CAPITULO III

Con esa arma, a esa distancia, con mi brazo y mi pierna heridos; era imposible que no me diera, ni aunque estuviese ciego. Por alguna extraña razón no sentía miedo, ni tristeza o enojo; era extraño pero no sentía ninguna emoción en ese momento, todos mis amigos dicen que a veces soy muy fría y que a veces no muestro emociones pero…no lo sé esta vez era diferente, normalmente no las muestro porque soy muy reservada y he adquirido la capacidad de disimular e incluso ocultar lo que siento y lo que pienso a la perfección, pero esta vez no sentía ningún sentimiento o emoción; no estoy segura pero creo que era porque mi cuerpo estaba ocupado sintiendo una sensación muy rara; ya antes la había experimentado, pero nunca con esa intensidad, normalmente la sentía cuando me enojaba y le lanzaba a alguien una de mis famosas ¨miradas asesinas¨, pero esta vez era diferente era más intenso. Era como si mi sangre se espesara y circulara más rápido, sentí como mis latidos y mi respiración se aceleraran, sentía como si mis ojos ardieran; y a pesar de eso era una sensación relajante y liberadora. Era como si algo que llevaba tiempo esperando a salir, aprovechara y saliese todo de un solo; por alguna extraña razón, gire instintivamente mi cabeza para ver que no hubiese nadie atrás de mí y asegurarme de que fuese seguro. ¿Pero de qué me estaba asegurando que fuese seguro? ¿Qué estaba haciendo?

Aquel hombre al ver tal cambio en mi actitud y tal acción tan extraña de girar a ver hacia atrás. Creo que él se hacia la misma pregunta que yo ¨ ¿Por qué rayos hice eso?¨. Al verme a los ojos en busca de respuesta, pareció asustarse al verme pero ¨ ¿Por qué? ¿De qué se asusto?¨ pensaba. El con miedo trato de articular algunas palabras:-T-t-tus ojos e-están…- pero antes de que pudiera terminar de hablar decidió callar, como si reaccionara. Realmente yo casi no prestaba atención a mi entorno, estaba hundida en mis pensamientos y me encontraba tratando de adivinar que era aquella extraña sensación.

De pronto algo me saco de mis pensamientos, escuche otro ruido, el cual enseguida asocie con el arma del último ladrón. Por un segundo casi creí que había recibido el disparo; pero tanto aquel hombre, como todos los presentes y yo estábamos sorprendidos… aquel hombre que se encontraba con un arma de fuego, a tan corta distancia, apuntando hacia mi pecho y yo herida; había fallado. Nadie lo podía creer, estábamos atónitos. Cuando por fin reaccione, aproveche la confusión y con un poco de dificultad por mis heridas, logre acercarme rápidamente al último hombre y lo golpee con mucha fuerza; para ser sincera quizá me excedí demasiado, no medí mi fuerza, tampoco lo golpee con suficiente fuerza como para matarlo aunque quizá por ese golpe no despierte en algunos días o semanas.

Después de unos minutos se empezó a escuchar unas sirenas que se acercaban, 4 de los 5 hombres se encontraban tendidos en el piso inconscientes, el ultimo rogaba piedad; yo que me encontraba herida y todavía un poco aturdida por lo que acababa de pasar preferí dejarlo así. Al llegar la policía, empezó a sacar a toda la gente que se encontraba cautiva como rehén. En cuanto a mí, fui atendida por unos paramédicos; si me lo preguntan creo que estaban haciendo demasiado escándalo, no creo que mis heridas hayan sido tan graves. En realidad para ser sincera al llegar a casa planeaba encerrarme en mi habitación, desinfectar y cerrar aquellas heridas. Cada cierto tiempo se me acercaba un rehén para agradecerme o un policía para preguntar si en verdad había sido yo quien salvo a los rehenes; en realidad no culpo a los policías por no creer que haya sido yo. Después de todo soy una chica delgada y de pequeña estatura, sin mencionar que mi contextura se ve frágil y delicada; con mi tez blanca, mis grandes ojos violetas, mi cabello un poco más oscuro que mis ojos, lacio y largo hasta poco más abajo del fin de mi espalda. Incluso hay gente que me ha confundido con una niña de primaria y con una muñeca; lo cual me es molesto. Ya que como practico artes marciales, la gente contra la que peleo suele subestimarme por lo que no hay necesidad de esforzarme casi nada en las peleas, lo cual vuelve a la mayoría de mis peleas muy aburridas. No es que sea alguna buscapleitos, es solo que los problemas vienen a mí; a veces solos, como el día de hoy, y otras veces por resolver los problemas de los demás, en su mayoría los del torpe de Makoto.

Después de que los paramédicos terminaron de curar mis heridas, saque el dinero que Makoto necesitaba y me dirigí a casa; tras unos minutos de caminar, reduje un poco el paso, para tener la oportunidad de sacar de mi bolsón mi suéter, mi ipod y mis audífonos. Había sido un día largo; el solo había quemado por completo mi piel y necesitaba escuchar algo de música. Me coloque el suéter de manera que la capucha cubriese mi rostro para protegerme del sol, me puse los audífonos debajo de la capucha y metí el ipod en mi bolsillo. Tras unos minutos de escuchar un poco de música; la música paró en seco, me retire los audífonos y al revisar mi ipod note que empezó a vibrar con una especie de código, creí escuchar una pequeña voz provenir de los audífonos, así que me quite la capucha y me volví a colocar los audífonos. Eso me pareció bastante extraño, pero de repente algo me saco de mis pensamientos, pude sentir como un grupo de gente se acercaba a mí. Se trataba de aquellas personas encapuchadas que no me habían parecido sospechosos antes; se acercaron a mí, causando en mí un mal presentimiento. Antes de darme cuenta uno había aparecido de la nada justo a mi lado, no lo vi venir en lo absoluto, antes de que me diera cuenta ya estaba a mi lado. Me tomo de la manga de mi suéter, se acerco a mi oído y me dijo:-Una vida llena de ansiedad te espera mañana.- y antes de que pudiera responder, esa gente se había marchado de la misma manera en que vino, de la nada. No entendía nada de lo que acababa de suceder; pero estaba completamente segura de que esto no había acabado, apenas estaba comenzando. Sabía que pronto volvería a saber de esas extrañas personas encapuchadas, y era más que seguro que este reencuentro traerá consigo muchos problemas; aunque, quien sabe, tal vez traiga consigo muchas otras cosas aparte de problemas. Pero hasta entonces solo me resta esperar y ver lo que el futuro traerá consigo, ¨Me pregunto qué me deparará el futuro de aquí en adelante…¨. Y tras este pensamiento seguí mi camino directo a casa, para luego ir a recoger a las gemelas, preparar el almuerzo y seguir con lo que restaba de este largo día; solo para mañana volver a la aburrida realidad y ver como ¨el mundo de la esperanza¨ se desvanece otra vez frente a mí, sin poder hacer nada más que caer al ya no poder volar más.