Capítulo XIX

Naruto sintió una mano posarse sobre su hombro y estaba a punto de golpear a quien lo tocaba…

–¡Sasuke!

–¡¿Me ibas a pegar?! –preguntó ofendido Sasuke.

–… –El rubio dudó unos segundos– ¡No!

Sasuke le dio con golpe en la cabeza y este solo se sobó, mientras el Kyūbi casi se moría de risa comentando «Te tiene en su manos».

000

Gaara llegó hasta donde el hombre de cabello largo y de color naranja era sometido por los tigres de Sai, e Inoichi trataba de llegar a la persona que movía los hilos. Shikaku usó su jutsu para que el de perforaciones no se moviera, pues lo tigres de fuego estaban quemándolo y si eso seguía ya no tendría como llegar al titiritero.

Gaara se acercó a Sai y Shikaku comentando:

–El que combatimos, era como un muñeco que era movido por chakra ajeno a él.

–Este también –explicó Shikako– Lo que queremos hacer es llegar al verdadero.

–Eso sería el termino de esto –confirmo el kazekage.

000

En el gran árbol, Nagato se aferró a su silla y llamó a Konan:

–Ellos tratan de llegar hasta aquí.

–¿Lo pueden hacer?

–Ya no sé qué pensar de esto shinobis, pues no hay miedo en sus corazones y han destruido a cuatro de mis caminos, ya solo restan dos.

–¡Nagato por favor! –rogó la chica.

El pelirrojo la miró y asintió sabiendo lo que ella pedía:

–Lo traeré, aunque solo lo salve a él.

El pelirrojo llamó al Camino Deva –Yahiko. La misión había sido un fracaso y con eso que existiera Akatsuki ya no era viable, si varios de sus miembros ya no vivían.

000

Itachi se colocó delante de Pein, Shisui detrás de este y Jiraiya se fue acercando:

–No eres el original.

–¿Ya no me reconoce sensei?

–Tú ya no lo haces he estado aquí un tiempo y no me tomaste en cuenta o será que tu amo estaba ocupado moviendo esos chakra en Konoha.

–…

Pein se puso en guardia. Jiraiya usó su cabello y lo lanzó para cortar en pedazos al rival. Sin embargo este lo rechazó solo con un movimiento de su mano. Los kunai que Shisui mandó, fueron repelidos y guiados de regreso hacia su persona.

–¡El rinnegan en los ojos y por eso todos los elementos! –expuso Jiraiya.

–Nunca lo había visto –aseguró Itachi.

–Yo si –dijo Shisui– En él –terminó burlón.

Los dos restantes de trio de shinobis de Konoha, lo miraron con una ceja arqueada.

–Si no me dejan partir, usare el Shinra tensei y todo esto será un campo de tierra.

–Hazlo –retó Jiraiya.

Pein se concentró y... Todo se detuvo, pues una especie de hoyo negro apareció y de él Obito salió llevando en un brazo el cuerpo de Kakashi. Al verlo, los de Konoha retuvieron la respiración temiendo que el copynin estuviese muerto. Obito se acercó y aventó el cuerpo del de cabello gris a los de Konoha:

–Aun respira, pero no puedo asegurar que sea por mucho tiempo.

Itachi dejó que Shisui si hiciera cargo de Hatake y se giró buscando la mirada de Jiraiya. El sannin asintió como confirmación de que ellos enfrentarían a los de Akatsuki. Mas el de perforaciones se giró para emprender su camino:

–¡¿A dónde vas?! –cuestionó nada contento Obito.

–Me voy. Me mentiste y solo me queda un camino no lo voy a arriesgar por algo que no ganaremos… por el momento. –Pein vio a los de Konoha– regresare.

–Hazlo, pero para realizar una alianza. –lanzó Itachi esperando al reacción de Pein.

–Eso no lo decido…

–Te habló a ti… el que está detrás.

Nagato en el árbol sopesó el ofrecimiento, pero necesitaba pensarlo detenidamente y hablarlo con Konan. El pelirrojo habló por medio de Yahiko:

–¿Cómo confiar en la palabra de un simple shinobi?

–¿Y si no fuera un simple shinobi?

–…

–Cuando sea Hokage te mandare una invitación para que esa alianza entre nuestras aldeas se, de.

–Quiero verlo Uchiha.

