Capítulo XX
Orochimaru y Jiraiya caminaron hasta su casa y en el camino conversaron:
–Le debemos mucho –opinó el sannin de los sapos.
–Precisamente eso es lo que buscaba.
–Vamos, él sería una aliado para que tu regreso no sea motivo de molestia para la gente.
–No que me importe un bledo lo que opinen los otros.
–Lo sé, pero nuestra hija se ha adaptado a vivir en Konoha.
–Si me proporciona un lugar adecuado para mis experimentos y no se entromete, contara conmigo.
–¿No mataras a nadie verdad?
–Ya no necesito cadáveres –dijo burlón Orochimaru.
–…
Jiraiya ya no ahondó en ese asunto, deseando que su pareja dejara ese humor tan negro.
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La noche ya estaba cayendo cuando Itachi terminó de cocinar y llamó a los otros a cenar. Obito llegó poco antes y se apropió de la sala donde Gaara y Sai aún le veían con algo de suspicacia:
–¿Por qué querías a Shukaku?
Obito miró al pelirrojo y sonrió:
–Vaya, el kazekage no se va por las ramas, pues lo quería para… mascota.
El de ojos verdes se cruzó de brazos y Sai vio feo al Uchiha.
–Oh vamos no se enojen, no puedo decírselos, porque… ya no importa, de todos modos ya no hare eso.
Los dos jóvenes ya no agregaron más, pues el Uchiha se acostó en uno de los sillones y se dispuso a dormir.
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En la cocina Itachi pidió:
–Coloca la mesa.
–…
–Que coloques todos los utensilios.
Shisui si bien estaba con él en la cocina no había ayudado gran cosa. Rato más tarde en el comedor con todo servido y con todos ya sentados comiendo, el de coleta comentó:
–Si soy elegido Hokage…
–¡Lo serás! –dijo efusivo Sasuke.
–Si… bueno, si lo soy, tendrán que aprender a cocinar, no dejare el liderazgo de Konoha para venir a cocinar yo.
–¿No? –preguntó curioso Obito.
–… –Itachi optó por no responder.
–Yo no vivo aquí –informó Gaara.
–Yo sé cocinar –dijo Naruto.
–Y yo un poco –admitió Sai.
Itachi esperó más respuestas… No hubo y viendo que los callados eran los Uchiha se limitó a negar.
–El llamado Sensō no Ichizoku, pero nos moriríamos de hambre. –masculló el de coleta.
–No. Porque somos tan amados que siempre habrá quien cocine para nosotros –comentó feliz Obito.
Los presentes –no Uchiha– vieron a estos. Naruto asintió dándole la razón a Obito:
–¡Naruto! –regañó Itachi.
–¡¿Qué?!
–No le des la razón.
–¡Pero es cierto, si yo ya cocinaba para Sasuke desde que teníamos siete años, ttebayo!
El silencio se extendió por la cocina y el mencionado carraspeó avergonzado.
–Me dabas ramen. –se defendió Sasuke.
–Pero te daba –dijo el rubio.
Shisui intervino:
–No veo por qué te preocupa que cocinemos o no, se nos enseñó a ser shinobis, y somos de los mejores.
–¿Y los shinobis no comen? –dijo cortante Itachi.
–…
Todos lo miraron a Itachi, pues nunca perdía el control y por eso se rectificó tratando de explicarse.
–Ya no tendré tiempo de estar pendiente de ustedes y…
–Ya no somos niños aniki, lo haremos bien.
Mencionó Sasuke entendiendo de donde venía ese temor de Itachi, de no estar cerca de los tres más jóvenes que siempre vio cómo su responsabilidad.
–En todo caso se contrata a alguien que ayude en esas tareas, para eso tienes dinero o no… ultimo Uchiha. No debes preocuparte por nimiedades, preocúpate por obtener de vuelta nuestro honor y el lugar en Konoha que por derecho nos corresponde. No me quedé por la simple esperanza de ser perdonado en esta aldea, más bien porque deseo ver esa Konoha liderada por un Uchiha.
–¿Eso quiere decir…? –preguntaba Itachi.
–Por supuesto que tienes mi apoyo –terminó Obito.
