Capítulo XXI

Naruto vio partir a Sasuke que tomó otra desviación y suspiró abatido. Jiraiya palmeó el hombro de su alumno y le dijo:

–Vamos, de este modo te esforzaras en entrenar para estar pronto con tu Uchiha.

–Créeme que lo haré.

Dentro del rubio, Kurama se giró panza arriba y comentó irónico:

Quiero ver suceder ese milagro.

–Cállate que tú me ayudaras ¿O no?

¿Qué ganó yo?

–¿Mi eterna gratitud?

No es muy tentadora tu oferta.

–Salir un rato…

Habla más que me estas convenciendo.

–Oye Shukaku no le pidió mucho a Gaara, solo algo de sake, ttebayo.

Yo no soy un tanuki alcohólico.

–En fin…

El rubio siguió dialogando dentro de su mente con el zorro, en lo que Jiraiya preparaba todo para su ingreso a Myuboku. Mientras Kokoa observaba con especial interés y tratando de no estorbarle a su padre.

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Gaara y Sai al separarse de los shinobis de Konoha:

–No tardes Sai que si lo haces Itachi mandara a alguien por ti. –advirtió Sasuke.

–No lo hare –dijo el mencionado, y no vio como Gaara veía feo a Sasuke por advertirle.

Sasuke, Neji y Suigetsu iniciaron el camino dejando atrás a la pareja.

–¿Cuándo crees que te permitirán mudarte a Suna? –preguntó Gaara.

–Considero que en cuanto Itachi controle ya todo.

–Esperare impaciente.

Sai tomó la mano del Kazekage y corrió llevando a este.

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Samui fue la que lo notó. Obito sonrió desde las altas ramas de un pino en donde se sentó jugando con sus piernas colgadas.

–Hola.

La rubia se giró y se puso en posición defensiva, los otros dos la imitaron.

–¿Por qué se ponen de ese modo? ¿No vienen a mostrar los respetos de Kumogakure al nuevo Hokage?

Las dos kunoichi y el shinobi se miraron.

–¿Nuevo?

Obito se dejó caer y los visitantes vieron como cayó sin hacer ningún ruido desde esa altura.

–Si no vienen a eso ¿entonces a que vienen?

–No te diremos nada, queremos ver a la Hokage. –respondió Karui.

–… ¿Y yo debo dejarlos pasar así como así?

–Si no quieres que te obliguemos –amenazó Karui.

––No me gustan las amenazas… –dijo tranquilamente Obito y alzó el rostro abriendo los ojos, el Sharingan se activó.

–¡Un Uchiha!

La chica morena saltó dispuesta a atacar, pero de pronto una serpiente se enredó en su cuerpo y sintió como está la estrangulaba y su cuerpo ardía como si estuviese cubierta de llamas…

–Intenten algo como eso y la acompañaran en su sueño –Obito miró a la rubia que estaba conteniéndose– Siendo la líder, debiste detener a tu subordinada y no permitir que actuara sin razonar.

–No tememos a los Uchiha. –afirmó al rubia.

–Ya, pues no sé si han enfrentado a muchos… –se burló Obito sabiendo que por la edad de estos shinobis no debieron conocer a muchos de su clan, si no es que a ninguno–, pero soy diferente.

Samui trató de calmarse y mencionó:

–Hemos venido a advertirle al Hokage que cazaremos al Uchiha que se llevó a nuestro maestro, a Killer B.

–El jinchūriki –afirmó Obito.

–Así es.

–Ustedes solo son peones, sin embargo deberían de regresar por donde vinieron e informar que no sabemos nada del asunto y que si les queda duda pregunten a los Akatsukis que quedan… Oh lo siento ya no queda ninguno. En fin que es mejor que busquen bien a su maestro –y no precisamente secuestrado– antes de molestar a las otras aldeas o a sus shinobis.

–Konoha es responsable de los Uchiha. –siguió Samui.

–Así es, de hecho… el Rokudaime... –Obito lo pensó y sintió que sería divertido ver la reacción de esos tres al conocer al Hokage–, no sé si pueden recibirlo. Sin embargo, si prometen no hacer ninguna tontería, los llevare con él.

Los dos de Kumogakure aceptaron y Obito sacó a Karui del Tsukuyomi.

–De ese modo… bienvenidos Konoha –dijo amable Obito.

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Orochimaru tuvo los restos de los cinco cuerpos en su laboratorio por la tarde y se dispuso a trabajar en ellos. Acomodó sus mesas y utensilios sintiendo que Kabuto le hacía mucha falta. Llamó a Kimimaro que estaba en la casa:

–¿Si sensei?

–Podrías ir por Kabuto.

–¿A dónde fue sensei?

–Al su casa… el orfanato donde creció. Esta cerca de aquí. No tardaras más que unas cuantas horas.

–Como ordene Orochimaru-sensei.

–Sal de inmediato.

El de cabello blanco asintió y salió del laboratorio, fuera buscó a Juugo que estaba en la cocina con Yûki.

–Tengo que salir. Voy en busca de Kabuto.

–Está bien, ¿le comentaste al sensei?

–Oh no, pero lo hare a mi regreso. –informó Kimimaro.

–Las verduras y frutas ya están listas para cosecharse y podríamos venderlas bien.

