¡SIIIIIIII ESTOY AQUÍ!

Y espero que tengáis tiempo... porque es un capi largo, como os merecéis por la espera.

Os pongo en antecedentes:...

* Están en la fiesta infantil. En la presentación de unos libros para niños.

* Ellos no se han visto desde hace justo dos años. Sin ninguna noticia.

* Es el día siguiente de Navidad (26 Diciembre) Bella se fue el día de Año Nuevo (es cuando despertó como Vampira)

* Ella se había despedido de Edward diciéndole que si quería ser una Cullen y que lo amaba, pero seguía con dudas respecto a él.

Tras esto... Os dejo que lo disfrutéis!

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CAPÍTULO 30


PV EDWARD


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- ¿Mamá?

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"- ¡Dios mío... Es, Bella!"

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El pensamiento de mi hermana Alice, entró en mi cerebro, el cual no respondía a ningún estímulo. Solo a la visión de Bella delante de mí.

Era una inmortal poderosa; su porte, su belleza... llegaba a ser intimidante.

La voz de Nora se escuchó claramente incluso para los oídos humanos, ya que varios padres se voltearon al escuchar a nuestra hija gritar; los cuales se quedaron mirando para Bella con los ojos abiertos.

La niña salió corriendo en dirección a su madre, la cual se agachó para estar a su altura y acto seguido la estrechó entre sus brazos rodeándola con gran amor.

- Mi niña... Mi bebé preciosa – Murmuraba con la voz tomada por la emoción. - Déjame que te vea... ¡Dios cuánto te he echado de menos mi amor! - Bella separó a su hija para verle la cara.

- Ya no soy una bebé – Le contestó Nora; sus ojos relucían como dos luceros.

- Ya sé que no lo eres... Eres una nenita preciosísima – Le contestó su madre, a la cual también le relucía la mirada.

- ¿Ya estás curada? - Le preguntó Nora, cruzándole un destello de miedo por los ojos.

- No nenita... Ya estoy bien. Muy bien. No volveré a dejarte nunca – Enfatizó la palabra "nunca". Por supuesto, ahora esa palabra adquiría un sentido mucho más poético.

Ambas se envolvieron en otro tierno y amoroso abrazo mientras Bella le susurraba cuanto la quería y la había extrañado.

Una sensación extraña envolvió mi cuerpo cuando Bella le prometió que no volvería a dejarla; una mezcla entre felicidad y temor.

"¿A qué se referiría? Solo había dos opciones... O se quedaba con nosotros, o se iba con la niña"

Por un segundo, el pánico se hizo protagonista de mis emociones. Descarté veloz esa sensación. No quería empañar con malos sentimientos este momento.

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La familia se reunió en torno a mí, contemplando la misma visión que yo, anonadados y entusiasmados.

Aunque no poseía el poder de Jasper, en ese momento no lo necesitaba para saber los sentimientos que emanaban a borbotones de todos ellos.

- Está preciosa... Y Nora... Es fascinante como la ha reconocido. - Murmuraba Esme emocionada.

- Sabía que llegaría a ser una inmortal que llamaría la atención, pero no hasta ese punto. - Reconoció nuestro padre, también muy afectado. - Y qué temple entre humanos... ¿Quién diría que lleva dos años en su nueva vida? - Asentí; yo también me había percatado de eso. Era impresionante su saber estar. Ni un mal gesto, ni una respiración de emergencia... ¡nada!

Rose y Emmet tenían en sus brazos a los mellizos, esperando el momento de presentarle a Bella a sus "sobrinos".

Todos los miramos y luego la miramos a ella.

El rostro de Bella había cambiado notoriamente, pero nuestros potentes ojos aún podían reconocer varios de sus rasgos humanos. Y el parecido con "sus hijos" era bastante evidente; por suerte, para los ojos humanos no era tan obvio.

Después de varios minutos entre arrumacos, Bella por fin despego su mirada de Nora y nos observó a nosotros. No posó los ojos más de un segundo en cada uno de nosotros, yo incluido.

