Capítulo XV

El equipo siete y el de Gai, llegaron a las puertas de Konoha. Kakashi y Gai fueron hasta la torre a dejar su reporte e informar a la Hokage, mientras los chicos caminaban de regresó a sus casas. Naruto y Sai pasaron por la academia a saludar a Iruka, el profesor fue feliz por esa visita y por verlos como todos unos shinobis hechos y derechos.

–¿Van a su casa?

–Sí, pero pasaremos por la despensa, pues Itachi no está.

–Itachi… Aún recuerdo cuando los dejó solos sin vigilancia.

–¡Oye Iruka-sensei, pero lo hice bien! –se quejó el rubio.

–Es cierto. –claudicó Iruka.

Los dos chicos se despidieron de su sensei y tomaron rumbo a las tiendas. Sai sacó una bolsa con monedas y las contó. Naruto se cruzó de brazos sobre la nuca comentando:

–¿Para qué sacas tantos Ryō si no compraremos mucho?

–Itachi me dijo que debíamos llenar la bodega.

–¿Por qué?

–… Tendremos visitas.

–¡¿Visitas?!

–No puedo decirte más.

–Ustedes y sus misterios.

Sai no respondió, pero se permitió sonreír. Esperaba que la reunión de sus amigos fuese pronto.

000

Jiraiya caminó por las calles con un clima lluvioso, iba disfrazado para no ser reconocido y escondió su chakra. Si bien los civiles y shinobis de bajo rango no parecían estar preparandose para nada importante, el ambiente se sentía algo tenso.

000

Itachi se levantó con ayuda de su hermano. Sasuke lo guio hasta la puerta y de regreso.

–No estoy enfermo Sasuke, para que me trates como uno.

–Oh… ahora sabes lo que se siente.

–…

–No te lo creas, fue una mala broma.

–Solo deseaba lo mejor para ti.

–Y me lo diste, demasiado diría yo, acogiste en nuestra casa a mis amigos y no solo eso, sé que te hiciste cargo de ellos.

–Ambos son buenos chicos.

–Aunque, aún me pregunto que estabas pensando en aceptar al mapache como…

–Oh créeme, esos dos no me pidieron opinión.

–Sai me dijo lo que tratas de hacer, para que pueda regresar y Orochimaru me lo confirmó.

–Solo quiero lo que nos corresponde por derecho.

–… –Sasuke lo miró con una ceja arqueada que no tuvo mucho efecto puesto que su aniki no veía.

–Hay tantas cosas que debo decirte, pero no sé si…

–Itachi ya no soy un niño.

Itachi regresó a la cama y se sentó. Sasuke admiró como su hermano había calculado solo con unos cuantos pasos, la distancia de la habitación y los objetos en ella.

–Sasuke… ¿Por dónde empezar?

–Por donde, consideres debo saber.

–Eso sería por… nuestros padres…

Itachi se preparó para ese momento tan difícil y en el que podía perder a Sasuke definitivamente.

–Conoces la historia del clan Uchiha y de cómo se unió a los Senjū para fundar Konoha…

–Sí, Madara Uchiha y Hashirama Senjū, tú mismo me lo contaste, pues comentaste que debía conocer nuestras raíces por muy erradas que las consideraran los demás.

–Y aún lo creo, el rencor y lo que este trae no es algo que se pueda medir o entender, más es real y puede destruir clanes enteros… como el nuestro.

–…

–Sasuke, nuestros padres y parientes no murieron por una misión…

Itachi le relató la verdadera forma en que su clan fue aniquilado, sin poner ni heroicidades no justificar a sus padres.

–Tú sabes quien fue –afirmó el menor.

–Sí y tú también.

–… –Sasuke puso a trabajar sus recuerdos y contar a los fallecidos esa noche…– Shisui.

–El Hokage y el consejo me lo ordenaron a mí, pero me negué, pues tú me necesitabas y no pensaba dejarte solo.

–Él era muy importante para ti.

–… Lo es.

–¿Aún lo es?

–Su misión no concluyó esa noche. Si no que como asesino del clan, fue enviado como espía a… Akatsuki.

–Esos ancianos no desperdiciaron nada.

–Trate de hacer recapacitar a nuestros padres, de verdad que lo hice.

–Te creo, más ambos sabemos que padre no era fácil de convencer.

Los dos hermanos se quedaron un momento sin silencio pensando en lo mucho que hubiese cambiado, si Fugaku y los otros Uchiha hubiesen cambiado de parecer.

–Después de escuchar esto… ¿Qué piensas?

Sasuke caminó por el cuarto y respondió:

–Los amo por el recuerdo que me dejaron, los amo porque tú me diste una imagen heroica de su muerte y eso no cambia el hecho de que… no actuaron con astucia. El gobernar a Konoha no requiere más que inteligencia ¿o no aniki?

–…

–Itachi no voy a correr tras Shisui que cumplió una misión y que te salvó a ti de hacerlo, si eso es lo que te preocupa, tal vez si me hubiesen dejado solo, el rencor que mencionas me hubiese corroído, pero los años que viví a tu lado y en los que Naruto y Sai se nos unieron, fueron muy buenos y felices, por eso entiendo que esa felicidad compartida no hubiese podido ser posible si nuestros padres… ¡No es que no ame a nuestro padres! –se justificó el menor.

–Entiendo lo que tratas de explicar.

–¿Y? ¿Hay más?

–Te fuiste por una oportunidad y eso no lo pude ver al principio, más han sucedido cosas y me enteré de otras, por las que considero que solo somos peones descartables y no hablo solo de ti y de mí, si no de todos los shinobis.

–Supiste lo de Tsunade.

–¡¿Tú lo sabes?!

–Cuando conocí a Orochimaru me lo insinuó y en estos años me lo confirmó, ella estaba perdida tan solo para sanarme a mí. Tampoco me voy a justificar por mi huida.

–No te justificas. Pero ellos lo hicieron por que tenernos atados a Konoha, les convenía.