Pein desapareció y Obito se quedó asombrado ante ese intercambio de palabras que se había dado y que lo había dejado sin equipo con el cual seguir el plan, pues los miembros restantes; Kisame y Deidara serían felices si fuesen libres de Akatsuki.

–¿Podemos seguir con el combate o…? –preguntó Itachi.

–Acabas de desarmar parte de mi plan y me preguntas eso ¡maldito mocoso! Todos ustedes son unos entrometidos. Les daré una oportunidad.

Itachi no respondió al insulto, pues ambos eran Uchiha y sabían que necesitaba una excusa para ciertas cosas… En el caso de Obito, darle otra oportunidad a las explicaciones de Kakashi… y saber más de lo que este había confesado. Sin embargo Obito no iba a aceptar eso y era mejor culpar a Itachi y los otros de intervenir en sus planes.

000

Orochimaru sintió como cada uno de los chakra invasores fue desapareciendo y cuanto el último lo hizo, salió hasta la entrada que cuidaba Manda:

–Terminó.

–Sssi, esss una lássstima que no pudiesssemosss intervenir.

–Ya será otra vez. Puedes irte.

El gran reptil desapareció en una bola de humo y el sannin regresó hasta donde Kabuto vigilaba la entrada de su casa. Al verlo su discípulo llegó hasta él y Orochimaru informó:

–Avisa a Kimimaro que acompañe a los visitantes que ya pueden salir.

–Si Orochimaru-sensei.

El sannin entró a su mansión y ahí fue directo a la entrada de sótano donde Karin y Suigetsu montaban guardia.

–Suigetsu busca a Sasuke y quédate con él, Karin busca a la Hokage y pregúntale ¿Qué hacemos con los visitantes?

–Pero…

Se negaba la pelirroja deseando cambiar de lugar con Suigetsu, este solo sonrió burlón:

–Es una orden Karin.

Cortó el sannin y bajó las escaleras. Buscó a los tres niños y los vio jugando con algunos muñecos.

–Vamos, salgan a jugar un rato –dijo el de cabello negro.

Kokoa corrió y antes de subir las escaleras abrazó las piernas de su padre. Yūkimaru alzó en brazos a Yûki y subió. Orochimaru los siguió y estando fuera, estos corrieron al jardín sin percatarse de que esa salida significaba que la invasión a Konoha fracasó y que lo shinobis de esta, habían vencido.

000

Naruto y Sasuke caminaron por las calles desiertas buscando a los otros combatientes y fueron hacía donde se toparon con el grupo de Gaara –aunque este no estaba entre ellos–, Ibiki vio al Uchiha y se acercó a este, Naruto se puso muy cerca de su novio con actitud defensiva. Morino miró al rubio, pero su vista regresó al moreno:

–Regresaste.

–Lo hice.

–¿Más fuerte que yo?

–…

Una voz divertida se escuchó saliendo de uno de los callejones.

–Ya lo creo, pero si quieres comprobarlo, quiero estar presente y apostare a su favor –dijo Choza que iba acompañado de Chōji.

Morino no respondió solo palmeó el hombro de Sasuke.

–Sabía que volverías. Lo único que me molesta es que tu hermano me lo restregara hasta el fin de mis días.

–¡Ya lo creo ttebayo! –bromeó Naruto.

–Y hablando de él ¿dónde está?

Nadie dijo nada, y optaron por buscar a los demás sobrevivientes que a decir eran bastantes, pues los caminos no esperaban encontrar en Konoha a varios rivales tan fuertes y decididos.

Dentro de Naruto, Kyūbi se acomodó en su sitio y bostezó.

–Te burlas del interrogador y te recuerdo que el Uchiha mayor no sabe de lo tuyo con su hermanito, si se entera que ya…

–-¡Oh por Kami! –se quejó el rubio en voz alta.

Sasuke lo miró de reojo y alzó una ceja. Naruto se acercó y recargó su frente en la de su novio:

–Sasuke si Itachi me desparece, promete que me buscaras.

–¿De qué hablas dobe?

–De que Itachi no sabe que eres mi novio

–¿Y?

–…

–Dobe… –Sasuke le dio un beso fugaz– Él es mi hermano, pero no decide a que edad tengo y quien es mi novio.

–¿Me lo juras?

–Te lo juro dobe.

