Capítulo XIV

Sai corría por delante. Kakashi se retrasó a donde Naruto avanzaba:

–Ve a su lado.

–Pero…

–¡¿Quieres que sea el primero en ver lo que nos espera?! Tal vez no sea nada agradable.

–…

–Sai es fuerte y no deja de ser un shinobi, lo que hay delante, él debe afrontarlo solo. –sentenció el Uchiha. Kakashi miró al de coleta y comentó:

–No dudo que lo afronte, pero necesito a mi grupo completo y con la cabeza en su sitio.

–Entonces confía en ellos.

El de cabello gris ya no agregó nada más, sin embargo Naruto aceleró el paso y llegó hasta el pintor.

–Solo debe ser una falsa alarma.

–No importa lo que sea, él es el kazekage y lo eligieron por su fuerza y astucia, no está en problemas.

–¡Seguro que no ttebayo! ¡Entonces acelera Sai, que no somos ancianos!

Itachi miró a los dos chicos y murmuró.

–Vamos Kakashi que el equipo de respaldo ya casi nos pisa los talones.

–…

Sakura vio que los shinobis aceleraron la carrera y ella tuvo que imitarlos.

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Jiraiya entró a uno de sus antiguos sitios de aojamiento y ahí pidió una habitación. El hombre de cabello blanco se dirigió al barrio rojo, de la aldea a la que había llegado y se dispuso a iniciar su rutina de hombre dispuesto a divertirse y embriagarse, hasta que todos a su alrededor perdían interés en él y hablaban de los rumores más jugosos.

A media noche Jiraiya dormitaba sobre la mesa, en lo que las damas que lo acompañaban estaban en una divertida conversación de uno de sus clientes:

–A mí quiso pagar con semillas –comentó una muy ofendida una de ellas.

–¡Hay querida, pues seguro que ya había perdido su recompensa, porque a mí me dio Ryō, muchos de ellos!

–No te creo.

–Es cierto, incluso me dijo que si… ¿recuerdas que traía un paquete?

–Pues la verdad eso era muy sospechoso y no quise preguntar.

–Pues yo si lo hice querida y no adivinas lo que llevaba.

–¡¿Qué?!

–El cuerpo de un tipo muerto.

–¡Qué horror!

–Si muy desagradable, pero me aseguró que por eso le pagarían lo suficiente para comprar mi deuda.

La mujer oyente soltó una carcajada burlona.

–¡Si claro!

–Que a esos ninjas les paguen por un muerto no es extraño. –se defendió la mujer.

–No es extraño, lo extraño es que iba a Amegakure.

–¡¿De verdad iba hacia allá?!

–Lo siento mucho. –se lamentó la mujer por su amiga.

El sannin de los sapos se estiró haciendo aspavientos, pues las mujeres ya habían cambiado de conversación a una que no le aportaba ningún interés.

–¡Mis queridas damas como es que mi jarra de sake está vacía!

Las mujeres corrieron por más suministros y Jiraiya tuvo que gastar mucho efectivo, pero lo que había descubierto valía cada ryō que usó.

De regreso a su hospedaje el sannin iba muy bien acompañado, sin embargo al llegar a su habitación y abrir… un par de ojos amarillos lo vieron desde la oscuridad. Jiraiya durmió a las dos chicas y se dirigió a la visitante.

–¿Quién eres?

–Vigilante –siseó la serpiente.

–¿Vigilarme por mi propio bien o por otra cosa?

–No ssse me permite informarte essso.

–Ya lo creo que no. Y pensar que yo le di el permiso, al aceptarlo. –se quejó el hombre.

–Llorasss masss que la cría de mi amo.

–¡Cállate!

Jiraiya cedió y dejó que las mujeres pernoctaran en la cama. Él pidió un futón y lo acomodó cerca de la ventana.

–Por lo menos puedo dormir, si tú vigilas.

–No essstoy a tu ssservicio, llama a uno de losss sssaposss de Myouboku.

–Buena para nada –masculló el sannin.

Jiraiya se recostó y se dispuso a fumar hasta que el sueño lo invadió.

La mañana después Jiraiya la ocupó en investigar si los rumores escuchados una noche antes, eran ciertos y constató que Amegakure no tenía muy buena fama. Esa misma tarde liquidó su cuenta y salió rumbo a la temida Amegakure.

