Hola de nuevo.
*se desmaya desmayadamente*
Este capítulo sí que me costó trabajo y el doble de tiempo de lo que normalmente me tardo, pero lo prometido es deuda así que aquí está al fin.
Disfruten.
Eren estaba con la espalda recargada en la puerta y sus bellos ojos abiertos de par en par.
¿Qué hago? Sé que esperé esto por mucho tiempo, pero ahora ya no estoy muy seguro de acercarme a Levi, tal vez no fue buena idea entrar en su vida.
–Más te vale que abras esa puerta –se escuchó una voz con ira contenida del otro lado.
¿Qué hago? Ya me vio entrar ¿y si salto por la ventana? Solo son seis pisos, no creo que me mate.
La razón por la que Eren no quería dormir con Levi es que durante toda la semana anterior había escuchado entrar y salir tanto a hombres como mujeres del apartamento del mayor, y también había escuchado otro tipo de ruidos que quisiera olvidar.
Incluso, el día anterior a quedarse afuera de su departamento, había llegado de correr y encontró a una pelirroja con ropa que dejaba muy poco a la imaginación, hablándole a Levi a través de la puerta. Eren sabía que él estaba en casa, pero solamente no quería abrir la puerta. No quiso meterse y entró a su habitación. Cuando Levi se cansó de escuchar a la molesta hembra, salió y le preguntó lo que quería. El chico escuchaba de su apartamento, y por el tono de voz que tenía su vecino, era mejor ponerse sus audífonos y permanecer al margen. A Eren le asustaba la respuesta de Levi hacia la chica, no importaba cual fuera. Era claro que Levi era hombre de una sola noche.
–Bien, si no abres la voy a derribar –habló Levi nuevamente.
El pobre chico con el corazón a punto de que se le saliera por el pecho no tuvo otra opción que abrir la puerta. Quiso verse calmado y sonriente a pesar de que se veía su nerviosismo.
–Ah, Levi–san –dijo aparentando sorpresa al abrir la puerta.
Ahí estaba Levi, recargado en el marco de la puerta con el cabello desordenado y una mirada profunda que se clavó en sus ojos y en su memoria para siempre.
Mierda, ¿y si…? Solo por esta vez.
–Dejamos algo pendiente.
Lo seductora de su voz hizo que a Eren se le hicieran las rodillas de gelatina.
–Ehh… –El menor estaba rojo como un tomate y miraba al suelo –. C-como ya le dije, estoy sudado y mañana tengo un examen.
La voz del chico también de había derretido. Levi solo levantó una ceja, no entendía porque el moreno se resistía tanto; pensó en dejarlo tranquilo con su decisión estúpida de castidad. Luego recordó la frase que lo había llevado tan lejos en la vida y que le había conseguido las mejores cosas:
–Me importa un carajo.
Dicho esto, se volvió a abalanzar sobre Eren tomándolo de la cintura y devorando sus labios. Entró en el departamento del menor cerrando la puerta tras de sí.
Lo acorraló contra la pared y sujetó sus manos por encima de la cabeza para que no pudiera resistirse, pero esto no era necesario. El menor ya no podía. Deseaba tanto a Levi que mandaría a la mierda todo lo demás, solo quería estar con su Levi de nuevo. Los años habían hecho que extrañarlo doliera y mucho, ahora cada beso, cada lugar donde tocaba él, se sentía como si se encendiera.
Cuando el mayor vio que el chico ya no resistía, se pegó más a su cuerpo dejando una pierna entre las del menor, acariciando con ésta el miembro de Eren.
–Así me gusta mocoso. Solo haz lo que yo diga –dijo entre los labios de Eren. El aludido solo sonrió.
– Levi-san –habló con la respiración agitada–. Solo quiero seguir si promete que solo será esta vez.
Eren sabia en el fondo que no era eso lo que quería, pero no quería echar a perder la oportunidad que había estado esperando por tanto tiempo solo por actuar sin pensar.
Aunque… ¡mierda! Se siente tan bien.
El mayor lo miró un segundo para después volver a devorar su cuello. No entendía porque se resistía tanto, no es como si le fuera totalmente indiferente.
–Como quieras.
Se besaron nuevamente. Por supuesto, Levi no tenía planeado cumplir esto, pero en ese momento diría todo lo que Eren quisiera. Por su parte, el menor no creía en las palabras de Levi, pero lo dejaría pasar. Solo por hoy, podría darse el lujo de dejar de pensar.
Ambos se separaron después de un rato ante la falta de oxigeno. Levi comenzó a abrirse paso por el cuello del chico entre mordiscos y besos que le sacaban suspiros al castaño. Levi le quitó la camisa sudada y pudo deleitarse con la visión más erótica que había visto en sus 29 años de existencia.
