Capítulo XXII

Sasuke corrió buscando a su presa entre los shinobis que le ayudaban con su entrenamiento. Día con día sus enemigos caían ante el poder del sus ojos carmín, su agilidad y fuerza. Orochimaru no se había equivocado al convencerlo de unirse a él y de permitirse sanarlo y eso lo comprobaba cada vez que veía al Uchiha menor en acción.

El Uchiha vio partir al sannin sin ir escoltado –o acompañado de Kabuto– y una duda se instaló en su mente. No creía que Orochimaru tuviese sentimientos que no fueran avaricia por poder, sin embargo ese concepto que tenía sobre el de cabello largo se había tambaleado cuando supo del… ¿embarazo? De Orochimaru y el nacimiento de la hija de este, sin que la pequeña hubiese terminado como nuevo experimento del sannin o algo de lo que salir beneficiado –no hasta ese momento. Por eso las salidas de su sensei se le hacían sospechosas, pero… de buena manera.

El del Sharingan aprovechó que ninguno de sus guardianes se encontraba, para mandar un mensaje con una serpiente; tras esto, entró a la base, ahí buscó a Yūkimaru y al encontrarlo:

–Saldré por un par de horas o un día, si alguien pregunta por mí, diles que estoy descansando y que no quiero que me molesten.

–Si, Sasuke-san.

Con el niño castaño vigilando, el moreno salió rumbo al sitio en el que encontraría a la persona a la que había mandado el mensaje.

No tardó mucho en llegar a la aldea que el mismo escogió como punto de reunión. Sasuke se cubrió con la capucha de la capa que portaba y se internó entre la gente que visitaba la pequeña plaza del lugar, camino sin ser tomado en cuenta y salió lejos del centro del pueblo, donde algunas posadas se encontraban, buscó una mesa y pidió servicio. Esperó una hora, cuando le vio entrar. El invitado se acercó hasta él y se sentó en el banco que quedaba.

–…

–…

Una sonrisa cruzó las facciones del recién llegado y eso fue lo que rompió el hielo.

–Por lo menos sé, que te alegra verme o es una de tus falsas sonrisas.

–Sabes que no Sasuke

–Sai…

–Te ves más alto.

–Y tú te ves más… normal. –bromeó el Uchiha.

Sai realmente estaba contento de ver de nuevo a su amigo sano y más que nada… completo, pues –Y Sasuke lo sabía– ya le había hecho un examen de jutsu o genjutsus y el Uchiha no tenía nada fuera de lo normal.

–¿Terminaste?

–Si ¿y tú?

–Sí, nada de sellos, jutsus o algo parecido.

–Reunión de amigos, eso es lo que dice…

–Sai ¿aún te basas en todo lo que dicen tus consultas de libros?

–No todo, Itachi me ha enseñado que no todo es correcto, pues lo libros son escritos por hombres con los mismo defectos que nosotros.

–Itachi…

–Él está bien y muy seguro de que regresaras cuando estés listo.

–No es tan fácil.

–Lo sabemos y por eso haremos que lo sea, pero no puedo decirte mucho.

–Ya lo imagino.

–Naruto insiste en llevarte de regreso, aunque sea por la fuerza.

–Ese dobe nunca se da por vencido.

–Eso es lo que le hace especial.

–Cierto. Espero que no hayas tenido problemas con mi huida.

–Al principio, Naruto estaba enojado porque no le dijiste nada a él.

–Ya… ¿Ellos… se llevan bien?

–Si como siempre.

–…

–Yo tengo novio o… lo tendré.

Sasuke arqueó una ceja y cuestionó al pintor:

–¿No querrás decir novia?

–No, es un chico que le gusta tocarme el trasero. –Sasuke miró al chico frente a él, preguntándose si había escuchado bien, pero ajeno a eso Sai le explicó todo y concluyó. – Itachi dice que Gaara no regresará hasta que lo crea conveniente, pues es muy orgulloso.

–Oh, para mí que ese mapache ojeroso está loco y es mejor que te alejes de él.

–Tengo tiempo para pensarlo.

–Por lo menos.

Los dos pelinegros siguieron conversando hasta que la noche cayó, en ese momento ambos se despidieron prometiendo que esos encuentros no se terminarían. Sai regresó a Konoha sintiendo que la amistad que tenía con Sasuke no había menguado a pesar de la distancia y jurando que él no traicionaría esa confianza guardando en secreto esas citas. Sasuke vio partir al pintor y sonrió agradeciendo internamente a este por aceptar ir a ese lugar a pesar de la condición de prófugo de su persona y los riesgos de que lo asociaran a él.

000

El sannin caminó alejándose de la base yendo a dónde se juró mil veces no iría. Un día y medio le llevó su viaje sin descanso y llegó a la aldea perdida en una franja montañosa donde los únicos shinobis eran de los que hablaban los cuentos de niños. El hombre se internó entre las casas de madera y llegó hasta el linde del pueblo, que era un boque frondoso y algo misterioso –por lo menos para los escasos visitantes del lugar– el hombre de cabello negro –cubierto por una capa– se adentró entre los árboles y subió –escaló– hasta donde las instrucciones y chakra –casi imperceptible– lo guio. Un árbol con un tronco que tendrían que medir cien hombres tocándose la punta de los dedos lo recibió en la cima de la montaña. La figura conocida de uno de sus alumnos se acercó hasta el:

–Bienvenido Orochimaru-sama.

–Kimimaro…

Ese fue todo el intercambio de palabras entre los dos hombres, antes de regresar con dirección al árbol. Orochimaru miró hacia donde su alumno se dirigía y frunció el ceño ¿Qué acaso vivían en la copa de los árboles como monos? Se preguntó, pero las dudas de sannin se aclararon al notar al acercarse, que si bien vivían en la copa del árbol, lo hacían en una casa normal y bastante bien construida. Kimimaro usó chakra en los pies y subió esperando a su sensei. Juugo sintió la presencia de Orochimaru llegar y miró a la bebé que dormía plácidamente en sus brazos y la llevó a la cuna. Poco tiempo después los dos hombres entraron y Orochimaru miró la estancia, sonriendo.