000

Gaara estaba entre el limbo y la conciencia, más sentía el dolor de la vida que se escapaba. Habían llegado a la base de Akatsuki o eso es lo que creía. El Gedō Mazō y el jutsu de sellado estaban iniciando ¿Cómo es que lo sabía? por qué parte de él escuchaba todo lo que sucedía a su alrededor.

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Llegaron a Suna y Sakura se dispuso a curar a Kankurō. Chiyo se les unió a los que estaban informándoles al equipo siete y a Itachi. El Uchiha se dividió; el real se quedó con Kankurō y su clon salió con el equipo.

–¿Y cómo es que llegaron tan rápido? –cuestionó suspicaz la anciana.

–Teníamos algunas sospechas, sin embargo con sospechas no nos hubiesen creído –afirmó Itachi.

–Un Uchiha, por el modo en que tu chakra es retenido para que no se note.

–No está errada.

–Pensé que los de tu clan ya no existían.

–Aun quedamos suficientes.

–Uno entre los Akatsuki si nuestra información es correcta. –afirmó la mujer de Suna.

–…

–No somos dignos de ser atendido por el real –preguntó Chiyo– Y no conferme te presentas casualmente con el hijo de Colmillo blanco.

Chiyo intentó atacar a Kakashi, más Itachi la detuvo.

–Estamos aquí como apoyo.

–Soy una anciana, pero se pelear contra el Sharingan.

–No pretendo combatir con usted.

–¡¿Y por qué un clon?!

–Debemos saber más del enemigo y un hombre con fiebre e inconsciente no me aportara información… no en esta realidad.

–¡Has invadido su mente!

–Si tiene otra idea, la escuchó.

Chiyo retrocedió y murmuró.

–Uno de los que nos atacó es muy conocido para mí… Yo iré con ustedes.

Kakashi aceptó. Los dos shinobis de Konoha salieron y hablaron.

–Tengo parte de la información, claro que solo sé el camino que tomaron y parte de la ropa de uno de ellos… -informó el clon de Itachi.

–Con eso es suficiente, Pakkun podrá seguirlos.

–Pues vamos, no hay tiempo que perder.

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Shisui miró a su compañero y esperó que este pudiese explicarle lo que acababa de suceder.

–¿Solo porque ese hombre de traje verde te pateó, debemos ofrecernos de voluntarios?

–Será divertido, a lo mejor tienes suerte y puede enfrentar a tu pariente.

–Eso sería mala suerte, no soy idiota y sé que Itachi puede matarme si se lo propone, así que te dejo a ti a los que apenas van a Suna y yo veré como me las arreglo para no combatir con Itachi.

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Sai estaba con Naruto fuera de la habitación donde Sakura atendía a Kankurō. Itachi –real– salió y vio a los dos más jóvenes.

–Tengo lo que necesitamos, partimos de inmediato.

Sai caminó siguiendo a Naruto e Itachi, pero algo se había instalado en su interior, haciendo que cada latido de su corazón doliera. Naruto lo llamó:

–Tu habilidad la necesitamos para traerlo de regreso.

–Lo haré, aunque…

–¿Si?

–Tú también lo escuchaste ¿no?

–Lo que esos ancianos dicen, no tiene por qué importarnos en este momento ¿o te interesa que el ya no sea kazekage?

–Solo quiero que viva.

–Precisamente, ahí entramos nosotros.

Itachi se unió a su clon y el grupo emprendió el camino.

Kakashi miró a sus alumnos y cuestionó:

–¿Sakura se quedara?

–Ella es una gran medicnin y está salvando una vida –respondió Chiyo.

Los de Konoha comprendieron que a la mujer le había costado mucho aceptar las habilidades de la alumna de Tsunade.

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Gai y su equipo se detuvieron sintiendo las presencias cercanas o para ser exactos, la de una persona. Neji frunció el ceño y comentó:

–Este hombre tiene casi la misma cantidad de chakra que la de Naruto…

–No parece un jinchūriki, sin embargo no hay que bajar la guardia. –ordenó Lee.

La explosión de agua, colisión de olas, los detuvo e inició el combate.

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Shisui caminó aun refunfuñando sobre compañeros vengativos y mala suerte y lo último lo comprobó una vez más, al toparse con el equipo de rescate e… Itachi.