Eren estaba recargado en la pared con la cabeza echada hacia atrás y respiraba agitadamente aún con las manos encima de su cabeza. Los labios brillosos aún daban pequeños suspiros y esos hermosos ojos color jade estaban cargados en lujuria. Debajo de la camisa tenía una hermosa figura con algunos abdominales marcados y la piel de un delicioso color tostado y sus pequeños botones rosas aún tenían las marcas que recién le había hecho.
El pantalón deportivo que traía Eren estaba un poco ceñido al cuerpo y a través de éste se podía notar lo duro que empezaba a ponerse de nuevo. Levi también sentía que algo dentro de sus pantalones necesitaba atención.
Llevó al moreno al sillón que aún olía a nuevo y lo sentó encima de él. Esta vez fue Eren quien besó al otro rodeándolo con los brazos mientras el mayor lo tomaba de la cintura y restregaba su doliente erección con el trasero del chico.
Eren tomó el rostro de Levi y comenzó otra lucha de poder con sus lenguas. El mayor comenzó a acariciar con una mano la entrepierna del moreno mientras que con la otra jugaba con sus pezones. Los gemidos que Eren daba, provocaban una dulce vibración en sus bocas.
Enseguida Levi bajó por todo su cuello y pecho con la lengua deteniéndose nuevamente en sus botones rosas mordisqueándolos a su antojo.
–No deje… m- marcas –decía el menor entre los gemidos que llenaban la habitación.
Levi hizo caso omiso y siguió. Eren ya estaba desesperado. Ahora estaba totalmente despierto y planeaba enseñarle a su comandante todo lo que había aprendido en los siglos que no se habían visto.
El chico tomó el control y le quitó la camisa a Levi dejando ver todos y cada uno de sus músculos tonificados. El chico casi se pone a gemir con el solo hecho de verlo así. Sus ojos brillaron en una mezcla de excitación y nostalgia reprimida.
–Si ves algo que te guste, puedes probar –el mayor se estaba divirtiendo con esas miradas lascivas.
El moreno sonrió mordiéndose el labio inferior. Este Levi era bastante divertido. Comenzó a besarlo por todas partes, del cuello al pecho pasando por su estomago bien formado.
En un rápido movimiento, se posicionó en el suelo entre las piernas de Levi. Tomó su miembro por encima de la ropa y abrió los ojos sorprendidos.
– ¿Qué no tienes un límite para ponerte duro?
El mayor solo sonrió de lado y acaricio el rostro del chico. Antes de que Levi se diera cuenta, Eren ya había sacado su miembro de su pantalón y lo apreciaba con curiosidad y lujuria. No podría resistir mucho si él seguía dándole vistas tan eróticas.
–No recordaba lo grande que era –dijo el moreno tomando la erección entre sus manos.
El azabache verdaderamente estaba muy bien dotado. Definitivamente, los diez centímetros de diferencia entre ambos, los tenia entre las piernas. Levi no comprendía bien lo que acababa de escuchar.
– ¿Cómo que "recordar"?
El menor se reprimió mentalmente por lo que acababa de decir, pero decidió ignorarlo con la esperanza de que Levi no tuviera cabeza para eso en ese momento. Eren dio una lamida tímida a la punta, pero solo eso bastó para hacer temblar al mayor por la ansiedad. El moreno pasó a besar la base, el vientre y las piernas del mayor. Quería desesperarlo.
–J- joder mocoso, déjate de juegos –Levi estaba molesto. El mocoso lo tenía donde quería y lo sabía.
Eren solo sonrió y dio otro beso a la punta que ya reclamaba atención. En un movimiento rápido, Eren abrió la boca y se metió la rigidez de Levi. Su boca a penas era lo suficientemente grande para albergar a su vecino.
Eren degustaba el pene del mayor con gran ansiedad, como si toda su vida hubiera estado esperando eso, y Levi no lo sabía, pero así era en realidad. El chico había tenido miles de sueños húmedos en el que él era el protagonista mucho antes de que naciera.
Mientras el ojiesmeralda pasaba su lengua de la base a la punta, Levi no podía reprimir unos cuantos gemidos que le producía la calidez de la boca del mocoso. Era bueno en eso, lo más probable es que ya hubiera practicado mucho con alguien más, pero no le importaba. Ahora era totalmente suyo.