–Debo decir que me impresiona lo cómodo que se ve este lugar.

Juugo se alejó y entró a lo que parecía la cocina. Kimimaro se acercó a la cuna para levantar a la niña y entregársela a su sensei. Ninguno de los dos hombres había hablado y Orochimaru nunca informó sobre el motivo de su visita, pues estaba bastante avergonzado por su debilidad de espíritu, al caer ante la necesidad de ver a esa infanta que para bien o para mal lo unía con su ex compañero.

–Déjalo, yo lo hare.

Kimimaro se retiró y siguió a su pareja a la cocina, sabía que al sannin no apreciaría que alguien lo viese convivir con su hija. Orochimaru tomó a la niña, la cargó en brazos y la observó detenidamente, sonriendo de lado.

–Creo que tus facciones se empiezan a componer, aunque por el cabello no podemos hacer nada, es igual al de tu padre pervertido, a ver si teniendo una hija le parece bien que haya alguien que quiera espiarla…

La bebé se removió como sintiendo ese lazo que le unía a su gestante y buscó el calor de este y algo más…

–¡Ni lo sueñes! No puedo alimentarte y si pudiera no lo haría, ya es demasiado sufrir para mi hombría ser… madre para ahora tener que amamantarte.

El sannin no sabiendo cómo tratar a su hija le pareció bien contarles acerca de sus investigaciones, experimentos y sus alumnos, lo que pareció funcionar más que nada porque la voz del pelinegro le era gratamente conocida a la infanta.

000

Juugo preparó algo de comer y se dispuso a servirle a Kimimaro.

–¿Él se quedara? –preguntó el de cabello naranja.

–No lo creo. Juugo… entiendes que él es su padre ¿cierto?

–…

Kimimaro se quedó callado temiendo que su pareja se encariñara demasiado con una niña que no era suya y que tenía un destino lejos de ellos –o eso se imaginaba. Ninguno de los dos notó que el sannin los había escuchado y que sonreía. Orochimaru llegó hasta la cocina y se sentó en un banco.

–Juugo…

–Si Orochimaru-sama.

–Quieres ayudarme en un experimento.

El chico de cabello naranja no lo demostró, pero un escalofrió recorrió su cuerpo, sabiendo que lo que sugería Orochimaru era más una orden para ser una juguete para pinchar y cortar y no ser ayudante en una investigación. Kimimaro también se tensó, pues inocentemente había creído que cuidando de Kokoa, estarían extensos de las retorcidas intenciones de su sensei.

–Pero no pongan esa cara, ya verán que no es tan malo.

Dijo sarcástico el sannin acunando a su hija que ajena a todo miraba a su gestante. El pelinegro demasiado feliz por el descubrimiento de una situación beneficiosa para él, se olvidó de la vergüenza de que otros lo vieran en plan paternal. Por supuesto esa oportunidad no la desaprovecharía por nimiedades.

000

Itachi entregó los documentos y esperó a que Shizune los revisara. El Uchiha había tenido que ganarse la confianza de esa kunoichi antes de llegar a su verdadero objetivo: Tsunade. Eso le llevó años, más paciencia era lo que le sobraba al Uchiha…

–Como siempre todo excelente Itachi-kun.

–Gracias Shizune-san.

–Adelante, ella te espera.

Itachi entró, dejando a su compañero fuera. Sai que ahora era un jovencito de dieciséis años se convirtió en un shinobi que muchos de su edad envidiaban secretamente, ya que Uchiha Itachi lo había tomado como aprendiz y de eso a convertirse en compañero de este, no pasó mucho. Shizune miró al chico de ropa negra y sonrió:

–Sai, tenemos una misión para ti.

–… ¿Por qué no se la entregó a Itachi?

–Oh es que esta es de las que haces solo.

–Oh...

–Suna tendrá un nuevo Kasekage y quieren que Tsunade-hime vaya a conocerlo y específicamente pidieron que tú fueras como guardaespaldas.

–Una trampa…

–No es muy posible, la relación amistosa que tenemos con Suna no lo permitiría.

Sai asintió, sin embargo se dijo que él no bajaría la guardia y por supesuto se lo comentaría a Itachi.

000

Itachi entró y vio que la Hokage ya estaba tomando un aperitivo.

–¡Uchiha!

Al parecer había sido más de uno. La rubia se levantó y caminó un poco torcido hacia el de coleta.

–¡No vas a creer esto!

–Hokage…

–¡Adivina quien será Kasekage de Suna!

–…

–Pues… ¡Eso no importa mejor te doy el mensaje que mandó para ti!

–¡¿Para mí?!

–¡Si!

Itachi tomó el pergamino que temblaba en las manos de la rubia voluptuosa y leyó. Itachi casi nunca sonreía, pero en esa ocasión se permitió hacerlo…

Itachi Uchiha

Me han nombrado Kasekage de Tsunagakure, no hay otro shinobi más fuerte que yo en mi aldea ¿Eso es suficiente?

Espero a Sai para el martes… Tuve que invitar a la Hokage «para fomentar la relación entre nuestras aldeas» y que nadie notara que quiero ver a Sai.

P.D. No quiero que tú vengas.

Itachi se sobó el puente de la nariz y su sonrisa se extendió.

–Ah eso da miedo… –se quejó la rubia.

–…

–Tu sonrisa.

Itachi se mordió la lengua para no insultar a la Hokage y salió del lugar o eso deseaba

–Itachi…

–¿Si Hokage-sama?