–En todo caso, solo avisaremos para que no cuente con nosotros durante el día.

–Tal vez no les guste que no sigamos siendo shinobis –opinó Juugo.

–No es como si lo fuésemos a dejar para siempre, podemos hacer una que otra misión.

–Eso me agradaría y así puedo estar con Yûki más tiempo.

–No sé por qué creo que en este lugar podremos vivir tranquilos, si hasta Orochimaru-sama solo está investigando sin intenciones de venganza ni nada parecido. Bueno me voy.

El del clan Kaguya se despidió de sus dos chicos de cabello naranja y salió de la casa. Brincando por los tejados salió del barrio rumbo a la entrada de Konoha donde ya le conocían y solo informó el motivo de su viaje para que le permitieran salir.

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Itachi revisó algunos documentos cuando Shisui le informó.

–Regresó Obito.

–Ya era hora, salió desde ayer.

–No viene solo.

–…

Pasaron algunos minutos cuando la puerta se abrió dejando pasar al Uchiha mayor.

Hokage… tenesmo visitas de Kumogakure

–¿Si? No he enviado el mensaje con la información.

–Oh no, ellos no vienen por ese motivo. Buscan a un Uchiha que fue el responsable de secuestrar a su sensei, al jinchūriki del Hachibi.

–¡¿Secuestrar?! –Se indignó Shisui– ¡A ese tipo se le permitió escapar y se largó, nadie se lo llevó a ningún lado!

Obito abrió más la puerta y dijo:

–¿Han escuchado?

Los tres visitantes se quedaron mirando con suspicacia al Uchiha:

–¡No podemos confiar en ti que eres un Uchiha, seguro que fuiste tú quien secuestró a nuestro maestro! –insistió Karui.

–Fue un Uchiha… –afirmó Itachi.

–Sí y él único que hemos visto es él –señaló Omoi a Obito que sonrió respondiendo:

–Oh no fui yo, Obito es un chico bueno.

–Adelante, entren –invitó Itachi.

El grupo entró y se pararon frente al escritorio. Shisui dejó su lugar cerca de la ventana y se acercó colocándose a un lado de Itachi que alzó la vista.

–Somos tres Uchiha…

Las kunoichis y el shinobi se dispusieron a combatir, pero una frase del Hokage los detuvo:

–Solo les recuerdo que están como visitantes en Konoha y que soy el Hokage, por si fuera poco ya les hemos dado la información que requerían.

–Pero… –decía la rubia.

–Mandare a uno de mis shinobis con ustedes, pero si como sabemos su sensei está divirtiéndose libre en algún lugar, requeriré una disculpa de su Raikage. No me agrada que se crean con derecho de irrumpir en mi aldea sin el respeto que se merece mi cargo.

Los ojos del Rokudaime ya estaban de color carmín con las aspas en ellos. Si bien Itachi solo lo hacía para mostrar su poderío, los de Kumogakure no lo sabían y sintieron esas frases como una amenaza y Samui consideró las posibilidades, pues conociendo a B era muy capaz de estar –como bien decía el Hokage– divirtiéndose por algún lugar y en ese caso incluso todo eso podría terminar en una guerra entre las dos aldeas.

–Le agradecemos la ayudada Hokage.

Itachi se acomodó y sus ojos se volvieron negros de nuevo.

–Puedo ir yo.

Comentó Obito.

–Me parece bien –opinó Itachi y permitió que el Uchiha mayor partiera con los de Kumogakure a los que compadecía, pues este los sacaría de sus casillas «Mejor a ellos que a mí», pensó el de coleta.

–Eres un malvado Itachi.

–Reconoce que Obito cuando entra en confianza es un revoltoso.

–…

–De ese modo, incluso le dara una lección al jinchūriki para que no se ande haciendo el secuestrado.

–El único que no estará muy de acuerdo será Kakashi.

–Bueno tendrá tiempo de recuperarse y de salir de hospital.

–Cambiando de tema, vi que has recibido peticiones de aldeanos que quieren vivir en el barrio Uchiha.

–Oh si, ya las rechace.

–¿Y eso? ¿No querías que reconocieran al clan?

–Así es y por eso el barrio seguirá para ser solo habitado por Uchiha, como los barrios Hyūga, Inozuka, etc. No porque seamos menos somos diferentes.

–Sueñas con que ese lugar sea llenado de nuevo, pero aunque tengamos hijos -y no digo que lo tendremos- eso sería muy difícil si solo quedamos cuatro de nosotros.

–Bueno hace tiempo se creía que solo quedaba yo y mira, somos más.

–Orochimaru y Jiraiya no son Uchiha.

–Pero son sannin.

–…

Shisui dejó esa conversación sabiendo que Itachi a veces era muy necio.

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Neji se inclinó y se lavó el rostro en el riachuelo. Sasuke se sentó en unas piedras y Suigetsu se metió por completo en el agua. Neji miró al chico tiburón y se giró hacia Sasuke:

–Está feliz.

–Es su elemento.

–¿Desde cuándo lo conoces?

–Él ya estaba con Orochimaru cuando yo llegue ahí.

–Vaya.

–Pensé que me harías más preguntas, Hyūga.

