CAPITULO VI
Era un jueves por la tarde, me encontraba en la base del mekakushi dan, recostada en un sofá, estudiando; parecía un día normal, bastante aburrido en realidad, desde que me uní al mekakushi dan no ha habido mayores cambios en mi vida. No me estoy quejando, es solo que mi vida no ha cambiado tanto como esperaba para después de que ellos entraran en mi vida; fuera de lo que hacía antes, ahora siempre estoy con ellos, viendo sus peleas y como pierden su tiempo, haciéndoles favores como salir a hacer compras o hacer tareas domesticas, sin mencionar arreglar un que otro lio en el que algún miembro se haya metido. Este grupo no es para nada lo que me imaginaba, al unirme creí que todo sería más divertido; creí que a diario tendríamos misiones, creí que todo sería muy emocionante. Jamás cruzo por mi mente la posibilidad de que este grupo fueran solo un montón de personas que se reúnen para divertirse, perder su tiempo y no hacen nada productivo. Sin embargo, al cabo de un par de semanas descubrí que estas personas eran más extrañas de lo que creía; descubrí que al parecer que todos ellos tienen una especie de habilidad o poder, cuando los ocupan sus ojos se vuelven rojos.
Lo descubrí un día cuando estaba sola con Mary y Kano; yo preparaba algunos bocadillos, cuando empecé a escuchar como Kano molestaba a la pobre Mary, ella es muy fácil de asustar y definitivamente Kano no desaprovecha ninguna oportunidad aparezca de molestarla, parece que Kano le conto una historia de terror, y luego le pego un susto de muerte a la pobre que la hizo gritar y llorar. La pobre Mary casi sufre de un ataque al corazón, mientras que Kano sufría de un gran ataque de risa; yo me dirigía a consolar a Mary y a golpear a Kano por asustarla así, cuando abría la puerta pude observar claramente como Mary se enojaba y usaba su poder sobre Kano, petrificándolo al instante. Naturalmente me sorprendí, Mary al verme se asusto, parecía haber olvidado por completo mi presencia. Después de escuchar las torpes y nada coherentes excusas de Mary para lo que acaba de ver, y esperar a que Kano se volviese a mover; le pedí a Kano que me explicase lo que acababa de ver. El me conto que todos los miembros del mekakushi dan tenían un poder, me dijo los poderes de cada uno, y lo que hacían; también dijo que probablemente haya afuera hubiesen más personas como ellos con poderes, y que ellos creían que yo era una de esas personas, y por eso me reclutaron. Yo me considero una persona de mente abierta para algunas cosas, claro cualquiera tiene su límite; para suerte de Kano le creí, examine la situación y considere la posibilidad que había mencionada acerca de que yo también pudiese tener poderes. Al llegar los demás a casa, y tras regañar a Mary y Kano (principalmente este ultimo), me demostraron sus habilidades; todo parecía tan surrealista, pero era real. Nada de eso afecto nuestra "amistad", salvo que ahora ellos decían sentirse más unidos conmigo al ya no tener que ocultármelo, seguíamos siendo amigos y compañeros; incluso me habían tomado tanta confianza que la mayoría (a excepción de Kido y Hibiya) me llamaban "Yuri-chan" o "Yu-chan". A pesar de todo, ninguna de estas personas me asusta, ni me parece rara, solo única y especial. No deshecho todavía lo posibilidad de que yo también tenga un poder, solo que tampoco me esfuerzo en encontrarlo.
Llevaba un par de horas de estudiar, cuando de repente Kido y Kano se me acercaron, Kano me dijo:-Yuri-chan debemos hacer unas compras, ¿Nos acompañarías?- no me sorprendió mucho, no era la primera vez que me pedía acompañarles. Normalmente me lo pedía cuando iba a comprar muchas cosas, para que yo las llevara (ese chico no tiene nada de vergüenza, consideración o fuerza física); o iba con Kido, seguramente para que hubiese algún testigo si él la enojaba y ella decidía matarlo. Claro que estuve presente en todos los intentos de Kido de asesinar a Kano durante nuestras salidas, pero la verdad me daba igual si ella lo mataba o no, pues siempre él se lo buscaba. Para mí no era ningún problema el acompañarles; cerré mi libro por un momento, les dirigí la mirada y les respondí:-Claro, no hay problema; pero ¿Qué compraremos?- él con una sonrisa me volteo a ver y me respondió:-Compraremos todo para tu fiesta pequeña Yu-chan- eso me pareció extraño, ¿Una fiesta?; Kido pareció notar mi confusión y respondió a mi duda:- Veras, a Kano se le ocurrió celebrar tu entrada al mekakushi dan con una pequeña fiesta de iniciación; así que se le ocurrió hacerla mañana, considerando que es viernes en la noche y parecen ser que tus únicos ratos libres son los viernes por la noche. No te preocupes no será muy larga, así que no te quitaremos mucho tiempo.- pues eso me pareció un tanto inusual, pero no tenía nada mejor que hacer. Ambos se dirigieron a la puerta y me hicieron una señal para que los siguiera; deje mi libro sobre la mesa frente al sofá, y los seguí.
