Capítulo XI
Tsunade miró al sannin de cabellera negra y se cruzó de brazos.
–¿Y qué quieres a cambio de devolverme a mis muertos?
–Oh bueno estaba pensando en que me dieras un poco de ayuda con mi brazo.
–¡¿Cómo es que tú no has podido regenerarlo?!
–Pues misterios de la vida. ¿Lo harás? Esta oportunidad no se repetirá.
–Lo pensare…
–Pero Tsunade-sama… –se oponía Shizune.
Orochimaru desapareció dejando a la rubia que pensara su propuesta y es que Tsunade no era tonta y había visto más allá de lo evidente, estaba consciente de su estrategia Orochimaru podía curar su brazo, pero… la oportunidad de tentar a la nieta de Primero no era algo que debía ignorar.
000
Sasuke entró siguiendo a Kimimaro y notó que más allá de base, eso parecía prisión. Caminaron por los pasillos llenos de celdas hasta que el chico del clan Yagura se detuvo en una donde solo se veía una rendija.
–Juugo… –En la celda se escucharon unos pasos de alguien que se acercaba– Abriré la celda para que salgas.
–Si…
Kimimaro estaba abriendo la puerta cuando una voz le gritó:
–¡No! ¡¿Qué pretendes Kimimaro?! ¡¿Morir?!
–Karin…
–¡No habrás!
–Me llevare a Juugo.
–¡Él no puede salir!
–Tú no eres nadie para decirme lo que puede o no hacer.
–Soy guardia de este lugar.
–Y yo tengo órdenes.
La chica ya no dijo nada y giró la vista hacia Sasuke.
–Un Uchiha… –murmuró y sus mejillas se sonrojaron.
Sasuke la miró de arriba a abajo sin ninguna emoción. Kimimaro abrió la puerta y un chico de gran tamaño y de cabello naranja salió del lugar. Sasuke no le vio nada impresionante, pero algo debía tener para que Orochimaru lo tuviera entre sus experimentos. Karin por su parte no le quitaba los ojos de encima al moreno frente a ella. A pesar de ser un adolescente tenía un aura muy atrayente. Kimimaro notó eso y negó.
–Deja de soñar y acompáñanos a la salida ¿dónde está tu jefe?
–En la sección de entrenamiento.
–Dile que deje de usar a los reos como su pasatiempo o se lo comunicare a Orochimaru-sama.
–Bien, pero sabes que no hace mucho caso.
–Entonces tendré el placer de dejarlo a solas con Juugo. –sentenció el chico de cabello blanco.
Karin asintió y luego se acercó a Sasuke:
–¿Y tú… quién eres? Sé que eres un Uchiha por tu chakra…
–Karin Uzumaki es una kunoichi sensor. – le aclaró Kimimaro a Sasuke.
–…
–¿Y tú…?
Sasuke miró a la chica de arriba abajo y no respondió o eso pensaban, pero hubo algo que recordó el moreno.
–¿Eres del clan Uzumaki?
–Del extinto clan Uzumaki, Orochimaru-sama asegura que hubo una aldea llamada del Remolino...
–Creo conocer a otro Uzumaki...
–Los de nuestro clan somos por lo regular de cabello rojo y…
–Nada que ver.
Y eso fue lo último que dijo Sasuke, para hundirse de nuevo en su mutismo. Con Juugo guiado por Kimimaro el regreso inició, dejando atrás a la base y a una chica totalmente impresionada por el Uchiha.
000
Naruto no comprendía porque estaban luchando eso tres guerreros poderosos, esa mañana llegaron buscando a Tsunade sin saber nada de lo que ocurría hasta que les dijeron dónde estaba esta última y con quien combatía. A Naruto le prohibieron intervenir, pero no podía dejar atrás el deseo de herir al hombre que le había robado a Sasuke.
Orochimaru sabía usar los puntos débiles de su ex compañeros y por eso atacó a Naruto, dejando que Kabuto peleara con este sabiendo que en cuanto a edad y experiencia ambos estaban muy alejados.
Naruto casi muere sin embargo, pese a eso su sensei y él, lograron su objetivo. Orochimaru huyó y el rubio quedó mal herido, pero sin dejarse caer en la inconciencia.
–¿Y…. Orochi… maru…? –preguntaba ansioso el jinchūriki.
–Se ha ido no te preocupes –calmaba Tsunade a Naruto.
–No… dejen que se vaya… él debe decirme como está… como está…
Naruto cayó inconsciente y Tsunade miró a su amigo sannin y este suspiró abatido.
–Uno más que busca a su amigo prófugo…
–él chico del que me habló y que se fue con Orochimaru.
–Si Sasuke Uchiha… é quedó inválido hace años y… los lideres nunca permitieron que te buscarán para que lo curaras.
–No podía hacer mucho por mi fobia.
–No justifiques lo que no se puede justificar Tsunade.
–Y aún así me pides que sea Hokage.
–Porque quiero que muchas cosas cambien y sé que tú lo lograras. Ya no debe de haber desertores de Konoha…
La rubia no agregó nada más, ambos sabían lo que llevaba dentro y no era momento para remover el doloroso pasado o eso creía ella:
–Te encargo a mi alumno.
–¿Dónde vas?
–…
Jiraiya no respondió en cambio siguió el camino que uno de sus sapos espía le había dejado señalado. Orochimaru y su ayudante no estarían muy lejos, después de todo iban Orochimaru sin brazo y Kabuto herido. El sannin de los sapos corrió a toda velocidad.
Lejos de ahí, Orochimaru invocó una de sus serpientes, una de las pequeñas, pues su chakra estaba muy gastado:
–Lleva a Kabuto.