–De cierto modo, ahora eso puede ser un arma de doble filo.

–Te necesitó en la aldea.

Sasuke miró a su hermano y a pesar de que los ojos de este estaban vendados, sintió la mirada negra, posada sobre él.

–¿Me necesitas?

–Eres mi hermano y… otro Uchiha.

–Estaré a tu lado, pero si puedo irme después de verte como Hokage…

–Si quieres irte, no te detendré.

Itachi no pudo evitar sonreír. Su otouto no entendía su pronta aceptación y es que teniendo a Naruto, Sasuke no dejaría Konoha, de eso estaba seguro. Itachi contaba con que el rubio atolondrado, pero de inmenso corazón, convenciera a Sasuke.

Los hermanos escucharon la puerta abrirse y esperaron que alguno de los médicos entrara…

–Hola… ¿Itachi-san? –dijo Kokoa que llevaba a un bebé menor que ella.

–Kokoa.

–¿Cómo siguen tus ojitos?

Itachi sonrió y respondió amablemente.

–Mejor, gracias.

–Papá es muy buen médico, seguro que estarás curado en poco tiempo.

–Ya lo creo.

Sasuke vio el intercambio de palabras entre eso dos y supo que esas salidas de su sensei con su hija, eran para ver a Itachi.

–Ya se conocen. –afirmó Sasuke.

–Sí, Itachi-san trajo a mi padre para que nos conociéramos.

Sasuke no agregó nada, pero en cuanto los dos niños se fueran, haría hablar a su hermano.

–He traído a Yûki para que lo conocieras, pero…

–No te preocupes, por la tarde me quitaran las vendas.

–¡Entonces regresaremos después!

Los niños salieron y Sasuke se sentó en la silla cerca de la cama.

–El padre de Kokoa…

–No puede ser que no lo hayas descubierto.

–Tiene el cabello muy parecido al de Kimimaro. Orochimaru nos informó que ella es hija de Kimimaro y Juugo, solo a algunos nos contó la verdad, pero jamás nos habló del otro padre.

–¿Kimimaro y Juugo? –desvió el tema el Uchiha mayor.

–Son pareja, incluso… Yûki es su hijo.

–¿Y cómo sucedió eso?

–No me hagas decírtelo –se quejó Sasuke.

–… ¡No me refiero a eso baka! En todo caso ¿tú como sabrías?

–Oye no fue mi intención, pero… ¡Los vi!

Itachi consoló a Sasuke, reteniendo las ganas de reírse.

–¿Bueno y como tuvieron un hijo?

–Sabes que el lunático de mi sensei, hasta de él hace experimentos y pues usó su experiencia con Kokoa y la duplicó.

–Eso es… extraño.

Sasuke se encogió de hombros, a él le parecía que si sus amigos eran felices, lo que dijeran o pensaran los demás, no debía importarles.

–No lo sé, más Yûki es su mayor tesoro.

–Visto de ese modo, a mí no me importaría… que me hicieras tío, te verías lindo con barriga.

–¡Vete al diablo Aniki!

Itachi buscó el cabello de su hermano y lo revolvió.

000

Gaara se sentó en su escritorio y se dispuso a trabajar no tenía mucho tiempo para dejar todo en orden y salir a Konoha, estaba al tanto de que lo sucedido, dejaba a esta, en la mira de Akatsuki y por lo menos deseaba ser de apoyo. Sai –por supuesto– estaba entre sus prioridades para proteger.

000

Naruto acomodó el esquinero en lo que Sai abría las ventanas y dejaba que el aire oreara el cuarto.

–¿Es en serio eso de las visitas?

–Lo es.

–No será que viene el novio de Itachi.

–¿Tú sabes de él?

–Si… los vi en una situación… –El rubio ya no dijo más, pero sus mejillas se sonrojaron.

–Oh, teniendo sexo.

–¡Sai!

El pintor se encogió de hombros y siguió limpiando.

–Como si no supieras de que hablo.

–Bueno…

–Oh, no pudiste usar tu pequeño pene.

–¡Cállate Sai! Estando con Jiraiya conocí muchas cosas…

–Aha.

El rubio vio feo al pintor y optó por cambiar de tema

–¿No me dirás quién viene?

–No.

–Como si me importara. –Lanzó el anzuelo el rubio.

–…

Sai no cayó. Y el rubio suspiró resignado de no saber más de las visitas.

000

Pein se levantó y caminó hasta el balcón, donde el de mascara miraba la lluvia caer. Tobi no se giró.

–¿Atacaremos Konoha?

–Pronto.

–Ese no era el plan.

–No lo era, pero esto se adelantará.

–No nos precipitemos y vayamos a investigar.

–¿Quieres decir Deidara y yo?

–No, mi idea es mandar a Deidara por el Sanbi no Kyodaigame e ir nosotros a Konoha, quien sabe tal vez consigamos al Kyūbi sin combatir.

–Lo pensare.

Pein ya no agregó más, y se retiró dejando al verdadero líder solo con sus pensamientos.

000

Tsunade leyó el pergamino y al terminar miró al shinobi.

–¿Estás Seguro?

–Si Godaime.

–Bien, retírate.

La rubia se levantó y miró por el ventanal de la oficina.

–Shizune, llama a Kakashi… Y a Yamato.

–Si Tsunade-sama.

La mujer pelinegra salió de la oficina y la rubia suspiró resignada.

–Lo siento Jiraiya, no puedo esperar a que regreses. Tenzo se hará cargo de Naruto

000

Naruto llegó corriendo y buscó un lugar donde sentarse. Sai llegó poco después y se sentó a su lado:

–¿Me invitaras ramen con tal de no cocinar? –cuestionó el pintor algo asombrado.

–Estoy demasiado cansado para cocinar.

–…

Los tazones humeantes fueron servidos y el rubio atacó el suyo con singular alegría. Sai más moderado empezó a comer, cuando alguien en la calle llamó su atención.

