Hola otra vez

Aquí la siguiente parte del fic, espero que les guste

Shingeki no Kyojin y sus personajes no me pertenecen, todo es obra de Hajime Isayama.

Disfruten.


Si bien Levi no consiguió el número del pelirrojo, al menos logró distraerse un rato de manera saludable, detrás del club con la temperatura elevada y los pantalones abajo.

Levi ya había terminado cuando Petra fue a molestar. Estaba tan oscuro que la castaña no podía ver nada, solo llamaba al azabache y éste se encamino en su dirección tratando de ir derecho sin decir nada al de cabello rojizo, solo lo dejó sentado en el suelo tratando de recobrar el aliento. Por alguna razón, esto le hizo sentirse molesto.

– ¿Qué quieres? –preguntó en la penumbra al divisar a Petra, aunque la vista de ella aún no se acostumbraba a la oscuridad y solo podía escuchar una voz cerca suyo.

–Solo quería saber que estabas bien –respondió a tientas. Levi bufó.

– ¿En serio crees que es de mi de quien debes preocuparte? –Petra comenzaba a divisar una figura esbelta en las tinieblas y sonrió.

–Si terminaste, vámonos, te llevaremos a casa.

Levi comenzó a caminar sin mirar atrás y la castaña siguió a la figura oscurecida. Era como si Levi se pudiera mezclar a la perfección con las sombras, como si fueran uno solo. Había considerado la idea varias veces, pero irónicamente nunca lo había visto tan claro como en ese momento.

No estaba segura de sí era porque él ya se había acostumbrado a la oscuridad, pero se movía tan sigilosamente que apenas podía escuchar sus pasos y sus movimientos eran demasiado ligeros y fluidos; por momentos lo perdía de vista hasta que lo volvía a divisar frente a ella.

–Supongo que todos están que se caen de ebrios –habló cuando estuvieron de vuelta frente al club.

Petra lo miraba con asombro, pero esa ya no era noticia.

–Bueno, Auruo y Hanji se pasaron un poco, pero sabes que Erwin controla bien el alcohol y yo dejé de beber desde hace unas horas –. Dame tus llaves, te llevaremos.

–Puedo conducir.

–Caminaste en zigzag de camino a aquí –ella no estaba segura de eso, pero con Levi todo se trataba de apostarlo todo o nada.

El azabache se resignó y le entregó las llaves de su bello auto, al parecer, había dado en el clavo. Petra vio a Erwin a lo lejos en la acera tratando de mantener a Auruo en pie. Ambos se encaminaron hacia allá.

– ¿Te divertiste? –preguntó Erwin sonriendo hacia Levi, quien solo alzó un hombro.

–Claro que mi pequeñín se divirtió, él es un gran fumador… follador, es lo mismo –Hanji confundió las palabras totalmente ebria y se acercó para abrazar al azabache. Segundo error.

Levi puso su palma extendida sobre el rostro de su amiga que se había quitado las gafas y la empujó lo más fuerte que pudo –no mucho, con tanto alcohol encima –y ésta casi se cae de no haber sido por Erwin que la tomo con el brazo que estaba libre de Auruo.

–Bien, si no hay alguien más que quiera tirarse a mis brazos, podemos irnos.

–Llevemos a Levi primero –dijo Petra mostrando las llaves de su auto.

Los cinco se dirigieron al maserati del azabache, aunque Erwin iba más lento por Auruo que ni siquiera podía mantenerse en pie.

–Erwin, más te vale que no estés planeando subir a esa bolsa de vomito a mi auto –habló Levi sin darse la vuelta –. Estoy ebrio, no retrasado.

Erwin y Petra se miraron por unos momentos.

–No te preocupes Petra, podemos ir detrás de ustedes en mi auto y cuando dejemos a Levi y a Hanji regresamos por tu auto para dejar a Auruo.

– ¿Seguro? También bebiste mucho –Petra se veía inquieta por sus amigos.

–Estaremos bien –el rubio ni siquiera esperó contestación para dirigirse a su costoso Cadillac que no estaba lejos de ahí.

Hanji y Levi se adelantaron al auto del azabache. Ambos solo querían regresar a sus hogares que estaban lo suficientemente cerca –demasiado para el gusto de Levi –.

Petra decidió confiar en el control de Erwin y abrió el auto de Levi para que sus otros dos amigos entraran en él. Levi como copiloto y Hanji atrás. Finalmente, la castaña entró y puso el auto en marcha primero hacia la casa de Hanji que quedaba más cerca.