Kyūbi se quedó dormido con una sonrisa en su hocico… Era tan divertido molestar a Naruto.

000

Pein y Konan avanzaron con la estructura de su amigo. Nagato iba despacio, pero con la determinación de buscar alguien que pudiese arrancar esas piezas de su cuerpo para darle un auténtico líder a Amegakure.

Con las recientes acciones y decisiones tomadas, Konan y Nagato sabían que debían dejar descansar en paz a Yahiko. Ambos juraban que crearían una aldea que sería un refugio para su gente y no una prisión, una aldea que en vez de combatir todo el tiempo también buscara la paz con tratados y alianzas.

000

Jiraiya codeó a Itachi y le mostró que Obito no quitaba la mirada de donde Shisui curaba a Kakashi. Shisui se limpió el sudor que corría por su frente y alzó la vista hasta los otros tres que estaba expectantes por las noticias.

–He hecho lo que he podido, debemos llevarlo con Tsunade o con Orochimaru.

Itachi avanzó, pero al hacerlo se giró de nuevo a ver al Uchiha renegado:

–Iré con ustedes.

–¡¿Y qué diremos?! Miren, resulta que Obito no murió –se quejó Jiraiya que estaba fastidiado por no haber combatido en esa ocasión y solo estar de espectador.

Obito se cruzó de brazos.

–Pues por lo menos no he hecho nada para que me persigan como criminal, como cierto sannin que ya está viviendo en la aldea muy tranquilo y sin que haya orden de arresto en su contra.

Jiraiya llegó hasta Obito y lo encaró:

–Él es mi pareja y tenemos una hija. ¿Tú que lazos tienes en Konoha para que puedas ser exculpado?

El Uchiha renegado se descruzó de brazos y miró al sannin preguntándose si este hablaba en serio, cuando no vio duda en los ojos de sabio de los sapos, buscó una salida.

–¡Yo no necesitó su permiso!

–Entonces seguirás combatiendo en nuestra contra –expuso Itachi.

–… Kakashi es mi amigo.

–¡¿Tú amigo?! ¡Lo quisiste matar! –cuestionó Shisui.

Obito se encogió de hombros quitándole importancia a ese hecho. Itachi intervino evitando que eso terminara perdiendo a Obito de nuevo. El de coleta negra avanzó llevando a Kakashi y dijo:

–Vendrás con nosotros, Shisui y Jiraiya serán tus vigilantes.

–¿Y si no acepto?

–Como quieras. Debemos llevar a Kakashi con un médico, pues su vida pende de un hilo, aunque eso no te importa ¿verdad?

El grupo avanzó y los tres defensores, se cuidaron de no mencionar nada acerca de Obito yendo con ellos y aceptando las condiciones de Itachi.

000

Tsunade escuchó la voz de la chica pelirroja llamarle explicándole por que la había mandado su sensei y respondió:

–En estos momentos no puedo ir contigo, dile a Orochimaru que los aldeanos pueden regresar a sus casas hasta el anochecer, pues se están revisando que no hay daño en las estructuras de las estas.

–…

–¡Ahora recuerdo, tú eres medico también! Ven ayúdanos.

Karin no pudo negarse, pues la rubia ya la llevaba a la sala de urgencias. Tsunade pasó por entre los que eran vendados solo por torceduras y algún hueso rotó, y fue llamada de nuevo.

–Tsunade no deberías de estar con los shinobis revisando que ya no haya peligro –fue lo que dijo Danzō.

–Muy cierto, ese es tu deber como Hokage. –aportó Homura siendo influenciado por la opinión de Danzō.

–Mi deber como Hokage es cuidar de mi gente y si soy de más ayuda aquí…

Respondió Tsunade empujando a Karin para que avanzara, pues ella se quedaría a decirle dos o tres verdades a esos ancianos inoportunos y a Danzō que anhelaba el puesto de Hokage.

–Para eso están los otros médicos. –agregó Koharu.

–Y para lo otro puede haber otro Hokage.

Terminó Tsunade fastidiada de la falta de percepción de esos ancianos, siendo guiados por lo que Danzō opinaba.

–¡¿Qué?! –casi gritaron Homura y Koharu, sin embargo Danzō casi sonrió victorioso y agregó:

–Nadie pudo decirlo mejor Tsunade. Un Hokage que sepa las prioridades... –continuó Shimura, buscando la oportunidad que tanto esperó.