–Por mí tienes mi apoyo y la alianza con Suna –informó Gaara que no había dejado de comer dejando la anterior discusión a los de Konoha.
El plan que había realizado desde hacía años estaba dando frutos e Itachi se permitió sonreír.
–Yo te apoyo, pero no dures mucho de Hokage –comentó Naruto.
–Opinó igual que Naruto –aportó Shisui.
La cena concluyó y los Uchiha un poco –pero muy poco– avergonzados, se ofrecieron a recoger y lavar los trastes. Itachi suspiró pensando «Por algo se empieza»
En la sala Obito se quedó de nuevo en el sillón hasta que Itachi lo llamó:
–Ve a dormir a tu habitación.
–…
–La prepararon Sasuke y Naruto para ti.
–¡¿En serio?!
–Aquí todos hemos cometido errores… espera no, solo uno de nosotros ha sido recto toda su vida…
–Naruto.
–Si. Pero de ahí en fuera todos tenemos nuestro lado oscuro.
–Pero yo no tengo lados, todo yo soy oscuridad.
–No exageres, si fuera de ese modo hubieses dejado muerto a Kakashi en otra dimensión y sin molestarte en devolver el cadáver.
–No me conoces Itachi.
–No, pero lo intento.
Obito se levantó y caminó siguiendo al Uchiha menor que lo guio hasta su habitación y lo dejó solo.
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Era media noche y ya todos dormían –o eso deberían hacer–, cuando una figura salió de su habitación. Viendo en el pasillo para todos lados, avanzó unos cuantos pasos:
–Naruto.
–¡Diablos! –dijo el rubio– No me espantes así Gaara.
–¿Qué haces?
–Voy… a… –se puso nervioso el de ojos azules.
–Vas con Sasuke –afirmó el pelirrojo.
–Pues… sí.
–Ah. No veo por qué esconderse.
–Itachi… tú sabes…
–Oh, pues él no te molestará si demuestras que eres un digno novio de Sasuke.
–…
–A mí me llevó casi cuatro años y convertirme en Kazekage.
–¡¿Tengo que hacer y esperar eso?!
El de ojos verdes se encogió de hombros siguiendo su camino, pues esos recuerdos dolorosos ya habían quedado atrás desde que disfrutaba ser novio de Sai y el Uchiha mayor les permitía compartir habitación.
Naruto pareció desinflarse y se quedó parado en medio del pasillo y ahí se hubiese quedado si una cabeza morocha no se hubiese asomado.
–¡Dobe! ¡¿Qué esperas?!
–Sasu…
–Ven acá.
–Pero…
–¡¿Qué?!
–Itachi…
–Oh por Kami, tú crees que no está con Shisui haciendo lo que tú y yo deberíamos imitar.
–…
En el rostro del rubio fue apareciendo una gran sonrisa y corrió presuroso metiéndose en la habitación de Sasuke. Desde el otro lado del pasillo, Obito iba llevando un vaso con agua:
–¡Mocosos hormonales!
Masculló y siguió su camino.
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Dentro del cuarto de Sasuke, este ya devoraba la boca de su novio, mientras el rubio lo desnudaba.
–Espera… dobe…
–¿Qué…?
–Acerquémonos a la cama.
Naruto usó su fuerza y alzó a Sasuke llevándolo hasta el tálamo, ambos disfrutaba de explorar esa nueva etapa de su vida de compartir sus cuerpos por lo que ahí no había lucha de poderes.
Dentro de la mente de Naruto. Kurama refunfuñó:
–¡Me largo!... De nuevo a visitar a Shukaku y escuchar su quejas… ¡Mocosos calenturientos!
Con los dos chicos, Naruto sonrió predador y se removió encima del moreno mostrando que tanto lo deseaba, con su erección rozando la de este. El de ojos azules se coló entre las piernas firmes y blancas, y las abrió pasando sus brazos bajo las rodillas.
En esa posición, la punta de su miembro rozó la entrada del moreno que se removió ansioso.
–Vamos Sasu prepárate para mí.
