.

–Bueno en eso no creo que lo haya engañado, ese Orochimaru sabe y puede hacer que tu amigo vuelva a caminar.

Jiraiya notó como el rubio se quedaba algo serio.

–Vamos a Naruto, entrenemos que aún te queda el último combate.

–Entrenamos porque iré por Sasuke.

–Mira mocoso, escucha un consejo y no te obsesiones, cuando ellos se van no regresan y tu pierdes la mitad de tu vida tratando de que lo hagan.

–¡Yo no me daré por vencido, traeré a Sasuke de regreso!

Jiraiya negó, sin embargo notó que esa misma energía y esperanza que el rubio tenía en ese momento, él también la tuvo hacía años, solo esperaba que Naruto no corriera con la misma suerte.

000

Ibiki esperaba la respuesta y órdenes del Tercero, él ya había dado su informe.

–¿Lo consideras traición? –preguntó el Sandaime.

–Se fue con un criminal buscado.

–Pero ¿tú que crees?

–Que si bien lo entiendo, no lo justifico.

–Debo llamar a Tsunade.

–¡¿Sabe dónde está?!

–Propiamente no, pero hay alguien que sí, sin embargo es tarde, Orochimaru se nos adelantó y le ofreció lo que deseaba. Lo que temo es que Itachi le siga.

–No lo hará, a menos que sepa que Sasuke si corre peligro.

–Mantenlo vigilado.

–Como ordene Hokage-sama.

000

Naruto regresó de su entrenamiento y se dio un baño, temía enfrentarse a Itachi siendo que le había gritado y cuestionado que no hiciera nada por traer de regreso a Sasuke. De eso habían pasado algunos días en los que el mayor salió de misión y en los que Naruto pudo enfriar la cabeza y aceptar que fue muy duro con Itachi. Salió ya duchado y buscó al de coleta que se encontraba revisando algunos pergaminos en la sala.

–Itachi… ¿puedo hablar contigo?

El de coleta no miró al chico, pero asintió.

–Yo… siento haberte gritado y desconfiar del cariño que le tienes a Sasuke, pero es que yo… –El jinchūriki ya no pudo retener lo que llevaba guardando todo ese tiempo y sollozó– ¡Lo extraño!

Itachi dejó los papeles y abrazó al rubio consolándolo:

–Yo también lo extraño y mucho…, pero él tomó una decisión.

–¡Volverá!

Afirmó ceñudo el rubio.

–Quiero creer que sí.

–Yo no quiero creer, lo traeré de vuelta.

–Naruto…

–No me importa que lo consideren un traidor, él no lo es.

–Eres muy optimista, sin embargo si tuvieses que elegir entre Sasuke y tu lealtad a la aldea, escogerías lo segundo.

–…

Naruto no respondió, pues si bien Itachi era alguien muy preciado para él, no dejaba de ser un Anbu de Konoha y no podía aceptar ante este que sin Sasuke no había Konoha…. No para él. Pues con su amistad el moreno lo había ayudado a sentir menos odio y rencor hacia las personas y a agradecer lo que tenía y era, a pesar de rechazo de los aldeanos. Sasuke y él eran las caras de una misma moneda o eso creía, pues Sasuke lo complementaba y él complementaba a Sasuke, por eso eran tan buenos amigos.

–Está bien no te estoy culpando ni criticando. Mi hermano no es tan tonto y regresara cuando obtenga lo que quiere ya lo veras.

Los dos se sonrieron, deseando cree eso.

000

Sasuke se incorporó y tomó el medicamento que Kimimaro le estaba dando. Tenía una semana en cama y haciendo los ejercicios que Orochimaru le había ordenado. Kimimaro le ayudaba en eso y Sasuke estaba a gusto con este, pues era de pocas palabras. El joven del clan Kaguya dejó los medicamentos sobre la mesa y ya se retiraba cuando un ataque de tos lo detuvo. Sasuke observó a Kimimaro y al verlo de ese modo, preguntó:

–¿Estás enfermo?

–No.

–…

–Yo no le llamaría enfermedad, es solo que mi cuerpo se está debilitando.

–Tú me obsequiaste parte de tu Shikotsumyaku.

–Orochimaru-sama así lo dispuso.

–Lo sé, pero los Uchiha sabemos agradecer.

–…

–Mi cuerpo supo adaptarse a tu Kekkei Genkai y usarlo, por lo tanto mis células son compatibles con las tuyas.

–¿Y?

–Un intercambio.

El joven de ojos verdes miró al niño y negó.

–No sé si Orochimaru-sama lo acepte, tú serás su próximo cuerpo.

–Pero aún es mío y yo hago lo que desee con él.

–Ya hablaremos cuando regrese.

Kimimaro salió dejando a Sasuke solo y pensando que ayudando a este joven, descargaba un poco de culpa por abandonar su aldea y su familia.

000

Sai pasó hasta donde Danzō lo esperaba topándose con otros shinobis que habían ido a recibir órdenes. El chico de traje negro llegó y se hincó sobre una pierna.

–Así que el Uchiha menor se fue.

–Sí señor.

–¿Y tú no sabías?

–No señor.

