Capitulo XIII

Naruto y Sai regresaron a la casa del barrio Uchiha, Itachi se encontraba trabajando, solo había esperado para darle la bienvenida a Naruto y partió.

Los dos chicos llegaron a la puerta de la casa Uchiha y sonrió con melancolía. Sai abrió y el rubio inhaló el olor de sus recuerdos.

El rubio fue hasta su habitación y la observó. Sai pasó por el pasillo y el rubio le mencionó:

–Está como la deje.

–¿Por qué no lo estaría?

–Es algo difícil de describir, pero te sientes muy bien de saber que tienes un lugar al que regresar.

-… Oh… Dúchate y comeremos después.

El pintor entró a su propia habitación y el rubio se dispuso a recordar los buenos tiempos que había pasado en esa casa estando juntos todos.

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Orochimaru dejó que Kokoa siguiera siendo cuidada por Juugo, después de todo esa había sido la información que dieron –que la niña era hija de Kimimaro y Juugo. El sannin acomodó sus muestras y las dejó listas, luego se dirigió hasta donde Sasuke entrenaba con Karin y Suigetsu. El moreno se movía con agilidad y sin usar el Sharingan venció a los dos chicos:

–Estuvo bien, pero los golpes deben ir con más fuerza.

–No quiero matarlos.

–Si ellos no resisten, es que no son tan buenos como imaginé

Terminó el sannin viendo a los dos chicos, pues había notado como ambos no habían hecho mucho por defenderse de Sasuke, sabiendo que este no los lastimaría. Sasuke aún tenía las ideas de su hermano arraigadas y herir a sus amigos no estaba entre ellas.

–Retírense –ordenó el sannin– Sasuke acompáñame.

El moreno menor obedeció y siguió al sannin hasta estar fuera de la base. Ahí Orochimaru se encaminó a una pequeña montaña que se erguía cerca del valle. El sannin se paró justo en la cumbre y esperó al menor para comenzar a decir:

–Pienso hacer un trato con Konoha.

–… ¿Por qué hasta ahora?

–No eres lento y te habrás dado cuenta que los shinobis que he mandado a investigar y traerme noticas, ya no regresan.

–Si.

Akatsuki me está tomando en serio, todo este tiempo me dejaron en paz, pues no intervine en sus planes.

–¿Y ahora lo haces?

–No directamente, pero seguro también notaron algo o simplemente están cerrando filas y haciendo a un lado los neutrales o posibles amenazas.

–¿Y en qué lado estás?

–En el mío por supuesto y si tengo que aliarme con los que alguna vez quise destruir para sobrevivir, lo haré.

–¿Y por qué me lo dices?

–Por qué tú perteneces todavía a mis alumnos y vas incluido en el trato.

–No creo que ellos acepten.

–Por favor no has hecho nada en contra de ellos, lo han aceptado por mí, que mate al Sandaime ¿por qué no lo harían por ti?

–… No sé si quiero regresar.

–Mira, en fuerza has crecido, pero te falta madurar –Sasuke frunció el ceño– Si has logrado lo que deseaste ¿porque convertirte en un paria? regresa y demuestra que tan fuerte puede ser un shinobi que entrenó fuera de Konoha, sin ataduras o reglas y contra de todas las expectativas.

Sasuke miró al sannin y se sorprendió por ese discurso, pues nunca esperó ese gesto por parte de Orochimaru.

–No me veas de ese modo mocoso, también me conviene que regreses, eres mi seguro de vida y protección.

–Ya decía yo.

–Claro, todo en esta vida tiene un pago. Aún falta un poco de tiempo, pero es mejor estar preparados.

Sasuke ya no respondió, demasiado ensimismado pensando en su regreso a la aldea que lo vio nacer, sin embargo no había mucho de felicidad en sus pensamientos; no era tan fácil como decir: ¡Ya regresé! como si no hubiese sucedido nada, sin embargo podía suceder.