–…
Sasuke le mando una mirada asesina y el rubio rectificó:
–… Por favor…
El Uchiha sonrió triunfante y acercó tres dedos a la boca del rubio y esperó que este comprendiera. Naruto sonrió y tomó las falanges dentro de su boca lamiéndolos y saboreando como a Sasuke se le dilataban las pupilas de deseo. Sasuke bajó los dedos hasta su entrada y dándole una sonrisa malvada al rubio, los metió con cuidado y lentamente viendo como el pene de Naruto se hinchaba cada vez más.
Los ojos azules se oscurecieron y Sasuke susurró…
–Vamos mi dobe…
Naruto no se detuvo y viendo como las falanges abandonaban esa cavidad se fue enterrando en esta, sintiendo paso a paso como la estreches de Sasuke lo apretaba. Sentirse unidos de ese modo casi los catapultó al orgasmo, sin embargo el deseo de disfrutar más tiempo los hizo controlarse e iniciar con el movimiento de caderas. Juramentos de amor se escucharon intercambiados entre los dos y cuando el acto concluyó, en los ojos de ambos se reflejaba el amor que sentían.
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En otra habitación Itachi salió del interior de Shisui y obscenamente admiró su semilla derramarse de la entrada de este. Shisui sonrió y comentó:
–Eres un pervertido de closet Itachi.
–Un poco. Pero tendré esta imagen en mente de consuelo cuando me tenga que enfrentar a esos ancianos mañana.
–¡Baka!
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Orochimaru vio cómo su hija fue peinada por Karin «lástima que no hiciera eso por ella misma», pensó el sannin. Con Kokoa lista este se levantó de la silla donde estaba y caminó hasta las dos:
–Vamos que los Uchiha ya debe estar esperándonos.
–¿Me quedare con Juugo-san y Kimimaro-san?
–Sí, te cuidaran en lo que yo acompaño a los Uchiha.
–¿Y Kabuto-kun cuando regresa?
–No lo sé Kokoa, en una semana probablemente.
–…
La niña no respondió, mas Orochimaru frunció el ceño al notar la actitud deprimida de la niña.
–Pero si no vuelve en ese tiempo… iremos por él.
La niña sonrió. Karin y Suigetsu iban detrás del sannin.
–Karin, Tsunade quiere que ayudes en el hospital ¿tienes algún problema con eso?
–No Orochimaru-sama.
–No uses la Mordedura de cura solo las técnicas médicas.
–Si sensei.
–Suigetsu te quedaras en la aldea, serás el vigilante.
–…
El chico de colmillos asintió sin decir palabra. Por lo menos podría curiosear en el barrio desierto, pensó. El grupo llegó a donde los otros habitantes del barrio Uchiha esperaban, entre ellos Jiraiya que había llegado antes.
Los niños fueron dejados con la pareja y la comitiva inició la marcha.
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La puerta de la habitación se abrió y dio paso a la rubia Hokage:
–¿Cómo te sientes Kakashi?
–Bien Hokage-sama.
–Y lo veo. No sé qué sucedió ayer…
–Un combate amistoso.
–¡¿Amistoso?!
–Bueno exageramos un poco por la emoción de vernos de nuevo.
–El hombre que venía con Itachi…
–Fue mi compañero de equipo… Obito Uchiha.
–Tal vez este equivocada, pero ¿no estaba muerto?
–Al parecer no, pero tuvo que estar lejos por mucho tiempo para sanar sus heridas.
–Si vi las cicatrices. Sin embargo no creo esa historia, hay algo más.
–…
–¿No dirás nada?
–No Hokage.
–En ese caso no será recibido de nuevo en Konoha si no tiene una buena excusa para su ausencia de años y para…. Esa capa negra.
–Yo no sé nada más y si él no es recibido en Konoha…
–Sí, si ya lo sé, ya he pasado por esto, tú te irás con él.
–…
–Todos ustedes piensan igual. Dejemos eso de lado, revisemos como vas.
–Ya estoy bien, puedo salir.
–Eso lo decido yo y ni creas que te dejare abandonar el hospital.
–Pero hoy se decidirá…
–Ni lo pienses Kakashi.
Cuando la revisión terminó. La rubia dejó al herido descansando o más bien inconsciente para que este no se le ocurriera salir y se dirigió a la torre. Tsunade sonrió, si lograban lo que se proponían pronto ella podría dedicarse al hospital y dejar lo demás a Itachi Uchiha.