–No, ya lo dijo la Godaime, fuiste su espía y aliado.

–Si…

–La verdad es que cuando sucedió lo de tu accidente creí que era una tragedia, pues te veías bastante fuerte y deseaba enfrentarme a ti algún día.

–Podemos hacerlo.

–Por supesuto, pero eso será cuando terminemos esta misión que a decir verdad me halaga que... el Rokudaime me haya escogido para ella.

–…

–Sé quién es el líder de Amegakure… creo saber…

–Bueno, pues entonces sabes que bien puede respetar esa promesa que le hizo a mi hermano o ignorarla.

–Y eso nos dejaría en desventaja.

–Pelear sería la consecuencia, por eso mismo mi hermano te escogió a ti.

Suigetsu salió del agua cuando Sasuke lo apresuró para seguir con su camino.

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Obito iba adelante de los de Kumogakure silbando como si no fuese una misión si no un paseo. Karui se colocó a lado de Samui y le dijo:

–Para ser shinobi no es muy precavido.

–No. Está seguro que no está en peligro –confirmó la rubia.

–¿De verdad crees que el sensei este…?

–Lo conocemos.

Las dos kunoichi asintieron derrotadas.

–Y pensar que hemos venido hast acá… –se quejó la morena.

–Fue mejor, de ese modo nos enteramos lo del nuevo Hokage y se lo informaremos al Raikage… Él no es como los otros.

–No entiendo.

–Los otros buscaban no enfrentase a las otras aldeas e incluso cedían ante las exigencias de estas…

–Pues este no, de eso me di cuenta.

Las chicas se quedaron calladas y Omoi les señaló.

–Se ha detenido.

Obito se quedó parado en una rama y se recargó en el tronco.

–Ahí está su maestro con ese tipo que canta.

–¡¿Cómo lo sabes?! –se impresionó Omoi.

–¿Acaso no sienten el chakra de su sensei? Está tan contento que ha dejado fluir algo de él. –Obito se rio divertido ante el desconcierto de los oyentes–… No es cierto, uno de los nuestros lo siguió hace tiempo y como se estaba divirtiendo con Sabu y su música Enka lo hemos dejado en paz.

–¿Si lo sabían por qué no lo dijeron? –cuestionó molesta Samui.

–Molestaron un poco al Hokage al no creer en la palabra de uno de sus shinobis cuando dijo que su sensei escapó y que nadie lo secuestró. Y por cierto, creo que su Raikage debe una disculpa.

Obito se alejó aun con la sonrisa plasmada en su rostro, deseaba ver al engreído A ceder ante las exigencias de Itachi… si no… sería divertido medir fuerzas con los de Kumogakure. El Uchiha bajó de las ramas y se acercó a unos arbustos:

–Ya ha terminado tu misión, regresemos a Konoha.

–Qué bien, esto de espera sin hacer nada es muy problemático.

–Vaya que no exageraban cuando hablan de tu genio, eso de seguir al jinchūriki desde que se le localizó, habla muy bien de ti.

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Naruto y Kokoa miraban asombrados las enormes hojas y como varios sapos reposaban en ellas. Jiraiya llegó acompañado de un sapo de pequeña estatura:

–Él es Naruto mi alumno y Kokoa mi hija, sensei Fukasaku.

–¿Tu hija?

–Si es mi princesa.

La niña caminó hacia el par de sabios y se inclinó reverenciando:

–Es un honor conocerlo sensei.

–¿Por qué eres tan pequeño? –comentó Naruto.

El sapo se cruzó de brazos:

–¿Estás seguro que puede ser el niño de la profecía Jiraiya-chan?

Jiraiya suspiró abatido y asintió. El sapo palmeó su pierna y consoló:

–Lo intentaremos, aunque nos lleve una vida.

–Oiga yo no puedo estar aquí una vida, mi Sasu me está esperando…

El sonido de un golpe se escuchó y poco después Naruto se quejaba de un chichón en la rubia cabeza, mientras Kokoa lo sobaba también. Si, el entrenamiento había iniciado.

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Kakashi se levantó y caminó con las muletas por un rato. Tsunade lo estuvo observando y asintió:

–Bien ya puedes irte, pero cuidado y andes recorriendo todo Konoha o te internare de nuevo.

–Le prometo que no Tsunade-hime.

–Ven a tus visitas regulares, si no estoy yo, Sakura te revisara.

–Si Tsunade-sama.

La rubia salió de la habitación dejando que Hatake se vistiera para salir del hospital. Las heridas ya no tenían mucho peligro de abrirse y podía realizar algunas cosas sin ayuda. Kakashi estaba feliz de salir del hospital para poder iniciar con la conquista de su futura pareja.

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El equipo de Samui entró a la cueva y desde que lo hicieron escucharon las extrañas combinaciones de ritmo. Avanzaron un poco cuando un enorme mapache se presentó ante ellos y si no hubiese sido por su maestro los hubiese atacado.

–¡Ponta!

El mapache se retiró y el grupo pudo acercarse a Killer.

–¡¿Sensei Cómo puede estar tan tranquilo aquí si el Raikage lo ha mandado a buscar?! ¡Incluso fuimos a Konoha a buscar a ese Uchiha…! –informaba Samui.