–Tu serías un excelente Hokage.

Itachi no respondió, más Tsunade no esperaba que lo hiciera. El de coleta salió y despidiéndose de Shizune se encaminó junto con su compañero a su domicilio. Sai llegó a la casa y se perdió por el pasillo. Itachi sospechó que el menor ya había sido informado de parte de su misión. El Uchiha escribió una nota y la mandó con un cuervo que se perdió en el cielo. Sai salió a la hora de la cena y ayudó al mayor a acomodar las cosas en la mesa, ambos se sentaron y en un cómodo silencio cenaron. Sai recogió los trastes y los lavó, cuando terminó se unió a Itachi en la sala.

–Saldré de misión con Tsunade.

–Lo sé.

–¿Sabes el motivo? Yo creo que es una trampa.

–Algo hay de eso, pero no para Tsunade si no para ti.

–¡¿Danzō?!

–No. Desde que llegaste a esta casa por primera vez; removí el sello que te ataba a él, ¿Por qué aún crees que puede manipularte?

–Es costumbre supongo. ¿Entonces de que se trata?

–Ah de un viejo amigo que quiere verte.

–…

–No te preocupes… ¿recuerdas a Gaara?

–… Oh…

–¿Es lo único que dirás?

–¿Tengo que ser amable con él?

–Mira Sai, sé que te pedí que me ayudaras, pero lo que menos quiero es que te sientas responsable y dispuesto a hacer cualquier cosa por esa promesa, no es lo que quiero, si no deseas acercarte a Gaara, no lo hagas, solo conócelo más y si no te agrada… pues no hay problema.

–¿Está bien entonces que me agrade o no?

–Por supuesto. Iré una parte del camino con ustedes.

–¿Veras a Shisui?

–Si.

Sai conoció a Shisui e Itachi se sintió más tranquilo teniendo a alguien más que supiera que este era un espía al servicio de Konoha, por si algún día necesitaba corroboración de su misión, de eso hacía casi un año…

«… Se podía ver a Itachi saltando entre las ramas de los árboles. De un saltó cayó al piso, cerca de un lago. Detrás de una roca un hombre de capa negra con nubes rojas, salió a su encuentro.

¿Por qué tardaste…?

Shisui no terminó la frase, pues sintió un chakra que se acercaba

Tranquilo viene conmigo.

¡¿Pero en que estabas pensado Itachi?!

Sai es mi aliado, en el plan que estoy creando.

Espero que esto no se te salga de las manos.

Por eso necesito que ustedes se conozcan.

Sai llegó y miró al hombre frente a él. La primera reacción de un shinobi hubiese sido disponerse a luchar, más la familiaridad que se veía que existía entre los dos mayores, evitó esa reacción en el menor. Shisui lo observó y curvó sus labios en una sonrisa.

Yo te conozco, eres el amigo de Sasuke.

–… –Itachi y Sai no respondieron.

Este niño se ha visto con Sasuke.

¿Cómo lo sabes? –cuestionó Itachi.

Yo he vigilado a Sasuke y una vez le vi hablando con él.

¿Es cierto eso Sai? –cuestionó Itachi.

Shisui se giró hacia Itachi y respondió por el pintor.

Creo que si tu hermano le tiene confianza para verlo a escondidas y este niño ha guardado el secreto, quiere decir que le es leal.

Itachi cedió ante la lógica aplastante de Shisui y agradeció a Sai por ser tan buen amigo de su otouto...»

Itachi regresó al presente y se dijo que Sai era uno más de los integrantes de ese plan que ya estaba en marcha, para hacer de Konoha un territorio sonde Shisui y Sasuke pudiesen regresar sin peligro alguno y por supuesto de desaparecer a todas las personas que sin consideración jugaban con el destino de los shinobis como si de sus peones se trataran.

000

Naruto se cruzó de brazos bastante fastidiado y no era porque no estuviese acostumbrado a esa situación, si no que a su sensei no se le había ocurrido una mejor manera de celebrar su cumpleaños que invitándolo a ese lugar y no conforme, esperaba que hiciera lo mismo que él y se dejara toquetear por esas… chicas.

–¡Vamos mocoso que no querrás ser virgen hasta tu vejes!

–¡No estoy urgido como tú ero-sennin!

–¡¿O te estás guardando para el Uchiha?! Vamos disfruta, que seguro que el Uchiha ya no es tan inocente.

Los ojos del rubio fulminaron a su maestro, más este demasiado ocupado bebiendo sake, no notó nada y siguió con su perorata de ebrio.

–Siendo un shinobi excepcional, seguro que ya conoce a todas las chicas lindas de Konoha… ¡Malditos Uchiha afortunados!

–… ¿De quién hablas ero-sennin?

–Del Uchiha por el que babeas…

Naruto miró asombrado a su maestro y es que si alguien que convivía con él día con día creía que seguía enamorado de Itachi, que sería de las personas que no lo conocían tan bien.

–Aunque habiendo chicas tan lindas como estas señoritas, es una pérdida de tiempo fijarse en un hombre y lo peor de todo, mayor que tú.

Naruto ignoró la verborrea del hombre mayor y sin que nadie lo notara salió del lugar. Caminó por las calles y buscó un lugar tranquilo donde cenar, pues su estómago pedía comida, a Jiraiya con el sake y las mujeres le bastaba, pero para él, un chico sano y normal, el alimento era muy importante.

Removió los fideos sintiendo que ese cumpleaños, el único regalo que deseaba era que Sasuke regresara a Konoha… con él. Al rubio no le preocupó que sus pensamientos pudiesen ser demasiado cursis. Terminó su comida y se levantó de la mesa para salir rumbo a la posada donde se hospedaba. Levantó la vista al cielo y sonrió… «Años debieron pasar para que entendiera que tu sentías algo más que amistad por mí Sasuke… Cuando te encuentre ¿seguirás sintiéndolo?»