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Itachi y los otros atravesaron a la ciudad con los ojos de todos siguiéndolos. Jiraiya estratégicamente se colocó a lado de Orochimaru como muestra de su total apoyo a su pareja. El sannin pelinegro sonrió de lado y con toda desvergüenza tomó la mano del más alto, que le miró con asombro:
–Tú te arriesgas yo… te acepto. Más no te confundas sé defenderme solo.
–No lo dudo y si hice esto es por la seguridad de los otros, no de la tuya.
Orochimaru estuvo conforme. Jiraiya lo atrajo hacia él y lo besó.
–¡Así se hace ero-sennin!
Los Uchiha que iban delante, solo rodaron los ojos al escuchar los gritos de ánimo por parte de Naruto a su maestro.
–¿Podemos imitarlos Sasuke? –Preguntó el de ojos azules.
–Adelántate Naruto y anuncia a Tsunade que ya estamos por llegar. –dijo Itachi.
–Aun no es Hokage y me quiere mandar –masculló malhumorado el rubio.
Shisui sonrió discretamente, pero Obito si opinó:
–Es su novio no puedes mantenerlo lejos de Sasuke, Itachi.
–…
Gaara caminó apresurado y pasó al grupo:
–Yo me adelantó con Naruto, debo avisar a Tsunade que parto hoy de regreso a mi aldea, pero antes debo dejar claro que te apoyo Uchiha.
–¡Oh gracias! –respondió burlón Obito.
–A ti no.
El pelirrojo se adelantó acompañado por Sai.
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Kakashi despertó sintiendo que todo le daba vueltas, sospechaba que ese último medicamento era algo para hacerlo dormir. Se removió y palpó su pierna y su pecho aun le dolían, pero no como para ser insoportable. Se retiró las sabanas y probó incorporarse, sin embargo la cabeza le dio vueltas.
–No puede ser.
El copynin se recargó en su almohada y suspiró abatido, pues su deseo de estar apoyando a Obito en esa reunión con los ancianos, no podría llevarse a cabo.
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En la entrada del salón estaba Tsunade regañando a Naruto, cuando el grupo llegó, ella se giró.
–Puntuales, eso es bueno. ¿Entraran todos?
Itachi asintió.
–No crees que los del consejo lo consideren como una amenaza.
–Los del consejo… –murmuró Itachi– Supongo que si lo consideraran de ese modo, pero no es como fuesen a durar en ese puesto mucho tiempo, como para preocuparme su reacción.
–… –La rubia cedió– Allá tú.
Abrieron las puertas y entraron notando que los tres ancianos estaban resguardados por anbus. Itachi y Tsunade avanzaron y notaron cono Danzō se tensaba a punto de increpar algo:
–¡¿Por qué tantas personas?! ¡¿Acaso planean algo en contra de…?!
–Cierra la boca Danzō y escucha lo que tenemos que decir –cortó la rubia.
–No tengo por qué escuchar nada y menos de quien pone en peligro la seguridad de los del consejo e incluso de todo Konoha.
–¿Por qué lo dices? por todos los que vienen con nosotros, no hay de qué preocuparse –afirmó la Senjū.
–Eso dices tú, pero parece que tu opinión ya no es muy neutral. –opinó Koharu.
–Sentémonos y discutamos esto –pidió la rubia.
–No esperes que…
–¿Oh prefieren que simplemente los destituyamos sin explicarles nada? –avisó el Uchiha de coleta.
–Aun no tienes ese poder niño –dijo Homura.
–Pero lo tendré y terminare con los que creen que matar a su propia gente es la mejor solución –explicó Itachi.
–¿De qué hablas? –se defendió Danzo– si lo dices por tu clan…
–Por mi clan y por todos eso ninjas que han matado o exiliado por el bien de Konoha, pero me preguntó quién dijo que ustedes eran tan sabios e infalibles, si son simples humanos con defectos.
–Tenemos experiencia –comentó Koharu.
–Al igual que Tsunade, Jiraiya y Orochimaru y no ven a ninguno de ellos aquí en el consejo, su tiempo y pasó y considero que su posición los ha vuelto arrogantes para pensar que tienen derecho de decidir sobre las vidas de los demás.