Eso me lanzó un calambrazo de decepción, aunque claro... no pretendía que se lanzara a mis brazos. ¿O sí?

Después de observarnos rápidamente, un hombre, bastante atractivo, le pasó la mano por la cintura con una sonrisa que centelleaba, y tras hacerle un arrumaco a Nora y que Bella le aclarara que era su hija, le murmuró algo al oído.

- Es la hora, Isabella.

"- ¿A sí que está es su hija? Y este, debe ser el padre de la niña, por como la mira no cabe ni la menor duda. Parece que hubiese visto a Dios... Este tio va a venir a joderme, o mejor, que yo no me la pueda acabar tirando. Aunque Isabella está fría y distante, bueno, como siempre... Pero ellos... ¿estarán separados? Nunca a hablado nada personal sobre su familia, los ha mencionado por alto. Solo habló de su hija, demasiado para mi gusto... Tiene que ser una leona en la cama... Estoy seguro... A ver si acabamos con esta historia de una puta vez, menudo coñazo. - "

- Edward... - Jasper se posicionó a mi lado, llamándome entre susurros. - ¿Por qué estoy sintiendo tanta ira salir de ti? ¿Qué ocurre con ese tío?

"- ¿Están juntos? -" Me preguntó mentalmente Alice. Negué.

- Sus pensamientos son petulantes y muy desagradables... - Gruñí, más que hablé.

- Si... Ahora voy Connor, un momento. - Le respondió ella con tono algo cortante.

Me deslumbraba observar su cambio como vampira. La forma en que usaba los distintos tonos de voz, los gestos... Lo tenía controlado aún siendo poco menos que una neófita.

Se acercó con su extraordinario porte. No parecía que andase, si no que desfilase como una modelo de pasarela. Sus movimientos transmitían sensualidad y seguridad por doquier.

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- Hola... familia. - Nos saludó. No mostraba distanciamiento ni tampoco frialdad; solo una sensación como si estuviese pasando un momento apurado. Marcando un tanto las distancias.

- Papá... Es... mamá. Ella está aquí – Nora daba saltitos en el regazo de su madre, la cual le sonreía con gran ternura, con sus brazos alrededor del cuello de su madre.

- Mamá... la yaya quiere abrazarte – Le dijo en un susurro riendo de forma traviesa.

- Sí, lo sé. Y yo a ella también. - Esme sonrió de tal forma que creí se le desencajaría la mandíbula.

Alcé los brazos y Nora dio un salto acomodándose en ellos, Bella bajó la mirada evitando hacer contacto visual conmigo; eso lanzó otro latigazo de despecho a mi inerte corazón.

Ahora Bella estaba libre sin la niña en sus brazos, los cuales estuvieron desocupados casi antes de que Nora saltara a lo míos, ya que Esme la rodeó fuertemente entre los suyos.

- Por fin estás aquí... hija. ¡Cuánto te hemos extrañado! Estás preciosa... - Le susurraba amorosamente al oído. Bella dejó escapar una tímida, pero encantadora, sonrisa.

Carlisle no esperó a que su mujer se separara, y las abrazó a ambas.

- Bella... Hija. No encuentro léxico para describir lo feliz que estoy de tenerte aquí.

- Gracias. - Respondió una vez la soltaron de la presa de sus brazos – Yo también me alegro de veros, al fin. Aunque el tiempo es... relativo – Una tímida sonrisa traviesa cruzó su rostro.

- ¿Verdad qué si? - Mi padre le guiñó un ojo cómplice.

- Aunque hija... - le alzó las cejas con intención. - Al final, te quitaron el privilegio – Sonrió de forma traviesa.

- Pues si... - Carlisle dirigió su mirada hacía mí, y nos sonreímos – Pero no me importa, habiéndolo echo él. - Volvió a enfocar su mirada en Bella - He de realzar tu temple entre... humanos – susurró esta última palabra. Bella alzó la cabeza y sonrió abiertamente, orgullosa de sí misma.

- ¿Verdad qué si? - Su voz se tornó cantarina a la par que simpática. Era la primera expresión natural que le habíamos visto hasta ahora. - Pero lo mio me ha costado – Alzó las cejas, traviesa.