–Uno que haya previsto esto y que lo haya resulto sin mayores pérdidas… –agregó la rubia.

–Por supuesto alguien con experiencia y…

–Un Hokage capaz de traer a dos de nuestros acérrimos enemigos renegados y hacerlos parte de nuestra fuerza guerrera. –dijo la rubia con una sonrisa.

Danzō se asombró por las frases dichas por Tsunade sin poder creer que esta hablase de él de ese modo y ensalzara de ese modo sus virtudes– Itachi Uchiha... –concluyó la rubia deteniendo las lucubraciones de Danzō. El grupo de Jiraiya escoltando a Obito, con Itachi cargando a Kakashi, entraba por la puerta dirigiéndose a que atendieran al de cabello plata– Y uno de los akatsukis o yo diría… dos de ellos, vienen acompañándolo –La mujer hizo una pausa y exhaló– Es hora de informarles que casi todos los pasos a seguir para detener esta invasión, fueron idea de Itachi Uchiha y que dejó combatiendo a personas capaces. Sasuke Uchiha, Sai*, Naruto Uzumaki…

–¿Naruto Uzumaki? Él es el jinchūriki como es que pudo controlar al poder del zorro ¿o es que fue culpable también de algunos destrozos en Konoha? –comentó con cizaña Danzō.

–Ustedes siempre con sus prejuicios. El Kyūbi está en total armonía con Naruto ¿Saben lo que eso significa?

–…

Homura y Koharu no agregaron nada, pues los argumentos eran bastante convincentes. Danzō por su parte no perdería así como así esa oportunidad y expuso:

–Puedes proponerlo, pero eso no significa que será aceptado.

–Eso no lo sabremos hasta que se ponga a votación y este no es momento para eso.

Cortó Tsunade y se apresuró a recibir al grupo que llegaba. Itachi fue el que dio explicaciones:

–Kakashi está herido…

–Herida de kunai en la pierna y dos tajos en el pecho –concluyó Obito. La rubia lo miró con sospecha, pero estando en un hospital y con uno de su Jōnin herido, no podía hacer preguntas más profundas.

–Tráelo a la sala, Uchiha –Los tres pelinegros la miraron y ella solo rodó los ojos– Itachi por supuesto. Primero el clan esta extinto y ahora hay demasiados –masculló la rubia.

–Nunca hay demasiados Uchiha –aportó soberbio, Obito.

–Cierto –coincidió Shisui.

Tsunade miró a los tres pelinegros, pero principalmente a Itachi.

–Un Hokage necesita aliados.

–¡Mocoso…! ¡¿Lo sabías?! –se molestó la rubia.

–Lo intuí –respondió Itachi, no iba a decir que todo lo había planeado hacía años.

Itachi y Tsunade se adentraron en una de las salas de operaciones, mientras Jiraiya se quedaba con los Uchiha restantes. El sannin miró a los dos menores y se rascó la cabeza pensativo…

–¿No harán nada malo?

–¿De qué habla Jiraiya-san? –dijo Shisui.

–Bueno es… voy a ver a mi familia. ¿Si los dejó solos no se pelearan y destruirán Konoha o algo así?

–Ya lo hubiésemos hecho si quisiéramos –dijo Obito.

Shisui lo vio feo y respondió.

–No Jiraiya-san no haremos nada, Itachi saldrá en poco tiempo y le pondrá un sello a Obito.

–¡Quien lo dice! –dijo el aludido.

–Si quieres que te dejan andar libremente, sin que haya la posibilidad de que te vayas a otra dimensión y huyas o que vayas a ayudar a una anciana a llegar a su casa… –Obito miró con curiosidad al menor–Kakashi usa tus excusas, muy seguido.

Jiraiya vio que por las puyas de Shisui a Obito, estos no tenían la intención de combatir y se retiró dejándolos solos. El de cabello blanco iba para la salida cuando fue interceptado por los acianos y Homura lo abordó:

–Jiraiya…

El aludido giró la vista y no pudo evitar fruncir el ceño:

–¿Qué pasa?

–¿Qué sucede con esos shinobis? ¿Realmente son Uchiha?

–Eso pudieron preguntarle a Danzō ¿No es así? –le dijo a este– él se los pudo confirmar.

–¿Y qué es lo que hacen libres?