Petra entró a la autopista con el auto de Erwin detrás y miró a Levi sentado junto a ella a punto de dormirse con el cinturón de seguridad mal puesto y sonrió comenzando a recordar lo difícil que había sido encontrar al pequeño azabache luego de su graduación.

Poco después de graduarse, y con un empleo bastante estable y reciente, Levi tuvo que renunciar y salir del país sin decirle a nadie. Todos estuvieron muy preocupados hasta que él contactó a Hanji para pedirle un favor, pero ella nunca pudo decirles de qué se trataba, e incluso Levi regresó a Japón sin decir nada. Fue difícil volver a encontrarse con él. Siempre dijo que los estaba evitando porque le molestaban, pero no engañaba a nadie.

Al final, Hanji decidió buscar un lugar donde vivir que estuviera cerca de Levi por si algo ocurría. Esto no relajaba por completo a Erwin y Petra, pero se sentían más cómodos si al menos la castaña estaba ahí para él, y ella sabía que siempre podía llamar si las cosas se salían de control. Jamás pasó.

–Oye Hanji –Petra miró por el retrovisor a su amiga prácticamente desmayada en el asiento trasero –. ¿Cómo va tu dolor intestinal?

– ¡Genial! –gritó alegre y Petra temió que sus gritos despertaran a Levi, pero él seguía recargado contra la ventana –. Resultó que solo tenía bichos en el estómago.

Esto le resultaba desagradable incluso a ella, pero si su copiloto no se había despertado con la imagen de los gérmenes de Hanji sentados en su auto, nada lo haría. Además, ella estaba en ese punto de la ebriedad de responder todo con absoluta sinceridad. Ese era el momento.

–Me alegro. Hanji, ¿recuerdas lo que pasó con Levi cuando nos graduamos?

–Sí, lo recuerdo –lanzó una pequeña risita –. Se puso ebrio hasta que no pudo más, fue divertido.

–No Hanji, Levi tuvo un problema serio, ¿recuerdas? Tú lo ayudaste mucho.

–Oh sí, me acuerdo, las cosas se pusieron feas pero el pequeñín no me dejó hablar con Erwin.

– ¿Y qué pasó Hanji? –Petra se detuvo en un semáforo mirando a su ebria amiga por el retrovisor –. ¿Qué le pasó a Levi que fue tan serio? Dime Hanji.

Era tarde, la castaña ya se había quedado completamente dormida. Petra suspiró estresada y trató de voltear a verla directamente, pero con una mirada de soslayo, pudo ver a un azabache con fuego en los ojos.

No se necesitaba ser genio para ver el enojo de Levi y éste sentía que se le bajó la borrachera de la furia. Petra estaba asustada, no sabía cuánto llevaba despierto y cuanto había escuchado, pero no podía ser bueno.

– ¿Qué mierda estas intentando, Petra? –preguntó Levi en un tono amenazador, tratando de contener la rabia para no comenzar a gritar.

–N-nada –estaba muy nerviosa, por lo que su única respuesta fue también la más estúpida.

–Eso pasó hace años, ya olvídalo.

–Pero Levi, si tú nos hubieras hablado para ayudar…

–No Petra –el de mirada afilada engrosó la voz al interrumpirla –. Nada hubiera cambiado.

Él dejó de mirarla y se concentró en la ventanilla. Pequeñas gotas de lluvia comenzaban a caer por el cristal. Petra sabía que esta vez sí lo había arruinado, así que prefirió quedarse callada el resto del camino a casa de Hanji.

Una vez ahí, la castaña bajó del auto para llevar a su amiga alcoholizada hasta la puerta. Se pasó uno de sus brazos por el cuello y la ayudó a caminar hasta el enorme portón negro que separaba su hogar de la acera.

–Hanji, ¿Dónde están tus llaves? –preguntó Petra sabiendo que no obtendría respuesta. Escuchó el auto de Erwin estacionarse detrás del de Levi.

Antes de que lo notara, el auto azul eléctrico de Levi ya estaba arrancando a toda velocidad para alejarse de ese lugar. Petra ni siquiera pudo reaccionar a tiempo.

–Petra, ¿Qué sucedió? –Erwin salió de su auto caminando hacia la aludida que aun sostenía a Hanji con su sorpresa.

La castaña se quedó por un momento solo viendo al auto que se alejaba a toda velocidad y se sintió la peor persona del mundo.

