Capítulo X

Naruto saltó hacia el callejón y se internó por la avenida, el ladrón no creyó que el rubio era una persona de cuidado y por eso le había robado. El sujeto alzó la mano y miró el objeto que había sustraído del rubio: era un simple monedero de rana –bastante feo en su opinión–, estuvo a punto de arrojarlo y de ese modo deshacerse de su perseguidor, sin embargo al sentir el peso del mismo en su mano sonrió ladino, estaba feo y lo perseguían, más estaba lleno y parecía valer la pena esa carrera. El ladronzuelo giró la vista y sonrió al ver que su perseguidor ya no estaba a la vista, siguió su camino con paso más lento.

–¡Hey fíjate! –gritó a una persona que se topó con él.

El aludido no respondió ni se movió y lo paró en seco.

–Dame eso.

–¡¿Qué jodidos quieres?!

–Eso que traes no te pertenece, es de mi amigo…

–Exacto es mío. –Respondió otra voz a sus espaldas.

El ladrón, ahora no solo estaba con el chico pelinegro de frente si no con el perseguidor atrás. Sai le arrebató el monedero y se lo extendió a Naruto.

–Ten y no vuelvas a dejar robarte por diversión.

El rubio sonrió.

–¡Me atrapaste ttebayo! Pero pensé que sería un buen ejercicio.

–Olvídalo, hay que regresar con Sakura fea y Kakashi.

–¡Y tú, para otra vez que sabemos que sigues robando te llevaremos con las autoridades!

Amenazó el rubio al hombre, que miraba ahora con más respeto a los dos adolescentes. Los dos chicos regresaron por donde habían venido y dejaron al ladrón con la boca abierta.

000

Kakashi leía si Icha Icha sentado sobre el puente que conducía a la aldea que visitaban y Sakura veía hacia esta esperando por sus compañeros de equipo.

–Ya deberían de estar aquí.

–No te preocupes tanto, este lugar es muy tranquilo, a lo mejor solo están haciendo compras.

000

Con los chicos que iban en esa dirección Sai preguntó:

–¿Averiguaste algo?

–No, nadie sabe dónde puede estar Orochimaru, algunos ni siquiera lo conocen.

–Tú que insistes en buscarlo, te dije que Sasuke no quiere eso.

–¡Y tú eres un experto en lo que el teme quiere!

–Solo te digo lo que me pidió.

–¡Cállate Sai!

Gritó molestó el rubio y avanzó dando zancadas para dejar atrás a Sai, este vio la espalda del rubio alejarse, más siguió con su paso moderado, ya estaba acostumbrado a esos cambios de humor de Naruto como blanco su persona y si bien no los entendía, se estaba acostumbrando a ellos. Por su parte el de ojos azules deseó algo más que gritarle al su compañeros pelinegro, pues no le agradaba que le recordara que Sasuke le tuvo más confianza que a él, siendo que eran los mejores amigos. Llegó al puente y al ver a su sensei y compañera se detuvo y esperó a Sai el enojo/tristeza había pasado dejando paso a la culpa, pues no podía negar que el pintor también era su amigo y desquitándose con él no ganaba nada, además de sentirse mal por gritarle.

–¿Por qué tardaron tanto? –cuestionó la kunoichi con el ceño fruncido.

–Nos entretuvimos un rato. –respondió el rubio.

Kakashi se bajó de un saltó:

–Andando, debemos llegar antes de pasado mañana por que Jiraiya quiere que vayas con él.

–¡¿A dónde?!

–A buscar a un médico que es capaz de operar a Lee y sanarlo.

–¡¿Hay alguien así?! –preguntó asombrado Naruto.

–Lo hay si es que Jiraiya no miente.

Y los tres adolescentes sabían que no sacarían ninguna información más. Aunque en la mente de los dos chicos del equipo algo más se cuestionaban… ¿Por qué este médico no había sido llamado para curar a Sasuke?

000

–¡Al escuchar la orden aumenta la velocidad! –El sannin contó diez segundos y gritó– ¡Ahora!