–Usssted no va…
–No… alguien bien para acá y si me voy nos seguirá hasta el fin del mundo.
La viperina desapareció con el medico herido y Orochimaru se quedó parado no debería de estar asombrado por que Jiraiya los siguiera, pero así era y es que el de cabello blanco había dejado de seguir sus correrías mucho tiempo antes…. ¡Claro eso fue antes de que matara a Sarutobi!
Un sonido fuerte lo sacó de sus pensamientos. Jiraiya descendió de una rama frente a su ex compañero, ahora rival y lo miró con seriedad.
–¿Me esperabas? –cuestionó sarcástico Jiraiya.
–¿Por qué no?
–En estos años tu cobardía de salir huyendo en cuanto me veías, te caracterizó.
–Tú le llamas cobardía, yo le llamo estrategia.
–Como quieras llamarle será lo incorrecto, pues tus parámetros de moral distan mucho de lo sano.
–¿Moralidad? Tú eres el menos indicado para hablar sobre ello… buscando en diferentes cuerpos a la mujer que nunca tuviste, a esa que le dices amiga, pero que deseas. Esos cuerpos que no te importó manchar, no dudo que incluso hayas ensuciado el de niños y niñas ¡¿Y aún así me hablas de moralidad?!
Jiraiya no se contuvo y se lanzó sobre el sannin de cabello negro.
–¡Jamás toque a menores! ¡He conocido burdeles de todo el país del fuego, más nunca obligué a nadie y mucho menos los utilice como ganado par experimentos como lo has hecho tú!
El taijutsu no se hizo esperar y ambos combatieron con golpes que eran capaces de destrozar árboles o hacer cráteres en la tierra, sin embargo la agilidad con que se movían evitaba que estos hicieran daño a su contrincante, para frustración de ambos. El cabello blanco creció y fue directo en contra del cuerpo de Orochimaru quien tuvo que detener las cuchillas blancas con serpientes de tierra. Para no alargar el combate Jiraiya invocó Gamaken y un ataque de aceite y golpes del coloso y el sannin de las serpientes se quedó sin defensa algún. Orochimaru sonrió burlón la historia lo había predicho… que Jiraiya el sannin de los sapos acabaría con su vida*. Jiraiya dejó que el sapo desapareciera y se acercó al caído.
–No estás en forma y con un brazo menos…
–No quiero tu lástima.
–Busque en otros cuerpos olvidar uno, en otros cuerpos el deseo de tener… de tenerte a ti.
–¡¿Qué?!
–Tsunade es una buena amiga y nada más ¡¿Te busque por todo el país del fuego solo por amistad?!
–Por odio.
–En ese caso tuve muchas oportunidades de matarte.
–La tienes ahora.
–La muerte no cubre tu cuota de purgación.
Jiraiya arrancó al ropa y observó el cuerpo pálido y sin curvas, esas curvas que siempre grito que amaba, pero el corazón ve más allá de nuestra lascivia y la figura que tenía tendida sobre el pasto con heridas y moretones le pareció la más suculenta que en todos esos años hubiera visto.
–Sigues cambiando de cuerpo.
–…
–Hombre o mujer sigues siendo tú… –susurró Jiraiya.
Y de eso modo mordió el pecho del pelinegro que apretó los labios para no gritar y darle gustó a Jiraiya de verlo a su merced y suplicando. El de marcas en los ojos besó arañó y saboreó el cuerpo de su eterno rival, se coló en lo más íntimo de su ser y se apoderó de él. No eran unos adolescentes para ser vírgenes –ninguno de los dos–, pero Jiraiya odió toda aquella o aquel que osó poner las manos en Orochimaru al sentirlo suyo y adentrarse en él, juró que sería el último en disfrutar de esa intimidad con este. Eran incomprensibles para él sus propias reacciones, pues era un devoto de la libre sexualidad, más solo esa serpiente que tenía gimiendo bajo él, movía todos sus estándares y creencias. Terminó gimiendo roncamente y dejó que su semen invadiera las entrañas el sannin pelinegro, quien se limitó a descargar su simiente y dejar que Jiraiya saliera de su interior para que lo llevara prisionero a Konoha, más lejos de que Jiraiya saliera solo se removió un poco y se dejó caer abrazándolo sin soltarlo. La naturaleza hizo que se separaran y Jiraiya lo dejó ir.
–Vete…
–…
Orochimaru no preguntó nada, pues no era tan tonto para no aprovechar esa oportunidad ganada por el sentimentalismo de su excompañero.
000
De noche Tsunade vio entrar en la posad a su amigo y por el rostro triste de este no se atrevió a cuestionarle nada.
–Naruto está bien, se ha curado por completo solo dejé que descansara.
–Mañana partiremos a Konoha.
–Bien.
000
El rumor solo se escuchó entre los jōnin, por supuesto que él siendo capitán Anbu también fue informado y por ese motivo salió raudo a encontrarse con los visitantes antes de que alguien resultara herido. Estaban el puente de la entrada y sin que algún guardia los hubiese detenido. Itachi cayó grácilmente sobre sus dos pies frente a los dos hombres de Akatsuki. Lejos –y heridos– se encontraban Kurenai, Azuma y Kakashi.
–¿Qué buscan en Konoha?
–… A un Uchiha no. –respondió el más bajo.
El hombre de apariencia azul sonrió por la contestación de su compañero.
–Lástima, que en Konoha aún vivan Uchiha…
–Oh eso se puede resolver…
Itachi caminó para estar más cerca de ese akatsuki y este le imitó. Cuando estuvieron a un palmo los dos usaron el Sharingan.
