Capítulo XVII
Los recién llegados observaron el barrio Uchiha que a pesar de estar alumbrado era silencioso y solitario. Orochimaru se quedó parado frente a una barda alta con un gran portón de madera.
–Uchiha…
–¿Si? –respondió Itachi.
–Esta ¿podemos verla?
Itachi se adelantó y abrió el portón, un camino de tierra conducía a una casa de un solo piso, pero por el estilo tradicional de la construcción abarcaba varios kilómetros, en un cuadro que dejaba dentro un jardín con un estanque, era muy perecida a la propia residencia Uchiha.
–¿Está disponible? –preguntó el sannin de cabello negro.
–Lo está. Era de la familia de médicos Uchiha.
–Oh es perfecta, incluso debe de haber algún laboratorio o…
Siguió diciendo Orochimaru, mientras se internaba en la construcción, acompañado de Kabuto. Jiraiya cubrió más a una dormida Kokoa y se dirigió a Itachi:
–Oye Uchiha… ¿No saldrá nada aterrador de alguna de las habitaciones? ¿O sí?
El de coleta miró con una ceja alzada al sannin y respondió:
–No, pero ahora ya se de quien aprendió esas locas ideas Naruto. –Jiraiya sonrió y caminó hacia la casa– Jiraiya alguno de ustedes debe ir por mantas a la casa.
–Sí, mandaré a Kabuto ya que tengo que soportarlo aquí que haga algo útil.
–Que no te oiga Orochimaru.
Itachi se giró hacia Juugo y Kimimaro:
–¿Se quedaran aquí o…?
Kimimaro vio al de cabello naranja y suspiró diciéndole:
–Es hora de hacer nuestra vida como una familia y ver crecer de lejos a Kokoa.
Juugo no respondió en cambió apretó a Yûki, su bebé a su cuerpo. Itachi señaló –frente a la casa donde se encontraban– una puerta que conducía a un camino lleno de árboles
–Eso, aunque no lo crean guía a una casa es un poco más pequeña que esta, pero está rodeada de un huerto que o -más bien diría- parece bosque. La familia que la habitaba se dedicaba a vender verdura y fruta que ellos mismo sembraban. Necesitará un poco de trabajo para podar los árboles y el huerto se llenó de hierba…
–Me gusta.
Escuchó Itachi por primera vez hablar a Juugo y lo vio encaminarse a la casa.
–Yo iré por las mantas, Juugo querrá conocer la casa. –dijo Kimimaro
El grupo restante siguió su camino. Naruto y Sasuke los alcanzaron y el moreno cuestionó.
–¿Y los demás?
–Ya encontraron una casa a su gusto. –explicó Sai.
Sasuke se quedó callado y Naruto tomó su mano.
–¿Qué sucede?
–Conocía a esas personas y…
–¿Te molesta que Itachi regale sus casas?
–No, me preocupa que él, que los conoció y convivió con ellos, se sienta mal por esto.
–Bueno él nos hizo trabajar mucho tiempo arreglando todo para las visitas.
–¿Visitas?
–Eso me dijeron, que alguien nos visitaría, pero ello dos si sabían que sucedía.
–Oh, lamento que te hayas sentido excluido.
–Todo está bien, si tú estás de regreso.
Yūkimaru se había adaptado bien a ir a lado de Itachi y a este le agradaba la tranquilidad de niño. Karin cada cierto tiempo giraba para ver feo al rubio que no se alejaba de Sasuke, Suigetsu se acercó a ella y murmuró.
–Eh, que el rubio es muy, pero muy cercano a Sasuke.
–¡Cállate!
Sai miró a la pareja y se adelantó para estar a su lado.
–¿Ustedes son amantes?
–¡¿Qué?!
–¡¿No?!
Sai se encogió de hombros:
–¿Vivirán juntos?
–Pues… –contestaba la pelirroja.
Suigetsu se adelantó a la chica y respondió:
–Yo quiero vivir solo.
–Yo… Sasuke… yo…
Los dos chicos miraron a la chica con curiosidad, ella se sonrojó y Suigetsu se carajeó, Sai solo ladeó la cabeza. El de colmillos señaló a la pelirroja y explicó.
–Ella quiere vivir con Sasuke.
–Oh… lo siento, pero en esa casa solo acomodamos los cuartos de Sasuke y Yūkimaru, nadie nos dijo que tendríamos más inquilinos.
A pesar de que la explicación fue cortés y sin malicia, Karin se deprimió y más con las risas casi histéricas de Suigetsu.
Itachi regresó por el grupo de jóvenes seguido por Kimimaro, que se cruzó de brazos y mencionó:
–Ustedes vivirán con nosotros, no confió en que estén solos.
–¡¿Por qué?! –se quejó Suigetsu.
Sasuke y Naruto se unieron a la conversación.
–Lo que importa es llegar a la casa, que ya casi es de día y no hemos descansado –concluyó Sasuke.
Y ahí Naruto notó como la chica miraba embelesada a este y siendo tan posesivo, el rubio colocó su manso sobre la del moreno. Claro que el gesto fue notado por todo incluido Itachi, pero este optó por no decir nada… por el momento.
000
Tobi dejó su máscara sobre el mueble y se acomodó los cabellos rebeldes, la mirada negra que le regresaba su imagen en el espejo casi no la reconoció, sin embargo Obito seguía en alguna parte de ese líder de Akatsuki. Los toques en la puerta lo alejaron de sus pensamientos internos.
–Adelante.
–No es algo extraño que nos alojemos en una cabaña.
–Oye de vez en cuando necesitamos algo de comodidad y buscar a esos dos y saber que mataron por una recompensa, me fatigó.
–¿Por qué mataron o porque no compartirán el dinero? –dijo sarcástico Pein.
–…
–Como sea, lo que hicieron tendrá consecuencias.