El menor parecía disfrutarlo mucho, como si fuera el caramelo más sabroso del mundo. De vez en cuando, le daba miradas a Levi que solo contenía gemidos, aunque a veces era demasiado para contenerlos. La sala se llenó de gemidos, respiraciones agitadas y el sonido de Eren comiéndose a su vecino.
A pesar de que el chico parecía profesional, iba a su propio ritmo un poco lento. Levi consideró que era momento de arrancar motores y tomó el cabello castaño creando su propio ritmo más acelerado.
Eren recibía a Levi una y otra vez entre gemidos ahogados hasta que el mayor ya no pudo contenerse y se corrió en la boca del chico. Levi echó la cabeza atrás y su respiración se volvió más agitada, mientras el chico se relamía los labios con los ojos cerrados para no olvidar jamás ese sabor.
Levi levantó las manos con pesadez y se bajó por completo su pantalón deportivo. Atrajo a Eren hasta él y lo comenzó a besar de nuevo desde el suelo. Lo levantó e hizo que se sentara sobre sus piernas de nuevo sin despegar sus labios.
Esta vez, el mayor lo sostuvo por el trasero mientras chocaban sus entrepiernas. Eren estaba totalmente despierto y clamaba atención. Levi bajó los pantalones del chico y se recostó en el sillón con éste encima suyo.
–Buena forma de estrenar tus muebles nuevos –dijo el mayor proclamando la lengua del moreno.
Tomó la base de su capri y lo hizo a un lado de un tirón. El mayor comenzaba a levantarse de nuevo y con una mano masajeaba su trasero mientras que con la otra estimulaba ambos falos. Los gemidos del chico llenaban los oídos de Levi, quien dejó su entrepierna para llevar dos dedos cerca de la boca del chico.
–Lámelos –ordenó y Eren obedeció.
Cuando sus dedos estuvieron lo suficientemente húmedos, los retiro de la boca del otro y los llevó a su entrada. Levi creyó que sería buena idea meter dos dedos al mismo tiempo. No lo fue.
Eren lanzó un grito agudo, en parte por el dolor y en parte por placer. Habían pasado algunos años desde que estaba con alguien tan bien dotado, así que aún no estaba tan acostumbrado como el mayor creía. Lagrimas rodaron por sus rosadas mejillas pero seguía gimiendo.
–Le… vi-san –reclamaba el chico con la mirada perdida.
El aludido simulaba embestidas con sus dedos mientras los intercalaba con movimientos circulares y de tijera. Reclamó los labios del pequeño italiano, quien tomó su rostro para profundizar el ya salvaje beso.
Levi no lo soportó más y en un solo movimiento, ya había retirado los dedos del interior del chico para reemplazarlos con su pene de una sola estocada.
Eren rompió el beso para poder gemir lo más alto que pudo mientras se erguía sobre el mayor. Las lágrimas seguían cayendo por el dolor intenso que estaba sintiendo pero no podía negar que estaba tocando el cielo. Comenzó a moverse sobre su vecino dando a entender que estaba listo. Aunque no estaba del todo seguro, pero no quería dejar a Levi ni por un segundo.
El mayor tomó a Eren por las caderas y comenzó con fuertes embestidas. El chico puso las manos sobre el pecho de Levi mientras gemía con la cabeza echada hacia atrás y la espalda arqueada.
–Ah… Levi… san… m-más –apenas podía articular las palabras.
– ¿Qué dices? N-no puedo oírte.
–Más…Ah Ah Levi-san.
Lo que en realidad Levi quería era que los gemidos del mocoso llenaran la habitación, todo el piso y con suerte incluso llegarían a los subnormales de abajo.
Superen eso idiotas.
Al poco tiempo, Eren se adaptó mejor al ritmo de su acompañante y ahora le ayudaba para que las penetraciones fueran más profundas con el mismo ritmo.
El interior del castaño era tan cálido y lo recibía tan bien. Levi sabía que el chico iba a terminar pronto, así que decidió aumentar el ritmo de las estocadas y esto hizo que el chico gritara de placer. De vez en cuando se podía escuchar el sonido del mayor entrando y saliendo sin piedad.
El azabache se sentó y su pecho quedó pegado al de Eren mientras lo besaba con deseo. El chico lo abrazó por el cuello y podía sentir el sudor de Levi.
El sillón nuevo de Eren tuvo el mejor primer uso de todos; de a poco se iba llenando de sudor, lagrimas, un poco de sangre de Eren y sobre todo de la esencia de su capitán.
Eren ya no pudo articular palabras, solo podía tener la boca abierta dejando escavar fuertes gemidos por la fricción y el tamaño de Levi, quien tampoco resistiría mucho antes de correrse. El castaño terminó en el pecho de ambos luego de un agudo grito de placer cerca del oído del mayor.