–¿Qué haces aquí Shisui?
–El líder nos ha enviado a vigilar al jinchūriki del nueve colas.
–Sabes para qué.
–Aún no nos lo dice, pero esperemos que no nos pida que lo llevemos.
–Sabes que eso no te lo permitiré.
–¡Oye, ni yo quiero hacerlo! De todos modos nos pidió que no hiciéramos mucho alboroto…
–Y mira que ya has dejado heridos más de uno.
–No es mi culpa que interfieran. Además quería saber quién estar de Hokage y si sabe de… mí…
–Solo sé que fueron a buscar al nuevo, pero si nadie sabe yo les diré, no quiero más sacrificios Uchiha en benefició de la aldea.
–Eso es lo más inteligente que has dicho.
–Ya era hora, no crees.
–Muy cierto… A decir verdad escuchamos unos rumores cuando veníamos para acá, más espero que no sean reales.
–¿Por qué?
–Porque eso quiere decir que nos han usado como peones sustituibles.
–¿Y aún lo dudabas?
–Tengo fe en mi aldea.
–Eres un ingenuo… ¿Y? ¿Me los dirás?
–Itachi, la alumna de Sarutobi la que era un excelente medica… no está muerta…
–No lo está, pero si perdida; nadie sabe de ella hace años, por eso se le dio por muerta. Eso nos dijo el Sandaime cuando preguntamos por ella para que curara a Sasuke.
–¿Tus padres?
–Si yo fui con mi padre a ver a Sarutobi.
–…
–Shisui…
–Itachi… ella no está perdida… será la nueva Hokage.
–…
La poca reacción de su novio preocupó a Shisui, temía que el otro Uchiha deseara vengarse de la flagrante mentira en la que los habían envuelto a su familia y a él.
–Es tonto preguntarnos el porqué. Armas somos desde que nacemos en el clan y como armas nos utilizan. –respondió Itachi.
–¿Qué harás?
–Sasuke se ha ido, eso no cambiara. El futuro no está escrito, pero necesitó a mi hermano libre de la influencia de Konoha y a ti lejos de aquí también.
–No sé qué planeas, pero puedo ayudarte con eso, mantendré a Sasuke lejos de aquí.
–Y vendrás a mí lado cuando te llame.
–Por supuesto.
Un beso ilusorio no era tan satisfactorio, pero los dos Uchiha intentaron trasmitirse todo lo que sentían. Al separarse, Shisui se despidió.
–Me voy.
–Nos veremos.
En el mundo real solo había pasado segundos en los que Kisame solo vio como los dos Uchiha se miraron y eso fue todo cuando su compañero regresó a su lado le escuchó decir:
–Vámonos, él no es rival que pueda dejar fuera de combate sin destruir media aldea.
–Lo imagino, además el líder nos dijo que no diéramos problemas.
Itachi vio partir a los dos akatsuki y se giró para ayudar a los otros shinobis. El de coleta se juró que lenta y sigilosa sería su venganza.
000
Sasuke miró al chico de cabello naranja que de pronto había dejado de caminar, fue veloz pues segundos pasaron para que Juugo lo atacara destrozando el lugar en donde antes había estado parado. Los golpes no hacían mella en el más alto y Sasuke usó el Katon para detenerlo, más Juugo no se movió siquiera, el moreno esquivó golpe tras golpe de los fuertes puños del chico al que ya no le quedaba mucho de su rostro humano. Kimimaro se mantuvo lejos del combate, pero estratégicamente pendiente para intervenir si hacía falta. Orochimaru deseaba comprobar la fuerza de Sasuke y el chico del clan Kaguya no debía intervenir si no era necesario. El sello de Sasuke se activó y usando el chidori ––técnica aprendida de los libros de Orochimaru– Le asestó uno en la cara a Juugo dejándolo inmóvil hasta que se desplomó. Sasuke dejó que el sello se relajara y giró a ver a Kimimaro
–Una prueba.
–Si.
–Vaya, él es fuerte.
–Pero muy pacifico…
Dijo Kimimaro levantando a Juugo con un mirada que le pareció conocida a Sasuke, sin embargo dejó de lado ese pensamiento sintiendo el orgullo de saber que era capaz de defenderse y que ya era un shinobi en toda regla.
000
Orochimaru llegó a su base y se metió en sus habitaciones, el mismo se curó las heridas pues a pesar de lo que se creyera aún tenía dignidad y que sus sirvientes supieran lo sucedido no era opción. Cuando Kimimaro fue a buscarlo con la noticia de que ya había llegado con Juugo, el sannin –sin abrir la puerta– le ordenó desde su cama que acomodará al chico de cabello naranja en su habitación para que lo tuviera vigilado.
000
Kimimaro regresó al lugar donde Juugo y Sasuke lo esperaban.
–Juugo, te quedarás en mi habitación.
–¿Eso es todo? –preguntó Sasuke.
–Sí, vayamos a descansar al parecer y como no veo a Kabuto por ningún lado, ellos también salieron y no les fue muy bien. Sasuke se encogió de hombros y salió antes que la pareja de chicos mayores. Kimimaro llevó de la mano a Juugo hasta su habitación y ahí acomodó unas mantas para que este descansara.
–¿Quieres…?
No terminó la frase cuando ya tenía a Juugo hincado a sus pies y desbrochando sus ropas inferiores.
–Espera, estoy sucio…
El de cabello naranja gruñó sin molestarse en detenerse y dejando desnudo de la cintura para abajo al de cabello blanco lamió el miembro dormido de este chupando y mordiendo con delicadeza, llevó al clímax al de ojos verdes. Kimimaro levantó a Juugo que aún se relamió los labios buscando más fluidos.
