.HOLAAAAAAAAAA!

No os he abandonado, pero está semana he estado muy, muy liada.

Mi hijo hace su primera comunión y me han faltado horas en el dia... Bueno, son (En España) las 1:41 hs de la madrugada.

Para que veaís que no quería dejaros sin ninguna actu está semana, hoy, me acuesto un poquito más tarde.

Espero mi recompensa con vuestros comentariosssssss!

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CAPÍTULO 29


EDWARD PV


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No me cansaba de leerla:

La carta de "disculpa", como la había llamado Esme, que Bella nos dejó. Era un folio blanco con su caligrafía, su firma y la fecha de cuando fue redactada.

En ella, se disculpaba con todos. Con toda la familia por su huida.

A mi, me dedicó unas palabras a parte, en otra carta junto con los documentos donde, una vez rubricara mi firma, aceptaba compartir la custodia de Nora, convirtiéndome en su padre.

Por supuesto, esa firma quedó estampada en el papel, casi en el mismo momento que acabe de leer los documentos.

Desee ser el padre de esa niña, desde el mismo momento en que Bella salió con ella de la clínica donde había nacido, envuelta en aquella mantita rosa.

Aún recuerdo la mirada que ambos nos dedicamos aquel día, deseando en lo más profundo de nuestras almas, que aquel bultito que descansaba entre los brazos de la única mujer que he amado, fuese nuestra. Real y biológicamente nuestra.

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""Lo primero que he de deciros es, GRACIAS. Por todo. Por vuestro apoyo, por vuesto amor, por vuestra protección... Pero, si estáis leyendo esto, es que mi conversión no ha salido como siempre desee y esperé; que mi idea romántica de ser vampira, no fue tan... "romántica" como supuse.

Quiero desligaros de toda culpa, respecto a si debistéis dejarme morir en vez de convertirme. Entiendo que cuando quieres a alguien, no puedes imaginar tu vida sin esa persona. Y más a sabiendas que tu, vas a vivir para siempre.

A estas alturas, deseo que entendáis que no os guardo ningún rencor por nada. Todo enfado, duda o rencor por lo sucedido en Forks, ha quedado olvidado.

Y esta huida, no es una venganza, que seguramente es lo primero que ha podido pasarle por la cabeza a Jasper; No. No es una venganza.

Simplemente es que algo a pasado, albergo varias opciones al respecto, y no he podido asimilarlo.

Esto no es un adiós para siempre, solo una hasta luego. Si me he ido, es que necesito espacio. Alejarme de vosotros y comenzar en esta nueva no/vida sola.

Cuando esté preparada volveré; no podría asimilar vivir eternamente sin vosotros, porque os quiero. A cada uno de vosotros, por como sois, por vuestro caracter de forma individual y por vuestro proceder como familia.

Siento lo de Nora... pero sé que con vosotros estará bien. Mejor que bien. Y Esme, siento haberte liado aquel día cuando te lo comenté, haciéndote creer que era simplemente miedo a morir.

Por favor os pido, que le habléis de mí. Que os inventéis alguna de esas historias y fachadas tan bien montadas que solo vosotros podeis construir; para que así ella, no se olvide de mí. Aun es un bebé, y sin estimulación, podría olvidarme facilmente.

Rose y Emmet... Los bebés son vuestros... No hace falta que les habléis de su procedencia. Tu Rose, eres su madre; no yo. Cuando sean suficientemente mayores, ya se les explicará detalladamente. Gracias por haber escogido Alexander y Emma... Sigo creyendo que son los nombres más bonitos. Sí, aun estaba lúcida cuando dijistéis sus nombres en voz alta.

Alice, espero tener mi escudo lo suficientemente potenciado como para que no puedas controlarme con tus visiones. Yo pondré de mi parte para que no veas nada que no quiera que veas. Sé que si me localizases, vendrías a por mí. Y si lo hiciéses... Por favor. Debes dejar que vuelva por mí misma. Por favor, concédeme ese deseo.