–El señor feudal… –se defendía Danzō.
–Oh no, seamos sinceros; a los señores feudales lo que les importa es que estemos dispuestos para cumplir con lo que se nos ordena y no piensan en quienes desparecen o mueren. Ya basta de ser perros fieles sin obtener algo más a cambio.
–¿Y que propones Uchiha? –preguntó Homura.
–Una Konoha libre de escoger sus misiones y sus beneficios.
–¿Cómo logarlo?
–Siendo la aldea más fuerte y aliada a las otras que como nosotros elegirán a quienes servir.
–Eso nos convertiría en mercenarios –opinó Koharu.
Todos los presentes la miraron con curiosidad, si ella decía eso, se preguntaban en qué mundo estaría viviendo hasta ese momento, si no notaba que eran asesinos a sueldo desde hace mucho tiempo.
Danzō se levantó intempestivamente:
–No voy aprestarme a esta farsa, esto es un vil ataque a nosotros…
Los miembros de raíz que lo acompañaban se dispusieron a proteger a su jefe, sin embargo Shisui y Obito ya estaba cerca de ellos deteniéndolos para que no pudiesen actuar en su contra.
–Siéntate Danzō y agradece que podrás escuchar lo que tengo que decir.
Itachi llamó a los demás y uno a uno fue tomando un lugar en el salón cerca de los otros guardaespaldas, pero sin dejar de escuchar lo que diría él.
–Seré Hokage y eso a pesar de ustedes. Soy joven fuerte y pudo liderar esta aldea. Tengo aliados fuertes y no solo hablo de la gente que ven en este salón, también de otras aldeas.
–Otro simples shinobis –dijo burlón Danzō.
–Eso no es de tu incumbencia, pues no confió en ti y solo debes saber que seré el Rokudaime.
El hombre de bastón miró al joven Uchiha y supo que este no cedería –como los otros Hokages– a sus chantajes o su presión y eso no le convenía.
–No creo que las personas estén de acuerdo en que un hombre con traidores cerca de él, sea aceptado como líder.
–Eso que llamas traidores han luchado hace unas horas por esta aldea y la han salvado.
–Pues yo no lo vi por ninguno lado cuando el ataque ocurrió –mencionó Naruto.
–¿Y tú que puedes decir mons…?
Una figura se movió veloz sin que nadie lo notara hasta que tuvo una espada en el cuello del líder de raíz y dijo siseante:
–Termina esa frase y no me importara cortarte la garganta, no sin antes hacerte visitar el infierno ––Las aspas negras giraban en las pupilas rojas de Sasuke.
El salón quedó en silencio.
–Sasuke… –llamó Itachi.
El aludido se fue alejando sin dejar de ver al hombre de raíz. Naruto se acercó al moreno y lo llevó de regreso a donde estaban.
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El Raikage gritó furioso y con ganas de destruir todo a su paso para que alguien le diera respuesta de donde se habían llevado a su hermano. El grupo de investigación salió de Kumogakure, su destino… Konoha, pues el informe decía que un Uchiha había sido el culpable de la desaparición de Killer B.
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La reunión concluyó y los dos ancianos Homura y Koharu no dijeron palabra, pero en el fondo agradecieron su destitución para pasar sus últimos días en la paz de su hogar. Danzō por su parte no estuvo de acuerdo, sin embargo… desde esa tarde no se supo más de él y el grupo que lideraba se disolvió dejando a los shinobis pertenecientes a este libres de unirse a las misiones, a los anbus o como maestros.
De regreso al barrio Uchiha Orochimaru llevaba un frasco que observaba. Jiraiya hizo cara de asco y comentó:
–No quiero saber que te ofreció a cambio de que le pusieras eso.
–A Sasuke…
Itachi escuchó y se adelantó para cuestionar.
–¿Como?
–Danzō hizo posible que yo me entrevistara a solas con Sasuke en los exámenes chunnin.
–De verdad si no fuese un aliado importante ya te hubiese desaparecido –termino el… Rokudaime.