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Itachi acomodó los documentos y los fue a entregar a Tsunade eran los reportes de varios de los equipos que habían regresado de misión. Itachi entró y encontró a Jiraiya hablando con la rubia. Ninguno de los dos mayores, le impidieron quedarse y escuchar la conversación:

–¿Naruto hizo eso?

–No fue uno de nuestros mejores días.

–Lo imagino –dijo Itachi, pues había escuchado el motivo de enojo del rubio.

–El caso es que yo le mostré algo de lo que necesita, debe regresar a hacer misiones y con eso veremos qué tan fuerte se ha vuelto, y como controlaremos ese poder. Además yo debo ir a buscar información.

–¿De qué? –cuestionó el moreno.

–De Akatsuki…

–No veo que quiere saber que no le haya dicho la Hokage.

–¿De qué hablas? –cuestionó Jiraiya.

Tsunade cruzó las manos sobre el escritorio y explicó:

–Jiraiya… Akatsuki se está moviendo, está recolectando los Bijū y sabes lo que significa ¿no?

–Naruto…

–Ciertamente. –asintió la Hokage.

–¿Y cómo lo sabes?

–Tengo un informante entre sus filas.

Itachi miró a la mujer que dijo eso sin detenerse a pensar que no era información que se fuese divulgando así como así.

–No me veas así Uchiha, este viejo lo cortaran en pedazos antes de que le saquen información.

–No sé, aun creo que hay más que podrían investigar. –agregó el de cabello blanco.

–Me parece bien si no puedo detenerte –mencionó la rubia –Solo ten cuidado.

–Lo tendré.

Itachi lo vio salir, se acercó al escritorio y dejó los informes.

–¿Ya los leíste?

–Si y los corregí.

–Bueno pues no hay mucho que yo deba hacer en ese caso. –Sonrió la rubia y colocó su sello en los papeles– Déjalos los leeré más tarde.

–Está bien Tsunade-sama.

Itachi salió de la oficina y buscó el chakra de Jiraiya. Lo encontró cerca y fue tras él. El de cabello blanco lo miró acercarse en lo que el observaba como iban las ventas de su libros.

–¿Qué pasa Uchiha?

–¿Puedo hablar contigo?

–Puedes, si es importante.

–Lo es y necesito de toda tu discreción.

Jiraiya lo miró y negó, para esos Uchiha todo era demasiado serio y urgente, pensó.

Itachi lo guio hasta el barrio Uchiha y ahí se adentró en la única casa parte de la suya que se encontraba arreglada como si alguien viviera en ella.

–¿Quien vive aquí?

–Es de un amigo, la usa cuando está en Konoha.

–Oh… ya es Uchiha el de Akatsuki.

–¿Quién más?

–¿Y qué es lo que sucede?

–Akatsuki se está movilizando…

–Sí, fue lo que dijiste.

–Me refiero a que está limpiando su camino y eso incluye antiguos socios… –Jiraiya miró al Uchiha y se cruzó de brazos cerrando los ojos– ¿sabes de quien hablo?

–Lo sé, pero ¿Por qué habría de importarme?

–Sentí que debías saber, después de todo tú seguiste sus pasos por mucho tiempo.

–Eso fue hasta que me di por vencido con él, si ahora lo sigo es para cazarlo como criminal que es.

–No es lo que dice él.

–¡¿Quién?!

–Orochimaru.

–¡¿Hablaste con él?! ¡¿Tienes tratos con un criminal?!

–SI y más o menos en ese orden.

Jiraiya miró al joven y lo jaló de su chaleco.

–No te quieras pasar de listo Uchiha.

–No quiero… lo soy. Vamos escucha lo que tengo que decirte y tu decidirás, solo te advierto que no importa la decisión que tomes esto solo quedara entre nosotros por el momento.

–Depende de lo que me digas.

–Entonces no hay trato.

–Le diré a Tsunade que no eres de fiar.

–Dile lo que quieras.

Itachi estaba levantándose cuando escuchó el puño de Jiraiya estrellándose en una pared.

