¿Hola? Están ahí?
Ya sé, ya se, estoy tardando demasiado y mis capítulos son medio cortitos… ¡pero no me abandonen! ¡Les regalo caramelos!
Belle star: Agua hervida, jajajajajaja. Por eso mi novia no me deja hacer el té. No dije que lo arrestaron, dije que lo podrían haber arrestado.
Capitulo 35
La tristeza de Nina.
Nina estaba acostada en la habitación de terapia intensiva. De haber podido, hubiese atrancado la puerta. El ambiente era muy antiséptico y le recordaba vagamente a su casa.
Al poco tiempo de que recobrara la conciencia, la policía apareció en el hospital para hacerle varias preguntas, pero ella se excuso diciendo que no se sentía en condiciones para responderle nada a nadie y que esperaran un par de días. Su médico le dio la razón y les repitió lo mismo,
Durante varios días (aunque no tenía mucha idea cuanto tiempo había pasado realmente) había estado en una especie de semi inconsciencia, viendo la cara de doctores y enfermeras entrar y salir, pero sin esforzarse en retener sus caras o sus nombres. La comida le parecía sencillamente insípida, comparada con la comida que le preparaba Neo o La Morsa.
Neo… había pensado mucho en el. Lo hacía mientras miraba la trayectoria del sol a través de la ventana. Recordaba a su tío… no, su padre, sentado en el suelo, completamente resignado a su destino, entregándole su vida a Marishka. Nitrus Brio, desmayado cerca del ascensor. Su hogar destruido, visto desde la lancha, tragado por el agua y el fuego. Y no sabía que había sido de su abuela Emily. Tal vez había muerto. Ella también era cómplice de los demás, pero sentía dolor por ella
A pesar de todo lo que sabía de la historia de sus orígenes, al ver a Neo a punto de morir, su cuerpo reacciono solo. No podía ver al hombre que la había criado siendo asesinado frente a sus ojos sin que ella hiciera algo para impedirlo. O tal vez, en un punto de su cerebro, deseaba morir y acabar con su propio sufrimiento.
Pero estaba viva. Y ahora no sabía que sería de ella. Dentro de poco tiempo, debería volver al colegio ¿Dónde estaría mientras tanto? ¿En casa de Crunch? Probablemente. No quería volver a su casa ni a la de ningún integrante del N Team. Solo deseaba estar sola durante un tiempo hasta que sus ideas y sentimientos terminaran acomodándose.
Una noche, Tropy se materializo en su habitación, visiblemente preocupado por su salud.
—¿Te sientes mejor, Nina? —le preguntó, sentándose en su cama.
—Si, mejor.
—¿Cuánto tiempo vas a estar aquí?
—No lo sé. Tal vez un par de semanas.
Tropy estiró una mano y acaricio la cabeza de Nina.
—Lo que hiciste fue algo muy suicida —le dijo, con tono serio—. ¿Por qué hiciste eso?
Nina bajo los ojos.
—No lo sé —dijo, hablando con lentitud—. El me crio desde que era una bebé. Una parte de mi aun lo quiere, supongo.
Tropy le palmeo la mano mecánica con suavidad.
—Debo irme. La policía me busca y también a Neo. Sé que te van a interrogar. Nosotros le dijimos que te caíste encima de una reja mientras estabas trepada a un árbol.
—Eso es muy tonto.
—Lo sé, pero no se me ocurrió algo mejor que decir —su mano se deslizo hacia su cinturón—. Te quiero, Nina. Y tu ti… tu padre también.
—¿Cómo está la abuela?
Tropy carraspeó.
—Aún no sabemos nada de ella.
Al final, no pudo posponer mucho más tiempo el interrogatorio que se le vendría encima. Respondió de manera seca y cortante a las preguntas que la policía le formulo. Sacó de toda responsabilidad a Neo y a Tropy, diciendo que había sido tan solo un accidente. Evitó lo más que pudo las preguntas sobre sus manos. Unos implantes que le habían puesto cuando era pequeña y no sabía quién demonios se las había puesto. Los policías sospechaban que mentía, pero no hicieron más preguntas. Luego, no aparecieron mas, cosa que extraño a Nina, quien pensaba que insistirían un poco más.
Los días seguían pasando… excepto por esa visita de Tropy, nadie la había venido a visitar, ni siquiera Crunch ¿Acaso la habían olvidado? ¿La habían dejado tirada en un hospital, abandonada a su suerte? ¿Qué sería de ella si se quedaba completamente sola? Las lágrimas hacían brillar sus ojos, como si fueran escarabajos negros bajo la luz de la luna. Ya no le quedaba nada.
Era su séptima noche en el hospital. Nina solo miraba el techo con tristeza. Los médicos pensaban llamar a servicios sociales y llevársela una vez recuperada. No le gustaba para nada la idea. Prefería vivir con los indígenas antes que eso.
Hundió su cabeza en la almohada. Se sentía muy incómoda al estar casi todo el día en cama y ocultando las manos de los ojos de médicos y enfermeras que la miraban sin mucho disimulo de su parte. Odiaba estar acostada y odiaba su vida
Se comenzó a sentir extrañamente soñolienta. El techo parecía alejarse de Nina. Se sentó e intentó levantarse, pero un mareo la obligo a sentarse en la cama. La vista comenzó a ponerse borrosa… ¿Acaso la habían drogado? Tenía que pedir ayuda, a quien sea. Se levanto y camino hacia la puerta que daba al pasillo del hospital. Pero se cayó de rodillas antes de llegar y luego se desplomó contra la puerta, quedando inconsciente…
Nina se fue despertando lentamente. Abrió los ojos y vio un techo que no pertenecía al hospital ¿Dónde estaba?