Carlisle... Aunque no hayas sido tu el que me convirtieras, te considero mi padre, al igual que a Esme mi madre. Cuando llegue el día, adoptaré el apellido que desde mucho tiempo, debía seguir a mi nombre. Seré una Cullen, bajo tu paternidad, como debió ser siempre.

También quiero aclararte, sobre todo a ti, que seguiré desde el principio, cueste lo que me cueste "tú forma de vida".

Edward... Esta es la parte más dificil... Despedirme de ti, por voluntad propia. Es un hasta luego, pero realmente no se cuánto va a llevarme la adaptación. Te pido, especialmente a ti, que no te culpes por nada. Se que fuiste tu quien me mordió y me alegro por ello, por ser tu creación. Cuando llegue el día, explicaré qué fue lo que sucedió para tener que irme. Pero te aseguro que no ha sido por ti.

Los papeles de la adopción de Nora, como ves, están fechados mucho antes de escribir esta carta. Era mi regalo de Navidad para ti.

Y a todos... os quiero. Sé que lo sabéis... Pero no os hacéis una idea de hasta cuanto. No ha pasado un día, desde que nos conocimos, que os dejara de amar.

Recordar eso, por favor.

Con amor...

Isabella Swan.""

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Mi carta, era mucho más breve. Pero cargada de sentimientos desde la primera letra:

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"" Mi queridísimo Edward,

Te amo.

Lo he echo desde aquel primer día que te vi entrando en la cafetería del instituto. Y a cada problema que nos enfrentábamos, pese a tu opinión, te amaba más y me sentía más y más ligada a tí. Eso fue uno de los motivos por lo que más me dolió tu ruptura. Porque sabía, siempre lo supe, que juntos, podríamos enfrentarnos a todo.

Por favor, no te culpes de mi huida. Algo ha pasado para tener que irme; te lo explicaré a su debido tiempo.

Cuida a Nora por mí, ahora eres su padre. Realmente siempre lo has sido. Háblale de mí, haz que no me olvide.

Prometo, que la criaremos juntos, como papá y mamá. Como una familia.

También te pido que no me busques. Por favor... Te suplico que me dejes volver por mi misma.

Te amo... ayer, hoy y... siempre.

"Cuida de mi corazón, lo he dejado contigo"

Bella""

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Una y mil veces. Una y mil veces. Me la sabía de memoria. Cada coma, cada tilde. Podía percibir, por los ligeros cambios en su caligrafía, que palabras habían resultado más difíciles y emotivas de escribir para Bella.

Después de leer las cartas y documentos, todos nos quedamos desconcertados; asimilando su huida y buscando un por qué a ella.

Tras mucho debatir, todos llegamos a una deducción común:

"Ella se había ido por la sangre de los niños. Especialmente de Nora. Los bebés llevaban su propia sangre y pudiera que eso los hiciese menos apetecibles; pero Nora, no tenía su código genético. Y antes de poner a su hija en peligro, decidió huir."

Carlisle también hizo mención, acompañado del beneplácito de Jasper al captar sus sentimientos en aquellos minutos tras su despertar, que Bella se sintió abrumada por sus nuevos sentidos.

Ella jamás había llegado a comprender el alcance de estos.

Y de eso, teníamos la culpa todos. Nunca nos paramos a explicarle detenidamente cuan podía sentir, oler y ver uno de los nuestros. Nadie quiso entrarle en detalles extremos, para no romperle la idea romántica de nuestra naturaleza; y que ella, siendo humana, se sintiese aún más cohibida entre nosotros.

Decidimos no buscarla. Le dimos el margen de la duda, confiando en que ella, haría las cosas bien; sin meterse en ningún lío, a ella y a nosotros.

"- Ella ahora es una vampira – Había dicho Carlisle – Ya no es delicada y frágil. A convivido con nosotros lo suficiente para saber como manejarse."