–Levi. Eso sucedió –ambos sabían que no necesitaban más explicación conociendo al azabache –. Ahora ayúdame a buscar las llaves de Hanji.

El rubio no estaba muy convencido de su explicación, pero lo dejaría pasar y comenzó a buscar en la bolsa de su inconsciente amiga. En cierto punto, le preocupaba Levi, aunque solo tendría que conducir tres calles.

Mientras tanto, cierto abogado violaba una a una las leyes de transito; fue hasta llegar a su edificio que bajó la velocidad para estacionarse en su lugar. En cuanto se bajó del auto, todo comenzó a dar vueltas, hasta caminar se hacía difícil.

Con suerte llegó a su departamento –no sin antes dejar caer accidentalmente sus llaves unas cuantas veces –, pero no le importó su grado de intoxicación, necesitaba una ducha.

Fue directo a su ducha y se deshizo de la ropa para abrir el agua fría que se sentía como pequeñas agujas entrando en su piel, pero le hacía bien. Tenía que quitarse los rastros del pelirrojo de encima.

Ja… que asquerosamente irónico es esto. Me estoy lavando de aquella pequeña zorra –que estaba más abierto que nada –en el mismo lugar donde hice mío al mocoso…

Cerró la llave del agua y se enrolló una toalla a la cintura para ir a su habitación y ponerse su pijama.

¿Qué me está pasando? Últimamente pienso mucho en él, y no debería, tal vez justo ahora lo están desgarrando. Me da nauseas.

Se recostó en su cama y dejó de pensar en todo, solo dejó que el sueño lo invadiera por completo hasta quedarse dormido.


Eren se había despertado más temprano de lo usual sin ninguna razón aparente e intentó volver a dormir, pero no pudo. Al final, resignado, salió de la cama y se sentó frente a su laptop hasta que llegara la hora que se suponía que marcaba el comienzo de su día.

Cuando ésta llegó, el chico apagó su alarma y salió de su habitación para caminar directo hasta el baño. Se metió a la ducha y disfrutó mucho el estar bajo el chorro de agua fría.

Salió del baño secándose el cabello y regresó a su habitación para vestirse. Al terminar, fue a la cocina en busca de algo para desayunar.

Enorme fue su sorpresa al ver lo que reposaba sobre la barra. Era un bellísimo florero de cristal azul largo que contenía al menos seis rosas reales bañadas en platino. El moreno se quedó con la boca abierta sin entender lo que estaba pasando.

¿Qué es? ¿Cómo llegó aquí? Es hermoso, y hasta donde yo sé, estas flores nunca se marchitan.

Se acercó un poco para tocar las rosas que parecían joyería costosa más que nada, incluso podía ver su reflejo en ellas. Era como verse en un espejo perfecto. Acarició una de ellas y sonrió. Miró junto al florero y vio otro sobre negro. Lanzó una pequeña risa.

–Levi… como eres tonto.

Abrió el sobre sin remitente y esta vez vio una hoja de color rosa claro impresa ahora con las palabras en negro, parecía que las ideas de Levi iban evolucionando. Comenzó a leer.

Nuestro primer beso no fue con los labios, sino al mirarnos y sonreír en complicidad.

Tu y yo somos como el día y la noche, siempre cerca y nunca juntos, pero sea la hora que sea, sabes que siempre estoy pensando en ti.

Guarda bien nuestro secreto conejito, o no tendrás tu recompensa cuando vaya por ti ;)

Eren volvió a reír con ensoñación y por un momento, se quedó parado con la carta entre las manos, viendo a Levi sentado en su sofá mirando el atardecer por la ventana. Eso era todo lo que quería.

Tomó el florero con delicadeza y lo dejó en la mesa que estaba al centro de la habitación en la sala para volver a la cocina y concentrarse en su desayuno, pero verdaderamente no le importaba no comer nada. Por ahora se sentía completamente lleno.


–Eren –escuchó la voz de Reiner al pasar por el lobby. Se encaminó hasta el recibidor, tenía algo de tiempo antes del trabajo.

–Hola Reiner, ¿Qué sucede? –preguntó con una sonrisa.

–Solo quería saber, ¿todo bien con Levi?

La pregunta congeló automáticamente a Eren, no sabía qué debía responder con exactitud. Levi había dicho que quería mantenerlo en secreto, pero no podía decir que había problemas o de verdad los habría.

–Eh… si, todo bien, ¿Por qué?