Sasuke corrió más rápido. Ya llevaba varias semanas, aumentando poco a poco la rapidez, siempre con constante vigilancia del sannin y de Kabuto. Sus piernas se habían vuelto más fuertes y su sensei afirmaba que eso era la cuarta parte de lo que podían dar, sin embargo sería una trasformación lenta para no forzarlas demasiado, sobre todo a su espina dorsal, aunque para beneplácito del sannin y su asistente, los hueso de Kimimaro se adaptaron más que bien al cuerpo del joven Uchiha y… viceversa; por lo que Orochimaru –nunca como en ese momento–, agradeció su buena decisión, pues gracias al anexo de Sasuke a sus filas ahora tendría dos cuerpos de los que podría disponer, ambos sanos: Sasuke Uchiha y Kimimaro Yagura.

El sudor corría por el rostro blanco de Sasuke, más si alguien conociese bien al Uchiha, sabría que sus ojos brillaban de regocijo al sentirse pleno a pesar del cansancio por el excesivo esfuerzo que realizaba.

–Ve deteniendo el ritmo…

El Uchiha obedeció y fue bajando la velocidad. Cuándo paró por completo, su ayudante le dio una toalla:

–Aquí tiene Sasuke-san –dijo sonriente Yūkimaru.

–… –Sasuke no respondió, pero palmeó la cabeza del niño de aproximadamente cuatro años.

–Vamos Sasuke, acércate para tomarte la presión y el ritmo cardiaco.

Dijo el sannin y Kabuto preparó todos los aparatos que necesitarían. Sasuke se sentó en una silla y se dejó hacer. Orochimaru podía ser –la mayor parte del tiempo– un shinobi con ideas demasiado locas, pero en cuanto algo requería toda su concentración se ponía en ello seriamente. Al concluir y terminar de anotar los datos, el sannin asintió

–Toda va bien, ahora ya puedes salir en misiones. Saldrás con Kimimaro a revisar cómo van las cosas en una de mis otras bases.

–…

–Lo tomo como un sí.

El grupo salió de lugar de entrenamiento rumbo a diferentes direcciones. Orochimaru saldría junto con Kabuto. Sasuke iba a su habitación a tomar una ducha y relajarse.

000

Itachi dejó fuera de combate a los dos guardias sigilosamente y entró a donde se suponía estaba su misión

Salió dejando detrás un jefe mercenario menos en la tierra de fuego. Subió a un árbol y ahí se quedó a ver si los subordinados del hombre le seguían… No hubo ningún revuelo, esa era la realidad, con el líder muerto ya habría otro que aprovecharía el puesto vacante y dentro de poco, si se metía en asuntos de algún señor feudal él estaría de vista en ese lugar de nuevo. El de coleta desapareció saltando de rama en rama para alejarse del sitio. Si avanzaba a buena velocidad estaría en Konoha esa misma noche... Claro si la búsqueda de la base de Orochimaru no le entretuviera y es que el sannin cambio su escondite y con eso lo dejó sin oportunidad de estar vigilando a su hermano.

El moreno bajó de las ramas y siguió el curso de un arroyuelo, yendo por un camino que no había revisado, brincó sobre unas piedras que sobresalían de la corriente y cruzó al otro lado donde se detuvo.

–¿Cuánto más me seguirás?

–Ya es suficiente.

–¿Qué pasa?

–Lo he encontrado.

–¿Dónde?

–Lejos.

–…

–Orgullo Uchiha.

–Tú también lo eres.

–Si como sea, pero pregúntame si está bien.

–¿Lo está?

–Ya camina… –dijo Shisui y esperó la reacción de Itachi, mas este solo lo miró– Orochimaru lo entrena. Lo ha tomado como alumno.

–…

–Itachi… ¿Harás algo?

–Quiero verlo, eso es todo.

–No hiciste nada malo.

–No me di cuenta de cómo se sentía y nunca puse un alto a las intenciones de Naruto.