–¡Naruto!

La voz de Jiraiya lo distrajo de sus pensamientos y giró para ver a este que corría llamándolo:

–Mi culpa, mi culpa, un error, pero ya lo soluciones, vamos.

–¡¿Qué?! ¡¿A dónde?!

Jiraiya no respondió, en cambio lo jaló dirigiéndose a las calles de donde el rubio había salido un poco antes.

–¡Aquí estamos! –gritó triunfal Jiraiya como si hubiese dado con el secreto de un jutsu prohibido.

Naruto miró a la puerta que no se diferenciaba mucho del lugar donde antes lo había llevado su maestro a celebrar y molesto se cruzó de brazos.

–Olvídalo no pienso entrar.

–Oye, no juzgues hasta ver lo que hay dentro.

–¡Ero-sennin no me intere…!

–¡Adelante! Es un placer tener clientes tan guapos como ustedes…

Un chico de cabello castaño y sonrisa encantadora había salido del lugar y los invitaba a pasar.

–¡Lo ves! ¡Este lugar si va acorde con tus gustos!

–¡Pero que…!

Jiraiya no permitió que su alumno despotricara más y lo metió a la fuerza al negocio. Ni tardos ni perezosos los trabajadores del lugar atendieron a los recién llegados, acomodaron unos cojines y los hicieron sentarse como si fuesen nobles. Hubo uno que Jiraiya pidió especialmente diciéndole que sería el regalo de cumpleaños del rubio. El joven de cabello negro y ojos verdes se sentó a lado del rubio y le sirvió sake. Naruto lo miró sintiendo que su mejillas se sonrojaban, entendiendo que todo eso, el hombre de cabello banco lo había organizado para que él lo pasara bien, sin embargo pese a las buenas intenciones de Jiraiya, él no sabía que hacer o cómo reaccionar en una situación como esa, la cuestión era ¿si realmente deseaba saberlo? Los ojos verdes lo miraron con curiosidad y algo de coquetería, más el rubio aún se debatía entre la curiosidad y la lealtad.

–Mira mocoso, si quieres hacer bien las cosas cuando veas al Uchiha… es mejor que tengas experiencia, pues como te repito, él es un hombre mayor….

Esa frase fue la que necesitó el rubio que todo su ser se despertara, él no quería a Itachi y si pensaba en esa experiencia él que venía a su mente no era él mayor de los Uchiha si no… ¡Sasuke!…. Sasuke estando con un extraño, Sasuke siendo tocado como lo era él por esos chicos… su chakra se reavivó y se empezó a desbordar, los ojos azules se estaban volviendo rojizos y un grito –más parecido a gruñido de animal– se dejó escuchar. Los trabajadores del lugar escaparon despavoridos y solo quedó Jiraiya para enfrentar a Naruto liberando las colas del Kyūbi ¡¿Y todo por qué?! Por una simple broma de doble sentido. El hombre mayor se dispuso a detener la furia de su alumno, poniendo en juego sus mejores armas, claro que evitar un daño severo al rubio era prioridad. Lo envolvió en una capa de aceite que el rubio repelió, sin embargo algo de ello quedó y el sannin la prendió, grave error, pues la fuerza del rubio los hizo volar a los dos. Jiraiya miró su estómago y una fea herida lo cubría, mas trató de ignorar el lacerante dolor y se levantó en busca del Naruto, esta yacía tirado con las ropas chamuscadas y desfallecido cerca de la puerta.

–…Mocoso idiota, mira como reaccionas por ese Uchiha.

000

Sai se acomodó el chaleco –regalo de Itachi– Tsunade sonrió al ver como la ropa del chico, que regularmente usaba arriba del ombligo, ahora cubría hasta las caderas.

–¿Te dijo Itachi que lo usaras para este viaje?

–Si.

–¿Te gusta?

–Es abrigador.

Tsunade no quiso opinar, sin embargo era raro que el Uchiha mayor le hubiese dado ese conjunto de ropa al menor, siendo que Suna era de clima soleado. La Hokage junto con Shizune y Sai salieron rumbo a Suna seguidos un poco detrás por el Uchiha mayor.

000

Naruto con un brazo en escayola, sentado frente a la cama de su sensei, escuchó las pablaras de este.

–No fue tu culpa, al contrario, fue por mi bocota.

–No lo quieras componer.

–Naruto lo que sientes por ese Uchiha puede ser tu fuerza o tu debilidad y precisamente lo necesitamos a él para ver como manejaremos al Kyūbi.

Ero-sennin, Itachi… él no es…

–Vaya no sigas. Naruto no sigas –cayó Jiraiya– Un imposible… eso solo te hará perder tu vida entera y no cambiaras nada el alma de esos hombres ya están corrompidas nada bueno de ellos se puede obtener.

–¡¿Por qué dices eso?! ¡Sasuke no es así! ¡Tú no sabes cómo me siento!

–¡¿Qué no lo sé?! ¡Por qué lo sé, te lo digo!

Naruto apretó su pantalón entre las manos tratando de calmarse, no deseaba herir de nuevo a su sensei.

–Naruto este camino solo te hará sufrir…

Jiraiya relató como él en su juventud había hecho lo mismo por Orochimaru…

–No hagas lo mismo que yo, mocoso.

–… Lo siento ero-sennin pero, es mi culpa que se haya ido.

–¡¿De qué hablas?! ¡¿Qué tienes tú que ver?!

–«…Yo te quiero dobe…» Esas fueron sus palabras y nunca le di una respuesta afirmativa, era solo un niño y no supe cómo le dolió mi rechazo.

–¿Rechazo?

–Me le declare a Itachi y Sasuke… la última vez que lo vi me animó a no rendirme en conquistar a su hermano.