–No es como si esperara que lo hicieras.

Sai se asombró por no recibir una reprimenda por la huida de Sasuke. Su cerebro comenzó a trabajar y dio con la respuesta, Danzō ya estaba enterado de lo que Sasuke haría.

–Nos ocuparemos de ese asuntó después, ahora hay que estar atentos mañana empiezan los combates finales.

–Sí señor.

–Y no dejes de vigilar a Itachi Uchiha y al jinchūriki.

Sai salió de la base de Raíz consciente de que su jefe sabía más de lo que aparentaba y que no tenía nada que ver con el bienestar de Konoha.

000

Las piernas de Sasuke eran levantadas por Kimimaro para hacer los ejercicios, más la mente de este estaba muy lejos de ahí y en Konoha, pensando en que Naruto y Sai pelearían su ultimo combate para obtener su grado chunnin.

Lo lograras dobe, yo lo sé.

000

Itachi desde el punto más alta de la arena observaba la pelea del rubio que demostraba lo mucho que había aprendido de Jiraiya. No pudo evitar sonreír al ver el triunfo de Naruto y aplaudió dejando de lado su profesionalismo como guardia. Sai lo estaba teniendo difícil con el chico de Suna…

No era un Uchiha por nada y notó el gengutsu para dormir a los presentes, se dispuso a combatir contra los de Suna, arremetió con los atacaban fuera de la arena y se dirigió a donde sintió el chakra de ese odiado reptil. Cruzó la aldea y se posicionó en uno de los edificios más altos aguardando, vio venir a las serpientes. Jiraiya se le unió.

–Déjamelo a mí.

–Son tres, no podrás con todas –respondió con el Sharingan activado.

–Bien.

El amaterasu envolvió a una de las moles reptiles quedando cubierta de llamas negras. Más las otras dos no se amedrentaron ante esto y siguieron avanzando. A la defensiva se unieron Inoichi y Choza, pero Jiraiya les pidió que fueran al estadio para ayudar a los que combatían contra los de Suna y del Sonido…

Hiruzen peleó con Orochimaru y perdió la vida. Naruto con ayuda de Sai logró derrotar y convencer a Sabaku no Gaara.

Orochimaru tuvo que huir, pero con uno de sus propósitos cumplidos: matar al Hokage. Saltaba de árbol en árbol con dirección a las cascadas, cuando una figura lo detuvo azotándolo en el suelo y poniendo un kunai en su cuello.

–¿Cómo está mi hermano?

El sannin de las serpientes sonrió burlón.

–¿Aun te preocupas por él?

–Siempre, no lo olvides.

Itachi esperó la respuesta si está era afirmativa y Sasuke ya podía caminar ahí mismo Orochimaru dejaba de existir, pero si Sasuke aún no había sido curado cometería una traición y dejaría ir a ese criminal, claro que el Uchiha aún no sabía de la muerte de Hiruzen. El de ojos amarillos sonrió, pues no era tan tonto para confesar y que lo mataran.

–Está descansando, aún no camina y si no me dejas ir no lo hará.

–No tientes a tu suerte Orochimaru y recuerda que solo porque él lo quiere, en cuanto ya no lo haga, no dudare en ir por tu cabeza.

El sannin se levantó y siguió su camino, no dudaba de las palabras del Uchiha, sin embargo confiaba en que el otro Uchiha prefiriera quedarse con él y no en una aldea a la que había abandonado.

Itachi caminó de regresó a la aldea para ver cómo estaban los otros.

000

Naruto junto con su equipo fue a darle la despedida al Sandaime. Itachi ya estaba en el cementerio, pues le tocaba guardia. Al término de la ceremonia, el de coleta se acercó a los chicos.

–Vamos.

–¿No tienes que quedarte? –preguntó Naruto.

–Ya me han relevado.

–Lo hizo el tipo con el que se fue Sasuke –dijo el de ojos azules.

–Si.

–Si hizo esto ¿crees que no lastime a Sasuke? –cuestionó angustiado el rubito.

–No le hará daño.

Los tres llegaron a la casa y optaron por descansar y olvidar por un momento todas las preocupaciones.

000

Sasuke escuchó el rumor y Kimimaro se lo confirmó. No estimaba demasiado al Sandaime, pero de eso a desear su muerte era muy diferente. Más se recordó que él mismo había cortado lazos con Konoha.

000

Shisui llegó hasta el algo y se refresco un poco el cuello, sintió el chakra de Itachi y se levantó. Este llegó por detrás de unos arbustos.

–¿Cómo estás?

–No muy bien han sucedido muchas cosas.

–Tenemos tiempo.

000

Konohamaru lo perseguía y él tomando en serio al niño corría para no dejarse atrapar. Naruto se adentró en el bosque esperando que el pequeño de bufanda no se rindiera y siguiera persiguiéndolo, de ese modo de entretendría un poco y dejaría de estar triste. El jinchūriki no estaba usando ninguna técnica, pues tampoco deseaba exagerar, lo gritos del chico castaño llegaba amortiguadas, pero sin detenerse:

–¡Ya voy Nii-chan te atrapare!

–¡Y gritándome no lo conseguirás, un ninja deber ser silencioso!