–Oye, no maltrates la casa que el dueño se molestara.

–Lo prometo, ahora habla.

Itachi se volvió a sentar frente al hombre mayor e inició con su relato.

–Pues que la última vez que te enfrentaste a Orochimaru, no fue todo combate, lo seguiste y…

–Sabes eso.

–Si. Orochimaru como bien lo dijiste; sus cambios de cuerpo a veces mujer a veces hombre… provocaron que su anatomía mutara y… eres padre.

Jiraiya miró al joven Uchiha y su sonrisa se fue ensanchando hasta convertirse en una carcajada.

–¡Maldita sea Uchiha y yo que pensé que los de tu clan no hacían bromas!

–No lo hacemos –terminó el chico muy serio–. Se llama Kokoa y es una niña.

–¡¿Hablas en serio?! ¡Pero mocoso quien te creería algo como eso!

–No es que me creas o no, si no la realidad.

–Pues estoy frito, si debo confiar en que un Uchiha me diga que es real o no.

–Conócela y siente el chakra que emana.

–Digamos que te creo, esa niña debe tener… como tres o cuatro años y si es de ese modo no creo que se pueda sentir su chakra.

–¿No? ¿Si es hija de dos sannin no podría?

–Oh no, no me harás dudar –Jiraiya se incorporó y se despidió- Como sea, no lo ceo posible y no tengo tiempo de investigar tus fantasías, debo salir esta tarde.

–Dame unas horas y yo la traeré.

–¿Cómo podrías? Si es hija de Orochimaru –que lo dudo porque él no hubiese dejado nacer a esa niña- no te dejara acercarte a él o a su base.

–Esa es la otra parte de mi relato. Orochimaru quiere hacer un trato, protección a cambio de que se la niña.

–¡¿La quiere intercambiar?!

–No. Te permitirá conocerla y convivir con ella, a cambio de la protección.

–¿Y cómo puedo hacer yo algo como eso?

–Ahora eres tú el que me quiere engañar, ambos sabemos que eres capaz de convencer a Tsunade.

–¿Ahora…?

Itachi quiso sonreír al notar que Jiraiya ya estaba más receptivo y dispuesto a ser de ayuda.

–No, con que me des tu palabra y que lo hagas cuando yo te lo informe.

–…

–¿Aceptas?

–Eres algo especial Uchiha. Capaz de hacer negocios con Enma-sama y Kami-sama al mismo tiempo.

–…

–Acepto, pero solo si esa niña es… no lo creo, más te doy el beneficio de la duda.

Los dos hombres salieron de la casa y se separaron, no sin antes ponerse de acuerdo en el lugar y hora. Itachi salió corriendo para mandar el mensaje y que este llegara a tiempo y que Orochimaru se apresurara.

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Naruto y Sai salieron después de comer hasta donde la reunión del equipo siete, se llevaría a cabo. Kakashi vio reunido a su equipo de nuevo y sonrió:

–Bien ¿quieren hacerla prueba de nuevo?

–¡No!

Dijeron a coro los tres.

–Me importa poco, lo harán de todos modos.

Los tres se alejaron de su sensei para ponerse de acuerdo.

–Hay que apresurarnos, yo quiero regresar para la cena a casa –opinó el rubio.

–No eres el único, y mira que Kakashi-sensei ya nos hizo esperar mucho. –agregó Sakura.

–Puedo dibujar un par de mujeres sin ropa para que se entretenga y…

–¡Sai! –dijo Sakura– esa es buena idea –terminó.

–¡Eso es! Prepárense… –se dio cuenta el de ojos azules.

Los tres se acercaron y Naruto se aclaró la garganta y comenzó a contar el Icha Icha. Kakashi fue vencido y los tres alumnos salieron rumbo a sus casas.

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Gaara recibió las noticias. Lo sucedido había sido demasiado extraño y mandó a sus guardias a investigar. El caos se desató y él protegió su aldea, cuando su defensa de arena cubrió las casas de Suna, el último pensamiento de Kasekage fue…

Deseaba verte de nuevo, Sai…

Antes de caer desfallecido y ser secuestrado por Akatsuki.