–Y no esperaremos a que vengan si no iremos a verlos.
–¿Llamaras a los otros?
–No es necesario.
Pein no agregó nada, sin embargo él tenía por costumbre no subestimar a sus rivales y optó por llamar a los otros Pein.
000
El sannin de los sapos buscó una habitación que diera al jardín y que estuviese cerca de la que Orochimaru había elegido, ahí acomodó a Kokoa en un futón. Kabuto había regresado con las mantas y futones y tuvo que aceptar que los planes del Uchiha habían sido llevados sin fallo, pues la casa estaba limpia y cómoda.
Jiraiya arropó a su hija y se levantó abriendo la puerta que comunicaba las habitaciones. Orochimaru lo vio y se cruzó de brazos:
–¿Si?
–Pues Kokoa ya duerme.
–Aha.
Jiraiya ignoró al pelinegro y comenzó a quitarse la ropa, el científico negó.
–Eres un descarado.
–Oye no voy a estar peleando de nuevo. Quiero estar con mi amante y padre de mi hija y eso es todo.
–Baka.
El de cabello blanco acomodó los dos futones y los colocó juntos, en lo que el otro sannin se preparaba para dormir, Jiraiya se acostó y levantó las mantas palmeando a un lado de él:
–Ven.
Orochimaru se giró muy dignamente y siguió poniéndose cómodo. Al terminar esperó que el de cabello blanco estuviese ya dormido, pero este seguía en su lugar y con la misma actitud. Orochimaru se rindió y se acercó a Jiraiya que lo abrazó y lo atrajo hacia él:
–Ni en mis mejores sueños creí que podría tenerte de este modo. Me pareces muy deseable, pero me temo que estoy algo cansado
–Ya estás viejo. –se burló Orochimaru, pero él también se sentía fatigado.
–Duerme.
Los dos sannin se dejaron llevar por el sueño.
000
Shisui se dejó caer fatigado en la cama. Apenas pudo zafarse de la vigilancia de Kisame y emprendió el camino de regreso a Konoha y había llegado por la madrugada.
000
Con todos los del grupo de Orochimaru alojados, Itachi llamó a Yūkimaru que estaba muy emocionado viendo a Sasuke que era muy diferente estando con sus dos amigos.
–Yūkimaru ya es hora de dormir, ven conmigo te mostrare tu habitación y ustedes no se desvelen.
–Aniki –se quejó Sasuke.
–Ve a dormir Itachi a tu edad ya no es bueno estar aún despierto. –bromeó Naruto
–Cállate Naruto.
Los tres chicos escucharon como Yūkimaru le preguntaba a Itachi:
–¿Cuántos años tiene Itachi-san?
–Oh yo tengo veinticuatro.
–Oh...
Los tres amigos sonrieron. Sai se levantó y ya se retiraba:
–¿Te vas Sai? –cuestionó Sasuke
–¿Por qué tan pronto? –dijo Naruto.
–Tengo sueño y no quiero hacer mal tercio.
–¿Y eso de donde lo aprendiste? –preguntó perspicaz el rubio.
–Oye a mí me molestaría que alguien estorbara cuando estoy con Gaara.
Concluyó el de cabello cortó y se fue sin más.
–…
–…
–Y yo que pensé que había cambiado. –comentó Sasuke.
–Algo, pero no tengas muchas expectativas
Naruto se acercó al Uchiha y a pesar del sonrojó en las mejillas de ambos, se tomaron de la mano y el blondo jaló al moreno para besarlo. El contacto duró hasta que ambos necesitaron respirar.
–Dobe…
–¿Si?
–Como… ¿Cómo supiste que era yo y no Itachi?
–Desde que te fuiste mi vida tuvo un vacío que ni Itachi llenaría y conforme pasaba el tiempo note que tú me hacías falta más que nadie y cuando me entere de que él tenía una pareja a decir verdad no me dolió, simplemente fue como una noticia más. Aunque sé que debo convencerte de que él ya no me interesa como hombre.
–Ciertamente, vamos a dormir.
–¿Juntos?
–En tus sueños dobe.
–Pues por lo menos.
Los dos chicos se encaminaron a sus respectivas habitaciones.
000
Itachi y Yūkimaru llegaron al cuarto que separaba la habitación de Sasuke e Itachi:
–Este es tu cuarto.
Abrió la puerta y le mostró al menor el interior. Yūkimaru caminó, dejó su pequeño atado –maleta– en la cama.
–Es muy grande. ¡¿Y tiene una ventana?! –Se asombró el niño castaño– Es que en las guaridas no había habitaciones con ventanas.
–Pero ahora que ya no tienen que esconderse, puede tenerlas. Bueno te dejo, la cama tiene mantas, pero si necesitas más, hay en el closet.
Itachi caminó hasta la puerta…
–Gracias Itachi-san.
–No tienes que darlas, al contrario gracias a ti por ser amigo de mi hermano cuando estuvo lejos de aquí.
El Uchiha mayor dejó al niño y llegó hasta su propia habitación la que cerró y luego se encaminó a la ventana y salió por ella hasta el jardín y de ahí. No corrió mucho cuando brincó cayendo en el patio de una casa. Recorrió el jardín caminando más tranquilamente y entró en la casa subiendo por las escaleras hasta una de las recamaras. Vio al habitante dormido y sonrió ladino; se acercó a este y rozó con su nariz el oído.
–Hey…
El otro se removió y fue abriendo los ojos…
–Hola…
Itachi le ayudó a desnudarse y meterse bajo las mantas.
–Afortunadamente no duermes en futón, si no ya te hubieses resfriado.
–No soy tan débil.
El Uchiha de coleta ignoró la contestación y se quitó la ropa uniéndose a su amante que de inmediato buscó su calor. Itachi lo acercó y lo besó, Shisui tomó las manos de Itachi y las colocó sobre su piel.