Esto solo lo excitó aún más, pero después su entrada apretó a Levi y terminó por correrse también en el interior de su pequeño italiano. Se sentía liberador, como hacía mucho tiempo no se sentía.
Ambos se recostaron sobre el sillón con las respiraciones muy agitadas sin importarles que la semilla del castaño siguiera entre ellos. Levi puso una mano sobre la espalda del chico y salió de su interior mientras se hacía miles de preguntas.
¿Cómo es tan bueno a su edad? ¿Será de esos chicos fáciles? No lo creo, pero es del poco sexo en mi vida que me ha dejado complacido. Mierda, me siento agotado y aún así quiero seguir.
–Levi-san –dijo Eren cuando recuperó la respiración levantando el rostro para ver al mayor –. Y-yo…
Levi vio un sonrojo en su rostro –por encima del que ya tenía– con unos bellos ojos jade que miraban hacia otro lado con… ¿vergüenza?
¡Oh por favor! Le acaba de abrir las piernas a un hombre 10 años mayor. Hace rato que pasamos la vergüenza.
–Dilo de una vez, mocoso.
–Es que yo… creo que grité muy alto… creo que pudieron haberme escuchado en los otros apartamentos.
Levi hizo un esfuerzo olímpico para no echarse a carcajadas.
–Pues espero que lo hayan disfrutado tanto como yo.
Dicho esto volvió a besar a Eren. El castaño nunca lo reconocería, pero le había echo tan feliz saber que Levi lo había disfrutado después de todos esos años de no verse.
–Ya tienes los servicios básicos ¿verdad? –preguntó el mayor cuando se separaron.
–Sí, ¿Por qué? –respondió Eren pero no recibió contestación
Levi solo se levantó y tomó al chico en brazos para llevárselo cargando. Esto ocasionó una pequeña punzada de dolor en el castaño pero quiso ignorarlo, ya tendría tiempo de sanar.
El azabache llevó un confundido chico a la ducha donde lo dejó suavemente en el suelo, entró junto con él y abrió la llave del agua.
Eren se sintió refrescado en todos los sentido. Ese día había sudado mucho y su cuerpo necesitaba un pequeño descanso. Pero claro, Levi tenía otros planes. Tomó al chico del mentón y comenzó a besarlo, primero de manera dulce y tierna, besos que Eren respondía gustoso de la vida; luego los besos se volvieron más intensos.
–Levi-san, ¿Qué hace? Acordamos que solo sería una v…
No pudo terminar la frase ya que el mayor lo había callado con un pequeño beso.
–Mi "vez" aún no termina.
Su tono de voz era seductor y sus ojos estaban impregnados en deseo. Eren sabía que su tiempo de relajación se había ido al carajo después de ese momento.
–Levi- san, no –se quejaba el menor.
Levi arrinconó a Eren contra la pared de la regadera mientras el agua lavaba el sudor y el semen de antes al mismo tiempo que los unía de nuevo. El mayor besó al chico dulcemente por unos minutos hasta que supo que estaba listo para el siguiente round. ¿Qué como lo supo? Pues…
–Dices que no quieres, pero con tan poco ya te estás poniendo duro de nuevo –se burló.
Levi comenzó a masturbar al menor mientras que con su lengua recorría cada centímetro de su cuello y peche remarcando las marcas que había dejado minutos atrás, asegurándose de que no se quitaran en mucho tiempo. Quería que quien fuera que tuviera al chico después de él, supiera que el mocoso ya no estaría disponible en un buen tiempo.
El mayor dejó lo que estaba haciendo para mirar el rostro excitado de Eren, quien se quejó en un principio por dejar de recibir la atención, pero después miró a Levi de la misma gorma en la que era observado.
– ¿Qué sucede? –preguntó sonrosado.
–Nada, creí que ya había visto esto. Olvídalo –respondió el azabache sin darle mayor importancia.
Eren tenia la misma corazonada. Recordaba haberlo hecho con su capitán también mientras se duchaban bajo el agua helada del Cuartel General de Investigación, pero no recordaba con exactitud. Tal vez Levi estaba teniendo recuerdos de su vida pasada, ¿sería buena idea decirle?
No pudo continuar con sus cavilaciones, ya que el de menor estatura ahora estaba en cuclillas frente a su creciente erección. Se relamió los labios y en un solo movimiento, la se lo estaba tragando todo. Eren arqueó la espalda poniendo las manos sobre la cabeza de su vecino. La boca del mayor se movía olímpicamente alrededor de él.