El Sharingan no era viable, si no quería ser repelido por su amado… pariente y se dispuso a usar cuanto truco tenía bajo la manga y es que no planeó combatir en serio con ellos, pues las órdenes eran solo entretenerlos. Chiyo explicó la estrategia para combatir a un Uchiha, más Itachi se limitó a atacar de frente y con Taijutsu. Sai solo observó sin intervenir. Naruto estaba más que dispuesto a luchar con el Akatsuki, sin embargo se lamentó, pues Itachi no tenía intención de permitírselo.

Más la espera no era algo a lo que Naruto estuviese acostumbrado, y lanzó una gran bola rasengan que dejó fuera de combate a Shisui… a Yūra –un shinobi de Suna.

El hombre real fue reconocido por Chiyo como uno de los shinobis de Sunagakure y en lo que esta y Kakashi hacen el recuento. Itachi rebuscó en la mente del atacante. Descifrando el mensaje que Shisui –que en uno de sus ataques– le dejó:

Es distracción, estamos extrayendo el Bijū Shukaku.

Sai –que por fin combatió desde la retaguardia– fue llamado discretamente por Itachi y este –sin que nadie lo notara– usó el Tsukuyomi para informarle solo a él lo que estaba sucediendo:

–¿Llegaremos a tiempo? –cuestionó el menor.

–Debemos.

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El otro enfrentamiento también concluyó con similares resultados. Y ambos equipos se reunieron en la entrada de la cueva. El líder notó la llegada de estos y se dirigió a Shisui y Kisame:

–Creí haberles dicho que no los quería merodeando. Aun falta para que el sellado este completo.

Ninguno de los aludidos respondió, sabiendo que cualquier cosa que dijesen, no sería bien aceptada por el líder.

–Deidara, Sasori, ustedes háganse cargo.

Los dos akatsukis dejaron sus proyecciones y salieron al encuentro de los shinobis de Konoha.

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Neji explicó el sellado que tenía la cueva y se dividieron para deshacerse de los sellos. Deidara llegó hasta donde el rubio jinchūriki le reclamó de inmediato por el secuestro de Gaara. Itachi detrás de Naruto observó al oponente. El joven de coleta rubia usó su arcilla creando un gran búho y voló en este para acercarse a su objetivo y desde el aire lanzó vario proyectiles que explotaron parte de las paredes de la cueva. El Uchiha se detuvo al avanzar y jaló al rubio para protegerlo de las rocas que volaban en su dirección. Itachi calculó si aún estaban a tiempo de rescatar al kazekage o… no. Y consideró que no había tiempo, por lo que salió de detrás del menor…

–¡Mangekio Sharingan!

–¡Maldita sea otro Uchiha hm!

Y es que el rubio estaba perfeccionado su monóculo para ser capaz de contrarrestar a Shisui, sin embargo no lo tenía a la mano… Deidara cayó en su infierno personal. Más la arcilla era fiel a su creador y el pájaro que lo llevaba lo sacó del lugar sin darle posibilidad a los de Konoha de capturarlo.

Naruto miró huir al de coleta y se giró hacia Itachi que alcanzó a detener su Sharingan antes de responder.

–¿Itachi lo dejamos ir?

–No tenemos tiempo para perseguirlo. Este sello está roto vamos por los otros.

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Sai avanzó cerca de la anciana que lo detuvo cuando sintió una presencia. Las marionetas comenzaron su danza macabra y Sai dibujó leones y dragones capaces de enfrentarse a ellas. Chiyo fue de gran ayuda. Hiroku fue un gran rival, pero fue sometido por la experiencia de Chiyo y cayó ante Padre y Madre

Sai corrió dentro de la cueva dejando a la mujer despidiéndose de su nieto…

En el fondo de la cueva el sello de los dragones estaba finalizando… Naruto e Itachi por un lado, Sai por el otro y los restantes atacaron sin saber el real objetivo. El amaterasu quemó lo que tenía en la mira… El líder tuvo de dejar inconcluso el sellado, más no se fue antes de ver al culpable de ese fracaso… el cabello negro, las pupilas rojas y el fuego negro que estaba devastando todo a su paso… Itachi Uchiha.

Pain se retiró con la firme decisión de no dejar que Konoha siguiera siendo el refugio de esos obstáculos a sus planes. Akatsuki desapareció por el momento, más en la mente de los líderes –de equipo de Konoha– la certidumbre de que no sería por mucho tiempo y que Konoha era el siguiente objetivo, era aterradoramente cercana.

Naruto y Sai corrieron a tomar el cuerpo de Gaara, el pintor colocó su oído cerca del pecho del pelirrojo y susurró:

–Aún vive.