Su rostro volvió a tornarse controlado, cesando así cualquier rasgo de "simpatía". Alzó la mirada en busca del miembro que menos esperábamos que fuese su prioridad en este reencuentro: Jasper.

Dio los dos pasos que los separaban, quedándose delante de él.

- Había reservado mi primer abrazo para ti, pero se me han adelantado – Miró fingiendo reproche hacía mis padres. - Ahora ya no tendrás problema en darme un abrazo, ¿verdad? - Jasper pestañeó sorprendido, pero negó, contestando así a la pregunta de Bella, regalándole una de sus contadas sonrisas.

Ambos se abrazaron, y ese gesto, de alguna manera, fue una reconciliación entre ellos por lo sucedido en aquel fatídico cumpleaños. Entre ellos, y por ende, con toda la familia.

Cuando se separaron, Alice ya estaba a su lado. Ambas se miraron, contemplándose la una a la otra; reconociéndose.

- Te he echado de menos – Alice lo dijo alto y claro. No esperó a susurros en el oído. Tan Alice. - Estás impresionante – La aduló. - Y me encanta tu vestido, es... ¡perfecto!

- Gracias... yo a ti también. Mucho. - Sonrió melancólica; ese gesto me hizo fruncir el ceño con sospecha. ¿Qué pensamiento habría ensombrecido su rostro? – Lo elegí pensando en ti. Sabía que sería una indumentaria que tu misma hubieses elegido para mí. - Alice asintió encantada por el cumplido.

Y sin más, se fundieron en un abrazo. Uno que llevábamos dos años esperando. Toda la familia respiró emocionada.

- Tita Alice te ha echado mucho de menos – Aclaró nuestra hija, sonriendo hacia su tía. - Ella y papá, eran los que más hablaban de ti. - Su cara angelical nos desarmó a todos, incluida a su madre; que la contemplaba con adoración.

Ahora solo quedábamos los que creía, serían más difíciles de saludar: Rose y Emmet por llevar a sus "hijos/sobrinos" en brazos y por supuesto, yo mismo.

Pero como las cosas no pueden ser fáciles entre nosotros, el tipo ese, Connor, volvió a tocarla en la cintura, interrumpiendo así nuestro saludo.

- Isabella... siento interrumpir, pero te esperan para la presentación.

"¿Presentación? ¿Qué presentación?"

Todos nos miramos sin comprender.

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- No te disgustes Edward... - Alice enroscó su brazo entre el mío a modo de jarra. - Ella te saludará como os merecéis. No desesperes. - Suspiré – Piensa que igual que tu estás nervioso, ella debe estar peor que tú. - Jasper asintió.

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- Disculparme un momento... Ahora mismo vuelvo. - Se despidió con suma educación.

- Señoras y Señores, lo primero quiero agradecer su presencia aquí está tarde. Espero que ustedes y sus niños, estén disfrutando de la velada y los juegos...

El tal Connor comenzó con una introducción, muy educada y elaborada. Tenía pinta de ser editor o algo similar por su fluidez a la hora de expresarse y hablar.

Después dio paso a la presentación de una colección de libros infantiles, iguales a los que Bella le regaló a los niños.

Estaban presentando a la escritora, una chica bastante jovencita. Y tras unas palabras de presentación, la susodicha escritora dio paso a los agradecimientos...

- ... Y por supuesto debo agradecer el apoyo a mi editora privada, Isabella Cullen – Toda la familia jadeó al escuchar aquello – Que sin su apoyo moral y, aunque queda poco delicado mencionarlo, su apoyo económico, mis libros no hubiesen visto la luz...

- ¿Editora privada? - Preguntó Alice en alto - ¿Pero de donde ha sacado el dinero para...? - La pregunta quedó inconclusa, ya que una visión estaba llegándole.

A los pocos segundos, Alice comenzó a reír a carcajadas.