–Bueno, aquí entre nos –el rubio hizo ademán de acercarse más al castaño, como si quisiera contarle un secreto. Eren acercó su oído –. Dicen que anoche solo se escuchaban neumáticos por el estacionamiento, así que revisé las cámaras de seguridad y vi a Levi cayéndose de borracho.

Eso último lo dijo como en burla. Eren no sabía qué debía decir, ¿alegrarse?, ¿hacer como si no le importara? Mentir era tan difícil, sobre todo si no podía ponerse de acuerdo directamente con su "cómplice".

–Creo que es bastante irresponsable, pudo haber herido a alguien con su lujoso auto y entonces seguro no estaría tan orgulloso de él. ¿Tú qué piensas Eren?

El chico entró en pánico, sentía la necesidad de hablar libremente, pero no era tan valiente.

–Reiner, lo siento, llego tarde al trabajo.

No esperó una respuesta, solo salió del edificio y corrió hasta donde tomaba el autobús.

Pero… ¿enserio Levi bebería tanto? ¿No irá hoy a trabajar?


Al mediodía, Eren ya se encontraba trabajando, mientras que Levi se levantaba molesto de su cama al escuchar el timbre sonar una y otra vez. Fue a abrir.

Era Hanji.

Lo que faltaba.

–No –Levi tomó la palabra e intentó cerrar la puerta en la cara de la de lentes, pero ésta la detuvo con la mano y sinceramente, no tenía ganas de pelear. Tuvo que dejarla entrar.

–Traje café cargado –dijo la castaña extendiéndole un vaso de Starbucks que decía "Levi"–. También tengo muffins y aspirinas por si quieres alguna.

Levi levantó una ceja.

– ¿Quién eres y qué le hiciste a la idiota de lentes? –no entendía porque estaba siendo amable. Hanji no es amable; es molesta, estúpida y sin sesos. Ésta lanzó una pequeña risa.

–Me tomé una aspirina, pero aún no me recupero de anoche –se frotó la frente con la mano. Aún se sentía pesada.

Comenzó a sacar el ligero desayuno de la bolsa de papel que llevaba y se lo extendió al azabache. Ambos se sentaron en la barra y disfrutaron de la bebida caliente.

– ¿Qué recuerdas de anoche? –preguntó Levi mirando su café, que era la mejor medicina para su cuerpo. Hanji se volvió a frotar la cabeza.

–Quedaron en empate de nuevo…te fuiste por un chico… seguí bebiendo –la castaña se esforzaba por recordar, pero no tenía muchos ánimos para hacer esfuerzo –. Lo demás está borroso.

–Petra estuvo haciendo preguntas.

– ¿Sobre qué?

–Lo que pasó cuando nos graduamos –por un minuto, la cuatro ojos se quedó mirando al infinito como si no supiera de lo que estaba hablando, hasta que todos los recuerdos le regresaron a la cabeza.

–Oh…

–Estabas tan ebria que estuviste a punto de decirle todo.

–Lo siento tanto Levi, pero nunca imaginé que Petra, entre todas las personas sería quien se aprovechara de una situación.

–Yo tampoco –suspiró.

–Espera… no le dije nada, ¿cierto?

–No sé. Creo que no, te desmayaste antes de decir algo comprometedor.

– ¿Crees que lo vuelva a hacer?

–No, ella no –el azabache se quedó pensando un minuto, seguro Petra le contaría al menos a Erwin y él sí buscaría respuestas si quisiera –. Erwin es de quien hay que preocuparnos.

–Es verdad –Levi suspiró molesto.

– ¿Ahora ves la razón por la que no salgo a beber nunca con ustedes?

–Esta es la primera vez en siete años que hace algo así, nunca lo habían mencionado ninguno de los dos.

–Pues algo cambió.

–Mira, déjame hablar con ellos, tantear el terreno, así también sabré qué es lo que estaba buscando Petra, tal vez solo fue curiosidad.

–No me gusta esa curiosidad –el azabache se cruzó de brazos pensativo.

–Lo sé, pero no puedes seguir alejándote de las personas, recuerda lo que pasó esa vez.

–Trato de no hacerlo.

"Quien olvida su historia está condenado a repetirla".

–Por favor no comiences con tu filantropía –Levi sonrió de lado.

–Entonces más te vale que empieces a hablar –el azabache parecía confundido –. No te hagas el que no sabe, hablo del "mocoso" que te afecta tanto como para obligarte a convivir con los humanos.