–¡¿De verdad ttebayo!?

La anciana Chiyo llegó y retiró a los dos jóvenes de Konoha para atender al kazekage. El equipo de rescate, se miraron unos a otros deseando que todo lo que habían pasado no fuera inútil.

El corazón comenzó a latir lento, pero constante. La mujer se levantó e informó

–Debemos regresar rápido, él está estable, pero necesita atención y descanso.

Sai sonrió y Naruto lo codeó.

–¡Eh no te quedaste viudo ttebayo!

–¡Baka! –murmuró Neji.

El camino de regreso fue silencioso, los jóvenes por su felicidad y los adultos, porque sabían que esas acciones desataron el infierno.

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El pequeño Kōsuke estaba feliz de ser mimado por la niña que sonreía mostrándolo a todos sus conocidos. Sasuke fue asaltado en pleno entrenamiento y tuvo que detener un chidori para no herir a Kokoa y… ¿a su mascota?

–¿No es hermoso?

Sasuke trató de encontrar un calificativo que no insultara al anfibio, pero que tampoco comprometiera su buen gusto.

–Es…. Especial.

La niña sonrió radiantemente y salió a buscar más víctimas. Sasuke llamó a Suigetsu que yacía hecho un charco de agua:

–Deja de holgazanear y sigamos.

–Olvídalo, pasara un rato para que pueda recuperarme.

–Eso dices, pero que tal si te dijera que vamos a ese lugar al que me llevaste el otro día.

–Lo pensaría…

–…

Una nueva interrupción llegó en forma de Orochimaru.

-¿No han visto a Kokoa?

–Se acaba de ir.

–¡Maldita sea! Se ha llevado al mensajero y no pude leer el pergamino que portaba.

–¡¿Mensajero?! ¡Creí que era su mascota! –preguntó asombrado Suigetsu.

–… Que va, desde que lo vio llegar lo atrapó y no lo dejó ir. Por cierto Sasuke prepárate, sospechó que nuestro viaje se adelantara.

–…

Sasuke asintió, si deseaba más información, debía esperar a que Orochimaru encontrara al mensajero.

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Gaara despertó en el hospital, parpadeó enfocando la vista y notó como una silueta se encontraba sentada frente a la ventana sosteniendo un cuaderno de dibujo en sus manos.

–… ¿Sai?

El pintor volvió la vista y clavó sus pupilas negras en las verdes que lo observaban.

–Avisare que ya despertaste.

Gaara vio salir al shinobi y suspiró, aún sentía a Shukaku en su interior aunque este se encontraba demasiado cansado para molestarlo… o no.

–Mocoso casi nos separan.

–Eso hubiese sido lo ideal para ti.

–Por mí puedes morirte, pero quiere ser libre, no caer en otra cárcel.

Gaara no respondió, pues entraron Sakura y Chiyo a la habitación. Gaara se dejó revisar y de reojo notó como Sai estaba recargado en el dintel de la puerta. Itachi llegó y le susurró algo al oído al pintor.

–Ve a comer, él no se ira a ningún lado.

-¿Es una orden? –cuestionó Sai.

–… Lo es….

La arena tuvo que ser detenida por un campo de cuervos al vuelo y las médicas sonrieron:

–Está sano, si tiene fuerza para atacar con su arena.

Afirmó la mujer mayor. Itachi miró al pelirrojo y alzó una ceja.

–Estoy dando órdenes a mi subordinado ¿porque interrumpe Ka-ze-ka-ge?

–No tienes que hablarle al oído.

–Estaba siendo considerado con un convaleciente… usted.

Gaara no respondió y Sai se introdujo en la habitación sentándose en la silla.

–¿Puedo acompañar al kazekage a comer? –preguntó a Itachi.

El Uchiha se encogió de hombros, solo estaba molestando al líder de Suna por diversión. Sakura se acercó al moreno mayor y comentó.

–Uchiha-san le toca su consulta.

–Mi vista está bien.

–No seas necio Uchiha, la forzaste con ese fuego que creaste. –regañó Chiyo.

–…

Las dos médicas esperaron la aceptación de Itachi, más este no sería fácil do convencer para permitir que alguien tocara sus preciados ojos. Kakashi junto con Naruto llegaron y notaron la tensión en el ambiente:

-¿Qué pasa? –preguntó el rubio.