–¿El Uchiha que me atacó?

–¡Ese! –gritó Karui.

–Oh, me dejó ir, de hecho solo atrapó un tentáculo del Hachibi y a pesar de que lo notó no dijo nada ni me persiguió –explicó tranquilamente el jinchūriki– Ya que están aquí aprovechemos y aprendan conmigo el Enka

–¡Maestro en Konoha han exigido una disculpa del Raikage!

–¿Por qué?

–Nos enviaron en su ayuda y fuimos hasta ahí a conseguir información…

–Les he enseñado que no sean intempestivos y que consigan información discretamente ¿Lo hicieron de ese modo?

–…

–Mi hermano estará furioso.

Se quejó el jinchūriki y se dispuso a despedirse del maestro Sabu para irse con el equipo. De camino a Kumogakure Samui lo puso al tanto de los detalles de su búsqueda.

Por eso al llegar a su aldea dos días después, no se sorprendió de que A casi lo quisiera matar, pues siendo un Raikage tan orgulloso, una disculpa a cualquiera le costaba demasiado y más siendo el que la recibiría uno de Konoha… un Uchiha.

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La lluvia había dejado de caer constantemente dejando que los rayos del sol iluminaran las estructuras que poco a poco se iban convirtiendo en viviendas, dejando de lado esas oscuras formas metálicas sin vida. Los residentes de Amegakure paseaban por las calles de esta conversando y sonriendo como si de otras personas se tratase, pues en otros tiempos su trabajo de vigilancia y constante zozobra no les permitía ciertas actitudes mundanas como salir al mercado, conversar con los vecinos, etc.

El líder original de la aldea se había presentado apenas hacia unos pocos días, pero con esto se abrió esa nueva era que estaban disfrutando, que si bien el hombre de cabello rojo les pareció débil mostró en eso días que estaba muy lejos de serlo y a pesar de no salir mucho de la torre, guiaba su aldea con mano firme y justa. A su lado como consejera el ángel de Amegakure que ayudaba en lo que podía a los habitantes de esta.

En las puertas que custodiaban uno shinobis, Sasuke y los otros se presentaron sin intenciones de entrar hasta que se les permitiese. En mensaje fue enviado a Nagato y este, dentro de la estructura negó con la cabeza mostrándoselo a Konan:

–Lo consiguió, el Uchiha cumplió su promesa.

–Vaya… ¿Irás?

–No quiero dejar de nuevo tan pronto Amegakure, sin embargo di mi palabra.

–Pero estás cansado.

–Un viaje como este no me matara. Esta vez no puedes ir conmigo debes quedarte en mi lugar.

–Solo si prometes que veras a la renombrada Tsunade, tal vez ella pueda ayudarte.

–Lo hare.

Nagato se giró hacia el mensajero y ordenó:

–Permítanles pasar.

Sasuke encabezó la comitiva, Neji y Suigetsu a cada uno de sus lados. La impresión de ver a Nagato y su estructura no se vio demostrada en los rostros de Sasuke y Neji, pero Suigetsu si abrió la boca hasta que Sasuke le dio un discreto codazo. El Uchiha se presentó y saludó respetuosamente a Nagato.

–Me envía el Rokudaime para hacerle la invitación formal a visitar Konoha e iniciar conversaciones con nuestra aldea.

Nagato miró al moreno y sonrió:

–Eres un Uchiha también, te vi luchando en Konoha.

Sasuke alzó la vista y asintió:

–Usted estaba detrás de esos muñecos.

–Personas, a pesar de no tener vida propia seguían siendo personas. –explicó Nagato.

–¿Cadáveres? –preguntó incrédulo Suigetsu.

–Algo así… y bueno con respecto a su propuesta… –los de Konoha esperaron la respuesta– Iré con ustedes. Más como ven me es un poco difícil trasladarme…

–Lo llevaremos –expuso Neji.

–Se los agradezco, pero puedo hacerlo solo, más será un poco lento.

–El tiempo no es problema avisaremos a Konoha que tardaremos un poco. –mencionó Sasuke.

Los preparativos del viaje se realizaron bastante rápidos y este inició.

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Kōsuke la guiaba mostrándosela todos los habitantes de Myuboku y la niña a cada uno le decía que era muy bonito por eso en poco tiempo fue muy popular entre los sapos que habitaban la montaña, incluso la señora Shima la había adoptado felizmente, pero para la niña a pesar de su buena disposición la hora de la comida –al igual que para Naruto– era una tortura.

Por eso cuando vio que el rubio ya manejaba el chakra del sabio sin que se convirtiera en anfibio, se sintió aliviada. Pues ella entrenaba, pero no del modo que lo hacia Naruto y si bien sus esfuerzos eran aplaudidos por su padre los del rubio era aplaudidos por todos –incluida ella. Por si fuera poco Naruto-nii ya formaba parte de sus héroes personales –como sus dos padres–, pues él era parte de los libros de su padre como el ninja que sería una leyenda.

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Obito llegó por la ventana y entró a sentarse:

–¿Qué hay?

Shisui se cruzó de brazos:

–¿Esa es la forma de dirigirse al Hokage?

–Cuando este mocoso me demuestre que es un buen Hokage lo saludaré formalmente.