–Ahí viene Sakura fea.

–No traigo mucho dinero, no voltees.

Sai miró a su amigo y negó.

–Yo pago, hay que ser amables con ella.

–Eso también te lo dijo Itachi. –bromeó el rubio.

–No, pero es nuestra compañera… y cuando supo que Gaara era mi novio me regaló un libro para informarme.

El rubio no entendió al moreno, pero no le puso demasiada atención.

–Como quieras.

–Te lo prestare para que cuando Sasuke regrese, lo lean los dos.

–¡¿De qué hablas?!

–El libro era de…

En el Ichiraku solo se escuchó el grito asombrado del rubio. Sakura lo notó y fue hasta ellos para saludarlos. Y vio como Naruto estaba como tomate y Sai seguía comiendo tranquilamente.

000

Sasuke se quedó cerca de la puerta muy atento a lo que sucedía. Orochimaru retiró el vendaje del Uchiha mayor y ordenó:

–Tranquilo y parpadea primero, ve abriéndolos poco a poco.

–Pues… veo…

–Itachi te recuerdo que ya veías. –dijo Sasuke.

–Oh, bueno ya no me duelen. –mencionó el mayor.

–Ese es, el primer paso ahora con el medicamento que te he dado desde la operación, controlarás el Sharingan sin que este afecte tus nervios, con un poco de fuerza de voluntad.

–Supongo que no puedo practicarlo ahora mismo. –preguntó Itachi.

–Es sería muy, pero muy imprudente, sin embargo solo deja pasar un par de días e inténtalo con algo no muy exigente.

Amaterasu está prohibido. –se burló el menor de los Uchiha.

–Que gracioso otouto.

Orochimaru acercó sus pergaminos y escribió. Los dos Uchiha lo vieron e intercambiaron miradas.

–¿Encontraste algo interesante en mis ojos? –cuestionó Itachi.

El sannin se encogió de hombros:

–Un pequeño obstáculo, pero que sería de la ciencia si nos detuviéramos por nimiedades.

Sasuke negó con la cabeza.

–¿Nos dirás?

–Pues que esos ojos Uchiha pueden ser manejados por alguien que no lleve su sangre: Si pueden, pero en el proceso de domarlos, por decirlo de algún modo, la cordura del sujeto quedaría hecha trizas.

–Oh ¿Y a eso le llamas un pequeño obstáculo?

–Un cerebro Uchiha… podría ser la solución.

–Eso nos dejaría con el mismo resultado: Un Uchiha lo veas como lo veas.

–Si… creo que tengo tiempo para pensarlo… cuando estemos en Konoha.

Los hermanos no respondieron, sabiendo que el sannin estaba más que dispuesto a desenmarañar el funcionamiento del Kekkei Genkai Uchiha. Unos toques en la puerta se escucharon y Orochimaru otorgó el permiso de pasar, Kokoa entró, saludó cortés y llegó hasta Itachi poniendo frente a él, al pequeño que con curiosidad miraba al mayor.

–Mira Itachi-san, él es Yûki, es mi hermano.

El niño de cabello naranja y ojos verdes con marcas en la frente, sonrió con su boca desdentada. Itachi observó al niño y trató de sonreír. Kokoa satisfecha con haber presentado a Yûki, se retiró despidiéndose. Al salir los menores, el de coleta se levantó:

–¿Y? ¿Cómo hiciste esa… magia?

–Oh no, yo solo contribuí, Juugo y Kimimaro lo hicieron.

–Ya sé de donde aprendió esas frases, Sasuke.

–No soportas una broma. Y, pues con mucha investigación y experimentos.

–Ya me explicaras detalladamente, ahora debo partir, porque seguro que se preguntarán porque he tardado tanto. Sondeare la situación con Tsunade, el traslado debe hacerse lo más pronto posible. Me hubiese gustado contar con el apoyo de Jiraiya, sin embargo Akatsuki se nos adelantó en actuar y él está de viaje.

–Le enviare un mensaje y es que confió en ti Uchiha, pero Jiraiya pondría al mundo de cabeza con tal de que nos acepten en Konoha y podamos estar protegidos.

–¿Nos y podamos? –dijo el de coleta

–Bueno…

–En fin, con tal de que ambos no termine destruyendo la aldea en sus peleas… maritales.

–¡No te pases Itachi! –se molestó Orochimaru.

Itachi dejó el asunto por la paz y salió rumbo a Konoha constatando que en poco tiempo el regreso de los ex renegados, se daría.

000

Kakashi y Tenzo escucharon atentamente las órdenes de la Hokage. El método de sometimiento para el rubio, si sacaba alguna cola, era por lo que Yamato se uniría temporalmente al equipo siete y es que no eran para menos las precauciones de la Hokage, pues esa misión era como una bomba de tiempo para Sai y Naruto que eran los más allegados a Sasuke... Ir a la guarida de Orochimaru y buscar al Uchiha y al sannin, no era algo que podía dejar pasar, no cuando esa información le había caído prácticamente del cielo.

–¿Cuándo partimos Hokage-sama?

–De inmediato Kakashi, llama a tu equipo.

El hombre de mascara invocó a Pakkun y lo envió por los chicos. El perro ninja salió y buscó el chakra de Naruto, Sai y Sakura. Afortunadamente los tres estaban en el mismo lugar y no tuvo que dar varias vueltas. Sai fue el primero en notar al perro que se acercaba y codeó a Naruto….

–Mira.

Naruto y Sakura giraron y Pakkun ya estaba en al puerta del establecimiento.

–Kakashi los espera en al torre de la Hokage.

Los tres se levantaron dejando las monedas del pago y salieron corriendo y después brincando por los tejados para llegar más rápido a su destino.

Ahí subieron por las escaleras y llegaron hasta donde Shizune los hizo pasar. Tsunade se sentó en el escritorio y se cruzó de brazos.