–Este Uchiha que no deja que chequemos sus ojos.

–…

–¿No lo convencerás? –preguntó Kakashi.

–A base de experiencia sabemos que los Uchiha no permiten que nadie toque sus ojos. Digo no es para menos son muy bonitos. –Todos miraron al rubio con cara de shock– ¡¿Qué?! A mí me gustan cuando se vuelven rojos y aparecen esas aspas, aunque no he tenido el placer de ver los de…

El sonrojo en sus mofletes con bigotitos, no pasó desapercibido para los presentes. El silencio se extendió en el pasillo del hospital, hasta que una sonrisa se instaló en los labios de Itachi.

–Seguro que los de mi otouto son bonitos también.

–¡Claro que si ttebayo!

Chiyo miró al rubio y suspiró resignada.

–Ese signo de kekkei genkai es uno de los más fuertes y mortales que existen y a ti solo te parecen bonitos.

–Si ¿Por qué no?

–¡Que mocoso!

Naruto se encogió de hombros y siguió su camino a la habitación de Gaara. Sakura se sonrojó al notar que la anciana la miraba, como esperando una explicación.

–Naruto es… –no supo explicar Sakura.

–Naruto ve más allá de etiquetas o apellidos. –explicó Itachi.

Chiyo asintió resignada, ya lo había comprobado ante la urgencia del rubio por rescatar a su amigo jinchūriki. Kakashi caminó rumbo a la salida del hospital junto con Itachi, dejando a Sakura con Chiyo.

–¿No confías en ellas para que revisen tu vista? –cuestionó Hatake.

–No confió en nadie… bueno confió en los conocimientos de alguien, pero si me revisara, tendría que estar acompañado de alguien de toda mi confianza.

–No quiero saber Uchiha.

–Ni yo te lo puedo decir.

–Sabes que con esta presa que le quitamos a Akatsuki, quedamos en su mira ¿verdad?

–Lo sé, lo sabíamos cuando Tsunade me mandó con ustedes.

–¡¿Querían provocarlos?!

–Dime Kakashi ¿qué es mejor, esperar sin estar seguros de cuando atacaran o provocarlos y saber que ya vienen en camino?

–Ninguna de las dos, pero si no hay otra alternativa, saber para evacuar a los aldeanos y preparar las defensas.

–Por eso eres un Jōnin.

–Si ellos saben esto ¿no crees que tomen otra alternativa?

–Los dioses son muy arrogantes y ¿Por qué esperar por una victoria segura?

-Debemos regresar de inmediato.

–Sí, yo debo estar en Konoha pronto. Ustedes pueden esperar un día más.

Kakashi vio partir al Uchiha sin que este le diera tiempo de replicar nada.

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Sai acomodó su cuaderno en la mesa y se dispuso a comer. Gaara había pedido que le llevaran a los dos los alimentos. El pelirrojo comió despacio y Sai se removió inquieto.

–… ¿Quieres… que… te ayude?

–Oh… pues…

Sai acercó la mesita y juntó las charolas para poder comer y ayudar al kazekage. Naruto entró en ese momento y gritó emocionado:

–¡Gaara ya estas despierto!

–Si…

–¿Oye y por qué no pides ayuda a una de las enfermeras? Sai no es muy diestro siendo enfermero.

El pelirrojo se sonrojó, sin embargo Sai comentó:

–Yo hago mi mejor esfuerzo, porque Itachi dice que hay que ser amables con nuestros novios.

–¿Amable? ¡¿Eso te dijo?! Pero si él no sonríe ni en defensa propia. –comentó burlón Naruto.

–Eso dices ahora y antes lo adorabas aunque no sonriera. –respondió tranquilo Sai.

Gaara miró curioso al rubio que se había quedado sin palabras.

–¡No es cierto ttebayo!

–Claro que sí.

–¡No!

–Si.

Sakura entró cual tromba en el cuarto y golpeó sendas cabezas revoltosas.

–¡El kazekage debe descansar! ¡Fuera de aquí los dos!

Los dos caminaron en silencio a la puerta, por lo que todos los presentes escucharon:

–Lo ves Naruto, por tu culpa no podre tener sexo con mi novio.

–¡Sai! ¡Que parte de descansar no entendiste!

Regañó la chica de cabello rosa persiguiendo a sus dos compañeros, dejando detrás a un pelirrojo que parecía tomate.

