«DDR» Avatar: The Last Airbender © Michael Dante DiMartino & Bryan Konietzko.

«N/A. 1» Esta historia participa en el III Desafío: Accidentalmente enamorado. Del Forum de DZ del GE.


Estaré ahí.

Capítulo 3: Una pérdida irreparable.

—Pensé que te había perdido. —susurró contra sus labios.

—Por poco —sonrío—, ¿qué paso con Azula?

—No preguntes ahora por ella… —respondió en un tono serio— Mai debes descansar, tus heridas son graves.

—Por favor…

Ante esa súplica de su prometida Zuko acarició su rostro, ahora tenía un ligero vendaje, las quemaduras sufridas no eran tan graves comparada con las que tenía en el resto del cuerpo, pero agradecía mucho que la joven maestra agua se recuperara por completo y pudiera comenzar con sus terapias de sanación.

—Ella ha muerto.

Mai abrió los ojos en señal de sorpresa.

—Fue inevitable, porque intentó hacer la técnica del rayo cuando su cuerpo empezó arder —reveló—. Tal era el poder que experimento que se quemó.

—¿Me estás diciendo que ella se suicidó?

— No —replicó sin pensar—, lo que paso fue producto de su locura; El poder que alcanzó que no lo pudo controlar. Aang y el tío Iroh unieron fuerza para desviar sus rayos, los mismos que arremetieron contra ella. Dime Mai, qué sucedió entre ustedes.

—Cuando me di cuenta de su presencia, ella no me dio opción a defenderme, me atacó —tosió sin evitarlo, su prometido le ayudo a sentarse— su técnica del rayo era impresionante, pensé que había muerto. Río de una manera tétrica durante el ataque, sentí mucho miedo y me paralice.

Ante el silencio prolongado que se dio entre ellos, Mai preguntó:

—¿Alguien más salió herido?

—Katara cuando intentó rescatarte fue atacada por Azula.

—¿Cómo está ahora?

—Alcanzó a poner un escudo protector de agua, pero la potencia del impacto que la tomó desprevenida hizo que terminará herida… Aang casi la pierde, estuvo inconsciente por varios días. Ahora está bien, ha sido ella la que te ha ayudado con la curación de tus heridas.

—¿Se ve mal? —titubeo.

El príncipe se limitó a mover la cabeza de un lado para el otro.

—Lo importante es que estás vivas —besó sus labios con suavidad y puso su frente sobre la de ella—, descansa. Retomaremos la ceremonia de nuestra boda cuando te recuperes.

Mai bajo el rostro con tristeza.

—¿Qué sucede?

—¿Vas a casarte conmigo… —preguntó— sin importar como me veré de ahora en adelante?

—Eh! —Zuko no dudó el levantar su mentón— Para mí no hay mujer más hermosa que tú —sonrío—, nos casaremos cuando tus heridas ya no te duelan. —afirmó con seguridad.

Mai sonrío, no dijo palabra alguna porque hablar la dejo cansada.


Al salir de la habitación Zuko se encontró con Ty Lee, su expresión denotaba preocupación y tristeza, él podía entender aquellas emociones que ella experimentaba, por un lado pierde a una gran amiga porque a pesar de todo lo malo que sucedió, Azula era una persona especial para ella, y por otro lado estaba Mai, a quien consideraba como una hermana más, porque así la veía.

Zuko la atrajo hacia sí, no era bueno con las palabras de consuelo, al menos no en ese momento y podía entender la razón de sus lágrimas.

Aang al igual que Toph, Sokka y la joven maestra agua se acercaron con cautela.

—Ella se va recuperar —Katara siempre tenía las palabras de aliento en momentos así, sonrío con suavidad cuando dejo de agarrar la mano de Aang y se acercó hacia ellos—. Ty Lee todo esto va pasar.

—Lo sé —contestó entre lágrimas—, tan solo que me cuestas creer todo lo que paso con mis «amigas»… No es lo mismo dejar de ver a una personas pero saber que está bien, a…

Las lágrimas producto de las emociones que la embargaban no dejaban explicar que ella sentía mucho la ausencia de Azula; Nunca hubiera deseado ese final para su amiga.

El príncipe no quería mostrarse débil, pero sus ojos se llenaron de lágrimas. No las derramo pero también le dolía haber perdido a su hermana de esa forma.

—Mis niños.

Aquella voz los sorprendió por completo.

Zuko dejo de abrazar a Ty Lee y está vez sin poderlo evitar se abalanzo hacia la hermosa pero envejecida mujer. El rencuentro de madre e hijo fue emotivo para todos.

—Yo no quería este final para Azula.

—Lo sé hijo —La mujer mayor contestó con sus ojos tristes—. Azula tuvo el final que ella mismo se buscó, no debes porque sentirte culpable.

Esas eran las palabras de aliento que él necesitaba mientras buscaba consuelo en su regazo.

—Creo —intervino Iroh— que debemos descansar. Mañana será un día difícil.

Él hablaba sobre los funerales de la princesa caída.

—Debo ver a Mai si me lo permiten —solicito en un tono suave Katara—, Aang quiero que vengas conmigo.

Ante ese comentario Zuko tomó la mano de madre para retirarse e ir a sus aposentos reales. Iroh tomó la mano de Ty Lee y comentó en un tono bajo:

—El té de jengibre te va relajar —miró a Toph y Sokka—, ¿nos acompañan?

Ellos solo movieron la cabeza en un gesto afirmativo, y dejaron el lugar en completo silencio.