–Saldrán de misión… Hemos encontrado la guarida de Orochimaru. –Naruto se tensó al igual que Sai, más al segundo no se le notó tanto– No quiero que haya distracciones o que se tomen las cosas personales. Kakashi decidirá las acciones. Yamato les acompañara, es uno de mis mejores shinobis.

–¡¿Por qué tantas precauciones?! –preguntó ofuscado el rubio– Sasuke está con él y no creo que…

–Naruto, obedece y deja de oponerte a todo, o no irás.

–¡No te atreverías!

–Pruébame. –cortó la rubia.

El rubio claudicó. El equipo escuchó y se dispusieron a salir. El prepararse no debía llevarles mucho tiempo, pues tiempo era algo que no debían desperdiciar, por lo que una hora más tarde salían por las puertas de Konoha.

000

Yūkimaru acomodó la ropa de Sasuke en lo que este juntaba sus armas. El niño castaño sonreía contento al saber que su viaje estaba muy próximo, por lo que hasta tarareaba una melodía. El Uchiha acomodó sus shuriken y sus kunai, pues la armería era algo que no le permitía tocar al pequeño, por temor de que este se lastimara.

Kokoa entró a la habitación, que se encontraría abierta, llevando a un conocido sapo entre sus brazos.

–Sasuke-kun, dice papá que saldremos un par de días. Kabuto-nii irá con nosotros, que te quedas a cargo.

–Está bien.

La niña salió y Sasuke siguió con su trabajo. Más varios minutos después, una nueva visita lo interrumpió.

–Oye, Sasuke me dijeron que Orochimaru salió, ¿podemos ir a divertirnos un rato?

–Mientras no me pidas que vaya yo, Suigetsu.

–Oh no. Ya no vuelvo a llevarte, no me quedaron ganas.

El chico de afilados dientes y el propio Sasuke rememoraron lo sucedió en su salida a divertirse

Los dos caminaron por las calles, al tanto de que Karin los seguía a distancia. Suigetsu aún seguía con sus bromas y el moreno tuvo que darle un pequeño golpe para que lo dejara en paz.

Los dos jóvenes llegaron hasta una callecilla que hacía varias curvas y se iba estrechando. El término de esta, era una cerrada donde las puertas –pintadas con colores vivos– que custodiaban varios hombres mal encarados contrastaban con una especie de escaparate donde las mujeres que trabajaban en el lugar, invitaban a los posibles clientes a entrar.

Suigetsu avanzó muy seguro de sí mismo y eso hizo sospechar a Sasuke, que preguntó:

–¿No es la primera vez que vienes?

–No…

–Y te quejabas de que Orochimaru te mantenía encerrado la mayor parte del tiempo.

–… –El chico tiburón solo extendió su sonrisa– No te preocupes por cosas pequeñas y entremos.

El lugar era tranquilo y parecía que todo mundo estaba ocupado en sus propios asuntos, y no era proabable que alguno les pusiese atención a un par de chicos. Suigetsu entró hasta donde una mujer de edad avanzada se encontraba.

–Ai-san, buenas tardes.

–¡Suigetsu-kun! que bueno verte de nuevo –La mujer sonrió y con un gesto llamó a un par de chicas– Ren y Kaori estarán muy contentas de atenderte.

–¡Oh y yo de verlas! Ah y es que no vengo solo, hoy me acompaña un amigo.

Las miradas de las féminas, se posaron sobe el joven que presentaba Suigetsu y hubo algunos murmullos de asombro y gusto, pues rara vez podían atender a un chico muy atractivo como el moreno. Las trabajadoras los guiaron hasta una de las habitaciones y se dispusieron a hacerles pasar un día muy agradable a los jóvenes.

Sasuke –algo cohibido– se sentó y dejó que le sirvieran sake. Hōzuki sentado entre dos Sancha*, se divertía escuchando las bromas y anécdotas que le relataban estas. El Uchiha se animó a dar un sorbo a su platito de sake, la Umecha que lo atendía, se acercó.

-¿Le sirvo más?

–Oh… un poco.

La cortesana miraba al muchacho pelinegro, que poseía una mezcla perfecta entre orgullo, seguridad e inocencia; admirando las facciones finas y a la vez fuertes del moreno, aunado a eso las mejillas que se estaban poniendo sonrojadas, le daba un aspecto casi etéreo y bastante atractivo. La mujer se acercó al Uchiha y le susurró:

–¿Tiene calor?

–Eh… no, no… bueno un poco…

Su compañero de juerga miró a Sasuke y sonrió pensando «Ahora ni Karin puede intervenir». Y es que la susodicha no había podido entrar al lugar, no por la puerta principal, pero se coló y estaba buscando en las habitaciones a esos dos.

Las puertas se corrieron en un estrepito que distrajo a los chicos y las mujeres que los atendían. Dos hombres entraron riéndose abrazados de dos cortesanas, estas se disculparon y estaban por cerrar y salir del lugar, cuando uno de los varones se dejó caer en la duela con los ojos abiertos y una sonrisa algo ebria:

–¡Oh por Kami, no sabía que tenían hōkan** tan atractivos!

Todos los presentes lo miraron, suponiendo que el hombre deliraba o estaba viendo visiones por el sake. Suigetsu siguió la mirada embelesada del shinobi –se le notaba en las ropas y la bandana– y casi lanzó un grito de terror. El hombre hincado miraba la imagen de un Uchiha de piel blanca, ojos negros algo rasgados y cabello cual plumas de cuervo, en las mejillas de este, se denotaba un carmín casi imperceptible, que le confería más hermosura –si se lo podía decir hermoso a un hombre. Hōzuki se levantó antes de que Sasuke entendiera de lo que hablaba el ebrio y se colocó entre este y su amigo:

–¡Largo de aquí! –amenazó el de cabello claro.

El shinobi lo miró amenazante y se levantó:

–Lo quiero para mí, es mejor que no discutas mocoso.

-Mi señor… –Se acercó una de las que Umecha, al shinobi– Por favor vamos, no podemos molestar a los otros clientes, Ai-sama se molestara.