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Kakashi estaba leyendo su adorado libro, sería un problema si lo descubría. Naruto dormía despatarrado sin intenciones de despertar. Sai se recorrió poco a poco hasta llegar a la puerta y…

–Por qué te tomas tantas molestias en esconderte, sé que quieres ir a ver al kazekage.

Dijo Kakashi sin dejar de ver su libro. Sai se levantó y salió.

–Sai nos vamos temprano por la mañana.

–Si Kakashi-sensei.

Kakashi negó, si él hubiese tenido el valor ¿o poca vergüenza? de sus alumnos, también se hubiese escapado para ver a… bueno en su caso no tenía que ir tan lejos.

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Gaara se cruzó de brazos, de verdad que no le agradaba en lo más mínimo estar en ese lugar, pero el tanuki lo había llamado.

–¿Y qué es lo que quieres?

–Pues muchas cosas, respeto, libertad, matarte, acabar con tu villa...

–Ah que humor tan magnifico –ironizó Gaara.

–Lo sé, lo sé. Bien, pues no andemos con rodeos, yo quiero vivir y si permito que me saquen de tu interior terminare como alimento de alguien más.

–¿Alimento?

–Larga historia y no tengo ganas de contártela. Lo que quiero de ti es que no andes por la vida defendiendo a otros y arriesgando nuestra existencia.

–Es poco probable que pueda evitarlo, pues soy el kazekage.

–¿Y? Eso no significa ser el sacrificio de la aldea. En caso de que no quieras hacerlo, bien puedes suicidarte, que casi es lo mismo, pero antes déjame libre.

–…

–Piénsalo y regresa que tienes visita. Es tu hembra…

–¿Sai? Él no es mí…

–Si como digas. Hasta uno medio raro me tocó como jinchūriki –se lamentó mascullando el tanuki.

Gaara regresó a la conciencia y notó un par de ojos negros que lo miraban muy de cerca.

–Vaya, de pronto parecías como ido.

–…

–Vengo a despedirme.

–¡¿Parten en este momento?!

–Oh no mañana, pero yo quería despedirme de buena forma –Sonrió el pintor y se fue desnudando– No te quejes, ni le vayas a decir a Sakura, que aún me duele el golpe que me dio.

–Por supuesto que no.

Gaara le hizo espacio a su novio en la cama y este se acomodó de ladito dejando que su piel, algo fría, se calentara con la del pelirrojo.

–Sabes, cuándo me entere que te habían secuestrado… me sentí como ansioso… no se… me sentí muy mal.

Gaara abrazó a Sai y besó el cabello negro de este.

–Yo deseaba verte por última vez.

Sai desabrochó las cintas de la bata del de ojos verdes y recorrió el cuerpo de este. Gaara apretó más el cuerpo de su amante, deseando fundirse con este.

–No te muevas yo lo hago…

–¿Seguro?

–Pues no, pero lo intentare…

Sai se colocó sobre el menor y buscó el miembro de este que ya se erguía por el rose de las pieles. Lo masajeó y bajó hasta este para lamerlo. El pelirrojo suspiró gustoso sintiendo las caricias inexpertas de su novio… ¿inexpertas? Sai no le había hecho nunca una felación ¿cómo es que sabía…?

–¿Sai…?

–…

Gaara levantó el otro de las axilas hasta tenerlo frente a frente.

–¿Dónde aprendiste a hacer eso?

–Oh… hace rato le quitamos su libro a Kakashi, me ayudó Naruto.

–…

Gaara negó, él ya estaba pensando mal de Sai y este, a pesar de ser educado como un arma desde que era pequeño, era muy inocente en esa clase de cosas. Debía agradecer… un poco, al Uchiha por mantenerlo de ese modo.

Sai se acomodó sobre el miembro de Gaara y fue bajando con delicadeza, el pelirrojos sonrió –gesto reservado para ocasiones especiales– y tomó de las caderas al pintor para instarlo a moverse, este obedeció. El pelinegro subió y bajó a un ritmo satisfactorio para ambos hasta que al sentir que el de ojos verdes lo masturbaba, cedió al orgasmo y con eso catapultó a su amante también. Regulando sus respiraciones se acomodaron abrazados.

–¿No dormirás?

–No puedo.

–¿Te hubiese gustado ya no tener a Bijū?

–Sí, pero sin él moriría.

–Entonces debemos acostumbrarnos a su existencia. Duerme yo velare y si él quiere salir…

–¿Serás capaz de matarme para detenerme?