Aunque no la buscamos, como nos pidió, si que movimos algunos hilos. Comprobamos que había sacado dinero de su cuenta personal en una sucursal de Queens; al otro lado del rio. Más cerca de nosotros de lo que habíamos creído.

Comprobamos cualquier tipo de transporte y en ninguno aparecía ella. Había sido lo suficientemente lista, para no meterse en un tren o avión repleto de gente.

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A Nora le habíamos dicho que su madre estaba malita, y que había ido a una residencia para descansar, donde no admitían a niños. Que su madre pronto estaría en casa, con ella. Que la quería muchísimo y que estaba deseando abrazarla.

Alice, una experta en retoques fotográficos, cada cierto tiempo, le enseñaba una foto de Bella, para que la niña, hiciese un álbum personal. Álbum del que no se separaba para nada y el cual miraba varias veces al día, suspirando por su madre.

Ahora contemplaba a mi hija, abrir los regalos de Navidad junto con sus primos. Era una niña feliz y amada. No le faltaba de nada... Excepto su madre.

Podía entender su tristeza, ya que yo sentía la misma añoranza por mi amada.

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El timbre me sacó de mi ensoñación. Sonreí, porque supuse lo que sería: El regalo de Navidad de Bella para Nora.

- ¡El timbre! - Gritó ella. Tenía poco más de tres años, pero era una niña muy lista y despierta. - ¡El regalo de mamá!

Se levantó de un salto, pegándose a mi para acompañarme a abrir.

Un repartidor sostenía una caja de tamaño pequeño. Le sonrió a la niña, agachándose para quedar a su altura.

- Creo que esto es para ti. ¿Tu eres Nora? - Le preguntó el chico; ella asintió entusiasta. - Pues si, entonces es tuyo.

- Démelo a mí. - Esme se acercó para sujetar el regalo. - Vamos Nora, llevémonos bajo el árbol y lo abrimos – Nora se fue dando saltos pegada a las piernas de su abuela.

- ¿Señor Cullen? - Me preguntó el chico; asentí – Debe firmar aquí. Y, señor... necesito que la niña abra el paquete y que me den de vuelta el sobre. - Fruncí el ceño.

- ¿Darte una respuesta? - Pregunté confuso.

- Si. La señora Cullen... – Abrí los ojos ante la sola mención de ese apellido; de apellido.

- ¿La señora Cullen? - Pregunté sin saber cómo sentirme, interrumpiendo al chico.

Alice se posicionó a mi lado. El resto de la familia, estaban pendientes a la conversación desde el salón.

- Si... - El chico pestañeó sorprendido – La señora Isabella Cullen – Jadeé al escuchar su nombre seguido de nuestro apellido. - Me dio datos concretos sobre el paquete.

- ¿Has visto personalmente a la señora Cullen? - Le preguntó mi hermana, visiblemente emocionada.

- Si. Hace unos días fue a la oficina de mensajería con el paquete. - Los ojos del chico se abrieron, mostrándose casi extasiado.

Y al fin... en su mente, en sus recuerdos, pude ver a Bella. Me quedé inmóvil; estático completamente con su imagen. Era una inmortal todo poderosa; Su porte y su belleza resultaban hipnotizantes.

- Me pagó un extra, muy generoso – Sonrió – por hacer esta parafernalia. También me avisó de que me harían varias preguntas, y que tenía libertad para contestar; bueno, hasta donde sé, por supuesto.

- ¿Y... - mi hermana me miró con una sonrisa pícara - ... Cómo estaba ella? Hace tiempo que no la vemos. - Explicó Alice.

- ¡Oh...! - Su expresión se volvió confusa - Pues ella... - El repartidor soltó el aire de los pulmones, envuelto en un suspiro. Otra imagen de Bella llenó su mente: De su rostro; de lo finísimo y delicado de sus rasgos. – Está... ¡Cómo decirlo! Genial... Tiene usted una esposa realmente preciosa, señor – Sus mejillas se tiñeron. Y yo podría jurar que me latió hasta el corazón ante la mención del comentario.

