CAPITULO I
*Prologo*
Mi nombre es Yuri Kiyama, tengo 15 años, mido 145 cm, peso 35 kg, mi cabello es violeta oscuro y mis ojos violeta un poco más claros que mi cabello. Mi madre falleció cuando tenía 9 años y mi padre nos abandono poco después de eso; tengo 3 hermanos, un hermano mayor de 24 años llamado Makoto y 2 hermanitas menores de 6 años cada una llamadas Amane y Kagane. Tengo una beca escolar por mis calificaciones, así que mientras estoy en la escuela no permito que nada ni nadie me distraiga pues no puedo permitirme perder la beca porque aunque no quiera admitirlo, la necesito; a pesar de que mis amigos lo saben aun así me molestan durante las clases, hasta que me sacan de quicio y les dirijo una de mis ¨miradas asesinas¨ según ellos estas miradas los obliga a voltear en dirección contraria a mí, como si yo los manipulara o algo por el estilo, lo cual en mi opinión es una gran tontería. Yo me dedico a mis estudios y tengo 2 trabajos de medio tiempo para mantenernos a mis hermanos y a mí; hace poco logre conseguirle un trabajo a mi hermano, aunque rara vez llega y a mí me toca sustituirlo, claro sin que sus jefes se enteren pues lo podrían despedir. Estoy inscrita como capitana en 8 clubes diferentes (karate, judo, taekwondo, kendo, arquería, gimnasia, fútbol y natación), todo gracias a una broma de mi tonto hermano.
Como era ya mi costumbre me levante temprano, cerca de las 5 de la madrugada, aunque muy pesadamente, ya que la noche anterior había cumplido turno doble. Normalmente eso no suele ser problema para mí, ya que estoy acostumbrada a cargar con las responsabilidades mías y de mi hermano mayor. Pero desde que me uní a aquel extraño grupo, mi vida ha quedado cabeza abajo, todo se ha complicado demasiado; me es imposible llevar mi vida a un ritmo tranquilo o siquiera constante, ya que siento que cada vez todo va mas rápido, simplemente acelera sin que yo pueda hacer algo al respecto.
Ocasionalmente tengo la oportunidad de hacer cosas que hacía antes como estar en mi casa haciendo las tareas del hogar, estudiar o trabajar, y ni que se diga de intentar relajarme o salir con mis amigos. Desde hace un mes y medio aproximadamente mi vida ya no es la misma que antes, aunque debo admitir que quizá eso no sea tan malo; pero desde que los conocí aquel día caluroso de verano, ya nada ha sido igual...
*FLASHBACK*
"El mundo de la esperanza que se desvanece, se está volviendo pesado y no puedo volar..." Últimamente este pensamiento ha invadido en múltiples ocasiones mi cabeza. "¿Qué me está pasando? ¿Es que acaso enloquecí? O ¿Es qué acaso hasta ahora me doy cuenta de eso?", me quede reflexionando un par de minutos en mi cama, hasta que decidí prepararme para salir a correr como siempre.
2 horas después de haber salido a correr un par de vueltas regrese a casa, me duche, me cambie, prepare el desayuno, levante a mis hermanas y las ayude a alistarse para ir a la escuela, antes de salir de la casa desperté a mi hermano Makoto y le serví su desayuno, luego fui a dejar a mis hermanas y después me dirigí a mi escuela. Todo marchaba bien, el día transcurrió como de costumbre, parecía un día común y corriente. Personalmente no note nada fuera de lo normal, salvo que las ultimas 4 clases fueron canceladas debido a una reunión de profesores. No tenía nada que hacer, no podía ir a trabajar ya que el local en el que trabajo seguía cerrado, no podía estudiar ya que no había nada que estudiar o repasar, no podía ir a dar clases a algún club ya que solo se reúnen los fines de semana, no podía ir por mis hermanas ya que seguían en clases, no podía ir a casa porque seguro Makoto estaba en una de sus ¨citas¨ con alguna de sus nuevas ¨novias¨, divirtiéndose con sus amigos o recuperándose de alguna borrachera. Tenía el resto del mediodía libre, no sabía qué hacer, así que aproveche de adelantar con lo que pude, fui a comprar los víveres para la cena. Todo parecía normal, hasta que...