Itachi solo miró el intercambio de puyas entre esos dos y lo dejó estar. Tocaron a la puerta y al permitir el paso entró Orochimaru.

–Buenas tardes Hokage.

–Buenas tardes ¿Qué sucede?

–Pues he venido al informar de mis primeros descubrimientos.

Los otros dos Uchiha dejaron de discutir y pusieron atención.

–Continua –dijo Itachi.

–Los pedazos de metal que conseguí, son de las barras que me informaron servía como catalizador para las ordenes de Nagato, sin embargo al estar lejos de su creador son inservibles y por otro lado haciendo algunos experimentos…

–¿No mataste a nadie verdad?

Casi dijeron al unísono Shisui y Obito. Orochimaru los vio feo e Itachi ordenó:

–Se callan o se retiran.

–…

–…

–Como decía, haciendo algunas pruebas descubrí que pueden funcionar de forma inversa.

–Explícate.

–Como me pediste que investigara -ya que los de Amegakure serían aliados- descubrí que esto puede ser una debilidad de la técnica, pues si alguien con suficiente chakra logra invertir… la polaridad, las barras se convertirán en imanes que arrastren a las que tiene el individuo para controlarlas.

–No le he conocido en persona, pero el líder de Amegakure debe ser muy fuerte para manejar a seis cuerpos con diferentes habilidades…

–Pues si lo es, pero por que le implantaron el rinnegan –interrumpió Obito– Madara…

El Uchiha mayor explicó lo sucedió y como Nagato estaba unido a esas barras que formaban parte de su cuerpo.

–Debe ser doloroso y desgastante –opinó Shisui.

–Lo es, Nagato está muy débil. –confirmó Obito.

–No me conviene un aliado moribundo –dijo Itachi y todos lo vieron con asombro por la crudeza de su razonamiento– Por eso… Orochimaru habla con Tsunade y vean como podemos liberar a Nagato de esas barras sin que lo matemos.

–¡¿Con la vieja?! –Se quejó el sannin– Yo puedo hacerlo solo.

–Ya mencione que lo quiero vivo.

–…

El de cabello largo salió y los Uchiha se quedaron:

–Espero que la visita del Raikage coincida con la de Nagato y Gaara –dijo Obito– de ese modo al Raikage no le quedara duda de la fuerza y aliados de Konoha.

–Y tendrá que reconocer también que Amegakure es la sexta gran aldea. –Explicó Itachi y añadiendo– Necesito que esta misma invitación sea entregada en Kirigakure e Iwagakure. Obito tú iras a Kirigakure.

–¿Quieres una matanza?

–Eso precisamente, debes de deja atrás el rencor, no te digo que lo olvides, simplemente demuestra que Konoha no está dispuesta a dejar pasar ofensas como antes.

–Entonces si quieres una matanza.

-…

–Ya entendí, no soportas una broma.

–Lleva contigo a Kimimaro.

–Tienes un sentido del humor algo cruel.

El mayor de los Uchiha salió por la ventana y se encaminó al barrio Uchiha. Shisui lo vio de lejos y comentó:

–¿Estás seguro?

–Lo estoy, no tiene intenciones de matar a nadie y si no me equivoco el loco de Hatake no lo dejara ir solo.

–Pero apenas fue dado de alta.

–Como si eso lo fuese a detener. Obito debe decidir que es más importante, la venganza por un recuerdo o el bienestar de su futuro.

–…

000

Obito llegó al barrio y notó el puesto de fruta que estaba en la entrada de este. Con una lona de vivos colores y canastos pintados daban un aspecto alegre al barrio desierto. Orochimaru y Kabuto estaban fuera de este comiendo un par de manzanas.

–Pensé que ya habías ido a ver al Tsunade –dijo Obito a Orochimaru.

–Lo haré… eventualmente, pero primero déjame comer algo dulce para soportar la visita.

El Uchiha llegó hasta el colorido lugar y se asomó notando a Yûki en un tapete jugando con su muñeco de felpa. Obito lo cargó.

–¿Dónde están tus papás?

El bebé de dos años señaló a donde Juugo acomodaba más cajas con fruta y Kimimaro atendía a unas clientas que sonreían demasiado.

–Vaya de shinobis mortales a vendedores de fruta.

–Pues tú de niñera no te ves mal –se burló el sannin.

–Por lo menos niñera y no mamita.

Orochimaru casi siseó, pero no siguió con la discusión.

–¿A qué viniste?

–Misión.

–…

El Uchiha llegó hasta el chico del clan Kaguya cuando las clientas se fueron:

–Kimimaro salimos de misión hoy. –Juugo miró al Uchiha– Tranquilo será al anochecer y de poco tiempo. Me gusta este lugar.

-¿No crees que le moleste a Itachi? –preguntó Juugo.

–¿Por qué habría de molestarle?

–La mercancía es del huerto de la casa que nos prestó –dijo Kimimaro.

–No se las prestó, se las dio. Y es bueno que tengan otra ocupación además de ser shinobis.

El grupo siguió conversando hasta que Orochimaru se decidió a ir con Tsunade.