- ¡Es la mejor! ¡Tiene una mente brillante! - Exclamó asombrada. - Bella me ha dejado ver... - Todos pestañeamos sorprendidos. - Ella tenía acceso a nuestros asesores legales, por lo que podía seguir nuestros movimientos – Todos fruncimos el ceño sin entender a donde llegaba esto – Ella siguió nuestro juego en bolsa. Donde nuestro asesor invertía, ella lo hacía también con el dinero que tenía; con el suyo propio. No ha tocado ni un dolar de la cuenta conjunta donde estamos todos agregados. - Aclaró.

Aunque el tema económico lo sabíamos porque fue una de nuestras primeras ideas para localizarla los primeros días tras su marcha. De vez en cuando controlábamos si había movimientos en esa cuenta por su parte; pero jamás tocó ese dinero.

- ¡Es una fenómena! - Aduló Emmet – Se nota que es una Cullen. ¡Jajaja! - Rió estrepitosamente.

Todos lanzamos una mirada hacía ella, hacía Bella, la cual nos estaba mirando muy disimuladamente y le guiñó un ojo a Alice, de forma cómplice.

La escritora le cedió el turno a Bella.

- Lo primero gracias por estar aquí, apoyando la presentación de esta magnífica colección de libros infantiles. Pero el esfuerzo no ha sido mío ni de la editorial Brenntis&Connor... si no de esta brillante escritora...

Su voz sonaba como repiques de música celestial. Era hipnótico escucharla hablar.

"- ¡Mira que dejar escapar a esta chica! Pero, ¿quién iba a suponer que esos libros para pequeñajos, fuesen a ser un éxito? Aunque algo me dice que Isabella tiene contactos, o a alguien se ha follado, por qué si no... no lo entiendo. Ha dicho que solo quiere ayudar a escritores que las altas editoriales no quieren ni recibir, que no se va a dedicar realmente a esto, pero... No sé... Tendré que estar atento, sobretodo después de que mi socio me diese el toque de atención -"

Les expliqué a todos los pensamientos del tal Connor, los cuales acabaron por hacernos comprender a qué se había dedicado Bella. Ella se había echo una editora autónoma y libre. Siendo su primer trabajo todo un éxito.

- ... Ahora Christyn nos enseñará como jugar con los libros, para que los papás tomen notas – Se rió, dejando a media sala hipnotizada. Idiotizada sería la palabra más adecuada.

La sala estalló en aplausos.

Los papás se acercaron a la tarima con sus hijos, donde Christyn jugaría con los libros.

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Bella apareció de la nada a mi lado, mirando hacía Nora.

- ¿Quieres ir, cariño? - Le preguntó a Nora, que seguía en mis brazos. Bella seguía sin hacer contacto visual conmigo.

- ¡Siiii! - Contestó Nora chillando entusiasmada.

- Ve con mamá, cielo. - Le entregué a nuestra hija, mirándola fijamente. Ella ahora compartía mi capacidad de ver, por lo que sabía que mis ojos estaban fijos en los de ella.

La pequeña pasó a los brazos de su madre; cuando se hubo girado, Bella volteó la cabeza y me habló, pero sin mirarme a la cara.

- ¿Nos acompañas? - Preguntó con voz dulce y suave.

"- Acabo de captar de Bella una oleada de nerviosismo. No le eres indiferente para nada, Edward. Te lo comentó porque te siento algo dubitativo y tenso" - Pensó Jasper. Asentí dejando salir una, algo engreída, sonrisa.

- Claro... me encantaría. - Le respondí.

Las palabras de Jasper me alentaron y quise hacer una prueba.

Cuando me acerqué a Bella, rocé levemente su cintura con mi mano de forma suave. Su cuerpo no tardó en reaccionar, regalándome un ligero, pero claro, estremecimiento. Mis dedos picaron con chispazos.

"¡Siii! Nuestra corriente eléctrica seguía ahí. Seguía intacta; para ambos"

- ¿Vamos? - Le susurré para hacer mi roce más natural. Pude percibir como su pecho subió y bajó claramente notorio, debido al gran suspiro que lanzó al notar mi aliento en su oreja.

