«DDR» Avatar: The Last Airbender © Michael Dante DiMartino & Bryan Konietzko.

«N/A. 1» Esta historia participa en el III Desafío: Accidentalmente enamorado. Del Forum de DZ del GE.


Estaré ahí.

Capítulo 2: El ataque.

—¿Qué pasó?—Era la pregunta que Sokka hacía con asombro al escuchar el potente estruendo.

—¡Mai! —Era el gritó que daba Ty Lee al ver las llama saliendo de la habitación de su amiga —Mai está en esa habitación. —afirmó mientras varios soldados se apresuraban ayudar.

—Appa —demandó la joven maestra agua— ¡Elévate! —Fue la orden que dio mientras con sus manos hacía un movimiento rápido para tomar el agua del aire. Una técnica aprendida años atrás por aquella «titiritera» que le dio la clave para poder maximizar el uso de su poder.

—¿Qué va hacer? —Ty Lee preguntó con asombro tratando de contener las lágrimas. Un fuego como ese no era algo accidental y ella lo sabía.

—Agua control. —Fue la única respuesta que obtuvo del joven, al ver a su hermana manipular el agua del aire y hacer una especie de ola.

El incendio fue controlado en cuestión de segundos. La joven maestra agua se había acercado a la ventana que había explotado y cuyos fragmentos estaban en el piso.

— ¿Hay alguien… —Katara no tuvo oportunidad de hacer la pregunta porque un rayo azul salió de la nada, alcanzando al enorme bisonte volador como a ella.

—¡Kataraaaaaaaaaaaaa! —Fue el grito extendido y al mismo tiempo que se escuchó en el lugar, el príncipe de la nación de fuego había llegado en una de sus máquinas voladoras con parte de su ejército y encima de ellos el joven maestro aire venía.

La caída era inminente.

—¡Aire control! —Aang no perdió el tiempo al volar con gran rapidez a velocidad de la luz; Una técnica que también había aprendido dominar con el tiempo y se puso debajo del gran bisonte volador para poder amortiguar su caída.

—Vaya… —Azula hizo acto de presencia sobrevolando fuera de la ventana destruida, al mismo tiempo que sus manos soltaban rayos azules que le permitían flotar — están reunidos todos. ¡Qué emoción! —dijo con sarcasmo.

—¡Cuidado! — Sokka no dudó en abalanzarse sobre la joven cirquera para protegerla del rayo que lanzo la princesa Azula mientras descendía. Ella uso eso como distracción porque antes que todo reaccionen ya estaba en el piso.

—Hola hermano… ¿Me extrañaste?

—¡Atrápenla! —ordenó el príncipe Zuko mientras se lanzaba de una de las naves.

Azula repelió el ataque con una ráfaga de fuego.

—¿Quieres que te felicite por tu boda… o —lanzó otra ráfaga de fuego pero está vez lo intercalo con los letales rayos— debo darte el pésame por la muerte de tu prometida?

—¿Qué?

De todas las preguntas que pudo haber formulado su hermana, aquella revelación lo dejo impactado.

—Momento de terminar con es…

—¡Tierra control!

Azula no tuvo problema en hacer una barrera de fuego para contener las enormes piedra que la joven maestra tierra le había lanzado; Toph finalmente había llegado.

—Llegó la ciega— comentó con desprecio—, ahora solo falta que tío Iroh se haga presente.

Zuko se sentía indignado como perturbado. Veía aquel ventanal en el que estaba la habitación de su prometida, notó que sus amigos cada uno por separado intentaban ayudar a su manera pero el «avatar» se había centrado en ayudar a la joven maestra agua que yacía mal herida sobre el bisonte volador, él estaba aturdido por los rayos más no había recibido el mayor impacto como Katara.

—¿Qué hiciste Azula? —preguntó fuera de sí mientras corría hacia ella.

La princesa no contestó porque también corrió hacia él, el choque era inminente; Si embargo Toph había decidido lanzar el ataque hacia ella pero notó algo fuera de lugar, parecía que Azula había aprendido a usar fuego control en sus pies, eso le recordó la primera vez que peleo con Aang y no podía sentir sus movimientos a través de la tierra.

Internamente maldijo su ceguera pero sabía que debía hacer algo; así que lo único que se le ocurrió fue crear desniveles en el piso que le cortarán el camino a la perturbada princesa.

—Muy astuta… maldita ciega.

—Deja de decirme así… ¡Maldita loca! —Le replicó en un tono mordaz.

Azula río.

—Ty Lee, ¡ahora! —gritó Sokka mientras veía como la cirquera se había acercado Azula, su intención era bloquear su «Chi» y dejarle completamente inmóvil. Ambos habían aprovechado la intervención de la joven maestra tierra y el enfrentamiento con el príncipe de la nación del fuego para atacar directamente a la princesa.

—Te esperaba.

—¿Qué? —Ty Lee fue sorprendida cuando Azula esquivo su ataque y antes que ella reaccione un rayo casi la parte por la mitad de no ser que Zuko adivino las intenciones de su hermana e intervino al interceptar a la joven. Ambos cayeron rodando por el piso.

Mientras Sokka y Toph se apresuraban con el contraataque con las habilidades que poseía, Aang estaba pasando un mal momento.

—Katara… vamos despierta. —Con suavidad puso su cabeza sobre su pecho, se alertó al sentir que sus latidos eran cada vez más lentos.

El gruñido de Appa lo alertó, sabía que ella estaba mal pero la princesa Azula estaba haciéndoles pasar un mal rato a todos, los soldados que habían intentado detenerla quedaron calcinados. Era perturbador ver tal escena.

Azula había alcanzado un nivel muy peligroso para un maestro fuego.

—¡Azula detente! —ordenó su hermano mientras se paraba y se preparaba para hacerle frente.

—No eres rival para mí.

La princesa mostraba una aura oscura; Las personas a su alrededor se alertaron y se apartaron, todo se estaba saliendo de control porque sus pupilas se enrojecieron.

—No lo hagas Azula —demandó Iroh al hacerse presente en el lugar; Él venía de dar las últimas órdenes para la celebración que se iba llevar acabo aquella noche, pero a medida que se acercaba a palacio los gritos le alertaron y apresuró sus pasos hasta que finalmente terminó corriendo el ver la humarada de humo que habían dentro de las instalaciones.

—Finalmente todo estás reunidos —sonrío de manera siniestra—, es momento de terminar con esto. —sentenció agregando a la frase una perturbadora sonrisa.

De pronto se sintió la sensación de estar en el mismo infierno, porque la temperatura del lugar se elevó rápidamente y un espiral de fuego se empezó a formar a los pies de Azula.

Continuará.