–¿Te gusta mi sabor?
–Si… –Juugo buscó al pene de Kimimaro y lo masturbó hasta que este se irguió de nuevo– Lo quiero aquí…
Buscó a tientas su orificio y guio los dedos de Kimimaro.
–Recuéstate y ya sabes que hacer…
Juugo se acostó en el lecho y tomando sus rodillas se abrió de piernas. Kimimaro lo preparó –a pesar de que Juugo lo urgía–, pues desde que fue llevado a esa prisión a controlar al monstruo –como llamaban a Juugo– hubo un entendimiento más allá de amistad entre ellos y Juugo le daba todo su ser como lo entendía en su naturaleza salvaje. Kimimaro entró en su amante y este se removió gustoso abriendo los brazos para que se refugiara en ellos, las embestidas eran lentas hasta que el de cabello naranja urgió al otro a penetrarlo rudo. Terminando la primer ronda Juugo se posó sobre su amante y lo cabalgó a su gusto, pues su cuerpos jóvenes no se detendría con una sola vez después de esa separación de meses que habían sufrido.
Sasuke cerró la puerta y salió corriendo por el pasillo él no era un mirón –no a propósito–, más había ido a ver como se comportaba Juugo sin estar influenciado para atacar, más nunca se imaginó que esos dos chicos fueran… ¿pareja? Y mucho menos que estuvieran teniendo sexo. Aun con el rostro cual su verdura favorita, llegó a su habitación y suspiró dejando que la calma lo invadiera, sin embargo a sus trece años –casi catorce– no era fácil que su hormonas se aplacaran y una serie de imágenes, pero protagonizadas por cierto rubio y él, lo hiciera hiperventilar… luego su mente analítica le dio la llave para dejar de pensar en eso… Itachi y Naruto en la misma situación que Kimimaro y Juugo y con eso el dolor en su corazón y mente llegó cual ola para destruir toda ilusión estúpida –según las consideraba. Sasuke se dejó caer en la cama y trató de conciliar el sueño –algo difícil dado sus últimos pensamientos– por lo que decidió salir a dar un paseo, esta vez evitó a toda costa pasar por la habitación de Kimimaro y Juugo.
000
Era de noche y Sai regresaba de ver a su sensei, pasó por las primeras calles del barrio Uchiha y se adentró en este. Llegó hasta su casa y entró el olor de comida inundó sus fosas nasales y supo que el mayor de lo Uchiha estaba en casa.
–Llegue Itachi.
–Buenas noches Sai y bienvenido.
Itachi trataba de hacer cambiar al chico pelinegro o por lo mensa ser menos descortés o menos cruelmente sincero que es lo mismo.
–¿Cómo está Kakashi?
–Los doctores dicen que solo pueden esperar a la princesa para que lo cure por completo. ¿Sabes quién es esa princesa?
–Oh, se refieren a la nieta del Primero.
–Ya…
–¿Sai, no ha ido Sakura contigo?
–Sí, pero yo ya tenía hambre y me regrese.
–Te he dicho que no dejes a los que te acompañan sin explicación.
–…
–Vamos a cenar.
Sai sonrió e Itachi le devolvió el gesto poco a poco lo iba alejando de Danzō, sin que este notar que se estaba quedando sin uno de sus shinobis y espías de Raíz.
–¿Y no ha venido tu amigo pelirrojo?
–Si vino hace poco, pero es raro.
–¿Raro?
–Pues se la pasó pegado a mí y no quiso que Sakura o Kakashi nos acompañaran.
–¿Y por qué es eso raro?
–Por qué me preguntaba por Naruto, mientras no dejaba de tocarme…
–¡¿Tocarte?!
–Si, dijo que su hermano le contó, que cuando se era novio de alguien debías de unir tus labios y tocar su trasero. –Itachi se quedó con la boca abierta ¡¿Qué clase hermano pervertido tenía el chico de Suna?!– Y pues le pegue, porque a mí no me agradó que estuviese sobando mi trasero ¿o también debo disculparme como con Sakura?
–No en definitiva yo hablaré con ese chico ¿aún está aquí en Konoha?
–Si.
–Bien termina tu cena.
000
El grupo salió rumbo a Konoha y Naruto veía a la rubia con mucha curiosidad hasta que esta le reclamó.
–¡¿Qué pasa?!
–… ¿Tú puedes curar a Lee?
–Aún no lo sé, pero creo que sí.
–¿Y podrías curar a alguien que no puede caminar?
–Bueno…
Jiraiya intervino antes de que todo lo que sospechaba y sospechaba el rubio se descubriera.
–Naruto ella estaba perdida cuando sucedió lo de Sasuke.
–… ¿Perdida eh?
Tsunade miró a su amigo y este negó como asegurando que hablarían después, aunque la mayor parte de lo sucedido ya se lo había dicho.
000
Gaara miró al Uchiha frente a él, sin embargo no se amilano y cruzándose de brazos esperó.
–¿No está?
–Sí, pero no lo dejare salir hasta que tú y yo hablemos.
–No eres su familia.
–Soy responsable de él, si vive bajo mi techo.
–Te paga por ello.
–¿Él te lo dijo?
–Bueno… no…
–Entra –ordenó Itachi.