Entonces Levi comprendió, pero no quería hablar de eso y Hanji lo notó al instante por su lenguaje corporal. Bajó la mirada y comenzó a darle vueltas a su café en el vaso mientras mordía internamente su labio inferior.

– ¿Vas a intentar engañarme de forma tan patética? –la castaña bebió un sorbo de su café y se recargo en la silla. Esto llamó la atención de Levi al tiempo que lo molestaba.

El azabache no tuvo otra opción más que decir lo que le estaba dando vueltas en la cabeza. Hanji había sido una de esos niños genios, así que logró graduarse de la carrera de medicina a los doce años siendo un prodigio en su campo, hasta que se aburrió y a los 17 quiso estudiar leyes topándose con él y los demás.

Para ese entonces, la castaña ya sabía lo suficiente de psicología, lo que la hacía imposible de engañar. Al terminar de contar su relato, Levi también ya había acabado su café y ahora estaba recargado en la silla con los ojos cerrados esperando respuesta.

No debió hacerlo. La horrible y escandalosa risa del pedazo de mierda se escuchó por todo el departamento, tal parece que la loca ya se había recuperado de su resaca y ahora volvería a ser la misma de siempre.

– ¡Cierra la puta boca! –gritó estresado.

–Es que es tan divertido –se limpió una pequeña lagrimita que salía de su ojo de tanto reírse –. Es tan obvio y el gran Levi Corporal no puede ver algo tan simple.

Siguió riendo.

–Si es tan simple, ilumíname.

–Descúbrelo tú solo, pequeñín, y buena suerte–trató de tranquilizar su risa y se levantó de su asiento.

La castaña se despidió con la mano y salió del apartamento de Levi con la mejor risa que el azabache le había causado en todo el tiempo que lo llevaba de conocerlo.

–Pedazo de imbécil –balbuceó Levi molesto.

Entonces solo vino para saber qué estaba pasando sin ser de algún maldito aporte. No todos nacimos en un laboratorio de científicos dementes como ella.

Se cruzó de brazos y fue a la ducha. No entendía qué era tan obvio que él no podía ver pero la cuatro ojos sí y eso le estresaba.


–Oh no –dejó salir el rubio con preocupación mientras miraba a los comensales que recién estaban entrando al restaurante.

– ¿Qué pasa Armin? –preguntó Eren mirando a su amigo que había dejado su tarea de limpiar las mesas junto a él.

Siguió la dirección en la que Armin miraba y vio a un grupo de cuatro personas que caminaban hasta sentarse en una mesa al fondo.

No… puede… ser…

Eren contenía las ganas de dar una carcajada de lo interesante que sería esa situación. Eran Jean, Sasha, Connie y Marco.

– ¿Sucede algo Armin? –Eren miró a su amigo rubio perdiendo el control al tratar de ocultar su sonrisa. La verdad era que le alegraba mucho volverlos a ver.

–Esos chicos de la mesa del fondo –Armin se dio la vuelta simulando limpiar una mesa cerca de Eren mientras le susurraba –. Son una verdadera molestia.

No me digas.

– ¡Oye tú! –Sasha miró a Armin y gritó tanto que su voz hizo eco en las paredes –. Quiero comer, trae algo.

Habían pocos clientes, pues aún era temprano, pero quienes la escucharon parecían molestos, mientras que Armin se veía angustiado y esto solo provocó el deleite de Eren.

–Solo dales lo que quieren –Eren susurró.

–No es tan fácil.

El rubio dejó su trabajo en la mesa y sacó del bolsillo de su delantal una pequeña libreta para encaminarse a la mesa de los chicos. Eren sabía que sería entretenido, así que tomó el líquido limpiador y caminó hasta llegar a la mesa detrás de los chicos para empezar a limpiarla mientras escuchaba la conversación.

Al principio podría jurar que Armin estaba exagerando; el rubio les dio la bienvenida y preguntó por lo que iban a pedir para recibir una respuesta de cada uno. Hasta ahí, todo iba bien.

–Bien, entonces iré por su orden, vuelvo en un momento –el rubio intentaba apurarse a la cocina con una sonrisa forzada.

–Espera amigo –lo detuvo Connie recargando su rostro en ambas manos – ¿Cuál es la prisa?

Armin entró en pánico y no supo qué decir. Buscaba una respuesta que no fuera muy formal pero tampoco muy grosera para los clientes. Mientras Eren se divertía con la situación fingiendo concentrarse en las manchas de la mesa.