–Quiero… sentirte…
Itachi recorrió los músculos no prominentes de Shisui y este suspiró gustoso, luego siguió el mismo camino con la lengua y ya tenía gimiendo al mayor. El de coleta –ya deshecha– bajó hasta donde el falo de su amante pedía atención y lo lamio de la raíz a la punta arrancando nuevo suspiros a este, a continuación lo metió en su boca y lo sorbió haciendo que el de abajo se removiera cual serpiente.
–¡Vamos!
Gritó desesperado Shisui e Itachi inició con la felación, combinando ese placer con la intromisión de sus dedos en el interior del mayor para que este no resintiera a los intrusos. Shisui lo urgió:
–Oye… que ha sido… mucho tiempo…
–Ya lo creo dímelo a mí.
Itachi se acomodó entre las piernas de su amante y lo penetró sintiendo como el interior de este lo apretaba…
–Tranquilo… amor…
Shisui abrió los ojos –que había cerrado por el placer– y miró al de cabello largo, aún no acostumbrado a las muestras cariñosas de Itachi por lo que siempre lo asombraba. El mayor se incorporó y abrazó al menor dejando que el movimiento y roce de sus cuerpos, al igual que sus besos los llevaran a la cima del placer. Aun entrelazados y respirando con dificultad se fueron separando, pero no demasiado mirándose satisfechos. Los ojos de Itachi se estaban cerrando cuando Shisui los despertó:
–Itachi…
–…
–¡Itachi despierta!
–¿Por qué?
–El líder salió junto con Pein.
–Si, nos informó Jiraiya que venían para acá.
–Oh claro, pero antes pasaran por el otro equipo que está cerca.
–¿Quiénes?
–Hidan y Kakuzu.
–¿Ellos son los inmortales?
–A los que les dicen y dúo zombi –bromeó Shisui.
–¿Les dicen o les digo?
–Me conoces.
–…
–¡Es que eso parecen! –se justificó el mayor.
Itachi abrazó al otro y murmuró:
–Iré a buscarlos antes de que lleguen a Konoha.
–¿Crees que puedas convencerlos?
–Solo necesito convencer a uno de ellos.
–El más difícil.
–Lo sé, pero para eso tengo un as bajo la manga.
–Con ese tipo nunca se sabe.
–Descansa, que nos queda poco de esto –concluyó Itachi.
Shisui recostó su cabeza en el pecho de Itachi y este lo abrazó y ambos se dejaron llevar por el sopor.
000
Gaara y Kankurō se acomodaron las capas. Baki se le unió más tarde y el pequeño grupo inició su marcha. Temari los vio partir y rogó porque solo fuese una corazonada errada de su hermano pequeño. Gaara se quedó detenido un momento y llamó a Baki:
–¿Enviaste mi mensaje?
–Si Kazekage-sama.
El de ojos verdes utilizó su arena y la convirtió en transporte:
–De este modo será más rápido, estaremos en Konoha al amanecer.
Ninguno de sus dos acompañantes le llevó la contraria, no todos los días se veía al Kazekage estar tan ansioso.
000
A la mañana siguiente en la casa de los sannin estos dormían, pero con cierta niña entre ellos que se había colado por la noche entre ellos. Orochimaru no acostumbrados a dormir acompañado fue el primero en levantarse y prefirió dejar a esos dos durmiendo y él salió a ver si había víveres o tendría que buscar. Al llegar a la cocina, Kabuto ya estaba levantado y cocinando algo:
–¿Por qué te levantaste tan temprano?
–No estoy acostumbrado a este lugar y no pude dormir mucho.
–Ya lo harás, nos instalaremos aquí. Ya he visto el lugar y es lo suficientemente grande para poner un laboratorio.
–Orochimaru-sama… saldré por unos días…
–¿A dónde?
–Voy a mi casa…
–¿Es esa época del año?
–Si.
–Bien te veré en unas semanas.
El aroma de la comida despertó a los otros habitantes de la casa: Jiraiya y Kokoa y a una Karin que prefirió por regresar con Orochimaru que tener que vivir cerca de Suigetsu.
000
Itachi y Shisui llegaron a la residencia Uchiha el último aún bostezando:
–¿Por qué nos levantamos casi en la madrugada?
–Son las seis Shisui.
–¡Precisamente!
–De ese modo podemos entrenar un rato y después preparar el desayuno.
–Entreno contigo, pero no cocinare.
–…
Los dos Uchiha entraron y caminaron hasta el jardín donde se dispusieron a entrenar. Llevaban casi una hora haciéndolo cuando Yūkimaru salió de la casa y se sentó en el tapanco a observarlos. Shisui se detuvo y fue hasta él.
–¿Te despertamos? –bromeó, púes eran muy silenciosos
–No, me desperté temprano.
Itachi bajó de uno de los árboles y se unió a su pareja preguntando al pequeño:
–¿Ya quieres comer?
–Si quiere yo cocino Itachi-san.
–No Yūkimaru, aquí nos repartimos las tareas y tú eres muy pequeño para cocinar.
–Pero… –se negaba Yūkimaru que estaba acostumbrado a trabajar.
–No te preocupes, que seguro nos toca limpiar el piso o lavar los trastes –comentó Shisui.
–Además Orochimaru te quiere en su casa a mediodía para tus lecciones.
Yūkimaru ya no pudo objetar nada y entró con los dos adultos en la cocina y esperó en el banco conversando con Shisui en lo que Itachi preparaba todo, al terminar ellos acomodaron la mesa. El olor a comida inundó la cocina y comedor y se coló en las recamaras donde Sai fue el primero en reunirse al grupo. Entrando por la puerta Sai notó al invitado y sonrió:
–¿Ya te dejaras ver?