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Orochimaru leyó el mensaje y caminó apresurado hasta la sala que ocupaban Juugo y Kimimaro con los dos infantes. El de cabello naranja vio entrar al sannin y llamó a la pequeña:

–¡Kokoa-chan!

La niña salió de su habitación y vio al hombre de cabello largo y se acercó a este, saludando muy cortés.

–Buenas tarde papá.

Orochimaru sonrió y extendió los brazos.

–Vamos a dar un paseo.

–¡Si!

Las coletas se movieron cuando la niña corrió hasta los brazos de su padre. Juugo se acercó hasta Kimimaro que arrullaba al bebé de meses con escasos cabello naranjas y dos marcas en su frente.

–Seguro que la llevara con su otro padre.

Tranquilizó el del clan Kaguya a su pareja.

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Itachi vio al de cabello blanco desde las ramas de un árbol en el que lo esperaba:

–Eres puntual.

–Sinónimo de shinobi –expuso Jiraiya.

–Vamos entonces.

El sannin de los sapos siguió a distancia segura a Itachi. No fue más que una hora y media, su recorrido para llegar a un claro cerca de unas mantas donde el Uchiha se detuvo y esperó al otro. Jiraiya llegó y descendió cerca del de coleta.

–¿Vendrá?

–Si.

–A ver si no comprobamos que fue una tomada de pelo.

–…

El poseedor del Sharingan no respondió.

–¡Cállate Jiraiya! ¡Aquí estamos!

Orochimaru salió cargando en su espalda a la niña que asomaba su carita deseando ver a los dos hombres.

El hombre de cabello blanco miró a su antiguo compañero y se cruzó de brazos, la niña en la espalda de Orochimaru tenía el color de cabello parecido al suyo, más esa serpiente rastrera necesitaría más que eso para convencerlo y que aceptara esa fantástica historia.

–Itachi –saludó el pelinegro. – Aún es pronto.

–Pensaba ir por información de Akatsuki. –respondió Itachi.

Orochimaru miró a Jiraiya y mencionó:

–Siempre tan imprudente.

–No veo porque, debemos saber más del enemigo.

¿Y meternos en su guarida para que nos maten es la mejor forma? Muertos no somos buenos informantes. –respondió sarcástico el sabio de las serpientes.

–Escondernos no creo que tampoco sea la solución.

–Escondernos, vigilar y atacar. –aseguró Orochimaru.

–Saltar y sorprender – agregó Jiraiya.

Itachi buscó un lugar donde sentarse, solo esperaba que eso no durara, pues debía estar en Konoha antes de que notaran su ausencia, aunque el clon que lo estaba cubriéndolo era una buen pantalla.

Kokoa se bajó de la espalda de su padre pelinegro y caminó hasta el de marcas en los ojos y jaló su haori. Jiraiya miró a la niña que le sonrió haciendo que sus ojos brillaran, las marcas eran como dos lágrimas, mas ahí estaban.

–Me llamo Kokoa. Juugo-chan dice que quiere decir que seré muy querida.

Jiraiya se inclinó colocando su gran mano sobre la cabeza de la pequeña. Sintiéndose el flujo que el Uchiha había sentido y ya no hubo duda. Abrió los ojos sorprendido y miró a Orochimaru preguntando.

–¡¿Cómo?!

Este se alzó de hombros.

–Pasó.

–¡Qué gran explicación!

–Bueno no es como si de verdad entendieras lo complicado y fascinante de la anatomía y evolución humana.

–… Es mía ¿verdad?

–Creí que eso ya había quedado claro. –terminó el de cabello largo.

–No puedo creerlo.

–Eso ya nos quedó claro. –concluyó Itachi- Y bien Jiraiya, hacemos trato o no.

-Si como sea.