–Dile que le pagó lo que me pida, pero lo quiero a él…

Los ojos ávidos del hombre se posaron de nuevo en el Uchiha recorriendo el torso desnudo de este. La acompañante de Sasuke se sonrojó y subió el Haori del moreno y con ese gesto el del Sharingan se dio cuenta de lo que sucedía, pues en ningún instante pensó que pudiese ser objetivo de esa afrenta…

Las puertas salieron volando junto con el par de shinobis y el suelo se electrizó, pues el cuerpo del menor de los Uchiha se había cubierto por el chidori nagashi. Suigetsu solo atinó a cargar a las chicas y alejarlas de las corrientes eléctricas.

El cabello negro se movía por la estática y cuando el moreno avanzó le confirió un aspecto amenazador. Los dos shinobis se levantaron y se dispusieron a defenderse, más las hebras negras se apartaron del rostro del Sasuke….

Tsukuyomi

–¡No Sasuke!

Suigetsu fue ignorado y en cambio el moreno lo vio con ganas de mandarlo también al infierno personal.

–No vuelvo a salir contigo.

Karin llegó hasta donde el alboroto se había escuchado y caminó siguiendo a Sasuke que ya salía del lugar. Suigetsu se tuvo que quedar a pagar por los destrozos, pero también a reclamar por el trato recibido.

Lo recuerdo concluyeron y el de dientes afilados movió la mano como quitándole importancia al episodio:

–El sake fue el culpable, pues quien en su sano juicio te vería atractivo.

–…

Hōzuki salió corriendo huyendo del ataque de Sasuke.

000

Shisui y Kisame se encaminaron a la salida de Amegakure. El hombre azul miró a su compañero y sonrió:

–No es tan malo.

–¡¿No lo es?! ¡¿Por qué a Deidara le dejaron el más fácil?!

–No exageres.

–Sabes que en cuanto el Reikage nos note, mandará a todos sus shinobis.

–Vamos Uchiha no tienes miedo ¿o sí?

–No, pero creo que esta misión será la primera que tomare en serio, pues he escuchado que el jinchūriki del Hachibi maneja a este muy bien.

–Lo ves, será divertido.

Shisui asintió. Si sus cálculos no fallaban su equipo iba por el Hachibi, Deidara por el Sanbí… Hidan y Kakuzu por el Kyūbi… ¿o no?

000

Saltaron por sobre las ramas de los árboles, se detuvieron en una pequeño lago para beber y comer. Los ruidos de una discusion se escucharon y ellos optaron por esconderse hasta saber quién y por qué peleaban. Kakashi llamó a Sai y le susurró.

–Manda a un espía.

El pintor dibujo un pequeño ratón y lo mando hasta donde los ruidos se iban acercando. El roedor regresó casi al mismo tiempo que dos figuras se veían avanzar al lago. Uno de ellos iba herido y el otro lo regañaba porque no quería descansar.

–Si te mueres, no entregaras el mensaje.

–Sabes que estoy a prueba y si fallo me retiran mi grado.

–No puede compadecerte, pues te lo mereces.

–¡Ya lo sé!

–Por lo menos no te degradaron a gennin y te mandaron de guardia a un lugar inhóspito Tora. (1)

–Bueno, es que si tu hubieses visto a ese chico… ¡De verdad que te nublaba los sentidos!

–No aprendiste ni porque ese Uchiha te dejó fuera de combate por una semana.

–Con gusto lo repito, si puedo ver de nuevo ese cuerpo desnu…

La frase no fue terminada, pues un ataque detuvo todo:

–¡Rasengan!

Naruto el ninja número uno en sorprender a la gente lo demostró una vez más al dejar salir su chakra y atacar al hombre en nano segundos, en los que ninguno de su grupo –ni Yamato– pudo detenerlo. El compañero del ninja llamado Tora, alcanzó a saltar al agua, llevándose a su amigo y el Rasengan se estampó en la orilla del lago. Kakashi saltó veloz y se tiró sobre el rubio usando toda su fuerza para no permitirle pararse.

–¡Suéltame Kakashi-sensei!

–¡Claro que no! ¡Cálmate!

–¡Ese bastardo dice que, dice que…!

Sai, Sakura y Yamato se acercaron y el pintor llegó hasta el lago, dibujó un tigre y se colocó en la orilla:

–Salgan despacio o me veré obligado a atacarlos.

–¡¿Sai que haces?!

Yamato miró a los dos chicos del equipo siete y se giró a Kakashi.

–¡¿Kakashi-sempai que les pasa a sus alumnos?! Están locos, contrólelos.

–Creo que también vienes con nosotros para echarme una mano ¿no?

Naruto forcejeaba con su sensei y este notó como los ojos azules se esteban oscureciendo.

–¡Basta Naruto! Deja que explique.

Sakura llegó hasta el lago y ayudó a salir a los shinobis, que por su piel distintiva notaron que era de Kumogakure. La de cabello rosa curó a Tora, en lo que este miraba con recelo como dos de los shinobis de Konoha lo veían con ansias asesinas.

–¿A dónde se dirigen? –preguntó Kakashi.

–No podemos decírtelo.

–Los prisioneros no tienen derecho a mantener sus secretos, lo perdieron cuando fueron capturados por nosotros. –expuso Hatake.

–¡Ese chico nos atacó sin motivo!

–Son ninjas, deberían de estar atentos en todo momento. –sentenció Yamato.

Sakura se compadeció de los mensajeros y les dijo:

–Lo que nos interesa saber es…

–¡¿Dónde y por qué viste a… al Uchiha?! –gritó furioso el jinchūriki.

Los shinobis de Kumogakure miraron con extrañeza al grupo, pero su silencio les confirmó que hablaban en serio. Tora suspiro resignado y relató su error, y las consecuencias de este.

–¡Él jamás se fijaría en ti! –gritó de nuevo Naruto.