Levi pasaba vulgarmente la lengua desde la base cubriendo completamente el glande y absorbiendo todo el líquido pre seminal que podía. El chico tenía un sabor exquisito, fácilmente se podría hacer adicto a él. Mientras, el menor jadeaba con las rodillas temblándole.
Levi sacó a Eren de su boca un momento para sonreír por el efecto que provocaba en el menor. Definitivamente haría que el chico le rogara que lo montaran.
El mayor se puso de pie y le dio la vuelta al ojiesmeralda y entró en él con cuidado aunque sin preparación. Eren sentía el dolor extenderse dentro de él poco a poco. Esta vez necesitó un momento para acostumbrarse al mayor.
El agua tibia que recorría sus cuerpos mezclándose con su sudor ayudó como lubricante y al poco tiempo, el chico comenzó a moverse mientras daba pequeños suspiros. Levi entendió esto y tomó al menor por las caderas para comenzar con las embestidas.
Levi de nuevo no tenia compasión, las estocadas eran cada vez más salvajes llegando a tocar ese punto que al chico hacia enloquecer. Sus gritos de placer hacían eco en el baño y se mezclaban con los gimoteos de Levi.
El chico se inclinó más para que su vecino tuviera un mayor alcance. Las embestidas lo empujaban contra la pared del baño provocando un erótico sonido del cuerpo del chico restregándose.
El mayor salió casi por completo del otro para volver a entrar de una sola estocada al tiempo que tocaba ese punto en el interior de Eren que le hacía perder el juicio. Unas gotas de liquido blanco comenzaron a salir del menor y cayeron en el suelo del baño yéndose junto con el agua. Levi volvió a sonreír y salió por completo de Eren.
El castaño se quejó profundamente, pero el otro comenzó a restregar su ya palpitante miembro con el de Eren antes de besarlo. El chico lanzaba gemidos desesperados que se ahogaban en su garganta.
–Oye mocoso –dijo con voz ronca –. Tócate como cuando bailas.
Eren sonrió traviesamente y pasó sus manos por su pecho, su trasero y sus piernas como lo había hecho horas atrás, sin olvidar masajear las piernas y el glande de su compañero. Eren sonreía enormemente al ver la expresión de libido del mayor.
El azabache no lo resistió más y tomó ambas piernas del italiano y las abrazó a su cadera. Eren tenía la cabeza echada atrás, los ojos cerrados y se estaba mordiendo el labio inferior, Levi sentía que se ponía más duro de lo que ya estaba con tan solo ver ese rostro tostado y sonrojado.
–Vamos niño, abre los ojos –ordenó –. Te estás perdiendo toda la diversión.
Eren entreabrió los orbes esmeraldas y se sujetó del cuello del mayor, quien comenzó a entrar en él solo hasta la mitad y deteniéndose. Ahora era su turno para jugar con el chico.
–Levi-san por fa…ahvor –hablaba entre gemidos –. Lo quiero todo.
–Parece que tú nunca tienes suficiente –se burló el azabache con una sonrisa de lado.
Comenzó con penetraciones más tranquilas y sobre todo, desesperantes para el menor. Tan solo llegaba hasta la mitad y volvía a salirse en una embestida horriblemente lenta. Eren comenzaba a molestarse porque sabía que el mayor lo hacía para volverlo loco y estaba funcionando.
– ¡Levi! –gritó en una mezcla de desesperación y furia.
–No era así como te imaginé gritando mi nombre, pero me gusta.
El mayor disfrutaba tanto ver a Eren sufriendo, pero también era increíblemente desesperante para él, así que aumentó el ritmo. Levi dio una última estocada energética tocando aquel punto del menor que le hacía tocar el cielo y se corrió gimiendo hasta para los vecinos.
Al poco tiempo, Levi se vino de nuevo dentro de Eren, cuyos brazos comenzaban a temblar por su reciente orgasmo. Dejó al chico en el suelo y éste se recargó en la pared tratando de normalizar su respiración.
El moreno sentía sus brazos y piernas espasmódicas y a duras penas podía mantenerse en pie. Levi se quedo un momento como abrazándolo, pero sin lograr rodear al chico con sus brazos. Ambas respiraciones se combinaban en aquel cuarto. Después de unos minutos cerró la llave del agua aún con la respiración agitada y salió de la regadera para buscar una toalla y arroparse con ella.
Volvió a la ducha y vio al pequeño italiano aún recargado en la pared tratando de recobrar la compostura. Bufó y lo tomó entre brazos para llevarlo a su cama. Eren estaba agotado, posiblemente no habría podido volver a su cama por sí mismo y el sueño lo estaba venciendo.