Respondió el hombre demasiado entretenido mirando y escuchando a… su hija. Kokoa que con su natural curiosidad infantil lo interrogaba acerca de sus gustos, nombre completo y comida favorita.

Itachi se levantó y se acercó a Orochimaru.

–Eso resuelve uno de nuestros problemas.

–Uchiha, Kokoa resolverá lo de Tsunade solo espera a que se conozcan.

El de coleta asintió y esperó a que Jiraiya quedara completamente prendado de Kokoa, pues esa niña era la que evitaría que Jiraiya actuara apresuradamente y que los criminales de rango S –entre los que estaba su hermano– fuesen perdonados y reintegrados a Konoha.

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Los dos chicos caminaban por las calles de barrio Uchiha regresaba de su primer día de reintegrase al equipo siete. Sakura se había despedido de ellos calles atrás y ahora los dos chicos conversaban amenamente.

-¿Entonces cuando fuiste a Suna por última vez?

–Hace un mes. Itachi debía entregar unos pergaminos importantes y le pedí que me llevara, a él no le molestó y Tsunade lo aceptó.

–Nunca creía que Itachi terminaría como uno de los ayudantes de la vieja.

-Pero lo es y es muy bueno, supongo que eso demuestra el genio que es. ¿Eso lo hace más atractivo para ti?

Naruto cruzó sus manos sobre su nuca y sonrió.

–Eres más observador desde que me fui.

–Bueno ahora leo porque me gusta, lo que deseo aprender de los demás, lo hago directamente.

–Ya… Influencia Uchiha.

–Si… –sonrió con sinceridad el pintor.

–Sai, si vez a Sasuke… –el pintor estaba por negar– Dije si lo llegas a ver dile… que me equivoque como él lo dijo.

–No entiendo.

–Dile que un Uchiha me gusta, pero no es Itachi.

Sai estaba punto de preguntar si al rubio le gustaba Shisui, sin embargo recordó que este no lo conocía.

–Sasuke se alegrara.

–Eso espero. También dile que lo extraño.

Sai ya no contestó, sin embargo se juró que le diría todo eso a Sasuke cuando lo volviera ver y eso sería en una semana.

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Itachi regresaba con el sannin de los sapos que venía más que molesto por que Kokoa regresó con Orochimaru a pesar de sus protestas:

-¡Exijo que viva en Konoha!

–Ya te hemos dicho que eso no es posible por el momento.

–Diré que es mi hija… y de alguna mujer…

–¡Oh claro como no se me ocurrió eso! –Exclamó sarcástico Itachi– Orochimaru es capaz de esconderla y que no la vuelvas ver ¡¿eso quieres?!

–¡No!

–Lo ves, es mejor que te adaptes al plan.

–Ustedes los supuestos genios están todos locos.

–No lo desmiento.

Itachi apresuró el paso, pues deseaba estar para la cena en Konoha. Al llegar a las puertas del lugar ambos caminaron ya más tranquillos y pasaron saludando a los guardias. Jiraiya acompañó a Itachi parte del camino:

–Su cabello y sus ojos son muy parecidos a los míos, pero sus facciones son finas como las de él, por lo menos cuando nos conocimos, creí que era una niña –terminó sonriente Jiraiya.

–Ciertamente no se ve muy masculino.

–El tener a Kokoa lo volvió más humano a mis ojos.

Itachi no supo cómo interpretar eso y decidió no decir nada. Cuando los dos se dirigieron a caminos distintos Jiraiya miró al joven Uchiha:

–Investigare más acerca de Akatsuki, más no arriesgaré, pues tengo a alguien que me necesita. Uchiha necesito que estés al pendiente de… ambos.

–Cuenta con ello, te mantendré informado y hazlo tú también.

Itachi vio partir al mayor y se permitió una sonrisa de triunfo; su plan iba lento, pero tal como lo deseaba.

Llego hasta la residencia Uchiha y al llegar a la puerta interior, un delicioso aroma de comida lo hizo apresurar el paso. Entró y vio como los dos jóvenes tenían todo listo nada más para servir. Naruto lo llamó:

–Lávate y ven a cenar.