Ambos nos sentamos en el suelo, con Nora en el medio de nosotros y con sus manos enlazadas a las nuestras. Éramos la estampa perfecta de la familia que debimos ser; de la que esperaba seríamos a partir de ahora.

Pero las dudas me carcomían. Cuando Bella se fue, dijo que me quería, muchísimo, pero que seguía teniendo dudas respecto a mí; respecto a estar juntos.

"¿Esas dudas seguirían ahí?"

- Señorita Cullen... ¿Nos permitiría una fotografía, por favor? - Le pidió una chica armada con una impresionante cámara fotográfica.

- Claro... Por supuesto. - Entonces, al fin, me miró. Sus ojos relucían dorados, claros como la miel, brillantes e intensos. Acababa de alimentarse hacía pocas horas - ¿No te importa verdad? - Negué, no dejando de mirarla. Ella bajó los ojos al instante. - Nora, vamos a posar para esta chica.

- Siii... Como los selfis con tita Alice. - Bella meneó la cabeza divertida.

Bella se acercó a mí mostrándoseindiferente. Nuestros brazos se rozaban, y fue la sensación más maravillosa que había tenido en estos dos años.

Alzó a Nora y la sentó apoyándola entre nuestras piernas.

- Gracias, señorita Cullen... - La chica sonrió - ¿Quiere que le saque otra foto con sus hijos? - Bella abrió los ojos por una fracción de segundo, alarmada.

- ¿Hijos? Solo tengo una; Esta - Bajó la mirada para posarla en Nora. - Y él es su padre... - Suspiró profundamente.

- ¡Ah! Disculpe la confusión... - La chica frunció el ceño. - Es que esos dos niños se parecen mucho a usted. - Pude escuchar como Bella tragaba en seco.

- Son mis primos – Contestó Nora. La fotógrafa sonrió.

- ¿Son sus sobrinos? - Afirmó más que preguntó. - Por eso el parecido – Fue un susurro, pero la escuchamos perfectamente. Ambos.

- Sí así es. - Contestó Bella. La chica sonrió complacida. - Pero sí, quiero que nos saques una foto todos juntos.

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Nos levantamos y Emmet y Rose ya estaban a nuestro lado. No pude evitar fijarme en que Bella miró a los niños solo de reojo. A ellos tampoco los miraba directamente al igual que conmigo.

Nos posicionamos los cuatro adultos con los niños en los brazos.

Sin querer evitarlo, rodeé con mi brazo la cintura de Bella, acercándola a mí. Nuestra hija estaba en mis brazos, entre nosotros dos.

- Gracias señorita Cullen – mis hermanos miraron para Bella con una ceja alzada de forma cómica.

- Patrish – la llamó Bella – Es Señora Cullen, no señorita – Le sonrió, eclipsándola.

Su aclaración me dio un soplo de esperanza. Aunque no quería ilusionarme en exceso.

Notaba la tensión de Bella salir a borbotones de sus poros. Sabía que ahora no tenía escapatoria para ver a sus hijos biológicos.

Era un momento tenso y cargado de sentimientos para ella, pero debía hacer frente a esto y ella era más que consciente.

- Bella... - la llamó Rose; Ella se tensó en el acto, más aún – ¿No vas a conocer a tus sobrinos? - La voz de mi hermana era dulce y estaba llena de emoción.

Bella se giró despacio, inhalando un oxigeno innecesario pero relajante. Yo cambié mi posición, necesitaba verle la cara cuando observara su parecido con ellos; sobretodo con Alexander.

- ¡Oh...! - Jadeó. Dejando salir el aire de sus pulmones.

- Esta es la tía Bella... - Rose acercó a Emma. Bella le dio una caricia en la mejilla y un beso en la frente mientras la contemplaba con el rostro lleno de ternura.

Emma tenía el rostro ovalado, el labio inferior sobresalía ligeramente y el pelo ondulado. Esos eran los rasgos de su "madre". Ojos grandes, azul oscuro, con mirada viva y el pelo rubio. Era atrevida, osada más bien. Cualquier nimiedad le servía para convertirlo en un reto.

