CAPÍTULO VIII
Otomi jugaba con Ene, mientras yo trataba de pensar una manera de poder hablar de sus poderes sin que se asustara. Decidí que lo mejor sería intentar hablar con ella mientras jugaba con Ene, así que respire hondo y le dije:-Disculpa Otomi, sobre lo de ayer... ¿Cómo lograste hacer ese salto?- ella estaba tan entretenida jugando con Ene, a pesar de eso, me respondió despreocupadamente:-Ah, eso. Desde hace mucho puedo hacer ese tipo de cosas, solo tengo que haberlo visto una vez para poder imitarlo- parecía que no se daba cuenta de lo que me decía, a pesar de todo, eso me fue de mucha ayuda; sin embargo, seguía sin garantizarme si tenía o no poderes, así que decidí ser más específica:-¿Cómo si fueran poderes?- ella asintió. Ahora estaba segura que debía llevarla conmigo al mekakushi dan, pero ¿Cómo?
De repente se me ocurrió una idea, me le acerqué y le dije:-Oye Otomi, sé que te estás divirtiendo jugando con Ene, pero tenemos cosas que hacer. Si gustas puedes acompañarnos.- para mi suerte, Otomi estaba tan concentrada que solo asintió. De esa manera logre llevarla más cerca de los chicos, pero cuando estábamos a unos pocos metros, Ene dijo:-Oh, parece que el maestro está más tranquilo sin mí. ¡Es momento de ir a molestar a Shintaro!- y enseguida salió del juego de Otomi y se dirigió al celular de Shintaro. Al salir Ene del juego, Otomi también volvió a la realidad, y al hacerlo y verse tan cerca de ellos empezó a temblar y dijo:-Sh-shh...Shin-shinta-taro...-habría jurado escuchar como decía "Shintaro" muy entrecortadamente, además parecía que su cuerpo no le respondía, los chicos alcanzaron a vernos. Al voltear Shintaro, Otomi reaccionó y salió huyendo. En seguida salí tras ella, todos parecían vernos sorprendidos; no comprendían que ocurría, salvo claro un rubio con ojos de gato.
Tras perseguir a Otomi por unos minutos, volvimos a llegar a la azotea de unos edificios, igual que la vez anterior; excepto por la diferencia de que esta vez no dejaría a Otomi escapar tan fácilmente. A pesar de la distancia pude ver a los chicos, quienes nos observaban bastante atentos. Cuando ya estaba lo suficientemente cerca de Otomi; le grite que se detuviera, pero fue en vano. Yo seguía gritándole que se detuviera, cuando estábamos más cerca del borde del edificio la sujete de la muñeca para que no saltara, no dejaría que se volviera a escapar; pareció que a Otomi no le agrado que hiciera eso, se volteó en mi dirección e intentó golpearme, yo intentaba no soltarla, pero era muy difícil el no soltarla y no dejar que me lastimará. Sus golpes cada vez eran más desesperados, pero no por eso menos fuertes; hubo un momento en el que casi me empuja del edificio, yo no paraba de decirle:-Otomi, por favor ten cuidado, es peligroso. Detente- pero estaba tan desesperada en librarse de mí que parecía no escucharme; cuando la poca paciencia que tengo llegó a su límite, ya no lo soporte más, y le grite con todas mis fuerzas:-¡DETENTE AHORA MISMO OTOMI KUROKAWA!- fue algo bastante extraño, en varias formas; para empezar Otomi me había escuchado y también obedecido, y aparte de eso, estaba sintiendo aquella extraña sensación era la misma que sentí aquella vez en el banco, la que según Kano eran mis poderes. Después de volver a tener aquella sensación me sentí muy cansada y mareada, no pude evitar soltar mi agarre de la muñeca de Otomi, ella pareció no reaccionar al instante, parecía petrificada tras unos segundos los gritos preocupados de mis amigas parecieron hacerla despertar, aprovecho y huyo. Después de ver como volvía a escapar haciendo el mismo truco de la vez anterior, vi como mis amigos se acercaban preocupados hacia mí; cuando ya estaban bastante cerca trate de caminar en su dirección para explicarles lo sucedido, pero mis piernas me fallaron y caí, antes de tocar el suelo alguien me atrapó, al abrir los ojos vi a Konoha sosteniéndome y a todos los demás a mi alrededor tratando de ayudarme, después todo se volvió oscuro y no recuerdo nada más.