Itachi se fue a su habitación se cambió y aseó, era raro recibir instrucciones de los críos que una vez, él cuidó.

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Los compañeros de Shisui no perdían el tiempo y ya tenían a la mayoría de los jinchūrikis. Deidara y Sasori fueron los encargados de traer al shukaku. Kisame y Shisui debían ser sus refuerzos. El Uchiha esperaba no ver a ningún conocido… bueno no conocía a las nuevas generaciones, solo a Sai y… ¡Como demonios se le olvidó ese detalle! Sai era el novio del Kasekage –según la información que le dio Itachi. ¡¿Pero qué hacer?! Si los alertaba las sospechas iniciaran y si el pelirrojo moría…

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Sasuke se cruzó de brazos y escuchó a su sensei.

–Tú lo moldeaste, ¿ahora pretendes deshacerte de él y dejarlo a su suerte?... No es como si me sorprendiera….

–No saques conclusiones. Hablaré con él, pero creo que no se unirá a nosotros.

–¡Oh por favor! el venera el suelo que pisas y con ese nuevo… experimento, prácticamente babea por tu genio.

Orochimaru sonrió y llamó a la niña que dibujaba cerca de ellos, pero sin molestar o inmiscuirse.

–Vamos Kokoa, hablemos con Kabuto.

–¿Kabuto-nii…?

Orochimaru miró a su hija con curiosidad al oír ese apelativo tan cercano, siendo que ella y el medico no se habían conocido hasta que ellos llegaron hacía pocos días. Sasuke salió al mismo tiempo que padre e hija, pero al separarse de estos sonrió, malvadamente el medico no era su mejor amigo y se alegraba de que Kabuto estaría vigilado como lombriz por águilas,

Él agradecía que la niña lo respetara, pero que no desarrollara ningún favoritismo hacía él. Lidiar con un sannin era una cosa pero dos… ¡O posiblemente tres! Además Sasuke negó con una sonrisa, por si fuera poco su corazón aún latía por cierto rubio y por eso mismo no regresaría a Konoha –por el momento– ver a su hermano feliz le alegraría, sin embrago también se sentiría traidor al desear a la pareja de Itachi.

Sasuke miró a la persona que lo esperaba en la entrada de su habitación y sonrió. Karin salió de quien sabe dónde y lo abrazó.

–¡Sasuke-kun!

El Uchiha hizo arder su chakra y llenar su cuerpo con electricidad, haciendo que la chica saltara alejándose de inmediato.

–Te he dicho que no te me acerques.

–Pero, pero… me sonreíste…

Sasuke rodó los ojos y miró a Yūkimaru que llevaba una bandeja de comida –su comida– y lo aguardaba en la puerta. El Uchiha ni se molestó en responder, llegó hasta su cuarto y abrió. Yūkimaru entró y acomodó los platillos, luego se giró hacia el Uchiha y este mostró una de las dos sillas.

–Comamos, por lo menos esa loca no arruinó mi apetito.

El niño se rio y tomó sus cubiertos. El castaño se sentía importante al ser el único que Sasuke hablaba –y según Suigetsu soportaba–, igual que Juugo y Kimimaro, pero estos estaban demasiado ocupados con los niños.

Yūkimaru le sirvió, se sirvió y comenzaron a comer. Estaban con el postre y el niño preguntó.

–¿Cuándo nos iremos?

Era al único que le había contado el plan de Orochimaru, pues este les daría su libertad a los otros experimentos.

–Pronto, en un par de semanas.

–¿Y en Konoha me aceptaran en tu casa?

Sasuke suspiró y es que no había contado con que Yūkimaru pensara que regresaría también.

–Mi hermano te aceptara no hay duda.

–…

El niño sonrió y siguió consumiendo sus alimentos. El Uchiha pensó en una buena solución. Sai aseguraba que su hermano no lo odiaba, y que todo ese loco plan era para que él pudiese regresar como un simple shinobi que entrenó fuera y no como el traidor que era… bueno decían. Por eso se preguntaba ¿cómo haría que Yūkimaru fuese cuidado si él no pensaba regresar?