–Esas explicaciones se las dará en una reunión, la Hokage.

–Ella pretende renunciar a serlo –advirtió Koharu.

–Ella no deseaba serlo en primer lugar –aportó Jiraiya.

–¿Y tú aceptaras por fin?

–Ese es el problema con ustedes, que no han notado que somos el pasado de Konoha, su historia y sus bases, pero el futuro está en los más jóvenes, ni yo ni los otros sannin seremos Hokages.

–¡¿Los otros?! –preguntó asombrado Homura.

–Hay muchas cosas que el pueblo y ustedes sabrán, y algunas no serán de su agrado.

El sannin de los sapos se retiró con una sonrisa plasmada en los labios, pensando en que la noticias de que serían removidos de sus cargos no sería bien recibido por los ancianos.

El de marcas en los ojos caminó por las calles de Konoha y pudo comprobar que esta no había sufrido muchos daños. Cerca del barrio Uchiha encontró a Naruto y Sasuke, el rubio corrió a su encuentro.

–¡Ero-sennin! –El hombre pasó el agravio, pues estaba feliz de ver bien a ese par de mocosos– ¡¿Cómo les fue?! ¡¿Vieron al líder?! ¡¿Era muy fuerte?! ¡¿Lucharon con él o..?!

Dobe, no lo dejas ni responder.

Jiraiya se carcajeó y jaló al rubio abrazándolo del cuello.

–Mocoso hiperactivo, ya les contaré. Ahora vamos a ver a los otros. –Jiraiya se giró hacia el moreno– Itachi y Shisui llevaron al hospital a Kakashi, él fue el único que fue herido; los otros están bien.

–Lo sé –dijo el chico y se adelantó. Naruto miró a su sensei y sonrió:

–Él esta aliviado, pero no lo dirá.

–Oh lo sé, con el tiempo aprendes a tratar con estos extraños Uchiha… y entenderlos.

Alumno y maestro siguieron a Sasuke al barrio Uchiha, este parecía estar tan tranquilo como siempre o eso fue hasta que llegaron al centro de este. Las risas de los niños se escuchaban y el de cabello blanco apresuró el paso entrando a su casa buscando a su hija, quien al verlo corrió –gritando emocionada– hasta él, lanzándose a sus brazos.

–¡Padre!

Kabuto vio llegar al grupo y entró a la casa para avisarle al sannin de las serpientes.

–Orochimaru-sama, Jiraiya-san ya está de regreso.

–Bien, no era para menos.

Kabuto no respondió, pero supo que su maestro estaba tranquilo.

–Si me permite, ahora que todo ha pasado y que la aldea está en paz, me gustaría salir esta tarde a mi casa.

–No veo mayor problema.

000

Itachi salió de la sala de operaciones y vio a esos dos que se miraban evaluándose.

–Ya dejen de hacer eso.

–…

–…

–Kakashi está fuera de peligro, por si les interesa –dijo el de coleta mirando significativamente a Obito.

–No es como si el idiota fuese a morir por tan poca cosa.

–Vamos al barrio Uchiha.

Los tres de cabello negro salieron del hospital e Itachi vio de reojo como Danzō los miraba. Obito comentó:

–Ese viejo sigue igual de metiche.

–¿Lo conoces?

–Por supuesto, deseaba ser Hokage desde que yo era niño y veo que no se quedara con los brazos cruzados… pero que vergüenza que no nos tome en serio, solo mando a cuatro de ellos.

–Ya lo notamos. –Dijo Shisui fastidiado– Yo voy, adelántate con él, Itachi.

Shisui brincó y dejó que los otros dos avanzaran.

–¿Qué teme ese anciano egocéntrico?

–Que yo sea nombrado Hokage.

–Vaya, eso sería pasar la historia como el primer Uchiha en ese puesto.

–¿Justo, no crees?

–Muy justo. Por eso mismo poco probable.

–No tanto, si las circunstancias han sido pensadas y planeadas desde hace tiempo.

–Vaya, de ese modo hay una posibilidad.

–No más víctimas para que los otros vivan tranquilamente y sin agradecer, nada de clanes completos arrasados por el bien común.

–Demasiado utópico, para un solo hombre.

–Lo sé. Shisui tuvo que hacer una misión que se me habían dado a mí, me opuse a tu grupo y fui un asistente perfecto para la Godaime y…

–Llevaste a Kakashi contigo para enfrentarme ¿Qué esperabas sacar de eso?... ¿Sabías cómo… se sentía él?