–No te quejes, que lo cuide bien y le devolví su vida como sus piernas. Porque cierto hermano suyo le había quitado hasta el novio
–…
Shisui abrazó a Itachi y sonriendo le consoló:
–De todos modos hiciste mucho por Sasuke, no te preocupes.
–Eso espero.
–Y bien Uchiha cual será tu primera orden –comentó la rubia voluptuosa.
–Lo primero será cumplir mi promesa. Sasuke y Naruto irán a Amegakure con un mensaje de mi parte y a invitar a Nagato a hacer una alianza.
–¿Crees que acepte? –cuestión Orochimaru.
–Lo hará, tampoco creo que sea de los que rompen sus promesas.
Naruto estaba feliz de ir a una misión…
–Si no te molesta Itachi, deseaba que Naruto siguiera con su entrenamiento y pensaba llevarlo a Myouboku.
–Pero… –se negaba el rubio.
Itachi se quedó callado por un momento:
–Está bien, siempre hay que ser mejores shinobis. Sasuke que te acompañe Suigetsu y…
–¡La pelirroja no! –se opuso Naruto.
Todos lo miraron con asombro, pues pensaron que este no había notado los ojos de enamorada de Karin al ver a Sasuke.
–No ella no –calmó el Rokudaime al de ojos azules– Uno de los Hyūga… Neji.
Sasuke se encogió de hombros y asintió. Naruto miró con añoranza al moreno y este le sonrió un poco.
–Sera por poco tiempo.
–Espero que ero-sennin no se le ocurra pasar a algún lugar de entretenimiento.
Orochimaru y Sasuke se tensaron y fulminaron al mismo tiempo al sabio de los sapos:
–¡No, se los juro que no! –se defendió.
–Sabes he estado pensando y creo que Kokoa ya tiene edad para iniciar su entrenamiento…
–¡Apenas tiene tres años!
Orochimaru ignoró lo dicho por Jiraiya.
–Y qué mejor que con su padre, además no creo que sea rechazada en el Myouboku, después de todo Kōsuke prácticamente vive con ella. Si definitivamente irá contigo.
–…
Pues el sannin de los sapos no se pudo zafar de esa… petición amable –orden- de su pareja.
Obito observaba todo con singular interés y es que era muy divertido ver a grandes shinobis ser doblegados por amor.
–Shisui y Obito revisaran las casa de los aldeanos para ver cuales sufrieron daños, pónganse de acuerdo con Choza y Gai.
El mayor de los Uchiha se rascó la nuca, pero se encogió de hombros:
–Está bien, pero antes iré al hospital para ver cómo esta Kakashi.
Tsunade se despidió de los otros, pues debía volver al hospital y Obito la acompañaría, lo que nadie cuestionó, pues no querían que el Uchiha mayor se molestara y dejara de ir.
–Orochimaru… -decía Itachi.
–Tengo cosas que hacer… –dijo muy campante este.
–Bien. Es una lástima, pues deseaba que analizaras los restos de los Caminos de Nagato.
Los ojos del sannin de las serpientes brillaron codiciosos.
–¿No serán nuestro aliados?
–Por supesuto, por eso debemos investigar su fuerza y debilidad. Pero si estas ocupado se lo pediré a...
–¡Lo hare!
–En ese caso, antes de que todos partan se realizara una reunión de emergencia para informa de mi nombramiento al terminar busca a Inoichi y pídele que te guie a donde quedaron las partes de estos. Sai –El chico se acercó– Saldrás con el Kazekage esta tarde, con el mismo mensaje, pero esta vez para los del consejo de Suna reiterando nuestra alianza con ellos.
Sai asintió con una gran sonrisa plasmada en su boca.
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Tsunade se separó del Uchiha y dejó que este fuese solo a ver a Kakashi. Obito entró en la habitación y vio al hombre de cabello plata sin mascara, Hatake buscó veloz la máscara, pero Obito acercándose lo detuvo:
–Cicatrices… ¿Quién mejor que yo para saber de eso?
–…
–¿Cómo te sientes?
–Mejor, ya puedo incorpórame… si estás aquí es que todo salió bien y que no fuiste encarcelado o…
–Digamos que varios Uchiha saben convencer a las personas.