Entonces entendí su cara contrariada: Si ella era mi esposa, el comentario de Alice, le habría resultado raro.

- ¿Es hermana suya? - El repartidor se coloreó aun más, al darse cuenta de la pregunta indiscreta que le había lanzado a Alice.

- Somos parientes, si. Pero no hermanas. - Explicó con una sonrisa.

- Papá... Tía Alice – Llamó Nora completamente emocionada mientras trotaba hasta nuestro lado – El regalo de mamá – Nora me tendió un libro infantil. - Y para ti también hay un regalo – Sonrió. Eso me dejó traspuesto.

La niña me tendió un sobre el cual llevaba nuestros nombres escritos; el de Nora y el mío.

- ¿A esto estas esperando? - Le pregunté al repartidor. Asintió con la cabeza.

Abrí el sobre y en él, había una finísima invitación a un evento literario infantil. El cual se celebraría al día siguiente en la biblioteca pública.

La entrada iba a nombre de:

"Familia Cullen. Invitada de honor, Nora Cullen"

- Por lo poco que me explicó la señora Cullen, es un acto de presentación de un libro infantil de un escritor conocido suyo y van a hacer una gran fiesta para niños. - Relató. - Necesita el resguardo de asistencia que debería estar dentro del sobre.

Efectivamente, otro papel, de la misma delicadeza del anterior, descansaba dentro del sobre.

Miré hacía mi hermana, la cual, con una sonrisa de extrema felicidad, asintió.

- Toma... Entrégale el resguardo a la Sra. Cullen. Toda la familia asistirá. - No necesitaba preguntar al resto. Sabía más que de sobra su respuesta.

- ¡Ah...! casi se me olvida... Esto es para Alexander y Emma Cullen – El chico recogió del suelo otro paquete, parecido al de Nora.

Rose apareció de la nada, seguida de Emmet. Ambos sonreían como tontos.

El chico se quedó estupefacto nada más ver a Rosalie.

- Usted si es hermana de la Sra. Cullen – Asintió a su propia afirmación.

- Si... Así es. - Respondió Rose muy pagada - ¿nos ves parecido? - Le preguntó escondiendo el tono jocoso.

- Si... Aunque el color del pelo es distinto... Son muy parecidas. - Explicó el chico maravillado.

- Gracias... - Rose lo deslumbró con una de sus sonrisas – Yo soy la madre de los niños. Son los sobrinos de Isabella. - Le aclaró al chico, que había quedado atontado ante los gestos de mi hermana.

En cuanto cerré la puerta, despachando al chico y entregándole un aguinaldo por repartir el día de Navidad, el resto de la familia no me dejó casi ni llegar al salón.

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- ¿Señora Cullen? - Preguntó Esme, maravillada. - O sea, que ya usa nuestro apellido.

- Creo que lo ha usado exclusivamente para esto. Nos ha querido dar a entender que está lista para volver. - Aclaró Carlisle. Todos asentimos.

- Puede que mañana tengamos visita – Murmuró Jasper con una gesto travieso.

Alice y yo compartimos una mirada de entendimiento, y nos sumimos en un abrazo fraternal.

- Bella por fin estará entre nosotros. Estoy segura – Canturreaba Alice, derrochando felicidad.

- Mantengamos la calma – Esme le lanzó una mirada a su hija, y otra a Nora. - No adelantemos acontecimientos. - Murmuró. Alice entendió y controló sus emociones.

No era bueno entusiasmar a Nora con la idea de ver mañana a su madre, ya que podía ser simplemente lo que parecía: Una invitación especial a un evento infantil.

Bella adoraba la literatura y los libros. Pudiera ser que quisiera instaurar el mismo entusiasmo en su hija.

A los niños les regaló otro libro infantil, como el de Nora. De esos en que en cada página se abren formas y dibujos en relieve. A Nora le maravillo, y a los gemelos también. Los tuvimos entretenidos durante horas con los libros.