–Itachi no puedes guiar o manejar los sentimientos de los demás.

–Eso lo sé.

–Deja de culparte y ponte trabajar, si tu hermano quiere regresar algún día –que no lo dudo– crea esa oportunidad para él.

Itachi se acercó al mayor y lo abrazó.

–Me haces falta para gritarme que no soy perfecto.

–Puedes contar con ello.

Shisui lo jaló hasta unos arbustos y se tendió llevándoselo con él.

–Aprovechemos y quizás si te portas bien te lleve a donde Orochimaru se esconde.

–Hare mi mejor esfuerzo.

Los dos Uchiha se desnudaron y buscaron como fundir sus cuerpos, Itachi acarició y apretó la piel blanca de Shisui y este se tendió abriendo las piernas.

–Creo que alguien necesita mimos.

Dijo divertido y el menor sonrió ladino bajando y lamiendo el falo para después meterlo por completo en su boca y haciendo que el de abajo gimiera y pidiera más de eso. Dejando que su saliva resbalara por ese caramelo untó sus falanges con ella y las guio hacia el orifico del mayor que no se tensó ante la intrusión de estas. Dando una gran lamida, Itachi se separó del pene de Shisui y acomodándose entre las piernas de este, se fue introduciendo en ese caliente interior que lo succionaba golosamente. Las estocadas fueron lentas púes el de coleta intercambiaba movimientos de cadera con besos en el rostro de su amante que apretaba sus nalgas tratando de que se introdujera más. Itachi sintió el orgasmo llegar y masturbó a su pasivo, sintiendo como la esencia de este adornaba el níveo pecho de su dueño. Poco después él llegó al clímax. Regulando las respiraciones se acomodaron abrazados.

–Siendo solo varones Uchiha los que quedamos el Kekkei Genkai termina aquí. Por los gustos que ha mostrado Sasuke… –comentaba Shisui.

–¿Eso te preocupa?

–Pues me hubiese gustado que las generaciones futuras de shinobis conocieran el Sharingan.

Baka. Aunque tienes la oportunidad de embrazar a alguna mujer –dijo muy serio Itachi.

–… En todo caso tú también.

–No me interesa.

–¿Por qué?

–Sentenciar a alguien a cargar con la herencia de amor lunático no es lo mío.

–¡Oye! Es que tú lo ves demasiado exagerado.

–Olvidemos eso y te recuerdo tu promesa.

–Bien. Vayamos.

Los dos se vistieron…

–Ten, para que te limpies. –Itachi le tendió un pañuelo a Shisui.

–Tarado, no hubiese sido necesario de no ser porque te corriste dentro.

–Que quisquilloso.

Con ambos listos emprendieron la marcha. La luna estaba en todo lo alto cuando llegaron a la especie de cueva que era la base del sannin de las serpientes. Shisui señaló a los guardias.

–Se supone que se esconden.

–…

–¿Entraras?

–No por el momento, esperaré a que amanezca y tratare de verlo.

–Bien, pues dormiremos aquí supongo.

–¿Te quedaras?

–Tengo tiempo.

000

Naruto se acomodó su mochila y caminó con Jiraiya. El sannin de cabello blanco no mostraba nada e su semblante y el rubio solo soportó hasta que salieron de la aldea para preguntar:

–¿A dónde vamos?

–Por alguien que será Hokage.

–¡¿Qué?!

–Mira…

Suspiró el sannin tratando de explicarle al rubio lo que se esperaba de esa misión y quien era la mujer que irían a buscar. Al concluir algo seguía rondando por la mente del rubio y que mejor que obligar a Jiraiya a explicarle eso que pensaba.

–Y si es tan buen medico ¿Por qué nadie la trajo para curar a Sasuke?