Mientras era llevado a su habitación por Levi, no dejaba de pensar en lo que divertido que hubiera sido no tener que mentir, que de verdad él fuera un chico de 19 años que no había tenido que ver a nadie morir y solo encontrarse con un hombre increíblemente guapo del otro lado del pasillo.
El azabache lo dejó recostado en la cama y lo tapó con las sabanas.
–Levi –dijo Eren con los parpado a punto de cerrársele y una voz apenas audible –. Lamento haber huido.
En ese momento, el moreno se quedó dormido frente al mayor. Era un chico bastante lindo, pero a veces decía cosas sin sentido que no terminaba por comprender, pero seguro se refería a que quiso escapar como una niña de él. si, seguro se trataba de eso.
¿Qué hora será?
El sol matutino de Japón era una de las cosas que más les gustaban a los turistas, y para ser sinceros, a Eren también le gustaba, sobre todo porque su habitación tenía una bonita vista con la que podía ver el amanecer o el anochecer, al igual que ese día; solo que esa mañana fue un poco diferente.
– ¡No puede ser! ¡Mi examen! Voy a llegar tarde –gritaba el moreno histérico después de consultar la hora en el reloj de su buró.
–Cierra la maldita boca idiota –le reprimió un enano gruñón junto a él en la cama.
Eren no terminaba de procesar lo que estaba viendo. El mayor estaba acostado a un lado suyo solo con su ropa interior puesta, el cabello desordenado y su característico ceño fruncido –en parte por la luz que le molestaba y en parte porque el chico no lo dejaba seguir durmiendo–. Se había quedado dormido junto a él, en su cama… ¡Junto a él!
–L-levi… s-sigues aquí –dijo el menor sorprendido y un poco sonrojado.
–Felicididades niño, ahora sabemos que no estás ciego –respondió sarcásticamente.
¿Qué se supone que debo hacer en esta situación? ¿Debería decir algo como "gracias por follarme duro anoche"? ¡No! No es momento para pensar en eso, ya es tarde y me perderé el examen.
Eren se quitó las sabanas de encima y saltó de la cama dispuesto a tener una "ducha de combate", igual que su comandante, pero en cuanto puso un pie en el suelo, se dejó caer.
Un dolor intenso le invadía comenzando por el trasero, pasando por su espina y terminando en sus extremidades. Como si hubieran molido a mano todo su cuerpo. El chico llevó una mano a su espalda baja tratando de recordar la razón de su dolor.
–Si fuera tú, no me movería mucho –dijo el mayor cínicamente desde la cama llevando sus manos atrás de su cabeza.
Eren volteó a verlo con ira contenida. Claro, había sido eso.
–Tú me hiciste esto –reclamó el moreno haciendo pucheros mientras se levantaba lentamente del suelo con la ayuda de la orilla de su cama.
–Anoche no escuché quejidos… o al menos no de molestia.
–No tengo tiempo para pelear contigo ahora.
El chico se levantó con la poca dignidad que le quedaba y caminó –muy lentamente– a darse una ducha. El agua caliente le ayudaba al trasero, pero aún le dolían horrores las piernas
Apoyó las manos en la pared mientras el agua corría, justo en la misma posición en la que había estado el día anterior y todos los recuerdos vinieron a su mente. Se sonrojó hasta las orejas. En ese momento no tenía tiempo de sentirse avergonzado, debía irse pronto o perdería el examen.
¿Examen? ¿Estudia? Recuerdo que me dijo algo relacionado a sus estudios pero ya olvide lo que dijo, tal vez deberia prestarle atención de vez en cuando. Pensaba Levi desde la cama
Eren salió de la ducha aún adolorido, pero al menos ya podía caminar un poco mejor. Encontró la cama vacía. Se vistió y fue rápido a la sala. Nada.
Tanto Levi como su ropa no estaban ahí y no había rastro de que él alguna vez hubiera estado en el departamento. Era lo que temía; aparentemente el Levi de esta época no tenía inconvenientes con el sexo sin compromiso. Quiso evitar eso pero había sido débil, ahora Levi solo lo recordaría como uno más de sus encuentros y eso sería todo.
Una pequeña lágrima salió de sus bellos ojos al pensar que tal vez no volvería a tener una conversación con él. Lagrima que fue limpiada rápidamente. Eren tomó una barra energética y su bolso y salió corriendo tratando ignorar el dolor y de no ver hacia su puerta.
Mientras el de ojos esmeraldas corría por la ciudad, Levi estaba en su cocina con una toalla alrededor de la cintura y con otra secándose el cabello. Podía llegar tan tarde como quería así que no tenía que preocuparse, pero no quería estar ahí en ese momento. Todo le recordaba a Eren… o tal vez era que para variar había comida en el refrigerador. Eso se sentía tan extraño.