–¿Y quién lo dice? Vamos a entregar un mensaje a Konoha y podré verlo para disculparme…

–Sakura…

–Si Naruto.

–¿Ya curaste a este tipo?

–Ya.

–Lástima ¡Por qué lo voy a hacer papilla!

Yamato usó el elemento madera y encerró a Naruto que gritó ofendido:

–¡Déjenme salir!

Kakashi se giró hacia los shinobis mensajeros y les ordenó.

–Váyanse.

–No le temo a un mocoso. –respondió arrogante Tora.

El equipo siete prefirió no ahondar en el asunto, pues detenerse por esa nimiedad no entraba en la misión.

Sai vio partir a los mensajeros y sin que nadie lo notara, dibujo un par de serpientes y las dejó ir detrás de estos para fastidiarlos. Se acercó a Naruto, que se había dejado caer enfurruñado dentro de su prisión y le murmuró:

–Les mandé diversión. A Sasuke debió molestarle que ese hombre lo viera de ese modo.

La sonrisa zorruna se plasmó en la boca el rubio. Cuando lo dejaron salir de su prisión de madera corrió con más ahínco, esperando encontrar a Sasuke quien le debía una explicación.

000

Itachi llegó a Konoha y se dirigió a la torre de Tsunade, esta lo esperaba con el ceño fruncido.

–S ni fuese uno de mis mejores shinobis ya te hubiese golpeado Uchiha.

–…

–¡¿Cómo es posible que llegues tres días más tarde que el equipo siete?! Ellos incluso ya salieron de misión de nuevo.

–Tenía asuntos pendientes que me dejó Jiraiya.

–…

–¿Y a donde fueron?

–Encontramos la guarida de Orochimaru.

–…

–¿Por qué sospecho que no te sorprende?

–Por qué no lo hace…

–Explícate antes de que decida juzgarte por traición.

–Ya está al tanto de lo más importante, mi hermano está de misión con Orochimaru.

–Y…

–Yo fui a verlo.

–Y no se te ocurrió atrapar a Orochimaru.

–No, él tiene un trato con alguien más…

–¡¿De qué hablas?! ¡Es un asesino!

–¿Quién de nosotros no lo es?

–No quieras defender lo indefendible.

–Y tú no cierres la mente como los Senjū antes que tú. No hay negro o blanco nada más.

–¡No vengas con filosofía barata Uchiha!

–Ni tú con intransigencias Senjū.

-¡Muestras tu casta Uchiha como Madara!

–Y tú los escrúpulos convenientes como Hashirama!

Los dos se miraron retándose. En ese lugar y en ese momento, ambos eran dos miembros de su clan defendiendo su ideología.

–Abre los ojos y la mente Tsunade, no cierres las puertas de Konoha a la gente que pertenece aquí, pronto necesitaremos de todos y de esa fuerza en conjunto.

–Orochimaru no es de fiar…

–No te pido que lo perdones, deja que trabaje para Konoha.

–Él no haría eso.

–Si le das lo que pide.

–¿La vida de otro Hokage? ¿Niños para sus experimentos?

–Te quejas de él y seguro que enviaste a Tenzo con el equipo siete.

–…

–Lo pensare.

Itachi no insistió, él había hecho su parte, faltaba que Jiraiya y Kokoa hicieran la suya.

000

Orochimaru sintió el chakra y llamó a Kabuto.

–Debemos irnos.

–¿Qué pasa Orochimaru-sama?

–Distráelos, esconderé a Kokoa.

El sannin cargó a su hija y la llevó cerca de unos arbustos que cubrían el hueco en un árbol.

–No te muevas de aquí.

–Si papá.

La niña se ovilló obedeciendo a su padre y abrazó al sapo, susurrando.

–No te preocupes Kōsuke-chan, papá nos protegerá.

–Kokoa-chan debo salir, yo puedo ayudar.

–¿También eres un shinobi?

–Algo así.

La niña suspiró y dejó que el sapo de goggles saliera.

000

Kabuto miró al hombre frente a él y se quedó parado.

–¿Qué buscas?

–Ambos los sabemos –dijo Kakashi– Depende de ti ir conmigo sin pelear.

–Eso es un insulto muy elaborado.

–¿Por qué arriesgarte por Orochimaru?

–¿Por qué combatir por Tsunade? –respondió el médico.

–No digas tonterías, mocoso.

El sannin salió por detrás del puente, caminando tranquilamente.

–El hijo del colmillo Blanco ¿de verdad quieres capturarme?

–Dime donde esta Sasuke y tal vez negociemos.

-Lástima, Sasuke es mío y no pienso regresárselos.

El encuentro con los shinobis de Kumogakure y las palabras burlonas de Orochimaru hicieron que la psique de Naruto no resistiera y este se tiró al ataque. Las serpientes salieron del cuerpo del sannin. Kabuto usó los bisturís. El rasengan y el raikiri se unieron a la defensa de madera. Sai no sabía si atacar o no, pero siendo shinobi de Konoha debía intervenir aunque no quisiera. Orochimaru aceptó que eran demasiados para salir bien librado y Kokoa podría salir herida, por lo que dejó un clon creado de serpientes y llamó Kabuto:

–Salgamos de aquí. Iré por Kokoa.

Ese era el plan, más los de Konoha no les dieron tiempo de nada. Kōsuke se acercó al sannin y este al verlo lo llamó:

–Llévate a Kokoa ¿puedes?

–Si.

El sapo obedeció y regresó hasta donde la niña lo vio y sonrió aliviada, de que este no hubiese sido herido.

–Vamos Kokoa-chan.

–¿Y papá?

–Él ordenó que nos fuéramos.

La niña asintió, más unas lágrimas corrieron por sus mejillas, había sido educada como hija de shinobis, sin cuestionar las ordenes cuando estaban en peligro. Más a su corta edad solo deseaba que su padre se fuera con ella. El sapo tomó la mano de la niña y desapareció en una bola de humo. Orochimaru sintió la desaparición y sonrió:

–¡Vamos mocosos, ya estoy listo!