Jiraiya se quedó parado analizando lo que a él le parecía un pensamiento demasiado serio para un cabeza de chorlito como su alumno. Jiraiya no era un sannin viajero por nada y no había vivido tanto para no intuir lo que el Tercero hizo por el bien de Konoha, pero explicárselo al rubio no sería nada bueno y más cuando Naruto había perdido a su amigo por una cruel estrategia de los líderes de Konoha, algo que definitivamente por más que se explicara no tenía justificación. Por eso era mejor no decir nada.

–No lo sé. Supongo que no la encontraban.

–...

El rubio miró con sospecha al mayor, más ya no agregó nada y de ese modo iniciaron su viaje. Naruto e juró que al regresar con esa medico él mismo buscaría a alguien que le dijera la verdadera razón de por qué no curaron a Sasuke y si tenía que discutir incluso con Itachi no se detendría.

000

Sai acomodó sus pinceles y se dispuso a plasmar el paisaje deseando aprovechar sus días libres. Danzō no lo había llamado y es que este tuvo una rabieta en la que corrió a todos sus shinobis hasta nueva orden ¿la razón?... La búsqueda de un nuevo Hokage en la que él no había sido tomado en cuenta.

El pintor fue delineando la figura, dejando que su imaginación jugara plasmando a Sasuke y como este se encontraba parado arrogantemente con la mirada dirigida a Konoha. Sai deseaba darle un obsequio a Naruto para que este no se sintiera dolido por la huida de Sasuke y por qué este lo había escogido a él para guardar su secreto. Naruto no se lo había dicho abiertamente, pero en ciertas ocasiones –a pesar de su casi nula empatía– Sai notaba una mirada herida en los ojos azules dirigida a él. No se sentía muy seguro de poder explicarle al rubio lo que él sentía y por eso optó por hacer lo que mejor se le daba: mostrar con pinturas sus emociones y lo que deseaba trasmitir. Naruto y él debían sentirse felices de que Sasuke pudiese caminar. Era cierto que para la aldea su amigo Uchiha era un traidor, pero para ellos no.

000

Sasuke se preparó y salió rumbo a donde Orochimaru les daría instrucciones a Kimimaro y a él. Llegó antes del de cabello blanco y cuando estuvieron los dos el sannin inició:

-Kimimaro irás a donde está Juugo, ya sabes revísalo, y su misión será traerlo a esta base ¿podrán?

–Si Orochimaru-sama.

–…

Los dos chicos salieron y Kabuto se acercó al sannin.

–¿Cree que puedan? ¿Y si Juugo se pone violento?

–Eso es lo que espero, no he entrenado a Sasuke este tiempo por nada, además si las cosa se salen de control, Kimimaro lo detendrá.

Cerca de la puerta de la base los dos jóvenes se colocaron su capa y abrieron la compuerta para salir. Itachi se acomodó y vio cómo su hermano salía… por su propio pie. Shisui se acercó.

–Lo ves, no está herido ni nada parecido.

–Ya veo, mas eso no quiere decir que se lo dejare a Orochimaru.

–Nunca lo pensé. Vámonos.

–Si.

Las dos sombras desaparecieron por entre los árboles, lejos del camino que llevaban los dos viajeros.

000

Dentro de la base el sannin de las serpientes se preparó también para partir.

–¿Para que buscarla?

–Para ver si el idiota de Jiraiya le dejó el cargo a esa vieja alcohólica.

–…

El par de hombres salió. Kabuto a veces creía que Orochimaru le daba demasiada importancia a sus antiguos compañeros y que eso solo traía problemas.

000

Ero-sennin se le había escapado de nuevo y lo peor de todo con su Gama-chan; a veces el rubio consideraba que el ladronzuelo ese que persiguió junto con Sai no difería mucho de su sensei, la diferencia radicaba en que este último le robaba a vistas y sin que pudiese hacer mucho. El de ojos azules se rindió y regresó a la entrada de la posada en la que Jiraiya lo dejó, llegó y se acercó al mostrador donde un hombre mal encarado lo atendió.

–Mocoso, pensé que te habías ido con tu abuelo, ven te mostrare la habitación.

