I don't own Harry Potter or any of the characters.


10. La vida de Harry en Hogwarts.

Para cuando Voldemort murió, Harry estaba ya finalizando quinto curso en Hogwarts y, desde luego, un niño de quince años normal como era él no tuvo nada que ver con la caída de El-que-no-debe-ser-nombrado. Harry, completamente ageno a la guerra, amparado ante las poderosas e impenetrables protecciones del castillo, vivió una etapa estudiantil medianamente normal.

En primer curso, conoció a un chico en el tren, Ron Weasley y a una chica, Hermione Granger. Pronto se hizo amigo del primero aunque la segunda no le caía nada bien, demasiado sabionda. Una vez hubo charlado un rato con Ron, decidió ir a buscar a su amigo Neville Longbottom, hijo de un gran amigo de su padre, su padrastro y su padrino. Su estancia en Hogwarts fue interesante y divertida, tanto como se había imaginado. Allí conoció a un viejo amigo de la familia, Hagrid, con el que se llevaba bien.

En segundo curso entró a Hogwarts la hermana pequeña de Ron, Ginny. Ginny era una chica introvertida y algo tierna, siempre sonrojándose por todo lo que Harry decía y hacía. Como Voldemort no puso parte de su alma en el diario y Lucius no se lo dio a Ginny, la cámara de los secretos jamás fue abierta y el Vasilisco siguió reptando por ahí. Por otra parte gracias, porque Harry no iba a poder entrar sin hablar parsel.

En su tercer año, Harry se encontró con Hermione, la chica de Ravenclaw que había encontrado en el tren y que era sabionda y solitaria. Estaba por los pasillos, haciendo girar en su cuello una especie de colgante con un reloj de arena. Se acercó a ella con curiosidad para preguntarle qué era pero, le agarró el brazo para hablarle y viajó con ella en el tiempo. Así fue como conoció a Hermione y los viajes en el tiempo, además del giratiempo y sus usos. Hermione jamás le perdonó hacerle saltarse una clase pero, cuando intentaban esconderse hasta que pasase el tiempo y que nadie que les pudiese reconocer los mirase diciendo "te acabo de ver a 200 metros yendo a la dirección opuesta", comenzaron a conocerse un poco mejor y se hicieron amigos. Antes de volver a Gryffindor, Hermione le pegó un puñetazo en el hombro por lo de clase pero Harry supo que era un buen paso, pues solía ser muy introvertida.

En su cuarto curso Harry, Ron y Hermione eran muy buenos amigos. Hermione convencía —a golpe de Rictunsempra— a Harry y Ron para que estudiasen. Con la guerra tan grande que había afuera tenían que esforzarse para salir de Hogwarts siendo aurores en potencia y acabar con los mortífagos. Ron seguía molesto con Harry pot presentarle a Hermione, aunque cada vez parecían llevarse mejor. Ese año, se celebró en Hogwarts el Torneo de los Tres Magos. Para Hogwarts salió Cedric Diggory, prefecto de Hufflepuff y novio de una tal Cho Chang, del instituto francés salió elegida Fleur Delacour y del alemán Victor Krum, ídolo de Ron por su profesión en el Quidditch. Finalmente, el ganador fue Cedric, dando a Hogwarts el triunfo sobre los colegios vecinos. Durante el torneo hubo un baile. Ron, con miedo a quedarse sin pareja, se lo pidió a Hermione, sobre decir que fue una noche bastante interesante entre ambos, sobre todo cuando se insultaban para luego ponerse a bailar. Harry, al sentir que se iba quedando sin opciones, se lo pidió a una chica de Ravenclaw, Luna Lovegood. Neville le había dicho que era una gran chica pero que iba a ir sola al baile. Lo cierto es que Luna, aún siendo excentrica, hizo pasar a Harry una noche muy divertida.

El quinto año comenzó sin nada nuevo, la misma guerra fuera y los mismas luchas sanas por ganar la copa de casa dentro. Su tío-padrino-parrastro Sirius le había dicho que su padre biológico, James, era un gran jugador de Quidditch así que se pasó todo el verano entrenando para poder entrar en el equipo. Y así lo hizo, se convirtió en el buscador de Gryffindor. Decidió dejar un poco de espacio a Ron y a Hermione puesto que eran cada vez más cercanos, mucho más cercanos. Así que se acercó al trío plateado, Neville, Luna y Ginny. Él también iba a necesitar pronto intimidad, pues se hizo cada vez más cercano con Luna. Era imposible de describirlo, pero cada vez que escuchaba alguna locura de la rubia sentía que su pecho palpitaba con fuerza y su bello se ponía de punta. Casi al final de curso, tras ganar la copa de Quidditch, se dieron su primer beso. Como Voldemort había caido para siempre, dieron una fiesta a mitad de curso y, al parecer, Romione había dado su primer beso antes que Harry. Romione es el nombre con el que se referían a ellos sus compañeros cuando hablaban de ellos a sus espaldas.

Los otros dos cursos pasaron sin nada reseñable, sin apenas novedades. El primer día de Septimo curso, se informó que Dumbledore estaba muy enfermo y que había dejado el colegio en manos de McGonagall. Dumbledore murió un par de meses después a causa de una gripe muggle muy dura que había pillado. La primera medida que tomó Minerva como directora fue registrar de arriba abajo todo el colegio en busca de la llamada "Cámara de los Secretos" pues estaba cogiendo fuerza un cotilleo entre los magos adultos y adolescentes de que un monstruo estaba allí. Cuál fue la sorpresa de la comunidad mágica y muggle al completo cuando, dos meses después, sacaron del baño de alumnas una serpiente de unos cincuenta metros de largo que llevaba muerta al menos cuatro años. Por fin, el caso de Myrthel pudo ser resuelto. Al descubrirse que fue Voldemort y su enorme serpiente la que mataron a Myrthel y no Hagrid como se pensaba, el Ministro se personó a pedirle disculpas y a rehabilitarle como mago, proporcionándole otra varita nueva. McGonagall, por su parte, le dio el puesto de profesor de Cuidado de criaturas mágicas.

Como Voldemort murió y junto con él, todos los mortífagos, se rompieron las murallas que existía entre las ciudades e Inglaterra volvió a ser un país normal. Pese a esto, los magos nunca intentaron volver a ocultar sus poderes a los muggles —apelativo que se prohibio, junto con el de Sangre Sucia y similares durante el gobierno de Granger— de forma que ambas culturas no sólo coexistieron sino que se fueron adaptando la una a la otra. Pero, como suele pasar, se adaptaron para lo malo. Mientras que los magos se comenzaron a enganchar a la tecnología, los no-mágicos comenzaron a comprar en tiendas especializadas varitas de prueba como la "varita Accio" para no tener que levantarse a coger el mando.


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