El cuello del sannin se estiró y se dirigió en un veloz movimiento hacia Yamato, el hombre su cubrió, más fue tarde y el sello maldito lo invadió dejándolo a merced del sannin. Naruto atacó al médico:

–Ya hemos estado de este modo, más en ese tiempo yo era un niño.

–Para mí sigues siendo un párvulo.

–¡Baka!

Los dos renegados combatieron con fiereza, más Orochimaru sabía que eso no se detendría hasta que uno de los dos bandos, perdiera el control…

–¡Sasuke no regresara a Konoha, después de todo Itachi ya está allá! ¡¿para que quieren otro Uchiha?!

–¡No es lo mismo!

–¡Claro que no Itachi es tu amante y Sasuke… el mío!

Subrayó Orochimaru. Naruto que se quedó estático:

–¡No hagas caso Naruto! –gritó Kakashi.

El pelinegro llamó a Kabuto:

–Prepárate para correr, ve las pupilas del jinchūriki…

Naruto dejó salir dos colas y Orochimaru se alejó. Kakashi volteó buscando a Yamato, mas este aún combatía con el sello maldito:

–¡Sakura aléjate de Naruto! ¡Sai coloca una jaula sobre él!

–No bastara.

–No, pero lo detendrá lo suficiente hasta que Yamato pueda estar listo.

–¡SI sensei!

Obedecieron los dos chicos. Orochimaru y Kabuto desaparecieron en lo que los de Konoha lidiaban con Naruto en forma de mini Kyūbi.

000

Sasuke vio llegar a Kokoa con su guardián. Kōsuke lo puso al tanto y el Uchiha se dispuso a mover a los residentes de la guarida. Yūkimaru fue encargado con Kimimaro y Juugo que llevaban a Kokoa y Yûki.

–No se alejen mucho, si esto va como Orochimaru e Itachi lo planearon, en pocos días estaremos en Konoha.

–¿Estás seguro? –cuestionó Kimimaro cargando a Kokoa.

–Por supesuto.

La mayoría de los residentes abandonaron el lugar, algunos felices de regresar a sus aldeas y otros con algo de temor de no ser bien recibidos. Los más cercanos al sannin, fueron a una casa previamente preparada cerca de la guarida, pero con infinidad de sellos para no ser detectada.

Sasuke se quedó solo en el lugar y esperó. El rencuentro había llegado.

000

Naruto se fue calmando en la prisión que Yamato creó. Kakashi invocó a Pakkun para que siguiera el rastro de Orochimaru y Kabuto. Sakura miraba al horizonte y Sai se le acercó:

–Naruto es Naruto eso no lo hace diferente.

–Lo sabias. No es extraño. Me siento excluida.

–Si supiéramos que tu reacción no hubiese sido de rechazo…

–No pienso de ese modo.

Sai se encogió de hombros.

–Lo que más me sorprendió fue el motivo de su reacción. No sabía que se sentía de ese modo por Sasuke

–Tampoco él, –bromeó el pintor– Hace poco que lo descubrió y aceptó.

–Recuerdo a Sasuke y… de niño ya era muy guapo.

–Supongo, yo lo veo como… Sasuke.

–Entiendo. –Sonrió la chica– Habrá unos cuantos corazones rotos.

–Oh…

Sai ya no cuestionó nada, a pesar de todo, entendió el porqué de esa mirada melancólica en Sakura. La voz de Hatake los distrajo:

–Naruto está listo. Pakkun siguió el rastro, vamos.

El equipo se puso en marcha y en el corazón del rubio la ansiedad combinada con alegría dirigió sus palpitaciones. El equipo corrió buscando no perder tiempo y sus esfuerzo fueron recompensados al vislumbras una pequeña montaña que parecía poco natural.

000

Sasuke sintió el chakra conocido y ¿por qué no decirlo? Añorado. Caminó hasta su habitación y ahí se sentó a esperar. Debía concentrarse y dejar de pensar en Naruto y buscar una solución que le permitiera salir sin ser capturado, pues debía regresar con Orochimaru a Konoha y no como prisionero.

000

Los cuatro shinobis y la kunoichi. Al entrar en la guarida se dividieron. Kakashi con Naruto, Yamato con Sakura y Sai optó por ir solo, aun cuando Kakashi no estaba muy de acuerdo.

En cuanto se separaron, Sai corrió buscando una señal que le indicara donde se encontraba su amigo. Itachi no estaría contento de que este fuera apresado como criminal.

Una serpiente se arrastró frente al pelinegro y le informó:

–Sssasssuke essstá dosss puertasss adelante.

Sai escuchó y siguió las instrucciones. Sasuke escuchó la puerta abrirse intempestivamente y vio entrar a Sai.

–Sasuke, debes salir de aquí.

–Ya lo creo, pero si me voy me seguirán.

–Pues inventemos una distracción.

–…

–Atácame.

–Estás loco.

–No. Destruye el lugar si quieres, pero hazlo tan impresionante que no les dé tiempo de reaccionar.

Sasuke miró a su amigo y asintió. La explosión se escuchó por todo el lugar y los de Konoha se dirigieron a ese punto, una gran nube de polvo y los escombros que cubrían parte del lugar que una vez fue parte de la cueva los detuvo… A casi todos, pues Naruto brincó, corrió y evitó obstáculos para llegar a su objetivo, ese poder y ese chakra le eran muy conocidos… Sasuke estaba cerca.

Sai salió de debajo de unos escombros y sacudió su ropa. Sasuke saltó a la orilla del cráter que él mismo creó y estaba por irse…

–¡Sasuke!

El mencionando no deseaba girar la vista más la desesperación en ese grito lo venció y volteó. La imagen de un rubio mayor, pero con la misma sonrisa maravillosa que colmaba sus recuerdos, inundó sus sentidos.