Naruto se adentró más y se escondió en unos arbustos, puso atención a los sonidos… más lo que su oído captó no fueron los pasos de Konohamaru si no…

Itachi sostuvo al cuerpo de Shisui contra un árbol y este se impulsó para cruzar las piernas en las caderas del menor, sus bocas no dejaban de besarse…

Naruto abrió los ojos asombrado y algo en él se removió, cualquiera pudo descifrar que era el dolor que los celos le provocaban. Se levantó y caminó de regreso a la salida del bosque, buscando con la mirada Konohamaru para que no se topase con la escena de atrás. El niño lo vio y corrió a su encuentro.

–¡Te atrapé!

El rubio se dejó jalar de regreso a la aldea.

000

Itachi empaló a su amante y embistió con dureza. Shisui lo animaba con jadeos y suplicas, sin dejar de tocar el pecho desnudo del menor. Aun unidos y con el semen escurriendo entre ellos se dejaron caer lentamente. El mayor acarició el cabello largo.

–Estaré al pendiente de que esa serpiente no haga nada. –confirmó Shisui.

–No lo hará si no quiere ser convertido en cenizas.

–Lo que me preocupa es que Sasuke se entere de la verdad.

–Espero que no.

–¿Y si lo hace?

–Se lo tendré que contar todo, aunque le haga daño. No se lo dije antes, pues creí que cuando fuese mayor lo entendería.

–No se puede saber el futuro.

Shisui se alejó y fue hasta el lago tomando agua para limpiarse. Itachi le siguió poco después para ayudarle y asearse también. Cuando los dos estuvieron arreglados el mayor se despidió.

–Debo irme, estere en contacto.

–Cuídate.

–Y tú.

Los dos Uchiha se separaron y siguieron diferentes caminos. Itachi se adentró en el pueblo y se dirigió a su casa. Sai vio llegar al de coleta y dejó su cuaderno de dibujo.

–¿Ya cenaremos?

–Ya Sai, solo déjame ir a asearme un poco.

Sai asintió y se metió a la cocina para acomodar la mesa, la comida la había hecho Itachi antes de salir. Una sonrisa sincera se plasmó en sus facciones al recordar a cierto pelirrojo que lo había retado esa tarde antes de partir a su aldea.

–Y tú, algún día terminaremos lo que iniciamos y te venceré con una mano ya lo veras… no te atrevas a morirte o… a casarte.

Sai ladeó la cabeza. Temari sonrió discreta y Kankuro rodó los ojos.

–¿Casarme? Eso no afectaría nuestro encuentro de ningún modo. –explicó el pintor.

–… ¡Simplemente no lo hagas!

Sai volvió al presente y se encogió de hombros, tal vez era una tradición de Suna que los que estaban casados no podían competir… aunque sonara muy tonto.

000

Naruto escuchó la puerta de la habitación de Itachi abrirse y caminó hasta esta, sin tocar entró se plantó frente al mayor.

–Te vi.

–¿Qué?

–Te vi con ese chico.

Itachi se quedó mudo, pues si el rubio había visto el uniforme del Shisui sería muy difícil de explicar.

–Naruto yo…

–Si tenías a alguien especial nos hubieses dicho. –sonó herido el de ojos azules.

–Lo siento Naruto –Suspiró el de coleta, Sasuke se lo advirtió que no lastimara al rubio, sin embargo con todo lo que había sucedido no había tenido tiempo para poner las cosas claras con este– Es cierto tengo… pareja.

–¿No puedo gustarte por eso verdad?

Y en ese momento Itachi debía explicarle a Naruto que no sentía más que un amor filial por él y que no creía posible que eso cambiara en el futuro.

–Naruto eres un chico sumamente especial, amable y sincero, tienes muchas cualidades que impresionarían a más de una o uno, mas debo hablarte con la verdad, para mi eres como otro hermanito.

El de ojos azules se quedó callado. Itachi lo abrazo y besó sus hebras rubias.

–La persona que este a tu lado será muy, pero muy feliz.

–Esa persona no eres tú.

–Naruto…

–Lo entiendo, más aun duele.

–Perdóname.

–Está bien… ¿seguimos siendo amigos?

–Si tú aun me aceptas, porque yo ya no quiero dejar de serlo.

El rubio sonrió con tristeza.

–El teme tenía razón, pero no se lo digas.

–No lo hare.

El Uchiha vio salir al rubito, por primera vez considerando la culpa por sentir como sentía.

000

Él no había preguntado y Orochimaru no se lo había dicho, pero cuando este y su ayudante se fueron en busca de esa otra sannin, supo que incluso Orochimaru no podía hacer crecer un brazo.

Más para Sasuke que miraba todo parado desde la puerta de la base; el genio era ese sannin loco que le devolvió sus piernas.

Muchísimas gracias a:

.

kaoryciel94, LouiseUchiha, Yuki Trancy, Alba marina, Zanzamaru, Edward Cullen Swan, lauvirgo -Gracias y debo confesarte que aún no decido que cual de las dos opciones será-, Moon-9215, valemer, Clio Salome, Zussi y Goten Trunks5.