–Si.

Ninguno de los dos quiso ahondar en esa mentira.

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Itachi llegó cerca de la montaña que fungía como base de Orochimaru, este ya lo esperaba.

–Has sido rápido Uchiha.

–Es necesario.

–Jiraiya fue a Amegakure.

–Esa es la base de Akatsuki.

–Según la información que recolectó, sí.

–Lo es, pero no están todos ahí.

–Bueno a él le interesa el líder.

–No debería acercase demasiado, ahora debe de estar furioso.

–¿Por qué?

–Les arrebatamos al jinchūriki del shukaku.

–¡¿En qué demonios pensaban?!

–…

–Ya, lo imagino, pero eso me pone en peligro a mí también.

–Ciertamente, cabe esa posibilidad.

–Ya es hora de ver a la vieja ¿verdad?

–Si. Antes debo hacer algo. Llévame a tu base quiero que le eches un vistazo a mis ojos.

–¡Po supuesto!

Casi se relamió de gusto Orochimaru.

–No tan rápido, quiero que Sasuke este presente.

–…

El sannin de las serpientes, invocó una de estas y mandó el mensaje. Kabuto y Sasuke debían esperarlo en la entrada de la base.

–Vamos. Mandaré un mensaje para Jiraiya con esta información.

–Si sería lo mejor. ¿Sabes cómo localizarlo?

–Su mensajero debe saberlo, aunque dudo que quiera venir.

–¿Y eso?

–Mi hija lo encontró antes que yo y no lo soltó hasta que se lo pude quitar.

–¿Una niña aficionada a los sapos? es raro.

–Kokoa no es muy común. Mira que no cayó rendida ante los encantos de tu hermano en cambio se fijó en… no quiero ahondar.

Itachi sintió curiosidad por la frase del sannin, pero se limitó a seguirlo y no cuestionarlo, ya tendría oportunidad de saber de qué hablaba este.

Llegaron al lugar y Kabuto fue el primero en acercarse.

Sasuke se quedó detrás con los brazos cruzados. Itachi avanzó hasta tenerlo de frente y lo observó de pies a cabeza.

–¿También te volviste un traidor? –preguntó Sasuke burlón.

–Si este loco sannin puede hacer milagros como este –señaló las piernas del menor– me estoy viendo tentado.

–¡Baka!

Itachi separó los brazos de Sasuke y lo abrazó.

Otouto baka ¿por qué no me lo dijiste?

–¿Qué podías hacer?

–Lo que estoy haciendo en este momento, crear una oportunidad para ti.

–Por eso no te lo dije, serías capaz de sacrificar tu estatus por mí.

–Daría todo por ti.

–Lo ves. Tú tenías una vida perfecta en Konoha.

–¿Y tú?

–Yo tenía migajas.

–No estoy de acuerdo en lo que hiciste…–Sasuke miró a su hermano sabía que ese día llegaría y que este le diría algo como eso–, sin embargo lo lograste por tus propios medios. Este día he venido a verte y pedirte que estés presente, pues permitiré que ese loco sannin me revise la vista.

–Ya. Quieres que este presente para que Orochimaru no te robe nada.

–Si.

–¿Confías en mí?

–Siempre.

El menor miró a Itachi y asintió. Se conocían, ambos eran Uchiha y sabían que esa era una prueba de lealtad para ambos.

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Orochimaru ya estaba dentro preparando todo lo necesario. Kabuto preguntó:

–¿Lo revisara nada más?

–Tengo suficientes ojos Uchiha y unos vivos me sirven para la investigación, pero dentro de su dueño, no extirpándolos. No pienso desperdiciar mi vía de escape por avaricia.

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Yūkimaru se acercó a los hermanos, cuando ambos entraron y se dirigían al laboratorio.

Sasuke lo llamó y lo presentó:

–Este es Yūkimaru, él irá a Konoha también.

–¿Contigo?

Cuestionó Itachi. Sasuke no respondió, pero el niño lo hizo por él.

–Sasuke-kun me dijo que podía vivir en su casa, usted es su hermano ¿puedo?

–Por supuesto, ya me acostumbre a que mi otouto lleve a cuento amigo se le ocurre a nuestra casa. Pero esta vez no pienso hacerme cargo de los amigos que abandona.

–¡Aniki!

–No te gusta hablar de eso.

–No los abandone. Sai me sigue viendo…

–Ya lo sabía.