–Oh…
–¿Te molesta?
–Sabes que no.
El Uchiha se levantó y caminó hacia la ventana donde se sentó mirando hacia fuera:
–¿Desde cuándo?
Kakashi entendió la pregunta y se recostó sobre las almohadas.
–Desde que te perdí.
–¿Y ella?
–Una buen amiga… la mejor, la única.
–Me siento culpable, pues ninguno de los dos la quiso como ella hubiese deseado. ¿Nos odiaría?
–Como si no la conocieras, hubiese estado enojada, pero porque somos… lentos.
–He visto a tres generaciones ser felices de ese modo: Orochimaru y Jiraiya –Kakashi abrió los ojos impresionado– Itachi y Shisui… y Naruto con Sasuke… Tres de ellos Uchiha… es extraño, pero no lo veo raro, no como pensé en ese lugar donde me dijiste eso…
–Nosotros seríamos otra generación.
–No tan rápido y no tan fácil Hatake.
–Oh por supuesto, pero soñar no cuesta.
–No sueñes y trabaja. Me tengo que ir.
–Saldré pronto.
–¿Es una amenaza?
–Promete que no dejarás que ninguna linda kunoichi te atrape.
–No lo se… si no te apresuras…
Obito desapareció dentro de otra realidad y Kakashi se permitió sonreír pensando en que si el milagro había sucedido él no lo desaprovecharía.
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Los otros Uchiha y compañía se dispusieron a asearse y comer en lo que la reunión iniciaba.
Naruto salió del baño con una tolla enredada en la cintura, llevando en brazos a Sasuke que con tal de no esforzarse se lo permitió.
–Promete que no permitirás que Suigetsu te lleve a uno de eso lugares.
–No…
–¡Promételo! Si de por si ando buscando a ese tal Tora para castrarlo.
–Déjalo ya dobe, que tus ojos esta cambiando de color.
–…
–Además Itachi no permitirá que perdemos el tiempo, seguro que sabe cuánto debemos tardar en esta misión.
–Seguro que si –sonrió zorrunamente el rubio y besó a Sasuke– Te extrañaré mucho.
–Pues trabaja mucho y aprende rápidamente las katas gama, sobre el chakra del ermitaño y las técnicas sennin.
–¡¿Cómo sabes todo eso?!
–Orochimaru y el anciano –El rubio se quedó igual– el anciano de las serpientes.
–Ah.
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Orochimaru tomó algunas cosas y las colocó ordenadamente en el sillón. Jiraiya entró cargando a Kokoa:
–Está feliz. ¿Verdad Kokoa?
–Si padre, te juro que seré una buena Kunoichi. –dijo la niña a Orochimaru.
–La mejo hija mía. –corrigió el de cabello negro.
La niña sonrió y asintió.
–La mejor, padre. ¡Y protegeré a Kabuto-kun!
–Ay por Kami –se quejó Orochimaru.
Jiraiya miró a su pareja y a su hija de hito en hito:
–¿Qué? ¿Que?
El pelinegro optó por no responder, aun consideraba útil a su alumno y si Jiraiya se enteraba de que iba todo, lo cazaría y lo dejaría sin ayudante.
–Nada. Ya están sus cosas.
Jiraiya sacó su pergamino y metió todo en este.
–Listo, después de la reunión nos iremos.
Orochimaru asintió y se acercó al más alto.
–Cuida de… nuestra hija.
–Lo hare.
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El mensaje de la reunión llegó a todos los confines de Konoha y para medio tarde, la mayoría de shinobis se encontraban en el salón de la torre. Tsunade se adelantó al grupo de los que estaban frente a la multitud:
–He decidido renunciar al puesto de Hokage –El murmullo se extendió– Pero esta misma tarde se ha elegido a mi sucesor… Itachi Uchiha, a quien yo misma propuse.
–No veo mejor elección –opinó alegre Gai y Lee lo apoyó.
–Pero en ese grupo hay… –comentaba Hiashi Hyūga.
–Son mis aliados, los que trabajaron para mí como espías –cortó Tsunade– Los murmullos aumentaron– No debo recordar que varios de ellos pelearon codo a codo con ustedes para proteger Konoha.