–Él no es…

El hombre no puso atención. Caminaron por un pasillo donde se escuchaba risotadas de hombre y mujeres, algunas de ellas salían de las habitaciones pidiéndole u ordenando –al que lo guiaba– alguna botella, y esta de más decir que andaban muy ligeras de ropa. El rubio se acomodó su mochila, siguió al hombre tratando de que sus mejillas no se sonrojaran y apresuró el paso. Llegaron a la puerta del fondo y el hombre mostró:

–Está es, tu abuelo dijo que lejos del ruido, pues tú debías descansar.

–Gra… cias.

El rubio entró y el hombre le entregó la llave.

–Cualquier cosa, sabes dónde estoy.

Naruto cerró con llave, se giró e investigó el lugar, era una habitación con una mesa ratona, tatami y al fondo una closet donde se guardaban dos futones y mantas. El adolescente acomodó su cama y se dispuso a descansar, por lo menos el hombre no había mentido y las voces y risas se escuchaban bastante amortiguadas. Naruto jaló su lecho cerca de la ventana y de ese modo admiró la luna que se levantaba en el cielo.

Los pensamientos del rubio volaron entre las misión con Jiraiya inventando el rostro de la persona que iban a buscar o incluso, la disculpa –que sabía le debía– a Sai, por tratarlo tan fríamente, cuando el muchacho pintor no tenía la culpa de que Sasuke confiara en él… sobre Itachi… en esos momentos todo pensamiento se detuvo de golpe imaginando, había pensado en Itachi y la gran curiosidad que tenía por conocer a la pareja de este, pero eso no fue lo que descolocó al rubio si no, que para extrañeza propia se dio cuenta de que no odiaba al desconocido que le había arrebatado el amor del Uchiha mayor, vaya que el dolor que sintió por la decepción de que este tuviera novio, ya estaba desapareciendo dejando detrás de ella solo curiosidad y molestia por no ser el centro de atención de su ídolo.

Naruto se giró y se acomodó suspirando, extrañaba mucho a Sasuke y el modo en que este le explicaba o escuchaba sus problemas, rememorando que a pesar del arrogante carácter del moreno, nunca se burló de sus dudas o inseguridades… Una solitaria lágrima bajó por la comisura del ojo del rubio, quería a Sasuke de vuelta a su lado.

El rubio ya dormía cuando el sannin de los sapos regresó llegó a la habitación, se sentó a fumar en el orilla de la ventana y de ese modo pudo observaba como el rubio dormía por supuesto que no le pasó desapercibidas, las huellas de lágrimas en el rostro de este. Jiraiya negó y terminó de fumar para acomodar el futón y dormir, ya tenía un lugar exacto donde una voluptuosa mujer había perdido grandes cantidades de efectivo, seguro que era su ex-compañera.

000

Sasuke se acomodó la capa y siguió mirando al horizonte Kimimaro dormía cerca, al moreno le había tocado la primer guardia de la noche y este lo agradecía, pues en momentos como ese con la tranquilidad del silencio y la luz de la luna iluminando el paisaje le gustaba admirar cada de talle a su alrededor perderse en sus recuerdos; Itachi, Naruto y Sai formaban parte de estos y se juraba que si algún día podía hacer algo por ellos como agradecimiento por todo lo que le apoyaron, lo haría sin dudar, sin embargo primero debía pulir sus habilidades y sobrepasar las de su hermano a quien siempre había visto como un ejemplo y una meta. Sasuke estiró los brazos y se movió un poco tratando de quitarse el cansancio, ese día avanzaron bastante y quedaba menos de media jornada para llegar a su destino. Unas marcas como bigotitos y una sonrisa zorruna, fueron imaginadas por el Uchiha y lo hizo sonreír, intentaba acostumbrar a su corazón a recodar a Naruto como un amigo o un hermano más, ya que seguramente, –si algún día se volvían a encontrar– el rubio sería su cuñado, después de todo el rubio era El ninja número uno en sorprender a la gente y conquistar a Itachi Uchiha no le sería muy difícil. El moreno inclinó el rostro y lo escondió entre sus manos, una cosa era fantasear con que su corazón olvidaría y entendería, y otra muy diferente conseguirlo.