–Y Naruto te tiene a ti y eso es lo único que debe importarle.

–Naruto… es un buen chico, pero comete errores como todos.

–Te dije que lo cuidaras para evitar eso.

Regañó Sasuke y siguió su camino hasta el laboratorio. Yūkimaru guio a Itachi y se despidió de este en la puerta. Orochimaru lo recibió demasiado entusiasta para el gusto de Itachi.

–Recuéstate Itachi.

Ordenó el sannin. Sasuke se recargó en la pared apartado, para darles espacio a los médicos de revisar a su aniki. El Sharingan despertó y siguió cada uno de los movimientos de Orochimaru y Kabuto vigilando que estos no pudiesen robar nada.

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Deidara miró a Zetsu y se cruzó de brazos.

–No me agrada hm.

–No es para que te agrade, es tu compañero y no hay discusión.

–¿Si lo mato habrá problemas?

–…

–¡Deidara-sempai no me quiere!

Dramatizó el Akatsuki de mascara. Aunque Tobi se divertía, parte de él estaba furioso por el fracaso del su plan, pero se juró que Konoha pagaría.

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Jiraiya leyó el mensaje y miró a Kōsuke.

–¿Eso es todo?

–Si.

–Vaya, pues si es cierto solo podré llegar a la orilla de la aldea.

El sapo de goggles esperó.

–¿Qué pasa?

–¿No quieres que lleve otro mensaje?

–No, ¿por qué?

–Bueno… yo…

–¿Por qué quieres regresar?

–Tu hija dijo que soy lindo.

–… ¡Oh por kami! No, no mandare otro mensaje por ahora, pero… puedes regresar por si te necesitan.

En cuanto terminó de hablar Jiraiya. Kōsuke desapareció en una bola de humo.

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Fueron horas agotadoras. Para el atardecer Itachi descansaba con los ojos vendados, pero despierto.

–Itachi, has forzado mucho la vista. –expuso Orochimaru.

–Dime algo que no sepa.

–Déjame terminar genio. Se dice que su kekkei genkai proviene de las emociones tan fuertes que poseen, pues eso es muy real.

–O sea que me quedaré ciego pronto.

–No. Las emociones que hacen surgir el Sharingan no son otra cosa que el corazón bombeando adrenalina y la presión de las arterias es lo que provoca el sangrado. Seguro que hasta has tenido sangrado en otras áreas.

–…

–Es la presión que provoca ese esfuerzo por controlar las emociones y hacerlas un arma.

–¿Soluciones?

–¡Claro! ¿Con quién crees que hablas? Medicamento y control. –dijo orgulloso el sannin.

–…

–El medicamento para controlar la presión, pero no puede actuar solo, si constantemente sus emociones están en un sube y baja. Enfoquen su objetivo, intentando dejar fuera los sentimientos.

–Es será imposible. –comentó Sasuke.

–Algunos pergaminos afirman que Madara pudo controlar el Sharingan, sin que afectara sus sentimientos. –mencionó Itachi.

–Antes o después de matar a su hermano. –ironizó Sasuke.

–…

–Yo puedo proporcionar la medicina, ustedes tendrán que hacer el resto. –terminó Orochimaru.

–¿Ustedes? –preguntó Sasuke.

–Tú debes de iniciar también con el tratamiento.

Terminó el sannin y salió dejando a los hermanos solos.

–¿Seguirás su consejo? –preguntó Sasuke.

–Sí, tengo muchas cosas que hacer, como para no obedecer.

–Supongo que fue mejor que se diera cuenta.

–Si. Sasuke… ¿regresaras?

–Deseo ver el mundo con mis ojos y recorrerlo con mis piernas.

–Puedes hacerlo teniendo un lugar al que regresar.

–…

–Incluso un compañero para esas aventuras.

–Sai no dejara al mapache sin cejas.

–No me refiero a él.

Él… no te dejara a ti. –respondió Sasuke pensando en Naruto.

–No apresures conclusiones.

–No lo hago, tengo pruebas.

Baka.

Itachi ya no siguió su conversación, Sasuke no entendería hasta que el mismo que lo rechazó, se lo dijera y eso… quien lo sabía.

Muchas gracias a:

Icitzy, Moon-9215, Alba marina, Linne-'Malfoy, kaoryciel94, Gelygirl, Zussi, chizuruchan1999, Dareve, Noona kane e Hibari-sempai.