–No exactamente, aposte solo a amistad, pero me equivoque ¿no es así?

–Supongo… o lo que me dijo solo fueron delirios de moribundo.

–…

–¿No preguntas más?

–¿Ya no recuerdas que los Uchiha no somos adeptos a inmiscuirnos en asunto en los que no somos buenos?

–Primero me metes en problemas y ahora no sabes nada.

–Shisui y yo somos pareja, pero eso surgió… sin que ninguno de los dos lo notásemos.

–Yo aún sufro por el recuerdo de una persona muy importante para mí, sin embargo creo que me equivoque en darle tan pronto un nombre a ese sentimiento sin tener más experiencia.

–Llegamos.

Itachi llegó a donde el único sonido de vida se escuchaba: La casa de los sannin.

000

Sasuke estaba acostado en el pasto, Naruto –sentado a su lado– veía como los pequeños corrían jugando por toda la casa. Orochimaru estaba en el laboratorio con Jiraiya y los dos jóvenes fueron los encargados de cuidar a los niños en lo que Juugo y Kimimaro iban escoltando a los refugiados a sus casas.

–Sasuke…

–…

–Los niños están jugando a las escondidas…

-…

–Dentro de la casa ¿puedo besarte ya?

El moreno abrió un ojo y suspiró.

–Eres un dobe, por supuesto. Deja de preguntar y aprovechemos.

Naruto se inclinó y tomó la boca de su novio dejando que ese sabor que ya reconocía y anhelaba lo cubriera disfrutando de ese gesto dónde Sasuke dejaba de ser frio y se derretía en sus brazos.

–No es el modo en que deseaba enterarme. –dijo una voz calmada, pero seria.

Naruto casi brincó del susto. Sasuke se quedó recostado y mirando a su hermano y al hombre que venía con este.

–¡Itachi! –gritó el de ojos azules.

–¿Así que cuando pensabas decírmelo Naruto?

–Bueno… yo…

–¿Es tu cuñado? –picó Obito.

–Eso creo, lo extraño es que de niño juraba y perjuraba que estaba enamorado de mí.

–¡Cualquiera puede equivocarse!

–…

–¡Es cierto! Mira que no ver que mi Sasu es el más guapo y que está más bueno que… –El rubio no terminó esa frase, pues el mencionado le había dado un coscorrón y ya se levantaba.

–Déjalo ya Aniki ¿Y quién es él? –cambió de tema el Uchiha menor.

–Obito Uchiha…

Respondió Itachi dejando a los dos menores con caras de extrema curiosidad.

000

Jiraiya arrinconó a Orochimaru.

–Deja tus experimentos por un día.

–¿Y qué hago? ¿Ponerte atención?

–Pues eso sería para empezar. He regresado de un combate con el líder de Akatsuki y exijo que…

–Ni siquiera combatiste

–Bueno, pero fui. Desde que nuestra hija fue… concebida, tú y yo pues…

–¡Cállate ya viejo pervertido!

Orochimaru jaló del haori a Jiraiya y lo atrajo hacia él para devorar la boca de este, quien no se quedó atrás, y raudo y veloz comenzó a quitar las prendas que estorbaban. Desnudos de la cintura para abajo; el sannin de cabello blanco preparó al otro y se introdujo en él. Ambos jadearon ante la intromisión, sin embargo el placer fue subiendo conforme las penetraciones iban en aumento. Al llegar al orgasmo ambos quedaron exhaustos, pero sabiendo que ya estaban más que comprometido en esa relación y más con esa niña que los unía.

Los dos hombres se limpiaron, vistieron y salieron para buscar a su hija, pues a pesar de que los alumnos de ambos eran unas eminencias como shinobis, de niñeros dejaban mucho que desear. Naruto era capaz de dejarle hacer cuanto desease y Sasuke lo mismo, por no molestarse en cuidarla.

Salieron y vieron a los recién llegados. Jiraiya se acercó al otro sannin y comentó:

–Es de ahí es el líder de Akatsuki. Fue alumno de Minato.

–Vaya debe de conocerme entonces, aunque yo no lo recuerdo.

–No creo que se hayan visto durante tu breve asociación con ellos.