En lo que iba de la mañana, le había estado dando vueltas en la cabeza el hecho de que realmente sentía como si ya conociera al chico, pero no recordaba de donde, además sentía que Eren resaltaba entre otras personas. Su presencia se sentía… distinta.
El moreno había llegado a la hora exacta, y todos estaban a punto de comenzar, pero el profesor lo había dejado pasar sin ningún problema. No había estudiado lo que le hubiera gustado, pero de todas formas era pan comido.
Decidió dejar el asunto de Levi de lado para concentrarse pero de nada le sirvió. En medio de la sala vio algo que se llevó por la borda toda su concentración, o más bien a alguien.
Reconocería el corte de cabello de he man donde fuera. Ahí estaba Armin, arrasando con el examen de a poco.
¿Para que se molesta? Es claro que va a ser de los puntajes más altos.
Eren no quería perder a su rubio amigo por un segundo, temía que si le daba la espalda no volvería a verlo hasta entrar a clases –después de todo el verano– y quería hablar con él de muchas cosas.
Cuando el examen llegó a su fin, vio a su amigo rubio alejarse solo con un libro en las manos. Eren corrió y lo abrazó como dos buenos amigos que no se veían desde hace tiempo.
– ¿Eh?
–Ah, lo siento tanto –habló el castaño dejando libre a su amigo –. Es que te pareces mucho a un viejo amigo, creí que eras él, son idénticos.
La respuesta de Eren estaba tan planificada y a la vez tan espontanea que Armin comprendió al instante.
–D-descuida –dijo con un leve sonrojo mirando al suelo.
–Por cierto, soy Eren –se presentó extendiendo la mano.
–Armin –respondió estrechando la mano con un raro sentimiento de que eso le era bastante familiar.
–Presentaste para nuevo ingreso ¿cierto? –el moreno sonreía más de lo que le hubiera gustado, pero debía ser amable.
–Sí, ¿tu igual?
–Claro, voy a ser abogado.
– ¿De verdad? Yo también –dijo el rubio emocionado.
– ¿Quieres ir a tomar algo?
El rubio lo pensó un momento, sabía que no debía confiar en extraños, pero la sonrisa del castaño era tan cálida que pensó que no le vendría nada mal un amigo. La verdad era que nunca fue bueno socializando, por lo tanto siempre había estado solo entre libros.
–Claro, hay un Starbucks por aquí cerca –respondió con una sonrisa.
Ambos fueron a la cafetería. Eren pidió un capuchino y su compañero rubio un café latte. Armin daba una aburrida explicación del porque había escogido esa carrera mientras Eren se concentraba en lo que había pasado la última semana.
– ¿Eren? ¿Sucede algo? –preguntó el de ojos azules.
–No, ¿Por qué?
–Porque has estado fingiendo que me pones atención desde hace un rato cuando es obvio que no te importa.
Bien jugado
–Discúlpame, es solo que… no sé si deba contarte –Eren sentía como si estuviera hablando con su viejo amigo, pero no se le olvidaba que ese no era su Armin, al menos no completamente.
–Puedes decirlo, quisiera ayudar.
Típico de Armin.
–Es que hice algo que tal vez no debía –confesó Eren.
– ¿Tan malo fue?
–Algo así –respondió Eren dándole vueltas a su café con la cuchara –digamos que hay una persona que me interesa, y esta persona no toma muy enserio a quienes abren las piernas fácilmente, y yo…
No quiso terminar la oración, era demasiado vergonzoso. Su rostro estaba completamente rojo y miraba el fondo de su taza.
–Dormiste con él –supuso el rubio. Esto solo sirvió para aumentar la vergüenza de Eren.
–Si… ¿Cómo sabes que es un él? –Eren por un momento creyó que tal vez Armin recordaba algo quien había sido antes de esa época.
–Dijiste "abrir las piernas" eso me hace pensar que eres el pasivo.
Demonios Armin, deja de ser inteligente por una vez.
–Bueno, así es –Eren en el fondo temía que este Armin no fuera tan comprensivo como su amigo de la infancia y estaba asustado del rechazo que se podría llevar.
– ¿Se conocen desde hace tiempo?
–No mucho. Lo conocí cuando me mude al edificio.
–Ya veo –respondió el más bajo dándole un sorbo a su café –. Creo que deberías actuar como si nada y darle su espacio, solo teniendo conversaciones normales. Eso me funcionó con mi novio.