–Oh, pues el tiempo ya ha llegado.
–Entiendo, ¿Sasuke ya lo sabe?
–Le conté toda la verdad –aseguró Itachi.
–Entonces está bien, ayer recibí una nota de Gaara. Viene para acá.
–¿Por qué? –cuestionó Itachi.
–Dice que… –Sai se sonrojó y eso les pareció extraño a los dos Uchiha– Viene a protegerme.
–Akatsuki –terminó Shisui y hasta Yūkimaru alzó la vista de su tazón de arroz, ante la mención de ese nombre.
Se escucharon unos pasos en el pasillo y el grupo vio correr a los dos restantes. Naruto se lanzó patinado por el pasillo de madera llego antes.
–¡Te gane teme!
–¡Eres un tramposo dobe!
Los recién llegados se quedaron inmóviles viendo al Uchiha de cabello corto.
–Shisui… –susurró Sasuke y se acercó a la mesa.
El silencio y la tensión se palpaban en el ambiente. El mayor de los Uchiha se levantó y caminó hasta Sasuke, más contrario a lo que esperaba el rubio se interpuso en medio de ellos:
–¡No sé quién eres, pero no te acerques a Sasuke!
El nombrado sonrió, sin embargo debía enfrentarse él solo al hombre que mató a sus padres, y por eso tomó del hombro al rubio y lo retiró:
–Está bien dobe, él no estaría aquí si Itachi no lo hubiese permitido.
–Y yo no dejaría que nadie lastimara a mi hermano. –dijo este sin levantarse de su lugar.
–Sasuke… –decía Shisui.
–Tuvo que ser y sé que ya cargas con un gran peso, ese del que libraste a Itachi… solo… trabajemos para que nadie más tenga que realizar una misión como esa.
Sasuke se sentó y llamó al rubio a su lado que obedeció y ya estaba comiendo cuando preguntó:
–¿Y quién eres?
Todos rieron, pues el rubio le había dado más importancia a la comida que al invitado: Shisui aun sonriendo respondió:
–Soy Uchiha Shisui y el… –vio a Itachi, pero este no respondió la mirada– novio de Itachi.
–¡Oh tú eres…! –Naruto no terminó la frase, sonrojándose hasta las orejas.
Sasuke no pregunto, pero se dijo que lo haría más tarde. Estaban terminando de desayunar cuando Itachi mencionó:
–Naruto ¿Cuándo empezaras tu entrenamiento?
–Mañana.
–Pues entonces solo tenemos hoy.
–¿Para qué?
–Conviviendo con tres Uchiha y que no aprovechemos conocer a Kyūbi es una tontería.
Terminó Itachi. Naruto se rascó la nuca:
–No entiendo.
–Naruto el Sharingan puede manejar a un Bijū y…
Sasuke le relató lo que se conocía de Madara Uchiha. Sai y Yūkimaru escucharon atentos en lo que Shisui e Itachi salieron para preparar todo. Yūkimaru y Sai lavaron los trastes en lo que Sasuke terminó el relato.
Naruto se quedó sentado sin decir palabra. Sasuke se sentó al lado del de ojos azules.
–No hay nada que temer Naruto, él es un demonio, sin embargo no creo que sea idiota y con tres Sharingan no se opondrá.
–No quiero lastimar a nadie.
–No lo harás y si sucede no serás tú.
–…
–Sasuke tiene razón. –opinó Sai.
La puerta se escuchó y el niño gritó emocionado:
–Yo voy a abrir.
–Él es un niño muy tranquilo –dijo Naruto.
–Si lo es –respondió Sasuke.
Sai fue hasta la sala dejando que eso dos estuviese solos, y para recibir a los o él invitado.
000
El dúo inmortal se adelantó pero Pain los llamó:
–En las cascadas nos veremos, no entren a la aldea.
Hidan y Kakuzu no respondieron, pero los líderes sabían que obedecerían… dentro de sus posibilidades.
–¿Por qué no quieres entrar a Konoha? Ya he mandado a llamar a los otros.
–¿Los otros?
–Lo otros caminos.
–No es que no quiera que nadie entre, tus caminos podrán hacerlo, pero no quiero a nadie más aquí, presiento que algo nos espera.
–¿Lo crees?
–Hay un Uchiha en esa villa, no he podido deshacerme de él y por desgracia es uno de esos llamados genios.
–¿Le temes?
–Tengo curiosidad, no creo que se haya quedado cruzado de brazos.
000
Yūkimaru llegó hasta la puerta y abrió. El joven pelirrojo que estaba parado esperando, lo miró con curiosidad.
–Buenos días.
–¿Quién eres?
–Soy Yūkimaru desde ayer vivo en la residencia Uchiha.
–Oh, vengo a ver a… Sai.
–Entre por favor ¿es su amigo?
Gaara sopesó la posibilidad de decir que era su novio, pero no creyó pertinente revelarle semejante información a un niño, seguro que Itachi lo acusaba de corrupción de menores o algo así.
–Soy amigos de Sai y Naruto.
–¿Y de Sasuke-kun? –dijo inocente el niño
–¿Sasuke está aquí?
Gaara se tensó. El niño parecía muy normal, sin embargo el pelirrojos sabía que los shinobis podían ser unos maestros del engaño y Yūkimaru podía ser un cómplice del Uchiha menor. Entró a la sala dispuesto a luchar con Sasuke y ayudar a su novio y al rubio –si ellos estaban en peligro–, más nada lo preparó para lo que vio…
Sasuke estaba en el piso y encima de este Naruto y Sai… le estaba haciendo cosquillas. Yūkimaru se tapó la boca para no dejar oír su carcajada.
–…
Sasuke miró al recién llegado y se puso rojo cual tomate.
–Dobe… Sai…
No podía hablar por las risas. Sai levantó la vista y se levantó saludando.