–…

Jiraiya no agregó nada, pues ató cabos y se dio cuenta del motivo del menor de los Uchiha para irse de la aldea, la comparación con su hermano, el rechazo de la persona amada en favor del mismo Itachi… ¡Rayos también él se alejaría de todo eso! Aun así no lo justificaba.

–Naruto, no es tu culpa, no corresponder a sus sentimientos.

El rubio suspiró abatido.

–No lo es, ¿pero si esos sentimientos no eran lo que yo creía?

–…

–Itachi es como un hermano mayor, lo admiro como shinobi

–Pero nada más. –terminó por él Jiraiya.

–Si.

–Aún de ese modo, no es como si pudieses corresponder al otro Uchiha.

–…

–¡Oh por kami! ¡Baka!

–¡No lo sabía!

–No nos precipitemos, es mejor regresar a Konoha y arreglar lo del Kyūbi, ya veremos después lo de esos Uchiha.

Naruto aceptó, después de todo no había mucho que pudiese hacer para que Sasuke regresara, si no lo encontraba antes.

000

Itachi vio que las tres figuras avanzaron y él se desvió por otro camino; siguió corriendo hasta que el ocaso cayó, al anochecer llegó a una cabaña donde Shisui lo esperaba.

–Cenemos, que te espere para hacerlo.

–Que amable.

–No, lo que pasa es que eso de cocinar no se me da bien y…

–¡No tienes vergüenza! ¡¿Me esperaste para que cocinara?!

–…

El de coleta preparó algo rápido y los dos comieron frugalmente. Satisfechos se dispusieron a descansar e intercambiar información.

–La caza de jinchūrikis se ha intensificado.

–¿Cuántos llevan?

–Cuatro.

–¡Maldita sea!

–Sí y vamos por el Shukaku.

–¡¿Tú?!

–No, Sasori y Deidara.

–Oh ya, los que crees que son amantes.

–Bueno el chico rubio le tiene un apreció especial a Sasori…

–Oh sea que solo estás inventando

–¡Oye! los rumores corren.

–Y yo que pensé que lo akatsukis tenían cosa más importantes que hacer que cotillear.

–¿Y tú que aportas?

–No falta mucho para que Danzō haga su movimiento, Sai asegura que ya se ha desesperado.

–Esperas que él se arriesgue para tú tomar el puesto.

–Claro y de eso a que ustedes regresen no falta mucho. Más lo que tengo que hacer es tener de mi lado al loco de Orochimaru.

–¿Y ese para que lo quieres?

–O se une a nosotros o muere.

–Que radical.

–Si el sensei de Sasuke regresa a Konoha, es lógico que Sasuke lo hará sin tener que explicar mucho.

–Yo no confiaría en eso, Morino se pondrá difícil.

–Ya veremos si puede ponerse en contra del Hokage.

–¿Itachi que deseas realmente?

–Evitar una pelea con Akatsuki sin perder más shinobis por no tener información suficiente y mostrar que Konoha es tan fuerte como cuando se fundó, pero ahora liderada por un Uchiha.

–Las otras aldeas lo tomaran como un reto.

–No si me deshago de Akatsuki.

–Eso es pedir demasiado, no los subestimes son bastante fuertes.

–No lo hago, por eso mismo no perderé shinobis a lo tonto e iré por la cabeza de la organización.-

-¿El líder?

–No juegues conmigo.

Shisui sonrió y se acercó a besar a Itachi.

–Cierto, no eres ningún tonto.

–Cayendo el líder real, lo demás será relativamente fácil.

–No lo niego, dicho se oye bien, ahora falta concretarlo.

–Ahí es donde necesitare de todo ustedes.

–Y yo te necesitó en la cama.

–…

Itachi se dejó guiar, ser recostado y despojado de su ropa de anbu. Shisui palpó el abdomen del menor:

–Como me gusta saborear esta deliciosa piel…

–No te detengo…

Shisui lamió y mordió, del pecho hasta la cadera del de coleta y bajó poco a poco la ropa interior buscando con eso rozar el miembro semi erguido de este.

–No seas provocador…

El mayor siguió su recorrido hasta llegar a las fuertes y musculosas piernas de Itachi, separándolas y mordiendo los muslos de este, luego subió y besó el pene de Itachi quien gimió satisfecho. Shisui se quitó la parte inferior de la ropa y metió la mano entre su boca y el miembro de Itachi para ensalivar los dedos y se preparó así mismo. Shisui subió de nuevo y atrapó la boca jadeante de su amante en un beso que los encendió por completo, el mayor se fue acomodando sobre la hombría del menor y bajó delicadamente hasta quedar ensartado por este, se irguió y apoyándose en el pecho de Itachi se movió a su ritmo.

–Quien dice que los ukes son pasivos.

–….

Una sonrisa orgullosa se plasmó en las facciones de Shisui y se siguió moviendo buscando ese punto que lo hacía delirar. Siendo el que manejaba la situación, el de cabello corto encontró el ritmo que les complació a ambos hasta llegar al orgasmo tan deseado.

000

Orochimaru subió por el árbol y entró en la casa donde escuchó risas, a pesar de pensarlo en un principio su férrea convicción de no ver a su hija había flaqueado desde el mismo día en que la tuvo en brazos y desde ese momento dos personalidades ocuparon su cuerpo; el sannin interesado solo en el poder y la vida eterna y el hombre capaz de albergar un sentimiento bueno por un ser nacido de él. El de cabello negro pasó por la sala hasta la cocina y ahí vio como la niña de casi dos años sonreía orgullosa de comer de su plato sola y sin ensuciarse, a su lado un hombre de cabello blanco, parecido al de ella, la miraba aplaudiendo su hazaña. El mismo que se levantó y lo recibió:

–Orochimaru-sama…

–Kimimaro ¿Y Juugo?

