Rhonda Sabe
Todo el mundo lo sabía y ella no era la excepción -nadie lo era-.
Como la reina del chisme y el drama, desde el sexto grado era notorio para ella como Helga atraía más y más a los chicos, peor aún ahora que estaban en octavo grado. La pubertad habia modelado con uñas y dientes el cuerpos acostumbrado al deporte de Arnold, a quien el golpe de madurez le fue de perlas.
Comunes eran las peleas en las que autor y protagonista eran los celos, así que ella no podía ni imaginárselo oficial.
-¿Y porque no te vas con tus amigos, emh?-
-Ya supéralo Arnoldo, vivimos cerca y… oh, ya entiendo. Quieres ir con una de tus flechaditas, ¿No?-
-Por favor Helga, eres tú quien quiere ver a tus admiradores-
-¿A si?, ¿Y con quien vas a irte?¿Con Mariela o Nataly, o tal vez quieras pasear a Vittany tomados de ma mano por el parque-
-Pues tu deberías buscar a Lucky o a Gustavo ya que le rompí la nariz a tu querido Brainy -
A pesar de todo Helga tenia suerte.
No se tenía que decidir entre el dulce loco de Curly o el adorable glotón Harold