–Gaara…
Se acercó y lo besó. Gaara recibió el beso hasta que recordó a Yūkimaru.
–Sai, el niño.
–¿Yūkimaru? ¿Qué tiene?
–Bueno… él nos vera… y
Sasuke ya estaba de pie y respondió.
–Yūkimaru ha convivido con parejas de este tipo y hasta hijos tienen, mapache.
–¡¿Qué?!
Sasuke se arregló la ropa y se sentó invitando a pelirrojo, le relató parte de la historia y este escuchó atentamente hasta que concluyó y Gaara dijo:
–¿Por eso Tsunade no me ha recibido?
–Seguro que Oba-chan se está escondiendo –aseguró Naruto.
–¿Por qué?
–No sabe cómo tomaras todo esta… situación. –opinó Sai.
Gaara asintió y luego preguntó.
–¿Por qué estaban hace un momento así?
–El teme que dice que ya es mayor para reír por cualquier cosa.
La conversación terminó cuando Itachi entró seguido de Shisui.
–¿Kazekage?
–Uchiha…
––Bueno, pues aprovechando ¿por qué no dos jinchūrikis? –dijo el de coleta.
El grupo salió al patio, pero Sasuke detuvo a Yūkimaru:
–Debes ir con Orochimaru.
El niño suspiró, pues deseaba saber que harían, sin embargo sus lecciones no debían ser interrumpidas.
En el jardín Itachi llamó a Shisui y los dos se colocaron juntos.
–Los Bijū son parte de ustedes y sin ellos morirían, ya es hora que los conozcan y que ambos sean cómplices por la sobrevivencia.
–¡Pero son demonios y asesinan personas! –gritó el rubio.
–Naruto para ser shinobi juzgas muy duramente a otros. –expuso Itachi.
–¡Por su culpa me trataron siempre como un monstruo!
Gaara bajó la cabeza al escuchar esa frase del rubio. Sasuke caminó hasta Naruto y lo tomó del hombro.
–Para mí nunca lo fuiste.
–…
–Déjanos mostrarte que debe de haber un punto de entendimiento con el Kyūbi, lo necesitamos a nuestro lado te necesitamos a nuestro lado Naruto.
Aseguró Shisui y el rubio tomó la mano de Sasuke y este no se alejó:
–¿Estarás conmigo? –preguntó con mirada anhelante.
–Siempre.
Sai abrazó por detrás a Gaara.
–Yo estaré aquí, a pesar de no ser Uchiha puedo ayudar, no me moveré de aquí.
Los dos jinchūrikis estuvieron listos y avanzaron hasta estar frente a los dos Uchiha mayores a los que se unió Sasuke.
–Iniciemos con el Kyūbi y Naruto…
Los tres entraron y el rubio los observó:
–Vamos Naruto, llamó Sasuke.
Caminaron por los pasillos hasta llegar a la celda. El demonio de pelaje rojizo los vio y se acercó a los barrotes:
–Vienen a usarme como arma –aseguró el zorro.
–No tenemos esa intención. –Explicó Itachi– Naruto quiere verte y… hablar contigo.
–¡¿Hablar?! Siempre hablo con él ¿o no escucha mi voz que pide víctimas?
Naruto apretó los puños más no cedió a enojarse.
–Tu vida dentro de esta celda, no es lo que se esperaría un demonio de tu envergadura y aún así te niegas a dialogar con tu casero. –mencionó Itachi.
–No lo es por mi voluntad.
–Podrían haberte matado –aseguró Shisui.
–Eso hubiese sido la mejor solución –sentenció Sasuke– pero los padres de Naruto no pensaron en lo que hicieron.
Los presentes miraron a moreno notando que este no bromeaba.
–Estando cerca de la muerte fue lo único que se nos ocurrió para proteger a nuestro hijo…
Se escuchó una voz que venía de uno de los pasillos. Minato llegó caminando hasta el grupo y se detuvo frente al rubio:
–Pensé que te vería en una situación diferente.
–Con su muerte inminente –opinó Sasuke.
–Creo que me no soy de tu agrado verdad muchacho –dijo Minato.
–No me agradó que usaran a Naruto como un contenedor.
–Sasuke… –regañó Itachi sabiendo que el Yondaime no estaría contento por los reclamos.
–Déjalo Itachi, creo que entiendo un poco su forma de pensar y es muy importante para mi hijo como para golpearlo ¿verdad Naruto?
Naruto seguía con la boca abierta sin poder creer que su padre fuese el renombrado Rayo amarillo.
–¿Naruto?
El rubio reaccionó y señaló a todos con el dedo acusador.
–¡Ustedes sabían!
–Yo lo imagine y Orochimaru me lo confirmó, más apenas te lo iba a decir –expuso Sasuke.
–¡Basta de charlas cursis! ¡Maldito Minato! –gritó furioso Kyūbi.
–No hemos venido a pelear Kyūbi no Yōko. –habló Shisui– Venimos a conservar ambas vidas: la tuya y al de Naruto.
–Si piensas que voy a ser amigo del mocoso y dejar que use mi forma…
–¡De verdad podría hacer eso! ¡Seria genial ttebayo! ¡¿Te imaginas Sasuke?! ¡Poder ser un zorrote enorme!
–Si dobe, sería genial.
Todos los adultos sonrieron y Minato llegó hasta el Kyūbi:
–No te pido que lo ayudes, pero tampoco lo presiones.
–Pobre niño –se burló el zorro.
–¡Mugroso zorro con pulgas ttebane! ¡O cooperas o te las veras conmigo!
Todos se giraron en dirección de dónde venían esos gritos y notaron una pelirroja con cadenas a su alrededor y con el cabello hondeando:
–¡Kushina! –exclamó Minato.
–Ahora esto se volvió una reunión familiar –se quejó el zorro.