Gaara obedeció más que nada porque tenía muchas ganas de ver al chico pelinegro, al que sin pedirle opinión había convertido en su koibito como decían las revistas de Kankuro y el mismo Kankuro. El pelirrojo no sabía que la atracción podía convertirse en amor y es que la experiencia con esa palabra y sentimientos no eran los mejores recuerdos por lo que no deseaba pensar mucho en lo que Sai le provocaba, solo se conformaba con tocarlo, pues de ese modo algo en su interior se revolucionaba y lo hacía sentir… extraño, pero bien.
Cuando llegaron a la sala, Itachi lo invitó a sentarse, más el chico de Suna se negó.
–Mira, eso que le hiciste a Sai no le gustó.
–…
–A ti... seguramente sí, pero a él no y es que son muy jóvenes para saber acerca de… ¿Quién te dijo que es un novio y como se debía tratar?
–Mi hermano y dijo novia.
Itachi se acomodó en el sillón, él no era terapeuta o psicólogo, pero para bien o para mal desde que Naruto y Sai llegaron a su vida se sentía responsable de ellos, sobre todo porque eran los mejores amigos de su amado hermano menor.
–Mira no todo es cierto, ni tampoco una mentira solo que te lo han explicado mal y… –El de coleta miró hacia el pasillo que llevaba a la recamara– Sai puedes salir tú también debes oír esto
Sai salió y se sentó a un lado de Itachi. Gaara no tuvo más remedio que sentarse en el sillón frente a ellos. De ese modo y pese a sus reservas, Itachi les explico acerca de las relaciones de amistad de noviazgo, de amantes y las etapas en las que según la naturaleza se debía ir descubriendo y por último sentenció.
–El grado de madurez en tu caso depende de lo que logres como shinobi al igual que Sai. Debes de crearte un futuro.
–Eso quiere decir… –preguntó dudosos el de ojos verdes– Que no seré novio de Sai hasta que sea… lo suficientemente fuerte.
–A veces no es tanto la fuerza si no la inteligencia lo que te logra un puesto en este mundo. Crece, madura y ya veremos. Aclara tus sentimientos y de una vez te digo que Sai no es el premio de consolación, él están importante como Naruto.
–¿Naruto? –preguntó curioso Gaara.
–¿Naruto no te gusta? –preguntó Itachi.
–Me gusta ser su amigo… pero no me interesa besarlo ni tocarlo ¡¿O acaso eso se hace también con los amigos?! –cuestionó Gaara con cara de molestia.
–¡No! En ese caso estamos de acuerdo y nos veremos cuando estén listos.
Sai aceptó el trato, pues él no estaba muy interesado en besar a Gaara o dejar que este lo manoseara, pues sospechaba que a pesar de la explicación de Itachi el pelirrojo insistiría con eso toqueteos. Gaara se levantó y los dos pelinegros creyeron que se enojaría y desearía pelear hasta obtener lo que deseaba, sin embargo eso no sucedió y salió despidiéndose y amenazando con ser el mejor shinobi de Suna para poder ser el novio de Sai. Itachi se giró y preguntó.
–¿Qué opinas?
–Que puede tardar años si quiere, pues a mí no me gusta que me bese… quien sabe a lo mejor con el tiempo cambie de opinión.
El Uchiha suspiró derrotado eso dos seguían siendo unos niños.
000
Sasuke entrenaba con los del sonido cuando Orochimaru llamó a estos. El Uchiha se limitó a cambiar de contrincantes ahora siendo atacado por Kimimaro y Juugo. Día con día el moreno se iba haciendo más fuerte –lo que era su meta–, sin embargo su carácter se iba haciendo más frio, haciendo un esfuerzo por olvidar los lazos que lo unían a Konoha.
000
Naruto entró cual tromba en la casa y recorrió la propiedad buscando a Itachi. Tsunade ya estaba en Konoha y él deseaba ver al Uchiha mayor para que este le resolviera sus dudas. Itachi entrenaba con Sai en el patio trasero por eso notaron como el rubio corría en su busca. Se detuvieron y vieron venir al de ojos azules.
–¿Qué pasa? –preguntó el Uchiha.
–¡Ahora si me lo dirás ttebayo!
–¿Que?
–¡¿Por qué no trajeron a Tsunade para que curara a Sasuke?!
Itachi miró al rubio y suspiró temiendo no poder ocultar la furia que lo invadía ante lo que constató con esa pregunta del rubio. Los líderes de Konoha habían intervenido en lo relacionado con su familia y por supuesto ahora con él y Sasuke.
–Te lo dije antes, nadie nos dijo que sabían su paradero e incluso afirmaron que estaba muerta.
–… ¡Pues que mentirosos! ¡Es una vieja alcohólica, pero está viva!
–Naruto no debería de hablar de ese modo de quien aseguran será la Hokage. –dijo tranquilamente Sai.
–… –Itachi y Naruto miraron raro a Sai, pero no dijeron más.
Itachi caminó para meterse a la casa y los dos adolescentes lo siguieron. Sai comentó muy tranquilo entrando a la sala:
–Oh, sabes que Gaara será mi novio en un futuro.
–¡¿Qué?!
–Si…
El pintor le relató todo lo sucedió al rubio –sin omitir nada– y este no dejó de sentirse asombrado ante todo lo sucedido.
–Entonces…. ¿Sasuke y tú…?
Al rubio le costaba mucho formular esa pregunta que lo corroía por dentro desde que el Uchiha menor se fue sin decirles nada, solo a Sai. El chico de Raíz miró al rubio que estaba bastante nervioso e inclinó la cabeza:
–¿Sasuke? Pues yo creo que no lo gustara mucho que sea Gaara ya que dice que es un mapache loco, pero no creo que se oponga, le preguntaré cuando lo vea o regrese ¿O qué opinas tú?