Me encontraba en una habitación en la base, la reconocía perfectamente, no podía escuchar ni el más mínimo ruido y eso me preocupo un poco. Trate de levantarme pero no pude, apenas podía moverme; después de varios intentos decidí mejor quedarme en cama, parecía que no me iba a poder levantar. De repente escuche como la puerta se abría lentamente, trate de voltear a ver en esa dirección para saber quien acababa de abrir la puerta. Me sorprendió ver a Kido, al no escuchar ningún ruido creí que quizá estaba sola, Kido se recostó en el marco de la puerta y dijo:-Yuri, ¿Te encuentras bien? A todos nos tenías muy preocupados.- vi que al decir eso último se sonrojo ligeramente, luego después de un respiro prosiguió:-Todos tienen muchas ganas de verte y saber cómo esta, les he dicho que por el momento no te molesten, que necesitas descansar. Me avisas cuando te sientas mejor, y los dejare pasar-yo me sorprendí, no creí que se preocuparan tanto por mí, y a decir verdad, pensé que el verlos me haría sentir mejor, así que le dije:-Ya me siento un poco mejor, puedes dejarlos pasar- pero ni bien acabe la frase, Kido fue tacleada brutalmente por algunos de los miembros (Seto, Mary, Momo y Konoha) quienes en unos segundos ya estaban al lado de mi cama, preguntándome qué tal me encontraba; Mary, Momo y Seto lloraban parecían muy preocupados, Konoha parecía no entender del todo la situación (como siempre). Un minuto después llegaron los miembros que faltaban (Kano, Ene, Shintaro y Hibiya), Kano paso sobre Kido muy tranquilamente como si esta fuera un tapete, Ene le gritaba a Shintaro (quien paso igual sobre Kido) que se apurara que por su culpa llegaron casi de últimos y Hibiya entro despreocupadamente igualmente sobre Kido.
Después de levantarse Kido, tratando de aparentar que nada había pasado, sin éxito claro; golpeo a Seto, Konoha, Kano, Shintaro y a Hibiya por usarla de tapete, a pesar de que las chicas habían hecho lo mismo. Todos se acercaron a mí, Kido los aparto un poco y empezó a tomarme la temperatura; parece que había tenido fiebre. Kido me volteo a ver y dijo:-Yuri, ya te encuentras mejor. La fiebre ha bajado mucho, y ya no te ves tan pálida; pronto podrás levantarte.-me sentía muy feliz, podría levantarme, pero había una gran duda en mi cabeza, mi curiosidad pudo más, así que le dije a Kido:-Esas son buenas noticias, pero…¿Qué me pasó?-parecía que a todos se le helo la sangre con mi pegunta, todos menos Kano, todos conocían la respuesta; pero solo Kano fue el único que se animó a decírmelo:-Pues lo que te pasó, es lo que te dije la vez anterior. Son tus poderes, pero parece que no sabes dominarlos aun, así que hasta que sepamos exactamente que hacen y tú puedas dominarlos, no puedes usarlos; o de lo contrario te pasara lo mismo de hoy, agotaras toda tu energía, y te desmayaras. Esto es un equipo, pero no siempre podremos estar ahí para ayudarte-por unos minutos, la expresión sonriente y burlona de Kano desapareció y dio lugar a un semblante serio y maduro; tras decir eso salió de la habitación. Todos lo miraban muy sorprendidos, excepto por Kido, Seto y yo, quienes ya antes lo habíamos visto así; cuando Kano se pone serio, significa que no está mintiendo, su expresión incluso llega a dar miedo.
Un rato después, ya me encontraba mejor; la temperatura había bajado, ya no estaba mareada y podía moverme. Al lograr levantarme Seto, Mary, Momo, Hibiya y Konoha se acercaron al cuarto, seguidos de Kano y Shintaro sosteniendo a Kido, quien intentaba librarse de ese agarre retorciéndose y golpeándolos con todas sus fuerzas, pero estos se veían muy decididos a no soltarla (más que nada Kano); Mary y Momo entraron con muchas bolsas y con Ene en el celular de Momo, Kano y Shintaro tiraron a Kido dentro de la habitación luego salieron, Seto y Konoha cerraron la puerta con llave y se quedaron afuera juntos con los otros chicos. Al estar solas pude sentir un aura muy extraña saliendo todas las chicas, Kido tenía mucho miedo y se veía indefensa cosa rara en ella; mientras Momo, Mary y Ene esbozaban una gran sonrisa de maldad cada una, en especial Momo y Ene. Al verlas un mal presentimiento afloro en mí, voltee a ver las bolsas y vi lo que tanto temía. Las bolsas estaban llenas de ropa, zapatos, accesorios, productos para el cabello y lo peor de todo maquillaje; había olvidado por completo la fiesta, ahora Kido y yo sufriríamos el cambio de imagen que nos darían Mary, Momo y Ene, tal vez hasta nos harían usar vestidos, tacones o maquillaje. Ahora comprendí él porque del temor de Kido, ahora yo al igual que ella sentía un gran temor; trague en seco, pues sabía que no importaba cuanto gritáramos, ningún chico nos ayudaría, estábamos solas y teníamos miedo, mucho miedo, ellas definitivamente no tendrían piedad con nosotras. Estábamos solas, a nuestra suerte, atrapadas con ellas y sus armas que disfrutarían usar con nosotras.