Tuvo por un instante una sensación de terror, producto de las varias noches sin dormir y la presión a la que había estado sometida durante tantos días. Recordaba haberse sentido mal en el hospital y haberse desmayado. Se incorporó lentamente, con mucho miedo.
—¿Nina?
Ella giró la cabeza al escuchar esa voz familiar. Crunch se acercaba a su cama con una media sonrisa.
—¿Crunch? —musitó ella confusa— ¿Don-donde estamos?
—En la enfermería del barco de N. Gin —respondió el chico, sentándose en la cama—. Perdóname, no queríamos llevarte así del hospital, pero no se nos ocurrieron muchas opciones.
—¿Qué pasó?
—Nitrus Brio, Collins y yo tiramos unos gases para dormirte a ti y a los médicos. Coco también ayudó, sacando del medio a los policías para que no llamaran a Servicios Sociales.
—¿Por qué hicieron esto? —preguntó Nina, confusa.
—Porque Neo no creía que estuvieras segura allí.
—¿Él está aquí?
—Sí. Y todo el N Team. Están teniendo una reunión.
Nina intento pararse, pero Crunch la tomo suavemente por los hombros.
—Es mejor que te acuestes —su tono dulce estremeció a Nina.
—E- Estoy cansada de estar acostada —replico ella, en una mueca de reproche.
—Seguro que sí, pero eso lo van a decidir los médicos.
Ella volvió a acostarse, con un resoplido de fastidio.
—Nina… Dime qué fue lo que pasó.
Al principio, no deseaba hablar de lo sucedido desde que su encuentro con Marishka. Pero necesitaba hacerlo y comenzó a contarle. Al principio, hablaba con normalidad. Pero luego fue exaltándose cada vez mas hasta que sus palabras se mezclaron con un llanto amargo. Crunch la escuchaba, muy atentamente, con una mano rozando el brazo de su novia.
—Y ahora ya no se qué hacer —terminó Nina, con las manos cubriéndole el rostro —. Quiero creerles… pero me lastimaron bastante.
—Neo no fue una muy buena persona que digamos —acotó Crunch, después de un silencio incomodo—. Fue horrible lo que le hizo a tu madre y ocultarte la verdad. No sé, yo le partiría la cara, pero tú… tienes que hablar con él.
Nina negó con la cabeza.
—No quiero verlo.
—Entiendo —Crunch se inclino y le besó la frente. Luego le besó la nariz y por último los labios. Ella respondió rodeándole el cuello con los brazos.
—Te quiero —le susurro al oído el chico.
—Yo también —Nina se mordió el labio—. Cuando ya me sienta mejor… ¿No podría vivir en la isla con ustedes?
Crunch sonrió y apretó su mano.
—Puedes apostar a que sí.
El N. Team estaba reunido en la cocina del barco. La Morsa les había preparado te y galletas caseras antes de retirarse. Collins insistió en estar presente, a pesar de no formar parte del grupo.
—Ya prácticamente son un paquete indivisible —dijo Tropy, dándole así permiso para participar en la reunión, cosa que antes no habría hecho. Una vez que todos estuvieran en su lugar comenzó a hablar—. Estamos en una situación bastante delicada. Iceberg Lab fue destruido, la madre de Neo ha desaparecido, Nina estuvo al borde de la muerte y la máscara de Uka Uka está en manos de Sokolova.
—¿Crees que mi madre haya…?
—No dije que haya muerto, Neo. Tal vez haya logrado escaparse en una de las lanchas —respondió Tropy, con tono tranquilizador, pero temía, en el fondo, que tal vez Emily Cortex estuviese bajo el agua.
—Tampoco hemos encontrado cuerpos, excepto el de algún que otro pingüino —se metió Collins—. ¿Ya ha pensado como reconstruir su laboratorio?
—Aun no. Tal vez use mi antiguo castillo, pero debería arreglarlo, esta medio en ruinas, pero tengo algunos viejos aparatos para empezar a hacer algo —su tono no estaba del todo convencido… demasiados recuerdos dolorosos guardaba su antiguo hogar.
—De todos modos, puede quedarse aquí el tiempo que sea necesario —lo tranquilizó N. Gin.
—Eso no importa —Tropy tamborileo los dedos con impaciencia sobre la mesa—. Lo que me importa ahora es Uka Uka. Si logran despertarlo, no nos va a ir nada bien.
—¿Sabrán cómo hacerlo? —preguntó Nitrus Brio.
—Tal vez si, tal vez no… pero no podemos perder más tiempo.
—¿Y donde crees que estará Sokolova? —N. Gin tomó una galleta de limón y se la metió en la boca.
—Por casualidad, Crash le comento a su hermana que los indígenas estaban notando movimientos sospechosos en la isla desocupada que no recuerdo el nombre… podríamos echar un vistazo allí —sugirió Tropy
—¿Te refieres a Isla Wumpa? —le preguntó Neo.
—Así es. Empezaremos ahí. Pero deberemos prepararnos bien. Vaya a saber lo que nos espera si vamos allí.
—No me importa morir, Nina me odia de todos modos —suspiró Neo, con tono derrotado.
—Neo… —comenzó a decir Tropy, pero Neo lo calló con un gesto.
—Voy a ir a matar a esa maldita perra de Sokolova, Tropy. Probablemente asesino a mi madre y eso no se lo voy a perdonar.
—¿Voy? Querrás decir vamos —lo corrigió N. Gin.
—Todos estamos en esto —acoto Nitrus Brio.
Neo observo a los cuatro hombres que estaban a su alrededor. Estaba emocionado, pero no lo iba a demostrar fácilmente.
—Partiremos en dos días dijo Tropy, levantándose de la mesa—. Asegúrense de tener todo listo —finalizó, marchándose de la cocina.