El jinchūriki observó emocionado a Sasuke, se recreó con la imagen de este, erguido y arrogante, hasta ese modo de comportarse le pereció correcto, pues siempre imaginó al moreno como un shinobi como el que estaba parado en la orilla del agujero de roca. Enfrentando a cuatro shinobis y una kunoichi con la seguridad de salir victorioso.

Naruto lo miraba como si fuese su última esperanza y eso desestabilizó totalmente a Sasuke, mas no tuvo tiempo de ahondar en ese pensamiento, pues Kakashi, Sakura y Yamato llegaron al lugar.

–¡Sasuke Uchiha criminal rango S! ¡Ríndete y ven con nosotros! –ordenó Kakashi.

Sasuke se cruzó de brazos y miró con una ceja alzada a Jōnin. Dio un salto hasta ponerse frente al sensei.

–¡Chidori!

Gritaron ambos, sin embargo el Uchiha agregó:

–… ¡Nagashi!

Los rayos chocaron creando una onda de estática y electricidad que arrojó a los espectadores hacia los extremos. Kakashi al igual que Sai, Sakura y Yamato no pudieron detener su caído, mas Naruto si lo logró. El Uchiha miró al pintor y caminó hasta él, se acercó y lo ayudó a pararse.

–¿Estás bien?

–Si.

Naruto llegó hasta ellos y se colocó entre ambos.

–¡Deja de mirarlo, deja de poner tu atención en Sai!

El de Sharingan se quedó desconcertado y Sai se sacudió las ropas comentando:

–Naruto esta celoso.

–¡Eh! –atinó a decir Sasuke– Dobe estoy viendo que Sai no este herido.

–¡Yo también pude quedar herido! mira… –El rubio se buscó algún rasguño– Oh aquí…

Naruto se revisó mas no hubo heridas. Sasuke y Sai intercambiaron miradas.

–Debes irte, en lo que ellos están… –decía el pintor.

–¡¿Irse?! ¡¿De qué lado estás Sai?! Sasuke debe regresar a Konoha!

Sasuke se acomodó la espada y se dispuso partir. Naruto se interpuso en su camino encarándolo.

–¡No te lo voy a permitir!

–Este no es tu asunto.

–¡Lo es!

–Itachi te lo explicara, si tienes dudas pregúntale a él.

–¡Me importa un cuerno Itachi! –Sasuke detuvo su ida y miró al rubio…– Sasuke estoy feliz de verte… caminando y… debo agradecérselo a Orochimaru, pero no quiero que sigas con él.

La voz del Kyūbi se escuchó en la mente del rubio:

No te das cuenta que a este Uchiha no le interesa lo que tú quieras o pidas

–¡Cállate!

El moreno se cruzó de brazos.

–Si no he dicho nada.

–No hablo contigo…. Bueno no ahora…

Sasuke sonrió recordando viejos tiempos, en los que el dobe de Naruto no sabía ni explicarse.

–Debo irme dobe, pero

–¡Por favor no te vayas!... Ya tengo la respuesta.

–…

–Sasuke me gusta un Uchiha.

El aludido rodó los ojos.

–Eso ya lo sé.

–No lo sabes todo, me gusta un Uchiha y tuvo que irse para que me diera cuenta...

Que cursi e idiota

–¡Cállate ya!

El Uchiha se acercó al rubio y usó el Sharingan entrando hasta donde la enorme reja se erguía y el rubio estaba parado frente a ella. La cabeza enorme de Kyūbi salió por entre lo barrotes

Lo reconozco… Sharingan…

Kyūbi no Youko. –dijo Sasuke.

¿Me conoces?

–Me hablaron de ti e investigue.

Descendiente de Madara Uchiha.

–Algo de su sangre corre por mis venas.

Mirada que desteto…

Sasuke posó su mano sobre el demonio y este se retiró.

–Así que dobe ¿es con él con quien discutías?

El de ojos azules asintió y suspiró.

–¿Te irás?

–Debo irme.

–No escuchaste…

–Lo escuche…

–¿Y?

–No hay tiempo, pero lo habrá.

–¿De qué hablas?

–No pierdas esa alegría dobe y te prometo que aclararemos muchas cosas pronto.

–… Oh como lo de esa casa de citas donde te confundieron con un acompañante.

–¡¿Cómo supiste eso?!

El rubio tomó del brazo al moreno y lo acercó:

–Lo supe y no estoy nada contento. También que eres amante de Orochimaru aunque eso no lo creo…

–Vaya cuantas cosas para conversar –se zafó del férreo agarre Sasuke– Me voy, pero nos veremos pronto.

–¿Estás seguro?

–Palabra de… Uchiha.

Ambos salieron del interior de Naruto y Sasuke fue llamado por Orochimaru y se fue con él. Sai Y Naruto ayudaron a los otros del equipo a levantarse y ver si no estaban muy heridos, ninguno de los dos mencionó nada, ya habría tiempo en su casa para conversar.

Aunque la misión se consideró un fracaso, para el rubio y para Sai, fue todo un éxito.

000

Jiraiya no podía creer tanta confianza o debería pensar desfachatez, al ver las dos figuras que caminaban tranquilamente a la salida de la aldea. Al tipo de mascara no lo reconoció, pero el de perforaciones y de cabello naranja…. ¡Por Kami lo conocía demasiado bien!

El sannin dejó que estos se adelantaran y mandó a Gekomatsu para que les siguiera, su tamaño le daba mucha ventaja como espía. Si su destino era el que temía, debía adelantarse e informar a Tsunade y llevar a su familia a un lugar seguro.

Ai: Amor.

Ren: Flor de loto

Kaori: Aroma.

*Sanchas y Umechas, cortesanas que atendían a samuráis y burgueses.

**hōkan: Geisha masculino.

(1)Tora: Tigre

Muchas gracias a:

Alba marina, Linne-'Malfoy, Moon-9215, kaoryciel94, Zussi, Gelygirl, Inoshishi, jennitanime y noona kane.