Armin… eres adorablemente idiota.

–Es tan tierno –Sasha se reía de la reacción de Armin, la cual solo lo ponía más nervioso –. Mírenlo, ya está sonrojado.

–Parece tonto –resoplo el de la cara de caballo.

Armin sentía que en cualquier momento le iba a comenzar a salir humo de la cabeza y no supo responder a nada, así que solo se dio la vuelta y se dirigió a la cocina mandando todo al demonio.

Por todo el restaurante se escucharon las burlas de los adolescentes al ver la retirada de Armin. Esa era su actividad favorita en su restaurante favorito.

Eren fue a la cocina detrás de Armin. Al principio no lo vio por ninguna parte, y solo se le quedó mirando al cocinero quien le señaló con su espátula el lugar que estaba junto a la puerta. Ahí estaba Armin aún con su sonrojo mirando al suelo.

– ¿Estas bien? –preguntó el castaño. Parecía que el rubio comenzaría a llorar en cualquier momento.

–No…

–Armin, tranquilo, solo te estaban molestando, no te lo tomes tan en serio.

–Siempre hacen eso, hacen que me avergüence solo para burlarse de mí –esta vez Armin se veía derrotado, humillado. Eren se puso serio.

– ¿Quieres que les diga algo?

–No servirá, el gerente ya les ha dicho que dejen de molestar pero no les importa, y siempre es él quien los hecha de aquí, pero hoy fue a hacer el inventario y no volverá hasta la tarde.

–Bien… entonces tomaré tu lugar.

Los ojos del más bajo se iluminaron incrédulos. Eren vio al rubio como un hermano menor que debía defender, y por unos instantes, recordó el momento en el que Hanji le había dicho lo que había hecho por él. Armin había muerto tratando de proteger a Eren.

– ¿Lo harías?

–Claro amigo. Quédate aquí y ayuda al cocinero.

Justo en ese momento, el aludido había terminado de preparar la orden de Armin.

–Pero… tu…

–Lo siento, no te oigo, se está cortando –lo interrumpió el castaño para llevarse la bandeja y salir de la cocina con una sonrisa.

Hanji

Su nombre se atravesó en la mente del castaño.

Es cierto, si Armin, Mikasa, Levi y los demás están en esta época, ¿eso quiere decir que Hanji- san también? Espero que sí, muero de ganas de volverla a ver, al igual que a Erwin –san.

El moreno llegó con la bandeja con los platos de cada uno y los puso frente a sus amigos. Sirvió primero la orden de Sasha, que obviamente era la más pesada y él necesitaba equilibrar ese peso. Ahora el lugar estaba completamente vacío a excepción de los chicos y del anciano que atendía el bar y se había quedado dormido en la barra.

–Oye, ¿Dónde está el rubio tonto? –preguntó Jean haciéndole un mohín a Eren.

–En su descanso.

–Que aburrido –se quejó Sasha tratando de meter el pollo caliente en su boca –. Y con lo mucho que nos estábamos divirtiendo.

Eren solo sonrió.

– ¿Hay algo más que les pueda ofrecer?

–Depende de qué tan dispuesto estés –el cara de caballo intentaba molestarlo acercándose a él de manera provocativa.

Asco.

Eren lazó una pequeña risita y se acercó más a Jean posando su mano en la barbilla de éste devolviéndole la mirada, pero llena de deseo –la cual logró con mucho esfuerzo –.

–Te sorprendería todo a lo que estoy disponible –dijo en un susurro.

Esta vez, fue Jean quien enrojeció hasta las orejas y apartó su rostro del de Eren, quien tuvo que reprimir una enorme carcajada. Solo pudo reír por lo debajo y volver a la cocina. En el instante en el que entró, las risas volvieron a estallar, esta vez con más fuerza.

–Eren, esas risas… – Armin se acercó tan agobiado al imaginarse lo peor.

–Tranquilo, no te volverán a molestar jamás.

El moreno le tocó el hombro a su amigo y éste parpadeó sorprendido.

– ¿En serio?

–Sí, pero si pasa, solo tienes que avisarme –Eren se veía demasiado feliz –. Creo que le agradé a uno de ellos.

En ese momento, ambos adolescentes escucharon la campanilla de la puerta delantera. Lo más probable es que fuera un nuevo cliente.

–Déjame ir a mí, te lo debo –se apresuró al rubio al ver la intención de su amigo de salir de la cocina.