- Es preciosa. - Murmuró – Hola Emma.

- Hola tita Bella - La sonrió. - Eres la mamá de la prima Nora. - Aclaró Emma muy pagada de si misma por haber echo ella solita la conexión. Era una niña despierta, activa y un poco marisabidilla.

- Sí, así es. - Le contestó Bella divertida por los gestos de la niña.

- Y este es Alexander... - Rose se apartó un poco, y Emmet se acercó. Ambos se lanzaron una mirada cómplice y emotiva.

Veríamos cómo se tomaba Bella el parecido con "su hijo".

- ¡Dios mío! - Jadeó, visiblemente afectada. - El parecido es... - Murmuró muy bajo para que el niño no la escuchara.

- Sí... Se lo decimos siempre. Que se parece mucho a su tita Bella, ¿verdad Alex? - El niño asintió regalándole una sonrisa de las suyas: Una sonrisa Bella. La bautizamos así, porque era la misma sonrisa que la de su madre; la biológica.

Alexander era casi un calco de Bella. De la Bella humana, por supuesto: Pelo cobrizo, un tono más oscuro que el de Bella. Cara ovalada. El labio inferior sobresalía del superior, más marcado que el de su hermana. Ojos redondos de tamaño medio, color chocolate. Mirada tímida y curiosa. Precavido en todo y muy dulce.

- ¡Joder! - Estaba casi en shock – Su sonrisa. Es... - Gesticuló con los ojos, asombrada por el parecido.

- Te ha regalado una "sonrisa Bella". - Emmet le guiñó un ojo y Bella contrajo el gesto; estaba visiblemente emocionada.

- ¿Puedo? - Casi no hablaba; aunque pareciera imposible, estaba ahogada por las emociones. Emmet asintió con entusiasmo, entregándole al niño. Rose estaba muy emocionada.

- Hola Alex. ¿Sabes qué tienes un nombre muy bonito? - Le sonrió. Sus ojos mostraban una sensibilidad casi impensable para alguien de nuestra naturaleza.

- Mamá y papá nos han contado que tu ayudaste a elegirlos. - Contestó risueña y viva Emma.

Alexander, de golpe y sin aviso, se abrazó al cuello de "su tita Bella"; ella contrajo el gesto cargado de emoción. Y era un gesto muy claro... Ella estaba llorando. A nuestro modo, por supuesto; Pero había visto ese rictus a Esme muchas veces cuando la emoción la superaba.

- Hola tita Bella – La saludó Alex, dejándole un sonoro beso en su mejilla. Gesto que ella imitó, regalándole varios besitos por su cabecita y caricias en su espalda.

- Son preciosos – Miró hacía Rose y Emmet. - No quiero asustaros, no voy en ese sentido – los miró con intención – Pero su olor... - Su gesto no era peligroso para nada; mostraba su sorpresa, su asombro.

- Tranquila, te entendemos... Ellos huelen a ti. Sobre todo Alex. Ambos tienen tu Rh – Le explicó Emmet. Bella asintió. - Es como olerte a ti – Los tres sonreímos ante la expresión de Emmet.

- Gracias Bella... no sabes lo agradecidos que estamos – Intervino Rose.

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Había leído muchas veces sus pensamientos, y en ellos proyectaba este momento de forma constante. Estaba como loca de darle las gracias a Bella personalmente, ya que no pudo hacerlo en su momento, cuando nacieron los bebés. Y por supuesto, este momento concreto: El reencuentro. Tener a toda la familia junta.

Desde que Rose se había convertido en madre, se había vuelto muy familiar. Seguía manteniendo la base de su carácter fuerte y gruñón, pero no era ni la sombra de lo que había sido durante décadas. Jamás hubiese imaginado que la maternidad le sentaría tan bien.

Ahora era más dulce, comprensiva y hasta emotiva.

- No hay nada que agradecer – Le contestó – Te lo dije en su momento, y vuelvo a decírtelo ahora. - Bella usó una voz clara y concisa, pero cargada de ternura. - Lo hice por voluntad propia; porque quise daros el regalo de la maternidad que tanto anhelabas – Bella hablaba en susurros para que los niños no captaran el tema.