–Mi padre… –dijo Asuma.
Itachi se adelantó frente a Orochimaru.
–Tu vida y la de tu equipo en la batalla contra los Inmortales…
Un por otra era la explicación. La vida de Iruzen por la alianza de Orochimaru y los otros junto, con todo lo que estos aportaron para vencer a los Akatsukis.
–Eso no justifica… –decía el Sarutobi.
–Mi clan completo. –Terminó Itachi. El silenció recorrió el lugar y ya no hubo interrupciones– Pido que me den una oportunidad de demostrar que tan capacitado estoy para ser Hokage y para ver que mis aliados –hizo el gesto con las manos abarcando a todos sus compañeros– y yo haremos de Konoha la aldea más fuerte.
–Yo lo creo –se escuchó una voz. Kurenai se acercó– Lo han demostrado trayendo de vuelta a quien creí no regresaría con vida.
–Yo confió –se unió Ibiki– Sasuke fue mi alumno.
Las voces se hicieron un coro de aceptación e Itachi fue oficialmente reconocido como el Rokudaime.
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El ocaso se extendía por la villa cuando el Hokage vio partir a sus mensajeros. Obito estaba de vigía en una de las torres y gritó:
–Voy a revisar los alrededores no me gusta esta tranquilidad.
Shisui lo miró desde abajo y comentó.
–Está un poco paranoico.
–No, es un Uchiha simplemente.
–¡¿Qué insinúas que yo no soy precavido?! Solo te digo que si exagera no dudare en usar en Izanami.
–Eso espero.
–Lo tenías planeado.
–…
El Hokage y su anbu personal avanzaron aun discutiendo o más bien era un monologo de parte de Shisui.
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El equipo Samui de Kumogakure vio a lo lejos un grupo mayor de shinobis que salían de la frontera de Konoha. Karui se acercó y dijo:
–Detengámoslos e interroguémosles, seguro que les sacamos algo de información.
La morena estaba por salir corriendo cuando Omoi la detuvo:
–¡¿Qué pretendes?! Ellos son más y no sabemos contra quien pelearemos.
–No seas cobarde.
–Basta ya –calló Samui a los otros dos– Vamos por un Uchiha y nada más.
Lo que los shinobis de Kumogakure no sabían es que incluso el Hokage era Uchiha.
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Kokoa –sobre los hombros de su padre- giró sus ojos en dirección del grupo de intrusos y dijo:
–Padre...
–Si cariño.
–Allá hay tres personas.
Jiraiya se detuvo de pronto y el grupo lo imitó. Gaara miró en dirección de donde la niña indicaba.
–No veo nada. –comentó el pelirrojo.
–Yo tampoco –comentó la niña y todos rieron–, Pero lo siento.
Jiraiya se giró hacia e Hyūga.
–Puedo buscar.
El sannin quiso confirmar y usó un sello y llamó a Kōsuke.
–Ve a investigar –y le mostró la dirección.
Naruto se alejó de Sasuke y se acercó a su sensei.
–¿Podría ser…? –preguntó el rubio viendo a la niña de coletas.
–Es muy joven, pero si podría ser una ninja sensor.
Sasuke y Sai se vieron pesando en que Orochimaru no había estado errado en tener una hija con otro shinobi fuerte.
Neji mencionó:
–Si hay tres, pero ya se han ido.
El sapo regresó y afirmó:
–Un grupo pequeño que va rumbo a Konoha.
–¿Por qué no se dejaron ver? –preguntó Sai.
–Por qué no van en buenos términos –concluyó Jiraiya– En fin con todos esos locos con ganas de combatir, no veo que Konoha esté en peligro.
Sasuke se cruzó de brazos.
–No somos locos, solo buenos shinobis.
–Y eso que nunca mencione a los Uchiha –se burló Jiraiya.
Naruto intervino.
–Vamos ya ero-sennin. –Palmeó la cabeza de la niña y dijo- Bien hecho Kokoa.
La niña sonrió y el grupo siguió su camino, más adelante se separarían para ir a sus diferentes misiones.
…
Muchas gracias por seguir este fic:
Alba marina, jennitanime, Linne-'Malfoy, Moon-9215 y Zussi.