–Se supone que estás en tu descanso, ¿recuerdas? –Eren sonrió de tal manera que le produjo una enorme paz interna al rubio sin saber por qué.

Armin solo se quedó ahí parado sin entender lo que había pasado, ¿Cómo es que Eren podía hacer eso con tan solo una sonrisa?

El castaño vio a un hombre de traje sentarse en una de las mesas al centro de la habitación. Le sonrió al reconocer al psicólogo que le había ayudado para saber cómo molestar a Levi.

–Ah, es usted, bienvenido –hizo una breve reverencia.

–Hola de nuevo –saludó con una voz ronca – ¿Cómo te fue con tu vecino molesto?

El hombre se veía bastante entretenido esperando escuchar una historia con las ideas que le había dado al chico, pero no fue así.

–Me fue genial, muchas gracias por los concejos –sonrió sinceramente – ¿Qué va a pedir hoy?

El chico sacó su libreta para anotar lo que el hombre pidiera.

– ¿Qué me recomiendas?

–El especial de hoy es la tarta de queso.

–Suena bien, también necesitaré un café.

–En seguida.

El moreno regresó a la cocina por lo ordenado y al entrar vio a un Armin aterrorizado abrazando sus piernas en un banco alto frente al cocinero, que aparentemente le estaba contando una historia de terror.


Hacía tiempo que Levi no se tomaba un día de descanso, así que pensó que ese día sería perfecto para tomarse su tiempo. Llamó a su secretaria avisándole que no iría a trabajar, simplemente porque no había querido pero ella no tenía ninguna objeción, o mejor dicho, no podía tenerla.

Pasó la mitad de la tarde haciendo limpieza completa de su departamento, debajo de los sillones o detrás de la plasma. En esos momentos era cuando se sentía agradecido de tener su complexión, así podía llegar a más lugares.

Al terminar, se sentó en el sillón de la sala a mirar el techo pensando en aquel día siete años atrás.

OOOOOOO

–Levi… ¿Qué piensas hacer ahora? –la mirada de Hanji se veía tan triste por su amigo.

– ¿Acaso importa?

–Sí.

El azabache se quedó en el viejo pórtico con techo de lámina con las manos en los bolsillos y la mirada perdida en la tierra que de a poco se convertía en lodo por la fuerte lluvia que caía sin piedad sobre ella. En el suelo, aún se podían ver las marcas de los neumáticos de una limusina que hacía nada, había estado ahí.

– ¿Sabes qué? a la mierda con ella. Sabes que cuentas con nuestro apoyo en todo –la castaña se acercó a él hasta estar hombro con hombro –. Lo que esa bruja no sabe, es que tus amigos son los genios de la abogacía. Llamaré a Erwin y en un segundo tendrás toda la asistencia legal que necesites. No sabrá ni qué la golpeó.

Hanji intentó entrar de nuevo a la casa para avisar a sus amigos lo que acababa de suceder, pero Levi la detuvo.

–Necesito un último favor.

–Claro Levicito, tu solo pide y obedeceré –respondió con aires teatrales.

–No le digas nada de esto a nadie.

–Retiro lo dicho.

–Hanji…

–No amigo, lo siento pero de ésta no vas a salir solo.

–Tengo qué.

–No es así, nosotros te apoyaremos.

–No. Si caigo, lo haré con todos quienes lo sepan, y no pienso arriesgar lo que todos han sacrificado para llegar hasta donde están –Levi se veía muy molesto.

–Sí, pero…

–Me importa una mierda todos los discursos sobre amistad que se te vengan a la mente en este momento, ni siquiera sé si tú estarás bien después de esto y no pienso meter a nadie más en mi problema.

Hanji lo miro por unos momentos tratando de encontrar alguna buena objeción, pero no encontró ninguna. La castaña suspiro con miedo de lo que estaba por ocurrir.

–Está bien –dijo en un susurro apenas audible –. Pero, como yo estaba contigo cuando la bruja llegó, también estoy implicada.

–No me lo recuerdes.

–Me refiero a que todas las decisiones que estés dispuesto a tomar, vas a tener que consultarlas conmigo.

–No necesito tu permiso para nada.

–Si lo necesitas enano. Estás metido en una muy grande y no voy a dejar que vayas solo –esta vez era Hanji la que estaba molesta, pero poco a poco fue relajando sus facciones hasta que en su rostro solo había bromas –. Además, si ya estoy encaminada al infierno, no hay mucho que perder.