–No me refiero a eso si no a…
Itachi salió de la cocina donde había ido a tomar un poco de té frio y se apiado del rubio y su falta de comunicación con Sai.
–Naruto, Sai quiere a mi hermano como un buen amigo, del mismo modo que te quiere a ti y que tú quieres a Sasuke ¿O no?
Naruto miró al mayor de los Uchiha con la camiseta mojada y el cabello suelto y…. no sintió nada; al contario estaba más interesado en saber lo que Sai y Sasuke tenían y que lo habían excluido.
–Sí, pero Sai…
-¿Yo? Por supuesto que Sasuke es mi amigo como lo eres tú ¿O no?
Naruto exhaló el aire contenido en sus pulmones y levantando el rostro que mostraba una gran sonrisa, abrazó al pintor que no entendía nada de la actitud de su amigo rubio.
–¡Si lo somos ttebayo! –Naruto cruzó los brazos sobre su nuca y salió silbando rumbo a su habitación– Voy a ducharme quiero dormir un rato antes de cenar. No sé a quién le toca cocinar, pero no cuenten conmigo estoy muy cansado.
Sai se giró a verlo y luego a Itachi y este le sonrió acercándose y palmeando su cabeza.
–No te preocupes, es solo que Naruto está entendiendo las cosas.
–Oh eso es bueno, porque a veces es un poco lento.
Itachi negó y dejó que Sai también se fuera a duchar, después de todo ambos estaban sudando por el entrenamiento.
000
Tsunade fue presentada como la Godaime y desde que ejerció el titulo se vio que tenía mano estricta, pero justa. Jiraiya ya con Konoha teniendo Hokage se decidió a hacer un viaje en el que por supuesto se llevaría a su alumno. Más no contaba con que Naruto se negaría.
Jiraiya veía al rubio que sentado en el sillón tomaba un par de galletas para comérselas.
–Deja de comerte lo que me han servido a mí como invitado que soy y explícame por qué no quieres ir conmigo ¿acaso no quieres aprender más técnicas?
–Si quiero, pero ¿Por qué tenemos que viajar para hacerlo?
–¿Por qué te niegas tanto?
–No puedo irme de Konoha…
Itachi se recargó en la puerta de la cocina y miró al chico de ojos azules y luego al sensei. Naruto estaba desaprovechando una gran oportunidad y el Uchiha temió que fuese por culpa de ese amor que el rubio dijo tenerle.
-Naruto con lo que tienes sellado, debes de tener un guía que te ayude a manejarlo… –Itachi trataba de convencer al rubio.
–¡Lo sé!
–Naruto, Konoha no desaparecerá ni perderás nada con irte. Esta casa, Sai y yo estaremos aquí a tu regreso.
–…
–Lo ves chico, escucha al Uchiha.
–Y si… ¿Sasuke regresa y no me encuentra?
Itachi miró al sannin y este le devolvió la mirada algo fastidiada.
–Naruto… si Sasuke regresa o no, no tiene nada que ver contigo ve y busca tu camino, yo me encargare de él, pues es mi deber.
El jinchūriki se removió inquieto.
–No puedo olvidarme y seguir con mi vida él… es muy importante para mí y yo debo de traerlo de regreso así sea a golpes.
–En ese caso mocoso, entrena y vuélvete más fuerte para poder hacerlo –Jiraiya se levantó y salió rumbo a la salida– Nos vamos mañana y no quiero una negativa.
Itachi vio partir al mayor y se sentó frente al rubio.
–Naruto. Sasuke ya puede caminar Naruto.
–¡¿Cómo lo sabes?!
–Tengo mis métodos.
–¡¿Y por qué no lo trajiste?!
–Por qué a la fuerza no es lo más indicado, pues de ese modo él escapara en cuanto pueda; en cambio déjalo que inicie su propio camino, en algún momento regresara por voluntad propia.
–No.
–¡¿Cómo?!
–Que no. Iré a entrenar y me haré fuerte, pues no pienso esperar a que el teme se le ocurra regresar. Yo iré por él.
–Eres testarudo y creo que no te haré cambiar de opinión. Solo una cosa más, recuerda que te esperaremos Sai y yo que somos parte de una especie de familia.
–¡¿De verdad?!
–Aún lo dudas.
Naruto sonrió y se lanzó a abrazar a Itachi.
–Creo que como aniki es como… me gustabas.
Itachi sonrió y negó devolviendo el abrazo.
–Me lo imagine, pero tenías que darte cuenta solo.
Sai llegó más tarde y encontró a esos dos puliendo las armas y conversando animadamente, el pintor se unió a la reunión.
–Siendo shinobis no podemos estar mucho tiempo con la familia, ni amigos, pero esta casa siempre será su hogar y quiero que ambos recuerden eso cuando estén lejos de Konoha.
–Sasuke también lo sabe ¿cierto?
–Si Naruto, lo sabe.
000
El amanecer despuntaba y el sol se asomaba un poco, cuando Naruto y Jiraiya salieron de Konoha. Naruto no quiso ver a Itachi ni a Sai sabiendo que le dolería despedirse de ellos. El sannin de los sapos miró al horizonte y luego a su acompañante, el futuro que Naruto sería muy bueno de eso se encargaría él. Llegaron a la puerta y los dos voltearon hacia la aldea.
–Vamos mocoso, regresaras y ellos estarán orgullosos de lo fuerte que serás.
–Espero que sí.
Los dos viajeros avanzaron y franquearon las grandes puertas…
–¿Naruto no te pensabas despedirte?
–Eso es grosero según las reglas y dedicación…
–¡Chicos!