Era una tarde bastante fresca para ser una tarde de verano, el sol estaba oculto por algunas nubes, se escuchaban algunas cigarras, muy pocas realmente, todo estaba tranquilo. Tras caminar por unos minutos, llegamos a unas tiendas. Mientras Kido y yo no encargamos de comprar la comida, Kano fue por las decoraciones; ya que según él, Kido y yo tenemos un terrible gusto. A ambas parece no importarnos realmente ese comentario, además parecía que ninguna tenía ganas de entrar a una tienda llena de brillos, plumas, cosas ruidosas y molestas; así que nos limitamos a comprar la comida. Parecía que Kano ya había acabado de comprar las decoraciones, se veía que era mucho; se nos acerco y me hizo ayudarle con las bolsas. Mientras el se dirigía en dirección a Kido (probablemente para molestarla), yo veía un edificio del otro lado de la calle, mientras dirigí mi vista al techo de aquel edificio, observe a una chica. Por lo que vi, ella estaba corriendo por el techo de los edificios, haciendo unas acrobacias; parecía como si estuviese practicando parkour, se le notaba que era muy hábil.
No la pude ver muy bien, pero parecía ser una chica bastante peculiar. Logre ver que llevaba el cabello negro corto, un poco más debajo de los hombros con un mechón rojo del lado izquierdo, llevaba una blusa con rayas de colores y un pantalón, parecía ir escuchando música a través de un par de audífonos naranja que llevaba puestos, también llevaba un morral negro; pero definitivamente la característica que más llamo mi atención fueron sus ojos, a pesar de que solo podía ver el derecho, pude observar que era rojo. Me preguntaba a mi misma si acaso ella también tendría un poder como los demás miembros del mekakushi dan. No lo pensé mucho, deje las compras en el suelo y salí corriendo detrás de aquella chica, subí por las escaleras de emergencia de un edificio cercano en el otro lado de la calle, rápidamente llegue al techo. Intente llamar la atención de aquella chica, mas fue en vano, no me escucho gracias a esos audífonos. Desde ahí le seguí el paso a aquella misteriosa chica, ella era muy buena en las acrobacias, y yo al practicar gimnasia lo sabía. Justo cuando estaba a punto de alcanzarla, la chica me vio y pareció asustarse, acelero más el paso; pero a la distancia que me encontraba de ella sería difícil el perderla, justo cuando casi la atrapo, ella hizo un giro brusco y salto de un edificio a otro el cual se encontraba del otro lado de la calle, logre tomar su morral, mas apenas logre sacar algo de él. No sé como hizo eso, pero logro escapar de mí y al mismo tiempo hizo algo imposible; nadie podría haber saltado esa distancia, bueno pues nadie excepto ella. Ahora estaba más que segura que ella tenía un poder como el resto del mekakushi dan; al ver lo que logre tomar, observe que era un juego portátil.
Al regresar con Kano y Kido, parecía que ellos no notaron mi ausencia; claro como notarla, si fueron solo un par de minutos, y además puedo garantizar que todo ese tiempo ellos estuvieron peleando. Nos dirigimos a la base, al llegar vi que todos nos recibieron emocionados por ver las cosas de la fiesta; nos quedamos platicando un rato más, hasta que vimos que ya había oscurecido, todos decidimos volver a nuestras respectivas casas. Al volver a casa no pude evitar pensar en esa chica; ahora estoy decidida a encontrarla e invitarla a que se una al mekakushi dan, para que conozca a más personas como ella, y tal vez hasta me ayude a descubrir si tengo o no poderes. Pero hasta la próxima vez que la vea será mejor que me relaje y disfrute de la fiesta de mañana, después de todo parece que los chicos se han entusiasmado mucho con ella y no planeo arruinarla.