Naruto y Sasuke observaron a Obito y esperaron que Itachi explicara lo sucedido.

–Ya están los otros aquí. Vayamos a casa para que hablemos.

El de coleta avanzó y los chicos le siguieron. Juugo y Kimimaro llegaban en ese momento y Orochimaru les pidió que cuidaran de los niños.

000

Parado sobre la cornisa esperó a que los perseguidores llegaran, debajo en la calle Itachi y Obito ya habían pasado rumbo al barrio Uchiha. Arriba los cuatro shinobis observaron al Uchiha…

–Te dejamos a cargo.

Tres de ellos quisieron pasar por los lados del Uchiha, más este los detuvo:

–Debieron buscar una máscara que les cubriera los ojos…

Shisui los hundió en el Tsukuyomi y les dejó ahí. Brincó al otro tejado e inició con su carrera. En la entrada del barrio vio a dos figuras que avanzaban con paso tranquilo:

–Hey Sai, lleva al kazekage a la casa, Itachi hablara con nosotros.

Los dos jóvenes asintieron y corrieron rumbo al lugar mencionado.

000

En la residencia Uchiha, Itachi solo esperó a que Shisui llegara. Este apareció sonriendo:

–Ya está, creo que les costara un poco ubicarse, donde están y que hacían.

Itachi aceptó y comenzó con las explicaciones. Naruto se acomodó cerca de su novio y tomó la mano de este por detrás de su espalda, era cierto que Itachi no les había dicho nada, pues ya eran lo suficientemente mayores para sostener una relación, pero que los otros lo supieran no era algo que él decidiese solo, si no debían estar de acuerdo los dos.

–Cuando Sasuke tenía siete años sufrió un accidente y ese hecho cambió su vida y la mía; por ese incidente conocimos muchas personas que hasta el día de hoy siguen con nosotros y por lo que veo no tiene intenciones de irse…

Dijo el de coleta mirando al rubio que solo sonrió zorrunamente y abrazó al moreno que se sonrojó, pero no se alejó. Sai por su parte se encogió de hombros:

–Me gusta estar aquí.

–Lo veo. Mi padre y los jefes del clan idearon una rebelión que no salió muy bien y… –Al concluir con su relato comentó– Tsunade me ha ofrecido ser Hokage. Sé que no es solo que ella me proponga, se necesita que haya más shinobis a mi favor y como bien le dije a cada uno de ustedes cuando me… inmiscuí en sus vidas; que los aliados para un Hokage deberían de ser prioridad. No pido que me den su respuesta hoy, piénsenlo y mañana que será la reunión, me dirán.

Naruto se rascó la nuca y expuso:

–Oye, pero no piensas durar mucho como Hokage ¿o sí?

–¿Por qué?

–Porque yo seré el siguiente y no quiero estar viejo cuando eso suceda.

Itachi sonrió y negó:

–Hemos visto lo que durar demasiado en el puesto acarrea y Hokages seniles ya no necesitamos.

La reunión se disolvió y los sannin regresaron a su casa. Sai y Gaara salieron por la cena. Sasuke y Naruto se fueron por ahí, sin que Itachi pudiese oponerse, pues debía hacer el sello para Obito.

–¿No veo par que hacerlo? –comentó este.

–No confió en que te haya convencido como para quedarte. –concluyó Itachi.

–No lo hiciste… aún no, pero quiero ver que tal maneja a Konoha un Uchiha.

–Y criticarme.

-¡Por supuesto!

Shisui se acomodó y vio como el de coleta dibujaba los sellos. Con estos listos, Obito quedó atado a Itachi y este sabría si el mayor se alejaba demasiado de Konoha.

–Terminaste, me voy, quiero ver al loco de Hatake.

El mayor de los del Sharingan desapareció y Shisui llamó a su novio:

Vamos a descansar un rato, en lo que Sai y el kazekage regresan.

–Bien, pero antes iré a buscar a esos dos.

–Itachi déjalos en paz ya son mayores. Además Naruto adora a Sasuke no le haría daño.

–Yo no dije que lo hiciera.

–Itachi, lo hiciste bien y ya casi consigues lo que quieres, Sasuke regresó sin mayores problemas. Estás creando un futuro prometedor.

–Espero y por cierto te juro no ser mucho tiempo Hokage.