El rubio corrió y abrazó a los pelinegros.
–Aprende mucho, no te preocupes, si puedo iré a verte. –mencionó Itachi al ver como el rubio trataba de contener las lágrimas.
–Pero nadie sabrá donde… –sollozaba Naruto.
– ¿No crees que te logre encontrar? –dijo burlón Itachi.
–No lo dudo. –respondió Naruto ya más tranquilo.
–Yo no podré verte, pero… espero que cuando nos volvamos a ver ya lo tengas más grande, pues…
–¡Sai! –gritaron los dos oyentes.
–Oigan el chico tiene razón eso podría ser un problema y… –Itachi arqueó una ceja y miró a Jiraiya– Yo decía.
Naruto por fin se separó de sus amigos. Caminó sonriendo por el futuro y el rostro de Sasuke pasó por su mente «… Nos veremos de nuevo, te traeré de regreso y nunca te dejare ir…»
Sai miró a su amigo partir y preguntó.
–Todos se van y me dejan atrás… ¿Debo buscar lo que ellos? Ese camino ninja.
Itachi tomó del hombro a Sai y lo guio de regreso al barrio Uchiha.
–No todo debemos salir para buscar un futuro Sai. Tú y yo nos quedaremos para hacer que esos dos puedan regresar sin problemas.
–… Eso se oye bien.
000
Orochimaru caminó de un lado a otro de su laboratorio, tomando su barbilla en actitud pensativa, la decisión de darle un uso en su laboratorio era la opción que más le agradaba y convenía ¿o no? También como intercambio era una buena elección, había tantas posibilidades y él se apreciaba de saber darle un excelente uso a los imprevistos.
Kabuto entró y observó cómo su sensei tomaba varios de los tubos de ensayo e iniciaba un nuevo experimento. Le había parecido curioso que Orochimaru no estuviese en buenas condiciones, ya que su cuerpo –en las últimas revisiones– estaba mejorando.
000
Jiraiya sintió al grupo y no supo si reírse o sentirse honrado de que su excompañero se tomara esas molestias por ellos.
–Naruto nos siguen desde que salimos de la última posada.
–Oh, pensé que solo era mi imaginación.
–¡Pues a trabajar y ver de qué estás hecho!
Naruto usó el Kage Bunshin no jutsu y con taijutsu atacando a diestra y siniestra Jiraiya se divertía usando las cuchillas de su cabello, no iba permitir que Orochimaru les hiciera perder el horario que tenían planeado, ambos hicieron el Kuchiyose no jutsu e invocaron a Gamaken y... Gamakichi:
–¡Oh no puede ser! –se quejó el rubio.
Jiraiya se carcajeaba en lo que el gran sapo se deshacía de un par de chicos de los del sonido.
–¡Con el tamaño de Gamakichi solo les causas risa a tus contrincantes!
–¡No te burles ero-sennin!
Y aún con eso el rubio fue una gran ayuda para el mayor.
000
Orochimaru escuchó las noticias, sin embargo no dijo nada y caminó rumbo a sus habitaciones privadas. Sasuke lo vio partir y se giró hacia Kabuto:
–No parece importarle.
–Si los cuatro del sonido no pudieron con esta misión y perdieron la vida, entonces no eran útiles.
El medico se alejó.
–Es mejor no pensar mucho en lo que les pasó, es cierto que no era un rival débil, pero por un tiempo pelee a su lado…
Kimimaro terminó de decir y se fue seguido de Juugo. Sasuke a solas se permitió sonreír recordando lo que el mensajero había dicho… El chico rubio que lo acompaña es fuerte también.
–Naruto… lo estás haciendo bien. Yo no me quedare atrás.
000
Sai seguía a Itachi iban rumbo a la torre, este le había dicho que era hora de que ofrecieran sus servicios la nueva Hokage y a pesar de que el pintor estaba un poco reacio terminó por acompañar al Uchiha. Subieron hasta el despacho de la rubia y ahí pidieron ser anunciados; no pasó mucho cuando el permiso de entrar fue concedido. Tsunade se levantó de la silla detrás de su escritito y se paró frente a Itachi.
–Hokage –saludó el de coleta.
–Itachi Uchiha supongo.
–El único que queda en Konoha.
–Tú hermano es un desertor…
–Mi hermano está entrenando fuera.
–Ibiki no me dijo eso.
–Morino no estaba informado de esto, fue información que solo los necesarios debían saber.
–¿Y eso son…?
–El Hokage, Sai, Naruto y yo.
–Sarutobi tampoco dejó constancia de nada.
–No, así como no dejó de… el espía de Akatsuki.
Tsunade miró asombrada al Uchiha, pues estaba diciendo eso sin preocuparse por el chico que venía con él.
–¿Y eso lo debe saber tu… acompañante?
–Confió en Sai y sé que tengo su lealtad ¿No es así Sai?
El pintor se movió hacia el frente y explicó:
–Era un arma desechable para Danzō, pero he crecido y considero que debo elegir mi propio destino. A pesar de que no tuve pasado puede tener futuro.
–¿Confías en él?
–Es como mi familia. –aseguró Itachi.
–La familia también traiciona… ya ves tu hermano…
–Sigue sin abrir su mente a la información.
La rubia frunció el ceño y suspiró regresando a su escritorio.
–Venga, dímelo todo.
Itachi relató lo sucedido desde que Sasuke fue herido por Inoshishi y el golpe de estado que los Uchiha planeaban, también las ordenes de Shisui, y cuando habló de la huida de Sasuke puntualizó la artimaña del que fueron víctimas al no decirles de ella, debía usar la culpa como arma para que Tsunade creyera la historia de que Sasuke regresaría al igual que Shisui… cuando los necesitaran.