Armin podría tener razón, si se olvidaba de eso y no actuaba como una perra en celo podría al menos tener una relación de vecinos normal… espera, ¡¿Qué?!
– ¿Novio? ¿Tienes uno? ¿Cuándo?, ¿Quién?, ¿Cómo? –Eren trataba de no estar histérico, pero le era imposible.
No le gustaba la idea de que Armin saliera con alguien, ¿y si le hacía daño? El rubio era muy inocente y tierno, las malas personas se acercan a tipos como él muy seguido. Debía proteger a su pequeño amigo a toda costa.
–Sí, sé que no parezco el típico chico gay –decía sonrojado de pies a cabeza. Amigo, eso es lo que menos me preocupa ahora –, pero él lleva gustándome mucho tiempo, desde que estaba en el bachillerato.
– ¿Cuánto llevan saliendo? –el moreno trataba de no escucharse sospechoso, pero Armin era un genio. Detectaba esas cosas a kilómetros, pero quería ver hasta donde llegaba Eren.
–Muy poco, menos de un mes.
–Ya veo.
Eren seguía preocupado, pero lo dejaría por ahora, ya tendría oportunidad de hacer que Armin le dijera todo, no quería que su súper radar detectara algo que no era.
Pasaron horas conociéndose, lo cual fue en extremo raro para Eren, después de todo era su amigo de la infancia pero debía mentirle. Armin se interesó mucho en el hecho de que Eren fuera italiano y que le encantara preparar la comida de su país, también que la razón por la que quería convertirse en abogado era para darle la justicia que no se le había dado al asesino de sus padres –lo cual tenía un pequeño porcentaje de verdadero–. Por parte del rubio, no muchas cosas habían cambiado en su vida, sus padres estaban en medio de un divorcio, así que mientras ellos peleaban, él se quedaba con su abuelo quien se esforzaba mucho para darle lo mejor a su nieto.
–Tu abuelo suena increíble –Eren tenía que reconocerlo. El poco tiempo que había conocido al abuelo de Armin, pudo notar que lo quería como a su propio hijo.
–Lo es, pero jamás me ha gustado dejar que él cargue con todo, así que busqué un trabajo que me ayuda a solventar los gastos.
–Suena bien, yo quisiera tener un trabajo pero no he tenido mucho tiempo de salir a buscar.
–Puedes ir al restaurante donde yo trabajo, estamos buscando a alguien que atienda las mesas.
– ¿De verdad? –dijo Eren sorprendido.
–Claro, hoy me dieron el día por el examen, pero si quieres podemos ir y preguntarle al jefe.
–Sí, hay que ir.
Y así los dos chicos se encaminaron al restaurante donde trabajaba Armin. Hacía casi dos siglos que Eren no servía mesas, pero dicen que lo que bien se aprende no se olvida, así que pensó que sería fácil. Aunque no había problema, su trabajo de medio tiempo solo era para mantener las apariencias.
El restaurante se veía bastante coloquial, como intentando recrear una taberna de Inglaterra del siglo XIX. La iluminación consistía de una serie de luces blancas circulares que colgaban del techo y había una barra que dividía el lugar por la mitad.
Los chicos entraron haciendo sonar la campanilla de la puerta. Armin se adelantó para llamar al encargado y Eren trató de ir detrás de él, pero tropezó con un hombre más alto que él.
–Disculpe –dijo el castaño pero no recibió contestación. El hombre le dio una mirada al de ojos esmeralda y salió por la puerta.
Y yo que creí que los groseros eran los americanos.
–Eren –lo llamó Armin que estaba frente a un hombre de barba regordete.
El dueño del restaurante no confiaba mucho en los jóvenes, eran despreocupados y flojos, pero al ver esos hermosos ojos jade acompañados de una sonrisa angelical, pensó que atraería unas cuantas chicas de secundaria, le pasaba todo el tiempo con Armin.
Y así de fácil, Eren fue contratado como mesero, aunque el restaurante quedaba un poco lejos de su edificio, tendría tiempo para estar con el que había muerto por él. Se lo debía.
Eren comenzaría al día siguiente, intercambió numero con Armin y fue de regreso a su edificio. Seguía pensando en Levi y en que tal vez sería buena idea seguir el concejo de Armin. De hecho, lo mejor para ambos era olvidar que eso había pasado.
Esta vez quise probar un cap más largo, espero que no se les haya hecho eterno.
Es mi primer lemon, así que disculpen si quedó raro. Este cap va dedicado a luciakkss, gracias por leer y dejar RW.
Estuve a punto de morir varias veces mientras escribía esto u.u, así que díganme que les pareció.
Nos estamos leyendo night lights