–Salió por algo de agua.

–¿Cómo está y el bebé?

–Juugo ya se recuperó por completo y Yûki * está creciendo sano.

–Puedo considerarlo un éxito más.

–Por supesuto sensei.

–Papá…

La niña alzó los brazos esperando que Orochimaru la cargara y es que acorde a su genealogía, la niña era bastante inteligente y avanzada.

–Creo que es hora de que Kokoa vuelva conmigo.

Kimimaro se quedó callado, pero deseaba pedirle a su maestro que no les quitara a la niña, sin embargo ambos –su pareja y él– estaban conscientes de que ese día llegaría.

–¿Puedo preguntar…?

–No la matare, ni la diseccionaré, eso te lo aseguro.

El llanto quedo de un recién nacido se escuchó y el chico del clan Kaguya fue a atenderlo. Orochimaru llevó a su hija a la sala y se sentó con ella en sus piernas acariciando sus coletas de cabello color blanco.

–Es hora de que te conozca y nos habrás las puertas de Konoha.

–Kono…

–Konoha… y Jiraiya.

–¡Papá!

–Así es Kokoa, tú otro papá.

Orochimaru era un hombre que se aseguraba de apreciar y aprovechar las oportunidades que la vida le brindaba y si bien quería a su hija, también sabía que ella era la llave para que ninguno de los dos blandengues de sus excompañeros , hicieran nada contra él.

Para Kimimaro y Juugo no les fue fácil dejar ir a pequeña, por lo que siguieron a su maestro de regreso a la base de este. A pesar de tener su propio hijo, Kokoa había llegado a formar parte de su familia.

000

Sasuke no tuvo reacción alguna, más la noticia sí que lo había descolocado.

–¿Piensas ir?

–Bueno una reunión con Itachi Uchiha no se desprecia.

–Pero y si es una trampa.

–Bueno él tendrá oportunidad de matarme tanto como yo la tendré de matarlo a él.

–Es tu decisión.

–Te recuerdo que es tu sensei y le debes respeto –regañó Kabuto.

Más el menor de los Uchiha ni se inmutó ante las palabras del médico. Cuando Orochimaru regresó esa misma semana con Juugo y Kimimaro y dos niños, fue el único que no se creyó el cuento de que ambos menores eran hijos de la pareja –un nuevo experimento que le dio la posibilidad de procrear a pesar de ser varones–, pues las fechas no mentían y esa niña era hija de su sensei a pesar de que lo llegó a dudar por el cabello blanco de esta, algo que Kimimaro también poseía.

El cuervo que llegó esta tarde era inconfundible y Sasuke se preguntaba que pretendía obtener su hermano de esa reunión con su maestro… ya lo averiguaría.

000

Gaara vio llegar a la Hokage y la saludó respetuosamente invitándola a entrar a la sala de reuniones, para cualquiera que lo hubiese visto, dudaría de su interés por Sai, pues ignoró su presencia y no le dirigió la mirada. A Sai no le importó, demasiado ocupado observando la aldea. Shizune lo llamó:

–Esa reunión es privada, podemos dar un paseo.

–¿Y la Hokage estará bien?

–Créeme, sabe defenderse.

–Lo sé, pero…

–Vamos Sai.

Los dos guardaespaldas se perdieron entre las calles, seguidos por guardias de Suna, sin embargo era más por amabilidad que por creerlos una amenaza. Ahí entre los aldeanos, supieron que el respeto a Gaara este se lo había ganado con fuerza e inteligencia y que a pesar de su edad era considerado un buen Kasekage digno de este puesto. Sai no pudo evitar considerar las posibilidades y algo no encajó en ese situación y eso era… el gusto del Kasekage por un hombre y por su fuera poco, por alguien que no era de Suna.

Para esa noche el sitió donde se hospedarían estaba dispuesto y los tres invitados de Konoha se dispusieron a descansar, pues al otro día se retirarían. Sai se quedó de guardia a pesar de la negación de Tsunade y es que el chico era muy responsable y consiente de sus deberes como shinobi.

Distinguió el chakra desde que el visitante se encontraba en el tejado, pero lo comprobó cuando este cayó parado a su lado. Sai miró la figura ataviada con sus ropas carmín y la característica calabaza en la espalda y saludo:

–Buenas noches Kasekage-sama.

–Buenas noches… Sai…

Gaara paladeó el nombre sintiendo que su lívido se subía con solo eso y es que ya no era ese niño inocente que no tenía idea de que era un novio, novia, amante, etc. Kankuru no fue su guía, pues Itachi Uchiha le había demostrado lo poco confiable de la información de su hermano, más experimentó y descubrió lo que eran las relaciones y en ese momento deseaba… todo su cuerpo gritaba por tener debajo suyo al pintor. Por eso puso esa condición a Itachi Uchiha –que no fuera–, pues seguro que este vería a través de él y notaria sus intenciones nada puras.

Sai ajeno a las lucubraciones del pelirrojo sonrió y preguntó:

–¿Viene a ver a la Hokage? Me temo que ella ya descansa.

–Vengo a verte a ti.

–…

–Te recuerdo la promesa que hicimos hace tres años.

–No… yo la recuerdo…

–¿Entonces? cumplí mi parte del trato, te toca a ti cumplirlo.

–Ah… bueno… yo…

Sai se dispuso a explicar lo que había considerado, esperando a que el Kasekage lo entendiera. Gaara se fue acercando a moreno hasta tenerlos tomado de la cintura.

–Yo… creo que ha hecho un gran trabajo siendo el shinobi más fuerte y cumplió con lo prometido a Itachi-san, pero…

–¿Hay un pero?

–Bueno es que la cuestión es que se hizo tan fuerte que se alejó.

–…

–Mira Gaara, no te das cuenta como te verían su supieran que sales con un chico y que ni siquiera es de Suna.