- Pero igualmente... Llevo dos años esperando este momento. - Rose pasó a Emma a los brazos de Emmet y se lanzó al cuello de Bella, abrazándola con fuerza. - Gracias, gracias... y mil veces gracias. Espero que no vuelvas a irte, nada es lo mismo sin ti. - Bella escondió su cara en el cuello de mi hermana.

Emmet se acercó y los niños se abrazaron a "sus madres". La fotógrafa, que aún estaba pululando por allí, se giró al contemplar una escena tan tierna, retratándolos.

Y yo, estaba pletórico. También había visualizado este encuentro mil veces, y ahora, observándolo por fin en directo, las emociones me embargaban.

Ahora llegaba el punto más difícil y delicado de la situación, la pregunta que no dejaba de rondarme:

¿Cuáles eran los planes de Bella?

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- Isabella – Connor volvió a acercarse, a incordiar. Lo miré con más odio del que pretendía; pude sentirlo estremecerse. - Eh... Yo... - Lo había asustado; mi alter ego se expandió en mi pecho. Se aclaró la garganta, apartando la mirada de mi cara – Venía a comentarte lo de la fiesta de más tarde. La cena y el baile... Doy por echo que vendrás, ¿verdad? - La miró clavándole la mirada, intentando ser sensual.

Los pelos de mi nuca se erizaron.

"Tengo que sacar todas mis armas; hoy tiene que ser la noche. A ver si consigo que beba alguna copita de champan y deje esa actitud estirada. Una vez subidita de copas, será más fácil bajarle las bragas"

Su pensamiento me hizo soltar un gruñido bajo sin poder evitarlo. Los pensamientos de ese tipejo me horrorizaban y sacaban mis celos.

Pero mi ira descontrolada se vio cedida ante algo que no me esperaba:

Bella posó su mano en mi antebrazo y me regaló una caricia; mis ojos volaron a su rostro, del cual salía una sonrisita, pero mantenía la vista al frente.

- Connor... Creo que no te he presentado a mi marido – Mantuve mi posición, con gran esfuerzo, pero por dentro juro que me sentí derretir como el hielo al sol.

- Tu... ¿Marido? - Tartamudeó, perplejo.

- Si, claro. ¿O de dónde pensabas que había salido Nora? - Le sonrió y le aleteó las pestañas, dejándolo hipnotizado. Reconozco que a mí también.

"¡Joder... casada! Adiós a mi anhelado polvo. Menos mal que no me he puesto en evidencia..."

Solo con su frase, me dejó clarísimo que Bella no hablaba de Nora como una hija adoptada. Si no propia de ella y... mía.

A parte de presentarme como su marido. Eso tranquilizó mi alma inquieta por su frialdad.

"- ¿Marido? ¡Guauuuu! Bella viene con las cosas claras... ¡jajaja!" - El pensamiento de Alice consiguió sacarme la sonrisa, la cual tuve que disimular como pude.

- Connor, él es Edward Cullen... lo dicho. Mi marido. - Especificó.

Nos estrechamos la mano como caballeros.

- Eres afortunado. - Comentó mientras nos saludábamos educadamente.

- Lo sé, créeme. - Le contesté sonriéndole; pero mis ojos estaban fijos en Bella.

Connor se fue, y Bella y yo, por fin, nos quedamos solos. Rose y Emmet, muy oportunos, llevaron a los niños al recinto dedicado a las actividades infantiles para que siguieran con su fiesta.

- Así que... ¿marido? - Le susurré, notando como se estremecía.

- Sabía que eso te distraería lo suficiente para que no degollases a Connor – No hizo contacto visual conmigo, pero me guiñó un ojo, acompañándolo de una risita traviesa. - Sé que puede ser un incordio de tío – Bufó – Así que no quiero suponer cómo será mentalemente y sé de tu poco talante para aguantar determinados pensamientos. - Hizo una pausa – Además... te escuche gruñir – Su sonrisa se talló en su perfectísima boca, yo la acompañé - ¿Funcionó?