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Nunca un día, se me había echo tan extremadamente largo. Las horas no pasaban. Y parecía que la noche se negaba a llegar, para dar paso a un nuevo amanecer.

Me encontraba inquieto; mucho.

No quería emocionarme con ideas imaginarias, pero mi inerte corazón danzaba (no literalmente) ante la anticipación y la alegría de ver a nuestra amada.

Todos nos preparamos de forma idónea para el evento. Ya que era una fiesta infantil, no se solicitaba ir de etiqueta, a parte de que la hora de inicio era por la tarde, a una hora recomendada para niños. Simplemente se solicitaba una indumentaria elegante, pero sin excesos. Y que se acompañase de algún complemento circense: un chupo gigante, una corbata enorme, una flor de chiscar agua, un sombrero de copa de color llamativo.

Mis hermanas y mi madre se cambiaron de ropa como un millón de veces. Alice fue la encargada de encontrar una tienda especializada en disfraces para nuestros complementos.

Los chicos íbamos de chistera, y las chicas con corbatas gigantes de mil colores.

La hora había llegado.

Justo cuando nos disponíamos a decidir en que vehículo asistir, alguien pico a la puerta. Mi padre fue el que abrió.

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- Buenas tardes... ¿Residencia de los Cullen? - Preguntó un chico vestido de uniforme.

- Sí. Aquí es.

- Soy el chófer de la limusina que los llevará al evento literario. - Se explicó. - ¿El señor Carlisle Cullen? Necesito que me firme el resguardo.

- Soy yo... - Mi padre se había quedado anonadado. - Dame – Le firmó el resguardo. - ¿Esto es gentileza de la editorial?

- No. Es gentileza de la Señorita Isabella Cullen. De su hija, señor. - Volvía a usar nuestro apellido, pero esta vez de soltera. Aun así, el escuchar pronunciar su nombre con nuestro apellido me hacía tintinear algo dentro de mi.

- ¡OH! Mira que le dije a mi hija que no se tomara la molestia. Esta niña... - Disimuló Carlisle. El chófer rió.

- Eso mismo dijo ella que diría, señor.

Recogimos nuestros abrigos y una bolsa con cosas para los niños. Pañales, toallitas y demás enseres.

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Nos metimos en el coche con los nervios a flor de piel.

- Perdona – Después de unos minutos de viaje, Emmet fue el que rompió el silencio, llamando la atención del chófer. - ¿Sabes si la señorita Cullen estará allí?

- No señor... No lo sé. Lo siento. Solo me contrató para estar a su disposición de llevarlos y traerlos de la fiesta. - Se explicó.

Nada más llegar, lo primero que hice fue mirar en las mentes de los invitados, a la expectativa de que alguien lo hubiese visto.

Un rostro como el de Bella, no pasaría desapercibido en el recuerdo de ningún humano.

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- ¿Has encontrado algo? - Me preguntó Alice. Negué con la cabeza.

- Nadie tiene su recuerdo en la mente – Contesté con pesadumbre.

- Los niños están pasándoselo en grande – Esme y Emmet se nos acercaron, haciéndonos mirar hacía el lugar destinado para los juegos de los más pequeños.

Nora, Alex y Emma estaban disfrutando de lo lindo; había payasos, globos, malavares... La fiesta estaba estupendamente montada; sobretodo para los niños.

Justo cuando iba a voltear otra vez la cabeza,algo en mi visión periférica me hizo girarla de nuevo:

Un rostro. Uno que aunque ahora era hermoso hasta lo imposible, seguían manteniendo sus rasgos originales. Uno que jamás podría olvidar.

Mis ojos se abrieron, incluso mi mandíbula cayó ligeramente. Era ella.

Di un paso tímido; mi brillante mente de vampiro había sufrido un colapso, hasta que la voz de mi hija, me hizo reaccionar:

- ¡Mamá! -

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¿Será realmente Bella?

Y si lo es... ¿Cómo será el encuentro?

Prontito saldremos de dudas.

BESOSSSSSSSSSSS!