Shisui se acercó discretamente a Itachi:
–¿Tú sabías algo de esto?
–No, créeme que no hubiese entrado con esos dos aquí.
–Son de temer ¿verdad?
–Si.
Kushina ya estaba abrazando a Naruto y pidiéndole perdón en lo que este estaba en shock y es que saber que tu padre fue Hokage era una cosa, pero que tu madre fue jinchūriki era demasiado. La pelirroja se separó de su hijo y miró a Sasuke.
–¿Es tu pareja hijo?
–Si… –respondió con sonrisa boba el rubio.
–Eres preciosa, siempre supe que los Uchiha tenían chicas muy guapas y eso que Mikoto juró y perjuró que eras varón ttebane y…
–¡Soy varón! –gritó enojado Sasuke.
La pelirroja alzó una ceja y Naruto tuvo que intervenir, pues no deseaba hacer enojar a su novio y que no le diera…
–Mamá, Sasuke es mi novio.
–Oh…
Itachi se acercó y llamó al orden.
–Estamos aquí para ver a Kyūbi.
El zorro estaba acostado, con la cabeza recargada sobre sus patas delanteras dejó oír su risa irónica:
–Ustedes los humanos son muy divertidos.
Shisui aprovechó y dijo:
–Pues podrías salir de vez en cuando a divertirte como nosotros.
–El chico no me lo permitiría.
–Podríamos llegar a un acuerdo –mencionó Minato.
–No lo sé, también puedo esperar a que el mocoso se muera.
–O también ser rendido por el Sharingan –cortó Itachi.
–¡¿Me amenazas?!
–Te informó.
Las miradas se encontraron y fue una batalla de voluntades, más el Kyūbi era un dios y Shisui y Sasuke tuvieron que unirse al duelo.
–Basta Kyūbi, yo no quiero vivir combatiendo conmigo mismo. ¿Por qué no podemos hablar y arreglar esto? –cortó Naruto que se sentía apoyado por su padres.
Todos quedaron expectantes a la espera de una respuesta del zorro…
–Mi nombre es Kurama. Y el que me dio ese nombre fue el sabio de los seis caminos…
Kurama relató la historia de las siete bestias sagradas. Al concluir los Uchiha tenían un arma más para convencer al Ichibi.
–Por lo pronto hay que mostrarle a Naruto como manejar el poder de… Kurama-sama –dijo adulador Shisui.
–Pero ustedes no tiene ese tiempo ¿no es así? –aseguró Kurama.
Itachi recibió la mirada del Bijū y se cruzó de brazos:
–Akatsuki está en camino a Konoha.
Minato y Kushina abrazaron a Naruto y lo besaron deseando quedarse, más solo les restaba rogar por que su hijo no saliera lastimado en esa inminente batalla. El rubio los vio partir y unas lágrimas corrieron por sus mejillas. Sasuke se acercó y lo abrazó. La despedida de Minato y Kushina fue muy efusiva y dolorosa, sin embargo al salir, Naruto sonrió:
–Ellos me amaban.
–Te aman –corrigió Itachi.
–Y Kurama es un buen tipo.
–…
–…
–…
–¡Seguro que lo es ttebayo!
Los dos que esperaban llegaron hasta ellos:
–¿Quién es Kurama? –preguntó Sai.
–Explicaremos en lo que nos reponemos. –dijo Sasuke que se sobaba los ojos.
Horas más tarde los Uchiha y Gaara visitaron al Ichibi. Kurama lo llamó por telepatía y este a pesar de que se resistió escuchó el consejo del zorro.
–Puede estar siempre en esa oscuridad repudiado por tu jinchūriki y morir cuando muera -si ya lo han decido en la aldea de la arena- o escuchar y cooperar, además si no lo haces… estar bajo el poder de los ojos malditos no es agradable y pueden acabar con tu mente cuando les dé la gana.
–Tú por que no pudiste con Madara.
–Era uno… estos son tres y uno con el poder de Izanagi.
–…
Por supesuto que no fue fácil convencer a Shukaku, pues este debía hacerse el difícil como su personalidad se lo exigía, sin embargo también lo convencieron aunque con algunas restricciones, siempre que saliera debía hacerlo con un Uchiha cerca.
Todos terminaron medio muertos de cansancio después de las entrevistas, por lo que Sai salió a comprar comida acompañado de Yūkimaru.
Naruto se acomodó en su cama, estaba feliz de ya no tener que lidiar con el Kyūbi, más estaba triste por recordar a sus padres. Sasuke entró a la alcoba y se sentó en la cama acariciando las hebras rubias.
–Mi Dobe…
–…
Sasuke se recostó y abrazó al de ojos azules.
–Te quiero.
–Y yo a ti Sasuke.
El moreno sintió las manos del blondo recorrer su cuerpo y… le dejó. Naruto desnudó al moreno y este sonrió tenuemente –en su caso una gran sonrisa–, los dos eran inexpertos, pero juntos probarían y mejorarían con el tiempo, pues no esperaban cambiar o terminar con su pareja. Sasuke ayudó al otro a retirarse la ropa y desnudos se sentaron frente a frente con las piernas cruzadas, admirándose. Naruto tocó con la yema de los dedos las mejillas blancas, subiendo hasta el cabello negro.
–Eres perfecto.
–Tú no estás mal –bromeó el moreno.
No lo aceptaban por vergüenza más su cuerpos lo demostraban y es que a los dos les gustaba lo que estaban viendo, pues sus hombrías ya estaba irguiéndose. Naruto fue el atrevido que posó una de su mano en el pene de Sasuke y lo acarició, el moreno se sonrojó. Pero no le retiró la mano y aun tímido copió el gesto, se masturbaron juntos, pero la mirada azulina captó las mejillas sonrojadas y los labios húmedos del contario y no pudo quedarse quieto y lo acostó posándose encima de él.