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Sai escuchó la sarta de preguntas que le hicieron a Gaara mas este respondió concreto y sin dar vueltas, de ese modo ya no hubo pretextos de los ancianos para permitirle reforzar la alianza con Konoha e ir de nuevo a ella.

Al salir cas de noche de esa reunión Sai dijo muy tranquilo:

–¿Esto no te quitó las ganas de hacer el amor o sí?

–¡No! ¿Y a ti?

–Tampoco.

El pelirrojo tomó la mano del moreno y lo guio veloz hasta su casa. Dentro de Gaara, Shukaku prefirió irse a dormir, pues Kurama no estaba para hacerle compañía. Gaara llevó a su novio hasta la habitación y sin perder tiempo lo desnudó:

–¿Tienes prisa? –preguntó sonriente Sai.

–A decir verdad… sí.

Los besos iniciaron degustando las bocas y recorriendo el cuello después. Ambos estaban deseosos de entregarse a esa ola de pasión que los estaba arrastrando. Cuando Gaara se adentró en Sai los dos se miraron sonrojados y jadeando sintiendo que eran el uno para el otro. La espontaneidad de Sai con la seriedad de Gaara, la sonrisa –verdadera– del pintor y el gesto adusto de pelirrojo, eran complementarios y solo ellos lo sabían. Se amaban de eso no había duda.

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Obito caminó por el sendero siguiendo a Kimimaro que iba delante de él, sabían que si se apresuraban no tardarían en llegar a Kirigakure, sin embargo tenían un día exacto para llegar con la Mizukage y no había prisa. Fue el de cabello claro el que vio al shinobi siguiéndolos:

–¿Itachi-san mandó a alguien más con nosotros?

–No que yo sepa.

Los dos se quedaron parados y esperaron que se acercara el perseguidor. Obito gritó molesto:

–¡Qué diablos haces aquí Kakashi!

–Yo… acompañarlos.

–¡¿Apenas puedes sostenerte en pie y quieres hacer un viaje de dos días?!

Kimimaro aprovechó y se fue a sentar en unas rocas, considerando que esos dos debía resolver ese asunto, solos. Con los dos restantes Obito encaró al copynin:

–Como si necesitáramos a un shinobi que apenas puede moverse, sería una carga en vez de ayuda.

El de cabello plata no respondió sabiendo que el pelinegro tenía toda la razón, sin embargo sentía el temor irracional de que si no estaba cerca de Obito, este podía desaparecer de nuevo.

Las palabras duras de Obito iban dirigidas para que el Hatake regresara a Konoha donde debía seguir con su rehabilitación.

–Regresa Kakashi o mandare un mensaje a Itachi para que mande anbus por ti.

–¿Por qué el Hokage se tomaría tantas molestias?

–Solo vete.

–Quiero ir contigo.

–Las misiones son dadas por el Hokage y no escogidas por el shinobi, no están a capricho de nosotros.

–No regresaré, iré contigo.

Obito fulminó al necio de Kakashi y avanzó llamando a Kimimaro que miró todo sin intervenir.

–¡Vamos!

El dúo avanzó y contrario a como venían haciendo, su carrera se apresuró haciendo que Kakashi le costara demasiado seguirlos. De ese modo cruzaron bosques, arroyos y llegaron a una montaña donde Kimimaro se giró a ver al perseguidor que con trabajo subía por la pendiente aferrándose a las rocas, pues el chakra en sus pies y manos no estaba funcionando bien.

–Él se ve exhausto.

–Es su problema, no es un shinobi novato para que necesite nuestra ayuda, además no debería de haber venido.

–¡Por Kami!

Se sorprendió de mala manera el del clan Kaguya al ver que Kakashi rodaba por la ladera al aferrarse a una roca que estaba suelta. Kimimaro intentó bajar a detener la caída de Hatake mas alguien se le adelantó y por mucho. Obito alcanzó a detener a Kakashi y lo sostuvo en brazos.

–Eres un jodido necio.

El de cabello blanco no respondió. Obito lo dejó en una saliente.

–No hay como convencerte para que regreses y a estas alturas no estoy seguro de que llegues vivo a Konoha.

–¿Puedo ir con ustedes?

–Ya lo haces, pero ni creas que abogare por ti con Itachi.

–Entiendo.

–Descansemos –Obito le gritó a Kimimaro– Esperare aquí con él, tú puedes subir.

El del clan Kaguya aceptó. Obito se sentó y preguntó:

–¿Por qué insistes en venir?

–Un combate con los de Kirigakure y seguro que te irás ¿no? Esa sería tu venganza y todo lo que te interesa, después de todo ella es lo más importante para ti. Obito esbozó una sonrisa melancólica:

–Kakashi no puedes estar celoso de un recuerdo ni de una muerta, no es justo para ella ni para ti.

–…

–No combatiré. Itachi me puso a prueba con esta misión.

–Solo por eso.

–La venganza puede ser sin violencia.

Dijo enigmático el Uchiha. Kakashi bajó su mascarilla y suspiró, Obito lo miró de reojo pensando en que ciertamente cuando te interesaba alguien no deseabas verlo triste y al sentirlo vulnerable deseabas protegerlo. Obito sacudió su cabeza tratando de alejar esos pensamientos de su mente.

–Descansa, pues seguiremos avanzando.