000

Llegaron hasta donde sus pesquisas los habían dirigido y Naruto siguió a su sensei por las calles hasta dar con un lugar donde algunas personas jugaban dados y apostaban y otras solo se limitaban a beber un poco de Sake. El hombre mayor se giró y miró al niño.

–Quédate aquí fuera y espera.

–Bien, pero no te daré más dinero, ya no tengo.

–¡No te lo estoy pidiendo mocoso!

Jiraiya entró y el rubio se dejó caer sentado en el piso para esperar a su sensei.

Orochimaru llegó hasta la calle y al ver al rubio lo reconoció de inmediato.

–Ese el amigo de Sasuke.

–Si. Eso quiere decir… –contestaba Kabuto.

–Sí, que mi ex -compañero se nos ha adelantado y que fue tan tonto como para renunciar en favor de Tsunade.

–Es lo que usted adivinaba.

–Por desgracia. Vamos encontraré la oportunidad de fastidiar a solas a Tsunade.

Orochimaru y Kabuto se retiraron. Naruto ya cabeceaba cuando Jiraiya salió y lo movió.

–Vamos…

–¿Qué pasó?

–Mira Naruto, ella ha sido elegida para ser Hokage y también para cura a Lee, sin embargo no lo acepta pues…

–¡¿No lo acepta?! ¡¿Qué está loca?!

–No ella…

–¿Es una vieja que ya no puede mover? –preguntó dudoso el rubio…

–¡Vieja tu…! –se escuchó el gritó de una mujer rubia que salía del lugar de entretenimiento.

–¡Tsunade-san!

Shuizune detuvo a la mujer de coletas que ya estaba a punto de golpear al rubio que la miraba asombrado.

–Pues vieja no está tanto ¿Por qué no quiere…?

Naruto no terminó la frase cuando ya había sido golpeado en la rubia cabeza por Tsunade.

–¡Oye vas a dejarme sin alumno!

Se quejó el hombre de cabello blanco y alejó a Naruto de la furiosa Tsunade.

–¡Pues se nota que es tu alumno por la boca floja!

Naruto aún se sobaba y le dijo.

–Es que no entiendo quién puede negarse a ser Hokage y además a… ¡¿Óyeme vieja no quieres curar a Lee?! No deberías de ser tan egoísta si es que realmente sabes sanar a la gente, o es que el sake te dejó inútil… –Jiraiya se interpuso entre el rubio y la mujer de voluminoso pecho.

–¡¿Y tú qué sabes de la vida mocoso?!

–Sé que no se abandona a la gente que nos necesita y que si yo pudiese hacer algo por mis amigos no me comportaría tan egoístamente.

–¡¿Y si ya no te quedan amigos?!

–Eso no es cierto si vives siempre tendrás amigos… si tú quieres.

–No cuando no confías en la gente y sabes que no puede ayudar a nadie.

–Con razón Itachi no te buscó.

–¿Qué?

–Sasuke mi amigo no podía caminar y… dejó Konoha para irse con Orochimaru por que le prometió que lo curaría. Pero juró que me hare fuerte… iré por él y ni Orochimaru me podrá detener para traerlo de regreso.

Tsunade observó al rubio y supo que eso que le estaba relatando de verdad le dolía., pero que también lo hacia querer superarse y lograr su seño…. Con eso pensamiento el trato entre Tsunade y Naruto quedó sellado. Jiraiya y Shizune se alegraron por eso dos.

000

Kimimaro le señalo la estructura montañosa y Sasuke la observó.

–Llegamos, solo espero que Juugo no hay hecho destrozos. Conocerás a Karin dicen que es del casi extinto clan Uzumaki.

–…

Muchísimas gracias por los comentarios y su espera:

kaoryciel94, Alba marina, narusempai, Zanzamaru, Moon-9215, Goten Trunks5 y Zussi.