–Na…ruto…
El rubio recorrió el cuerpo marfileño saboreando cada musculo y borde del mismo hasta llegar a las nalgas, las que separó para saborear ese lugar que para Sasuke era vergonzoso hasta mostrar y que decir que el rubio hiciese eso. El jinchūriki se medió incorporó y miró a l moreno.
–¿Crees que… podría…?
–Que no hiciste eso para llegar al final dobe.
Afirmó Sasuke y tuvo que usar todo su valor para abrir las piernas. Naruto entendió y se fue introduciendo y a pesar del dolor de ambos, terminaron unidos y se abrazaron sonriendo. El movimiento fue lento y muy corto, sin embargo para ellos fue el paraíso alcanzado en vida.
Naruto se recostó en el pecho de su amante y sonrió radiantemente Sasuke tenían el poder de inclinar la balanza y dejar ese día como el más feliz de su vida.
Cuando entrada la noche Sai los llamo a cenar, los encontró dormidos, muy abrazados; los hubiese dejado de ese modo, más todos debían reponer fuerzas y saltarse la cena no era bueno. Dejando a los tortolos, Sai fue hasta su cuarto y observó a Gaara que por primera vez dormía plácidamente, pues Shukaku conversaba con Kurama. Lo despertó muy a su pesar y ambos bajaron a la cocina donde ya los esperaban los demás. Cenaron en familia.
Al terminar Shisui e Itachi salieron para ver a los sannin y se llevaron a Yūkimaru con ellos, pero antes Itachi se giró hacia lo cuatro y sentenció:
–Respeten mi casa, mocosos, no quiero…
–Vámonos ya Itachi –llamó Shisui y los jóvenes suspiraron aliviados y agradecidos con Shisui.
–Uchiha metiche –masculló Gaara.
Sai sonrió y lo tomó de la mano para dirigirse a su recamara:
–Los vigilare –se escuchó decir a Sasuke.
Sai se giró:
–No creo que tengas tiempo, Naruto no te dejara salir y cubre ese chupetón que tienes en el cuello:
Sasuke se cubrió las manos con el cuello y se giró a ver al rubio con el Sharingan activado. Este alzó las manos y negó:
–No es cierto, a mí no me gustaría ver tu hermosa piel marcada, además no me voy a arriesgar a que Itachi me hunda en el Tsukuyomi.
–Vamos a dormir dobe.
–¿Juntos?
–…
Naruto tomó eso como un sí y al ver a Sasuke avanzar se dijo que valía la pena estar en Tsukuyomi un rato. Sasuke era su pareja… ¡Y que se jodieran todos los Tora del mundo!
000
Shisui corría detrás de Yūkimaru e Itachi los vio jugar, tal vez un hijo más adelante sería genial, pensó el de coleta. Llegaron a la casa de los sannin y el niño gritó victorioso:
–¡Yo gané Uchiha-san!
–No lo niego.
Tocaron y la puerta fue abierta por Karin que se sorprendió, pero de inmediato buscó entre los visitantes a otro de los Uchiha.
–Sasuke-kun no vino –mencionó el niño castaño.
El gesto de la pelirroja fue de derrota. Los Uchiha se miraron y negaron, entrando siguiendo a la kunoichi y al niño. Kabuto iba por el camino rumbo al laboratorio cuando vio al castaño:
–De nuevo por aquí Yūkimaru, te gustan mucho las lecciones de medicina.
–Si me gustan Kabuto-sempai, pero no es por eso que vine. Vengo con ellos.
Los Uchiha llegaron hasta el grupo y saludaron:
–Buenas noches Kabuto, venimos a ver a tu sensei. –explicó Itachi.
–Estamos acomodando el laboratorio, vengan por aquí.
–Yo voy a ver a Kokoa.
Dijo el niño y se alejó rumbo a la casa. Los tres Uchiha y el médico, se dirigieron al ala en el fondo. Al llegar entraron y vieron que el lugar ya estaba casi listo.
–¿Han trabajado todo el día? –preguntó curioso el mayor de los Uchiha.
–Tuvimos un poco de ayuda con Jiraiya y Karin.
–¿Y qué les trae por aquí? –dijo Orochimaru.
Itachi se sentó en una de las sillas y llamó a Shisui:
–Tu sueño hecho realidad Orochimaru… Shisui necesita el tratamiento que nos proporcionaste a Sasuke y a mí.
–¡¿Quieres decir que…?! –preguntó anhelante Orochimaru.
–Si los ojos que poseen el Izanagi –tentó Itachi– Claro que ya sabes las condiciones.
–Por supuesto. Puedo estudiarlo sin tratar de robarlos. Tenemos un trato –Los dos Uchiha asintieron– ¿En este momento?
El silencio de los Uchiha fue la respuesta.
–Vaya, ya están cerca ¿cierto?
–Lo están. –Aseguró Shisui
–Kabuto, llama a Jiraiya. En lo que el viene, iniciemos –el sannin de cabello largo llamó a Shisui– Ven recuéstate aquí.
La revisión fue exhaustiva, pero todos eran shinobis y estaban acostumbrado a trabajar horas sin descanso. En lo que Orochimaru revisaba al mayor de los Uchiha el menor conversaba con Jiraiya sin despegar la vista de lo que sucedía en la camilla.
000
A la mañana siguiente. Tsunade se paró de su lugar en el escritorio y miró por el ventanal observando las figuras de Jiraiya y Kokoa que se reflejaban en él:
–Es tu hija de eso no hay duda y de…
–Oye que hablas de mi pareja.
–Cállate Jiraiya.
El sannin se encogió de hombros:
–Saldré con los Uchiha, quiero que los protejan aquí.
–Por supesuto.
–¿Has visto a los del consejo?
–No.