Al atardecer los dos pelinegros regresaban al barrio Uchiha e Itachi despeinó al menor.
–Lo hiciste bien.
–Trabajarás para ella como su guardia personal ¿Por qué?
–Debo estar cerca y siempre presente, haciéndome indispensable para cuando ella se retire del puesto.
–¿Quieres ser Hokage?
–Debo ser Hokage.
–Oh… a mí también me gustaría que lo fueras.
–Por eso debemos llevarnos bien con los de Suna.
–¡No pienso besarlo!
–Nunca te pediría eso. Solo… sé más amable.
–No sé cómo serlo.
–Yo te enseñare.
–¿Como si fueras mi hermano?
–Si tú lo quieres.
–No.
Itachi miró al frente y sin dejar de caminar comentó notando el semblante melancólico de Sai.
–Yo no moriré… tan pronto.
–¡De verdad! ¡¿Lo prometes?!
–Lo prometo.
–… Itachi ¿Y cuándo Naruto quiera ser Hokage?
–Él lo será, no pienso perder mi libertad en ese puesto.
–Eres raro.
–Como todos ustedes –bromeó Itachi.
Itachi sonrió después de tener un solo hermano pequeño ahora contaba con tres y de los tres debía hacerse responsable y buscar un buen futuro para ellos.
000
Meses más tarde. Orochimaru se sostuvo de la cama y llegó hasta donde guardaba las cosas que tenía preparadas, anestesia y equipo médico. Lo acomodó con lentitud usando el tiempo que podía. Se maldecía por haber cedido a la segunda elección, pero dentro de él ese niño que perdió a sus padres y que necesitó de una familia ganó la partida, sin embargo una cosa era permitirle vivir y otra que él se hiciera cargo, toda su vida y acciones no se lo permitían.
Kimimaro entró seguido de Juugo.
–Ya está Orochimaru-sama, Kabuto salió, como usted lo ordenó.
–Nadie más debe acercarse a esta área. Juugo tú estarás de gaurd… ia… –El sannin se sostuvo de la mesa para soportar– Ya es hora.
Kimimaro se acercó y ayudó al sannin a acomodarse en la cama en lo que Juugo abrió la puerta y salió al corredor. Juugo a pesar de sus conocimientos sobre animales no notó la presencia de una pequeña serpiente que se coló dentro de la habitación del sannin. Cuando todo terminó la visitante salió rumbo a sonde el chico que la invocó se encontraba y este acercó su brazo para que ella trepara.
–¿Y?
–¿Ssseguro que esss un macho?
–¿Quién?
–Al que llamasss sssensssei.
–Si a menos que haya cambiado de cuerpo, pero no, no lo ha hecho.
–Puesss esss raro porque ha tenido una cría.
Sasuke miró a la serpiente.
–¿Estás segura?
–Si lo he visssto todo y también vi a la cría.
–Eso es muy extraño… pero de este tipo ya no me sorprende nada. ¿Y qué hará con ella? –preguntó curioso el moreno sabiendo que el sannin solo hacia experimentos para su beneficio, estaba seguro que lo que hubiese tenido niño o niña sería carne para su laboratorio y nada más.
–Ssse la llevaran de aquí, esosss dosss que essstán sssiempre contigo.
Sasuke permitió que su informante se retirara, sabiendo que esa información era algo que en un futuro le serviría. Dos días después Sasuke supo de la desaparición de Kimimaro y Juugo, pero no dijo nada, después de todo solo él y eso dos, sabían ese secreto.
000
Kimimaro caminó apresurado siguiendo a Juugo que se adentraba en el frondoso bosque.
–Es seguro por este camino.
–Lo es.
–Dámela, yo la llevare.
–No, está bien conmigo.
Kimimaro no quiso discutir con Juugo sabiendo que para el chico de cabello naranja tener a esa bebé cargada en su espalda era como una misión muy importante para él. El chico del clan Kaguya recordó cómo se quedaría grabada la imagen de Orochimaru contemplando a su hija, en ese momento no había ambición, odio o rencor en el rostro del sannin y Kimimaro supo que fue el único que vería de ese modo a Orochimaru…
–Hombre o mujer no te importo y ve lo que ocasionaste, pero eres un idiota… mira que es una niña y la pobre se parece a ti. Verdad… Kokoa** –Fue la única frase que salió de los labios del sannin que sonó cariñosa y luego fue como si sufriera una trasformación y le entregó la niña– Llévatela, desaparécela hasta que la necesite.
–Sí, Orochimaru-sama.
–Y recuerda que si algo se sabe de esto, tu vida no valdrá un Ryō.
–Si.
La voz de Juugo lo sacó de sus recuerdos.
–Llegamos.
Una cabaña entre las ramas de un árbol grueso y enorme fue lo que el chico del clan Kaguya vio al frente.
–Aquí estaremos seguros y nadie nos molestara. –afirmó Juugo.
Kimimaro sonrió y siguió a su pareja.
*Según la leyenda en que están basados los personajes de los tres sannin; Jiraiya puede derrotar a Orochimaru a Tsunade y está a Jiraiya –aunque a mí esto último se me hace poco probable.
**Kokoa (corazón y amor)
Nombre compuesto: Koko, de 'kokoro' (corazón) + A, de 'ai' (amor)
Significado: Corazón y amor
Significado abstracto: Que será amable y querida.
Mil gracias a:
Alba marina, Moon-9215, kaoryciel94 y Zussi.