–Así lo espero, pues ese puesto se llevara todo tu tiempo y no planeo dejar de vernos por años de nuevo.

Itachi se dejó guiar por su novio a la habitación. Ambos deseaban descansar, emocionalmente les había llevado mucho en esa invasión.

000

Sasuke vio como Naruto se paró en la orilla de la montaña y él se dejó caer sentado

–¿Qué ves dobe?

–Estoy de acuerdo con Itachi y no por quedar bien con él. Pero Konoha sería más fuerte si dejáramos atrás las luchas entre los clanes y la comparación de fuerza entre estos. Y todos deberíamos tener la oportunidad de luchar por ser Hokage. Sé lo que es que te discrimen solo por ser diferente.

–Serías un gran Hokage, dobe.

–¡¿De verdad lo crees?!

–Si

–¿Y si llego a serlo estarás a mi lado?

–Por supuesto necesitas a un Uchiha a tu lado, de preferencia yo.

–No me molestaría tener a otro Uchiha… uno parecido a ti, pero más pequeño y tal vez… no se… de ojos azules… como el que tienen Juugo y Kimimaro.

Sasuke no entendió a la primera, más al hacerlo se puso colorado y se giró indignado.

–¡Dobe!

Naruto se rio muy fuerte y su risa viajó con el viento por la montaña, como prueba de que una era de paz iniciaba.

000

Sai acomodó las bolsas de vegetales en el carrito. Ahí en Konoha y sin que el pelirrojo fuese señalado por hacer cosas tan comunes siendo líder, se consideraban felices de simular que llevaban una vida simple como pareja haciendo las compras.

–¿Pescado o carne? –preguntó el moreno.

–Los dos.

–Bien. Sabes creo que Itachi será un buen Hokage y que me dejara mudarme a Suna o me mandara como embajador o inventara algún cargo para que pueda estar contigo.

–¿Te irías conmigo a Suna?

–Pues sí, no pienso ser el novio que te ve cada, no sé cuánto tiempo. Además… quiero una familia.

–…

–Orochimaru tuvo una hija, yo quiero una también.

–¿Una hija?

–Lo que sea ¿tú no?

–¡Si!

Y por desgracia nadie de los sunaenses pudo ver la sonrisa de oreja a oreja de su serio Kazekage.

000

Obito entró por la ventana. El respirador se escuchaba acompasado. El tubo con suero goteaba y el cuerpo de Kakashi yacía inmóvil, solo se notaba el movimiento de su acompasada respiración. Obito se sentó en la orilla de la ventana mirando al de cabello plata. Solo Rin –en su infancia– le había hecho latir el corazón de ese modo, como nervioso y feliz, sin embargo con Kakashi siempre fue una revolución en todo su cuerpo, él lo atribuía a su incesante rivalidad y que Hatake le ganara en todo, la furia que sentía de ser menos hábil que él, pero viéndolo inmóvil y herido, no experimentó lo que esperaba… alegría, ni la sensación de triunfo.

Obito bajó de la ventana y caminó por la habitación, tratando de darle razonamiento a sus pensamientos.

–¿No… te… fuiste…?

El Uchiha se sobresaltó y esperó que el otro estuviese lo suficientemente herido para que no lo notara.

–Soy una alucinación de tu cerebro ¿de verdad crees que al verdadero Obito le interesas?

El copynin cerró los ojos de nuevo.

–No…

Obito sonrió burlón eso había sido una combinación de venganza y broma.

–Mira Kakashi estaré, un tiempo en Konoha, pero no por mucho, aun no sé si creer en lo que me dijiste, de ti depende convencerme.

Kakashi abrió los ojos de nuevo y buscó a Obito, mas este había desaparecido. El de cabello gris se preguntó ¿si se debía tener esa clase de alucinaciones que lo dejaran con el alma muerta y el corazón roto?

Se dejó llevar por el desaliento, pero cuando se movió un poco, de reojo notó una máscara sobre la cómoda y sonrió. Obito estaba en Konoha y le había dado una pequeñísima oportunidad, la que Hatake no desaprovecharía.

Ya casi estamos en el final y mil gracias a todos los que siguen este fic:

Nonako-chan -Gracias a ti por leer-, Alba marina, Linne-'Malfoy, Moon-9215, Ying Fa Malfoy de Potter, Zussi, jennitanime y Noona Kane -Muchas sorpresas XD.