–¿Te estás escondiendo? –cuestionó burlón Jiraiya.
–… Como sea, llamé a Kakashi.
–¿Y?
–¿Quieres que la vean? –señaló a Kokoa.
–No.
Jiraiya convocó a un sapo. Kōsuke apareció y el hombre le pidió:
–Llévala con su padre.
–Si Jiraiya-chan.
El sapo y la niña se retiraron y la Hokage regresó a su lugar.
La puerta se abrió intempestivamente y entró Shizune apresurada:
–Tsunade-sama han visto a dos akatsukis cerca de las cascadas.
La rubia se levantó de inmediato:
–¿Cómo son ellos?
–Según el reporte de los guardias -que también dijeron que ellos parecen no querer atacar-, uno es de cabello claro y trae una guadaña, el otro tiene cubierta la cara, solo los ojos son visibles.
Tsunade miró a Jiraiya y este se levantó:
–Ya han llegado… afortunadamente no son los líderes. Iré con los tres Uchiha…
–¿Tres Uchiha? –dijo la rubia.
–Él regresó. No mandes a nadie por el momento.
–Tengo que hacerlo.
–Pero no sabes como actúan eso dos.
–Como contención, en cuanto regreses mandaremos refuerzos, no me agrada que anden merodeando por la aldea. Shizune llama a Asuma.
–Si Tsunade-sama.
El sannin de los sapos no estaba de acuerdo en arriesgar a shinobis por nada, sin embargo no podía ir en contra de la Hokage, lo único que podía hacer era ir veloz en busca de Shisui e Itachi para saber más de los visitantes y preguntar si ya era hora de salir a recibirlos.
000
Hidan fuel el primero que vio al grupo de shinobis y se sentó en una roca algo fastidiado:
–¿Seguro que no podemos atacarlos?
–Yo nunca dije eso.
–¿No se molestara el Líder?
–No lo creo.
Por otra parte Asuma observó al par de akatsukis y llamó a Shikamaru.
–Los rodearemos, pero tú no te separes de mi lado.
–Está bien Asuma-sensei.
–No hay que subestimarlos, ni caer en el error de pensar que no atacaran –sentenció el de barba.
000
Itachi se colocó el chaleco verde y le dio uno a Shisui. Los más jóvenes los veían con curiosidad y ansiedad. Naruto fue el que se atrevió a decir:
–¡¿De verdad no podemos ir con ustedes?!
–No, ustedes se quedarán en la aldea hay que protegerla.
–¡Pero…!
–Naruto contamos con ustedes. Esto no es un juego y ellos no son tan tontos como para atacar las afueras de la aldea sin llegar al interior –explicó Itachi–Si detenemos a unos, los otros seguirán su objetivo hasta que no reciban una orden de cesar, y los segundos cuentan, en ese tiempo pueden destruir Konoha.
–Bien Uchiha, nosotros nos quedaremos aquí y ayudaremos –dijo Gaara.
–Cuento con eso. Necesitamos a los Bijū. Sasuke se quedarán con ustedes por si acaso, pero considero que ellos cumplen su palabra y no intentaran escapar de su encierro. –opinó optimista Shisui–Aniki, primo, ellos no destruirán Konoha y no se acercaran al barrio Uchiha. –dijo Sasuke.
–¡¿Son primos?! –pregunto asombrado Naruto.
–Dobe en que cosas te fijas en estos momentos.
––Recuerden llevar a Yūkimaru con Orochimaru. –mencionó Itachi.
–Lo haremos y pasaremos por Yûki. –afirmó Sasuke.
Los mayores partieron y en la calle cerca de la entrada ya los esperaba Jiraiya. Los tres saltaron por los tejados hasta alcanzar la puerta del frente de la aldea y la pasaron. El sannin informó:
–Pasare con el equipo que envió Tsunade, luego me uniré a ustedes.
000
Orochimaru llevaba un candil y Kokoa se iba aferrando a él, bajaron seguidos de Kabuto y Karin y por supesuto Kōsuke no dejaba a la niña.
–No te preocupes Kokoa esta oscuro, pero cuando prendamos las velas ya verás que cómodo y tranquilo es.
–¿Por qué debo quedarme en este lugar?
–Protección mi niña, además no te quedaras sola, Yûki y Yūkimaru estarán contigo y Kōsuke también.
–¿Y ustedes?
–Nosotros estaremos arriba.
–¿De verdad?
–¿Te he mentido alguna vez?
–No Oto-san.
Kabuto y Orochimaru prendieron las velas y el lugar –como lo prometió el sannin– estaba limpio y había varios cojines y algunos pergaminos. El pelinegro dejó a su hija con la pelirroja y subió seguido de Kabuto. Estando en la sala Orochimaru ordenó:
–En cuanto lleguen los otros hay que poner protecciones.
–¿Aparte de las que tiene el barrio?
–Definitivamente.
000
Pein señaló el otro lado de una colina y Obito escuchó lo que dijo:
–Mis caminos ya están aquí.
–Son veloces.
–Si.
–Que entren a Konoha.
–Bien.
000
Tsunade escuchó las alarmantes noticias: Estaban siendo rodeados por el grupo de la capa negra y nubes rojas. Los shinobis se prepararon y ella estuvo lista para proteger la cuidad de fundó su abuelo. Jiraiya les había proporcionado la información que le dio Shisui, dependía de ellos utilizarla bien.
000
Itachi iba por la delantera y Jiraiya lo alcanzó:
–¿Y ya nos dirás cual esa tu arma secreta?
–Si.
El ruido en la copas de unos árboles los distrajo, otro shinobi se les había unido
–Es él.
–¡Yo! –saludó el recién llegado.
Miles de gracias a todos:
Alba marina, Zanzamaru, Linne-'Malfoy, Moon-9215, Zussi y jennitanime.