–…

Kakashi asintió y con mucho nerviosismo –por si era rechazado– tocó las puntas de los dedos del Uchiha, este bajó la vista y notó el gesto:

Baka.

Mencionó Obito y mirando hacia arriba por si Kimimaro lo veía –no estaba a la vista– se acercó a Hatake y lo besó. Eran adultos, sin embargo era el primer contacto que tenían con la persona que realmente estaba en su corazón y alma, por lo mismo fue un poco torpe, pero memorable por ser el primero. Al separarse se miraron y sin decir nada se quedaron sentados un rato más.

000

Sasuke se subió a una de las ramas y vio el lago, llamó a Neji:

–Ya estamos cerca, yo creo que ahí hay que descansar esta noche. No lo ha dicho, pero Nagato debe estar agotado.

–Cierto y no lo dirá, se ve que es muy orgulloso.

–Si.

Los dos jóvenes bajaron y se unieron a los otros dos:

–Ya casi estamos cerca de un lago, ahí acamparemos esta noche.

–Me parece bien.

–¡Un lago! –Suigetsu salió corriendo.

Los restantes caminaron tranquilamente. El pelirrojo comentó.

–Es de Kirigakure.

–Si. –afirmó Sasuke.

–Sabes tengo una duda… ¿cómo esta ese sinvergüenza de Shisui? mira que traicionarnos…

–En realidad desde un principio fue una misión que tenía que realizar.

–Es pariente tuyo, obvio.

–Parentesco lejano… creo.

–¿Itachi también es tu pariente lejano?

–… –Sasuke pensó en revelar su parentesco y se dijo que llegando a Konoha de todos modos Nagato se enteraría– Él es mi hermano mayor.

–Vaya… ¿Obito?

–Oh no, también al igual que Shisui, es pariente lejano.

Nagato estuvo conversando un rato, pero poco después de que el campamento estuvo listo se durmió.

Suigetsu se acercó a la orilla del lago y comentó:

–Se ve cansado.

–Afortunadamente ya estamos cerca. –afirmó Neji.

–…

La mañana llegó y el líder de Amegakure decidió iniciar el camino de inmediato, pues deseaba llegar esa misma tarde a Konoha.

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Orochimaru caminó hasta la oficina del Hokage entrando de inmediato. Itachi no estaba en ese momento y el sannin tuvo que ir a buscarlo a la academia donde este estaba conversando con los senseis de esta.

Orochimaru optó por esperar al Hokage fuera del lugar. Cuando este salió acompañado de Iruka y Shisui, el sannin lo abordó.

–Itachi.

–¿Qué pasa?

–Lo tenemos.

–Bien, ellos no tardan en llegar.

El Hokage se despidió de Iruka y avanzó con el sannin, mas este se regresó y le dijo al maestro.

–Vendré a apuntar a mi hija ¿aún puede entrar o ya no es tiempo?

Iruka se tensó ante el hombre, más se recordó que en ese momento solo era un padre más.

–Es tiempo.

–Bien, si no vengo yo… –el pelinegro carraspeó nervioso– vendrá su otro padre.

–¿Qué? No entiendo.

–…

Itachi regresó con los que hablaban a intervenir.

–No crees que explicar primero el origen de Kokoa, antes de traerla a la academia, sería mejor.

–… Pues no veo por qué tengo que darle explicaciones a la gente, es mi hija y ya.

Dijo dignamente el sannin y se retiró. Itachi se giró hacia Iruka-sensei.

–Él la gestó. Al cambiar de cuerpo constantemente sus órganos internos mutaron por decirlo de algún modo y de ese modo pudo gestar a la niña.

–¡¿De verdad?!

–No solo eso, también usó su experiencia y pudo crear un sustituto para las parejas homosexuales.

–¿Quiere decir que puede hacer que otros hombres tengan hijos?

–Pues sí. Por cierto te digo esto, porque ahora que eres una de las autoridades de la academia te tocara lidiar con las preguntas de padres y alumnos.

–Si Hokage-sama. –dijo Iruka recordando como ese Uchiha un día dejó viviendo solos a dos niños pequeños.

El Uchiha se retiró uniéndose a Orochimaru y Shisui.

–Deja de ponerte a la defensiva cada vez que preguntan por Kokoa.

–…

–¿Y bien como lo han conseguido?

–La vieja ayudara a estabilizar el chakra y evitar que perdamos al paciente en lo que con la ayuda de shinobis fuertes manipulemos las partes que he reconstruido hasta que las que están unidas a Nagato salgan de este, de inmediato se tendrá que curar las heridas que estas dejen, pues podría desangrarse y para eso necesitamos a varios médicos shinobis, pues ni aunque tengamos a Tsunade y Kabuto junto conmigo podremos; deben ser veloces para cerrar las heridas sin que la vida de Nagato se pierda.

–Complicado.

–Pero si lo logramos, él vivirá sin necesidad de títeres, será muy poderoso.

–Y tendremos su gratitud. –afirmó Itachi.

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Kakashi se recargó en el tronco de un árbol. Obito se regresó a ver:

–¿Puedes o descansamos?

–No, sigamos que debemos llegar a tiempo si queremos que la reunión sea en dos días.