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Jiraiya salió rumbo a su misión, pero antes pasó a ver a su hija. Orochimaru le había prometido que la llevaría a que se despidiese de él. Jiraiya acomodó la bolsa de papel con los nervios a flor de piel. Él el apodado ero-sennin estaba nervioso por la tardanza de una dama. Kokoa salió corriendo por entre los arbustos y el sabio abrió los brazos para que la niña se lanzara dentro de ellos.

Orochimaru los vio y buscó un lugar donde sentarse, no deseaba intervenir en la convivencia de Jiraiya y Kokoa. Desde ahí vio como la niña daba un pergamino a su padre y este alababa sus dotes artísticas, el sannin de las serpientes negó, él quería su hija, pero no estaba ciego y esta no tenía nada de pintora… ¡Ese era el equilibrio que ella necesitaba! La crudeza de su forma de ser y el sentimentalismo de Jiraiya. Y su teoría fue comprobada con el regalo de Jiraiya a Kokoa: Un sapo rosa chillón que fue la delicia de la menor.

Jiraiya acomodó las coletas de la niña y la abrazó.

–Eres hermosa.

La niña sonrió recorriendo las marcas rojas del sannin de los sapos.

–¿Las mías serán así?

–¿No te gustan? –preguntó Jiraiya algo preocupado.

–Sí, cuando le pregunté a papá ¿Por qué las tenía? el dije que por parte de mi otro padre. Y quise conocerte.

–Vaya y aceptó.

–Si –dijo curioso la niña, pues era extraño lo que acababa de decir su padre, ¿Por qué no querría su papá?

Jiraiya caminó con la niña en brazos hasta donde Orochimaru leía unos reportes, en lo que ellos conversaban.

–Orochimaru…

El mencionado levantó la vista.

–…

–Eres un rengado y un científico algo… insano, mat… al Sandaime, pero –el pelinegro se cruzó de brazos y esperó– Me has dado un motivo para vivir.

–No te la he dado. Ella es mía.

–De los dos –negoció Jiraiya.

–…

–Al conocerla cerraste la puerta para que tú o ella escapen de mí.

–¡¿Yo?!

Jiraiya bajó a la niña y esta se distrajo acariciando y observando a su sapo. Los dos varones se miraron largamente y Jiraiya cerró la distancia besando al otro.

–Ya no hay vuelta atrás. –afirmó el sannin de los sapos.

–No peleare por Konoha.

–No te lo estoy pidiendo.

-Ni tú…

–…

–Jiraiya hemos pasado nuestros conocimientos a la próxima generación y ella nos necesita a ambos.

El hombre más alto miró a su inesperada familia y se acomodó el pergamino que llevaba en la espalda.

–Mi alumno está en peligro, iré a investigar.

–Solo a investigar.

–Lo prometo.

El ocaso iluminaba las montañas cuando Orochimaru y su hija despedían a Jiraiya.

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La noticia fue llevada e Itachi se apresuró a salir en dirección a la torre. Ahí Tsunade llamó al reintegrado equipo siete y los envió en ayuda del Kasekage. La mujer estaba por oponerse a que Sai fuera, más Itachi negó susurrándole al oído.

Tal vez sea la última vez que lo vea.

El de coleta salió detrás del equipo y se les unió más delante de las cascadas. Naruto ansiaba llegar a tiempo para ayudar a su amigo. Sai deseaba ver una vez más a su novio no queriendo ni pensar en su posible perdida.

*Guren no existe en esta versión.

Y disculpen el retraso, pero estoy que me muero de tos y gripa o sea si hay algo medio loco en este capítulo culpen a los medicamentos jejejeje.

Muchas gracias a:

Gelygirl, Zussi, Alba marina, Linne-'Malfoy, kaoryciel94 y chizuruchan1999.