Levi se esforzó para reír. Sabía que la castaña seguía preocupada pero quería al menos quitarle ese peso de encima. Decidió que no importaba lo que sucediera, no iba a dejar que Hanji pensara que las cosas se estaban saliendo de control o siquiera que lo viera de otra forma que no fuera como el gran hombre que tiene todo bajo su dominio como siempre había sido.

–Eres una maldita loca.

–Y tú un enano gruñón.

Ambos sonrieron. Por un segundo fugaz, les pasó por la mente que lo socialmente aceptable sería un abrazo en ese momento, pero la idea fue desechada rápidamente por ser desagradable en todos los sentidos. Eso no iba con ninguno de los dos.

Lo que ella estaba haciendo, no podría pagárselo en mucho tiempo.

OOOOOOO

Y aún no se lo pago.

Seguía lamentándose en su sofá, pero lo que más le impresionaba era que, aquí estaban, siete años después sanos y salvos, con su amistad intacta o incluso reforzada, pero de lo que definitivamente se arrepentía con todas sus fuerzas era lo que le hicieron a Hanji después de eso. Él sabía que lo que la castaña había perdido, ya no podría regresar y había sido su culpa.

Esa maldita… debió dejarme solo cuando pudo.


– ¿Puedes creer que este lunes empezamos nuestra vida en la universidad? –decía el rubio emocionado al salir del restaurante.

–Lo sé, es emocionante –mintió.

–Y también que olvidamos comprar lo que vamos a necesitar –se rascó la nuca –. Deberíamos ir en estos días.

– ¿Qué te parece si vamos ahora? –respondió Eren al entrar al parque por el que tenían que pasar los chicos todos los días.

–Tengo que regresar a cuidar a mi abuelo… ¿mañana?

–No, tengo una cita con relaciones internacionales, parece que pasa algo con mi pasaporte –el rubio lo muró asustado –. No, no te preocupes, seguro es algo insignificante, ya me ha pasado.

–Entiendo, espero que se arregle.

–Yo igual… ¿domingo?

–Tengo… algo que hacer –el más bajo se sonrojó, pero Eren no quiso preguntar, solo alzó una ceja.

–Solo queda el sábado.

–Está bien para mí.

–Genial, yo igual –respondió justo cuando terminaban de atravesar el parque.

–Eh… Eren, tengo algo que hacer, te veo mañana –el rubio no esperó contestación y se dirigió a la izquierda con pasos veloces.

Se suponía que el castaño siguiera derecho, pero la curiosidad lo invadió, ya que no era normal que Armin se alejara así como así. Decidió seguirlo, solo un poco, después seguiría con su camino.

Armin daba pequeños saltitos de felicidad por las callejuelas de la ciudad dando varias vueltas por algunas calles. Eren estaba seguro que no podría regresar a la calle principal él solo, pero luego se preocuparía de eso. Ahora se esforzaba en no ser descubierto por su amigo.

El rubio vio de lejos a una persona de pie en una esquina de espaldas a él. Sonrió y se apresuró sigilosamente para abrazarlo por la espalda. El hombre alto se encontraba sorprendido, pero sabía de quién se trataba por la forma en la que sus delgadas manos se movían por su pecho.

– Miren a quien tenemos aquí –el mayor le sonrió dulcemente al chico deshaciéndose de su abrazo. El hombre se dio la vuelta y tomó el rostro de Armin entre sus manos.

–Hola –dijo el chico mordiéndose el labio inferior.

Erwin sentía que no podría más, el menor le fascinaba tanto que terminaría tomándolo en cualquier lugar. Se acercó para besar esos dulces labios que lo enloquecían y no volver a soltarlo en un rato.

Mientras, detrás de un bote de basura, Eren no podía cerrar la boca de la sorpresa.

¡Erwin –san y Armin…!

No

lo

creo


Quiero pensar que lo de Armin y Erwin ya se lo esperaban y no fue la gran sorpresa, la verdad es que si me imaginara a Armin con alguien, ese sería Erwin, ¿ustedes que piensan? ¿Les gusta la pareja? ¿Se los imaginan juntitos –w–? ¿Les gustaría que esta shipp tuviera más protagonismo? Déjenme sus reviews.

En este capítulo vimos un poco de la historia del Levi actual, que es bastante insana, eso quiere decir que el castaño no la tendrá tan fácil :v

Con esto me despido night lights, nos leemos la próxima semana.