- Demasiado bien. - Le contesté; ella inhaló aire, de forma nerviosa, pestañeando despacio, deliberadamente; sacándome un suspiro.

Y de pronto... se hizo el silencio entre nosotros. Ninguno sabía qué decir o qué hacer. Era una situación... incómoda pero extasiante. Pero al igual que a mí, suponía que a ella, la adrenalina estaría reviviendo sus terminaciones nerviosas.

En esos momentos, era claro quien de los dos era un vampiro reciente y cual antiguo; ya que Bella estaba tensa, respirando agitada y moviendo los ojos intranquila, incluso algún dedo de la mano tamborileaba... Aún mantenía muchos rasgos humanos.

Mientras que yo, estaba tranquilo, respirando pausado, y sin ningun gesto que reflejase nerviosismo; por supuesto, esa era la imagen exterior, ya que por dentro debía estar incluso más nervioso que ella.

- Bella... - Ella tragó, inhalando una respiración profunda; cerró los ojos con fuerza. - ¿No vas a mirarme? - Le pregunté con la voz controlada, con cierto toque lastimero.

Ella estaba de perfil a mí. Aunque no le veía la cara de frente, mis ojos me permitía tener un campo de visión bastante extenso. Al igual que ella; ahora su visión periférica era infinitamente más amplia, y podía verme sin tener que hacer contacto directo.

- Bella... Por favor... - Mi voz se tornó dulce y apenada. Sabía que eso la rompería; o quería creer que seguiría funcionando. Como así fue:

Bella apretó con fuerza los ojos, y agachó la cabeza. Su pecho se movía rítmico. Ella estaba nerviosa. Mucho.

Comenzó a negar discretamente la cabeza.

- No... - Alzó la cara, con un gesto de soberbia. - Tú eres mi prueba definitiva – Respiró, para calmarse - No voy a dejar que me venzas. Ahora jugamos en la misma liga, con igualdad de condiciones. - Su tono era seguro, pero se distinguían una ligeras pinceladas de nerviosismo.

"¿Así que de eso se trataba? ¿De probar que era tan fuerte como yo?"

Aunque no me gustó su competencia, ya que no la había, eso me tranquilizó. No me evitaba porque no me quisiera, si no por eso. Por demostrarse y demostrarme que podía igualarme.

Estábamos a poco más de un metro, así que me moví, intentando ser discreto, acortando la distancia unos centímetros. Pero, claro, ahora ella era igual que yo. Eso ya no servía. No podía sorprenderla. Por lo menos, con los truquitos de antes.

Prácticamente al mismo tiempo que yo me moví, ella retrocedió, exactamente los mismos centímetros que yo había recorrido.

Una sonrisita de suficiencia apareció en su rostro, el cual había mostrado un rictus rozando el tormento desde que nos quedamos solos. De mis labios también escapó una sonrisa juguetona.

- ¡Vaya! - Exclamé con un deje divertido en la voz – Debo acostumbrarme a que ahora somos iguales. - Su sonrisa se hizo más patente.

- Vas a tener que esforzarte, Edward... Ahora esos trucos ya no te sirven. - La escuche, por supuesto que sí, pero cuando mi nombre salió de sus labios, me quedé obnubilado por el sonido, por la forma tan erótica de pronunciarlo.

Pero Bella no sabía lo qué hacía ofreciéndome un reto así. Aún le quedaba mucho de nuestra naturaleza por explorar. Retar a un vampiro, era lo peor que podías hacer. Y más, cuando había tantos sentimientos como era el caso entre nosotros.

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El capítulo realmente no acaba aquí... tiene una segunda parte, pero se hacía tremendamente largo y no era plan.

Os doy unos días para que lo leais y os subo el siguiente, ¿OK?

¿Qué os pareció? Contarme vuestras impresiones... Por qué... ¿Qué le pasa a Bella con Edward?

OS COMENTO:::::: El fic, llega a su fin! Un par de capis y se acabó!

Veremos si acaba como su título reza...

BESOSSSSSSSSSSSSS!