–¿Y eso porque habría de importarle a nadie?

–Eres el Kasekage de Suna.

Gaara se alejó de Sai y se giró dándole la espalda.

–No soy muy bueno mostrando ni entendiendo las emociones, he aprendido, pero aún no lo logro por completo, más no soy tonto Sai y si lo que buscas es un pretexto para no salir conmigo, no tienes que darme esa razón. No te agrado, nunca lo hice, estos años repasé mi acciones y me di cuenta que nunca aceptaste mis avances, puedo asegurar que ni siquiera los entendiste. El Uchiha lo supo y por eso puso tiempo y distancia entre nosotros ¿no?

–…

–¿Amor?... Creo que nunca sabré como se siente ser amado.

–Oh, pero su pueblo lo respeta y su familia lo ama.

–Por ser el que los protegerá a costa de su vida, después de todo para eso soy un jinchūriki. Ser el escudo de Tsunagakure es para lo que nací.

Sai vio partir al Kasekage sin entender bien a bien lo que había sucedido, había sido amable con este como Itachi se lo había dicho, se preocupó por no ser un problema para Gaara ¿Por qué este no se veía feliz? Sai observó alrededor, bien podía dormir un momento ya que los guardaespaldas que les habían asignado estaban vigilando. El pintor entró a la casa y revisó que la Hokage y Shizune-san estuviesen descansando para hacerlo él también. Se metió al cuarto que le tocó y comenzó a desnudarse para tomar una ducha antes de dormir. Entró a la ducha y abrió la llave enjabonándose y sintiendo como sus músculos se relajaban con el agua recorriendo su anatomía, se movió disfrutando de esa sensación y al sentir unas manso que recorrían su cintura subiendo por su pecho no se asustó, Itachi le había advertido que su futuro novio querría pasar a cosas más atrevidas, lo extraño es que hasta hacía unos minutos Gaara se había ido sin mirar atrás ¿Entonces?

–Sai… dame un recuerdo, solo uno para poder dejar mis tontas ilusiones de niño.

–No sabía que podías hablar tanto.

–…

–Es una broma, tonto pelirrojo. –Sai explico porque había actuado de ese modo antes– Itachi me dijo que fuera amable contigo y quise alejarme de ti para no interponerme en tu futuro como…

Un beso detuvo las explicaciones de Sai y este se dejó besar, Gaara se separó del moreno sin soltarlo susurró:

–Ahora puedo decir que me gustas y mucho.

Gaara guio al pintor hasta la habitación y ahí lo recostó, se colocó sobre él y comenzó a besar la piel pálida de Sai, el pelirrojo separó las piernas del moreno para acomodarse entre ellas, puso su boca sobre el miembro erguido de su novio –ahora si oficial– y lo besó…

–¡¿Que… haces…?!

–…

Gaara calló al moreno, sonriéndole siguió lamiendo su golosina. Sai se cubrió la boca, pues estaba haciendo sonidos extraños, sus mejillas se sonrojaron y sintió que todo su cuerpo quemaba como si tuviese fiebre.

–Gaara… que es… esto…

–Sai ¿acaso nunca te masturbaste?

–… No… fue como… esto.

Gaara sonrió y recorrió con las manos el rostro de Sai, metió los dedos en su boca para que este los lamiera ensalivándolos para prepararlo. Gaara bajó hasta los pezones del moreno y los mordió haciendo que en escalofrió satisfactorio recorriera el cuerpo de este. Con Sai distraído el pelirrojo metió un digito dentro de él y a ese le siguieron dos más, sin que el pelirrojo dejara de mimar las tetillas de su amante. Cuando lo creyó listo el de ojos verdes fue introduciéndose en el moreno, tomándolo de las caderas ya que trataba de escapar de ese dolor que le estaba propinando por su intrusión. Estando dentro de ese chico que lo atrajo desde que tenía doce años Gaara se inclinó y besó la nariz de este.

–Ya no trataras de ser amable alejándote de mí.

–… No…

El Kasekage se movió y el otro sintió la incomodidad, más no se quejó. Gaara inició las embestidas. Era extraño o tal vez no tanto, pero sintió que esa primera vez con Sai no se comparaba a nada más que hubo experimentado con anterioridad…

–Eres tan delicioso…

–Ya se siente bien…

Los dos chicos se compenetraron, como si esos años hubiesen servido para madurar esos sentimientos que ninguno de los dos entendía, pero que ahora con más edad comprendían y aceptaban. Gaara se corrió dentro del anbu, sin salir de él, lo masturbó hasta que llegó al clímax. El pelirrojo salió de su amante y admiró como su semen salía de su novio. Gaara abrazó al moreno y susurró:

–Gracias… –Se separó– Voy a limpiarte.

El Kasekage se levantó y mojó una toalla regresando con el chico que ya dormía apaciblemente. El de ojos verdes limpió al moreno y se limpió, para dormir abrazado a su novio.

Al día siguiente cuando la Hokage y sus acompañantes se despidieron, todos los presentes trataron de ignorar como el pelirrojo besó al anbu, como despedida.

-¿No tendrás problemas? –cuestionó Sai.

–A quien ame o con quien salga, no tiene nada que ver con mi fuerza y como dirijo Suna.

–Bien, nos veremos pronto, te toca ir a Konoha.

Gaara no respondió en cambio vio partir a ese loco pintor a quien espero por años.

000

Itachi miró llegar al sannin o al impostor, pues solo podía ser un impostor, porque como Orochimaru el sannin de las serpientes podía estar llevando cargada en la espalda a una niña de no más de tres años.

–¿Qué pasa Uchiha?

–…

Itachi activó su Sharingan y escaneó a los dos visitantes.

–No puede ser… tiene parte de tu esencia.