Kimimaro llamó desde un acantilado:

–Podemos caminar con chakra y pasar por él o dar un rodeo, pero eso nos llevara más tiempo.

Obito se giró a ver a Kakashi.

–¿Seguro que puedes?

–Lo intentare.

Obito se inclinó:

–Vamos súbete a mi espalda.

–Pero…

–No estamos para ponernos dignos Kakashi y no te abandonare.

El de mascara aceptó y de ese modo cruzaron. Como el plan había sido trazado llegaron esa misma noche a Kirigakure. Mei Terumi no los recibió de inmediato.

–Me estoy impacientando. –se quejó el Uchiha.

Kimimaro miró a su alrededor:

–Y siendo vigilados como si fuésemos criminales, no da mucha confianza.

–Recuerden que somos mensajeros y nada más.

Obito suspiró derrotado y se dispuso a seguir esperando. En ese momento Mei Terumi salió acompañada de sus dos guardaespaldas. El caminar de la pelirroja era cadencioso, más… nada que impresionara a eso tres. Lo que notó la Mizukage lamentándose:

–Cada día hay más. Buenas noche caballeros ¿Qué puedo hacer por ustedes?

–Traemos un mensaje de Konoha.

–Eso me han dicho.

–Si un mensaje del nuevo Hokage. El Rokudaime invitándole a estar presente en una reunión que se llevara a cabo pasado mañana. –informó muy formal Kimimaro

A la Mizukage le susurró Ao.

–Ese chico parece del extinto clan Kaguya.

–Si.

Kimimaro se quedó parado esperando respuesta, pero Obito se adelantó:

–Cuando deseen susurrar, traten de hacerlo cuando sus oyentes no sean adiestrados para escuchar más allá. –Aclaró– Kimimaro es el último del clan Kaguya y ahora es perteneciente a Konoha.

–¡¿Y así quieres que permitamos que nuestra Mizukage viaje con ustedes?!

Se asombró Chuujiro. Mei lo detuvo y explicó:

–Por lo que veo en esa mirada tuya, no estás muy contento con nuestra aldea ¿no es así?

–Eres observadora, sin embargo mi rencor no afecta mi discernimiento y sé que una alianza es conveniente. Para todos. –terminó Obito.

–La invitación es real y sería un honor que la considerara. –expuso Kakashi.

La mujer de cabello fuego sonrió coqueta:

–Tú pareces muy amable.

Obito se acercó al de cabello plata. La Mizukage sonrió negando:

–Vaya si hasta hay pareja.

–…

–Si bien es interesante su propuesta debo rechazarla, pues no me interesa una alianza con Konoha ya que con la fuerza de Kirigakure pronto no habrá suficientes misiones para las dos aldeas y nosotros nos quedaremos con todas.

Obito sonrió y asintió:

–¿Esa es su última respuesta?

–Lo es –no se retractó Mei.

Obito hizo una reverencia despidiendo, Kakashi y Kimimaro le siguieron y cuando estuvieron alejados de la aldea el copynin preguntó:

–¿Por qué no insistimos?

–Itachi… el muy ladino sospechaba la respuesta y consideró dejarnos a ver si reaccionábamos con agresión a ella. Al mismo tiempo les dio una oportunidad de no estar en nuestra contra si no con nosotros, pero la rechazaron.

–Sería divertido luchar contra ellos –comentó el de ojos verdes.

–Por supuesto –coincidió Obito.

Kakashi se encogió de hombros de verdad había una oportunidad de crear una alianza y los de Kirigakure la rechazaron, ya no quedó en ellos.

–Regresemos que si no nos perderemos la disculpa del Raikage. –dijo divertido Obito.

–¿Qué?

Preguntaron sus acompañantes y el Uchiha contó lo sucedido con Killer B.

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Naruto y Kokoa se despidieron –secretamente aliviados de ya no tener que comer los guisos de Shima– de todos los sapos. Jiraiya agradeció la hospitalidad y se unió a los otros dos.

Llegaron a un valle cerca de Konoha y emprendieron el camino hacia ella.

–¿Padre, nos habrá extrañado papá?

–Por supuesto.

Naruto sonrió al escuchar eso, él también esperaba que Sasuke lo hubiese extrañado. Las puertas de Konoha fueron cruzados por un bólido rubio llevando en sus hombros a una niña que gritaba emocionada. Detrás con paso más tranquilo Jiraiya llegaba.

El rubio de ojos azules llegó a la torre y subió de a dos los escalones. Llegó a la oficina de la Hokage y sin tocar entró en ella. Itachi estaba parado con Shisui en brazos… sin ropa. Naruto abrió la boca y le tapó los ojos a Kokoa.

–¡Naruto!

Gritó Itachi y el rubio reaccionó saliendo de la oficina y cerrando tras él.

–Esperemos un poco Kokoa.

–¿Por qué?

–…

Muchas gracias a todos por los comentarios y especialmente a Kane Noona por su hermoso dibujo. Gracias me siento halagada.

kaoryciel94, Moon-9215, Zussi, Guest1 ¿por qué tienes conflicto de intereses?, narusempai, Linne-'Malfoy, Lunatica Drake Dark, Icitzy, Karolita - Si habrá bebos y nop muere ;) y Muchas gracias a Kane-Noona.