En la habitación en la que estaba Mai la penumbra reinaba.

—Katara —susurró Aang—, creo que Mai está dormida.

—No es así. —contestó Mai en un tono triste y con dolor, sus heridas le molestaban mucho.

Katara sonrío. Aang entendió el gesto, se acercó a Mai y con suavidad tomó su mano izquierda que estaba completamente vendada, miró la palma de su mano y comentó:

—Mai confía en nosotros —solicitó—, por favor cierra los ojos.

Mai cruzó mirada con la joven maestra agua que movió la cabeza en un gesto positivo.

Katara con cuidado extendió sus manos hacia su frente y en un movimiento rápido la hizo dormir.

—Increíble —susurró Aang—, has dominado por completo la técnica de la «sangre control».

Kata sonrío con suavidad cuando con su dedo índice toco sus labios y le dio entender que debía permanecer en silencio.

—Lo siento. ¿Qué debo hacer?

—Usaré la técnica para sanar sus quemaduras desde adentro —reveló—, recuerdas cuándo curé tu herida de la espalda.

—Eso fue hace mucho tiempo —contestó pensativo—, pero después hiciste algo… mmm —intentó recordar— tengo una laguna mental, no recuerdo pero ya no tengo la cicatriz en la espalda.

Katara mostró aquel dije en forma de gota que mantenía oculta en su pecho y sonrío.

—¿Esa agua es…

—La última vez que visitamos a los maestros aguas del polo norte —reveló con suavidad mientras se quitaba el collar—, tomé agua del estanque sagrado.

—¿Hablas del agua en el que nadan los espíritus del sol y la luna?— cuestionó con curiosidad.

—Aprendí —Katara sacó tres gotas del agua mágica, en un movimiento rápido abrió con suavidad la boca de Mai para introducir el agua en ella— que sus poderes curativos son más efectivos si los usas desde el interior.

—Sorprendente…

—Mira… —Katara con mucha lentitud movió sus manos hacia la boca de Mai, recorrió con sus manos por encima de su ropa y se concentró.

Lo que ella intentaba hacer era borrar las cicatrices desde adentro. Es decir, que la piel mude desde adentro, y así lo hizo, por eso le tomó mucho tiempo, las heridas iban sanando con lentitud parecía que lo que le había sucedido a Mai no iba a traer secuelas físicas tan solo un mal recuerdo.

—Este será nuestro regalo de bodas. —Katara comentó con cansancio mientras continuaba sanando con lentitud las quemaduras.

Aang se sintió orgulloso de ella y correspondió su sonrisa con una sonrisa más amplia.

—Zuko se pondrá contento.

Katara continúo con su trabajo.


Al día siguiente durante el trascurso de la noche, la nación del fuego mostraba sus banderas a media asta en señal de duelo. Se anunciaba un funeral real pero privado en honor a todos los caídos durante el enfrentamiento con la princesa Azula, sin embargo hubo una persona que al escuchar la noticia no pudo evitar sentirse consternado.

Su pequeña hija había muerto por culpa de su ambición.

El anterior señor del fuego «Ozai» que había sido desterrado de su reino miraba hacia el firmamento, ahora sin poderes, sin familia, sin nada, sentía que su alma se volvía más oscura de lo que antes había sido.

—¡Venganza! —comentó entre dientes— Vengaré tu muerte Azula… —sentencio— Algún día recuperaré mi reino. ¡Mi nación! ¡Mis poderes!... ¡Maldito seas Avatar!... Juró que me vengaré… —gritó a los vientos sin tener testigo alguna de aquellas declaraciones propio de un ser frustrado y despreciado.

Los recuerdos de la pequeña Azula vino a su mente.

—Ahhhhhhhhhhhhhhh! —Fue el grito desgarrador que dio. Su corazón no lo soportó más y colapso, cayendo al más profundo de los abismo.

No hubo testigos. Él murió solo.


Ignorando por completo lo que había sucedido con su hermano, Iroh sentía una profunda tristeza, después de todo Azula era su sobrina, para bien o para mal él la amaba.

—Debería ser yo —comentó «Ursa»— la que este en ese estado.

Iroh limpió la única lágrima que había derramado por la princesa caída.

—Recordaba a mi hijo y la primera vez que conoció Azula. «Lu Ten» una vez me confesó —sonrío con nostalgia— que cuando su prima creciera iba pedir su mano. Ellos serían el señor y la señora de la nación del Fuego —reveló—. Cosa de niños...

Ursa se sorprendió ante ese comentario. La nostalgia la invadió.

—Debemos dejar esos recuerdos atrás —comentó acercándose a él—, ellos ya no están, pero… veo en un futuro no muy distante una nueva familia, Zuko va necesitar de tus consejos como siempre lo has hecho hasta ahora, mi querido cuñado.

—Zuko se convirtió en mi hijo. —sonrío con nostalgia.

—Y yo te considero como mi padre, tío Iroh —respondió el príncipe de la nación del fuego al ingresar a la amplia sala en donde ellos estaban.

Ursa sonrío, porque mientras Iroh este a lado de su hijo su intuición le decía que todo saldría bien, era momento de empezar de nuevo y está vez ella estaría ahí para sus seres queridos.

Fin.


«N/A. 2» Hallo! Quiero agradecer a Luna Park por colaborar en la revisión de la historia.

«N/A. 3» Están cordialmente invitados a leer a los autores que participan en la iniciativa del Group's Evil. Gracias por leer. Saludos. Inu no Taishō.