–Oh si, y parte de Jiraiya…

–¡¿Cómo?!

Orochimaru dejó que Kokoa caminara sin alejarse y le relató parte de la historia al Uchiha, pues si quería que este le ayudara en lo que necesitaba, debía darle información a cambio.

–¿Qué quieres realmente?

–Kokoa es mi seguro para que Konoha deje de cazarme, eso es lo que quiero.

–¿Y si lo consigues? no son los únicos que te buscan.

–Ahí está otro problema, también quiero que me protejan.

–Eso no lo puedo decidir…

Aún, deberías de agregar ¿no es así?

–Ciertamente lo sannin muertos no me sirven.

–¿Cómo leyendas no te sirven?

–Las leyendas no ganan guerras. ¿La existencia de tu hija me puede asegurar que Jiraiya no actué solo?

–Puede…

–Quiero a mi hermano de regreso.

–Eso no lo decido yo y creo que es un secreto a voces, que tú le quitaste todo.

–Eso no es verdad.

–No intencionalmente, pero lo hiciste, que regrese no depende de mí.

Itachi terminó con la reunión, pues los puntos estaban claros y era muy cierto que Sasuke regresara no tenía nada que ver con Orochimaru, por lo que de su parte lo que el sannin pedía se lo conseguiría.

000

El rubio corrió por las calles de la aldea que tanto extrañó, su sensei venía detrás de él, permitiéndoles disfrutar de su regreso y de saludar a sus compañeros. El brazo lo seguía teniendo vendado, pero nada que fuera de cuidado, solo un desliz esa noche en que el Kyūbi salió.

La reunión con sus conocidos no lo preparó para ver de nuevo a Sai ya crecido y a Itachi que lo recibió con los brazos abiertos.

–Regrese a… ¿Mi hogar…?

–Así es. –expuso Itachi.

Naruto sonrió radiantemente y se giró hacia Sai. –Huy ahora si andas más cubierto.

El pintor miró su ropa y se encogió de hombros.

–A mi novio le gustó, dice que así nadie ve lo que él toca.

Todos sintieron vergüenza ajena por lo comentarios del pintor, pero que se podía hacer si por más que lo intentó, Itachi no pudo hacer mucho con la sinceridad de Sai.

Rato más tarde, Itachi pudo comprobar de primera mano, la causa del regreso de Naruto y su maestro, cuando el rubio se puso casi de ojos rojos por la imagen que Konohamaru les mostró.

–Oh ese es Sasuke-kun y no, nunca me ha besado… somos amigos…

Dijo campante Sai, sin notar que los ajenos a él se preguntaban si n quería decir nunca me besó, en tiempo pasado. En cambio Naruto a pesar de que todos creyeran que era lento, para el tema llamado Sasuke era más hábil que todos y sin que nadie lo pudiese evitar, tomó al pintor del brazo y desapareció con este en una bola de humo. Jiraiya esperó a que los reunidos se dispersaran y se acercó a Itachi.

–Hay cosas que debo saber ¿no es así Uchiha?

–Tal vez…

Jiraiya se aguantó las ganas de zarandear a Itachi y en cambio optó por ir con Tsunade y explicarle su plan. Itachi vio irse al sannin…

–No irás Jiraiya, te necesito vivo…

Fue lo último que dijo el Uchiha y desapareció.

000

Naruto dejó a Sai y este se acomodó el chaleco mirando desde el tejado, al horizonte.

–¡Lo has visto!

–¿A quién? –preguntó el moreno.

–¡No te hagas Sai! A Sasuke.

–… No.

–¡Mientes!

–No lo hago.

El rubio trató de calmarse, buscando otro modo de hacer hablar al moreno, preguntó.

–¿Acaso no me tienes confianza? somos amigos.

–Te la tengo, pero no veo que tiene que ver eso.

–Lo extraño y solo quiero saber si está bien.

–Está bien. –Fue lo único que el pintor dijo, antes de lanzarse hacia las calles y caminar de regreso al barrio Uchiha– Vamos a comer Naruto.

Sai caminó sintiendo que el rubio se le unía, no quiso mirarlo, pues le dolía lastimar al rubio de ese modo, pero Sasuke también era su amigo y la confianza que este había depositado en él no la traicionaría.

000

Karin prácticamente babeó al llegar a la base y ver a Sasuke. Ese chico había crecido y se puso –en su opinión– más que atractivo. Karin se ofreció a ser su compañera de entrenamientos. Lo único que le fastidiaba a la chica pelirroja, era esa cosa que el Uchiha traía pegada a él… Suigetsu, y es que en esos momentos deseaba hervir al susodicho, pues con Orochimaru ocupado, en quien sabe qué cosa, ese adefesio se llevó al moreno a divertirse en la aldea cercana y ella como buenas admiradora –acosadora– los vigilaba de cerca.

Los chicos se dirigieron a un lugar donde se podía beber algo refrescante y conocer… chicas –según Suigetsu.

–¿Hasta dónde crees que nos siga? –preguntó el de cabello azul claro.

–No lo sé, pero de que es tenaz lo es.

–¿Y por qué no te la tiras?

–…

–Digo, a falta de chicas…

–…

–Ya, solo era una sugerencia.

Karin siguió a los dos chicos y se parapetó detrás de una tienda cercana al lugar de entretenimiento, si alguien se atrevía a propasarse con Sasuke, ella se encargaría, después de todo ella se adjudicó ese derecho y nadie más podía hacerlo.

*Yûki (coraje)

Nombre compuesto: Yuu (valiente) + Ki (alma, mente)

Significado: Coraje

Significado abstracto: Que será valiente en la vida.

Muchísimas gracias a:

Linne-'Malfoy, Alba marina, Moon-9215, Yuki Trancy, Zussi, kaoryciel94, chizuruchan1999 y Zanzamaru.